El primer sábado de marzo llegó a Corrientes Ambulantes. El dúo está conformado por José Santucho y Julián Venegas, es una propuesta de autoría propia dedicada a los trabajadores y oficios urbanos y rurales. “Los oficios que abordamos en nuestras canciones están ahí”, dice José y sonríe con una mueca feliz. “Para mí las canciones son retratos. Es una mirada amorosa al entorno. Desde ese lugar están hechas las canciones. Son canciones retrato”. Se sumaron además dos invitados especiales, Yoshi y Seba Ibarra. Había flores en sus labios.
Por Paulo Ferreyra
Ambiente. El hecho de llegar a La Felipa Verde ya se dispone el cuerpo y la sensibilidad de otra forma. Se apagan un poco los sonidos de la ciudad, el calor del asfalto queda atrás y ante los ojos se ensancha una arboleda prodigiosa. El sol coquetea con las hojas de los árboles altos. Hay sonrisas y silencios extendidos en abrazos extendidos entre amigos, familiares y conocidos que se encuentran a saludarse.
Ambulantes. José Santucho y Julián Venegas llegaron desde Rosario. Hace unos años comenzaron a construir un repertorio dedicado a trabajadores y trabajadoras callejeros y callejeras. Desde el año 2022 hasta la fecha ya llevan dos discos editados, el primero Ambulantes y el segundo lleva el título de Módico y de calidad. En este concierto hicieron un repaso por esos dos discos.
Hay flores en sus labios
A lo largo del concierto será Julián quien haga algunas intervenciones, contará los temas que interpretan y también alguna historia. Después del segundo o tercer tema, acompañado de una sonrisa silenciosa deslizó, “a nosotros nos emociona mucho este repertorio. Nos sentimos rescatados por este repertorio. Somos músicos dedicados a la música popular y abordamos estas temáticas transversales que las entienden nuestros hijos, nuestros sobrinos, nuestros viejos, nuestros abuelos y más atrás también. Hay muchas generaciones involucradas en esta temática regional, nacional y porque no latinoamericana”.
Los músicos habían llegado temprano. Probaron sonido con los dos invitados especiales. Habían comenzado el concierto con Cocacolero, Florista, Durazno al cuarenta el ciento, El carrito. Las memorias del público amplificaban y completaban esas canciones. ¡Lindo! ¡Uh! ¡Qué bueno! Las expresiones del público se sucedían entre aplausos efusivos tras el final de cada canción. Hubo silencios largos del público buscando abrazar las letras de las canciones, cada palabra florecida en La Felipa.
Las autorías de la canciones se repartían entre Julián y José, algunas composiciones compartidas y también de otros autores como en el caso de Durazno a cuarenta el ciento de Celedonio Flores y Jose Razzano. Cuando Julián habla las palabras le llueven en su boca, un torrente fluido cuando anuncia por ejemplo: “esta es una canción dedicada a un trabajo de campo árduo. Sobre todo en la ingesta de pancho choripan bondiola bife de chorizo hamburguesa doble triple papa frita y gaseosa”. Si, Julián las anunció así y por ello no usamos como para leerlas de continuado. Entre los ritmos de cada canción hubo también chamamé.
Hay flores en sus labios
Los músicos comentaron que en un barrio de la ciudad de Rosario existe un oficio desde la época colonial. El oficio continúa con el mismo producto, con la misma forma de venderlo pregonera y ellos hablaban de las escobas y del escobero. Hay un escobero que incorpora otros productos con otros colores como escobillones, plumeros, balerina, trapo de piso y muchas otras cosas que salen como pañuelos de un carro que el mismo escobero tira por la ciudad. La imagen es casi un corso de carnaval.
La voz ahora llega rasposa y se estiran tanto como fuera posible. Un carro gira sus ruedas de forma tan lenta como si fuera contando cada vuelta, una, dos, tres y sigue. Los dedos de unos de los músicos pulsa magia lenta cada cuerda, la cadencia baña el ambiente mientras parte del público se mece en una gran cuna imaginaria. Todos y todas subidos en ese carro mientras cerramos los ojos y los músicos cantan, "compro batería vieeeeeeja, heladera vieeeeeeeeeeja, calefones, compro aluminio, chapa, bronce, radiadores".
En medio del concierto hubo un tema dedicado a una muralista presente, Dani Almeida. El tema era Muralista (en la voz de una pintura). El tema lo escribió José. La noche de repente había ganado el ambiente. Un avión cruzó el cielo de La Felipa. Las luces teñían el ambiente que diferentes tonos. Una briza movía las ramas de los árboles allá arriba, muy alto, acá abajo algunos cuerpos se mecían solo al ritmo de algunas canciones. En el medio se despertaba una lata de cerveza. Pasaron algunos temas como Chipacero, Artesana y las voces se alzaban "... va trepando por el río la luna de los amantes..."
Hay flores en sus labios
Hay un oficio que es el capitán del equipo Ambulantes, el tema es El Churrero. "El churrero tiene una forma de anunciarse que es muy particular. Se anuncia con una corneta. Descubrimos que esa corneta es heredada de generación en generación y que es una artesanía. Nosotros pensamos que la corneta se la compraban en un cotillón, pero no, en realidad la hacen ellos, en manufactura churrera", así hizo su preámbulo Julián. Luego se deshizo en historias entre Rosario y Buenos Aires para detallar cómo se hace esa corneta, cuando hilvanó los hechos completos agregó: “Sería lindo mostrarles ahora esa corneta, pero nos las olvidamos. Me la olvidé yo", deslizó casi en susurros y estallaron las risas. "Tenemos un amigo en Rosario, Uruguayo adoptado rosarino y es Juan Barreto. Él nos prestó esta canción que se llama Churrero”.
Había silencio.
En el medio del concierto agradecieron el espacio por abrirles las puertas. Julián contó que ya había estado en La Pépinière, hace muchos años atrás. Ahora agradeció a La Felipa Verde y en ese contexto extendió su agradecimiento a Yoshi, a Azul y a su familia. Invitaron a Yoshi para cantar un tema. Interpretaron una canción dedicada a los pochocleros, pochocleras, pororeros, pororeras y todos los derivados.
“Teníamos muchas ganas de venir”, dice José minutos después de haber terminado el concierto. Julián le había hablado del lugar. “Nosotros disfrutamos mucho de estos formatos así, íntimos, nuestro formato es flexible y disfrutamos mucho hacer cosas juntas. Nos gusta tocar y estar cerca de la gente”, agregó.
Sobre esta formación de Ambulantes José contó que venía registrando que Julián en su repertorio tenía la canción del Churrero. José tenía la canción de Pregón del heladero y así se juntaron. Llevó otras canciones y empezamos a componer en función de la temática. El primer disco está pensado en oficios ambulantes urbanos. En el segundo disco empiezan abrir la jugada y abordan algo de la ruralidad.
“Los oficios que abordamos están ahí”, dice José y sonríe con una mueca feliz. “Para mí las canciones son retratos. Es una mirada amorosa al entorno. Desde ese lugar están hechas las canciones. Son canciones retrato”, subrayó y sin dudas eso es lo que se abraza en cada canción. “Rosario es el lugar desde donde miramos y es como vemos nuestra vida cotidiana. La temática es transversal no solo a Rosario y al litoral, te diría al continente americano”, concluyó.
Ya casi en el cierre de la velada hubo un invitado más. Fue otro autor y compositor de la zona, Seba Ibarra. Julian lo presentó como "amigazo de la zona. sensei, una referencia siempre marcando por dónde hay que ir en esta vida ambulante musiquera que se pone peludísima a veces. El siempre con una sonrisa está produciendo para la infancia, para adultos jóvenes, adultos mayores, adultos medianos, en familia, con amigos, con temazos, con poesía, con la energía que se necesita para tener constancia en este nuestro oficio musiquero”.
Hay flores en sus labios
"Hagan todos los temas" alzaba la voz el público cuando Julián anunció que iban a dejar algunas canciones afuera. "La intención fue mostrar los dos discos que tenemos", explicó mientras daba las gracias a todos y todas por la escucha, por el silencio y por estar presentes. "Gracias también por confiar en cosas que no son vidrieras. Sobre todo en Ambulantes que es bastante callejero. Habló de un cancionero que tenía para vender al final del concierto, que tiene una introducción de Jorge Fandermole y un dibujo intermedio de Tute. "El objetivo máximo del cancionero es que sea parte de las guitarreadas. Sería como la copa del mundo para nosotros", destacó Julián y la música siguió regando el ambiente. Claro, hubo referencias también para Wilfredo, quien estuvo a cargo del sonido y gracias a quien todo se escuchó muy bien.
Hubo despedidas de pie. El público pidió más. Los músicos volvieron a sus sillas para interpretar el último tema. Antes, soltaron la frase del estribillo para que todos la podamos tararear. Ensayamos. La noche se apagó cuando todos fuimos cantando y meciéndonos en nuestras sillas,"Soy ambulante siempre tirando adelante".
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