jueves, 26 de julio de 2018
Daniel: "Trabajo con colores vibrantes, vivos, positivos"
miércoles, 25 de julio de 2018
Inauguraron la muestra “Ver lo privado”
Paulo Ferreyra
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"El Museo se enorgullece de prestar su espacio para disfrutar de estas obras que forman parte de una colección privada y que muy pocas veces se pueden exponer a todo el público. Estas obras están abiertas para que todos puedan ver, gozar y disfrutar de su gran valor artístico”, manifestó en la presentación el licenciado Luis Bogado, quien junto a la licenciada Laura Simón realizaron la curaduría de esta muestra.
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| Juan Carlos Soto 1983. Colección Privada |
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| Alexander Millar. "El Ángel". Colección Privada |
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| León Ferrari. Colección Privada |
martes, 24 de julio de 2018
Geometría chamamecera
sábado, 21 de julio de 2018
Licha Bernal: “El muralismo tiene un compromiso social”
Desde hace unos años Licha Bernal comenzó a trabajar haciendo murales dentro y fuero de la provincia y el país. En esta entrevista cuenta cómo empezó y lo que significa su retrospección en el dibujo.
Por Paulo Ferreyra
Licha sonríe. Llegamos junto a un bar del centro de Resistencia, el cielo era azul y el clima cálido en ese mediodía. Nos reímos. Licha Bernal es artista plástica, muralista, docente. Realizó murales junto a su grupo en Villa Ángela, Du Graty, Charata, Quitilipi, Resistencia, Corrientes, Mocoreta, entre otras ciudades de la región. También llevan su estilo murales que realizó en Bolivia.
“Soy laburadora”, se define. “No hago prensa. Tenemos el espíritu del docente. Vamos a laburar y volvemos a nuestra casa. Después de vuelta al trabajo. No tenemos tiempo para hace marketing. La única publicidad son las redes sociales y la red de amigos que uno va sumando con los trabajos y la edad. Esa es mi carta de presentación”, afirma y su voz se escucha alegre, feliz, segura.
Empezó a estudiar arte cuando aún estaba cursando los últimos años de la escuela secundaria. “Antes se podía comenzar el magisterio a la noche, sólo te pedían el ciclo básico. Dos años después que terminé el secundario me recibí de maestra y desde entonces no paré de trabajar. Comencé a trabajar y estudiar. En el magisterio teníamos materias de taller, dibujo, pintura, grabado y escultura. Tuvimos hermosos profesores. En la escuela era muy activa y no me quedaba quieta”, cuenta.
Muralismo
El muralismo es parte de su lenguaje artístico, del lenguaje plástico. “Trabajé mucho con murales con los alumnos en la escuela, eso es lo que siempre me gustó. El muralismo es bello en todo el proceso de creación, desde el nacimiento de una idea ya se viven cosas profundas”, explica.
Su primer mural esgrafiado, de gran formato, lo hizo para Sameep, entre Pellegrini y Don Bosco de Resistencia. “Antes de hacer el mural había hecho esgrafiado pero ya sentía que quería largarme a algo grande. Cuando hablamos con las autoridades acordamos hacerlo y se comprometían arreglar la escuela. Para esa ocasión seleccioné a los alumnos Kike Yorg, Juan Pablo Arias y Walter Meza. Hoy son todos artistas. Armamos el grupo y ellos diseñaron la imagen. Desde entonces no paré”.
Antes de emprender la obra, Licha cuenta que se fue a Corrientes con una mochila de preguntas para el artista José Kura, “recuerdo que él fue respondiendo todo. No me conocía y fue ahí muy generoso conmigo. Me dio tics de cortes y cosas para encarar el muro”.
“El muralismo me gusta porque soy del palo del grabado. El grabado es popular y el muralismo también, es para la gente. La pintura en cambio es individual, es para uno solo. Hay una retrospección diferente y un trabajo en equipo a la hora de hacer grabado. En el muralismo de acuerdo a la técnica siempre necesitas la mano del otro. El esgrafiado lo descubrí cuando Soto, Kura, entre otros, hacían una técnica novedosa en la provincia de Corrientes. Ellos enseñaron a otros que la tomaron y así se multiplico este arte”, explica.
Licha es profesora de grabado. Cuenta que desde chica tiene recuerdos de que le gustaban trabajos manuales, cortar, serruchar, pegar, pintar, lijar. Después de este primer mural siguió en Villa Ángela. “Este arte es precioso, tiene algo muy caro a los sentimientos que es un contacto directo, puro, curioso y constante con la gente, en el que los que están cerca se arriman a charlar, a mirar, a preguntar, algunos te traen de comer mientras otros ceban mate. Esas cosas nos gustan mucho. Con el tiempo fuimos mejorando y teniendo mejor resolución”, destaca y se sonroja por un momento.
Tridente
Hace unos años Licha trabaja junto a Mónica Vakarud y Daniela Gutman. “Nos llevamos muy bien, ellas son profesoras de pintura entonces ellas se apoyan en mí y yo en ellas. Ya realizamos algunos trabajo en la región”.
“El muralismo es un trabajo en equipo, entre las tres consensuamos lo que vamos hacer. En la mayoría de los casos es un trabajo a pedido, entonces estamos condicionadas por la manera y cómo lo quieren. Pero el mural genera pertenencia, tratamos de que sea fiel al contexto porque es parte de la función del arte público. Esto no es arte callejero y el muralismo tiene un compromiso social que no tiene el grafitero u otro arte urbano. No importa la técnica sino el concepto de la obra, podes hacer muralismo con aerosoles, no importa la técnica”, insiste.
El arte es retrospectivo
“Mi arte es el dibujo”, desliza y hace un silencio. La charla se dio en una hora donde los bares despiden fuertes aromas de comida. Cerca de la antigua terminal de Resistencia, el olor a milanesa frita se intensifica. Sin embargo aquí hay mbaipy con el que nos deleitamos. “Mi arte es el dibujo”, insiste y el silencio se lleva con bocados largos y miradas profundas. El bullicio del bar se apaga mientras nos vamos sumergiendo en la charla.
“Hace unos años hice una muestra individual con trabajos que rozan la introspección. Me gusta y estoy muy encarnizada con el trabajo de género. Hace un tiempo inicié unas obras sobre la idea de las amenazas, la idea del cuerpo, las sutilezas. Es difícil explicar, son dibujos eróticos pero son sutilezas. No son de figura humana completa sino partes, son lenguas, pezones, penes, mezclados con los elementos de la naturaleza que también tiene que ver con mi entorno. En estas obras uso espinas de vinal, flores de acá de la zona, la espina uso como amenaza. Hice 4 o 5 exposiciones con estas obras. La última fue en una muestra individual en Corrientes”.
En estas obras individuales y de retrospección se pueden palpar con los ojos las amenazas y los miedos que están ahí en los dibujos. “Las espinas de vinal son típica del monte chaqueño, del tronco le salen tronco ramas con espinas, estas espinas son largas. Es en realidad un árbol de espinas. Para mí el dolor y el placer son intrínsecos. No hay dolor sin placer y no hay placer sin dolor”, afirma y vuelve a una pausa.
Además de las fotos disponibles en redes sociales Licha llegó a la charla con varios álbumes. Fotos de 15 x 20 donde los recuerdos y las obras salen al encuentro, vuelan entre nosotros y son motivos de charla encendidas, recuerdos vivos de murales y retrospección.
“Estoy considerada como artista de género porque toda mi obra la asocio a la condición de mujer. Eso está ahí palpable, el placer, la sexualidad, el erotismo. El dolor de las relaciones también está presente. Soy profunda en la vida y en el arte, si te quiero te quiero y si te odia te odio, soy extrema y esas cosas las llevo al arte”, advierte.
¿Qué te movilizan estos trabajos?
-Evidentemente cuando se está feliz la creación no fluye tanto como en otras etapas de la vida. La creación parte de la crisis, uno cuando atraviesa una crisis está creciendo, entonces te movés para arriba, para abajo, para el costado, para donde sea, pero te movés y es movilizador. Recuerdo que Antoni Tàpies, a principio de siglo, decía que la imagen tiene que ser movilizadora y provocadora. Esa es la base del arte contemporáneo. En alguna medida es obligar a pensar, sacarlo del mero espectador y ponerlo al otro en partícipe. Que la obra se termine de completar en la cabeza del otro. Por eso mi obra no tiene título, no le puedo poner y me encanta que la gente vea lo que quiera ver, no puedo encasillar, porque yo lo hice bajo un contexto. Creo que no hacemos un mensaje sino que arrojamos una idea. Después el espectador la completa.
Volviendo a los murales, ¿hay algunos porque el que sientas mayor cariño?
-De toda mi obra no podría elegir una en particular. Me gustan muchas e incluso siento afección por aquellos primeros trabajos que fueron parte del largo camino de aprendizaje. Además se sigue aprendiendo de los colegas, de la mirada de los amigos, de la mirada de los referentes sobre mí arte. Sigue aprendiendo de una reflexión constante.
viernes, 20 de julio de 2018
Últimos días del 2 Encuentro Internacional de Escultura
En el marco de la 8va Feria Provincial del Libro “Tiempo de Descuento”, en el predio ferial Tekové Potí se está llevando a cabo el 2° Encuentro Internacional de Escultores. Las obras se realizan en metal y la temática abordada en esta ocasión es el chamamé. “La feria crece y es muy atractiva la posibilidad que nos dan a los artistas de otros ramas expresarnos”, manifestó la escultora Norma Noemí Alarcón.
Paulo Ferreyra
[email protected]
La Feria es organizada por el Gobierno de la Provincia de Corrientes, a través del Instituto de Cultura y con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
De este 2º Encuentro están participando artistas de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Perú, Bolivia y Chile. Desde el inicio de la Feria del Libro se encuentra trabajando los artistas Jhony Caballa Inca, Luis Chumacero Gutiérrez, Daniel Morbidoni, Andrea Rebolledo Fernández, Ricardo José Ruiz, Nelson Arnaldo Espinosa, Norma Noemí Alarcón, Wicha Mastronardi, Juan Carlos Cortes y Pedro Alejo Rauber.
Norma Noemí Alarcón es escultora y llegó desde la ciudad de La Plata. “Cuando me enteré de la convocatoria mandé un proyecto y a partir de ahí me convocaron. Me gusta la ciudad, no la conocía y la Feria del Libro me parece muy atractiva”, deslizó Norma.
La obra que está trabajando es una síntesis de los instrumentos de cuerda y de teclas que se tocan en el chamamé. “La temática de los trabajos es el chamamé. Tomé dos instrumentos como el piano y la guitarra, que es lo que voy a representar. Van a estar cruzados en la parte superior simulando la pareja que baila. Las parejas que bailan están con la cara casi pegada y en los pies más separados. Así será mi escultura”, explicó.
Además sostuvo que ya escuchaba chamamé pero cuando se enteró que esta era la temática central se puse a investigar a fondo la palabra chamamé, de dónde surgía, sus exponentes, todo lo que tenía a mano. “Esas cosas me inspiraron para hacer esta obra. El piano lo uso para representar al hombre y la guitarra para representar a la mujer. La guitarra ya tiene un cuerpo femenino y por ello lo voy a utilizar”, comenta sobre su obra.
Por último la escultora platense amplia y explica que sus trabajos se caracterizan por las curvas. “Es mi impronta, es una característica de mis obras tener curvas, porque siempre hablan de la mujer y de las distintas características y vivencias que tiene la mujer durante toda su vida. En todo momento está la curva en mi obra y aquí no podía faltar”, concluye.
martes, 17 de julio de 2018
Nuevo capítulo del Ciclo Música en el Museo
jueves, 12 de julio de 2018
Pilar: "Todos necesitamos de vez en cuando sabernos reconocidos"
martes, 10 de julio de 2018
“El invierno llega con agujas de hielo”
Por Paulo Ferreyra
[email protected]
“Escribir es un acto de vida, nada más. Me muero si dejo de escribir. Pero qué infeliz sería si no lo hiciera. Consciente o inconsciente no sé, es algo que me empieza a caminar por el cuerpo y no aguanto hasta que lo escribo. Hay que sacarlo y escribir. Pienso constantemente en la escritura, va conmigo, es un acto de fe en la vida”, sentencia.
María Laura Ribas es periodista y poeta, poeta y periodista, pueden ponerle el orden que más les guste. Sus lectores así lo definen y ella también así se siente. Ama tanto la música como la literatura. Escribe poesía, cuento, novela y también es conocida por sus notas periodísticas culturales. Hace unos años presentó su novela "Che, mataron al enano".
Además trabaja en el sitio web Momarandu desde 2002, un diario digital. “Este sitio es bueno porque es importante el periodismo. Es bueno poder hacer algo distinto que no se ve en los soportes tradicionales. A la mañana estoy dirigiendo y haciendo un poco de todo, entonces por estos momentos tengo que relegar las notas culturales y escribir en otras secciones de un diario digital. Hoy no tengo tiempo para hacer notas culturales, lleva muchas horas hacer una entrevista, desgravar, escribir, corregir y publicarla”, explica.
“La novela Ella sin nombre nació en 2002. Tardé muchos años, no en escribirla sino en ir procesando el trabajo. Escribí; la dejé descansar, después la retomaba e iba puliendo cada parte, cada trama, cada párrafo. Es bueno dejar el texto, volver a él y reconocerse. Cuando te reconocés es porque hay algo tuyo en el texto”, desliza y espera.
María aguarda la pregunta y responde al pie.
“Después de vivir un tiempo en Corrientes me fui a Cuba. Llevé la novela y seguí trabajando en ella. Tomé sugerencias y fui escribiendo allá donde se metieron algunos modismos cubanos. Cuando regresé —ya en 2015— comencé a pulirla. La presenté en algunos concursos pero quizás no eran los indicados. La corregí y una vez que creí que estaba bien, la cerré. La primera lectura la hizo mi compañero Aldo, después llegó a manos de cuatro escritores chaqueños, Bosquín Ortega, Luis Argañarás, Esteban Gómez y Rolando Cánepa. Los cuatro la analizaron, y el único que descubrió que todavía quedaba un giro cubano fue Luis”, cuenta.
Sentados en El Mariscal —un café de la ciudad— se escucha Bossa Nova. El clima es agradable, la calle desde aquí luce ensombrecida y solo se enciende cuando pasa algún colectivo de línea o un auto. En nuestra pequeña y apretada mesa lucen algunos papeles, libros, un par de servilletas hechas bollitos, ginebra, café, y un grabador que parpadea insistentemente.
—¿La novela es un policial? Aunque no todos sean tan bueno ni tan malos.
—Totalmente. Es un policial negro. Al comienzo dividía todo en esto en bueno y malo. Sin embargo la vida te va demostrando que no todo es tan binario y que no todos somos ni tan buenos ni tan malos. Entonces la novela tiene un propuesto que es pensar dónde comienza la bondad y donde termina la bondad. Quién tiene el derecho de juzgas al otro. Hay cosas que si están, gente perversa, gente mala, lo que fuera, pero cuando uno se pone analizar la vida y el contexto social donde ha vivido esa persona podría comprender a esa persona, quizás no a perdonar pero si comprender una acción sin justificarla.
La primera versión de la novela era binaria de bueno y malo. Un amigo uruguayo me dijo, “acá son todos muy buenos y todos muy malos. En la vida no es así”. Te hablo del 2006. Desde ahí me obsesioné por entender y después escribir bien en detalle cada personaje.
—“Ella no tenía sueños, tenía ambiciones”, se dice de la protagonista. Esta es una faceta de por qué no es una novela tibia.
—La protagonista de la novela, Irupé Vanesa, no tenía tiempo para el cariño y la ternura. Una persona con ambiciones piensa sólo en su objetivo. No hay margen. Viendo desde afuera ahora entiendo que Irupé Vanesa no vivía, son que existía. Era movida por cosas que nunca existieron. La idea es no subestimar al lector. Al lector no hay que darle todo masticado, porque sabe pensar; por ello pienso que el escritor que explica mucho, aburre.
“Aprendí a mirar el revés de los espejos”
—¿Qué ves en un espejo?
—Primero lo que no veo. Porque desde la realidad no me distingo en el espejo. Mi imagen es difusa. Veo muy poco. No me puedo distinguir si estoy bien o si estoy mal. No puedo distinguir si estoy bien o si estoy mal, si tengo una arruga de más o una arruga de menos, no distingo. Entonces lo que no veo es la parte exterior de mí. Aprendí a mirar el revés de los espejos. Aprendí a mirar el interior y a estar más conmigo. Hay algo interior que me gusta ver que está detrás del espejo.
—En la novela hay un juego importante sobre los espejos, ¿lo buscaste, se te dio o cómo fue?
—La escritura es indisoluble del ser, ¿es así?
—La escritura tiene relación con el escritor, yo soy apasionada, activa, entonces me gustan esas cosas transferirla a la escritura. Por momentos, tengo una escritura cinemetográfica. Veo al personaje corriente y corro con él. Vivo intensamente esa escritura. Me gusta trabajar y pulir el lenguaje. Lo que intento con las imágenes es que el lector pueda sentir lo que voy sintiendo yo con el personaje. Si el personaje transpira, intento que vos puedas acercarte a esa transpiración, si es necesario que también transpires con el personaje.
—La novela o la poesía, ¿dónde nos acercamos más a María Laura?
—En la poesía. Si alguien quiere saber cómo soy íntimamente tiene que leer mis poemas. En la prosa puedo ser varios personajes, invento y me divierto. En la poesía van mis sentimientos, mi ser interior, mi ser más profundo.
Ella sin nombre
Abrazo para sentirme uno
La música era su compañía
la hacía fuerte, poderosa.
Se la veía sonreír casi
recién nacida.
Ella no soñaba, ambicionaba con desesperación.
sus lágrimas de barro
le nublaron la infancia.
Ahora el silencio aplastó el aire
anunciando otro nombre.


























