lunes, 5 de junio de 2023

Selva Almada: “La escritura es un espacio donde todo es posible”

 

 

 

 


A pocos días de la 7° Edición del Festival Mulita, que se realizará este viernes 9 y sábado 10, llega la reconocida escritora
Selva Almada, entre un gran número de invitadas e invitados que en dos jornadas intensas se desplazarán entre charlas, lecturas, performances, poesía, narrativa y música.

 

Por Paulo Ferreyra

Entrevista especial para Festival Mulita

 

Esta edición del Festival Mulita se realizará en el Club Social, será abierto y dispuesto para todo público, para todo el mundo. Se contará con presencias destacadas como Diana Bellessi, Selva Almada, Dolores Reyes, Claudia Masin, Luciano Lamberti, Ana Paula Maia, Alfredo de Jorge, Eugenia Almeida, María Lobo, Paula Jiménez España, Mariana Vacs, Laura Aguirre, Diego Puig, Franco Rivero, Ernesto Gallo, Sonia Scarabelli, Evelin Bochle, Luba Malun, Pamela Fierro, Lucas Brito y Germán Parmetler. Elles conformarán el frente de invitadas e invitados que en dos jornadas intensas se desplazarán entre charlas, lecturas, performances, poesía y narrativa, en un ambiente que empuja siempre a la expansión, que suma artes plásticas, música, gastronomía y fiesta. Un combo ardiente.

 

Selva Almada había sido parte de las primeras ediciones del festival y en esta charla se mostró feliz por la nueva invitación en la que participará los dos días del Festival, en distintas mesas.

Selva es escritora, autora de las novelas El viento que arrasa, Ladrilleros, No es un río; los cuentos de Los inocentes y los libros de no ficción Chicas muertas, El mono en el remolino y Notas del rodaje de Zama de Lucrecia Martel. Sus libros han sido traducidos a una decena de idiomas; colaboró en el guion del largometraje Jesús López de Maximiliano Schonfeld. Como si fuera poco, desde 2021 dirige Salvaje Federal, librería especializada en literatura escrita y editada en las provincias argentinas.

En esta charla telefónica, previa a su llegada, adelantamos algunos temas que abordará en los próximos días.

 

—Selva, en el Festival Mulita vas a estar este viernes 9 para coordinar Salvaje Federal, una mesa donde van a charlar Eugenia Almeida y Sonia Scarabelli, ¿podés adelantar algo sobre cómo será esa actividad?

 

—Este es un proyecto que venimos haciendo con la Librería Salvaje Federal. Reunimos a dos autores o autoras, en este caso son dos autoras que viven en distintos lugares del país y que no se conocen. La propuesta es que durante un mes se conecten para compartir sus vidas literarias.

 

En este caso se lo propusimos a Eugenia y a Sonia que durante un mes, previo al Festival Mulita, mantuvieran una comunicación en la que compartieran lecturas que estaban haciendo, además de leerse cada una obras de la otra. Ellas están compartiendo estas cosas, lecturas, ideas sobre las lecturas y sobre los textos de su par literario. En la mesa vamos revelar esta comunicación que tuvieron juntas. Las dos son muy lectoras y muy curiosas, además de ser dos escritoras que admiramos mucho. Escucharlas conversar será un gusto para quienes estemos en el Festival.

 

 

—Giremos ahora la conversación sobre tu proceso creativo, ¿qué condiciona tu escritura?

 

—Siento que escribo lo que me gusta leer. En ese sentido si se quiere mi yo lectora condiciona la escritura. Mi aspiración es que escribo lo que me gusta leer. Hay algo de los gustos lectores y de la experiencia lectora que tenemos quienes escribimos que hace eco en lo que escribimos, todo está presente.

 

—La creación de Salvaje Federal también fue para acentuar ese camino. “Escribo lo que me gustaría leer” y además abro un espacio para compartir los libros que me gustan leer.

 

—La librería abrió a fines de 2020 de manera virtual. Hoy tenemos ya un espacio físico en Almagro, Buenos Aires. Al principio, el catálogo estaba hecho básicamente por las cosas que habíamos leído, por autores y autoras que conocíamos y que queríamos compartir con lectoras y lectores.

A medida que el proyecto fue creciendo nos fueron acercando materiales. Ahora todo lo que está en el catálogo de Salvaje Federal es mucho más de lo que he leído o lo que me gusta leer. Sigue habiendo una curaduría pero el horizonte se amplió muchísimo.

En este proyecto sigue estando presente un deseo de difundir la literatura que es difícil de conseguir fuera de los grandes circuitos comerciales. Buscamos ayudar a promover nuevas lecturas.

 

— En ese tren también difunden mucho a escritores y escritoras de las provincias.

 

—Totalmente. En ese sentido el hecho de que la librería siga siendo online es un acierto. Nos pasa mucho que hay autores que no se conocen dentro de una provincia o una misma región. Muchas veces las editoriales o los autores no circulan entre provincias. Esto pasa todo el tiempo. Incluso pasan cosas absurdas que tienen relación con la falta de circulación o la dificultad de la circulación de los libros.

 

— ¿Se te viene algún ejemplo de esas cosas absurdas que pasan?

 

— Por ejemplo, tengo presente que una persona de Córdoba nos compra un libro de una editorial de Córdoba. Estamos hablando de libros físicos. Un libro físico que viajó de Córdoba a Buenos Aires y después volvió a Córdoba, con todo lo que supone ese traslado de un libro de un punto a otro.  De esos casos hay muchos y casi todo el tiempo.

 

 

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Un espacio de libertad

 

"Mulita es un festival que quiero mucho. Poder volver este año y que me hayan invitado me pone contenta”, desliza Selva Almada, la autora que estuvo en las primeras ediciones, revelando su cariño por el festival, por los organizadores, y mostrándose alegre, feliz.

 

Selva estará el viernes 9 y el sábado 10, formando parte de la mesa “Lo que escribiste mañana. La literatura que viene”, compartiendo el espacio con Dolores Reyes y Eugenia Almeida, moderada por el escritor Diego Puig. “Será una propuesta diferente donde hablaremos sobre escritura, sobre lo que pensamos y cómo nos vemos ubicadas dentro de la literatura argentina”, adelantó.


 

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— Fuiste de mayor a menor, tuviste paciencia para publicar hasta que los libros se sucedieron uno detrás de otro. Hoy sos una escritora de referencia en el país, ¿sentís que llegaste a un lugar? ¿Hay un lugar al que llegar cuando se es escritora?

 

— Desde que abordé la escritura hasta que empecé a publicar pasaron muchos años. El primer libro lo publiqué en 2003, que fue un libro de poesía y fue lo único que escribí de poesía. Unos años después publiqué el primer libro de narrativa, a partir de ahí comencé a pensar más seriamente en ir publicando textos que me parecían que podían ser libros.

 

Esta paciencia que decís antes de publicar lo aprendí con Alberto Laiseca, quien fue mi maestro de taller durante muchos años. Tuve con él una relación entrañable de amistad y afecto. El daba siempre ese consejo en los talleres —ya habrá tiempo para la publicación, ahora lo que tienen— porque nos decía a todos en el taller —lo que tienen que hacer es concentrarse en la escritura—. Lo que sucede ahora es la escritura, la publicación es para después, para el futuro. Eso lo agradezco porque escribía un montón en el taller. Esa paciencia y la concentración en la escritura me sirvieron mucho para lo que vino después.

 

Con el tiempo sí comencé a publicar, hasta que un libro tuvo notoriedad que fue El viento que arrasa. Después de esa novela se amplió el círculo de lectores. Todo ese tiempo que estuve escribiendo sin publicar no sentía que debía llegar a una parte, no pensaba en eso. Lo que me interesaba era escribir.

Cuando empezaron a pasar cosas con los libros también empecé a hacerme cargo de lo que me toca. Hoy siento que ocupo un lugar importante en la literatura argentina y latinoamericana. Estoy junto a otras autoras mujeres que tienen mucha visibilidad. Estas cosas no quieren decir que llegué a un lugar. Soy consciente del lugar que ocupo pero también soy consciente de que ese lugar puede desaparecer.

Si miramos un poco para atrás las cosas cambian con el correr de los años. Por ejemplo, Sara Gallardo es una autora que admiro mucho y que fue muy reconocida en su tiempo. Sin embargo, después de su muerte pasaron veinte o treinta años en los que nadie la leía. Por suerte, en estos años se están editando sus libros y se está leyendo su obra.

Entonces, el lugar que una ocupa puede ser pasajero, y soy consciente de eso.

 

 

—Existen dicotomías como derecha o izquierda, provincias y centro, ¿son dicotomías obsoletas o siguen vigentes?

 

—Me gustaría que esas dicotomías estuvieran zanjadas pero la realidad es que no es así. La realidad es que cuando se habla de la literatura argentina o de autores que la representan, siempre aparecen nombres de los escritores rioplatenses y no de la literatura argentina. Esa es una señal de que esa dicotomía centro versus provincia no están zanjadas, sino que siguen existiendo. Ojalá que en algún momento se superen y que cuando hablemos de literatura argentina incluyamos a autores y autoras de todo el país.

En lo personal me toca y me tengo que hacer cargo de que estoy escribiendo y publicando desde el  punto centro. Pero me gusta, desde el mismo punto centro poder cuestionar el centralismo y traer otras lecturas, traer noticias de otro tipo de escrituras y de libros que se producen en otras partes del país. Es complejo, es para debatir y charlar bastante, es un camino largo.

 

—Ya que las dicotomías están presentes voy hacer una pregunta de derecha, utilitaria, ¿para qué sirve un festival de literatura?

 

—Desde muy chica para mí la lectura es un espacio de mucha libertad. Entonces un festival como Mulita nos puede mostrar otros horizontes y nos puede traer otras formas de mirar el mundo. La literatura y la lectura para mí son todo. Cuando empecé a escribir y desde que escribo para mí la escritura es un espacio donde todo es posible. Entonces, encontrarme con escritores y escritoras —algunos que voy a conocer por primera vez y otros que ya conozco— es reconfortante, ver qué anda leyendo o escribiendo es estimulante. Compartir además todas estas cosas con los lectores es un planazo.

 

 

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