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“La hoja es el equivalente a la vida”

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viernes, 26 de junio de 2026

Paula Hacker: “Abordar la fragilidad y la potencialidad del cuerpo”



Días atrás se habilitó la exposición Lo bello y lo ausente de tu respiración, fotografías de Paula Hacker. La muestra está curada por Daniel Fischer. Ella es artista visual y licenciada en psicología, con una especialización en el desarrollo de talleres artísticos que vinculan la creación con el ámbito social. En esta charla destacó, "siempre me interesa en el arte su parte velada. Estar frente a una obra y que se encienda un misterio, que haya cosas a las que pueda acceder y a las que no pueda acceder de forma directa”.


Por Paulo Ferreyra



Paula Hacker es artista visual y licenciada en psicología. Son dos vertientes de aguas vivas que siempre van de la mano en su vida. Si fuéramos más atrás en el tiempo, la veríamos crecer en el taller de grabado que tenía su madre. El arte era una forma de respirar.


Ella se recibió e hizo un posgrado en psicología pero su vida siempre estuvo ligada al arte. De hecho, mientras estudiaba iba a los talleres del artista Carlos Gorriarena, quien ha sido una personalidad en el ámbito de la pintura muy importante. "Honestamente siempre primó lo artístico en mi vida", destacó. Trabajó en distintos talleres e hizo talleres para que las personas pudieran expresarse a través de la materialidad del arte.


Experimentar


Entre las múltiples ramas del arte visual Paula Hacker experimentó en algún momento con la fotografía. Era algo que estaba presente en su vida. Había probado incluso con la monocopia, que es una técnica tradicional que en su momento la convocó y le dio mucha libertad para crear.


"Pienso que todas las diferentes disciplinas del arte de alguna manera pueden darse la mano en función de lo que un artista quiere crear. Por eso no me quedo en un solo lugar", explicó Paula sobre su proceso creativo que lleva tiempo de experimentación.


En la charla telefónica hace pequeñas pausas. Algunos silencios para acentuar o buscar las palabras adecuadas en determinados momentos. Es ahí en esa calma donde emergen los sentimientos más profundos. Después de esos silencios breves cuando vuelven puede subrayar o acentuar su punto de vista. 


"La idea o el concepto de lo que se quiere transmitir en el arte está por encima de la técnica que se utiliza".



En la exposición de Paula Hacker hay fotografías y palabras. Todo está fragmentado. Ella hace que el cuerpo sea el protagonista. Entonces aparecen gestos y palabras. Las palabras atraviesan el cuerpo y el cuerpo a su vez atraviesa las palabras. Hay cosas que se pueden decir y hay cosas que no se pueden decir. Lo fragmentario es puesto por la artista donde algunas palabras podemos leer y otras se nos escapan. Ahí Paula hace su gran intervención como artista: crea misterio. Nos moviliza frente a la obra y frente a nosotros mismos.


"Siempre me interesa en el arte su parte velada. Estar frente a una obra y que se encienda el misterio, que haya cosas a las que pueda acceder y a las que no pueda acceder de forma directa. Me gustan las obras que me exijan algo y con lo cuál pueda dialogar. Eso también busco en las obras que estoy creando", explicó Paula.


"En esta muestra hay palabras que se pierden, hay diferentes tonos en las imágenes, esos fragmentos crean un misterio y eso me interesa".



El cuerpo


Paula en su taller trabaja y escribe. En esta muestra de Lo bello y lo ausente de tu respiración, le gustó puntualmente la idea de mezclar la escritura con la imagen. Es una forma que en general incluye en lo que hace, "me interesa que la escritura también funcione como un un gesto. No sólo como escritura - mensaje - sino que tenga movimiento o que jueguen con cosas que no solo son letras, sino que son sentimientos y sensibilidades", agregó.


El arquitecto y curador Daniel Fischer fue quien le puso el título a esta muestra. Paula sostuvo que tiene relación con la respiración y el cuerpo que llevamos, un cuerpo que está con nosotros aunque en ocasiones no lo veamos. Esa respiración del cuerpo también es compañía.


"A veces uno se olvida de la memoria que tiene el cuerpo y de todo el lenguaje que ese cuerpo tiene. Es un tema que me parece muy muy muy especial, la transitoriedad del cuerpo, su fragilidad y al mismo tiempo tiene su fortaleza. En la muestra hay distintas partes, por ejemplo hay una parte que tiene más relación con la identidad, la relación con el lenguaje y la relación con los otros. Hay una serie de relaciones y de cosas que hacemos que define quiénes somos. Uno es todo lo que hizo. Soy artista visual pero la psicología está presente en mi obra porque también está vivo en mi forma de ser, de pensar y estar en el mundo".



La mirada presente


Esta muestra fue curada por Daniel Fischer. Paula lo describe como una persona con una enorme capacidad y compromiso con el trabajo. “Es un gran ser humano y le pone mucho corazón a lo que hace. Eso no siempre se da todo junto”. Además, Paula agradeció a Daniela Zattara, curadora y directora del Centro Cultural Rojas. También afirmó su alegría por esta muestra que de alguna manera corona el trabajo que viene haciendo silenciosamente hace tiempo. 


“Si miro mis trabajos desde hace muchos años atrás siento que de alguna forma todo lo que estoy haciendo hoy ya estaba presente. Con el tiempo fui afinando determinados temas, los mensajes y la forma. Puede verse ese hilo conductor”, reflexiona la artista. En la vida a medida que vamos trabajando tenemos la posibilidad de ajustar los elementos que nos lleven al hueso de nuestro interés. En el caso de la artista Paula Hacker hay una pregunta transversal y es sobre la condición humana. Aquí en Lo bello y lo ausente de tu respiración podemos encontrar algunas respuestas y también algunas preguntas, porque lo importante es seguir tirando del hilo de nuestra propia existencia. 



sábado, 20 de junio de 2026

"La música y la radio no te van a fallar; somos buenos amigos"



El músico, locutor y presentador de tantas fiestas importantes de la provincia y la región repasaba así, en charla con el suplemento Chaqueña de Norte (29-05-22), parte de su historia. - 


Entrevista de Paulo Ferreyra especial para Diario NORTE

Fotos de Miguel Romero


Afuera el clima está inestable, de a ratos llueve y en otros momentos solo queda la superficie de la ciudad oscura, gris, triste. El panorama cambia cuando el dueño de casa tiende la mano y sonríe afable. Enseña su casa, que se ha convertido en un museo viviente, y recuerdos y anécdotas se encienden en cada objeto que dispara este hogar.

Alfredo Humberto Norniella trabaja en el primer horario de la mañana en Radio Provincia. Lo acompañan Félix Barro y Jorge Antonio Pibernos, en la técnica Rolando Castillo. "Somos tres locutores para un programa que comienza a las cinco de la mañana de lunes a viernes", desliza con orgullo incontenible.

La sonrisa se fija en su rostro marcado por el paso de los años, hace silencio y piensa que es difícil creer que en estos tiempos haya un programa como "Madrugando bien temprano". "Creo que no existe otro programa igual. Somos un programa de servicio, un programa a esa hora es un programa de servicios. Siempre me tocó hacer programas de radio de apertura, y bien temprano".


—¿Cuál es la clave para sostenerte en un horario que en principio parece muy difícil? 

—Es importante brindar información. Es esencial la información a la mañana temprano. Contar si hay servicios de banco, hay colectivos circulando, hay clases, si va a llover o no, las actividades de las autoridades del momento que interesan a la comunidad. Además hay que pasar música. La radio es servicio, la radio y los medios como ustedes, diario NORTE, también brindan servicios. Brindamos servicios del momento, información para quien tiene que salir para ir a trabajar y que tenga idea de lo que pasa en la calle. En la radio hay que ser breve, tirar los títulos, y después si a los oyentes les interesa determinada información podrán ampliarla con diferentes medios.



—El programa se llama "Madrugando, bien temprano", pero también fusionaste otro que venís haciendo hace muchos años, ¿por qué? 

—Es algo inédito, el programa alberga otro programa: "A bombo y Fuelle", el de mayor vigencia en la provincia, con más de medio siglo en la radio. Es el más antiguo, no conozco otro en el Chaco y en la región que tenga la suerte de seguir en el aire. Sigue vigente porque estoy vivo y tengo la suerte -la bendición de Dios- de poder hacer este programa que me da tantos placeres.

—Haces un combo entonces, entre información y música. 

—La intención es distraer a la gente. Es muy difícil informar ahora, todas las noticias son pálidas. Recién te levantas y te vas a trabajar con malas noticias. Vas a ir a trabajar pensando que querés llegar a fin de mes y resulta que no podés, las noticias de que suben tal o cual cosa se todos los días. Entonces una pequeña distracción de los problemas puede ser escuchar una buena música que te acompañe en la mañana.


—Hiciste muchas cosas y ya te han hecho homenajes en vida. En ocasiones dijiste que te has portado bien, ¿qué significa eso? 

—En principio hay que ser honesto con uno mismo. Hay que ser honesto y preciso con la información. Hay que orientar a la gente y no confundirla. Hay que ejercer la libertad de expresión en el medio de comunicación, aunque muchas veces hay que resignarla por las presiones laborales para mantener la fuente de trabajo. A veces, si no obedecés te echan o te expulsan de un grupo de trabajo periodístico. Hay que tener mucho cuidado ejerciendo esto hermoso que hacemos.

—¿Sufriste de alguna manera ese tipo de presiones en los medios en los que trabajaste? 

—Felizmente, nunca. Cuando me tocó hacer una crítica traté de ser ecuánime, lo hago con mucho respeto y lo hago desde mi punto de vista. Cada persona tendrá su razón para actuar de una u otra manera. Tuvimos con los compañeros de trabajo las presiones lógicas y naturales que se desprenden de cada circunstancia. En la época de los militares había normas para decir muchas cosas, pero se encontraban espacios para poder expresar determinadas cuestiones.

—Hiciste tv, oficiaste de presentador en festivales y hacés radio, ¿dónde te sentís más cómodo? 

—En muchos lugares me sentí cómodo. Hice muchas cosas y también escribía para el diario. Fui alumno de Edison Manuel Rodríguez, quien me dio la oportunidad de trabajar en el diario. Nadie sabía nada de las reglas del rugby, recién comenzaba a practicarse ese deporte, y entonces yo escribía sobre rugby. Miguel Ángel Fernández también me enseñó a ver de distintas maneras una información, un hecho, o una circunstancia, que tiene diferentes caras. En diario NORTE trabajé como colaborador.



Un vínculo de hierro con el chamamé


Además de presentador y locutor, Norniella es músico. Se jubiló primero como músico, después como locutor. Tocó el clarinete desde los 11 años, fue parte de la banda municipal. El chamamé le vino desde la cuna: "Mis abuelos maternos eran del primer ingenio correntino, María Quirós de Alonso y Víctor Pastor Pinto", ellos lo introdujeron en el chamamé.

"El chamamé era música nueva, una música recién creada. Nació de influencias de distintos géneros. Fui aprendiendo y conociendo cada vez más este género musical. Fui fundador, locutor y animador, junto a otros compañeros y amigos, de la Fiesta Nacional del Chamamé de Corrientes. La primera y la segunda edición se hicieron en el Club Juventus. La tercera se hizo en el Regatas. Después, la cuarta fue en el Anfiteatro, que es desde entonces su casa", recuerda, y sus ojos se cargan de emoción, de brillos que vienen de escenarios recorridos. Su memoria se remonta a cientos de músicos que hoy le siguen profesando amistad, más allá de aquel lugar emblemático que supo ocupar.

"Ser animador de esa fiesta me llevó a conocer mucha gente y a recorrer muchos lugares. Me enseñó a conocer la historia de la música y a los personajes de los pueblos de la región. Después también fui locutor-animador de la Fiesta del Auténtico Chamamé, en Mburucuyá.

—Estuviste en muchos escenarios, ¿cuál fue el primero? 

—He estado en grandes escenarios, mi primero fue el de Piti Canteros en Villa San Martín. Luego vino el de la Peña Nativa Martín Fierro. Ahí aprendí a conocer a la gente, la alegría de vivir a través del chamamé.

—En la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes, por cuestiones políticas te dejaron de convocar. ¿Cómo recordás hoy ese episodio? 

—Son ingratitudes que no tuve más remedio que aceptar. La resignación, no encuentro otra palabra en este momento, la resignación vino porque es un hecho que perdura en el tiempo. Me tengo que acostumbrar a vivir con esa desilusión, yo entregué parte de mi vida a la Fiesta del Chamamé.

Aquel hecho fue doloroso. Creo que no merecía que me dejaran afuera, creo que los que nos gobiernan deben actuar de otra manera. Hace ya casi diez años yo presentaba noticias en Canal 9, no hacía comentarios sobre los hechos noticiosos, presentaba noticias que no les gustaban a los dirigentes de turno del gobierno de Corrientes. La manera de "castigar" al canal fue borrarme a mí de la Fiesta del Chamamé. Pero la gente me recuerda, tengo muchos amigos y tengo amigos que esos dirigentes no tienen. Tengo una riqueza espiritual que ellos no tienen. Por eso actuaron de esa manera.



Más 3.600 discos de vinilo de todos los géneros donados a la Peña


Nos recibe en el living, una pared pintada de cuadros y distinciones que Alfredo ha logrado en más de 50 años de trabajo. Hay esculturas. Su nombre grabado en distintas tipografías da cuenta del paso por diversos lugares de la provincia y la región. Tiene una especie de estudio donde guarda micrófonos y cientos de cassettes donde las voces que guarda son tesoros de la cultura popular. Hay una imagen de Luis Landriscina y de tantas figuras que sería imposible nombrar en esta nota. Junto a Miguel Romero, fotógrafo de NORTE, vemos su clarinete, un saxo y tantas otras joyas que constituyen su historia musical y profesional.

A pesar del volumen de esta casa-museo, Norniella cuenta que ya empezó a desprenderse de algunas cosas: por ejemplo, "una colección de vinilos de los últimos 50 años los he donado a la Peña Martín Fierro. Les he entregado 3.600 larga duración. Les dejé a ellos para que se constituyan en la primera discoteca especializada en folclore. Hay música de todos los géneros y de todas las latitudes del país. Todo el movimiento folclórico del norte y del litoral están enlazados ahí", subraya

"Desde lo más hondo me brotan emociones que a veces no sé contener"

Cuando vamos remontando recuerdos en la charla salen a la luz episodios que marcaron el rumbo del locutor, presentador y animador en que se convirtió Alfredo Humberto Norniella. Un hecho trascendental fue cuando, estando en el colegio secundario, sus compañeros organizaron el viaje de quinto año. El lugar más accesible para ir por cuestiones económicas era Villa Carlos Paz, Córdoba. Muchos empezaron a trabajar vendiendo pastelitos y empanadas.

"Yo tenía claro otro objetivo", recuerda. Alfredo comenzó a prepararse y a trabajar a la par de sus compañeros, aunque no iba a viajar con el grupo a Carlos Paz: él quería ir a Cosquín.

"Algo me empujó a hacer algo distinto. En octubre del ´63 viajaron mis compañeros. Meses después, en enero del ´64 yo viajé a Cosquín, y ese año ganaron Luis Landriscina y Jovita, estando yo ahí. Esa fue la primera de 50 veces consecutivas que viajé a esa provincia". El entusiasmo le desborda en una sonrisa sin fin, se pone contento. Había por aquella época en Cosquín unos tejidos romboidales separando distintos sectores; prendido de esos tejidos mientas caía una lluvia mansa, Alfredo admiraba el hecho histórico: referentes de la provincia del Chaco se consagraban en el festival más importante del país.

"Todos estos recuerdos viven conmigo. Todo lo tengo presente y me cuido, porque las emociones hoy me hacen mal. Me desequilibran la presión arterial. Me pongo a mirar cosas, y detrás de cada fotografía y de cada disco hay tantas historias encerradas… Me remonto lejos y todo me llega profundamente, siento cómo desde lo más hondo brotan emociones que a veces no sé contener".

—¿Qué es la música? 

—La música es una gran compañera, es como la radio que está todo el día conmigo. La música y la radio van juntas, de la mano, y están en los momentos importantes, especiales de la vida. Son compañeras también para quienes la ejercen. La música no te va a fallar. Creo que la radio tampoco, somos buenos amigos. Vos sabés que me debo mucho a la gente, es fácil ser mi amigo, la gente reconoce y se da cuenta cuando hay alguien que es bueno. Siento que en estas décadas he acompañado a mucha gente. Antes me escuchaban los padres y ahora me escuchan los hijos. Yo le di a la radio un carácter solidario. El oyente de chamamé y de folclore es solidario, se anota enseguida si tiene que ayudar a alguien.




jueves, 18 de junio de 2026

Roberto Tito Frette: “Deseo conocer qué hay detrás de las páginas escritas”

 

 


Hace un tiempo se presentó el libro Un buen momento. Entrevistas a escritores correntinos y de la región. El periodista y escritor Roberto Tito Frette hace años lleva adelante el programa radial Un buen momento, el libro es una extensión de ese trabajo. La presentación se realizó en la librería Fénix en Corrientes. “Mi deseo es conocer qué hay detrás de las páginas escritas por autores que nos conmueven, nos interrogan o nos hacen soñar”, destacó Tito Frette.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Era una tarde de sol regando la ciudad. Hacía calor. En la librería Fénix en Corrientes había otro micro clima, por el aire acondicionado, las amistades y el afecto que generó Roberto Tito Frette. Entre los presentes estaban escritoras, escritores, el titular de la SADE Corrientes y director de la Editorial D Avelino Núñez, responsable de la publicación.

 

El libro de Roberto reúne entrevistas a Martín Alvarenga, Marisa Alves, Analía Báez, Stella Maris Folguerá, Enrique Kito Galiana, Karen Gomes Curima, César Tito López, Moni Munilla, Myrian Neumann de Rey, Marina Nill, Avelino Núñez, Constanza Pérez Ruíz, María Laura Riba, Pilar Romano, Elva Sánchez, Nilda Sena y Nily Yaeger Bullon.

 

En la presentación se destacó y se puso de relieve el trabajo periodístico que realiza Roberto Tito Frette. Su labor es llevado adelante con responsabilidad, es serio, tiene objetivos claros, es un gran lector – algo que le han agradecido en su momento tanto escritoras como escritores.

 

El libro es una extensión de su programa de radio Un buen momento en San Roque, Corrientes. Ahora esas charlas radiofónicas llegan a nosotros y nosotras en formato escrito, sin descuidar la chispa y la emotividad que tuvieron las entrevistas. En el libro además encontramos fragmentos de narrativa o poemas, según el caso del entrevistado.




 

Las claves del libro

 

Hay muy pocos libros de entrevistas a escritoras y escritores de Corrientes o la región. Este libro es importante por varias razones, por un lado muestra lo que sucede al interior de cada escritor cuando está creando un texto, ¿Por qué hacen lo que hacen? Les pregunta Roberto y eso le permitió a él revelar una intimidad pocas o escasas veces vistas de la literatura regional.

 

Leer. Escuchar. Escribir. Algo que se agradecen mucho los escritores a Roberto es que él se toma el tiempo para leer. Lee mucho antes de entrevistar y hace preguntas sobre diferentes temas que incluso permiten al entrevistado amplificar su voz.

 

Cada libro siempre es una ventana de conocimiento. También es una ventana de respuestas a varias preguntas. Aquí, en Un buen momento podemos conocer de primera mano, de la voz de los propios protagonistas, ¿qué los mueve a escribir? E incluso, cuestiones como ¿qué piensan algunos escritores o escritoras sobre nosotros, sus lectores? Claro, muchos también se revelan así mismo como lectores y nos regalan trucos, sus mañas o rituales de lectura.


 

Línea transversal

 

En el libro hay algunas líneas transversales, Martín Alvarenga, Stella Maris Folguerá, Cesar Tito López, Analía Báez, Moni Munilla, solo por nombrar algunos, tienen en común en sus textos la naturaleza correntina. Algunos casi de manera solapada y otros de manera directa. Ese corpus se puede ver leyendo juntas las entrevistas. Aquí se puede conocer como ellos y ellas hablan del río, de los Esteros del Ivera y del verdor de su paisaje. Un poeta decía los lugares son personas. Eso puede palparse aquí de manera directa como hay un mismo río que corre por la sangre de estos escritores.

 

Antes decía que los libros son ventanas de conocimiento. También son puente entre personas. El puente es el lugar donde podemos pisar y donde nos podemos sostener. El carácter íntimo y social de la lectura sucede aquí. Se escribe – se lee – en soledad pero todo nos lleva a compartir. El gran escritor Rodrigo Fresan decía que los lectores, cuando leen, son lectores de sí mismo. Aquí con el libro de Roberto Tito Frette de alguna manera estamos invitados a leernos como región. Su libro es una ventana abierta a Un buen momento.

 

 

 

Roberto /// bio

 

 

Roberto Tito Frette es docente, periodista, escritor, libros publicados: Baldosa floja, La Victoria de su infancia, Tía Ana y "Sanroqueños homenaje a los 250 años de San Roque”. Lleva adelante un programa radial y en el canal 2 de San Roque sobre entrevistas a gente relacionada con la cultura. Es afiliado activo de la SADE, Corrientes. En la docencia: fue distinguido como "Docente Destacado 2022", entregado por la Ministra de Educación Práxedes López, y otro otorgado por el DiSepa (Dirección de servicios educativos de prevención y apoyo). Recibió el Premio Cóndor Mendocino, Gaviota de Plata, Distinguido por la Fundación Zimerkord. Participó de la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires (2024) presentando en el stand del Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes de su libro Sanroqueños.


 

 

 

 

 

 

viernes, 12 de junio de 2026

Martín Kohan: “La pasión amorosa mientras transcurre es absoluta”



Hace unos meses el escritor Martín Kohan publicó el libro La separación. Un viaje que comienza en una terminal de ómnibus. Aparecen las ciudades de Buenos Aires, San Antonio de Areco, Pergamino, por nombrar algunas. El protagonista de esta historia viaja a visitar a su hermano. El libro está dividido en tres partes importantes, el viaje de ida, el diario de permanencia y el viaje de vuelta. En esta charla sobre el libro Martín habla de amor, de desamor, de la importancia de la forma en el arte y también - como docente universitario - analiza la coyuntura actual.


por Paulo Ferreyra




Hace unos años hicimos una entrevista con Martín. En esa oportunidad hablamos sobre aquel libro
Desde la Boca, publicado junto a Ricardo Cohen. En aquella entrevista dijo “no escribo sobre mis propias vivencias”.  Hace unos meses acaba de publicar un nuevo libro, La separación. La escritura, las lecturas, el hecho de no estar separado sino muy bien en pareja, le permitieron mirar este tema en profundidad. Aquí parte de la charla telefónica que tuvimos hace unos días.

— Hay un juego con los libros que consiste en lo siguiente. Hace una pregunta mentalmente. Cerrar los ojos y caminar hacia la biblioteca. Con los ojos cerrados o vendados escoges un libro. Lo abrís y marcas un punto. Lo lees. A veces ahí aparece la respuesta. En mi caso lo hago más consciente, leo el título de tu libro La separación y voy a buscar respuestas. En cambio vos como escritor, ¿qué buscas cuando escribís? 


— Mira, no sé si tengo tan definido una búsqueda determinada. El movimiento te diría que es más bien al revés. Hay premisas que están claras. Esas premisas pueden ser desde el argumento aunque eso después pueda cambiar. Hay puntos de partida que en principio están definidos en términos de narración, punto de vista del narrador y una serie de decisiones formales que uno toma para empezar a escribir.

A partir de ahí el proceso de escritura va hacia la idea que uno tuvo y en relación a la resolución de la idea que uno tuvo. 


— ¿En esta novela qué apareció primero?


— Te diría que aparecieron dos o tres cosas. No sé cuál es la primera y probablemente no haya habido exactamente una antes de otra. Pero sí estuvieron dos o tres cosas dando vueltas. 


Una es la escena inicial. Apareció como posibilidad narrativa sin que estuviese muy claro hacia dónde eso podía llevarme. Es la escena de la terminal de micros y la idea de una ambigüedad en la despedida. Esa escena es de por sí un momento extraño porque las dos personas todavía se están despidiendo, pero en realidad ya se separaron. Se alarga ese tiempo de despedida. Por un lado apareció la idea de esa escena y en esa escena la idea de un gesto ambiguo. El que mira no entiende bien si esa mano que se levantó y se movió para decirle que se vaya o para decirle que se quede. Eso por un lado. 


Esa escena habilitó la idea de la posibilidad de escribir en relación al amor y al desamor. Después te diría que hay lecturas, hoy por hoy subrayaré por cuestiones de amor el ensayo que hizo Alexandra Kohan que se titula Y sin embargo, el amor. Este libro está trabajado a contramano de todos los manuales sobre el amor o todas las recetas sobre el amor o todo el género de autoayuda sobre el amor. Ahí la cuestión está abordada con la perspectiva contraria, tiene que ver con lo que no se sabe y con lo que no se puede saber. Con la referencia de esta lectura, entre muchas otras, pero quisiera ahora subrayar esta lectura, la idea fue que la novela rondara esta especie de interrogante sin respuesta clara y sin respuesta posibles sobre ¿cómo es que el amor se termina? ¿Cómo es que eso se deshace y se pierde?



— Entre la incertidumbre de cómo se termina el amor llegó una certeza, el verdadero amor imposible es el desamor, ¿cómo llegaste a ese lugar? Quizás es exagerado, pero casi me animaría a decir que es la síntesis perfecta del libro.


Nos reímos. Nos reímos a destiempo y juntos.


— Es tremendo sintetizar el libro así. Es tremendo. Nos reímos, pero creo que nos reímos de la angustia. Es muy tremendo. 


Por un lado, hay algo que evidentemente viene dando vueltas en mí hace unos años. Hace tiempo escribí un libro de ensayos, el libro se llama Ojos brujos. Es un libro de ensayos sobre letras de canciones del mundo sentimental. Es decir canciones de amor, letras de tango romántico y boleros. Son distintos ensayos sobre letras de amor.  Hay un último ensayo en ese libro que se llama El desamor

 

En Ojos brujos escribí un capítulo sobre la cuestión del desamor. El desamor ligado con la idea de desgarramiento más que de corte, la idea que el amor termina desgarrándose porque el desamor es algo que no deja de transcurrir al interior del espacio del amor, no es que se cierra o se clausura el espacio del amor o el tiempo del amor y a continuación viene el desamor. El desamor es parte de la experiencia amorosa que de algún modo la habita y por eso el defecto es de desgarramiento.


Lo que aparece en la novela tiene que ver con la idea de que puede ser más inalcanzable la persona que ya estuvo con nosotros, la persona que nos ha dejado de querer a cualquier otra por inalcanzable que sea. 


Por ejemplo, alguien puede pensar en Colapinto y otro u otra en una estrella de Hollywood. Se puede pensar eso como inalcanzable y puede entenderse que resulte inalcanzable. Pero no hay nada más inalcanzable que la persona que ya nos quiso y nos dejó de querer. Porque de la otra, de las otras, por inalcanzable que realmente sean uno puede fantasear qué pasaría si aquella persona me conociera. ¿Qué pasaría si me conociera? Sí, es inalcanzable, jamás podría estar con alguien como yo, etcétera, etcétera, etcétera. Pero al mismo tiempo, al menos en términos de fantasía, la fantasía es posible, pensamos una y otra vez qué pasaría si esa persona nos conociera.


Mientras que en el otro caso, sí sabemos. Sabemos. Ya te conoció. Ya te quiso. Ya nos quiso. Ya te dejó de querer. En ese caso la persona que te deja pasa a ser la más inalcanzable de todas.


— Me quedo acá empantanado porque quiero saber más de esta síntesis, ¿esta idea nació en vos o surgió en el propio proceso de escritura? 


— En el proceso de escritura los planos y las dimensiones no están exactamente separados. Pero hay algo que en la escritura no es simplemente la ejecución de las ideas que uno pueda tener o pueda haber tenido. Claro que uno tiene la idea y cuando la tiene más o menos elaborada se sienta a escribir. Pero la escritura y por eso es una experiencia tan fabulosa y por eso es una experiencia tan intensa, no se limita a ejecutar las ideas. Hay algo que te pasa con la escritura. Hay algo que genera la propia escritura. Hay algo que puede ocurrir a partir de la escritura o en la escritura misma en relación a cómo van disponiéndose las palabras, el tono que van cobrando, la atmósfera que van generando. 


Hay momentos en los que ya no se distingue ¿Cuáles son las ideas que entran porque las tenías pensadas desde antes? ¿Cuáles son las ideas que aparecen por el mismo transcurrir de la escritura? Una vez que te sumergiste en ese tono y en esa cadencia y en el ritmo del fraseo y en la atmósfera que vas logrando, hay ideas que en cierto modo surgen de la propia escritura. 


En este caso, evidentemente, algunas yo las tenía pensadas, pero porque también ya las tenía escritas. Pero en parte hay cosas que aparecen y como te digo no son ideas previas que uno traspasa la escritura, son ideas que surgieron en el proceso mismo de escribir. 



— Ahora que terminó el proceso de escritura y está publicada la novela, ¿entendés más de lo que conlleva una separación o entendés menos?


Volvemos a reír. Él antes que yo. Después yo antes que él. Queda por un instante en el grabador registradas nuestras risas, las pausas, una palabra o el silencio que antecede a su respuesta.


— Ahora entiendo que hay algo que no se va a poder entender nunca, ¿cómo puede haber pasado esto?. Esa pregunta, ¿cómo puede ser? La pregunta del desesperado. Ahora yo ahora no estoy desesperado entonces puedo escribir sobre eso...


— Yo sí estoy desesperado y por eso fui a buscar el libro


— Bueno, en ese caso sí se puede repetir una y otra vez la pregunta, ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser? Porque hay algo en la pasión, cualquier pasión, en todas las pasiones, pero ahora hablamos de la pasión amorosa y que como toda pasión tiene un absoluto que no es falso. No hubo mentira. No es que la persona que nos miró a los ojos y nos dijo que éramos todo para ella nos estaba mintiendo. Además, cuando nos dijo que su amor era para siempre no estaba mintiendo. Hay algo en ese efecto de absoluto, un efecto de plenitud que es propio de la pasión amorosa y de cualquier pasión. 


La pasión amorosa mientras transcurre es absoluta.


Mientras transcurre esa pasión produce un efecto desde siempre y produce un efecto de para siempre. Eso no es falso. Luego esa pasión termina, se acaba, por eso es tan difícil de entender, ¿cómo pudo haberse resuelto en nada? Sin embargo, efectivamente ocurre y cuando ocurre no invalida el carácter absoluto que eso tuvo. A veces me parece que una puede desde el punto de vista amoroso decir, "Este es el amor absoluto de mi vida" y el siguiente decir "es otro amor absoluto de mi vida" y el siguiente es "otro amor. El único amor" y al siguiente va a ser "el otro único amor".


La idea de la novela no es exactamente explicarlo, es recorrer la necesidad de asediar, de rondar, de merodear alrededor de esta cuestión, aunque uno sepa que la respuesta no la va a encontrar.



— En ese recorrido transitamos por distintos espacios en la novela. Queda claro que escribir bien no alcanza, hay que armarse además de una buena estructura para presentar eso que queremos decir. El libro está dividido en partes, ¿cómo trabajaste estas estructuras?  ¿Cómo fue separar estas tres partes?


— Efectivamente, como bien decís, las decisiones formales son las determinantes. Contrariamente a lo que se ve decir, escuchar o leer como declaraciones respecto de lo que pasa con las palabras. La pretensión de que los contenidos o que lo que importa sea el contenido y que haya que desestimar la forma es de una ignorancia brutal. Hablo no solo de las prácticas artísticas del lenguaje para el caso de la literatura, sino en términos generales, los contenidos no existen separadamente de la forma.


Un contenido no permanece intacto, no es igual a sí mismo si uno cambia la forma. 


La forma o como bien decís las decisiones estructurales no son un aditamento o un ornamento que uno adosa a un tema o a un contenido o a una trama ya establecida. Las decisiones formales son determinantes para que la historia se cuente, el contenido de lo que se dice está definido por la forma. Insisto, no hay algo sustancial que es el contenido o la trama y después ornamentos formales. 


En el caso concreto de La separación tenía una idea. Como ya dije todo empezó con esa escena del micro en la terminal. Tuve como referencia, en algún momento, ligué la idea que estaba elaborando con la novela La modificación de Michel Butor que lo que narra es un viaje en tren. En el que no pasa mayormente nada y a la vez sí, algo se modifica en esa nada que parece estar pasando. Ahí pensé en contar el viaje. Después surgió la idea de narrar el viaje de ida y de vuelta. Más un diario en el medio.


La idea de que la parte del medio tuviese un formato genérico claramente distinto a los otros dos, por eso el formato de diario. A eso se agregó una decisión formal, yo te diría fuerte en el sentido que lo pensé mucho, lo sopese y pensé. En este sentido pensé en la posibilidad de una combinatoria por la cual la historia se contara desde todos los tiempos y desde todos los puntos de vista. Por ello se cuenta en pasado, se cuentan en presente, se cuentan en futuro, se cuentan primera, segunda y en tercera persona. No para desplegar una variedad técnica sino para reforzar este efecto de abordar una cuestión desde tantos puntos de vista como se pueda.


Entonces, abordé la novela desde los distintos tiempos y los distintos puntos de vista.  De aquí sale que la novela tenga el viaje de ida, el diario de permanencia y el viaje de vuelta. Además, combinar ahí narración en primera, en segunda, en tercera, narración en pasado, en presente y en futuro.


— Hay varias escenas sobre las que quisiera preguntar pero voy por una sola. Narración de un viaje en colectivo, en medio de la nada se detiene el colectivo y sube Gendarmería para hacer control, pide documentos y revisa los bolsos, ¿Cómo haces para hacer literatura con esa escena? ¿cómo se hace eso?


— No sé cómo se hace eso. Quizás se haga leyendo mucho. ¿dónde aprendió uno a hacer esas cosas? - y por eso que me decís parece que sí - se aprende leyendo mucho. En parte leyendo el tipo de literatura que a mí más me interesa, no es la única que me interesa, pero ese tipo de literatura que no es exactamente la que multiplica peripecias. A mi me gusta mucho la literatura ligada a la suspensión del tiempo. Me gusta mucho la literatura que puede narrar una espera. Esto puede ir Samuel Beckett, Antonio Di Benedetto y en el medio Juan José Saer, la idea de suspender el tiempo y que en ese tiempo suspendido lo que transcurra sea fundamentalmente el lenguaje para el lector me interesa mucho. Es como si dijera, exagerando un poco la formulación, cuando no pasa nada y ponemos nada entre comillas, lo que pasa es el lenguaje. Eso se intensifica en la escritura y luego en la lectura, en la experiencia del lenguaje. A mí narrar una espera me entusiasma y de hecho la novela empieza con una espera. 


El episodio que vos contás es un hecho donde efectivamente algo pasa, la Gendarmería aparece en el micro, piden documentos, agarran a una persona, se lo llevan, está pasando algo. Pero en ese algo que está pasando buena parte de todo eso que se narra es la espera.




“Lo que se está viviendo en la universidad nunca lo vi”

Martín Kohan es docente universitario en Buenos Aires desde el año 1990. Comentó aquí que las condiciones de trabajo nunca fueron realmente satisfactorias. Limitaciones y problemas en algunos momentos más, en otros momentos menos, pero siempre hubo dificultades y siempre hubo necesidad de reclamar para mejorar las condiciones porque siempre hubo mucho por mejorar en las condiciones del trabajo en las universidades. Ahora bien, “una situación como la actual yo no recuerdo que haya existido”, subrayó.


A 40 años del restablecimiento de la democracia no hubo un gobierno que despreciara en este grado el trabajo de la educación, la enseñanza, el aprendizaje, la investigación, las formas producir conocimiento y difundir el conocimiento. Martín agrega que “el desprecio que tiene este gobierno por todo esto es bestial. Es bestial”.


No se trata solamente del financiamiento que arrincona a las universidades en el límite de no poder seguir funcionando. En cuanto a los salarios docentes, una reducción tan brutal que hay gran cantidad de docentes están abandonando sus puestos de trabajo porque la remuneración es paupérrima. Con los salarios actuales no hay más manera de sostener un tren de vida básico. 


Hay una ley establecida por el Congreso de la Nación. El gobierno la vetó. Se ratificó la ley en el Congreso y el presidente la volvió a vetar. Al respecto Martín reflexiona, “es un gobierno que proclamó de esa manera pomposa y vacía que  dentro de la ley todo y fuera de la ley nada. ¿Qué estaban queriendo decir con eso? Ya no sabemos por qué se están colocando fuera de la ley. Hay incluso una intimación de orden judicial de que cumplan con la ley de presupuesto universitario. El gobierno nacional desacata la ley y se coloca fuera de la ley.


“La reconstrucción podrá darnos satisfacción”


En La separación hay amor, desamor, la relación de dos hermanos, aparece Ricardo Güiraldes, paisajes de las provincias argentinas, mates y tantas cosas más. Frases para subrayar. Entre las oraciones marcadas tengo esta, “no hay nada más que un paso, apenas la distancia de un paso, entre el sufrimiento y el bienestar, entre la sujeción y el sentirse libre”. 



— En este juego que haces en un fragmento de libro de que hay un paso entre el sufrimiento y el bienestar, ¿crees que nos va a tocar en algún momento a los argentinos poder dar ese paso así la felicidad? ¿Crees que vamos a poder revertir este presente?


— Si. Sucede que el deterioro es tan grande y el retroceso es tan grande que va a ser bastante más que un paso. No es que no se pueda dar. Pero no va a ser un paso ni va a ser en un momento. Recuperar, recomponer, reconstruir lo dañado va a llevar mucho tiempo. Pero, la reconstrucción podrá darnos satisfacción. 


No han faltado circunstancias de pelear por la educación, de tener que defender instancias ligadas a la educación, de tener que reclamar y luchar por mejores condiciones para los investigadores, para los trabajadores de la cultura. No es inédito. Pero el modo en que el aparato del Estado está empleando las herramientas y los instrumentos del Estado hacia la destrucción de los espacios de producción de conocimiento y de cultura agrava fuertemente las cosas. El hecho de que hayan instalado el desprecio por quienes trabajan produciendo conocimiento, investigando, enseñando, escribiendo, filmando, componiendo tampoco es nuevo. Domingo Caballo hace unos cuantos años mandó a los del Conicet a lavar los platos. Hoy nos encontramos en una situación de cierta pasividad social, un cierto adormecimiento, del que no tengo duda que vamos a salir.