"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

miércoles, 30 de mayo de 2012

Vertiendo la piel en la música

El autor y compositor Lucas Segovia realizará una pequeña gira por el litoral este fin de semana.  Estará en las ciudades Florencia –Santa Fe, en Corrientes y culminará el domingo en El Paseo de Artistas y Artesanos de Resistencia – Chaco.  Además se encuentra trabajando activamente en la campaña solidaria “Discos por Leche”, encabeza por el Movimiento Litoral.  Volcamos aquí una de sus últimas composiciones, Soy.

Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


Lucas Segovia es autor, compositor e intérprete.  Es además un destacado difusor de la música del litoral.  Su primer disco lo grabó allá por el año 1998, “El universo de tu amor”, desde ahí no ha parado de producir canciones.  Tiempo después vendría el disco “Confluencia”.

Además Lucas Segovia trabaja con tesón desde hace algunos años en el “Movimiento litoral”, que reunió y reúne año a año a músicos de todo el Nordeste, para trabajar en la recolección de material literario para las bibliotecas de frontera y del Impenetrable chaqueño.  En consonancia con esto postulado de vida durante el mes de mayo y junio, el “Movimiento Litoral” encabezado por Lucas Segovia y Joselo Schuap trabajara en la campaña solidaria “Discos Por Leche”.  Esta modalidad la implementa este movimiento de músicos del NEA, una vez al año para asistir a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. En este caso lo recaudado será destinado a las dos escuelas rurales, una de La Leonesa y  otra de Colonia Baranda.

La campaña incluye el siguiente combo: Dos discos de Lucas Segovia 1) “Melitona, Crímenes en Sangre”, 2) “Resulta que vivimos”.  Además una revista que es una síntesis del libro del escritor Pedro Solans que data sobre la Masacre de Napalpí.  El mismo fue el disparador de la Obra discográfica de Lucas Segovia que recorrió el país entero contando Sobre esa Masacre perpetrada un 19 de julio del año 1924.   200 unidades de este combo ya están a disposición de los chaqueños y Correntinos que quieran colaborar con las escuelas rurales que no pasan el mejor de los momentos ya que la cuota alimentaria destinada para ellos no alcanza a cubrir un vaso de leche por día.

Toda esta obra el música chaqueño llevará por las ciudades Florencia –Santa Fe el próximo viernes 1 de junio, el sábado 2 estará en El Calderón Bar de Corrientes y culminará esta pequeña gira el domingo 3 de junio en El Paseo de Artistas y Artesanos de Resistencia – Chaco.

En todos estos encuentros Lucas Segovia repasará su extensa obra musical.  El aporte que esta haciendo a la música del litoral tiene la palabra dulce del poeta y la vitalidad del pueblo con quien Lucas camina día tras día.  Ramón Ayala ha manifestado que el poeta debe caminar junto al pueblo, nunca delante de él o detrás de él.  Pues en Lucas encontramos un verdadero poeta, sabe de las urgencias del pueblo porque las siente y las palpita.
Pocos meses atrás cuando charlaba con el Poeta Aledo Luís Meloni me decía que “la música y el canto le dan vida a la palabra.  El canto perpetua la palabra, porque la palabra esta en un libro, usted lo lee un día, lo podrá leer dos veces, la música la sigue escuchando permanentemente.  Usted un chamame lo escucha 100 veces y 100 veces le gusta, pero usted no va a leer 100 veces una poesía. Entonces yo digo que la música le da vida a la palabra, perpetua la palabra”. 

Para ejemplo dicen que basta un botón.  Pues entonces acerco a Ustedes  algo de música, más allá de las entrevistas y notas, les dejo ahora esta nueva canción de Lucas Segovia.  En la foto la amistad sellada a fuego, Tito y Lucas.


Soy

Letra y Música de Lucas Segovia

Soy el guitarrero, el militante, soy el cantor.
Soy mezcla de gringo, con indio Toba y español.
Soy el piel de barro, soy la inocencia, del interior.

Soy ese paisaje, del Rió Negro que se murió.
Soy el amplio cielo, soy el quebracho y el algodón.
Soy todo mi pueblo, esta es mi raza Chaqueño soy.

Soy el que denuncia, hambre tras hambre que nadie vio.
Soy raza de mencho, soy el que rema de sol a sol.
Soy postal del rió, del rió inmenso que me parió.

Soy dos ojos indios, mezcla de gringo y español.
Soy la confluencia, soy conquistado y conquistador.
Soy fiebre del Chaco, y en mi bandera REVOLUCIÓN!!!

Soy el que denuncia, el exterminio de un pueblo Qom.
Soy dos ojos indios, mezcla de gringo y de español.
Soy la confluencia, soy conquistado y conquistador.

Soy el cantorcito y traigo el sueño de una nación.
Soy el que denuncia, en Tinogasta la represión.
Soy el que denuncia, hambre en el Chaco y desolación.

Soy fiebre del Chaco, y en mi bandera REVOLUCIÓN!!!
Soy el que denuncia, hambre tras hambre que nadie vio.
Soy postal del rió, del rió inmenso que me parió.

Soy el que denuncia, hambre tras hambre que nadie vio.
Soy el que denuncia, el exterminio de un pueblo Qom.
Soy todo mi pueblo, esta es mi raza Chaqueño soy

lunes, 28 de mayo de 2012

Andresito es historia fabricada desde arriba


 El Lic. Enrique Deniri publicó hace un tiempo el libro “La invención de Andresito”.  Nos juntamos para desandar el libro, “hay que dejar bien en claro que Andresito nunca fue gobernador de Corrientes.  Cuando entran los sentimientos se termina la historia.  Cuando entran los juicios de valor, se termina la historia.  Yo no hago juicio de valor, no digo que es bueno ni malo”, advierte el historiador.  “Me interesa el proceso de creación, porque además es un hecho donde hablo de historia de arriba e historia de abajo.  La historia de Andresito es una historia fabricada desde arriba.  Andresito fue creado por la Junta de Historia de Misiones”.


Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


Cerca del medio día nos encontramos con el Lic. Enrique Deniri.  “Personalmente me considero un libre pensador, liberal, liberal en el sentido del siglo XIX.  Prohibido prohibir, los derechos de los que no piensan como yo son más importantes que los míos, los derechos de la minoría son más importantes”, advierte.

Deniri ha publicado el libro “La invención de Andresito”, es un libro que “me ha llevado más de diez años de trabajo, investigación y lectura”, cuenta.  “He investigado y pensado mucho esta publicación, los hechos son concretos, los datos que salen a luz son de fuentes confiables”.

- ¿Cómo y por qué surgió este libro?

A mí me interesa la construcción y la invención de los héroes, todos fabricamos o inventamos cosas.  Hace tiempo que vengo trabajando en esta cuestión de la creación y la invención de los héroes, puede ser Andresito o San Martín.  Me interesa ese proceso del mito del héroe como en el caso de Andresito.  Digo mito porque Andresito tiene muy poca historia.  Hasta la imagen de Andresito es fabricada, no sabemos en realidad cómo era.

Me interesa especialmente todo lo que este en relación con la historia en general.  Este país ha tenido trece provincias originarias.  Después se agregaron otras provincias por leyes del Congreso Nacional.  Sin ir muy lejos aquí tenemos a las vecinas provincias que aparecieron por leyes del Congreso como Chaco, Misiones y Formosa.

Ahora bien, la única que se ha dedicado a construir y fabricar una historia que la conecte con el comienzo mismo de la argentinidad es Misiones.  Habla bien de los misioneros en el hecho de que ellos estén haciendo una historia, una historia que reivindica su participación en la parte más azarosa, más combativa, más conflictiva del pasado nacional.  Habla bien de ellos porque están queriendo ser Argentinos.   

Una cosa curiosa de los misioneros es que hayan elegido la figura de un indio para representar a una provincia de inmigrantes.    Además ellos siempre estuvieron orgullosos de esa descendencia de inmigrantes.  En Misiones hay muchas comunidades Alemanas, Ucranianas, Polacas.  Es una paradoja que una provincia que tiene tantos apellidos extranjeros,  se haya identificado con la figura de un guaraní misionero como la de Andresito. 

Me interesa el proceso de creación, porque además es un hecho donde yo hablo de historia de arriba e historia de abajo.  Es una historia fabricada desde arriba.  Andresito fue creado por la Junta de Historia de Misiones, por Aníbal Cambas, Casiano Carballo, Nicolás Herrera, los que componían la primitiva Junta de Historia de Misiones en alianza y sociedad con el poder político.  Me imagino que además,  ellos estaban detrás de que el territorio nacional pasara a ser provincia, la parte negativa o crítica que veo de todo esto es que caen en la fantasía de hablar de deudas que no existen.

En primer lugar quien descubrió a Andresito fue Mitre.  El más rancio de los conservadores historiadores fue el primero que hablo de Andresito. Mitre lo tomo de los archivos de Andrés Lamas.  También toman el archivo de Artigas en Tacuarembó, por supuesto que no hablan bien de él porque les parecía un bárbaro.

A mí me llama la atención y es algo que debe quedar claro es que Andresito nunca mando otra cosa que no fueran indios.  El único momento en el que manda otra estructura que no es de indios es cuando está en Corrientes.   Ojo con esto también, Andresito nunca fue gobernador de Corrientes.  Él repuso al gobernador artiguista Juan Bautista Méndez.  Él lo respaldaba desde atrás con sus lanzas.  Esta experiencia en Corrientes es la única que tiene Andresito frente a una etnia que no es la suya. Me parece que es una buena experiencia.  No me caso con nadie, ni con la leyenda blanca ni con la leyenda negra.  Ninguna de las dos.  Las cosas que he publicado tiene el respaldo de una investigación profunda de la historia.

- Cuando salió el libro uno de los objetivos que se plantea era la necesidad de terminar con esta dualidad de que para los Misioneros Andresito es bueno y para los Correntinos es malo.  ¿Por qué?

Para los correntinos del S. XIX Andresito representaba todo lo que ellos no querían, primero una autoridad que no era la de ellos, lo cual es gravísimo en cualquier sociedad.  Nadie debe sorprenderse de eso.
Las formas de castigo que aplica Andresito en Corrientes eran las mismas que le habían impuesto los curas a los indios.  Cabe resaltar que al gobernador Méndez lo respalda un ejército de ocupación.  En esos nueve meses que están en Corrientes no hay una sola violación, se produce un robo.  Un robo.  Un hombre se había robado un pañuelo.  Fue terrible el castigo que recibió. 

Además para el patriciado Correntino era muy ofensivo tener una autoridad que no sea la suya y más un indio, porque no hay nada más despreciado que el indio.  Esto del Taragüí es mentira, acá no querían a los indios, salvo para tenerlos como esclavos. Halperin Donghi sostiene que Andresito les sacó todo lo que pudo a los correntinos, ¿quién no hubiera hecho lo mismo en esas circunstancias? 

- ¿Cómo era Andresito?

Andresito era un gran soldado pero no era un gran táctico, es notorio que tenía destreza técnica. En las grandes batallas de los guaraníes como Mbororé o Caa Guasu los que mandaban eran los Caciques.  Ellos hacían lo que le dictaban los curas que habían sido soldados en Europa.  Jorge Machón (historiador Misionero) dice que Andresito toma decisiones respaldado por un Consejo de Guerra.  Él sólo no sabía qué hacer.

Artigas tuvo dos figuras que nunca lo traicionaron.  Una de ellas fue Andresito y la otra fue Pedro Campbell, cuya figura hay que recuperar.  Cuando Artigas no lo tuvo a Campbell cayó en una emboscada.

- ¿Andresito era hijo de Artigas?

Esa es otra cosa que debemos desmitificar.  En esta investigación revelo que Artigas simplemente le dio su apellido a Andresito.  Es una medida que adoptan los charrúas para respaldar a los caciques.   Ahora bien en el proceso de investigación he detectado cuatro hijos adoptivos de Artigas.  Es decir que a cuatro caciques Artigas les dio su apellido como forma de respaldar su accionar.

Además sostengo que Andresito no era hijo adoptivo de Artigas porque en la correspondencia entre ambos denota una correspondencia de superior a subalterno.  No de padre a hijo.  Por último, cuando Andresito cae prisionero Artigas sigue la guerra, si hubiera sido el hijo me parece que hubiera procedido de otra forma. 

- Hace un tiempo se había puesto la piedra fundacional para la construcción de un Monumento a Andrés Guacurarí en la rotonda de Corrientes.  ¿Cuál es su opinión al respecto?

La historia aquí en Argentina se vive como cuestión parental.  El que piensa distinto ya es un traidor y está haciendo traición.  Como historiador creo en la libertad absoluta que tiene cada uno para dar su opinión y pensar.  Son tan negativos los juicios que tienen los misioneros sobre Ferre como los correntinos sobre Andresito. 

Me parece que no se justifica una estatua para un hombre como Andresito que estuvo nueve meses en Corrientes.  Cualquier día le hacemos otra estatua  a un tipo que estuvo por acá cinco días y está todo bien. No es así.    Cuando entran los sentimientos se termina la historia.  Cuando entran los juicios de valor se termina la historia.  Yo no hago juicio de valor, no digo que es bueno ni malo. 

Hay que dejar bien en claro que Andresito no fue gobernador de Corrientes.  Ahora bien, me parece sorprendente que en esos nueve meses en que estuvo un ejército de ocupación no haya habido mayores problemas; esto nos está indicando la disciplina de los soldados de Andresito, una cosa rígida y férrea

- ¿Por qué cree que fracasó el proyecto de los Pueblos Libres de Artigas?

Artigas fracaso porque perdió. Para mí Artigas es el revolucionario más puro que produjo el río de la plata.  Artigas fue  el más integro, era insobornable e inclaudicable.    El poder de Artigas es un poder que estaba sentado sobre los sectores menos pudientes. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

“Teatro popular”


Por estos días se presentará oficialmente el libro de la historia del Teatro Vera en Corrientes.  El Arq. José Ramírez nos brinda detalles sobre esta publicación inédita para las artes.  Con este acontecimiento se abren los festejos por el centenario del Coliseo.  “El libro es una compilación o una especia de monitoreo, de los recuerdos de mucha gente que ha pasado por el Teatro”, adelantó el Arq. Ramírez.


Entrevista de Manuel Ibarra
Texto de Paulo Ferreyra
 
El Teatro Vera un organismo vivo anclado en el centro histórico cultural de la provincia.  Desde Corrientes irradia todo su poder cultural en un radio de 700 kilómetros a la redonda, el edificio ha sido construido para los grandes espectáculos de la lírica, de la danza en general y de todas las artes escénicas; por su calidad constructiva, por su acústica y por los servicios que ofrece que es uno de los más importantes de Sudamérica.

El Arquitecto José Ramírez sostiene que la sociedad de Corrientes tiene conciencia de lo que significa este Teatro y lo cuida.  “Desde que se ha restaurado y se lo ha puesta en valor en el año 2005,  hay otro pensamiento desde los más pequeños hasta la gente mayor.  Desde la gente que algunos llaman elitista hasta las personas más humildes, estos últimos son los que en realidad aprecian y admiran el esplendor y el lujo de la sala.  El lujo no entendido como riqueza material sino el lujo de tener un edificio y un organismo vivo que continuamente esta produciendo funciones para todos los gustos”.   

Cabe subrayar que en los últimos años se ha hecho un esfuerzo por incluir a todos los estratos de la sociedad.  “Así como en una época el carnaval correntino nivelo todas las clases sociales, así el Teatro Vera ha incluido en todas sus actividades a los más humildes y a los más encumbrados”, destacó el Arq. Ramírez. 


- ¿Qué podrá encontrar el público en este libro del Teatro Vera?

El libro del Teatro Vera es una compilación, un registro o monitoreo de todos los recuerdos de mucha gente que ha pasado por el teatro.  Aquí aparecerán datos del esplendor de su cáscara arquitectónica, cómo está enclavado en la ciudad, van a poder ver y recordar en detalle toda la memoria visual de muchos artistas que han pasado por esta sala.   Nosotros creemos en una política cultural y la gente tiene conciencia de lo que significa el Teatro Vera.  Este libro ya estuvo alguna vez pensado allá por el año 78, sin embargo por falta de recursos en aquellos años no se pudo hacer como hubiéramos querido.


Teatro Popular no populachero


El actual director del Teatro Vera nos cuenta cómo y por qué había olor a milanesa.

“El Teatro Vera antes de recuperar este esplendor que tiene,  pasó por conos de sombra y de luces como todas las cosas en nuestro país.  Cuando vine al Teatro allá por el año 72 cuando hubo un concurso de antecedentes y oposición, para elegir a las personas que iban a componer la comedia estable de la provincia, gane el puesto de escenógrafo y vestuarista.  Entonces ese teatro hacía algunos años que prácticamente funcionaba como cine únicamente porque no tenía presupuesto, la cultura no siempre fue tenida en su verdadera dimensión”. 

Por esos años había muchas familias que vivían en el Teatro porque los gobiernos utilizaban políticamente esto, no tenían donde vivir y los traían acá. Incluso llegaron a funcionar oficinas que no tenían que ver con el área de cultura, por ejemplo  “Estadística y Censo”. 

Por los años 76 o 77 cuando me hago cargo de la Dirección del Teatro Vera a veces teníamos que llamar la atención a la gente que vivía acá porque el olor de la comida inundaba toda la sala, a veces eran dos o tres familias las que vivían acá.  Costó muchísimo políticamente, humanamente, desarraigarlos de este lugar que ellos creían que era su casa”. 


Tapa del Libro
- ¿Estas anécdotas del teatro aparecen en el libro?

Escribí algunas de estas cosas bajo el título de “El Teatro que yo viví o el sueño que yo viví”, no recuerdo bien.  El texto aparecerá en un apéndice del libro para los correntinos, porque pensábamos que podría ser muy pesado todo este relato donde yo desmitifico muchas cosas que se dijeron del Teatro, sobre todo cosas como la acústica.  Me dedico a hablar de las cosas que puedo probar científicamente con documentos reales.  El teatro siempre tiene cosas fantásticas.  Recuerdo que los tres actos del Ballet Copelia lo pinte prácticamente sólo, entonces venía a trabar y me quedaba toda la noche después de la función.  Trabajaba toda la noche y no sentía ni el maullido de un gato.  Así que es mentira eso de los fantasmas en el Vera y los duendes y los ruidos.

Por último, el Arq. Ramírez sostiene que “el Teatro Vera es un teatro popular, pero no populachero.  Es un teatro popular.  Nosotros aspiramos a que alguna vez nuestra música correntina, sus poetas, sus músicos y sus artistas puedan crear una opera que sea absolutamente correntina”. 

domingo, 20 de mayo de 2012

“La siembra continúa”


Meses atrás el músico Jorge Suligoy presentó en la ciudad de Resistencia y Posadas, su reciente producción discográfica “Del Corazón Guitarrero”.  En esta entrevista repasamos algunos conceptos que tiene este disco donde el músico subraya que la siembra aún continúa.  “La cosecha no es un objetivo tan importante. Pero para gozo del corazón hay muchas cosas que vamos recogiendo y cargando en las alforjas”, advierte

Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


El músico Jorge Suligoy estuvo recorriendo el Litoral presentando a la prensa y después al público en general su disco “Del Corazón Guitarrero”.  En Corrientes el Profesor Enrique Piñeyro resaltó la importancia de este disco para la música chamamecera.  “Suligoy tiene un don, pero a su vez dona a los demás, ahí llega la traducción exacta de la emoción y el sentimiento, lo que comúnmente llamamos la expresividad de Suligoy.  El canto de Jorge Suligoy resume la vigencia del viento, el viento es silencioso, el viento es invisible, el viento es para quien lo quiera escuchar en el silencio”, advirtió.


- Después de la presentación de tu reciente disco “Del Corazón Guitarrero”, ¿cómo viviste cada encuentro con el público en Resistencia y Posadas?

Este disco “Del corazón guitarrero” ha marcado fuertemente a los colegas y a los difusores que aprecian las formas elegidas.  He recibido muchas expresiones de júbilo y de aceptación.  Un paisano me dijo – “no se siente que falte el acordeón” -  y eso es todo un halago en sí mismo.


- ¿Cómo nació y por qué concebiste un material discográfico apoyando toda la carga de significados sobre la guitarra y tu voz?

Como digo cada vez que hablo del disco no hice más que exponer una forma natural que tenemos de componer y compartir, siempre arrancamos con una guitarra, a veces hay otros y sumamos, pero siempre es una al comenzar. 

- Has manifestado en más de una oportunidad que este disco es para escucharlo en la intimidad, ¿cuál fue el criterio para elegir un repertorio que quepa en muchas intimidades?

En realidad nunca lo pensé como una forma de que quepa en muchas intimidades. Si asumí que estas canciones tan profundas, dolorosas, maravillosas, no pueden interpretarse desde la locura marketinera de algunos festivales o eventos populares.  Estas obras son para siempre. Es hora de que las cosas de la Cultura las manejen los que aman estas cosas.

- En la rueda de prensa en Corrientes Piñeyro dijo “Suligoy resume la vigencia del viento”, ¿cómo es el viento de Suligoy o,  qué dice el viento de Suligoy?

Fue conmovedor que un hombre tan importante de la ciencia folklórica hablara así de mí. Porque además no habla solo de mí, habla de Roberto Galarza, Atilio Puchot, Rodolfito Regúnaga, Cacho Saucedo, Gregorio Molina, Bocha Sheridan.  Él habla de los que como el viento cada día de su vida ponemos en movimiento una pequeña masa de energía, energía que hace cantar y hace bailar. Pero como el viento no necesita de ninguna justificación,  nosotros tampoco. Quién puede obviar un tornado o un huracán, esos son los grandes de la música, pero también estamos nosotros, los que recuperamos el valor de la brisa suave, que apenas acaricia, pero que está, que fluye y es tan necesaria para distribuir el polen y garantizar la perpetuidad efímera de las flores.- 

- Llevas muchos años con la música, ¿ha comenzado la etapa de cosechar lo que se ha sembrado en tantos años con la música?

Puedo decir que hemos elegido no vivir una conciencia de plástico y en un mundo prestadito. Somos dueños de estos sueños y no es que estemos en contra del sistema, el sistema se ha empecinado en combatirnos.
No es fácil pero no es imposible. La siembra continúa. La cosecha no es un objetivo tan importante. Pero para gozo del corazón hay muchas cosas que vamos recogiendo y cargando en las alforjas. Entre esas cosas el cariño imprescindible de la gente, ñande gente.
 
- Por último, te has definido como Obrero Cultural, eso significa de algún modo trabajar siempre. ¿En qué estas trabajando ahora?

Lo de obrero es más que nada porque a veces estar en el escenario o en los medios supone una conducta de estrella o de divo. Yo soy un cantor. Como dicen Roberto y Rodolfo en su canción Cantor de mi tierra  “La gente me mira con cierta ternura, yo soy uno de ellos que se hizo cantor”.  En cuanto a lo que estamos pensando para el futuro puedo adelantar que estamos trabajando en un proyecto que si Dios quiere,  antes de septiembre pondremos a consideración del pueblo chamamecero en Corrientes.

miércoles, 16 de mayo de 2012

“Vivo con libertad”


En una charla íntima así definió su presente Bruno Mendoza.  Lleva un vida más tranquila, apegado a su familia pero respirando con intensidad cada vez que se abre el bandoneón.  Se encuentra preparando su segundo disco solista que saldrá después de Julio, hablamos desde su Pago de Laguna Limpia hasta el presente, “estoy haciendo lo que siempre quise hacer, grabar mis cosas con mi criterio, puede ser mayor o inferior a lo que hice con otros pero ahí me muestro como soy”, dispara.



Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar
 


Allá en Laguna Limpia

Estamos sentados en el living de su casa y le cuento que sería importante hacer un repaso desde sus comienzos hasta nuestros días.  Deseaba conocer en profundidad a Bruno Mendoza.  Él estaba un poco nervioso pero cuando recuerda a su pago de Laguna Limpia todo eso se desvanece.  “Mi papá era un gran músico.  Desde chico observaba como tocaba y esa misma energía me llevó a la música.  Con mi familia vivíamos en el campo y mi papá no quería que agarre el instrumento, esto es algo que se repite en cada familia.  Por suerte el tiempo nos da la razón a los hijos”.


Herminio Mendoza cuidaba mucho su instrumento advierte Bruno.  “Cuando tenía seis o siete años – recuerda - papá se iba al pueblo y nosotros conquistábamos a mamá para que nos deje tocar el bandoneón.  Ella nos permitía tocar,  aprendimos juntos con mi hermana, a los dos nos gustaba el bandoneón y tocábamos un rato cada uno.  Aprendimos dos o tres temas y un día le mostramos a papá.  Se llevó una gran sorpresa aquella noche”. 

“Cuando fuimos más grande papá nos sacó para que tocáramos con él en los bailes, fiestas de cumpleaños, casamientos y yerras.  Tocábamos por la zona de la Laguna Limpia, en los campos y en las pistas de baile, en las colonias”.

En la casa de Bruno hay silencio, el grabador a un costado y el sol se filtra por la ventana de living, ya es media tarde.  “De mis padres me ha quedo la calidad de personas que eran, muy humildes y dadivosas.  No eran padres pegadores, en todo el tiempo que estuve con papá una sola vez me levantó la mano, pero esa vez fue santo remedio, y mamá nunca, ella hablaba mucho con nosotros.  Mamá era una persona muy dadivosa, muy comprensiva con las necesidades del prójimo, aunque nosotros también éramos muy humildes económicamente, pero compartíamos lo que teníamos”. 

Vuelve el silencio, me contengo antes de lanzar la siguiente pregunta y el retoma el diálogo antes de otro silencio.  “El cariño que tenía mamá para con nosotros no se puede explicar con palabras”.


Abanico musical


En aquella época en que Herminio Mendoza trabajaba como músico había que tocar de todo, además del chamame se tocaba polka, rasguido doble, tango, valseado, milonga, chotis, el vallon, el foxtrot, paso doble, todo tipo de música.  “Se tocaba de todo, además mi papá era un músico excelente, el leía música y tenía muy bueno oído también.   Aprendí mucho escuchándolo a él, porque él nunca nos enseñó nada, nosotros aprendimos solos, escuchándolo a él y después vinieron los discos de Cocomarola”. 

Cuando Bruno Mendoza viene a Corrientes se instala en la casa de Cocomarola.  “Cuando vivía con Cocomarola él tampoco me enseñaba, nosotros aprendíamos escuchándolo.  “Él no quería enseñarnos, ustedes tienen que aprender solos, nos decía.  Toda la cultura musical que recibí la recibí escuchando, sin teorías, todo de oído”.

“Después siendo grande estudié música.  Cuando me establecí en la casa de Cocomarola, cuando ellos me ofrecieron su casa.  Había empezado a tocar con Coquimarola y sabía que era por un largo tiempo, entonces me dediqué a estudiar”.

Bruno tenía la imagen de su padre, bajo una pequeña luz, leyendo partituras en su casa.  “Papá leía y tocaba.  Esa imagen tenía y la tengo grabada en mi mente, desde muy pequeño pensaba que algún día iba a estudiar música.  Se me hizo realidad cuando comencé a integrar el conjunto de Coquimarola, estuve con él 10 años, ahí me recibí de profesor de música”.

El recuerdo de su padre, Herminio Mendoza, y su madre, Lucía Fernández, sobrevuelan cada instante en la charla.  Bruno dejó sus pagos para estar en Corrientes y ahí rápidamente consigue tocar con Coquimarola, conoce a Tránsito Cocomarola.  Después de diez años con el hijo del taita vendrán otros diez años con Las Hermanas Vera.  “Con ellas recorrimos las provincias de Chaco, Formosa, Misiones, todo el litoral.  En tiempos de la cosecha del algodón se organizaban bailes y estábamos con mucho trabajo, corrían los años 60 y 70”.


Libertad


En los años 80 se suma a un joven conjunto que había nacido en Mercedes, Los de Imaguaré.  “Con ellos estuve 23 años.  Con este grupo se realizaron giras por todo el país, nos recibían muy bien en cada lugar donde tocábamos.  Todo lo que había aprendido musicalmente con Coquimarola y Las Vera lo apliqué en este grupo”. 

Cuando Bruno dejó el conjunto de Los de Imaguaré no se conocieron en profundidad los motivos.  Aquí tampoco queríamos hurgar esa historia, me detuve en algo que sí manifestó el bandoneonista en algunos medio, “quería disfrutar más de su familia”.  Entonces el vuelve a esa sonrisa silenciosa y le preguntó

¿Cómo es su vida hoy en día tras su alejamiento de Imaguaré?

Vivo con más libertad, en el sentido de que manejo mis tiempos.  Cuando vos estas comprometido a un grupo como Imaguaré, o cualquier otro conjunto, vos tenés que estar listo y preparado para ellos. Se sale a tal hora para determinado lugar y hay que estar.  Después para volver lo mismo, no se trata de su vos querés ir o no, hay que ir sí o sí.  Si estás por tener familia, si algún integrante de la familia cumple años, hay que salir y se sale.  Fin de año también tenes que estar afuera.  Esas cosas son así, pero vivir cosas con la familia hace bien al ser humano.  Ahora no significa que no extrañe el escenario de Imaguaré, con ese público que ama lo que hace el grupo, pero disfruto mucho este presente. 



“La Púa”


Bruno no recuerda bien algunos títulos de sus composiciones, pero ya tiene entre 130 y 140 temas grabados.  “Creo que me acuerdo del título de cinco temas nomás”, sonríe.   En cada oportunidad que sube a un escenario hoy como solista siempre le piden “La Púa”.  Tránsito Cocomarola lo había invitado a grabar en su disco ese tema que luego se hizo famoso.

“Recuerdo que estaba en la casa de Cocomarola y el escuchó ese tema que estaba componiendo, entonces le gustó el tema y así fue que me invitó a grabar en su disco.  Se hizo popular por el hecho de estar en el disco de Cocomarola y el tema ayudó un poco a que la gente lo quiera”, advierte. 

Hoy en día Bruno no quiere tener un grupo estable.  “No tengo grupo por la sencilla razón de que quiero disponer de mi tiempo.  Donde me invitan a tocar como solista voy, cuando tengo un compromiso de actuación invito a algunos músicos para que me acompañen.  Mi hijo también me acompaña a veces, él toca el bajo.

Por estos días quien también acompaña en alguna oportunidad a Bruno Mendoza es Fabio Acevedo.  “23 años estuvimos trabajando con Fabio en Imaguaré.  Nos une una gran amistad y además hoy trabajamos juntos en SADAIC,  estamos siempre juntos”.   También está Fernando Acevedo, “él toca muy bien la guitarra, ellos me acompañaron en la grabación del disco y ahora estamos grabando para lanzar mi segundo disco solista”. 

¿Qué sintió cuando vio su primer disco solista en la calle?

Uno no está conforme del todo con lo que hace, siempre algo le falta. Creo que el músico que grabó se da cuenta si falta algo o no. Pero estoy muy contento, porque es lo que yo siempre quise hacer, grabar mis cosas con mi criterio, puede ser mayor o inferior a lo que hice con otros pero ahí me muestro como soy. 

¿Cómo será este segundo disco que está preparando?

Grabé parte del segundo disco, el primer cambio que encontrarán será que es un disco con más temas alegres.  El primer disco era para escuchar.  Este también tendrá esos temas pero la otra mitad estará destinada para que la gente si tiene ganas de zapatear o dar un sapukái lo pueda ser.  Mi intención es que salga después de julio.

¿Puede adelantarme algún tema del nuevo disco?

Bueno ya grabé el tema nuevo que es “atravesando surco”, un título sugestivo, porque uno puede imaginarse cosas.  En mi caso me acuerdo de mi época de chico viviendo en el campo cuando cosechábamos y carpíamos en el campo, ahí abríamos surcos. Otros pueden pensar en los surcos de la vida. 

Vuelve la sonrisa y así es como termina esta charla, con una sonrisa.  Esa libertad con la que vive hoy Bruno Mendoza la permitió recostarse en su sillón y sonreír sin dobleces para foto. “Vivir cosas con la familia hace bien al ser humano”, confiesa y está claro que lo disfruta en gran medida.

martes, 15 de mayo de 2012

“50 mil vatos no son pocos”


El cantautor chamamecero Mario Bofill manifestó en el día de ayer que está carca de ser candidato a Gobernador en la Provincia de Corrientes.  “Desde el Ejecutivo de la Gobernación, como vice gobernador o como diputado puedo ser útil a la gente que confía en mí”, disparó el músico en declaraciones radiales.

Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

A partir del mes de Julio podría definirse la candidatura a Gobernador en Corrientes de Mario Bofill.  “Voy a estar cerca de la Gobernación”, manifestó en el día de ayer en Radio Sudamericana.  El reconocido autor y compositor loretano dejó una vez más en claro que tiene grandes aspiraciones al Ejecutivo Provincial.  Después de haber interpretado en la Fiesta del Chamame su versión de la “Galopera 2013” y en el carnaval donde cantó “Carnaval de la política”, Bofill reconoció que seguirá en la carrera política.

“No me puedo retirar tranquilamente después de 50 mil votos de confianza que depositó la gente en mí”, manifestó.  “Voy a estar en algún lugar del Ejecutivo, Gobernación, Vice gobernación o alguna diputación donde pueda ser útil”.  

Además el músico se quejó al aire de que en las últimas fiestas importantes de la provincia, fiesta del Pacú, Surubí, entre otras, “no contratan a Mario Bofill, parece que tienen miedo”, disparó.

El músico loretano además adelantó que seguirá junto a los jóvenes, con quienes tiene un diálogo permanente.  “Tengo acercamiento a las personas, lo mío es natural, se cuál es el humor de la gente, que está caída y quiere esperanza”, agregó el músico en Radio Sudamericana.

Sobre el final de la charla Mario Bofill tira un dato muy importante, “por el momento estoy libre y no tengo compromiso con ningún partido.  Siento que no le puedo fallar a mi gente, nunca le fallé. Lo mío es un voto seguro y estoy fuerte con la juventud”, disparó.

miércoles, 9 de mayo de 2012

“Propulsor de Cultura”


Con estas palabras define Aledo Meloni a Guido Miranda.  El próximo 11 de mayo el escritor, periodista e historiador chaqueño cumpliría 100 años. Por tal motivo es propicio repasar aquí la figura de uno de los escritores más importantes del litoral.  En esta ocasión podrán leer una reseña completa sobre la Obra de Guido Miranda por Facundo Binda.  Además un fragmento de una entrevista realizada hace poco tiempo atrás al poeta Aledo Meloni por Paulo Ferreyra.




Miranda sinónimo de cultura y compromiso social

Guido Miranda despierta una sincera admiración entre aquellos que – por sus libros – lo conocemos. Pero para muchos no pasa de ser un nombre al pie de un afiche, que refiere al Complejo Cultural más importante de Resistencia. ¿De quién es ese nombre que tantos litoraleños conocen, pero del que a la vez ignoran todo lo demás? ¿Qué hechos, qué libros, que misterios se esconden tras las letras de ese nombre? Una ventana a su obra, que más que conclusión, pretende ser invitación. Pasen y vean.


Guido Miranda nació en la ciudad santafesina de Vera, en 1912. A los doce años su familia se trasladó al Chaco, donde Guido se graduará de maestro en 1930, y comenzará entonces a ejercer la docencia en el interior. De su experiencia allí adquirida nace en 1948 su libro La escuela rural chaqueña. Al mismo tiempo acompaña su actividad educativa con el periodismo, siendo redactor de La Opinión, Estampa Chaqueña, La Voz del Chaco y de El Territorio, entre otros, llegando incluso a ser director del diario Norte. Como todo hombre llamado a ser un gran escritor, Miranda se vuelve primero un gran lector y un gran observador del Chaco. Favorece a ambas cosas los largos viajes en tren que el autor realizaba hacia los pueblos del interior en donde enseñaba, trayectos que aprovechaba para dedicarse sobre todo a la lectura histórica del Chaco y a la observación del paisaje que cambiaba, abierto en picadas por los hacheros y sembrado en capullos por los agricultores.

Pero los vaivenes de la política nacional hacen que Miranda, simpatizante y militante socialista, sea cesanteado de sus cargos docentes en 1949, ocasión que más que doblegarlo lo lleva a Buenos Aires en busca de la riqueza bibliográfica que la Biblioteca Nacional y la Universidad de La Plata pueden darle, para una obra que ya está empezando a delinearse. Más Guido Miranda no será nunca un historiador de oficio: sus vocaciones fueron la enseñanza y el periodismo, su preparación totalmente autodidacta, y su estilo elegido: el ensayístico. Por eso en sus libros los capítulos pueden ser leídos con relativa independencia, y por ello más que hacer una correlación temporal, avanzan a modo de círculos que retroceden y adelantan algo, y en donde el autor se deja traslucir para dar sus impresiones sobre cada tema tratado.

En 1954 Guido Miranda participa de la fundación de la Editorial Norte Argentino, donde al año siguiente verá la luz Tres ciclos chaqueños, formidable ensayo histórico sobre los orígenes y el poblamiento de la actual Provincia del Chaco. Este es uno de los libros fundantes de la cultura de la región, porque su profundidad, su análisis de la colonización del entonces Territorio Nacional, supera ampliamente los intereses puramente provinciales, analizando la influencia y fusión de correntinos, santafesinos, paraguayos, santiagueños y muchos otros obrajeros y colonos del litoral, que junto con los inmigrantes europeos dan al Chaco su aspecto multicultural tan característico. Pero además toma distancia de los escasos análisis históricos que hasta entonces había sobre el territorio chaqueño, pues en vez de encarar su tarea desde lo político-institucional, aborda la cuestión desde un marco económico-social, buscando allí las razones del poblamiento.

Si tuviéramos que resumir el contenido de esta magna obra, tal vez lo más justo sería decir lo siguiente: El Chaco tiene un antes y un después marcado por la colonización; la colonización a su vez se da en tres ciclos: el primero necesario para asegurar la frontera contra los aborígenes levantados en armas y contra las pretensiones expansionistas del Paraguay; el segundo movido por la industria de la madera, ya sea para el uso en la construcción, ya para la extracción de tanino y obtención de combustible vegetal; el tercero y último se da por la llegada masiva de los colonos agricultores, que convierten a las secas tierras chaqueñas en un solar algodonero. Pero vamos por partes.

El primer ciclo, “Fundación”, empieza con una división tripartita de la nación entonces creciente: al sur la pampa, cerealera y ganadera; al centro multitudes de criollos, indios mansos y terratenientes; al norte, sólo las milicias y los salvajes. El límite natural de esta nación era entonces el río Salado, sobre el cual se sostenía la frontera por una hilera de fortines “que tenía la incorpórea delgadez de un hilo enhebrando las sartas de un collar diseminadas en el desierto”. Bajo los ideales del “bienestar social”, el ejército irá empujando la “frontera civilizadora” cada vez más al norte. Pero Miranda advierte que la razón real del avance es la “lucha formal por la posesión de las tierras”. Tampoco deja en pie el lema “civilización o barbarie”: contra los que sólo ven indios mansos ayudando a los blancos, el autor cita documentos en los cuales podemos leer que en ambos bandos habían soldados pertenecientes al de enfrente, mostrándonos así que “las poblaciones de frontera son centros de transición entre la `civilización´ y la `barbarie´, por el intercambio de personas, armas, usos, hábitos y conocimientos que opera en sus contornos”. No hay entonces una conquista llana de una civilización sobre otra civilización, sino un mestizamiento de las culturas que entraban en contacto en los fortines. “La frontera venía a ser una línea de fusión y no podía concebirse otra táctica que el avance gradual”, es decir, la mutua asimilación de elementos ajenos.

En otro ensayo de este primer ciclo, Prolegómenos de la fundación, hace una nueva división tripartita, esta vez para mostrarnos al Chaco como el punto de apoyo de un trípode geográfico y cultural: por el este y nordeste, la hylea brasileña; por el oeste y noroeste, la aridez andina; por el sur, la planicie austral; o de manera más sencilla, la interfusión de selva, montaña y pampa. A su vez acompañados de sus correspondientes culturas: los tupis brasileños, los quechuas andinos y los guaycurúes o guaraníes rioplatenses. En esta tierra de encuentros de las grandes desmesuras sudamericanas, habitaban ochenta mil aborígenes, entre tobas, vilelas, sinipíes, espineros y mocovíes; donde otros hablan de salvajes o barbarie, Miranda habla de valioso capital humano “levantado en armas contra el blanco, que ha abusado de su ignorancia explotándolo por el trabajo, el comercio o la violencia desembozada”. Luego analiza las tres maneras (nuevamente tres) en que se los ha sometido: mediante la evangelización, mediante la corrupción por los vicios o simplemente con el fusilamiento en masa. La raza blanca que dice llevar el progreso, la civilización, “no ha llevado más que la ruina” a estos pueblos autóctonos.

En el segundo ciclo, “Tanino”, empieza por analizar las precarias explotaciones forestales de fines del siglo XIX, donde apenas si se merodeaba por los bosques sobre la costa de los ríos, pues el transporte de los árboles talados era por vía fluvial, y no había manera de acarrearlos desde el interior del quebrachal. Pero el territorio chaqueño “era un enorme yacimiento con la materia prima preparada de antemano, así que la explotación devino en una función meramente depredadora”. Para evitar ese tan indeseado destino, durante el gobierno de Avellaneda se toman medidas restrictorias referentes a la venta y la tala indiscriminada; pero los favores políticos que siempre hubo en este país hicieron que en pocos años todas las tierras de la sección oriental fueran dadas en un irregular sistema de concesiones. La inmensidad del Chaco hacía hablar a los hombres de la época de una “fuente de riqueza inagotable”; por ello los empresarios elegían los árboles más corpulentos y centenarios, dejando el resto a futuros explotadores.

Miranda iguala la dureza del quebrachal con la rudeza los primeros obrajeros del Chaco, que deben soportar el rigor de la seca y doliente tierra. Lentamente el bosque empieza a bajar el río, rumbo a las metrópolis:

Contra los indios y también con indios, oscuras masas de proletarios dieron cuerpo a la explotación forestal entregando su fuerza de trabajo. Aspirados por la caudalosa corriente del Parana, en pocos años miles de toneladas de madera dura extraídas del Chaco, fueron trasladadas para la construcción de muelles, durmientes de vías férreas, postes de telégrafo y alambrado, adoquines, viviendas, etcétera, del Buenos Aires antiguo, La Plata, Rosario y cien pueblos más”.

Hemos dicho ya que la estructura de Tres ciclos chaqueños no se agota en lo histórico, sino que toma un carácter ensayístico. Movido por su admiración a André Malraux, Miranda hace una analogía entre el hombre trágico del mundo antiguo y el hachero del Chaco; él es victorioso sobre el quebracho al que tala y troza, pero a la vez esclavo del severo sistema de vida al que lo somete el quebrachal. La vida del hachero se vuelve así mítica, sus golpes secos en el monte nos resuenan en los oídos como estampidos de un mundo lejano.

Guido Miranda no demoniza al progreso: sabe que para la pujante nación, la madera chaqueña se ha vuelto en un material necesario, por su dureza, para la construcción; por lo que observa hasta entonces cierta interdependencia entre la explotación de madera y la evolución de las ciudades; pero el descubrimiento del tanino rompe esta explotación equilibrada atrayendo “la vorágine del capitalismo internacional.” Entonces se dispara el interés de los capitales extranjeros por el bosque chaqueño, y en 1902 se forma La Forestal del Chaco, primera compañía de extracto de quebracho, transformándose en 1906 en una multinacional de capitales aportados por banqueros y ferroviarios, y rebautizada Forestal Land, Timber and Railways Company Ltd. Cuatro años más tarde este pulpo industrial posee 4 fábricas, recibe la producción de otras 4, y al mismo tiempo se apresta a construir 4 más; dispone de 300 km de vías férreas propias, 20 locomotoras, 300 vagones y coches, 4 puertos fluviales, 25 buques... el gran monstruo transforma para siempre el Chaco: los pequeños pueblos se ven inundados de obreros y hacheros, y al menos momentáneamente, toda una generación pasa de una vida de miseria a una situación de relativa comodidad.

Pero el Chaco cada vez es más exprimido: la Primera Guerra Mundial acaba con la importación de carbón de piedra, por lo que todos los ferrocarriles argentinos recurren a la leña, usándose para los trenes del norte el quebracho blanco y el urunday. El bosque chaqueño cae lentamente bajo el filo del hacha, y la fluctuación del precio internacional del tanino lleva al cierre de muchas fábricas (absorbidas por La Forestal), que arrastran consigo a los pueblos atados a su destino. Miranda continúa analizando la situación de este producto y sus secuelas hasta los años previos al de publicación del libro, y si bien no puede adivinar el futuro de La Forestal, que se marchará dejando miseria tras sus huellas, advierte ya la introducción de la fuerte competencia resultado de otras especies arborícolas (la mimosa a la cabeza) y la evolución de productos sintéticos para curtiembre que reemplazarán al extracto de quebracho.

Antes de cerrar este ciclo, analiza y compara la situación de los obrajes argentinos, separándolos – una vez más – en tres: los de la Patagonia, los de la selva misionera y los de la selva chaqueña. Para Miranda son los obrajes chaqueños los que mejores condiciones de trabajo y organización obrera exhiben: en el sur el frío, la nieve y la miseria condiciona a los hacheros; en la selva misionera, son las fiebres y el látigo del capanga los que los tienen a merced. Ambos están internados en espacios vacíos, despoblados, alejados de cualquier rastro de civilización o sociedad. En cambio, en los obrajes chaqueños siempre hay un par de vías que conducen a alguna ciudad cercana, y el contacto entre los obreros es más intenso, por lo que están además mejor organizados, demostrando su potencial capacidad revolucionaria en huelgas y levantamientos.

Por último, el tercer ciclo, “Algodón”, hace su irrupción. La pluma ensayística de Guido Miranda otra vez nos regala maravillosas líneas:

La caída de la primera semilla de algodón en el suelo chaqueño habrá sido un hecho similar al abrazo de dos entes predestinados a unirse tras una larga espera. Ninguna simiente, hasta el día de hoy, ha resultado tan adecuada para la naturaleza de la tierra y las cualidades del clima.

El comienzo del cultivo del algodón en los últimos suspiros del siglo XIX da comienzo también al mito del “oro blanco”, siendo Marcos Briolini el primero en instalar una desmontadora de algodón y el primero en obtener una variedad adaptada al medio, a través de una hibridación tipificada al suelo, que denominó Tipo Chaco. Nuevamente es la Primera Guerra Mundial la que incide en la explosión de un producto chaqueño, pues con ella se elevan las hectáreas sembradas de 3.075 en 1917 a más de 110.000 en 1925. La fiebre del algodón lleva al hombre chaqueño a abrir picadas en el monte, a desagotar esteros, a curtirse la piel y herir la reseca tierra con el arado. A su vez el Tipo Chaco evoluciona en variedades cada vez más adaptadas al suelo, elevándose con ello el rendimiento por hectárea y por tonelada.

En uno de los ensayos de este ciclo, El intruso, es donde más se explaya la maestría de la pluma de Guido Miranda. Primero opone al latifundista de la Argentina “vieja” – propietario de grandes extensiones de tierra que mantiene ociosas – con el colono del Chaco, que encuentra en esta tierra un escape al sistema arrendatario que es la ruina de los otros agricultores de la nación. Gran parte de la enorme masa de inmigrantes llegados a la Argentina son esparcidos en estas tierras por el Estado: polacos, italianos, alemanes, yugoslavos, búlgaros, alemanes...

Estos seres rubios, de rostro blanco-enrojecido, ojos claros, rasgos laxos y mudables, cabellos rebeldes, lenguaje bronco; violentos, volubles, sufridos, ingenuos, sensuales; con un largo pasado de privaciones, dolores y angustias de las guerras que arreciaron sobre sus vidas, constituyen una vertiente distinta en la sedimentación racial del Chaco; por eso generalmente se los ha llamado “gringos”, con un sentido propio de la palabra, enajenado de toda intención peyorativa, para significar su enérgica tonalidad étnica, discrepante e inescrutable. Pues bien, a estos gringos de paso corto, ambiciosos, alucinados y fanáticos, se debe el espléndido blancor de la sabana algodonera.

Cuando Guido Miranda usa el término intruso, lo está haciendo funcionar en un triple sentido: intruso es el europeo, respecto al obrajero correntino, santiagueño o aborigen que parte sus espaldas con el hacha; intruso es el capullo blanco del algodón, cultivo también inmigrante, que se apodera de las tierras que antes fueran del quebracho, hijo natural del Chaco; pero también el término intruso hace alusión al precario estado legal en que están estos hombres venidos a cultivar, pues no poseen título sobre las tierras en que sudan sus días. Arando tierras fiscales o usurpadas a desconocidos propietarios, su situación legal es frágil en extremo. Y por ello Miranda advierte: hasta que no se resuelva la situación legal de estos agricultores, ningún gobernante chaqueño puede estar seguro de que no serán despojados de un día para el otro de las tierras que ellos labran.

Hablamos antes de la importancia que dio Guido Miranda a la agremiación y resistencia de los obrajeros chaqueños. Mucho mayor es la que concede a los agricultores en su ensayo El frente algodonero. Por un lado hay un fomento del cooperativismo agrícola impulsado por el Ministerio de Agricultura, que lleva a que en 1925 ya sean siete las Cooperativas chaqueñas. Pero es al año siguiente cuando estas toman mayor importancia, por el ingreso de Bunge y Born al mercado del “oro blanco”, tratando – como tuvo siempre por metodología – de monopolizar el producto:

De esta manera, las Cooperativas Agrícolas, surgidas al calor de un vago anhelo de mejoramiento y de fraternidad, para abaratar el costo de comercialización, se convierten imprevisiblemente en la única fuerza activa, osada y combativa de la comarca, frente al poderío implacable del “trust”.

Miranda destaca como los colonos, salvando sus diferencias de nacionalidades de origen, de lenguas, educación y temperamento, supieron aunarse para consolidar obras en beneficios de todos – por ejemplo, formaron consorcios camineros para facilitar el traslado de sus productos – y también para la defensa de la producción, cuando el mercado dominado por el grupo antes mencionado quería pagar precios inferiores al costo de producción. Durante 1934 hubo una negativa de venta del algodón que finalmente se solucionó por una repentina alza del precio del producto, pero durante la cosecha de 1935/36 los agrarios resuelven paralizar la venta de la producción al precio irrisorio del mercado, apoyado por cosecheros, obreros de las desmontadoras, comerciantes modestos, etcétera, dando al conflicto el carácter de una huelga general, contra los excesos de los acopiadores. La respuesta del poder por medio de su mano armada, no es de sorprender a los nacidos en esta violenta Sudamérica:

La policía asalta asambleas de agricultores; detiene, encarcela y tortura dirigentes; reprime con violencia toda demostración de solidaridad con el movimiento y coacciona la venta del algodón de las chacras.

De todos los medios que cubren el conflicto, sólo La Prensa se levanta en defensa de los productores, insinuando en sus páginas la existencia de un acuerdo ilícito entre los acopiadores; este hecho toma relevancia parlamentaria, en donde se reconoce la legitimidad de la huelga de los colonos y se nombra una comisión para que investigue la existencia de un trust del algodón, comisión que dilató sus actividades año tras año hasta la disolución del parlamento por la revolución del `43.

Finalmente, Guido Miranda nos habla de Otros obreros de la colonización: aquellos que colaboraron con la forja del Territorio Nacional desde su promoción en las grandes ciudades – como lo hiciera Juan Mac Lean –, o la entrega entera y desinteresada por esta provincia naciente, como el primer médico del Chaco, Julio Perrando, o el gran educador de Sáenz Peña, Antonio Ramón Fernández:

Ninguno es oriundo del Territorio; de todos puede decirse que vinieron al Chaco sabiendo lo que su nombre representaba en términos de leyenda y lo que el orbe geográfico corporizaba con severos elementos reacios a la penetración humana. No se arredraron ante la dureza de las circunstancias inmediatas y redimieron de antemano su aventura con la aceptación de la realidad chaqueña. Estuvieron animados por un recóndito anhelo generalmente inexpresado de inscribir su victoria personal sobre la inclemencia contendiente del bosque, el indio y el clima.

Miranda termina el libro con una visión de optimismo hacia el futuro, preguntándose de qué carencia no podrá dar cuenta el espíritu de empresa del colono chaqueño; fundado en la historia del sometimiento de esta tierra, avizora un futuro promisorio.

Once años más tarde, en 1966, Guido Miranda da luz en la misma editorial a Al norte del paralelo 28. Aquí las preocupaciones son otras: la lectura de obras literarias referidas al Chaco y la reflexión y comparación entre lo que allí se ficcionaliza y la realidad que nuestro autor observa. También podemos encontrarnos con el resultado natural de la explotación desmedida del quebracho; el chaco santafesino, lugar alguna vez llamado “de riqueza inagotable”, es ahora una llanura sin árboles. Pero también por esos años se dan tres acontecimientos que el autor considera serán claves para el desarrollo del Chaco: el Primer Congreso Nacional del Bermejo, la promoción y fundación de la Universidad Nacional del Nordeste y la provincialización y sanción de la Constitución Provincial.

Ciudadano Ilustre de la ciudad de Resistencia, doctor Honoris Causa de la UNNE, Guido Miranda dejó un legado que excede en mucho sus aportes historiográficos: enseñó una manera de leer e interpretar el heroico pasado chaqueño para configurar un presente y futuro promisorios. Este hombre que dejó su vida corporal en 1994 para volver hecho Complejo Cultural en 1997, y que aún hoy sigue siendo sinónimo de cultura y compromiso social.

por facundo binda
facubinda@yahoo.com.ar




Para Aledo Meloni Guido Miranda era “un amigo y un hermano”

Hace poco tiempo atrás cuando charlaba con Aledo Meloni el manifestaba que Guido Miranda era un “amigo y un hermano”.  Sobre su trabajo periodístico sostuvo, “hoy los periodistas tienen una gran ayuda con Internet, antes había que usar mucho la cabeza y salir a investigar en la calle.  Según me dicen en internet se encuentra de todo.  Guido Miranda, que era un amigo y un hermano para mí, el escribía una editorial por día.  Todavía no sé cómo hacía para escribir tanto y tan bien”.  Entonces le manifestó que sería importante hacer un libro con esas editoriales, Aledo con su sonrisa silenciosa dispara, “No.  Un libro no.  Varios libros podrían hacerse con las editoriales de Guido Miranda.  De él se editaron sus cinco o seis libros fundamentales para la historia del Chaco y su proyección.  Las editoriales en cambio están resguardadas en el papel amarillo del diario”.


Por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar