"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 11 de septiembre de 2026

Garupá: “Siempre es necesaria la palabra de Ramón Ayala”




El trío conformado por Joel Tortul, Julián Venegas y Homero Chiavarino realizaron una gira por Corrientes. El domingo cerraron su presentación en el inicio de ciclo con alma de chamamé y primavera. El trío Garupá celebra la obra de Ramón Ayala, han grabado dos discos y recorren el país llevando la música y la poesía de El Mensú. “Es un honor estar en estas tierras para compartir la obra de Ramón Ayala”, expresaron los músicos. Aquí un repaso de lo que fue esta presentación que incluyó invitados especiales como Yoshi, Luli Fernández, Nacho Acevedo y Nata Segovia.


Por Paulo Ferreyra


Hace 40 años el gran poeta Hamlet Lima Quintana explicaba, “en poesía hay quienes afirman que en el poema no deben existir anécdotas, llámese ésta una posición surrealista, abstracta o sus derivaciones. Asimismo, hay quienes afirman que sin anécdota no hay poesía. Confieso estar de acuerdo con esta última, con lo cual estoy de acuerdo con Ramón El Mensú Ayala. Porque si el poeta no es cronista, comentador y denunciador de la época que le toca vivir quedaría sólo como un divertimento prescindible. Sucede que la poesía, como todo el arte, es parte principal, primera línea en la larga lucha por la liberación del hombre. Esto significa, precisamente, la presencia de Ramón Ayala en el arte”.

Joel Tortul - Foto Matías


Ahora en el 2026 Joel Tortul sostiene que con Garupá revalorizan la obra de Ramón Ayala. Esto significa “continuar su legado y su mensaje. Ramón estuvo en sintonía con lo han dicho los grandes poetas del mundo y los grandes artistas del mundo. Su voz habla de la unión del hombre con su comunidad y con la naturaleza. El mensaje de Ramón era que nosotros no estábamos arriba de la naturaleza sino que somos parte del río. Hay un poema suyo muy lindo que se llama Ser. Ahí habla del hombre y de la existencia, de lo que significa existir y ser. Creo que en ese poema él deja plantado su pensamiento sobre este momento que habitamos. Además, Ramón se plantó y expresó su amor por el río, las plantas y los árboles. Ese mensaje que plasmó él hace ya muchos años hoy tiene más vigencia. Nosotros creemos que siempre es necesaria la palabra de Ramón Ayala”.


“Atrapar lo que se ve y lo que no existe”


En la ciudad de Corrientes comenzó lo que podemos llamar el ciclo Con alma de chamamé y primavera. En su apertura el domingo 6 de septiembre estuvieron el trío Garupá. El mismo está conformado por Homero Chiavarino, Julián Venegas y Joel Tortul. El sol coqueteaba con las nubes mientras la tarde se despedía detrás del escenario al aire libre. Anunciaron la llegada del trío con el prólogo de dos discos editados, giras por Europa y aquella presentación del teatro El Círculo de Rosario con sala colmada.

Julián Venegas - Foto Matías


“Es un honor estar en estas tierras de Corrientes compartiendo la obra de Ramón Ayala. Como poeta y compositor compuso galopas. Aquí estamos muy cerca del río Paraná así que vamos a comenzar con el tema Arriero de peces”, así habló Julián y la música comenzó a ser la protagonista de la tarde. 


En el patio de La Unidad había dispuesto sillas para la ocasión. El público había llegado temprano con mate en mano. La tarde fresca invitaba al acogimiento y a la escucha. Las voces humanas y de los instrumentos bañaron todo el ambiente. 


En una charla posterior al concierto Joel Tortul expresó su alegría de tocar por el litoral. “Nosotros somos de la parte sur del litoral - explicó - Nosotros desde Rosario miramos todo desde allá lo que hacen y lo que sucede en esta región. Recibimos por el río Paraná toda esta cultura. Para nosotros es bueno venir, encontrarnos con amigos y queremos seguir visitando el litoral”. 


En esta presentación hicieron un recorrido por sus discos. Tuvieron varios invitados y el primero fue Yoshi, de quien le agradecieron que hizo posible esta presentación en La Unidad. Yoshi cantó junto a Garupá el clásico de Ramón Ayala, Posadeña linda. Yoshi se mostró agradecido por la invitación, “es un honor compartir la música con este trío quienes me deslumbran y a quienes hoy considero familia”. 

Homero Chiavarino - Foto Matías


“El perfume de la noche se enciende”


La sonoridad de Garupá es abrasadora. Enciende los perfumes de la noche. Quizás, también inflaman las historias de amor como lo hacía el viejo poeta. Entre los músicos se buscan de a ratos y por otros lapsos viajan por ríos paralelos de agua, monte y flores. El repertorio se fue ampliando como los gestos del público. Lentamente en los pasillos se fueron abriendo las parejas de baile.


La segunda invitada fue Luli Fernández. Con ella interpretaron el tema Amanece en Misiones. Las nubes insisten y tapan el sol. Pero las voces traen sol de yerba verde mientras acompañan el lamento del urutaú en la espesura del litoral.  El tercer invitado fue Nata Segovia, quien al igual que Luli habían acompañado a Garupá en la velada del viernes 4 de septiembre en el Espacio Mariño. Nata tomó la guitarra y acompañado por Garupá interpretó Carta a un amigo, letra y música de Lino Mancuello. Para cerrar el círculo de invitados se sumó Nacho Acevedo, quien ponderó el encuentro y las enchamigadas musicales. Interpretaron Un canto a Paso de la Patria de Lino Mancuello y Zitto Segovia.


Sobre el final Garupá siguió con algunos clásicos de Ramón Ayala. Recordaron aquel momento cuando mensú hablaba de la explotación de los mensúes. El mensú lo llegó a grabar Mercedes Sosa antes que Ramón Ayala, quien seguía girando por la vida componiendo y creando. El final de la presentación fue con todos los invitados en el escenario cantando un tema de despedida: El cosechero.


“Un ranchito borracho de sueño y amor”


La primera vez que Joel Tortul estuvo en Corrientes fue de la mano de Homero Chiavarino. “Fue en el 2018 y estuvimos en la Fiesta Nacional del Chamamé. Fue un flash para mí. Vi de cerca a toda la gente gustando y disfrutando del chamamé. Este género entró más tarde en mi pero desde entonces tocar esta música me llena”, expresó Joel.


Garupá lleva dos discos editados, Canciones del Mensú (2022) y El viejo río que va (2025). Este rescate apenas es el comienzo. Hay muchas obras de Ramón Ayala aún por descubrir. “Hay un montón de obras de Ramón, inclusive obras que él ni siquiera grabó. Hace poquito estuvimos en la casa de Teresa, que fue su esposa y quien nos mostró algunos escritos de Ramón que siguen inéditos”. 


Los músicos invitados y parte de los músicos que estaban entre el público ponderaron la calidad musical de Garupá. Al respecto Joel sonreía agradecido al tiempo que sostenía, “Nosotros disfrutamos. La música es para expresarse pero también para disfrutar.  Aquí nos dicen que tocamos diferente el chamamé a lo que se toca en Corrientes. Lo que sucede es que nosotros no tenemos muchos prejuicios en innovar o poner recursos de otros géneros en la ejecución de esta música. Lo podemos hacer porque no somos correntinos. Somos diferentes porque somos de otro lugar. Rosario es una ciudad hija del tango, hija del rock, hija de la trova y también hija del chamamé. Entonces también todos esos recursos que nosotros tenemos y esa manera de ver la música está puesta en lo que hacemos. Pero lo más importante es hacer esta música con respeto. Es importante investigar la obra o el género que se va a tocar”.  


La música es para expresarse y disfrutar como dice Joel. También para soñar. El concierto terminó con Garupá, los músicos invitados y el público cantando al unísono - casi en susurro de rezo - “un ranchito borracho de sueño y amor quiero yo. Quiero yo. Quiero yo”. 




viernes, 4 de septiembre de 2026

Paula Trama: “La poesía te devuelve las ganas de atravesar la experiencia”



Las compositoras y escritoras Barbi Recanati y Paula Trama estarán el sábado 5 de septiembre en Corrientes. La cita es en el espacio Mariño a las 21.30. En esta charla hablamos con Paula de cómo surgió este proyecto de Diario de canciones. Además, charlamos sobre estos tiempos que nos tocan vivir, la poesía, la música, el amor y otros temas. 

El Diario de canciones tiene esa faceta del viaje, de los problemas y de las eventualidades que brotan en el tránsito. Se hablan de cosas graciosas y no tan graciosas que pasan cuando viajamos. “Nos sorprende siempre la infinitud que tienen las canciones. Escuchar es un poco eso, abrirse a ese infinito de que no hay una sola interpretación de la canción”, agrega Paula.


Por Paulo Ferreyra



— Quiero empezar esta charla con algo distinto. Quiero agradecerte por visitar el litoral y traer un poco de sosiego en un contexto de días tan difíciles.

— Gracias. Para nosotras también es una especie de sosiego. Sentimos lo mismo.

— ¿Cómo nació tu amistad con Barbi?

— La amistad con Barbi es un derrotero del azar. Nos conocimos en un recital. Después empezamos a cruzarnos cada dos o tres meses en algún evento o en algún show. En esas cruzadas a veces compartimos una siendo público de la otra. Nos empezamos a encontrar como artistas. Creo que al toque cuando eso se fue dando tuvimos conversaciones más íntimas, nos reímos y nos divertimos mucho juntas. 

Tuvimos muchas charlas y en esos cruces surgió la idea de compartir eso que nos pasaba en la intimidad. Nos parecía lindo compartir y abrir estas conversaciones. Nosotras hablamos de cosas sobre el mundo, sobre nuestra época y la profesión.

En un momento nos habían convocado a las dos para un evento. A mi para leer poesía y a ella para que haga canciones. Entonces pensamos en hacer una lista de canciones que las íbamos a enhebrar con poesía y charla. Sumamos cosas nuevas entre nuestras canciones como puentes de inspiración. El hilo iba por las aventuras, desventuras, conflictos y obsesiones en común.

Así nació Diario de canciones. Fue bastante emocionante la primera vez que lo hicimos. Lo hicimos en un espacio gastronómico y cultural que se llama La paz arriba, donde se hacen recitales y también lecturas de poesía. La gente nos recibió con un nivel de conmoción y de alegría que creemos es un síntoma de la época. 

Aquí abrimos la caja de herramientas, de pensamientos y compartimos nuestros procesos creativos. Después del primer encuentro hicimos otro a los dos o tres meses. Ese fue mejor y desde entonces cada encuentro va alimentando al siguiente, se amplían y se multiplican las sensaciones. 



“Las puertas infinitas de la canción”


Paula Trama es cantante, compositora, guitarrista y una de las referentes de la nueva canción argentina. Lleva ya una extensa trayectoria como solista y al frente del proyecto Los Besos. Ahora llega a la región del litoral con Barbi Recanati con el proyecto Diario de Canciones. La propuesta es un encuentro íntimo donde las artistas recorren parte de sus repertorios mientras comparten el detrás de escena de sus composiciones.


“La emoción es una llave para abrir canciones. Pero hay infinidad de maneras de entrar a las canciones”, desliza Paula. “A veces con elementos de la realidad y a veces con lecturas que van multiplicándole el sentido a una canción. Nos pasa que teníamos leída de una manera y escuchada de una manera una canción pero de repente te tiran una anécdota que no se nos había ocurrido antes. Todo eso nos lleva a escuchar la canción de otra forma”.

Esa posición frente a la canción les permite a Paula y a Barbi sostener un repertorio y amplificar la conversación en torno a las canciones. “Lo que nos va pasando es que se va moviendo ese universo que rodea a cada canción. Cuando descubrimos algo nuevo no lo podemos creer - ¿otra cosa más de esta canción? Estas cosas nos pasan en los shows, no es algo que lo ensayemos o lo hablamos antes”.  

El Diario de canciones tiene esa faceta del viaje, de los problemas y de las eventualidades que brotan en el tránsito. Se hablan de cosas graciosas y no tan graciosas que pasan cuando viajamos. “Nos sorprende siempre la infinitud que tienen las canciones. Escuchar es un poco eso, abrirse a ese infinito de que no hay una sola interpretación de la canción”, agrega Paula.


La poesía y la canción


Paula compone y ha publicado libros de poesía. La define como cualquier cosa que te conmueva. “La escritura o la canción me reparan y me devuelven las ganas de atravesar la experiencia. Para mí poesía te devuelve las ganas de atravesar la experiencia. Más allá de la felicidad o la infelicidad que esa experiencia depare”, desliza y su voz se vuelve por un momento reflexiva. 


— ¿Qué te sucede con la poesía canción o la poesía para ser leída?

— Tengo dos experiencias muy distintas con la palabra para ser leída y la palabra para ser cantada.  Son dos experiencias distintas y creo que para cada quien eso debe ser diferente.

A mí me pasa que cuando escribo poesía estoy sumergida en escabeche. Es una experiencia que me va tiñendo y me envuelve en una manera de escribir. Escribo como si destilara algo. Es un tiempo de concentración donde estoy buscando algo.

En cambio cuando escribo una canción es otra sensación. Ahí es como un flechazo. Muchas veces son frases que tienen su propio gesto musical. Me atraviesa y me dejan como en un loop. Incluso en el momento de una canción siento que estoy en movimiento, algo me interrumpe y no me suelta. 


— En un momento te definiste como “sentimental pero no apasionada”. ¿Crees que esa es una forma del amor?

— No. No sé cómo es el amor. La diferencia del sentimental con la del apasionado es que soy más buscadora de un diccionario de cómo se ama. Creo que eso es ser más sentimental, ver un poquito desde arriba o desde lejos cómo funcionan los sentimientos y los vínculos. En cambio ser apasionado es estar más en sí mismo.

Al mismo tiempo pienso qué sería de muchas canciones si no tuvieran ese lenguaje hiperasertivo e unívoco de la convicción que tiene la pasión. La pasión va cambiando con el tiempo.

Yo siento que cada período los artistas, las personas vamos transformándonos de acuerdo a lo que vamos haciendo, de la música que nos va gustando, las personas que vamos conociendo, la época que vamos viviendo y las cosas que nos pasan.

A mí siempre me dio curiosidad la manera de decodificar y de descifrar maneras y formas de amor. Creo que eso es más del mundo del pop, lo relaciono con la lírica, por ejemplo, de la música que yo leí y escuche, como por ejemplo Peaches & Boys o Miranda o Rosario Blefari, como músicos que trabajan en esa especie de lectura. La palabra que me viene es curiosa.

También me encanta la música y el rock, en el rock y en el punk predomina la afirmación. Cómo no escuchar una canción de Iggy Pop sin pensar en lo asertivo. No se puede escuchar de otra manera.

De todos modos son cosas que cambian. Ahora estamos haciendo un disco nuevo con Los Besos que no tiene nada que ver con lo que estoy diciendo. Es decir, me escucho y digo, "Ah, no, nada que ver”. Estoy bolaseando porque de repente las letras de este último disco son todas recrudas. Son letras supersintéticas, son cinco versos y es todo muy físico. No hay nada mental en lo que estoy escribiendo ahora. Pero bueno, una siempre habla de lo que ya conoce y no de lo que está conociendo.

— Dentro de unos años probablemente puedas escribir de esta época.

— Exacto. Exacto. Algo así sería. 

— Hablando de eso, ¿cómo resuena en vos el contexto que estamos viviendo hoy?

— Pensaba en eso cuando me preguntabas por Diario de canciones. Hoy es tan horrible y tan difícil todo. Para sacar a andar la música es muy difícil. Es casi imposible movernos. Tengo la banda donde somos siete personas en el escenario más otras cinco laburando alrededor del concierto. Somos en total doce personas e imaginate todo lo que tenemos que mover - el cuero que tenemos que mover - para poder ganar algo.

En cambio lo que hacemos con Barbi fue para nosotras una cura. Una cura del malestar y de la crisis total. Nosotras salimos las dos con una sola guitarra y damos un concierto de tres horas. Si vienen cincuenta personas somos felices. Si vienen cien personas somos felices.

— ¿Cómo viven esta primera visita al litoral?

— En principio estoy muy feliz porque estoy yendo por primera vez a Posadas y a Corrientes. Barbi está igual. Con Barbi hace mucho que no nos vemos porque ella estuvo de gira en Europa. Entonces este es el reencuentro de las amigas. Nosotras siempre decimos que Diario de canciones es nuestra oportunidad de pasar un par de días juntas como si fuese una juntada de amigas.

A veces con el ritmo de la vida, lo que hay que hacer hoy para llegar a fin de mes, ver una amiga dos días seguidos es un privilegio total. 

Estoy muy ansiosa por conocer Posadas y por conocer Corrientes.



La belleza 


Este año apareció el libro Por qué miramos a los animales, de John Berger. Es bueno saber que aún quedan cosas por leer de Berger. La traducción del mismo nos llega por Pilar Vázquez y Abraham Gragera. En este libro se puede leer, “el arte supone que la belleza no es una excepción (que su existencia no es a pesar de) sino la base de un orden. El arte imita a una creación”. 

En Diario de canciones cuenta Paula que ella relata las historias de las canciones de Barbi. A su vez Barbi cuenta las historias de Paula. “Me gusta mucho escuchar y me sorprende las cosas que a ella le importan o que ella resalta de mi historia. Me parece que lo más lindo que se nos ha ocurrido en este camino es que una cuente la historia de la otra. La intimidad cruzada se pone en juego y eso puede llegar a ser más verdadero”. Las cosas suceden de una manera y como la floración es en un espacio único e irrepetible, Barbi y Paula mostrarán la intimidad de sus creaciones para recordarnos que la belleza puede ser la base de un nuevo orden.






viernes, 28 de agosto de 2026

Brenda Fernández: “El libro es una forma de compañía”





Ella estudia enfermería. Gracias a una convocatoria publicó su primer libro de poesía, La memoria de las manos con la editorial Macumba. “El libro habla del acompañamiento a una persona que padece una enfermedad y habla de la soledad. Quisiera encontrar lectores que se sientan acompañados. El libro es una forma de compañía”, sostuvo.


En el prólogo del mismo, la gran poeta Ariana Cabezas dice, “la autora pausa la mirada sobre aquello que normalmente pasaría invisible. Y en esa pausa el lenguaje devuelve experiencia a todo aquello que el mundo contemporáneo empuja hacia lo efímero. Lo íntimo deja de ser privado y se vuelve territorio colectivo”. 




Por Paulo Ferreyra

Edición Facundo Binda



Hay canto de pájaros en la siesta correntina. Los autos y las motos pasan de forma espaciada. Los pájaros insisten. Se pasean entre los árboles mientras tiñen melodías de un extremo al otro. Nos escribimos mensajes con Brenda. Me pasa sus coordenadas y hacia allá voy. Un banco de la plaza. El sonido se diversifica ahora con perros que pasean, algunos libremente y otros con correa. El siseo de las ramas me advierte del tono que tendrá la conversación.


“Mi mamá tenía cáncer. La cuidaba. Estaba atenta y la asistía en todo. En el proceso de esa experiencia fui escribiendo algunos poemas sueltos. Es algo que tengo desde muy chica, un deseo por escribir y lo fui haciendo a lo largo del cuidado”, cuenta Brenda Fernandez y las palabras se hacen nudo, silencio y expansión.



Como buena poeta - porque ya es una poeta - su deseo de escribir convive con el deseo de ser leída, de que alguien se acerque a sus textos. “Este libro - La memoria de las manos - nació con la urgencia de explicar o poner en palabras algunas cosas que viví. Sentía que nadie comprendía o que nadie veía de la misma forma que había visto todo el proceso de la enfermedad de mi madre. Pasé todo ese proceso sola. No tenía a quien decirle, "¿Te acordás cuando pasó esto?" Porque nadie estaba”. 



Lo que se nombra, ¿existe?


En Corrientes nació la editorial Macumba. Está dirigida por la poeta chaqueña Marina “Marva” Coronel y el cineasta y escritor correntino Carlos Kbal. Su objetivo es editar y difundir la literatura del Litoral argentino. Su nombre recupera el sentido original de la palabra "Macumba", proveniente de lenguas bantúes de África central, que significa “el encantador de las palabras”. “Hacer Macumba es, para nosotros, hacer cosas bellas, reunir personas alrededor de los libros, imaginar y confiar en que la literatura también puede transformar la realidad”, explicaron.


Hace varios meses atrás  lanzaron una convocatoria. Fueron tres seleccionadas. La apuesta es a la poesía como forma de explorar la memoria, el territorio y la experiencia humana. Las obras seleccionadas fueron La memoria de las manos, de la correntina Brenda Jacqueline Fernández; Temporada de eclipses, del chaqueño Leonardo Guardianelli; y La cabeza de Sylvia, de la también chaqueña Eugenia Landriel. 



“Compañía”


“El hecho de acompañar a una persona en su dolor es solitario y muy incomprendido”, reflexiona Brenda Férnandez. Escribió varios poemas mientras acompañaba a su mamá en su afección. Cuando vio la convocatoria de Macumba encontró el marco para reunir sus textos y presentarlos. “Armé el poemario con dificultad porque no soy escritora. Nunca había hecho un libro. Reuní textos que hablan sobre el cuidado y sobre las experiencias que viví estando cerca de mi mamá. Fui la única encargada de cuidarla y estar con ella hasta su deceso. Así que los poemas giran en torno al cuidado y a su partida”.

Brenda estudia enfermería. Desde niña lee todo lo que tiene a mano. En su casa no había biblioteca pero ella se fue haciendo de lecturas. Leía en la biblioteca de la escuela. Leyó y lee a Julio Cortázar, Pizarnik, Borges, entre muchos otros poetas.  “Considero que me falta mucha formación literaria. Cuando me presenté a esta convocatoria tenía el deseo de que Marina Marva Coronel me leyera. Quería eso, que ella me leyera y pudiera hacerme un comentario. Todo lo que está sucediendo de ahí en más es un regalo”.


Mientras charlamos con Brenda las aves siguen cantando entre los árboles. “El libro es una forma de compañía”, desliza y ella misma abre un silencio. “El libro es una forma de compañía”. Se sonroja y cuenta sobre algunas devoluciones que le hacen sus lectores.

 

La emoción


Este año apareció el libro Por qué miramos a los animales, de John Berger. Es bueno saber que aún quedan cosas por leer de Berger. La traducción del mismo nos llega por Pilar Vázquez y Abraham Gragera. En este libro se puede leer, “dice Rousseau que el propio lenguaje empezó con la metáfora. Dado que la emoción fue el primer motivo que indujo al hombre a hablar, las primeras palabras que este pronunciaría hubieran de ser tropos (metáforas). Primero nació el lenguaje figurativo, los significados propiamente dichos fueron los que más tardarán en encontrarse”. 


La gran poeta Ariana Cabezas escribió el prólogo del libro de Brenda. Ahí destaca varios aspectos de la poética. Así vamos de Berger a Rousseau y de Cabezas a Fernandez. “Los poemas de Brenda no recurren a grandes metáforas ni a lo ficcional para enunciar lo real. Por el contrario, es lo real mismo lo que lentamente se transforma en potencia metafórica. La metáfora no aparece como desvío de la realidad, sino que la encarna. La ausencia ocupa espacio. El silencio tiene peso. La fragilidad se vuelve lengua”.



Estanque

Brenda Fernández



Antes de escribir

todo en mí es agua estancada.

Un estanque espeso

donde las palabras 

amenazan con pudrirse.

Si no abro un cauce

la presión aumenta.

El cuerpo se vuelve 

territorio húmedo,

pesado. 

Escribir 

es apenas un rendija,

un desagüe mínimo

por donde algo 

logra salir.



viernes, 21 de agosto de 2026

En la insondable noche amece litoral

 










El músico y compositor Marcelo Dellamea estuvo en Corrientes Norte. Armó un repertorio íntimo, emotivo, regado por historias de amor y desamor. Fue un viaje que eligió comenzar desde Europa a Sudamérica, donde ya en Argentina pasó por diferentes regiones hasta encallar en lo más hondo para compartir su propia creación. Agradeció una y otra vez la presencia de todos y todas, “gracias por venir y sigan viniendo a este espacio. Estoy feliz y agradecido por estar acá”, expresó en un momento del concierto. Tuvo además invitados muy especiales como Facundo Rodríguez y Facundo Duarte, a quien se sumó después una artista que estaba entre el público, Martina Velazco.



Por Paulo Ferreyra




Eran los últimos días del mes de julio. Marcelo Dellamea cerraba un mes con muchas actividades. En la región había participado del ciclo Madre Canción. Después viajó a una a presentación en Curuzú Cuatía y al regreso llegó a Corrientes Capital. Nazareno Duarte lo fue a buscar a la terminal. En la previa del concierto al músico se lo veía dejando el cansancio de lado para embeberse de acordes y voces, de sus manos y de sus labios se teñían las estrellas de la noche. 


Hay unas cuantas mesas ocupadas. En muchas de ellas las empanadas son la reina del menú. Se bebe de agua a vino o cerveza. Hay músicos que vienen a escuchar al músico. Alguien del público susurra - Si me desrío deja de doler. Para bien de la vida el arte cuando llega desarma nuestras estructuras.



Vida


Facundo Duarte tomó el micrófono para presentar a Marcelo Dellamea. “Corrientes Norte más allá de ser el lugar donde se puede tomar y comer algo, también es el lugar donde se hace música y se hace música con la gente que queremos. No del querer - desear algo - sino del querer - cariño y afecto. Nosotros lo queremos a Marcelo. Para nosotros es un gustazo que nos visite y que esté con nosotros”. Tras estas palabras los aplausos invadieron el ambiente. 


Los acordes de la guitarra crecen.

Edén. En ocasiones la apertura de un concierto se asemeja a sintonizar el dial del paraíso. Los acordes de la guitarra dibujan melodías que llevan al recogimiento del alma, remonta barriletes de emociones y tiñe la lluvia de recuerdos. Los dedos de Macerlo Dellamea parecen hormigas entre las cuerdas. Las notas le pusieron luz a la noche. Él comenzó su presentación con un tema de Ennio Morricone de la película Cinema Paraiso.

“Es una alegría estar en Corrientes Norte. Esta es la casa de amigos queridos y talentosos. Me siento muy honrado y muy feliz de compartir esta noche con ustedes. Es el cierre de una semana muy intensa. Estuve con varias actividades, charlas y shows y esta es la última noche en mi litoral amado antes de volverme a Buenos Aires”, deslizó Marcelo.

Los aplausos se sucedían. La música siguió haciendo un giro de Brasil al norte de Argentina. Marcelo reza - más que cantar - reza. Los versos dicen 


A veces te recuerdo. Mirando al río.

Bajo la espuma lejos, anda el olvido.

Bajo la espuma lejos, anda el olvido.

no sé porque desando 

viejos caminos

sabiendo que son otros 

nuestros destinos 

sabiendo que son otros 

nuestros destinos. 


El público acompañaba con silencios y aplausos. Manuel Castilla, Cuchi Leguizamón, Armando Tejada Gómez o César Isella respiraban el ambiente correntino. 

La música del litoral brota con una inesperada versión de Jefe Moreno de Ernesto Montiel, una versión imperdible en guitarra. Hecha por el propio Marcelo. Después continuó con obras en guitarra adaptadas de Luis Salinas sobre un homenaje a Baden Powell. El público acompañó con aplausos y con susurros expresó - muito obrigado.



Amanecer litoral


“Voy a tocar un chamamé que compuse hace un par de años cuando estábamos saliendo de la pandemia - desliza el músico. La atención sube para captar -como cada acorde ahora cada palabra. “Venía a la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes. Iba acompañar a Lito Vitale y a Juan Carlos Bagliteto. Hacía meses que no viajaba a la región y tenía muchas ganas de ver a mi familia. Este concierto me traía a la zona. Viajábamos  en micro y venía durmiendo. Más o menos a las 5 o 5.30 de la mañana me despierto y veo el amanecer desde la ventana del micro. Veo desde esa ventana el paisaje tan típico que hay en estas tierras del litoral. Entonces se me apareció este chamamé que titulé Amanecer litoral”. Fue difícil ahí y ahora - días después - saber si a ciencia cierta el verde del litoral se dibuja, se pinta, se escribe o solo hay que sentirlo con su música. 


Invitados


“Quiero invitar a un amigo y gran guitarrista. Él es de Lanteri, provincia de Santa Fe. Ahora está radicado en Resistencia desde hace varios años. Hemos compartido muchas veces y siempre es lindo volver a invitarlo y encontrarnos. Así que quiero pedir un fuerte aplauso para el querido y admirado Facundo Rodríguez”, afirmó Marcelo Dellamea y los aplausos lo acompañaron.



Mientras se preparaban para tocar estaban en silencio. Afinaban. Se buscaban con la mirada. Los acordes despertaban emociones. “Es un placer para mí volver a esta casa de Corrientes Norte”, deslizó Facundo después del primer tema junto a Marcelo. “Es un placer estar con mis queridos amigos, hermanos de la vida y de la música. Además, el placer es doble placer para mí al poder encontrarme nuevamente con Marce y compartir música así de manera orgánica y espontánea. Es una maravilla que tenemos en esta tierra de poder escucharlo a Marce. Gracias Marce y gracias a todos los presentes por venir esta noche”. 


Después el repertorio siguió con Marcelo homenajeando a Tarragó Ros, con el tema Amanecer campero. El siguiente invitado fue Facundo Duarte, quien acercó su acordeón y tocaron juntos. “El dueño de casa cocina, arma todo esto y encima toca como los dioses. Así que la verdad es una hermosa locura poder hacer cosas juntos”, afirmó Marcelo y ahora todos los aplausos fueron para el anfitrión quien además de cocinar, armar presentaciones, ajusta el sonido y si - toca como los dioses. 


Amor


Había llegado temprano o el concierto comenzó más tarde de lo previsto. Mientras esperaba y observaba el ambiente abro el teléfono, deslizo las noticias de X. De repente aparece una tendencia, “La Policía de Investigaciones de Chile detuvo al coronel retirado del ejército Nelson Haase Mazzei, quien permanecía prófugo tras ser condenado por el secuestro y asesinato de Víctor Jara”. Amplio la noticia y al segundo - como hace google - me va mostrando mucha información del gran teatrero, poeta y cantante chileno. “Nosotros existimos porque existe el amor. El mundo gira, crea y se multiplica porque existe el amor. El amor es fundamental”, dice Jara en un reel y me quedo con esas palabras. Cierro el teléfono.


Sobre el filo de su presentación Marcelo Dellamea complació al público con algunos pedidos. Por pedido del público también invitó a Martina Velazco, quien cantó un tema. En sus últimas palabras de la noche Marcelo Dellamea agradeció la presencia del público. “Gracias por venir. Sigan viniendo y conserven este espacio. Estoy feliz y agradecido por estar acá”. 


En medio de los pedidos, alguien le sugiere que cante un bolero. Marcelo floreo su guitarra. “Cuando toco boleros me gusta cerrar con un tema”, dijo y los acordes nos remontaron a un bolero de desamor Me has echado al olvido, de Roberto Livi y Rudy Pérez. 


Reflotan palabras de algunas mesas, si me desrío deja de doler. El amor - el amor y sus distintas formas penetran en lo más hondo de la noche y se extienden - ahora - en esta pantalla que deja de ser blanca para pintar los días sucesivos. “El amor es la razón del ser. Por ello está presente en el cantor popular”, decía Víctor Jara en los años 1970. En el 2026 Marcelo Dellamea arma un repertorio para cantar a la vida y al amor. “El amor es también la razón de ser del cantor popular”.