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“La hoja es el equivalente a la vida”

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viernes, 8 de mayo de 2026

Los Hermanos Duarte: “Somos fuertes desde la base y la raíz chamamecera”

 






Facundo y Nazareno son músicos oriundos de Buenos Aires. Vivieron en el interior del Chaco y hacen música desde siempre. Abrieron en la ciudad de las siete puntas Corrientes Norte, hoy un gran refugio de músicos chamameceros de la región. En esta charla repasamos parte de su recorrido y lo que significa para ellos seguir construyendo, aportando y enriqueciendo al chamamé.


Por Paulo Ferreyra



“Nosotros somos tradicionalistas. Nos gusta lo tradicional. Bebimos de esa raíz y esa es nuestra base”. Así, directo y sin vueltas comenzó esta charla que tuvimos tiempo atrás con Facundo Duarte. Junto a su hermano Nazareno hace tiempo están nutriendo al Litoral con su música.


Facundo en acordeón y Nazareno en guitarra hace quince años que tocan juntos. Hacen chamamé desde siempre. Se han presentado ya en escenarios importantes de la región. En esta etapa los acompañan Franco Almirón y Maxi Vallecillos en voces y Agustin Silvera en guitarrón. Son conocidos como Facundo y Nezareno Duarte o Los Hermanos Duarte.


Es música chamamecera entre hermanos. 

Es música chamamecera de raíz tradicional.


Ellos van por un camino que busca la renovación del repertorio desde sus bases. Tienen en cuenta obras que con el paso del tiempo han quedado olvidadas. Hay muchas obras que son poderosas en cuanto a su poesía y a su musicalidad, ellos las están rescatando. Los Hermanos se consideran caminantes. 


Son hermanos y siempre han convivido con criterios parecidos. Saben entre ellos sus gustos y conocen dónde está la apertura del otro para incorporar nueva música. Cada uno hace su búsqueda por separado y después cruzan información. Prueban. En ocasiones funciona y en otras no funciona. Es prueba y error. “En el error también hay aprendizaje”, desliza y hace eco de su proceso musical que es silencioso, cuidado y profundamente respetuoso de la tradición.


El criterio para seleccionar su música es el gusto. Ese placer o deleite trasluce cuando están haciendo música. “Si nosotros estamos contentos con lo que hacemos el público lo percibe y lo recibe de una manera diferente. Es por ahí el camino que hacemos con mi hermano”, agregó Facundo.


Amistad 


El trabajo en conjunto entre los hermanos muestra su apertura y sus brazos fraternos a la amistad. Son cultores de la amistad.  El año pasado los hermanos Marcelo y Hugo Dellamea los invitaron a tocar en La Felipa Verde. En enero de este año - en el cumpleaños de Nazareno - apareció Yamandú Costa para la celebración y tocaron juntos. 


Las puertas de la amistad una vez que se abren permanecen abiertas. Hay en su espíritu algo natural, el sol que entra al hogar sin pretensiones y va regando los vínculos que se hacen naturales en la vida. Hay un acuerdo tácito de pasarla bien y compartir cosas buenas. 


Cuando los Hermanos Dellamea llegaron a su Corriente Norte Facundo comentó que les explicaron que el lugar era chico. Sin embargo, los Hermanos Dellamea “quieren estar en Corrientes Norte”. Hay arte, respeto y honda responsabilidad detrás de esto que bautizaron Corrientes Norte. Es el lugar que ellos escogieron para darle rienda suelta a un sentimiento común que está cultivado por los vínculos y la música.


La fuentes


La escritora y poeta Clara Obligado en su libro Todo lo que crece, naturaleza y escritura cuenta que los búhos antes de emprender vuelo miran hacia atrás. Antes de lanzarse a hacer música los Hermanos Duartes miraron hacia atrás y ahí está la obra de Rudi y Nini Flores, emblemas del chamamé de nuestro tiempo. 


En el presente Rudi Flores comparte y los vio tocar a los Hermanos Duarte. Los ha felicitado públicamente por cómo tocan y por el espacio que han creado para que se reúnan los músicos de Corrientes y la región.


 “El hecho de que a una persona que admiramos le guste lo que hacemos nos provoca un gran regocijo. Ese regocijo nos da más ganas de tocar. En lo personal - desliza Facundo - y creo que también hablo por mi hermano - hacer música es algo que se fue dando de forma natural. Nosotros sentimos hacer chamamé. No buscamos complacer a nadie. La música tiene un efecto importante cuando es hecha de forma natural, eso no debe perderse por el bien de nuestro género”. 


Es música chamamecera entre hermanos. 

Es música chamamecera de raíz tradicional.


Dos chaqueños con un bar en Corrientes


El chamamé fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 16 de diciembre de 2020. Desde antes y hasta al presente no abundan los sitios para escuchar chamamé en la ciudad de Corrientes. 


Los Hermanos Duarte nacieron en Buenos Aires. En la adolescencia se fueron a vivir al interior de la provincia del Chaco. Su familia se dedica a la gastronomía y así nació con el tiempo poner un bar gastronómico en la ciudad de las siete puntas: Corrientes Norte.


Ellos cocinan y por ello decidieron abrir un bar donde venden comida. Lo clásico ahí son las empanadas. Los amigos fueron llegando. “Este lugar no fue pensado inicialmente como bar para tocar y hacer presentaciones de artistas. Las cosas se dieron de forma natural porque tenemos las puertas abiertas para los amigos. El hecho es que nos gusta compartir y para nosotros es importante recibir a los amigos”, resaltó Facundo. 


Mburucuyá


Este año fue la primera vez que Los Hermanos Duarte llevaron su propuesta a Mburucuyá. Hace mucho que visitan el Festival Nacional del Auténtico Chamamé Tradicional. Es el lugar por excelencia donde se juntan a compartir los músicos de la provincia y del país. “El festival es importante porque trasciende el escenario. Para nosotros siempre ha sido lindo estar presente en todo lo que sucede durante el día en Mburucuyá”, sintetizó Facundo. 


El orgullo y la felicidad se debe a ese trabajo silencioso del músico en el día a día. Ellos escudriñan en el tiempo para buscar el repertorio, lo estudian y ensayan en silencio. “Nosotros estudiamos y ensayamos pero no sabemos cuándo se abrirá un escenario para mostrar lo que hacemos. Faltan lugares para tocar y poder hacerlo hecho en la fiesta de Mburucuyá significó mucho para nosotros. Además, llevamos lo que somos. No existe otra cosa y nosotros llevamos lo que somos”, afirmó Facundo. 


Chamamé


“El chamamé es algo que siempre sentí. En las palabras populares el chamamé hoy es un modo de vida, creo que es un buen resumen. Una vez hablando con un músico y amigo Emanuel Álvarez, pianista formoseño, en un momento conversando sobre chamamé llegamos a la conclusión de que el chamamecero podría vivir únicamente escuchando chamamé. Eso no sucede con otros géneros. Yo mismo escucho otros géneros pero como chamamecero podría vivir únicamente escuchando chamamé”. 


El chamamé genera una forma de transitar la vida. Ya en el tramo final de la charla con Facundo hablamos de Paquito Aranda, Tilo Escobar, Blas Martínez Riera, Mario Tránsito Cocomarola, Rudi y Nini Flores. Músicos que no tuvieron miedo de hacer cosas o incorporar cosas al chamamé. Él músico por momentos se pone fundamentalista, sabe de cuestiones técnicas y pone sobre la mesa lo que está bien hecho y lo que no está bien hecho. 


“Nosotros entendemos y sabemos que tocando entre hermanos hay otra cosa, una comunión distinta. Venimos de familia laburante pero no de músicos. Son trabajadores. Estuvieron con muchos patrones y la mayor herramienta que nos han heredado nuestros padres es la voluntad para trabajar y que seamos nosotros nuestros propios patrones. Una libertad que cuesta tener y sostener”, concluyó. 


Prepotencia de trabajo. La música no es solo técnica sino que también es emoción. Hay algo que transmiten estas nuevas generaciones de músicos que se distingue en la elección del repertorio y en la presentación. Ellos se lanzan a construir para aportar al chamamé. El género está vivo a pura prepotencia de trabajo. 






martes, 5 de mayo de 2026

Presentación del poemario El corazón de la luz

 






Este jueves 7 de mayo, a las 20.30 en el Cecual, el periodista y poeta Paulo Ferreyra presentará su poemario “El corazón de la luz”, publicado  por Halley Ediciones. Lo acompañarán Patricia Galván, Claudia Gatti, Patricio Hermosilla y Librería El Árbol Amarillo.


“El corazón de la luz” es el primer libro de poesía de Paulo luego de participar en diversas antologías. Un poemario que nace de la paternidad, del amor y de la amorosidad de los vínculos. El autor agradece especialmente a Roberta Iannamico por su acompañamiento poético, a Claudia Gatti por la ilustración de tapa, y a su familia, amigos y amigas por el apoyo constante.

"Agradezco infinitamente a mis hijos y a su mamá. A Roberta Iannamico, cuya amorosidad y escritura poética única me acompañaron para cerrar este libro. A la gran artista Claudia Gatti quien con paciencia, trabajo y arte inmenso realizó la maravillosa ilustración de tapa. A los amigos y amigas que siempre apoyaron la escritura, y a la familia", expresó el autor.

"Quiero corresponder al cariño, respeto y admiración que me acerca a Halley Ediciones. Sin su labor este libro no sería posible. Creo que hay que tener sueños y esos sueños hay que trabajarlos. Me apoyo en eso y, de alguna manera, con Halley Ediciones lo hicimos. Salud por ello", comentó.

 

Sobre el autor


Paulo es oriundo de San José, Misiones, pueblo de tierra roja, de árboles frondosos, patios amplios, amigues y familia pegada a la piel. Fue sodero, electricista, pintor y jardinero. Algunas de esas cosas las sigue haciendo. Vendía billetes de lotería también. Alejado de Misiones y radicado en Corrientes empezó la facultad. Cuando era estudiante también vendía diarios. Al finalizar la carrera de periodismo comenzó a trabajar en medios de prensa, páginas webs y diarios.

Tiene dos hijos. Lee. Escribe y hace periodismo cultural. Avanzó y avanza a trompicones. Aún tiene errores ortográficos.

Creó www.ñeepora.com.ar, un blog y revista cultural. Publicó además el libro periodístico “Viracambota, chamamé canción”.


jueves, 30 de abril de 2026

Eugenia Landriel: "Los libros sirven de combustión para elaborar pensamientos propios"





La poeta y psicopedagoga en el día del libro habló sobre su importancia y comentó sobre su obra poética. Eugenia Landriel es de Charata. Es lectora, poeta y psicopedagoga. Lleva publicado tres libros, Vivo pendiente de ser devorada, El último animal del reino y La memoria de los huesos. Además, hace pocas semanas atrás se dio a conocer a los ganadores del llamado a convocatoria de la novel editorial Mracumba, donde Eugenia ganó con su futuro libro La cabeza de Sylvia. En esta convocatoria también resultaron ganadores Brenda Fernández y Leo Guardianelli.

Por Paulo Ferreyra


Fuera el tiempo estaba gris. Dentro la luz brotaba de las palabras. La charla con Eugenia comenzó - después de los saludos cordiales - con la lectura de un poema. Su voz hendía el espacio con una dicción clara, precisa, donde cada palabra estaba acentuada tanto como sus silencios.

El libro más recién que editó es La memoria de los huesos. Comentó que lo empezó a escribir durante la pandemia. Fue un momento icónico para ella, ya que se quedó encerrada con sus libros y ahí comenzó a leer de forma diferente, pudo en ese contexto intervenir físicamente su biblioteca. El libro es una memoria estructural, su "archivero", se expande desde y con el libro de una forma diferente desde entonces.

Los libros

La charla con Eugenia tuvo el marco del Día Internacional del Libro. Al respecto, la poeta sostuvo que los libros son importantes en todos los ámbitos, "sobretodo siguen siendo importantes para la educación. Siguen siendo importantes sobre todo el libro en papel por lo que genera en el proceso de aprendizaje. Además, los libros sirven de combustión para elaborar pensamientos propios. Es un fuego necesario también para la escritura".

En la charla comentó que cuando mira hacia atrás se recuerda desde siempre con las ganas de leer y escribir. En ese marco, siempre sintió que no era la única sino que había otras personas que también sentían lo mismo. Ahora, con sus propios libros en la mano deslizó feliz, "siento emoción y orgullo por ver mis obras publicadas. Me siento acompañada por la confianza que depositan en mí las editoriales, especialmente las independientes. Sostener un libro en la mano me hace sentir parte de la cultura literaria".


Fundamentos de la lectura

Aprovechando su mirada de poeta y psicopedagoga, hablamos con Eugenia sobre cuáles son los fundamentos o los argumentos de por qué es importante la lectura. Ella destacó algunos puntos, por ejemplo la lectura como formadora del lenguaje y la mirada. La lectura permite la reflexión y el pensamiento crítico. Por otra parte, "a diferencia de las pantallas digitales el libro de papel juega un rol importante en el proceso cognitivo de la infancia".

También destacó, "la lectura es importante para sostener la cultura: Si no se lee, no se puede defender ni sostener ideas. La lectura es esencial para empaparse de la cultura y el libro en papel en ese sentido sigue siendo un punto de partida para nuevos lectores".

Recomendación

Cuando terminaba la charla abordamos también la faceta de lectora de Eugenia. Al respecto ella sugirió una lectura, el nuevo poemario de la joven y talentosa poeta Julieta Ramos. Julieta también ha publicado varios libros pero el más recientes es Batallas / portales. La poesía desde tiempo milenarios como una forma de habitar el mundo y tocar las fibras íntimas de la humanidad.






jueves, 23 de abril de 2026

Selva Almada: “Los libros nos hacen pensar de forma abierta”

 


 

Hoy es el Día Internacional del Libro y coincide con la inauguración de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Este año en lugar de un discurso de apertura están invitadas a dialogar Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, también participará María O'Donnell como moderadora. “Esta feria logró que la sintamos nuestra aunque ocurra en Buenos Aires. Se fue convirtiendo con el paso del tiempo en un evento que seguimos también desde las provincias”, expresó Selva Almada.  En esta charla con la escritora entrerriana hablamos sobre su relación con la feria y que tema ineludible debe abordar hoy en la apertura. Además, en este día tan especial escogió dos libros importantes para celebrar el Día del Libro.

 

 

Por Paulo Ferreyra

Foto Helena Margarit Cortadellas

 

 

Bajo el lema La Feria de siempre, como nunca la viste es el gran evento que comienza hoy y se extenderá hasta el 11 de mayo en el predio de La Rural en Buenos Aires. Habrá venta y exposición de libros, encuentros literarios y espectáculos en vivo. En esta ocasión para este día en torno al libro charlamos con una de las protagonistas de la apertura- Selva Almada.

 

 

Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro. Selva Almada nació en un pueblo de Entre Ríos, publicó los libros de El viento que arrasa, Chicas muertas y No es un río, entre otros textos. El más reciente es Una casa sola. En esta charla comentó que celebra el día del libro. Recordó que empezó siendo lectora desde chica y después fue derivando a la escritura.

 

 

“Que haya un día para celebrar el libro me parece buenísimo”, afirmó Selva. “Siempre será una excusa para que las librerías celebren. En mi caso en Salvaje Federal vamos hacer una movida especial, sobre todo en este contexto donde es difícil y complicado sostener una librería independiente. Hoy el poder adquisitivo bajó muchísimo y los libros se encarecieron otro tanto. Cualquier oportunidad para volver a hablar del libro es buena y hay que celebrarla”.

 

Apropiación

 

La Feria Internacional del Libro celebra su 50 edición. El paso del tiempo hizo que lectores, lectoras, escritores y escritoras la sientan propia. Selva Almada es de Entre Ríos. Tiene un recuerdo vago de haber ido con el colegio secundario a Buenos Aires a la Feria del Libro. Recordó que siempre se habla del tema. A fines de los años 90 o principios de los años 2000 se mudó a Buenos Aires. Desde entonces va de forma asidua, antes como lectora y ahora como escritora y lectora.

 

Más allá de algunas polémicas que se generan en torno a la feria ella considera que logró instalarse como un evento que se tiene en cuenta en el resto del país. La primera vez que fue como autora a presentar un libro fue entre en el 2005 o 2006. Después la invitaron a los diálogos de las provincias. Ahí compartimos espacio con la poeta y escritora Liliana Bodoc. Liliana ya era una escritora muy conocida en aquel momento. Una persona muy amorosa y muy amable. Selva evocó aquel encuentro, “estaba muy nerviosa por esa charla y recuerdo que Liliana fue muy tranquilizadora antes de empezar. Después salió todo bien”.


 

 

— Hoy vas a estar inaugurando la 50 Feria Internacional del Libro junto a Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, ¿Cómo te sentís? ¿cómo estás viviendo esta presentación?

 

 

— La verdad es que a mí me gustó y me alivió bastante que me invitaran en un formato compartido. Creo que si me hubiesen convocado a escribir el discurso inaugural hubiese sentido bastante vértigo. Es un lugar importante y en los últimos años siempre los discursos inaugurales tuvieron repercusión: El de Claudia Piñeiro cuando dío su discurso y era la época donde estábamos peleando por la legalización del aborto. Después hubo grandes discursos de Rita Segato u otro año cuando estuvo Guillermo Sacomano, quien había instalado el tema del trabajo del escritor como un trabajo que debe ser remunerado. En los últimos ocho o diez años los discursos concentran mucha atención.

 

 

Ahora decidieron hacer algo distinto con la excusa de los 50 años de la Feria. Este año cambiaron la modalidad, en lugar de que haya un discurso habrá una conversación entre las tres, con Gabriela y Leila, además contará con la moderación de María O'Donnell.

 

 

— Hablamos de discursos importantes que hubo en esta feria. Teniendo en cuenta que estarán en un conversatorio, ¿si tuvieras que elegir un tema que te preocupa y que deben hablar o abordar cuál sería?

 

 

— Un tema ineludible te diría que es el enfrentamiento que tiene el gobierno de Milei con la cultura, con los escritores, con las escritoras, con músicos y con artistas en general. Hay una especie de inquina con el sector de la cultura desde el gobierno. Sumado a eso la cantidad de planes que se recortaron, por ejemplo el programa Sur, que en los últimos dos años se habló mucho de la quita tremenda de recursos que pasó a tener solo el 3% de su presupuesto.

El programa Sur en los últimos quince años había sido súper exitoso. Entre sus logros está el hecho de que se conozca la literatura argentina en el resto del mundo. Era realmente un programa muy importante. Además, de otros programas que se recortaron y se siguen apagando. Por ejemplo, el premio de poesía Alfonsina Storni no existe más. El premio de novela Sara Gallardo no existe más. Es necesario hablar de la crisis tremenda en la que estamos arrastrados por este gobierno que toca a la cultura y a quienes trabajamos la cultura.

 

 

— Habría que agregar el vaciamiento al Fondo Nacional de las Artes

 

 

— También, que está pero no está. Está sin espíritu. El instituto de teatro y el Incaa. Hay muchísimos artistas que han sufrido recortes y vaciamientos. Quienes trabajamos en la cultura, quienes somos trabajadores de la cultura seguimos generando cosas porque lo peor que podemos hacer en este marco es dejar de trabajar.

 

 

El modelo económico responde a una ideología que creo que quienes estamos en el sector cultural no adherimos de ninguna manera. En ese contexto hay que ver también que el avance de las nuevas derechas no solo atañe a la Argentina sino que es una situación a nivel mundial.


 

 

— En ese avance de la derecha hay un discurso violento. El vaciamiento en espacios culturales es violencia, ¿La contracara de este contexto es la lectura?

 

— Creo que sí, por lo menos es mi experiencia como lectora. Siempre me ha pasado que los libros y la lectura han hecho de mí una persona mucho más abierta, mucho más receptiva y de mundos expandidos. Acá lo que se trata es de cercenar toda cosa que se oponga o que sea distinta o que piense diferente a quienes nos gobiernan.

Siempre en las dictaduras y en las tiranías lo primero que se ataca es al libro. La quema de libros, la prohibición de libros, la censura y lo hacen porque saben que ahí hay siempre un material muy poderoso para que las personas pensemos mucho más abiertamente. Los libros nos hacen pensar de forma abierta.

 

 

— Volviendo a la feria, ¿cuál es el aporte que hace en pos de los lectores?

 

 

— La feria es un espacio abierto, visitado en general por mucha gente que de repente no son lectores de tiempo completo, pero van a la feria del libro. Quizás es la excusa para pasear y mirar libros, pero siempre algo se terminan llevando. En la feria hay muchas charlas con escritores y escritoras interesantes para ir a escuchar. Esas cosas ayudan a la lectura.

 

 

Además, está el hecho de que durante tres semanas se habla de un evento de libros me parece que algo queda en el aire. Esa sensación de que ahí hay algo que es interesante y que promete cosas.

 

 

Después, hay que tener en cuenta que no le vamos a pedir a un evento que sucede una vez al año que haga todo el trabajo. En otros momentos el Estado Nacional estimuló muchísimo la lectura y ahora todo está vaciado. Aunque hay que reconocer que todavía quedan experiencias de lectura en las escuelas. Las docentes y los docentes siguen haciendo es trabajo de mediación y promoción de lectura.

 

 

Además, hay que tener en cuenta que estamos en un mundo complicado donde cada vez se hace más difícil encontrar el tiempo para la lectura. Es algo en lo que debemos seguir trabajando tanto quienes escribimos como quienes enseñamos y también las familias. A veces escucho gente que dice, "mi hijo no lee nada". Entonces una pregunta, ¿pero vos lees?. - no, te responden. No tienen tiempo. Entonces, si el chico no te vea vos con un libro y no sabe que es un libro qué le estamos pidiendo.


 

 

— ¿Cómo era eso en tu entorno familiar?

 

 

— En mi familia, más allá de que no eran grandes lectores, pero mis padres siempre andaban con sus libros. Mi viejo leía mucho la revista con historias como D´artagnan o El Tony. Mi mamá se iba con una novelita a dormir la siesta o a la noche antes de dormir leía algo. Libros había. Veía gente leyendo y entonces si ves a las personas que viven con vos en tu casa, las personas más grandes que vos, a tus padres, a tus tíos, no sé, a tus abuelos, gente que tiene algún tipo de influencia en vos cuando sos chico o chica haciendo algo muy entretenido querés hacer lo mismo. Así fue el contexto de mi infancia, veía gente muy entretenida con esos manojos de papel en la mano.

 

 

— Hablamos de Salvaje Federal, ¿cómo está la librería?

 

 

— En la librería estamos con las mismas dificultades que la mayoría de las librerías en el país. Se venden muchísimo menos cantidad de libros que hace tres, cuatro o cinco años cuando abrimos. Estamos todo el tiempo buscándole la vuelta para atraer más gente a la librería. Por ejemplo, hoy hacemos un evento con algunos libros que recomendamos y algunas promociones. Convidamos un vino, proponemos alguna lectura, invitamos autores a leer o hacemos presentaciones de libros. En el espacio hay talleres de escritura y de lectura. Tenemos un club del libro que funciona por suscripción. Estamos todo el tiempo haciendo cosas para vender libros y para seguir promocionando una literatura que por ahí no se conoce tanto.

 

Muchas de las cosas que ocurren fuera de Buenos Aires se conocen poco porque son editoriales pequeñas e independientes. Editoriales que no tienen una gran estructura publicitaria ni logística.

 


Trabajamos para acercar a editoriales que están en distintos lugares del país a un público de todo el país, no solo de Buenos Aires. Por ejemplo, hay libros que no llegan a Buenos Aires pero tampoco llegan a la Patagonia o al norte. Sin ir más lejos tenemos dos editoriales de Resistencia, de Chaco, una es Literatura Tropical y la otra es editorial Contexto. Ahora estoy muy fascinada con la obra Alfredo Veiravé, la edición que tenemos del poeta es de Contexto. Creo que no hay otra edición dando vueltas. Además, contexto publicó la poesía reunida de Claudia Masín, un libro que vendemos un montón. En Salvaje Federal tenemos un catálogo muy amplio. Hacer conocer esos sellos, hacer que se conozcan por fuera de la zona donde se publica o de la región donde se publica es un poco nuestro trabajo.

 

 

La zona litoral

 

La obra de Selva Almada siempre transcurre en el interior de la argentina. Ella afirma que se siente parte de una tradición que es la tradición de la literatura litoral. “Esta región tiene autores enormes que yo admiro muchísimo como Juan L Ortiz, Madariaga, Veiravé, Emma Barrandeguy, autores que han hecho de la zona, a mí me gusta llamarle la zona litoral, algo muy importante a nivel nacional”, afirmó.

 

Son muchos los autores y las autoras de la región que han escrito antes que ella. Autores y autoras que ella cuenta que admira, respeta y lee. Ahora para muchos de nosotros que somos lectores ella también forma parte de esa vertiente de agua viva que admiramos, respetamos y leemos.

 

Hay una imagen de un poema – de una poeta de la región – que dice que en el hueco de su pecho puso un puñado de tierra. Ahí mismo hundió la raíz de una enredadera. Pasó a ser un árbol. A ese árbol hoy lo riega el sol y la lluvia. En el día del libro le pedí a Selva Almada que escoja dos libros para celebrar este día, uno suyo y otro de uno escritor o escritora. Eligió el libro que acaba de publicar, Una casa sola. “Una casa sola es la última novela que publiqué. Salió hace un mes. Creo que celebraría con ese libro porque me gustó mucho escribir y porque trabajé mucho para encontrarle la vuelta durante muchos años”, afirmó.  El segundo libro que eligió fue La piel de caballo de Ricardo Zelarayán.  Vuelvo a la poesía de Estela Figueroa. Los libros y la lectura son una enredadera infinita donde un libro nos llevará siempre a otros libros y a otras lecturas. ¿y si somos también árboles regados por el sol y la lluvia?



lunes, 20 de abril de 2026

El sol de noche tiene voz de chacarera y zamba

 

 

 

 


Hace un par de semanas atrás pasó por Corrientes
Germán Kalber. En el marco de su gira Mientras nace el mundo se presentó en el Espacio Mariño. La noche la abrió Nacho Acevedo junto a una gran invitada, Luli Fernández. Fue una noche pletórica de canciones nuevas y recordados clásicos junto a invitados de lujo de Germán como Luli, Tajy, entre otros. Al músico charatense lo acompañaron A mitad del concierto Germán presentó a los músicos que lo acompañaban Gustavo Daniel Martínez Carretero en la percusión y el maestro Mario Alberto La Bruja Tolosa en guitarra.

 

Por Paulo Ferreyra

Fotos  Ivana Carb / Espacio Mariño

 

 

Un punteo de guitarra. Percusión comienza suave y va subiendo su intensidad. Las guitarras coquetean. “En la madrugada viajo con el viento / al monte de mi alma / junto a mis ancestros" se alza la voz de Germán Kalber y se encendió un viaje. En la sala las voces del público se silencian para dar paso al cuerpo que se acompasa, se mueve lento y en ocasiones elevará las manos y las palabras para soltar su espíritu.

 

Los aplausos se sostienen al final de cada canción. Germán hablará poco entre tema y tema para sostener, fortalecer y alimentar el clima de la canción. Germán había estado en la sala del Espacio Mariño el año pasado en el marco del festival Lapacho. Entre los primeros temas interpretó Paisaje interior, una chacarera que el público acompañó con palmas.

 

Progresaba la noche mientras el repertorio se ensanchaba con temas como Febrero ayer, El hacedor, entre otras chacareras. En el medio del concierto Germán agradeció el público la disposición para escuchar temas nuevos y canciones del norte. Agradeció a Esto también está sonando al Espacio Mariño. Entre palabras más y palabras menos mostró su gratitud a todas y todos los que hicieron posible su presentación en Corrientes.

 

De tierra soy

mi padre sol

mi madre la luna de sal

 

Este es el estribillo de la canción Réquiem del monte. Germán con su alma de docente invitó al público primer a ensayar el estribillo.

 

De tierra soy

mi padre sol

mi madre la luna de sal

 

 

Cuando interpretó el tema todas y todos cantamos el estribillo. Algunos se mecían desde su lugar. Su voz se alza y hendía la noche con una fuerza que sólo la canción puede transportar.


 

En un momento Germán contó la historia de Jorge Washington Ábalos. Este fue un maestro rural en los montes santiagueños. Además, fue un escritor argentino muy conocido por su novela Shunko. Fue justamente siendo docente que el escritor conoció al personaje de su libro al que el llamó Shunko, en quíchua quiere decir el más chiquito o el más pequeño. La novela de Shunko cuenta todos los aprendizajes que shunko obtiene de su maestro pero los que su maestro adquiere de él. Quizás alguno lo leyó en la escuela. Antes se daba como material de estudio. ¿"Cómo se dice chiquito en guaraní"?, le preguntó Germán al público y muchos respondieron rápido - mitaí. "Bueno, en la parte donde dice shunko ustedes piensen en mitaí y hacen propia la canción", deslizó Germán mientras los acordes y las voces bañaron la noche. 

 

A mitad del concierto Germán presentó a los músicos que lo acompañaban. Gustavo Daniel Martínez Carretero en la percusión, el maestro Mario Alberto La Bruja Tolosa en guitarra. Tras esa presentación llegó el primer invitado, Crístian Giménez. Juntos interpretaron la zamba Cuéntame. Este tema German acaba de volver a grabarla después de veinte años, "mi caso con el tiempo voy cambiando la manera de cantar, interpretar y sentir las canciones. Tuve ganas de volver a grabarla y ahora está sonando de manera refrescada", deslizó. Con el invitado la interpretación caló en el público y los aplausos abrazaron a los músicos

 

Después llegó el turno de un "cantoraza" definió Germán. Luli Fernández subió al escenario. Junto a Germán interpretaron el tema Si te quiero de lejos. Tema que tiene letra de Diego Brandán y música de Germán. Los aplausos sellaron esa melodía.


 

"Muchísimas gracias por haber venido esta noche", deslizó Germán. Se mostró feliz por el acompañamiento del público. "Salir a girar hoy en día y con canciones nuevas, con eh propuestas autogestivas y en estos espacios alternativos, artísticos, no es fácil. Por todo ello me siento feliz esta noche de que esto esté sucediendo en las ciudades Corrientes. El aplauso grande es para ustedes que están acá escuchando canciones nuevas".

 

 

Mi rebeldía es silencio,

lleva la luz del lucero,

cuántos que me han traicionado

duro resiste mi cuero.

 

Ya en la recta final hubo más sorpresas. "Son artistas que admiro muchísimo. Siempre es hermoso compartir con ellos. Es tremendo lo que hacen y son representantes dignísimos de esta tierra, de Corrientes y de la música de aquí. Así invitó al escenario a Víctor Piñeiro, Belén Arriola y Tato Ramírez". El grupo Tajy se acomodó en el escenario mientras Germán seguía agradeciendo a los amigos que estuvieron presentes. Germán junto a Tajy interpetaron El sauce y el río.

 

 

La noche siguió con más música de Germán. Se despidió hasta cualquier momento. El público siguió el ritmo de las chacareras con floridos entusiasmo.  Hubo danza también.  Dicen el escritor Jaime Luis Huenún que la poesía habla a través de nosotros, pero la poesía también habla por una serie de otros elementos. Si la piedra no tiene idioma, no tiene lenguaje, el poeta o la poesía le otorga un lenguaje. La obra de Germán Kalber es ahí donde se expande. En ese lugar y en cada oportunidad que el público se abre a su música. Hasta luego German o hasta pronto.


 

viernes, 17 de abril de 2026

“El artista no elige qué es lo que lo perturba o lo emociona"

 



En el Centro Cultural Borges de Buenos Aires continúa abierta la muestra de arte titulada Difícil decir adiós.  La misma es curada por Daniel Fischer. Están expuestas más de cincuenta obras conceptuales que permiten dialogar y profundizar las partidas. En esta segunda entrega para conocer un poco más de cerca esta muestra dialogamos con María Malu Casalins y Adriana Bustos. 

 

Por Paulo Ferreyra

 

María Casalins, desde ahora Malu, nació en Buenos Aires pero siendo muy niña con su familia se trasladó al campo. Cuando terminó el colegio secundario recién volvió a la gran ciudad. Empezó a estudiar en la Universidad Nacional de las Artes y ahí empezó a pintar. Después se abrió de la universidad y empezó a hacer su propio recorrido por talleres artísticos.


 

Mientras charlamos con Malu llueve en la ciudad de Corrientes. De ratos también en Buenos Aires. Una cortina imaginaria se alza entre nosotros al tiempo que tratamos de escucharnos y acercarnos. Hace una pausa. Hago una pausa. La cortina se apaga y su voz llega limpia, clara, lluminosa, en colores del arcoíris.

 

Dos vertientes

 

En la primera parte Malu comenzó a pintar de una manera premeditada. Sus obras estaban más ligadas a una tradición de lo figurativo,  un poco cercano al hiperrealismo. Las imágenes que hacía estaban muy pensadas e incluso hacía bocetos digitales. Trabajaba haciendo bocetos y pruebas que después terminaban siendo un traspaso de aquel trabajo a la tela. 


 

Luego vino una parate. Paso a estudiar geografía y en el medio su vientre se ensancha y comenzó a esperar la llegada de su hija Luna. Una etapa luminosa. En ese contexto, ¿cómo hace un volcán para dormir con tanto fuego adentro? A Malu se le cayeron todas las estructuras habidas y por haber. Brotaron tantas preguntas tales como ¿dejo de pintar?, ¿dejo de ser quién soy?, no sé quién soy, no sé lo que es la vida, no sé lo que es vivir. Como todas las preguntas más profundas, más angustiantes y bellas de la vida le llegaron en ese momento. 

 

Para hacer pie en ese universo que se movía en torno suyo Malu volvió a la pintura. Su pintura ahora era cien por cien intuitiva y espontánea. Quizás desde entones siempre la acompañan las preguntas, como quien es y qué es vivir. 

 

Ahora recuerda aquel momento de quiebre, “un día apoyé el pincel sobre la tela y empezaron a aparecer imágenes que las llamo imágenes mentales. Para mí son imágenes que remiten mucho a ese pasado en el campo”.

 

Su infancia en el campo fue hermosa. Única mujer entre cuatro varones. Pasaba mucho tiempo jugando sola. Observaba mucho la naturaleza. “Miré muchísimo la naturaleza y muchísimo el cielo”, recuerda y su voz se amplía buscando acentuar cómo era aquella infancia. 


 

Las preguntas son semillas fértiles 

 

Sobre su proceso creativo Malu explicó que va de imágenes más abstractas a imágenes más figurativas. Sus procesos no son lineales. Por ejemplo, está obra que está en el Centro Cultural Borges es absolutamente clara y figurativa. Cuando vemos la obra vemos un cielo y una nube pero de repente ese paisaje se deshace. Ahí en el contacto con la obra se abren y expanden las preguntas. 

 

“El proceso o el trabajo de pintar me permite atravesar o sostener algunas preguntas para las cuales no tengo respuestas. Estas preguntas las puedo atravesar o sostener de una manera más liviana gracias a la pintura”, afirmó. Sus palabras se pausaban para seguir reflexionando. Le gusta que algunas preguntas no tengan respuestas. “Una de las cosas más fértiles que podemos tener son preguntas”, sostuvo esa frase en el aire como si fuera una revelación, pues una pregunta fértil es como una semilla siempre traerá nuevas preguntas y eso es un gran estímulo para crear.

 

Del hueso a la piel

 

En la charla volvemos sobre ese proceso creativo de intuición que guía el trabajo de Malu. En la pintura hay muchas capas. “Lo primero que surge en mi obra lo llamo hueso. Después lo que voy haciendo son rastros que van generando una estructura sobre la cual voy a montar la piel de la obra”, describió. El sol que entra por la mañana y que en algún momento de la tarde se irá es el testigo silencioso del tiempo detenido en su taller.

 

Malu es artista visual y además escribe, escribe muy bien. En su proceso creativo cuenta que van apareciendo imágenes, frases, recuerdos, pensamientos y reflexiones que ella va anotando. Simplemente anota todo. Escribe en la pared de su taller o en una hoja.




 

Volvemos a mirar la obra que está en el Centro Cultural Borges en la muestra Difícil decir adiós. La obra de Malu se titula Deriva continental. El nombre deriva de los años que estudió geografía. Hace 200 o 300 millones de años los cuerpos continentales eran uno solo y se denominaba Pangea. A lo largo de millones de años ese único cuerpo se fue fracturando y se fueron separando en lo que hoy conocemos como Deriva continental. Así llegamos a la ubicación que hoy conocemos de los continentes. “Esta no es una ubicación definitiva porque la tierra se sigue moviendo y porque no hay nada definitivo”, afirmó y fue como la primera gran definición de la entrevista: no hay nada definitivo.

 

“Mientras estaba pintando las nubes y sus contornos me fui dando cuenta de que aparecían ciertas formas que generaban una visión abuelo de pájaro o una visión satelital de los continentes. Incluso algunas formas, algunos de estos bordes coincidían con bordes de nubes que estaban como enfrentadas. Esto acentuó la idea inicial de que todo en un comienzo fue un solo cuerpo. En algún momento hubo una separación, una migración y hubo una transformación. Estas temática existenciales están en mi cabeza. Pienso en el cambio, en la impermanencia y en la migración”, explicó y al volver a ver su obra eso también está reflejado, los cambios, la impermanencia y la migración.

 

 

Adriana Bustos: “De las bibliotecas quedaron cenizas y simbólicamente son cenizas que nunca se pueden apagar”

 

 

Ella es de Bahía Blanca. Es artista visual y psicóloga. En su biografía explica que el carácter investigativo y documental de su obra hacen de la fotografía, el video, el dibujo, la pintura y la performance los soportes más relevantes de su producción. El curador de la muestra Daniel Fischer quedó prendado de alguna forma por su obra y un coleccionista la cedió para la muestra. 

 

La obra de Adriana forma parte de una serie que se titula Biblioteca. Es un proyecto sobre el cual está registrando los libros que fueron quemados en la dictadura militar y en otros episodios históricos. Por ejemplo, la quema de cómics en Estados Unidos en el año 43 y anterior la quema de libros durante el nacismo, explicó. 


 

La artista agregó, “esta obra es una serie que sigo haciendo porque fueron miles de libros los que se quemaron. La empecé en el 2017 y me parece interesante seguir desarrollándola. La obra forma parte de un proyecto mayor que se llamó Quién dice qué a quién. Es un ensayo y reflexión sobre la construcción de la propaganda política y del control de las masas”. Adriana busca con su trabajo demostrar que eso que pasó y que hoy sigue sucediendo con otros formatos.

 

Las bibliotecas de Adriana están muy cuidadas y revelan un trabajo de investigación detrás. Comentó que hay un buen registro a través de los diferentes museos de la memoria tanto en el país como fuera del país. Por ejemplo, en Córdoba hay un catálogo de libros que fueron prohibidos y quemados durante la dictadura. En Buenos Aires también. Hubo quema de libros en Tucumán y en otras provincias. Fue como una operación sistemática en nuestro país. 

 

¿Cuál fue el trasfondo de quemar libros? Para la artista hay una referencia al hecho de la quema de brujas. Es un acto de transformar en cenizas lo que antes eran cuerpos ahora son cuerpos libros vueltos cenizas. La quema de libros fue una operación muy minuciosa. Había un grupo especializado en eso porque se leían los libros. No era algo arbitrario. Había una lectura minuciosa de cada texto y la justificación de por qué ese libro no podía estar más y que debería desaparecer. Lo mismo se hizo con el cine.


 

Restos necesarios

 

Hablamos de la biblioteca y de los libros quemados en la dictadura. Para relacionar estos temas que trae con su obra ella se remite al texto curatorial de Daniel Fischer. En la Nota 3 dice El resto(Agamben) ¿Y si el adiós no fuera un vacío absoluto sino un "resto" necesario? ¿Podría ser esa materia sobrante la base sobre la cual construimos nuestra identidad? ¿Somos, quizás, supervivientes que encuentran en lo que se desvanece la materia prima para un nuevo y luminoso comienzo?

 

“Leyendo el texto - reflexiona Adriana Bustos - identifico o entiendo por qué la elección de la Biblioteca en la muestra. Se habla ahí de un vacío que es absoluto. Habla del resto. Entiendo que hay una coincidencia ahí en el pensamiento de Daniel en relación a mí donde creo que la obra de arte es un resto. Él hace una pregunta y dice, ¿Podría ser esa materia sobrante la base sobre la cual construimos nuestra identidad? Desde ese lugar el adiós no es un vacío absoluto sino un resto necesario”. 

 

Todo lo que toca y lo que profundiza Adriana aquí se hace concepto vivo. En un momento de la charla afirmó, “para mí las obras de arte que hacemos los artistas finalmente son restos. La obra de arte es lo que queda de procesos muy internos. Caben ahí reflexiones, emociones, preguntas, situaciones, cuestionamientos. De pronto se encarna lo vivido en un objeto que no tiene ninguna utilidad en términos funcionales. Nosotros abrimos algo a la contemplación estética. Acuerdo con esa cita de Daniel en términos de lo que es una obra de arte”.


 

De las bibliotecas quedaron cenizas y simbólicamente son cenizas que nunca se pueden apagar. Siempre hay un resto. En Difícil decir adiós en el nombre de la muestra se lee también que es difícil que algo desaparezca completamente. Es difícil decir adiós.

 

Me quedo prendado de esas palabras, “es difícil decir adiós” porque de alguna manera somos restos. “Daniel también habla de la memoria - agrega Adriana - Es como un hasta luego o hasta pronto. Aquí juega algo importante que es la palabra difícil. Constantino pregunta, "¿A dónde van las cosas cuando nos vamos? Es decir, a algún lugar van ¿No?”.

 

El artista no elige 

 

Adriana realizó trece bibliotecas. Probablemente habrá más porque tiene aún mucho material de archivo para trabajar. La primera Biblioteca la adquirió el Museo Nacional Reina Sofía y desde entonces cada obra que hizo por alguna razón pasó a manos privadas. No tiene ninguna de esas bibliotecas. 

 

 “Hay algo en determinadas piezas que requieren ciertos eventos en número - es decir la serie. Cuando aparece la serie para mí se justifica el número. Si quiero decir que esto sucede, ha sucedido o seguirá sucediendo puedo hablar de cantidad y de serie. En mi caso necesito hablar de que fue algo sistemático y que sigue sucediendo en diferentes culturas”.

 

La artista aborda hace tiempo el tema de la memoria y la tierra. Son temas que le preocupan y la ocupan. Al respecto en tono amable, lúcido también, advirtió que “el artista no elige mucho qué es lo que lo perturba o lo emociona o lo mueve hacer determinadas obras o determinados proyectos. En mi caso, por alguna razón estoy atravesada por el impulso de indagar sobre las identidades. Dentro de ese campo hablo de las identidades latinoamericanas y de mi propia identidad”.

 

El amor

 

En el texto curatorial de la muestra Daniel Fischer dice, “esta muestra, Difícil decir adiós, es nuestra bitácora sobre la transformación. Porque decir adiós no es desaparecer; es reconfigurarse”. Movido en parte por estas palabras y en parte por las obras de las artistas, hablamos del amor.

 

— La muestra se titula Difícil decir adiós, ¿la obra tiene alguna relación con el amor o la relacionas con otra cosa?

 

María Malu Casalins — En mi caso no lo relacioné al amor directamente. Mientras te escuchaba formular la pregunta pensaba en eso. No relaciono la obra hacia el amor. Lo pensé de manera más abstracta. Lo pensé y lo siento más cercano a las transformaciones y a las migraciones. Sin embargo, al hablar de transformaciones, las mutaciones, los cambios y migraciones son todas cosas que también le suceden al amor. Pero aquí no lo puse solo o exclusivamente en el amor.

 

Cada átomo de nuestro ser, ya sea desde lo matérico en nuestro cuerpo o desde nuestros procesos psíquicos y emocionales hay algo que abarca absolutamente toda nuestra realidad. Entonces hablo de la idea del cambio, como estadio definitivo, concreto y real. Lo siento más a ese horizonte de movimiento permanente.

 

Adriana Bustos — El curador Daniel Fischer está hablando del amor. Creo que el arte al final siempre habla del amor. Tengamos presente que hay una búsqueda de lo imaginario. Tanto el amor como el arte son dos apuntalamientos del imaginario. Es en el registro del imaginario donde se inscribe el amor, donde se inscribe la fe, el milagro, la esperanza, el misterio, el arte.

 

Esta muestra es importante en estos tiempos muy crudos donde la metáfora parece estar siempre en peligro. Lo ves en las redes, en los discursos políticos de la derecha que carecen de metáfora y se manifiestan con toda una brutalidad de tiempos de guerra. Pareciera que peligra el registro del imaginario. Tanto el amor como el arte se inscriben en ese registro y hablan en un punto como hermanas.

 

Cuando se aniquila el imaginario y se aniquila el amor también se aniquila el deseo de vida. En la otra punta está Tánatos, ¿me entiendes? La pulsión de muerte. El arte habla del amor y está bien que la muestra haga alusión a eso, a un llamado al amor. 

 

 

 

“Lo bello, lo posible y lo incierto”

 

Daniel Fischer es un gran director de orquesta. Malu describe, “nos metió en un universo muy amplio, de miradas y matices distintos, de tonos muy disímiles y entre todos formamos una especie de red sonora que arma una pregunta. Lo que más me interesa o una de las cosas que me parecen más fértiles es el hecho de poder preguntarse, de poder hacerse preguntas, traer lo que inquieta y abrirlo a los demás”.

 

Con Malu hablamos de arte y de su escritura, ella plasma en la escritura sus proceso creativos y su experiencias de vida. Además, hace ficción. En la muestra se ven imágenes de sus cielos y sus nubes, pero ¿qué es el cielo para ella?

 

 

 

Las nubes, para mí, están muy ligadas a la experiencia de lo puramente contemplativo.

 

Viene de mi infancia, de haber crecido viendo todos los días aparecer y desaparecer estos cuerpos en el espacio. 

 

Cuerpos casi fantásticos, sacros, o cercanos al universo de las mancias. Haciendo muchas veces de superficie especular, donde se ampliaba lo bello, lo posible y lo incierto. Los ojos abiertos, la mirada disponible. Un ida y vuelta entre lo que aparecía y lo que yo proyectaba; lo propio en lo ajeno, o en lo lejano.

 

Aunque todo cambia -la materia afuera y dentro de nosotros, incluso la forma en que sentimos, y entendemos las cosas- hay algo en esa manera de mirar que se mantiene. 

 

En medio de la impermanencia, eso sí permanece.

Tal vez, es la posibilidad -o el deseo- de que exista aun una forma de sostener algo. 

 

Un punto de continuidad que haga de reparo. 

El reparo no es lo que vemos, sino cómo miramos.