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viernes, 6 de febrero de 2026

Yuliana Ortiz Ruano: Para contar una historia de terror es necesario encontrar un espacio luminoso”

 

 

Yuliana Ortiz Ruano - Foto Adriana Gómez

La escritora ecuatoriana publicó su primera novela, Fiebre de carnaval. En esta charla contó cómo surgió la voz de Ainhoa, sobre por qué le interesa y se ocupó de escribir sobre infancias. Ella trae su realidad y nos narra todo desde el espacio luminoso de la literatura. “La mayoría de las cosas que tenemos en el plano físico se imaginaron primero. Creo que es importante pensar en esa dimensión casi conjural y brujil del lenguaje. Vivimos hoy una realidad completamente distópica”, aseguró. Además, contó que significa para ella el carnaval.

 

Por Paulo Ferreyra

Foto de Adriana Gómez

Ilustración de Angelica Liv

 

La poeta y escritora empezó a escribir unos borradores allá por el 2018. Venía de publicar poesía y este era un proceso más ambicioso, escribir su primera novela. Cuando llegó el año 2020 y empezó la pandemia revisó sus lecturas. Por ese tiempo estaba leyendo mucho sobre infancia y la mayoría de sus novelas de cabecera tenían a la infancia, un niño o una niña como centro, ya sea como narradora o como personaje principal.

Recordó algunos libros como Papi de Rita Indiana, La maravillosa vida breve de Óscar Wao de Junot Díaz, entre otras. En ese contexto Yuliana comentó que si quería escribir una novela donde una niña hable del carnaval, donde además se revele el trasfondo del abuso sexual y del sistema de dolarización de Educador tenía que traicionar al sistema adultocrático.

Así fue como Yuliana encontró la voz de su novela, Ainhoa. Aquí una niña cuenta la historia en primera persona y lo hace por dos razones. En principio porque en contextos de crisis económica las infancias son dejadas de costado. La crisis de Ecuador a finales de 1990 y principios de los 2000, cuando el dólar incrementó de una manera bestial el precio de la vida muchas personas salieron a las calles a trabajar. Ese marco de situación económica nunca se contó desde las infancias.

Durante la charla, Yuliana explicó que “que las crisis económica nos atraviesa de muchas maneras. De hecho, hay un montón de violencias alrededor de esas crisis que acontecen en los cuerpos infantes que todavía no se han contado. Hablo ya no solo de lo que acontece en mi país sino también en lo que ha atravesado la humanidad. Ahí que es interesante pensar en la voz de la niña, porque usualmente el cuerpo de la niña es un cuerpo que además está atravesado por el género”.

La voz de Yuliana por momentos se hace pausada. Piensa en voz alta y reflexiona sobre todo lo que rodea a las infancias. Su ejercicio de escritura fue interesante ya que traicionaba su voz adulta. Ponerse en la voz de la niña fue lo primero que hizo cuando comenzó a darle forma a la novela.

“En un punto fue difícil porque cada vez que entraba a la escritura tenía que volver a leer todo porque esa era la única forma de poder sostener esa voz. Fue un ejercicio necesario y un ejercicio duro. Al mismo tiempo fue un ejercicio muy gozoso porque creo que la ficción en ese sentido nos permite mirar o recorrer una geografía afectiva desde una mirada externa”.

Ese lugar de la infancia también es creativo, lúdico y eso fue crucial para Yuliana. Ella entendió muy rápido que las infancias aún en territorios hostiles y de guerras se permiten jugar. “No es que el infante no sufra la economía o las cuestiones que están atravesando en la sociedad. Las sufren pero siempre van a encontrar un espacio, una instancia, aunque sea evanescente y pequeña para el juego”.

 

— Justamente el juego es una de las cosas que perdemos en la adultez.

 

— Ese fue un gran reto para mí pero creo que esa capacidad de juego es la potencia de lo infante. Pensar la voz infante también es volver a una instancia gozosa de la literatura. Me he profesionalizado en el campo de la literatura y escrito textos académicos. Pero la voz del infante me recordó que empecé a profesionalizarme en la literatura porque me gustaba contar historias. Me gusta leer y escribir. El acto de contar historias era un acto de juego.

Había ahí un ludicidad que primaba en ese acto. Para mí la escritura tiene que volver a ese espacio de juego. Pensar en esas historias desde una instancia del juego. Lo que hice fue llevar un poco al límite el lenguaje para jugar y no pensar tanto en la efectividad.

Estudié escritura creativa y usualmente dentro de la escritura creativa se habla de la idea de lo efectivo, se trabaja en cómo hacer efectivo esto que estoy contando. A mí a veces esos sistemas me parecen muy adultocéntricos y rígidos. Mi intención con la novela era volver a esa ludicidad para desde ese lugar pensar en el juego y en el error. Los niños juegan y se equivocan. Me parecía y me sigue pareciendo necesario equivocarme también, como jugar y equivocarme, como caerme y levantarme para seguir jugando.

 

— El gran contexto del carnaval jugó ahí un papel importante, ¿te permitió potenciar esa idea de juego?

 

— El Carnaval es una fiesta plebeya que caló hondo en el Caribe y en Latinoamérica. El carnaval es una fiesta profundamente social, subalterna y que nos ayuda a tejer vínculos jocosos que subvierten el día a día en el que se convirtió la adultez.

Ecuador es un país bastante peligroso y bastante permeado por el hecho de que no hay quien cuide la vida. No te cuida la policía y no te cuida el estado. Estamos tomados por las políticas y por las economías ilícitas del narcotráfico y del conflicto armado. En este contexto los movimientos que haga una mujer, por ejemplo, van a ser movimientos infantilizados y si te pasó algo siempre será tu culpa porque tú tomaste. Hoy salir a habitar el espacio público en países peligrosos como el mío termina siendo una decisión que te puede cobrar la vida.


El carnaval nos recuerda la potencia de los niños y del juego, no como como algo que vaya a romper realmente para siempre los sistemas de opresión, pero sí en ese gesto de jugar, de festejar y de rozar los cuerpos. Ecuador y Colombia son sociedades muy estratificadas. En cambio en ese tiempo de carnaval se vive un momento de evanescentes que permiten otro tipo de tacto y de encuentro.

En Barranquilla el colectivo del carnaval dice que El carnaval es un país que nace y muere cada año. Es un país. A mí me gusta la idea de patria carnavalera porque son momentos en los que tú puedes ser abiertamente libre, donde no hay un código de vestimenta como tal, donde puedes divertirte, jugar, incluso con tu género, jugar con la máscara, jugar con el disfraz y jugar con el agua, bailar.  

Para mí el carnaval es un instante trágico y festivo en sí mismo. Es festivo pero después esos cuerpos tienen que volver a una normalización, tienen que volver a las casas y van a dejar esa festividad. Pero de todas formas algo sucede con ese flujo que es necesario que vuelve cada año con más fuerzas. Por ejemplo, creo que para contar una historia de terror es necesario encontrar un espacio luminoso.

 

“Bailar es escuchar con la cintura”

 

El libro de Yuliana Fiebre de carnaval es profundamente musical. Por un lado pro las referencias musical que están explicitas e implícitas a lo largo de toda la novela. Además, es un libro musical por ese juego exquisito que hace la escritora con el lenguaje. Entre diálogos y narraciones, entre las muchas frases que subrayé de libro está esta – bailar es escuchar con la cintura.

Yuliana comentó que la literatura para ella es escucha. “La lectura es central en mi vida pero también lo es la escucha”, subrayó. Ella destaca la escucha desde ese órgano que no tiene párpados, desde el oído absoluto y desde esa capacidad sin freno que tiene y le permite escuchar música a mucha distancia.

Creció en Esmeraldas, Ecuador, donde la música es central. Creció en un barrio proletario donde los espacios de festejo son sumamente centrales y necesarios. Tiene en su región un fuerte vínculo con el Caribe, el Caribe colombiano pero también de Puerto Rico y Cuba. Ecuador es un país andinocéntrico donde un porcentaje alto de su población es afrodescendientes. Además, hay una Amazonía gigante.

Esa mirada al caribe es central. “Para mí siendo niña la música fue la primera escuela de todo lo que significa ser afrodescendientes. La música es un espacio de celebración y de aprendizaje”, deslizó. De esta forma la poeta y escritora cuenta que aprendió sobre historia de la comunidad negra a través de la música, no a través de la escuela. “La educación escolar era racista, deshistorizaba a los negros. Los negros solo eran esclavos y no había una historia más profunda sobre cuáles fueron los procesos y lo aportes que hicieron los afrodescendientes a Ecuador”.

Los nombres llueven en la memoria de Yuliana y arma un mapa mental. Se entusiasma. “La música siempre ocupó un lugar central en mi vida tanto como la literatura”, afirmó y su voz juega en distintos planos. Yuliana por momentos desarme el lenguaje para que el sonido se amplifique en diferentes planos. Le gusta que el sonido sea envolvente, que ocupe todos los espacios y que todos podamos escuchar de la mejor manera.

Esa fascinación de Yuliana por la música potencia su literatura a un ritmo encantador. A esto ella agrega que “el ritmo es central a la hora de pensar el aporte de lo negro y de lo africano en el ritmo. El Caribe sigue amplificando los parlantes del mundo en la forma en la que canta, las palabras, son palabras que están completamente atravesadas por una historicidad negra”.

Yuliana Ortiz Ruano - Ilustración de Angelica Liv

  

“La poesía es el mar del que bebo”

 

Fiebre de carnaval es un libro poético. Yuliana antes de sumergirse a escribir esta novela ha publicado libros de poesía y lo más nuevo que publicó, también es poesía. “La poesía para mí es la posibilidad de hacer del lenguaje algo más que lo mero utilitario. La poesía me permite un hacer que va más allá del significado y del significante. Me permitirme trabajar una orfebrería con el lenguaje. Además, se conjuga ahí la posibilidad de escuchar y abrir el oído a lo cotidiano”.

 

Yuliana viene de un entorno de agua. “Soy isleña. La literatura que me interesa es una literatura pasada por agua. En la literatura caribeña el agua tiene mucha presencia, eso permite un tránstio, un flujo y soltar este cuerpo vivo”, destacó.

 

— Abordas acá infancia, violencia hacia las infancias, familia, entre otras cuestiones. ¿Hubo algún tema que en el proceso de escritura te apareció sin que te lo propongas?

 

— Lo importante para mí era no hacer ese ejercicio de traducción que siento que hago cuando escribo. Soy de una zona de Ecuador que tiene sus propias palabras. De hecho, tenemos palabras más cercanas al Caribe, palabras que se escuchan en el reggaeton pero que mi abuela las usaba de manera cotidiana.

 

Cuando escribo poesía siento que hago una intervención traductoria. Esto se llama disglosia cultural. No es diglosia lingüística, que tiene que ver con el acto de cuando alguien habla una lengua materna en la casa y usa otra lengua pública o estatal. A pesar de que todos hablamos castellano hay una diglosia de la lengua.

 

En Fiebre de carnaval lo que hice fue no traducirme. Creo que los argentinos en la literatura son un ejemplo en ese sentido de no traducción. Los argentinos encuentran sus propias palabras, ponen sus propias palabras sin estar pidiendo permiso ni perdón. A mí me parecía que era importante que yo también lo haga. En este sentido creo que escribir es crear una lengua. Aquí yo necesitaba crear una lengua en la que la gente dijera, "Ah, esto es Esmeralda. Esto es Ecuador". Usé un lenguaje propio porque también es una novela y yo podía tomarme estas licencias, tal vez en un texto académico no lo pueda hacer.

 

 

“El lenguaje crea mundos”

 

“La mayoría de cosas que tenemos en el plano físico se imaginaron primero. Creo que es importante pensar en esa dimensión casi que conjural, brujil del lenguaje. La posibilidad de intervenir las realidades”, afirma Yuliana y es eso lo que ella hace precisamente en su novela.

 

“Nosotros estamos en una realidad completamente distópica. Vivimos un presente absolutamente distópico. Hace poco estuve en Austin y ahí hay carros que se manejan solos, hay Teslas, después en California había estos carritos que van solos a dejarte la comida al delivery. Ese futuro no lo quiero. Tal vez para nosotros el futuro no sea imaginar carros que vuelan o carros que se manejan solos, sino imaginar un espacio sin armas, un lugar donde las drogas sean legales para que no exista el narcotráfico, un lugar donde dejen de sembrar eh monocultivos de coca”.



jueves, 29 de enero de 2026

María José Navia: “Leer es una de las formas más lindas de la felicidad”

  


Ella es escritora y lectora o quizás lo mejor sea decir que ella leeescribe y escribelee. Para ella esos verbos no están disociados, van juntos, pegado uno al lado del otro/a. En esta oportunidad la entrevista pasó por su afán de recomendar libros. “El disparador para recomendar libros es siempre la felicidad de leerlos. Misma felicidad que me pone frente al computador para escribir mis propios libros o reseñas de los libros de otros. Esa sensación de “esto es increíble”, afirmó.

 

Por Paulo Ferreyra

Fotos de Isabel Wagemann

 

Ella es lectora, escritora, docente universitaria, miembro de la Academia Chilena de la Lengua, entre muchas otras cosas donde reparte su tiempo. Le debo a María José Navia muchas, tantas y tantas buenas lecturas que es difícil nombrar todo. Alguna vez Rodrigo Fresan escribió que “leer dentro de un libro ayuda a no ver dentro de una casa. Leer abriga y ahí afuera hace tanto frío”.

 

... I love this life,

I whisper into my doctor’s stethoscope

 

so she can hear my heart. My heart, an heirloom

I didn’t inherit until I thought I could die.

 

...me encanta esta vida,

Le susurro al estetoscopio de mi médico.

 

para que pueda escuchar mi corazón. Mi corazón, una reliquia

No heredé hasta que pensé que podía morir.

 

Fragmento del poema En la sala de quimioterapia, uso guantes hechos de hielo de Andrea Gibson (1975-2025)

 

María José Navia es magíster en Humanidades y Pensamiento Social por la Universidad de Nueva York y doctora en Literatura y Estudios Culturales por la Universidad de Georgetown. Publicó Sant, Instrucciones para ser feliz, Lugar, Una música futura, Todo lo que aprendimos de las películas, Kintsugi (libro que ya fue traducido al portugués y seguramente seguirá ensanchando su camino por el mundo.

 

Hace una semanas atrás intercambiamos palabras vía redes sociales.


***

 

— ¿La lectura es tu lugar en el mundo? ¿Por qué?

 

— Porque me hace inmensamente feliz. Soy tímida y en los libros hay una alegría. En los libros hay incluso una compañía que no está en otros lados. Encuentro ahí una efervescencia. Es un refugio pero también es un trampolín para volver al mundo porque recomendar es también eso.

 

— Hace tiempo haces recomendaciones de libros, ¿cómo empezaste? o ¿cuál fue el disparador?

 

— El disparador es siempre la felicidad de leerlos. Misma felicidad que me pone frente al computador para escribir mis propios libros o reseñas de los libros de otros. Esa sensación de “esto es increíble, quiero que lo lea todo el mundo para seguir conversando de esta historia, para que siga en el mundo por siempre”.


 

— A la hora de recomendar un libro, ¿Podés contarnos tres claves que siempre tenés en cuenta?

 

— Siempre recomiendo libros que me han gustado mucho. Me gusta celebrar que existen en el mundo. Me gusta recomendar libros de autores con un estilo inconfundible, con un trabajo preciso y precioso con el lenguaje, o que están tratando de hacer cosas distintas con el género. Disfruto especialmente recomendar libros de cuentos.

 

— ¿Las redes son una distracción para vos?

 

— A mí las distracciones tecnológicas siempre me llevan/traen de vuelta a los libros. Las plataforma estrenan adaptaciones de libros, las redes sociales están llenas de recomendaciones, todo me hace estar regresando a la lectura. No me alejan nunca, la verdad.


 

***

 

“Escribo porque me hace inmensamente feliz”

 

Para María José leer es una de las formas de la felicidad. Escribir la hace inmensamente feliz. Comentó que los títulos suelen ser un gancho para tomar un libro, aunque la prueba de fuego pasa por las primeras páginas y los epígrafes.

 

Entre las grandes lecturas que le debo a María José están los libros de Rodrigo Fresán. Leí y escuché hablar de Rodrigo con un entusiasmo y una felicidad que no podía menos que ir tras esa felicidad que genera la literatura de Rodrigo. Entre las apreciaciones sobre la lectura y la escritura él dice que “el mejor modo para que lo que se lee perdure es su reescritura”.

 

“Coincido totalmente”, dice María José. “La relectura es el verdadero amor a los libros. Es querer volver y volver y volver a las palabras y escenas y personajes que te enamoraron o conmovieron. Y si esa relectura luego infecta la escritura, mejor aún. Así los libros favoritos se transmiten a nuevos libros y se mantiene la conversación infinita que es la literatura”.

 

Por estos días la lectora y escritora viajó a México a una residencia de escritores. Comentó que llevó pocos libros en papel por una cuestión de equipajes. “Para mi es imposible escribir sin el contacto constante con mis libros así que llevo/traje algunos de mis libros muy favoritos de Virginia Woolf, de Rodrigo Fresán y algunos sobre la obra de Georgia O’ Keeffe. Además de mi Kindle cargado con miles de libros”, deslizó y aunque no dejó impreso un jajaja puedo imaginar su sonrisa blanca, anchas de flores y mar.

 

Desde su escritura y desde sus recomendaciones María José Navia propicia múltiples diálogos. Alguna vez incluso escribió que la lectura no solo es un placer privado “sino una oportunidad para la comunicación y el intercambio. Nunca leemos solos”. Larga vida a esos diálogos.

 

Cinco libros recomendados del 2025

 

El pequeño Gatsby (de Rodrigo Fresán),

Playworld (de Adam Ross),

En la naturaleza las cosas crecen (de Yiyun Li),

A Truce That is Not Peace (de Miriam Toews)

The Gossip Columnist’s Daughter (de Peter Orner).

 

Gracias a su pasión, me regaló tres Bonus Track

Big Kiss, Bye-Bye (de Claire Louise Bennett)

El fino arte de crear monstruos (de Silvana Vogt)

Ni una palabra (de Caroline Blackwood).


 

 

 

 

 

miércoles, 28 de enero de 2026

Pablo Fidel Broide “la música del litoral despierta algo en el cuerpo”

 


Él es de La Boca, Buenos Aires. Es saxofonista, compositor y arreglador en La Delio Valdez. Tiene un dúo junto a Gastón Mayo - Yopará Guazú. Hace unas semanas atrás organizó un Encuentro Chamamecero a micrófono abierto en el Espacio Mariño de Corrientes. Fue una tarde noche regada de emociones, canciones y danza. “Organizando este Encuentro en el Patio me siento anfitrión en la ciudad que a su vez me recibe y me abre sus puertas. Aquí hacemos de la amistad un culto. Los chamameceros se dieron cuenta de que esta música fluye por los canales de la amistad”, afirmó. Durante la charla hablamos sobre su llegada a Corrientes, San Baltazar, Chamamé y por supuesto, también respondió a la pregunta de si La Delio Valdez viene al Espacio Mariño en el 2026.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Pablo Broide hacen más de diez años que hace música del litoral en La Boca. En el medio conoció el culto a San Baltazar. Pasaron algunos años hasta que finalmente pudo viajar a la provincia de Corrientes. Cuenta que en Buenos Aires cuando alguien toca una zamba o una chacarera nadie le pregunta de dónde viene. En cambio, cuando una persona toca chamamé directamente lo vinculan con el litoral argentino.

 

— Compusiste el tema Cumbia del río para La Delio Valdez, ¿de dónde vino esa inspiración?

 

— En pandemia estaba componiendo y apareció ese tema.  En ese momento todavía no había viajado al litoral. Pero mi hermano ya había recorrido la región y me había contado de la tambora. Además, he leído cuentos y había conocido el canto de los mbya de Misiones.

 

El tema Cumbia del río pone sobre la mesa una sensación que tengo, para mí la cumbia y el chamamé son dos ritmos hermanos en el sentimiento. Músicas de río donde conviven las tres partes, lo afro, lo americano y lo europeo. Además, “la música del litoral despierta algo en el cuerpo”.

 

La canción fue grabada en un disco de La Delio Valdez. El resultado fue que recibí puro amor de esa composición. Primero le escribió Gabriela Caballero al productor de la banda. Después ella me escribió un mensaje hermoso y me habló de San Baltazar. En ese verano me crucé con la familia Lamadrid, ellos son afrodescendientes porteños del tronco colonial en Buenos Aires. Con ellos armamos el primer viaje a Corrientes.


 

— ¿Qué encontraste en el culto a San Baltazar?

 

— Cada vez que estoy en Corrientes conozco a gente hermosa. Con cada nuevo viaje me sumerjo en lugares, tradiciones y personas que me abren sus puertas. Entré al chamamé por Misiones y desde que llegué a Corrientes sigue expandiéndose esta música hermosa.

 

En Buenos Aires el percusionista Lucas Wilders me dijo que si iba a Corrientes tenía que conocer a Uli Gómez. Me habían mostrado algunos toques de chamamé tambor. Le escribí a Uli y nos juntamos. La primera vez que viene estuve el 5 de enero en Empedrado y el 6 de enero en Corrientes. Después me había contactado con Chapu Toba y con él viajamos al Paraje Batel en Goya. Allá fue todo belleza. Me interesa profundizar la percusión afro en el chamamé.

 

“Estoy orgulloso de ser un porteño federal”

 

La Delio Valdez grabó con el Chango Spasiuk y con Los Hermanos Núñez. Pablo Broide va metiendo la música del litoral en la banda. Con Spasiuk grabaron los temas Granja San Antonio y En el camino. Cuando Pablo se puso a buscar la información del tema Granja de San Antonio descubrió que era de Ángel Guardia, un compositor nacido en La Boca.

 

“Un porteño era el autor de un chamamé muy conocido en la historia de esta música. Él vivía en mi barrio y tocaba chamamé. Había muchos lazos”, agregó. Desde entonces sus lazos con esta música se siguen profundizando.

 

A Pablo le apodan el Oso. No es casual. Debe medir cerca de dos metros y es difícil que pase desapercibido en cualquier encuentro. Tonada porteña, voz grave y un modo de hablar apacible lo convierte casi en un oso cariñoso.   Ahora en su visita por Corrientes el músico comentó que cada paso que realiza es un descubrimiento. “Estoy orgulloso de ser un porteño federal”, expresó exultante, con una sonrisa que se ensanchaba en todo su cuerpo.

 

Sabido es que el chamamé tiene muchas vertientes. El chamamé tiene elementos cruzados con la música de Buenos Aires. En cada provincia del litoral se desarrolla un chamamé distinto. “Cada hombre es una multitud. Erman Hesse dijo que “todo hombre incluye toda la humanidad”, así definió alguna vez Jorge Luis Borges cuando le preguntaron sobre cuántos Borges había. Trasladado esto a la música cabe entender entonces que su desarrollo se expanda por Misiones,  Buenos Aires, Entre Ríos, Chaco, Santa Fe y en cada provincia o lugar donde haya un músico.


 

“Mi intención es que el chamamé vuelva y siga teniendo su camino en Buenos Aires. Además, que ese camino sea un camino porteño. Un chamamé porteño en el sentido de que encontremos nuestra forma de hacer chamamé”, afirmó Pablo. Esta senda de la que habla ya la empezó a construir con los Encuentros chamameceros que está haciendo en La Boca.

 

“En Buenos Aires hay gente del folclore nacional que se acera al chamamé. Por ejemplo La Fermi. Después de su visita a Corrientes empezó a cantar chamamé”, describió Pablo quien hace chamamé con el saxofón. Su deseo es que se suman más instrumentos de vientos y percusión. Le gusta que sea abierto, siempre que se respete la identidad y la raíz. “Es necesario escuchar a los grandes pero no disfrazarnos de lo que no somos. Soy un músico del año 2026 con todo lo que eso significa”, afirmó.

 

***

 

— En Buenos Aires creaste Encuentro chamamecero en La Boca, ¿por qué?

 

— Encuentro chamamecero surgió para extender eso que sucede en Corrientes. Ustedes en Corrientes tienen enchamigadas. Los Encuentros son enchamigadas. Esta música se aprende y circula así, entre amigos. Por eso también aquí florece el culto a la amistad. Los chamameceros se dieron cuenta de que esta música fluye por esos canales. Si uno quiere tocar y quiere crecer con esta música es con la amistad. Es en una anchamigada. Además, aprendí también a devolver todo lo que estoy aprendiendo.

 

— Todo eso ahora lo trasladaste a El Patio del Espacio Mariño.

 

— En el Patio soy anfitrión en la ciudad que a su vez me recibe y me abre sus puertas.

 

— ¿Este año tendremos a La Delio Valdez en El Patio?

 

— La Delio Valdez en el Espacio Mariño o en la Fiesta Nacional del Chamamé sería hermoso. Tenemos música armada que sería dentro del estilo. Ojalá que podamos venir para compartir nuestra cumbia y nuestra forma de tocar chamamé en orquesta. Al Chango Spasiuk nunca lo vi con esa energía tocando cuando tenía a toda la orquesta de La Delio atrás suyo.

 

***

 

 

Chamamé

 

Pablo Broide junto a Gastón Mayol son Yopará Guazú. En esta charla Pablo habló de que su forma de extender el camino del chamamé es construir, interpretar y componer con el dúo. “Así la tradición sigue su camino. Eso es lo más sincero y lo más potente que puedo hacer como artista. Ser sincero con el momento en el que vivo y estar plenamente presente”, destacó.

 

“El alimento principal de la música es su raíz. Además, es lindo ver las distintas piezas que la componen. Me encanta la música se alimente de varios géneros. Construimos un espacio para que la gente se enamore del chamamé”, afirmó casi a viva voz, como un enamorado que revela su amor y quiere compartirlo con todos. Chamamé.


 

 

 

 

jueves, 22 de enero de 2026

Paloma Trevisan: “Não consigo enxergar minha vida sem o acordeon ou a música”

 


Este viernes se realizará la 5° Edición del Festival
Che amoa meme en el Espacio Mariño, Corrientes. Crearon un ambiente para escuchar música, bailar y disfrutar de múltiples propuestas. Entre las artistas que estarán presentes llega  Paloma Trevisan , desde Brasil florece con su gaita para compartir clásicos y temas propios. “Corrientes é maravilhoso. Aqui é muito bom. Um lugar de muita paz, de muita alegría y de muita festa. As pessoas são muito acolhedoras”, expresó al tiempo que pedía disculpas por su español y este periodista pedía disculpas por su portugués. En la Fiesta del Chamamé Paloma estará acompañada por The All Pargatas.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Este viernes El Patio del Espacio Mariño será una fiesta. En la 5° Edición del Festival Che amoa meme estarán presentes Ana Paula Romero, Nico Cardozo, Edu Scofano, Camba Cua Candombe, Tajy, Paloma Trevisan, Martina Velazco, Blas Aparecido, Nahuel Morales Stoppello, Marcela Pujol, Aguirre Palo Santo y Gustavo Galarza. La programación se expande con la Feria de autor donde estarán Nañua, Yuru Chupita, Ferla Vintage, Acuario Bikinis, Atelier de Meg. Burkina, Cerámicas Marce y Astra.

 

Este año más que nunca la unión hizo la fuerza: con amigues, con grandes músicos, con artistas de acá y allá, con las instituciones que apoyaron se logró armar una grilla importante para este Festival. “El chamamé es para nosotros un momento de gran encuentro, de abrazo y de compartida”, aseguraron desde la organización. Las puertas se abrirán desde las 19.


 

“Chamamé nasce de adentro”

 

Entre los múltiples artistas que se podrá escuchar este viernes está Paloma Trevisan. Joven, creadora, intérprete y compositora comentó que el “chamamé que é uma coisa que nasce de dentro, que vem do coração e para a gente é uma honra, um privilégio”. Se mostró feliz de participar de la Fiesta del Chamamé y de esta fiesta del chamamé en el Espacio Mariño.

 

Paloma deslizó que participar de la fiesta en algo tan grande, algo tan especial que realmente toca el alma y las emociones de las personas. Consultada sobre cómo es el chamamé en Brasil comentó, “o chamamé no Brasil, ele é ele faz parte, ele faz parte dos nossos bailes, das nossas festas. Então, para nós ele é ele é uma coisa natural. Ele é uma coisa que nace con nosotros”.

 

Ella hace ya unos días que está morando en Corrientes. La han recibido de forma maravillosa, expresó feliz, “é maravilhoso. Aqui é muito bom. Um lugar de muita paz, de muita alegria, de muita festa. As pessoas são muito acolhedoras”.


 

 

Por suerte

 

Paloma Trevisan tenía cuatro o cinco años cuando escuchó por primera vez un acordeón. Desde aquel momento quedó prendad del instrumento. Desde aquel momento preguntaba y quizás rogaba a su padre por un acordeón. Insistía e insistía hasta que llegó, fue una gaitinha de brinquedo, un acordeón de juguete.  

 

Ela sorri cuando recuerda aquel momento de felicidad. “E eu fiquei eufórica, uma alegria e eu gostava muito de andar para cá e para lá com a gaita. E aí, com o acordeon. E aí, quando fui ficando um pouco, fui crescendo, sempre me sempre fissurada por a música, por a arte, em si”.

 

A medida que fue creciendo fue aprendiendo de oído primera y después fue a estudiar. Sigue estudiando y aprendiendo del instrumento. “Não consigo enxergar minha vida sem o acordeon ou a música”, destacó.

 

Este viernes Paloma Trevisan llegará al Patio del Espacio Mariño para interpretar algunos clásicos de chamamé. Además, compartirá una composición suya titulada Por suerte. “Eu compus um tema num que se chama Por Suerte, que é uma música que ela surgiu para mim num dia que eu tava muito muito feliz. E a melodia veio, então É esse sentimento de felicidade”, agregó. Además interpretará temas clásicos.  Este es el segundo año de Paloma en Corrientes. Como dice Clarice Lispector, “não se compreende música. Ouve-se. Ouça-me com teu corpo inteiro”. Allá vamos.


lunes, 19 de enero de 2026

Joel Tortul: "El gran escenario de la música es seguir haciendo camino"

 

 

 


Este año habrá una nueva edición de Chamamé en La Verde. Importantes artistas locales y nacionales estarán entre lunes 19 y miércoles 21. Luli Fernández, Seis por ocho, Richard Scófano, Coqui Ortiz, Mario Tessare y Paulo Ayala, Joel Tortul y Pablo Farhat. La entrada es libre y gratuita, sujeta a la capacidad del lugar. La cita es a partir de las 20.30.  “Con Pablo tenemos tienen un dúo desde hace diez años. Tenemos un repertorio de todo el folklore argentino. En La Felipa vamos a tocar más chamamé y música del litoral, además vamos abordar algunos temas míos”, comentó Joel en esta charla.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Durante estos días previos a viajar a Corrientes Joel Tortul estaba en Cosquín. Por segundo año consecutivo estuvo como jurado del PreCosquín junto Silvia Lallana y Marcelo Ezequiel del Río. El año pasado cuando lo convocaron por primera vez para ser parte de ese jurado estuvo más temeroso, nervioso quizás. Este año en cambio la experiencia hizo que pueda disfrutar más de la experiencia y de la responsabilidad que implica seleccionar a un músico entre tantos.


“Este año volver a Cosquín fue más sencillo. Como músico el hecho de poder escuchar todas las expresiones que hay en todos los puntos del país es muy gratificante. De hecho durante estos días me fui haciendo una lista de los temas nuevos que me gustan”, comentó.


Joel siendo mucho más joven también participó del PreCosquín. Algunos miembros del jurado que lo acompañaban también fueron ganadores de ese certamen. Durante la charla hace memoria y recuerdo que pasó por esa instancia en los años 2003, 2004 y 2005.


Cabe recordar que una gran particularidad que tiene el PreCosquín es que se realiza en el mismo escenario del Festival. El escenario tiene una pantalla gigante enorme, hay una iluminación de características únicas y tiene una técnica de sonido muy parecida a la que se usará en el festival.


Todos los participantes tuvieron una reunión con el jurado antes de comenzar el certamen. Ahí Joel comentó que el jurado les hace hincapié de que los músicos tienen que disfrutar del hecho de estar en Cosquín. Disfrutar todo lo que sucede en el entorno, mirar el cielo, mirar el techo, mirar la montaña y la plaza. “Vivir la experiencia completa”, ya que ese es uno de los escenarios más importantes del folclore argentino.

 

— Siendo jurado te tocó ver el abanico de música del país, ¿hubo representación de la música del litoral?


— Este año hubo mucho del litoral. De hecho en la final hay una canción inédita que es un chamamé. Hubo un acordeonista, un guitarrista y un conjunto instrumental que tocó chamamé. Muchos finalistas. Hay presencia del litoral en la música y en el baile un montón, en parejas tradicionales mucho más. Me ha tocado ver danzar temas como Mi pequeño amor y Pan del agua con versiones de Garupa. Hay mucha música y danza del litoral en el PreCosquín siendo que Corrientes no tuvo subsede. Esa presencia del chamamé en el PreCosquín después no está reflejada en el Festival.

 

— Partiendo de ese panorama que pudiste apreciar en la competencia, ¿los géneros musicales siguen bien definidos o se están volviendo más híbridos?

 

— Hay muchas corrientes, hay muchas corrientes y hay muchas opiniones diferentes. Hay gustos y estéticas diferentes. En mi caso celebro que pase todo eso. A mi criterio estamos viviendo un momento donde estamos invadidos por lo mediático. Siempre eso estuvo pero creo que hoy es aún más palpable. Hace poco escuché una nota de Juan Falú decía que a los artistas los elige el pueblo. Eso parece algo obvio pero ahora esa elección del pueblo está muy relacionada con los medios y con la industria. La industria que a veces impone ritmos y estéticas nuevas.


La Argentina tiene una diversidad cultural que se vive en pocos países del mundo. Tuve la oportunidad de viajar mucho por afuera y si hay algo que he visto es esa diversidad musical que tenemos en nuestro país.


Somos un país muy grande, hay de todo y lo vi en Cosquín. Hay muchas cosas que pasan que no están en los grandes medios. Celebra nuestra diversidad pero lo que no me gusta es que la música no llega a todos. Hay poca gente que conoce las nuevas canciones y las estéticas nuevas que se van presentando. Hay un folclore más urbano y hay músicos que vienen de sus pueblos que tiene una originalidad increíble. La originalidad y la creación están a flor de piel. Hay muchas cosas nuevas en nuestro país.

 

Desde los 8 años

 

Joel Tortul viene Fuentes, Santa Fe. En una esquina de su pueblo - la esquina Tortul - sus padres tenían un almacén de Ramos Generales. Un emprendimiento familiar que se extendió por cincuenta años. Hoy ese lugar se ha convertido en un punto de encuentro con la música. Un nido florecido de tantos recuerdos y caminos transitados. Por esa esquina de Tortul han pasado en los últimos años Garupa – el trío que tiene junto a Homero Chiavarino y Julián Venegas - Cuti y Roberto Carabajal, Ariel Ardit, Yamila Cafrune y Rudi Flores.


 

En diciembre Joel celebró sus 30 años con la música montando un escenario al aire libro. Hizo una fiesta popular. Hubo más de cincuenta artistas, estuvieron artistas de Fuentes y de muchas otras ciudades del país. Durante esa celebración de repente sonaba Adiós Nonino del quinteto Astor Piazzola y después estaba sonando La Cau. De La Cau pasaban a una vidala. Después a una zamba o una chacarera. Por supuesto, también cumbia. Fue una gran fiesta que lo disfrutó con todo.

 

La localidad de Fuentes está ubicada sobre la ruta provincial Nº 26 de Santa Fe. Está a 55 kilómetros de Rosario. Según el último censo aún no llega a los cinco mil habitantes. Si nos remontamos 30 años atrás el pueblo era aún más chico. En ese pueblo Joel dio sus primeros pasos de vida y musical.

 

Hubo un día especial para una pareja. Se casaban por Iglesia. La novia estaba apunta de ingresar e iba a escucharse la Marcha Nupcial. Un niño de ocho años blandía el piano. Cuando hablamos con Joel sobre los escenarios que recorrió en su vida se remonta sobre aquella escena. Ahí había empezado todo. Había cerca de trescientas personas en aquel casamiento. Hubo un silencio absoluto en la iglesia mientras sonaba el piano e ingresaba la novia.

 

"Aquel fue mi primer escenario. Esa actuación me costó. Me viejo me había  dicho - no te equivoques porque le arruinas la entrada a la novia. La presión que tuve ahí hizo que todo lo que venga después sea mucho más liviano", deslizó ahora remontándonos hacia aquel recuerdo.

 

Desde entonces Joel ha pasado por muchos grandes escenario. Estuvo en el escenario de Cosquín, en el 2025 junto a su grupo Garupa estuvieron en el Teatro El Círculo, uno de los teatros más importantes de Rosario. La lista se hace interminable, por ejemplo en su gira por Europa estuvo en la Radio Nacional de Viena, donde también pasaron infinidad de artistas internacionales. Pero a la hora de tener que escoger uno solo de esos escenarios por los que ha transitado, Joel no duda - "El gran escenario de la música es seguir haciendo camino".

 

Visita a Corrientes

 

Joel Tortul estará este martes 20 de enero en la Fiesta Nacional del Chamamé. Fue invitado por Rudi Flores para compartir el escenario mayor del litoral argentino. "Esta invitación de Rudi ha sido un gran regalo de la música. Me críe escuchando chamamé de Rudy y de tantos otros músicos chamameceros. Estoy muy agradecido a esta oportunidad".

 

Además de esta presentación Joel Tortul estará presente en La Felipa Verde junto a Pablo Farhat. Este dúo ya lleva más de diez años juntos. "Tenemos un repertorio de todo el folklore argentino. En Corrientes vamos a tocar más chamamé y música del litoral. Además vamos a tocar algunos temas míos. Pablo es un gran violinista y canta, así que va a cantar algunos chamamé”, comentó.

 

“Estamos contento de ir La Felipa y seguro que será una gran noche. La verdad que tocar con Pablo es un placer porque podemos hace muchas cosas. Podemos visitar varias regiones del país desde la música. Me gusta mostrar mis composiciones pero también me gusta abordar muchos clásicos”, subrayó.

 

Este miércoles en La Felipa Verde, Ruta 12 kilómetros 1034 – Corrientes, Joel y Pablo abordarán un gran repertorio. “Me gusta interpretar los clásicos”, agrega Joel. Al mismo tiempo destacó, “los clásicos son atemporales. Por eso son clásicos porque están en todas las épocas. Hay autores que se puede visitar y volver a visitar porque tienen algo para decirnos hoy en nuestro tiempo. Hay música universal. Por ejemplo, escuchas El Mensú de Ramón Ayala, esa canción habla de un trabajador determinado pero lo hace desde una problemática que es universal. Cualquier persona puede tomar esa canción y descubrir los nuevos mensú de nuestra sociedad actual”.