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“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 14 de junio de 2024

Yamel Yaya: El deseo de indagar en sus raíces y en la feminidad

 

Las texturas, los colores y las perspectivas de las obras de esta artista impactan en el primer contacto. A través de esta charla entramos en ese mundo, por momentos nos dejó ver y palpar sus herramientas, la selva que está pulsando el movimiento de sus manos.

 

Paulo Ferreyra

 

Es curioso pensar cómo observamos el paisaje a través de una ventana. Quizás es el paisaje el que nos observa a través de nuestro tragaluz. En paralelo, Yamel Yaya nos observa desde sus obras.

Yamel Yaya

El rosal en su inquieto modo de florecer va quemando la savia que alimenta su ser, escribió alguna vez Alfonsina Storni. En el proceso creativo, en las diferentes herramientas que usa Yamel va usando el caldo de cultivo que forjó su vida desde su nacimiento. El arte era inevitable en su vida. Desde muy pequeño se recuerda pintando o dibujando en todo lo que encontraba a su paso. En la adolescencia llegó a tener cuadernos de trabajo a modo de diario. En esas hojas fue donde comenzó a desarrollar el collage y las acuarelas.

 

La artista ya ha expuesto en diferentes lugares. Sus obras se van consolidando en un estilo propio y con herramientas que se conjugan nuevas en sus manos. La universidad también le aportó mucho en sus procesos de trabajo. En esta charla telefónica desentrañamos parte de su proceso creativo.  

 

— ¿Con qué herramientas de trabajo te sentís más cómoda?

 

— En los recortes de papeles y haciendo collage me siento cómoda. También me gusta trabajar con las acuarelas. Me gustan estas herramientas para usarlas con libertad, haciendo muchas manchas, haciendo capas y aplicando transparencias. Los recortes que voy introduciendo ciento que funcionan y tienen una autonomía dentro de la obra.

 

— También has probado con la tinta china.

 

— Si, la tinta china lo heredé de la carrera de diseño gráfico donde trabajamos tipografía. Me quedé con esa herramienta porque tiene una fluidez con la que me gusta trabajar. Laburo indistintamente con tinta china y acuarela.

Obras de Yamel Yaya

 

— Volviendo a los recortes de revistas que incluís es tus obras y que mencionaste que funcionan con autonomía, ¿Por qué? ¿Cómo surgió incluirlos?

  

— Hace unos años me regalaron unas revistas de los años 50 y 60. Son revistas de confección. Desde hace unos años empecé a trabajar con ese material. Así se despliegan y se incorporan a mis trabajos las cosas heredadas, con mensajes de mis abuelas, de mis tías, de mi mamá, todo ese imaginario y las imágenes que me traen de las mujeres de mi familia. Aparecen las cremas, los frascos, los perfumes, por eso empecé a utilizar este tipo de recortes. Para mí es una introspección a mi historia familiar, personal. Las mujeres están muy presentes.

 

— Me atrevo a trazar unas líneas sobre puntos en común en tu obra, las flores siempre están presentes, ¿tiene relación con esa tradición familiar?

  

— Las flores están presentes como una conexión muy femenina. En principio la acuarela me da la posibilidad de inventarme flores a través de las manchas. También en este tiempo he buscado muchas flores. Aparecen también las plantas que fui heredando de mi abuela y mi mamá. Mi familia viene de distintos puntos, mi abuela es del Chaco, mi mamá vive en Misiones y yo vivo en Corrientes. En la familia siempre estamos trasladando plantas. Ahora estoy armando mi propio jardín. Empecé a tener cariño por estas plantas que vienen de mi familia, por ejemplo, un malvón que me regaló mi abuela. La primera planta que me regaló mi mamá está presente en muchas de mis obras.

Obras de Yamel Yaya

 

— Ramón Ayala decía que el arte es la única red que puede atrapar el paisaje sin quitarle libertad, ¿coincidís? ¿Hay algo de eso en la serie que hiciste y titulaste Una selva propia?

 

— En realidad en la serie hay un poco de lo que puedo ver y decir de mis viajes por Misiones. Es una mirada un poco extrajera que tengo sobre Misiones. Hace tantos años que dejé esa tierra y hoy vivo en el paisaje correntino de mucho campo. Al volver a Misiones redescubro esta tierra y las sensaciones que me generaron me llevaron a crear la serie Una selva propia. El verde constante, incluso entrando a la ciudad de Posadas se siente el verde y esas cosas las fui redescubriendo. Cada verano me gusta reconectar con Misiones.

 

— En algún momento sentiste que el paisaje era tuyo y ahora ya no lo es, ¿funciona así?

  

— Para mí fue traer mi paisaje, reclamar mi lugar dentro de la potencia de Misiones. Me pasan cosas cuando me preguntan de dónde soy, no sé bien qué decir. Soy misionera pero también me siento correntina, tengo mi familia que es muy del litoral. Mi mamá es del Chaco, mi papá es correntino y yo soy misionera. En mis obras nunca había representado mi lugar, dibujar y hacerlo obra es expandir un recuerdo propio, íntimo, más allá de las fotografías que también tengo inmersas en el paisaje. Hacer estas obras me generó una reconexión emocional con la tierra de Misiones.

 

— Trabajas con las imágenes y también con las palabras que aparecen en el collage, ¿por qué?

  

— Al principio tenía los textos que generaban ciertas texturas y esas cosas me atraen mucho. Por lo general los papales me atraen, mi primera aproximación es más visual desde la textura y desde lo que me puedan aportar al collage. Me ha pasado que me siento a leer y me encuentro con una frase - en realidad esas frases me encuentran a mí - y así aparecen en las obras. Mucho de ese material que recibí de las revistas de los 50 y de los 60, son revistas que eran destinadas a las mujeres. Entonces los mensajes de las revistas y de algunos libros que tengo también, cuando me pongo a leer rescato cosas para llevarlo a una obra de este tiempo. Es un ejercicio que me divierte mucho y siento que puedo acercarme a la textura para profundizar y ver qué me dicen los recortes.

 

— ¿Qué buscas generar en quienes se acercan a tu obra?

 

— He notado que muchas mujeres, entre ellas mi abuela, mis tías, mi mamá, se acercan y entablan cierta relación con los paisajes. Eso también es un descubrimiento para mí. No me siento hacer estas obras con una finalidad de exponer, sino que hay una búsqueda personal detrás. Siempre aparece un deseo de indagar en la femeneidad o un deseo de honrar mis raíces, estas cosas nos conecta con muchas mujeres.

 

 “La respuesta está enmarcada en mi provincia”

 

Hace unos años, bastante, Virginia Woolf escribió, “La extrema actividad mental que se produjo entre las mujeres a finales del siglo dieciocho —las charlas y reuniones, los ensayos sobre Shakespeare, la traducción de los clásicos— se basaba en el sólido hecho de que las mujeres podían ganar dinero escribiendo. El dinero dignifica lo que de otra manera sería frívolo si no se paga por ello”.

 

Con la serie Una selva propia Yamel Yaya está haciendo un guiño a la obra de Virginia Woolf. Desde hace un tiempo cuando comenzó a centrarse en sus obras se preguntaba cuál era su lugar, cuál era su habitación dónde pueda sentarse a escribir y dónde podía ser ella misma, completa. La respuesta que enmarcó estuvo en Misiones.

 

“Me gusta el ejercicio con el cuaderno, escribir y que en el proceso aparezcan las cosas. En ese contacto con las hojas aparecen paisajes que en algunos casos nacieron abstractos y otros con una forma determinada. Ese es hoy mí cuarto propio”, cerró Yamel.

jueves, 6 de junio de 2024

Humberto Gómez Lollo: “Mis materiales fuertes son el mármol y la madera”

 

Humberto Gómez Lollo

Este viernes a las 20.30 el artista inaugurará su Muestra Retrospectiva 50 años creando esculturas. La cita es en el Museo Humberto Gómez Lollo de Resistencia.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Las esculturas ya están en la sala principal del Museo Humberto Gómez Lollo. Una oportunidad como pocas veces se abren aquí para recorrer los 50 años de trayectoria del artista. El museo estará abierto de 9 a 11,30 y de 18.30 a 20 hasta el 30 de junio.

 

En arte están los entendidos, las personas que entran en los detalles de las obras y después en aquellos que definimos una obra por gusto, me gusta o no me gusta. Humberto explicó que cuando alguien va a comprar una obra sugiere que deben compren la obra que más le guste. Eso es importante porque después en su casa van a tener una obra con la que van a tener que convivir a diario. En definitiva, el arte es para entendidos y para aquellos que solo nos regimos por los gustos, resume.

 

El tiempo dirá cuál es el estilo del escultor. Pero en esta muestra retrospectiva queda claro que la abstracción es lo suyo. Humberto Gómez Lollo está cumpliendo sus sueños, tiene su propio museo y ahora realiza esta muestra retrospectiva. “El cielo me sigue regalando cosas. Por ejemplo el hecho de que una de mis obras pasó a ser Patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires”, destacó.

 

Visitar esta muestra es la posibilidad de acercarse al artista y tomar contacto con los 50 años de trayectoria. En el Museo se podrán observar sus primeros trabajos en madre, su primer mármol como así también su primera obra hecha en chatarra. Cabe destacar que Humberto Gómez Lollo tomó como fecha de inicio de sus trabajos el día que realizó su primera muestra individual, la misma fue el 7 de junio de 1974.

 

“Hacer esta muestra era algo que posiblemente no esperaba. Estoy cumpliendo 50 años haciendo esculturas y es un largo camino que recorrí con el arte”, así manifestó el escultor. A lo largo del tiempo no descuidó sus primeros trabajos, todavía tiene aquellos hechos en madera, mármol y las primeras obras en chatarra, la fundición en bronce y en aluminio. Esas obras quedan para la provincia del Chaco. En una jornada de sol, al abrigo de esculturas que había cincelado sus manos, tuvimos esta charla para profundizar en el significado profundo de esta muestra retrospectiva.


 

— ¿Cómo fue aquel día cuando revelaste tus obras por primera vez en una muestra individual?

 

— Aquel día tenía muchas expectativas porque era la primera vez que iba a mostrar mis obras en público. Había reunido diez trabajos. Esperaba que fueran bien recibidas. No podía anticiparme a la reacción de la gente. Tenía expectativa por saber cómo lo iban a recibir la gente. Además, todos sabemos que el público chaqueño es muy exigente. Es entendida en arte. También está presente la gente que no es entendida pero te dice - me gusta o no me gusta. Esto último es muy importante.

 

— A lo largo de estos años hiciste muchas obras, ¿cuál fue el criterio que usaste para seleccionar una parte de tu producción artística?

 

  Vos sabés que empecé a trabajar con obra figurativa. Con el tiempo me fui yendo lentamente hacia la abstracción. Cumplí distintos momentos y tuve distintas etapas. Trabajé en madera, mármol y fundición. Fueron distintas etapas en estos 50 años de trabajo. He realizado muchas exposiciones individuales tanto en el país como en el exterior, tuve la suerte de mostrar mi obra en el país y en el exterior. Las mismas circularon por Francia, Japón, Estados Unidos, México, Canadá, Finlandia, por nombrar algunos países.

 

— ¿Entonces la intención mostrar esa evolución a lo largo de los años?

 

— No sé si evolución pero mi intención es mostrar cómo fui cambiando a lo largo de estos años. En la muestra podrán ver las distintas etapas de trabajo que tuve a lo largo de los años. Es difícil hablar de evolución en el arte, o decir tal obra es bueno o tal obra es mala. A mí me cuesta definirlo de esa manera. Puedo hablar con certeza de 50 años de trabajo constante. Sigo trabajando y eso es lo mejor, en escultura hay que trabajar todos los días. Esa es la definición de escultor.


 

— Los cambios que se produjeron en tu obra, ¿los buscaste?

 

— En un momento de mi producción mucha gente me decía que tenía que irme hacia la abstracción y no mantenerme en lo figurativo. Sin embargo yo hacía lo que me gustaba y lo que quería. Hasta que llegó un momento donde quise hacer abstracción. Aunque en realidad siempre está presente la abstracción, porque cuando hago una figura humana no hago cabello por cabello, sino que represento el volumen y cuido la forma. En algún momento empecé hacer abstracción de planos, de movimientos y de espacios.


 

 ¿En esa búsqueda está presente lo estético?

 

— La parte estética en arte es lo fundamental. Ahora bien, que lo logremos es otra cosa. Siempre traté de aplicar las técnicas tanto en la madera como en el mármol. Mi material preferido de trabajo es la madera, porque cuando me inicié en el arte fue con la madera. Después el mármol, me gusta el desafío del mármol porque hay que trabajarlo con mucho cuidado. Me atrevo a decir que mis materiales fuertes son el mármol y la madera.

 

— ¿En qué obra sentís que lo lograste una estética especial?

 

— En un momento de mi vida hacía mucho mármol. Un día tenía un bloque y pensaba hacer un trabajo. No proyecté, no boceté, no hizo croquis, en definitiva no planifiqué nada. Como era un momento donde lo trabaja tanto pensé que me iba a salir sola la obra. Pero no fue así. Cuando arranqué a trabajar me encontré con que estaba perdido. Entonces dejé el bloque, en su momento lo iba a solucionar así que dejé la obra a medio terminar. Estuvo como cinco o seis años debajo de mi banco de trabajo. Llegó un día y dije que tenía que terminar, esa obra la terminé y me gustó su resultado final.

 

— ¿En el arte todo está permitido?

 

— Totalmente. En el arte todo está permitido. Es fundamental y se lo digo a mis alumnos, nadie tiene la verdad en arte. Si alguien tuviera la verdad en el arte todos le compramos la receta y hacemos lo mismo. En arte mientras haya la intención de buscar y crear todo es buena.

 

 

Agradecimientos

 

Por último, el escultor Humberto Gómez Lollo dejó en claro que hay mucho por agradecer en tantos años de trabajo, “el inicio fue difícil. Hasta me atrevería a decir que hoy los jóvenes la tienen más difícil que en mi época. En mis inicios he tenido el apoyo de autoridades, de amigos y de gente que no conocía. A veces me iba a un aserradero a buscar un pedazo de algarrobo. Ellos me daban, no me cobraban. Hoy es muy difícil encontrar. Mis alumnos me dicen que la madera sele muy cara.

 

Tuve suerte porque la gente me regalaba madera y así podía trabajar. Además tengo que destacar el apoyo de mi familia, eso ha sido fundamental. Hay amigos y personas que me ayudaron sin conocerme. Los herreros también, a veces pedía una base y me hacían trabajos importantes.  Soy un agradecido a toda esa gente”.