"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 9 de octubre de 2026

Juan Mora pinta melodías de soles






Composiciones propias, clásicos de este y de otros tiempos, así fue la presentación de Juan Mora por el ciclo Ciudad Piano. La propuesta fue un concierto íntimo. El repertorio giró bajo el título de Canción de mi ciudad en las teclas del Bösendorfer en el Guido Miranda. El público estuvo al cobijo de un repertorio amplio donde se sumaron invitados admirables como Patricio Hermosilla, Mauro Siri, Paloma Ortiz, Sebastian Flores y Coqui Ortiz. Juan tiene una sensibilidad especial que enciende música, emociones, recuerdos, vivencias y formas de abrazar la noche. El marco se completó con alegría y sonrisas en ese camino hacia litoralizar al Bösendorfer. El ciclo Ciudad Piano continuará el sábado 10 de octubre con Belén Rohde en el Centro Cultural Ercilio Castillo.


Por Paulo Ferreyra


En el momento en el que se habilitó la sala y el público comenzó a ingresar el pianista tocaba. Recibió así a colegas músicos, amigos, conocidos y no tan conocidos, público en general. "¿Cómo no me voy a emocionar de entrada si esta música la escucho cuando mi hijo tenía dos o tres años?", me dicen casi al oído alguien cuando Juan hacía un popurrir entre chamamé, zamba, guarania.  


En la apertura habló Francisco Corcho Benítez. Comentó que desde el Cecual pensaron en un recorrido por la ciudad a través de sus pianos, a través de sus músicas y sus historias. El ciclo ya pasó por el Club Social, el Cecual, Casa Tona y ahora con ese entusiasmo llegan a una edición especial en el Guido Miranda. 


"Este ciclo continuará hasta noviembre. El sábado estaremos en el Centro Cultural Ercilio Castillo para conocer la historia de ese piano. Los instrumentos cuentan historias de nuestra ciudad", explicó. "Somos la ciudad de las esculturas. Somos la ciudad de las lagunas. Ahora la invitación también es a pensarnos como la ciudad de los pianos", cerró.

Sandra Sisti y Francisco Corcho Benítez


Después tomó la palabra Sandra Sisti, coordinadora y directora del Complejo Cultural Guido Miranda. "Este piano es una de las herencias más lindas que tuve cuando comencé a trabajar en el Guido. Entre todo el personal que trabaja acá me cuentan historias y desde la producción citan a los inmensos artistas que pasaron por aquí teatro. Nosotros acá - a través de Carolina Núñez - productora de la casa - le dimos vida al piano con el ciclo Preludios en el Bösendorfer. Pasaron por el mismo grandes artistas de la ciudad”. 


Melodías habladas


Después de la presentación Juan Mora arremetió con el piano. Sus dedos recorrían las casi cien teclas del instrumento de un extremo al otro. El silencio era total. Algunos apenas sacaban sus celulares para registrar la escena: Juan Mora tocando el Bösendorber y todos alrededor en apariencia éramos un río manso. En el fondo las emociones se agitaban y vertían flores en los ojos.

Juan Mora y Paloma Ortiz

 


Invitadas e invitados


En esa ocasión Paloma Ortiz nos privó de escucharla. Habló muy poco. Apenas deslizó unas palabras e interpretó un tema de Fito Páez.  Su voz, ese timbre tan especial que llega a todos y todas con un buen decir, donde cada palabra es protagonista de un canto que sucede y está vivo sólo cuando ella los nombra. 

Juan Mora y Mauro Siri


Juan fue matizando la intervención de sus invitados con temas propios. 


El segundo invitado fue Mauro Siri. Su irrupción fue una pausa suave, estaba vestido de negro y sonrisa blanca. Interpretó Zamba de argamonte del Cuchi Leguizamon. Después intercambió algunas palabras con Juan. El siguiente tema fue Cuando de Jorge Fandermole.


Alguien entre el público levanta su celular. Sacan fotos. Otros hacen pequeñas grabaciones. Qué lindo. Hermoso. El público abraza la emoción del momento. 


Después de un tema instrumental vuelve Paloma Ortiz para interpretar Gota madre de Seba Ibarra. "Este tema tiene un sentido para mí y por eso la canto. Me siento identificada con la letra. Sobre todo con esa imagen del sol bajo la puerta. Hay algo más allá. No sabemos qué, pero elegimos creer que hay algo más y eso le da empuje a la vida", argumentó. El sol dibujaba luces azules en el telón de adobe del escenario.

Seba Flores y Patricio Hermosilla


Seguían encendiendo luces en el escenario. A los invitados se sumaron Patricio Hermosilla y Seba Flores. Interpretaron el tema Algo pasó en el baile, una composición de Patricio. Luego hicieron un segundo tema instrumental. 


“Las obras de Juan nos conmueven”


"Es un duende musiquero. Que agita el barro y la arcilla para que nazcan sencillas canciones que cantan mundos. Con un sentir profundo el cantor de acordes inspirados es Coqui Ortiz mi gran amigo", más que menos con estas palabras Juan Mora anunció la presencia de Coqui Ortiz. El músico ingresó con una sonrisa silenciosa al mismo tiempo que abrazó y cobijo las palabras de su amigo y compadre en el corazón. 


"Este Ciclo de Ciudad Piano más allá de contar historias - expresó Coqui - es bueno porque se va metiendo por recovecos de nuestra ciudad. En esos recovecos nos permite estar muy cerca del instrumento y escucharlo de otra manera. Además, esto que mencionaba Sandra Siste al comienzo, cuando venimos acá Juan toca entre cuatro o cinco horas porque muy pocos pianistas pueden tocar este piano. Hay que celebrar este ciclo y hay que seguir la iniciativa del Cecual y del Guido".


"Quiero contarles al público que todos los temas instrumentales que escucharon - entre canción y canción - son creaciones de Juan Mora. El está incorporando hermosas obras. Las obras de Juan nos conmueven. Sus creaciones están aportando obras al cancionero argentino". Hubo elogios de ida y vuelta que se abrazaron con miradas cómplices. Coqui interpretó un chamamé.  


Historia


Después Juan reveló información sobre el piano. Contó que hay cuatro pianos en el país con estas características. Repasó la lista interminable de pianistas que tocaron en el Complejo Cultural Guido Miranda. Se sumó Darío Tedenghi quien es técnico de piano y se dedica al instrumento 24/7. Explicó varias características e historias del instrumento. Buscaron el número de serie para determinar el año de fabricación. Habló además de la afinación y otros detalles, como que cuando el piano está afinado su estructura soporta 20 toneladas. 


Juan volvió a matizar la charla con un tema instrumental. Después regresó Mauro Siri. Interpretaron un tema de Fito Paez de una exquisitez única. Su voz todavía hiende la memoria del recuerdo, “y será y será un fuego, un pantallazo, un rayo de luz, conmovedor, una tormenta, una música infinita. Y será y será un fuego, un pantallazo, un rayo de luz, conmovedor, una tormenta, una música infinita”. 

Coqui Ortiz y Seba Flores



El suquipuquero 


Sobre el final volvieron Coqui Ortiz y Seba Flores. El tiempo se licuaba. Iban a interpretar El suquipuquero. Es una canción que nació de esa palabra y se fue desarmando y se fue transformando en algo que al principio no era, era solamente una palabra. Así terminó siendo algo que en realidad no es, pero a la vez es. 


Coqui contó que “a veces la canto en algunos lugares y me dicen "Che, eso es como el cachapecero, el cosechero o el jangadero. No, no es nada de eso, pero se terminó transformando para nosotros en un duende protector. Dedicado a todos los amigos, a los que crearon este ciclo maravilloso, a los que abren las puertas para que nos encontremos todos los que trabajan aquí, a los que cuidan los instrumentos como Darío y a lo que imaginan que a este mundo le hacen falta canciones y le hace falta gente tocando el piano.


Esta semana - además de celebrarse este gran encuentro con la música - se reveló el premio nobel de literatura. El premio fue para la poeta Anne Carson. Alguna vez ella escribió, esconderé tu nombre en cada palabra. Algo de eso también hace Juan Mora con su música, enciende Las Palmas y la palma en cada acorde.



viernes, 2 de octubre de 2026

Mariano Quirós “La poesía está más allá de los poetas y del poema”






Del 15 al 17 de octubre se viene una nueva edición del Festival Literario Mulita. Podríamos inventarnos otra excusa para hablar con Mariano pero esta fue la mejor. Hablamos aquí de escritura, lecturas, talleres y del festival. Nos adelanta - por si aún sirve aquello de la exclusividad y la primicia en el periodismo - dos visitas ilustres del Festival.

“Soy el equilibrista que en el aire camina descalzo sobre un alambre de púas. Hoy la Argentina está llena de equilibristas”, expresó. Al mismo tiempo, respondió sobre por qué hacer festival literario en este contexto difícil desde lo social y económico, “creemos con firmeza en la literatura, en su fuerza revolucionaria, invisible y abrumadora en un mismo movimiento”. 

 

Por Paulo Ferreyra

Edición de texto - Facundo Binda


 

Hace unos años el escritor chileno Benjamín Labatut lanzó el libro Maniac. En este libro hace un retrato del científico Von Neumann de una forma coral, pues habla la madre, el hermano, su hija, sus colegas, entre otros. En una entrevista le preguntan si esa forma coral le permitió de alguna forma hablar de la genialidad pero también de las miserias del hombre. A esto Benjamín respondió, “la miseria es más de la mitad del ser humano. Somos todos profundamente miserables”. 


Esta forma de ver a las personas está presente en nuestra literatura argentina. En una pequeña mesa de 80 por 80 centímetros tengo apenas cuatro libros de Mariano Quirós. Tomo uno al azar, Una casa junto al tragadero, hay descripciones no solo de personajes sino también del río y del monte. Recuerdo en algún momento que cuando lo leí, el personaje de Insúa me generó bronca y ternura. Mientras las líneas se suceden me llegan a la memoria las palabras de la profesora y periodista Flavia Pittella quien también alguna vez dijo, “una de las características de la escritura de Mariano Quirós es que puedes ver en la profundidad de cada uno de sus personajes, su alteza y su bajeza, su luz y su oscuridad. Ninguno de los personajes de Mariano te dejarán indiferentes”. 


El libro más reciente que circula de Mariano es Purirú. Cuenta aquí que sigue difundiendo este y todos sus libros. “Me avergüenzan y me enorgullecen en partes iguales. Cada uno tiene una historia, tiene una prosa particular, su propia luz y su propia oscuridad, el afán de narrar por encima de todo. Purirú, siento yo, junta un poco de todo: aventura, deseo, desenfreno y calma. Es mi gran novela correntina y todavía no puedo creer que la haya escrito. Todos, todas deberían leer Purirú. Así como todas y todos deberán leer los cuentos de Yo veo la transformación, el libro que publicaré a principios de 2027”. 



Lecturas



Mariano está leyendo en estos momentos Casa de hojas de Mark Danielewski; Disparos en la calle de Juan José Manauta y Jim Click de Fernand Fleuret, entre otras cosas. En la vida diaria también lee las preguntas interminables e intrincadas de algún periodista. Pero volviendo a los libros cuenta que le llegan de muchas formas, compra y acepta recomendaciones, “incluso se da el caso de que me lanzo a leer los libros que me recomiendan enfáticamente que no lea, que no son para mí, que no me van a gustar. Entonces voy y los leo. A veces me llevo grandes sorpresas, para un lado o para el otro. Por otra parte, recomendar libros es algo que hacemos todos, por instinto. Estás sentado a una mesa con alguien que habla poco y, para no hablar del clima o de este gobierno infame, le sugerís que lea tal o cual libro. En vez de la abulia o la queja sin sentido, que pase a la acción y lea”.


Se pasa gran parte del tiempo leyendo, por placer y por trabajo. Coordina talleres de escritura y lectura así que básicamente su vida útil gira en torno a la lectura. “Me paso gran parte del día leyendo y con mi hijo, que es otra forma de lectura”, agrega.




“La vida como la literatura es goce y deseo”



— Hablamos específicamente de libros pero ampliemos su significado, ¿qué es para vos leer?


— Depende de qué se lea. Yo leo literatura. Y la literatura es un terreno de lo más inestable como para permitirme una definición tajante. Pero a veces tengo la ilusión de que leer también supone una manera de trabajar sobre la realidad. De repente leés un cuento que transgrede cierta lógica, que propone algo que, en principio, suena absurdo y, cuando te quisiste dar cuenta, eso que leíste abrió una fisura, una ventana. Y, quién te dice, te asomás por esa ventana y resulta que estás a tiempo, por ejemplo, de armar una revolución.

 

— Seguis haciendo taller de escritura, ¿se puede enseñar a escribir? ¿Por qué?


— Vivo de ofrecer talleres de lectura y escritura. A escribir nos enseñan en la escuela, por eso es importante contar con buenos docentes, maestras y maestros que reciban un buen sueldo; que tengan conciencia social y que estén listos para salir a reclamar por sus derechos cada vez que se los niegan. En un taller, entre lectura y escritura, si las cosas funcionan es posible que encontremos una voz que nunca antes habíamos escuchado. Un ruido en el ambiente que tuerza para siempre nuestro lenguaje, nuestra manera de comunicarnos. Podemos descubrir que escribir va mucho más allá del mero hecho de escribir. Que en el medio de todo está la vida, y que la vida, como la literatura, es una tormenta, es goce y deseo, una forma de esperanza.


— Hace poco en una entrevista Ines Gerland dijo: “el amor y el odio son buenos motores de escritura”. ¿Coincidis? ¿cómo es para vos en lo personal? ¿Un ejemplo de tu escritura?


— Lo que yo aprendí es que, tarde o temprano, el amor vence al odio. En las últimas décadas impusimos una escritura de la crueldad, a veces desapasionada, rayando el cinismo. Muy bien, ese fue el mundo que imaginamos y que ahora vivimos. Llegó el momento de volver a imaginar, de ofrecer la posibilidad de un mundo, de un país y una provincia menos aciagos. Y eso es trabajo, repito, de la imaginación.   


— ¿Existe una regla macro que te sirva a vos para escribir y para la vida? ¿Cuál? ¿Por qué? ¿de dónde surgió?


— Si hay una regla o cosa así, es más bien involuntaria. A la manera en que se definen las rutinas, un poco sin querer, otro tanto porque nos amoldamos, nos acomodamos lo mejor que podemos a las circunstancias. Yo soy muy disciplinado, incluso cuando no lo soy. Vivo de leer y de escribir, vivo en negro. Tengo que ser ordenado, entonces, porque encima tengo muchas responsabilidades. Y sin embargo todo alrededor es puro desorden. Soy el equilibrista que en el aire camina descalzo sobre un alambre de púas. Hoy la Argentina está llena de equilibristas.




“Mulita libera”


Cada edición del Festival Literario Mulita ha sido una fiesta. Ha habido - permítanme el término - ediciones más pomposas que otras. Para Mariano como parte de un grupo entrañable que hace este festival ningún contexto es ideal para un evento literario. Pero este contexto en términos políticos y económicos lo es menos. Justamente por ello el escritor sostiene que le interesa tanto que se haga el Festival Mulita. “Es nuestro aporte contra la alienación, contra el aislamiento, contra la soledad. “Mulita Libera” es nuestra premisa para esta novena edición. Una premisa grandilocuente y utópica, como la literatura”, afirmó.


Tal como lo vienen haciendo sus organizadores estarán presentes escritoras y escritoras del Chaco, la región y del país. Con la premisa de que el festival libera convocaron a autoras y autores que desde su obra, y también más allá de su obra, sugieren la posibilidad de alterar y retorcer el pensamiento, la conciencia y el mismísimo gusto literario.

 

Una de las premisas del festival es darle tanta importancia a la poesía como a la narrativa. Sobre esto Mariano sostuvo que nos educamos pedagógica y sentimentalmente con la narrativa y la poesía. Los organizadores creen con firmeza en la literatura, en su fuerza revolucionaria, invisible y abrumadora en un mismo movimiento. 


Vuelvo al Mariano escritor y lector. Adelantó que en esta edición del Festival Mulita estarán Alicia Genovese y Denise León. De ellas sostuvo, “nos conmueven por su trabajo sobre la construcción de identidades y, por supuesto, sobre el lenguaje. Pero así como te digo una cosa te digo la otra: la poesía, aprendimos, está más allá de los poetas, está más allá del poema. La poesía está en el hecho mismo de pensar en el Festival Mulita. En la posibilidad de hacer este festival cuando todo está dado para que no se haga. La poesía está en la búsqueda de recursos económicos y anímicos. En el empeño insensato con que nos movemos para que el Festival Mulita se realice. La poesía está en la gente que nos acompaña, que participa del festival y lo asume como propio, como espacio de protesta, de alegría, de goce y liberación”. 


Las palabras, la posición literaria y la forma de encarar el mundo de Mariano Quirós me recuerdan las voces de un poeta que dijo, “no soy nada, nunca seré nada, no puedo querer ser nada. Aparte de eso tengo en mí todos los sueños del mundo”.  




viernes, 25 de septiembre de 2026

“A vontade de ser mais feliz”

 







El ciclo de Música de cerca en La Felipa Unidad recibió hace unos días la visita de una gran artista, Amanda Cadore. La joven cantante y compositora realiza una gira desde su Brasil natal viajando por Paraguay, Argentina y Uruguay. Su paso por las provincias de Corrientes y Chaco llegó de la mano de Esto También Está Sonando.


“Comencé esta gira que se llama de Ponta a Ponta. Muchas gracias a ustedes por venir. Estas condiciones de formato íntimo me encantan. Voy a interpretar las canciones que compuse y están grabadas en este disco nuevo que se llama Viva”, así comenzó Amanda su presentación por primera vez en Corrientes.





Por Paulo Ferreyra

Fotos La Felipa Unidad



Eu possa me dizer do amor (que tive): // Que não seja imortal, posto que é chama // Mas que seja infinito enquanto dure, assim expressa Vinicius de Moraes en un poema. Ahora ya en el 2026 Amanda canta Vejamos bem a paisagem. Vejamos para o tabuleiro. Cada fonte do amor vai começar a viajar. Sinta a floresta selvagem. As luzes da noite esverdeada. Não troque isso por nada.



En La Felipa Unidad se presentó Amanda Cadore. Ella es cantante y compositora brasileña, cuya música cruza ritmos y canciones iberoamericanas con referencias brasileñas, afro-atlánticas y sudamericanas. En 2026 presenta Viva. Es su nuevo trabajo y por ello está de  gira por nuestro país. En esta presentación por el litoral también visitó la casa de la productora - responsable de su visita - Esto También Está Sonando. Ahí la velada se multiplicó de emociones con la presencia de la cantante y compositora Luli Maidana. 


“Es increíble estar acá. Quizás siempre voy a decir increíble, pero siendo sincera es lo que siento. Me encanta hacer una presentación acústica. Se genera en estos conciertos una energía única con el público”, así expresó después de la primera canción en Corrientes. “En estos contextos íntimos el público está atento a escuchar cada canción, canciones desconocidas y canciones nuevas. Me resuena muy hermoso. Poder cantar acá en portugués por primera vez en Corrientes es un regalo”.




Amanda trajo las canciones de su disco Viva. Presentó las canciones Viva, Sábado, Sem filtro, Biombos, instantes raros, Cidade pequena, Passeio, Apunada en el mar, entre otras. Su canción que da título al disco es una celebración, un canto que elogia los movimientos, los encuentros, la gente en la danza de la posibilidad de ser y estar vivos, “conecta con lo vivo y hace al propósito de lo que amo”.


El silencio en ocasiones es un manto que cobija las palabras de Amanda. Su léxico tiene música. Ella se mece en el amplio sofá mientras los acordes pintan colores en la noche joven.  Hay una cadencia en el portugués que se subrayan cuando las palabras salen de sus labios. Anota algunos versos de canciones.  



Não vejo nenhum Ele mover para poder dançar.


As armaduras que a gente Tá tudo beleza querer ser melhor para encontrar disposição voar, saltar, deixar a vida acontecer.


O sol atravessa a ponta da porta para tocar você. Leis sociais, um só céu de estrelas onde a gente se vê. Salvação.




El portugués es súpermusical. Amanda agrega después en la entrevista que durante su proceso creativo identifica palabras que para ella tiene o guardan una sensación especial. Elige palabras porque le traen algo musical o un sentimiento. Entonces después que tiene determinadas palabras puedo armar una estructura para que la palabra esté ahí, en un punto determinado, en una melodía y en una armonía exacta.


Hay muchas luces en el concierto que vienen empapadas por esa mirada de vida, de amor, de sol y pueblo pequeño. La cadencia y otra velocidad de la vida, más cerca del encuentro y de los abrazos. En un momento del concierto interpreta el tema Viva. Es el tema que da título al disco. “Viva de principio es algo que entiende todo el mundo”, explica. “Además, tiene este doble sentido de estar viva, de estar consciente de mi existencia y también de celebrar: estoy viva. Es una celebración de tener este cuerpo, tener esta mano para tocar la guitarra, tener este corazón para amar la gente y para conocer personas”.



Cidade pequena



En el proceso de grabación del disco Viva pasaron muchas cosas. Una de ellas atravesó el corazón de Amanda. Una de esas cosas que sucedieron de manera particular fue la despedida de una amiga íntima suya. A ella le escribió una carta y en el disco se puede buscar como Cidade pequena.



“Hice esta carta para celebrar este amor. Celebrar este amor de amiga que me acompaña y me guarda. Le escribí una carta de despedida a mi gran amor de la vida. Ella partió justo cuando estaba en el proceso de grabación del disco - cuenta y la emoción invade su voz - En aquel momento tuve que parar un poco y es algo que me sigue pasando  todavía hoy en día. Para bien de todo está el arte y la música que de alguna manera resignifica nuestros sentimientos”. 


Durante el concierto Amanda hizo una pausa antes de interpretar este tema y cuando volvimos a hablar la emoción seguía presente. “Lo que escribí es un agradecimiento a esa amistad familiar que teníamos. Para mi tiene un costado celebratorio a la persona y al amor que viene desde ese lugar de la infancia. Una vez habíamos tenido una charla con ella sobre ese lugar tan pequeño y cálido donde crecimos”. Las palabras crecen y al público - sin conocer la destinataria y a esa amiga - también le llegó esa amistad fraternal, de arena, sol y largas charlas. 




Com todo bem que você fez



Sobre el final del concierto Amanda agradeció el silencio y el acompañamiento del público. La energía de los presentes. Había algo ahí. Se respiraba una noche especial. “Es un sueño poder visitar estos lugares y conocer ciudades, intercambiar y tener nuevos vínculos con las personas que habitan este suelo”, expresó mientras deslizaba los últimos acordes de su despedida. 


Hablamos de la música que hay en el portugués. Hay poesía también en esta lengua. Hay poesía en el decir - en las palabras que canta Amanda Cadore. Para ella la poesía es compleja. Pero a la hora de dar una respuesta afirmó, “la poesía es la mirada. La poesía es la manera de mirar las cosas, de elegir y sostener de repente que este verde es azul. Es decir también que la melodía puede tener palabras y que el silencio te puede decir un montón de cosas”. Puedo seguir tomando ejemplo de su poética con otro fragmento de una canción, “tudo do meu coração é viver nesses olhos teus. Pausada não”.







viernes, 18 de septiembre de 2026

Luli Fernández: “El chamamé siempre buscó canales de expresión”




Este sábado 19 de septiembre en el Día Nacional del Chamamé habrá Misa Chamamecera en la Catedral Metropolitana de Capital Federal. La misa comenzará a las 16 acompañada desde la música por Luli Fernández y recitará el guión litúrgico Cayo Fernández.


“Esta música fue prohibida durante años y sin embargo el pueblo chamamecero siempre resistió. Resistió con el sapukái, con el baile, con el acordeón, con su modo de ser y siempre buscó canales de expresión. Así es como hoy lleva su Misa Chamamecera a la Catedral Metropolitana”, explicó en esta charla Luli. Ella es cantante, bailarina y comunicadora. Es una de las grandes voces de la nueva generación de la música del litoral.



Por Paulo Ferreyra

Edición de texto Facundo Binda



Un 19 de septiembre falleció en Buenos Aires Mario del Tránsito Cocomarola. En homenaje a su figura se conmemora el Día Nacional del Chamamé, fue declarado por la Ley Nacional 26.558. Hace muchos años Isaco Abitbol dijo, “creo que la gran aparición en el terreno de nuestra música fue Cocomarola. Desde que apareció dijimos que sus chamamés eran sal gruesa. Son más lindos, más auténticos, sencillamente Coco tenía un estilo fabuloso”. Estas palabras pueden leerse hoy con plena vigencia en el libro La tierra sin mal de Blanca Rébori.

A nivel país hace muchos años se popularizó la Misa Criolla de Ariel Ramírez. En el litoral desde los años 70 Julián Zini silenciosamente creó la Misa Chamamecera. Sus temas se fueron expandiendo por los arroyos y los ríos de una parte del país. Este sábado 19 de septiembre del 2026 será la primera vez que ese repertorio llegue a la Catedral Metropolitana en Capital Federal. Luli Fernández será la responsable de la voz chamamecera. Además, como condimento especial, el guión litúrgico será recitado por Cayo Fernández.

Hace unos días atrás mientras Luli preparaba su bolso para ir a Buenos Aires hizo un pausa. Charlamos y reflexionó sobre lo que está por vivir en lo que podemos llamar la segunda casa de los correntinos.



“El día del chamamé es un día de reflexión y celebración”


— ¿Cómo estás viviendo esta responsabilidad de ser la voz en la Misa chamamecera?


— Lo veo como un día histórico. Me preparo con mucha emoción y es en el Día del Chamamé la frutilla del postre. Es la frutilla del postre del camino de la música y de una forma de ser. Una música y una forma de ser que durante un tiempo fue tan pisoteada y bastardeada. 

Es importante que tengamos un día para que nos celebremos y para que miremos a nuestros mayores. Cuando pensamos en el 19 de septiembre pensamos en Mario del Tránsito Cocomarola. Pero a su vez también es una invitación a mirar hacia atrás y pensar en ese avío del alma que nos dejaron nuestros mayores. En este contexto el Día del Chamamé para mí es un día de reflexión y celebración.

Este sábado voy a cantar la Misa chamamecera y es una bendición poder hacerlo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Es un regalo de Dios. 


— ¿Como mujer sentís que es un lugar especial?


— Siempre hay que reconocer que si el camino para la mujer chamamecera se allanó es porque hay gente comprometida que lo hizo antes. No surge por arte de magia. Hay hacedores y hacedoras de ese camino. La mujer siempre estuvo en el chamamé. Lo que pasó es que no hubo una visibilidad y no se le dio el espacio, pero las mujeres siempre estuvimos en este lugar. 

Estar en este tiempo donde me escriben muchas personas para estar en diferentes espacios, para hacer charlas o entrevistas. En el comienzo de la semana se celebró el Día del recitador chamamecero y fui convocada. También fue convocada Esperanza Cáceres desde Mercedes. Hay muchas mujeres del interior y son maravillosas. 

Hay que celebrar y no olvidar que para que esto suceda estuvieron muchas mujeres trabajando para allanar este camino.



— ¿El chamamé y la religión son indisolubles?


— Me gusta pensar más en espiritualidad. El chamamé es abierto, el chamamé está ahí, te incluye y te espera. El chamamé te acompaña; hay gente que le va a decir “universo” y hay otra gente que le va a decir “amor”. Cada uno le va a poner el nombre que quiera. Pero no podemos negar una conexión con lo divino. 


— En el Día del Chamamé habrá celebración por todo el país. Esta Misa y la Peña chamamecera en Buenos Aires cabe bien porque la ciudad es la segunda casa de los correntinos, ¿sentís que es así?


— La Unesco dice que todos somos migrantes por origen o por destino. Cuánta gente, mis padres sin ir más lejos, mi papá y mis hermanos, se fueron de muy chicos a Buenos Aires. Ellos resistieron allá gracias a la identidad. Muchos litoraleños fueron a Buenos Aires a buscar el porvenir. Mucha gente fue por trabajo y después salió la música. Además, si muchos músicos triunfaron en la gran ciudad fue porque siempre estuvo presente todo el pueblo que ama esta música.


— Cuando levantemos la copa en este día especial, ¿con qué chamamé lo vas a celebrar?


— Para mí el chamamé para celebrar es Avio del alma. Es para mí la canción que sintetiza nuestra identidad. En su largo poema une memoria con pasado, presente y futuro. Es una obra que al menos a mí me atraviesa y que es para mí la síntesis identitaria del chamamé.



“El chamamé nos llama a humanizarnos”


Luli Fernández es cantante, bailarina y comunicadora. Fue paciente para esperar su lugar en la Fiesta Nacional del Chamamé hasta que se abrieron esas puertas. Es artista independiente como muchas y muchos, canta, saca fotos y filma sus propios videos. Ella lleva la emoción en la voz. Es dueña de un buen decir, cada palabra brota de sus labios con la nitidez de la luz. En la charla hace una pausa para dejar florecer su emoción, “pienso en tantas cosas y veo a Dios en muchos lugares. Me detengo a cada instante. Hago una pausa. Mientras armo el bolso guardo muchas más cosas de lo que está tangible”, agrega.

A Buenos Aires Luli lleva mucho más que su voz y su decir poético. Sostiene que es un privilegio haber nacido en esta geografía y tener este modo de ser que es el chamamé. “El chamamé nos llama a humanizarnos todo el tiempo. En estos días tengo la bendición de verlo y palparlo más que nunca. La verdad es que me emocionó mucho porque soy una bendecida de poder recrear esta misa. Esta música fue prohibida durante años y sin embargo el pueblo chamamecero siempre resistió. Resistió con el sapukái, con el baile, con el acordeón, con su modo de ser y siempre buscó canales de expresión. Así es como hoy lleva su Misa Chamamecera a la Catedral Metropolitana”.