En la noche del jueves último se inauguró la muestra Ser el
río, de la artista chaqueña Licha Bernal. La muestra estará abierta durante un
mes en El Vivero, la vidriera de arte del Espacio Mariño. La exposición fue
curada por el artista Leo Guardianelli. “La búsqueda de estas transparencias
alcanza quizás para ser un espejo del río y del monte. En el río y en el monte
nada está cerrado y todo es traslúcido. Cuando estás ahí todo el tiempo estás viendo
superposiciones de cosas y cosas y cosas que se van y vuelven”, así reflexiona
la artista sobre la temática que expone.
Por Paulo Ferreyra
No preguntamos dónde es la salida. Nos tomamos de su mano y viajamos. Cerca de las 21 del jueves la sala El Vivero del Espacio Mariño estaba a oscuras. La artista Licha Bernal recibía a sus amigos. A su lado, el curador de la muestra Leo Guardianelli también oficiaba de anfitrión junto a Alejandro Vallejos, más conocido como Niño Grulla, coordinador de El Vivero. Soplaba una brisa leve. El clima era agradable. Había música de fondo y bebidas frías que pasaban de mano en mano. Los abrazos y los afectos se multiplicaban.
“Desde que conocí la galería siempre me gustó. Me atrapan
las propuestas artísticas que ahí tienen lugar. Pensé que el espacio era para
emergentes o para artistas más jóvenes. Cada vez que iba al espacio le decía a
Alejandro Vallejos, - Yo quiero exponer acá. Me gustaría exponer acá", así
comenzó la charla con Licha Bernal.
Ella es de Resistencia, Chaco. Es artista plástica,
muralista y docente de artes visuales. Cursó la licenciatura de Artes Visuales
del IUNA y los Seminarios de Posgrado de Arte Textil y Textil Gráfico del IUNA.
Durante años equilibró su producción con el dictado de clases de grabado y
muralismo en el Instituto Superior del Profesorado de Enseñanza Artística
Bellas Artes Alfredo Pertile de Resistencia. Ha viajado por el país y el
exterior haciendo murales y llevando su obra.
Búsqueda constante
Licha ha hecho murales en distintos puntos del país y en el
exterior. Se mueve de forma permanente entre el muralismo, el dibujo y el
grabado. Su obra personal es una búsqueda permanente por traer nuevos conceptos
y explorar distintos lenguajes. Hace un año atrás estaba produciendo estas
obras de grabado en textil. Así comenzó a imaginarse que podían ser exhibidas
en El Vivero.
La artista trabajó con telas estampadas en grabado. La tela es translúcida. Así que imaginó potenciar su muestra en un espacio transparencia como El Vivero, donde hay mucho vidrio, hay luz natural y luz artificial en el patio, donde incluso las obras podrían generar movimiento con la circulación del público.
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| Leo Guardianelli, Alejandro Vallejos y Licha Bernal |
El año pasado Alejandro le sugirió que se presente a la
convocatoria de la galería. Así lo hizo con la asistencia del curador de la
muestra, Leo Guardianelli. Hubo en el medio varias reuniones con Leo y así
presentaron el proyecto. “Un día me llama Leo y me dice "quedaste. Les
gustó la propuesta. Pero la fecha disponible es la primera semana de marzo”,
recordó Licha ese momento de alegría y felicidad. Desde aquel día comenzó a
producir más obras y muchas quedaron afuera.
“Con muy buen criterio Leo decidió que obras mostramos.
Cuando hicimos el montaje me encantó como quedaron las obras”, destacó Licha.
Por su parte, en la inauguración de la muestra Leo Guardianelli destacó que
“las obras son hermosas pero más que hermosas, las obras son experiencias. Las
obras nos permiten mirar muchas cosas al mismo tiempo y sentir esas cosas. La
mirada aquí será activa. Es imposible ser un observador pasivo en esta
muestra”, destacó el artista y curador.
Leo en su reflexión sobre la obra de Licha Bernal fue más allá
de todo. Puso en escena un ejemplo, si miramos el cuadro El jardín de las
delicias de El Bosco no podemos abarcar toda la obra en una sola mirada. Aquí
con las obras de Licha Bernal sucede lo mismo. Nadie puede abarcar todo en una
sola mirada. Hay que detenerse y mirar con atención para generar una
construcción propia. Nunca se termina de ver estas obras. Eso le sucedió a él,
me sucedió a mí y a muchos de quienes estuvimos en la inauguración de la
muestra.
Conexión con el río
De dónde viene esta temática central del río, Licha cuenta que la obra habla de su conexión con el monte y el río. Hace canotaje. Toda la vida se iba a pescar con su papá y siempre anduvo por el monte. Para ella ese paisaje es una extensión de su horizonte de vida, monte y río.
“Cuando viajo extraño el río y del monte”, comentó. “No
pesco pero sí transito al río. Toda la obra está referida a eso, a mi mirada de
lo que me pasa a mí con el monte y el río, esa alegría extraña que te da río.
Una alegría silenciosa. Eso es lo que me pasa. Observo el reflejo que me
devuelve el agua, miro los troncos, los pájaros, los colores cómo van cambiando
con la mañana, la siesta, la tarde, la noche o cuando salimos a remar. Cuando
salís en un horario y volvés en otro te encontrás con otro río, entonces, el
paisaje de ida no es el mismo que el paisaje de vuelta. Incluso escribí un
pequeño texto que habla sobre el río y ahí hablo de ser navegante boyeurista”.
El público en esta muestra se va encontrar con grabados en
linóleo Son un montón de matrices de grabados sueltas, imágenes en matriz,
árboles, pájaros, yuyos, flores, hormigas, espinas, texturas, río, ondas de
río, raíces, tronco, un montón de pájaros, sapitos, libélulas, por ahí hay un
montón de bichitos y también están como escondidos los mbigua. Son todas de una
serie de matrices que están estampadas sobre telas. Las telas son telas
fibradas extremadamente fina, que es una tela parecida a una gaza pero no es
gaza. Es una tela fibrada sintética que se usa en construcción. Esta tela le
permitió a la artista generar esa translucidez que tienen las obras. Hay obras
colgadas desde el techo y hay obras que están colgadas en la pared. Hay obras
de diferentes tamaños.
Todo está superpuesto. “La idea es que cuando vos entres a El Vivero tengas un pequeño recorrido sinuoso, que vayas serpenteando las obras. Armamos superposiciones de las telas para que sí o sí hagas de esa forma la entrada y el recorrido. Haces el recorrido desde afuera también. La idea de la muestra es que el monte te envuelva y te tengas que mover caminando de manera sinuosa”, explicó Licha.
“Me muevo mucho dentro del arte”
“Mi obra personal es una búsqueda permanente. Los materiales
me van generando una necesidad de experimentar”, comentó Licha. En el 2019 hizo
una muestra bajo el título de Huellas en el Museo Provincial de Bellas Artes deCorrientes. Ahí había experimentado el grabado sobre diferentes soportes, sobre
vidrio, sobre jabón y papel. Había usado una especie de papel que era
translúcido y para ella ese fue el puntapié de su búsqueda.
“Así fue como empecé a buscar, a buscar, a buscar y buscar hasta que encontré este nuevo material. Las telas o el papel de arroz incluso me permiten expandir estas obras traslúcidas”, describió. “Ahora estoy con otras cosas también como aluminio y plástico. Me muevo mucho dentro del arte”.
Licha Bernal vive el río. Hace canotaje. Recolecta cosas del
río como troncos, plumas, texturas o cositas que encuentra en la superficie.
Mientras saluda a las amigas y a los amigos que se acercan, hay fotos y más
fotos. En medio de esos flash – en un abrir y cerrar de ojos nos quedamos
solos. Ahí susurra, “me encuentro y me veo en esas obras. Tengo procesos largos
y cuando las obras salen a la luz yo me veo en ellos. Aquí me veo en cada micro
escena porque las viví. En esta muestra exorcicé parte de mis emociones. Solo
me falta el olor del río pero todo lo demás está logrado”, destacó.
El poema de Juan L. Ortiz dice “Fui al río, y lo sentía ///
cerca de mí, enfrente de mí. /// Las ramas tenían voces”. Licha Bernal siente y
vive el río. Para ella el monte en torno al río está vivo, “cuando estás ahí
todo el tiempo ves superposiciones de cosas y cosas y cosas y cosas que se van
y vienen. De repente allá en el fondo hay un rojo que es el detonante de algo.
Puede ser alguna basura tirada o puede ser alguna hoja roja o algún árbol
florecido”.
Estas obras traslúcidas de Licha Bernal son una extensión de ese río que besa las costas del monte y de las ciudades del litoral argentino. Puedes ver la superposición de la naturaleza y el mundo animal. El monte y el río corren por los ojos de los visitantes. Te tocan. Los senderos se encienden en movimientos gráciles que son imposibles de comprender, hay que dejarse conmover y sentir. La única red que puede atrapar un pájaro sin quitarle la voz y la libertad es la música. La red que puede atrapar al monte y al río sin quitarles su potencia y su transparencia es el arte. Bienvenidas las obras etéreas de Licha Bernal.

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