"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

miércoles, 30 de abril de 2014

“Hablar de Oscar Sánchez es hablar de música”

El destacado bandoneonísta Eustaquio Papi Miño despidió el lunes último a su entrañable amigo Oscar Sánchez. “La salud de Oscar cayó repentinamente y era irreversible. Cuando nos comunican su deceso no fue una noticias pues ya estábamos preparados, sin embargo fue un mazazo al alma”, comentó Eustaquio. En esta pequeña charla el músico mburucuyano nos deja y nos cuenta su pesar.


Por paulo ferreyra
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El lunes 28 de abril falleció Oscar Sánchez, tenía 67 años y cerca de 50 años de músico. Desde los 17 años comenzó a tocar con diferentes conjuntos y tocaba el contrabajo, la guitarra y el acordeón. Desde Caa Cati se fue a Buenos Aires y después volvió, siempre con su andar musiquero. Junto a Eustaquio Papi Miño grabó más de 15 discos y tenían planes para grabar un nuevo disco.

Oscar Sánchez era un gran música y una excelente persona. A veces vos tenés que pensar con cual músico tocó determinado músico, en cambio con Oscar es al revés, tenés que buscar con quien no grabó Oscar. Hasta grabó con León Gieco. Nosotros grabamos más de 15 discos y teníamos planes de grabar un nuevo disco este año”, confiesa Eustaquio Papi Miño.

Eustaquio Papi Miño y Oscar Sánchez

La comunicación telefónica con Eustaquio se hace respetando los silencios de un momento tan especial como este. Eustaquio confiesa que tiene problemas del corazón y que estuvo el lunes en Caa Cati acompañando a la Familia de Oscar Sánchez. “Estar en el Centro Cívico de Caa Cati, ver el cajón y su acordeón ahí al lado suyo fue una imagen muy dura. Tengo programas de corazón y todo esto me produce un profundo pesar”, deslizó el músico tras lo cual abrió un silencio en la línea.

“Si bien cuando el estado de una persona es delicado y uno se prepara para la noticia final. Cuando llega el momento uno no alcanza a comprender qué está sucediendo realmente. Hasta hace pocos días atrás teníamos planes de grabar un nuevo disco, grabamos más de 15 discos juntos, hablar de oscar es hablar de música. Oscar Sánchez es igual que Antonio Niz, ¿con quienes no grabaron estos grandes de nuestra música?”, sentencia Eustaquio Miño. Juan Carlos Jensen también despidió a su amigo y lo acompañaron durante todo el día lunes, después volvieron a su pago de Mburucuya.




lunes, 28 de abril de 2014

“Se fue un chamamecero auténtico e incorruptible”


“Todos sabemos que nos va a llegar el momento de irnos pero esta despedida de Oscar Sánchez nos quiebra a todos”. Estas son las palabras que desde Caa Cati nos acerca Juan Carlos Jensen tras el fallecimiento de Oscar Sánchez. “Sinceramente no puedo hablar, estamos todos muy dolidos por esta partida de Oscarcito, era un músico auténtico y dueño de un humor increíble. Siempre la pasábamos bien viajando con el, ha pasado por diferentes conjuntos y a pesar de su problema de vista laburo inquebrantablemente para hacer estudiar a sus hijos”.

Por paulo ferreyra
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En la mañana de este lunes 28 de abril falleció en Caa Cati el acordeonista Oscar Sánchez. “El Falleció más o menos a las 7.15 de la mañana aquí en su pueblo donde estaba viviendo”, nos cuenta Juan Carlos Jensen. El poeta mburucuyano estaba en el velatorio y rindió unas palabras a su querido amigo.

“No se murió cualquier músico chamamecero. Se nos fue Oscar Sánchez, un chamamecero auténtico e incorruptible. Un hombre con un extraordinario sentido del humor. Vamos a extrañar al hombre y al músico que se nos va”, resaltó Jensen.



Los restos de Oscar Sánchez serán sepultados mañana después de las 15 horas en Caa Cati. Con sus 66 años, había perdido la vista desde muy pequeño en el campo, esto no fue obstáculo para que se desarrollara como un gran acordeonista. Pasó por diferentes conjuntos como “duo Ubeda – Chávez”, “Rosendo y Ofelia”, “Eustaquio Miño y su conjunto”, entre otros.


“Estoy muy sentido y con las palabras anudadas en el alma. No puedo hablar”, así balbuceo Juan Carlos Jensen cuando le pido tan solo una reflexión sobre este triste noticia que enluta al chamame. “Más de 50 años con la música, trabajó toda su vida con el acordeón e hizo estudiar a sus hijos. Dueño de un humor extraordinario extrañaremos al hombre y al músico que aquí nos deja”.



La celebración del acordeón

 

Aquí un semblante de la vida de Oscar Sánchez de la mano de la fundación memoria del Chamame. Acordeonista y compositor Héctor Oscar Sánchez, nació en el paraje “El Pasito” Departamento General Paz, Provincia de Corrientes el 15 de Febrero de 1.947. Su infancia transcurrió rodeado de sus 7 hermanos, todos músicos aficcionados, iniciándose desde muy temprana edad en la ejecución del acordeón.

Su primer conjunto se llamó “Los Gauchos Rojos” cuando Oscar Sánchez cuenta con sólo 16 años de edad. Lo acompañan Ramón Villalba y su hermano Mario Sánchez en guitarras y canto. 
En el año 1966 se integra al conjunto del bandoneonísta Eustaquio Miño (h) que integraban además el trío de voces y guitarras “Ríos, Miño y Fernández Miño”. 
Oscar Sánchez. Foto Abel Fleita

A finales de los 60 se radica en Buenos Aires donde conoce al bandoneonista chaqueño Andrés Carlés incorporándose a su conjunto que se completa con las voces y guitarras de Alberto “Reynal” Margarini y “Tití”Fernández. En el año 1969 se radica en Mburucuyá (Corrientes) integrándose nuevamente al conjunto de Eustaquio Miño (h), permaneciendo hasta el año 1971 en que lo convoca Andrés Carlés para incorporarse al conjunto de “Ubeda – Chávez”.

El paso de Oscar Sánchez por el “Dúo Ubeda – Chávez” es consagratorio, grabando 3 discos “larga duración” para el sello “Asunción” considerados por la crítica como la mejor etapa del conjunto. Los registros fueron “Ubeda – Chávez y su conjunto correntino” en el año 1973; “Mi pena y tu olvido” en el año 1974 y “Consagrados” grabado en el mismo año. En estos trabajos Oscar Sánchez registra obras de su autoría como “Laguna Centella”, “Caraí Chelo”, “Juan de la Cruz Sánchez” , “Paso Tabai” y “Estancia La Flecha”. 


En el año 1976 se desvincula de “Ubeda – Chávez” formando el conjunto “Sánchez – Carlés”. Con este conjunto graban 4 discos acompañados por el dúo de los “Hermanos Vázquez“. 

A mediados de los 80 es convocado por Rosendo y Ofelia con quién graba 3 discos, regresando a su Corrientes natal a finales de la década para integrarse al conjunto de Eustaquio Miño (h) en el que permanece por espacio de 10 años.

En el año 1996 se une a “la guitarra mayor del chamamé” Don Nicolás Antonio Niz para formar un dúo instrumental que se dio a conocer como “La Yunta Correntina”. Con esta formación graban 3 discos, “De Pasito a Manantiales”, “Mano a mano” y “Acordeón y guitarra” luego de lo cual se aleja Don Antonio Niz por problemas de salud. 
Oscar Sánches con Eustaquio Miño y Juan Carlos Jensen

En su carrera ha colaborado con celebrados artistas como Los Hermanos Barrios, Coquimarola, Los Hermanos cardozo, Avelino Flores, Cáceres – Almeida, Las Hermanas Vera, María Ofelia, Los Cantores del Alba, Tito Miqueri y el Trío Laurel, entre otros. 

Considerado uno de los más grandes ejecutantes del acordeón chamamecero Oscar Sánchez continuó en los escenarios hasta sus últimos días, integrando el conjunto de Paquito Ubeda radicado en la ciudad de Caa Cati, localidad en la que falleció el 28 de Abril de 2014.


"El baile integra a las familias"

Tras una semana de trabajo en la chacra, productores se reúnen para bailar chamamé, corrido, balseado y sertanejo en un salón de El Soberbio.Cerca de las 10 de la noche, la niebla se hace más intensa sobre la ruta costera en la frontera con el país brasileño. La visión es casi nula, pero aún se pueden distinguir las figuras de los vehículos circulando. Más de cinco kilómetros separan al pueblo del salón de Colesa, donde se realizará el gran baile de la colonia.

Por Ana Espinoza

A mitad de camino, la desgracia se hizo visible: una cuerpo sin vida tirado en el asfalto, una moto en la banquina, un tumulto de gente mirando, la Policía que toma las pruebas. La primera escena antes de llegar al gran evento dejó a muchos con un nudo en la garganta.

Basta transitar un par de kilómetros más para arribar al lugar ubicado sobre la ruta. A simple vista se observa un estacionamiento plagado de motos, también algunas camionetas, autos y el colectivo de las bandas. Ya nadie va a caballo hasta el gran baile. En la puerta del edificio de madera, dos jóvenes que por momentos hablan en español, luego en portugués y más tarde en portuñol, reciben a la gente. Esta noche, el costo de la entrada es de 50 pesos. Tocarán Los Carismas de Brasil y Los Bohemios de Garupá, Misiones.


 

La espera se hizo extensa. Por respeto a la Cuaresma, los productores se quedaron sin baile durante 40 días. Largas se hicieron las semanas trabajando en la chacra. La necesidad de ingresar a la pista permaneció contenida en el cuerpo y esa noche era la oportunidad de dejarla salir.

Van llegando de distintas colonias, Monteagudo, El Fisco, Paraíso, San Miguel o La Barra. Mujeres con tacos caminan con dificultad sobre el barro, varones de zapatillas, ojotas o botas teñidas de tierra colorada. Ningún gaucho, ninguna chinita, la mayoría luce vestimentas de estilo “urbano”.


Desde afuera ya se escucha la melodía de un chamamé. El primero en recibir al equipo fue Pedro Colesa, el encargado de organizar los bailes todos los fines de semana. Con orgullo, defiende su trabajo como "una necesidad para los colonos”. Su compañero y mano derecha, José Piris, también lo describe: "Para mí es muy lindo. El baile integra mucho a las familias y al colono, al tabacalero, el tealero. Ya es una tradición. No es como un boliche. A las personas de la colonia no les gusta eso".


Ya dentro del salón, los vasos de cerveza circulan de mano en mano. El primer detalle que llama la atención de esta cronista es la pista demarcada por una cinta de “prohibido pasar”. Más adelante se sabrá el por qué. El grupo Mistura ya se prepara para subir al escenario. Todavía nadie baila. Todos esperan detrás de la cinta hasta que comience a tocar la banda. Es como una regla implícita.


Rogelio Borges, un joven de 25 años, pide el vals para Mary, una de sus amigas que ese mismo día está cumpliendo quince años. “Venimos más que nada porque acá no hay problema. Siempre se cuida eso. Pero cada vez que salen de acá, muchos salen borrachos y hay accidentes. Tendría que haber más control con el tema del alcohol”.


Haciendo honor a su profesión de guía turístico, a partir de ese primer diálogo Rogelio se convertirá en el guía de la noche. Durante el baile, este joven de Puerto Paraíso ofrecerá detalles y descripciones de cada escena a la periodista que tomará nota o escuchará con atención.


Rogelio cuenta que “son todos agricultores, trabajan toda la semana y esperan el baile. La mayoría son de Brasil, vienen porque les conviene el cambio y también por sus amistades”. También, a lo largo del año, se hacen bailes temáticos: de la máscara, de la minifalda o concursos de baile con premios de plata o cerveza.



Minutos después, comienza a sonar Mistura. De a poco la gente se adueña del espacio detrás de la cinta. En la pista sólo se baila, no se fuma ni se bebe alcohol.



Chamamé, cumbia, corridos, valseado, sertanejo, es el amplio abanico de géneros musicales que sonarán durante la noche. La iniciativa para ingresar a la pista de baile viene de parte del varón hacia la mujer. Sólo basta que el muchacho extienda el brazo para que la dama acepte compartir una pieza musical. “La mujer se deja llevar. Lo importante es que el varón sepa”, dijo Daniel, un experimentado bailarín. Por otro lado, las mujeres gozan del privilegio que les otorga el género de poder bailar entre ellas sin ningún tipo de prejuicio que lo impida.


Tragos de color celeste, vestidos de animal print, zapatos llenos de barro colorado, abrigos colgados sobre los techos. Son algunas de las postales que se repiten en la noche del gran baile.


En la pista no importa la edad, ni el color de piel, ni las apariencias. Adolescente se mezclan con adultos, hombres de la tercera edad con jóvenes. Dos mellizas morochas de cabellos rizados, brasileras, se destacan entre la muchedumbre; una de ellas baila con un joven que usa botas de caño alto completamente embarradas, la otra lo hace con un muchacho rubio; un hombre que lanza pasos al estilo Travolta (pero de la chacra) junto a una dama que acompaña aunque para él es casi invisible su presencia. No existe la timidez. No hay vergüenza. El respeto ante todo.


Desde el paraje El Ceibo, Zulma Fitzner acompaña a su hija de 15 años, Rocío Belén. “Ella no está de acuerdo, pero a mí me da miedo porque acá corre mucha droga y alcohol para los menores. La voy a acompañar hasta que cumpla 18 años”, explica la madre mientras Rocío baila en la pista.
Zulma cuenta que hace seis años dejó de plantar tabaco, “porque el veneno que usaba me hacía mal”. Entonces, la mujer decidió reforestar con esencia, maíz y mandioca. “Se vive bien con la producción”, asegura.
 

Muchos llegaron al salón sólo para bailar con la música de Bohemios. Por año, la banda se presenta tres o cuatro veces en el salón de Colesa. Esa noche hicieron un gran anuncio: “Queremos contarles que en el próximo baile vamos a sortear 15.000 pesos”.  José Eduardo Medina es la voz de Los Bohemios, la banda que nació en Garupá hace 18 años. Con doce discos grabados, Medina asegura: “Nosotros vivimos de la música”.

El grupo compuesto por tres integrantes viaja por toda la provincia compartiendo sus canciones, que varían entre el folclore y la cumbia. “Nos gusta más tocar en las colonias. Es gente muy buena onda, gente sencilla que nos recibe de corazón. Acá son todos colonos. Muy buena gente. Tenes tabacaleros y laburantes de la chacra”.


Cerca de las 2 de la madrugada se vive el mejor momento en la bailanta de Colesa. Con la música de Los Bohemios, la pista se colma de parejas que se mezclan, circulan, bailan y experimentan un momento de catarsis y alegría luego de una semana de trabajo arduo en la chacra.


La Fiesta del Chorizo y el Pan Dulce, éxito garantizado

Se trata de uno de los eventos más convocantes de Alicia Alta. Es organizado por la Iglesia Evangélica del Río de la Plata. 
En Alicia Alta -poblado del municipio de Aurora- desde hace varios años la comunidad de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata organiza bailes sociales benéficos llamados Fiesta del Chorizo y el Pan Dulce.

por Julio Vazquez


Sin fecha ni mes fijo, acarrea el riesgo de postergarse o suspenderse si la lluvia azota la región –como pasó el año pasado-. Pero si el clima juega a favor, es éxito garantizado, pues es una de las fiestas más convocantes y originales del Alto Uruguay.  En el salón parroquial –muchas veces insuficiente para tantos consumidores- se instala una banda de las más cotizadas de la región, y entre baile y baile el público se va deleitando con abundantes porciones de pan dulce casero –en la jerga. kuka- con chorizo también casero -el maestro productor es Licio Schlozer- y copiosa cerveza.



El baile es puramente cervecero, muchos corridos, balerón, chotis, algo de chamamé. Acá viene toda la familia a bailar”, contó Lory, una señora muy fanática de estos eventos. “Bailar música de banda se aprende solo, a quien le gusta este tipo de música aprende a hacerlo enseguida”, apuntó Cecilia, empleada mercantil de 25 de Mayo que concurre con su esposo David.


La finalidad benéfica es una de las características de estas reuniones sociales, como la también muy popular Fiesta Municipal del Carro en Paraje Itatí de 25 de Mayo, que congrega multitudes. Y el baile es al aire libre, en patios con piso de aserrín. Lo que se gana con la cantina, con la tarjeta del asado y con las entradas se reinvierte en infraestructuras que están a la vista: playón deportivo, salón de usos comunitarios, batería de sanitarios.


A esa misma conclusión se arriba observando los bailes semanales en capillas y escuelas de Campo Grande, Campo Viera y sus colonias.  La tradicional banda Compás de Amor de Campo Grande ameniza matinés bailables -de 14 a 22 y de 18 a 14 horas-, ferias de comidas y bailes vecinales casi todos los fines de semana. Y con un agregado: estas fiestas se transmiten a través de Radio Más. 


Los bailes con bandas locales como Río Azul y Constelación, en salones comunitarios -Capilla Cristo Rey, San Juan Bautista, Escuela 551- del 25 de Mayo rural persiguen igual finalidad: reconstruir un salón, arreglar una escuela, ayudar a un enfermo.


Tal vez la demostración más contundente de reinversión de las ganancias obtenidas en concepto de entradas sea en el Alto Uruguay el gigantesco salón de fiestas que hoy tiene el Club Social y Deportivo Independiente del pequeño poblado San Francisco de Asís -municipio de Alba Posse-, emplazado en estratégico punto intermedio entre Santa Rita y 25 de Mayo.


A dos cuadras de la ruta provincial 9, la entidad, fundada en 1972, exhibe con orgullo una bien cuidada cancha de fútbol y un salón cubierto de 35 por 27 metros más un sótano de 8 por 35. El local está dotado de todos los servicios. “Soy dirigente desde hace 20 años y llevo 8 como presidente”, señaló Carlos Ziemann, vecino del lugar.


La entidad cuenta con 60 asociados. “A los bailes que nosotros organizamos se suman las fiestas de casamiento y los cumpleaños de los vecinos. Ahora hicimos un paréntesis por la Cuaresma; yo no soy católico pero respetamos la tradición. Aquí no entran menores. A fin de mes tenemos asamblea para cambiar la comisión directiva. La obra se hizo con fondos propios y con subsidios del Gobierno provincial”.


Las fiestas del Independiente convocan bailarines desde Aurora a Villa Bonita y de 25 de Mayo a Alba Posse, porque las bandas brasileñas de moda son contratadas asiduamente. Esto trae un extra: cada banda llega cortejada de muchos bailarines brasileros de Mauá y sus alrededores, porque la diferencia cambiaria incide.

La juventud en los bailes
 

Cali –apodo del presidente del Independiente- relató: “Mi papá era un gran bailarín y yo cuando hay un recreíto de cada fiesta, también bailo”.  Al hablar de sus hijas, contó que “Lorena es maestra y gusta del baile, igual que Priscila, que está en la universidad”. La tradición continúa.

En Aristóbulo del Valle los bailes de colonia perdieron vigencia. “La juventud urbana se refugia en los boliches bailables, salvo las pocas veces que viene al Club Caza y Pesca alguna banda brasilera”, observó Marina.


Pero los feriantes tienen éxito asegurado cuando festejan su aniversario con un mix de almuerzo seguido de baile, como el que están preparando para mayo en Salto Encantado con Los Granjeros. En estas fiestas el público está repartido entre los adultos y los jóvenes. Sin embargo, en 25 de Mayo Cecilia y David sostienen que los jóvenes del pueblo se desentienden de este tipo de música.


Al consultarles por qué van a estos bailes, contaron: "Por diversión, para distraernos de la rutina de la semana. La persona que siempre va a bailar es más feliz y se garantiza más años de vida”. Otra persona destacó que estos eventos “permiten conocer gente nueva, es más fácil conseguir pareja y diversión sin sentirse controlados, descargo de energías, evasión de los problemas y por pura recreación”. 



lunes, 21 de abril de 2014

“Siempre tengo algo para decir”

Lucas Monzón presentará el próximo jueves su nuevo disco Noctámbulo. La cita será en el Centro Cultural Alternativo CECUAl en Resistencia, Chaco. Estarán presentes Coqui Ortiz y Germán Kalber. En esta entrevista el acordeonista confiesa que “hay una búsqueda musical que uno viene haciendo, en algún punto se encuentra algo y deja de ser búsqueda. Se encuentra algo y ahí hay que grabar lo más rápido posible. Siempre tengo algo para decir y algo nuevo para contar, esa es la idea principal. En esta apuesta estarán también  Aníbal Miño en guitarra y Mariano Parrilla en bajo.
 
Por paulo ferreyra
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Estamos en un bar de Resistencia, la música suena bajito y nos ubicamos en el patio bajo la penumbra que ofrece un mango por la noche. Lucas Monzón se recuesta en la silla, recién terminó de hacer la prueba de sonido y todo está listo para la presentación de su concierto. Coqui Ortiz pulsa su guitarra sobre el escenario.
Lucas Monzón
El disco Noctámbulo ya hace un tiempo está sonando es las radios y en las presentaciones donde se presenta Lucas. Este material contiene temas propios como “Tacuarita”, “Aurora” y “Noctámbulo”. Además pueden apreciarse composiciones de Coqui Ortíz, Horacio Castillo y Alejandro Ruíz. El destacado acordeonista manifiesta que si bien el disco está aún fresquito sigue componiendo y presentando temas nuevos.


- A la hora de editar un disco, ¿hay un punto donde se cierra y pones punto final a cada composición?

 

Sin lugar a dudas hay un tiempo para cerrar cada tema. Hay un punto, los temas siempre tienen una vuelta de rosca, siempre hay algo que hacer o le vas cambiando algo. Entonces se hace inevitable cerrar el tema porque siempre hay una forma diferente de hacerlo. Uno busca cerrar esa estética que pensó en un momento y que la gente que te escucha pueda conectarse con eso que hiciste. Hay una búsqueda que uno viene haciendo y en algún punto se encuentra algo y deja de ser búsqueda. Se encuentra algo y ahí hay que grabar lo más rápido posible y que salga el disco.

- Ahora con el resultado final, ¿cómo ves el disco?

 

Antes que nada cabe aclarar que en este proceso hay muchos cambios. Eso tiene que darse. En principio uno mismo va cambiando y nunca es el mismo, en la vida y en la música todo se plasma. Me gusta el disco, tengo la gratificación de que algunas personas que admiro me han hecho observaciones muy buenas. El resultado final si se quiere es lo que nos sale, lo que queremos decir a través de la música. Trabajar con la producción de “los años luz discos” nos da una apertura de difusión mayor y eso también me da muchas satisfacciones.

Una voz con perfume de mujer

 

El disco de Lucas Monzón tiene un tinte de música tradicional y de vanguardia. Es un disco especial, no porque lo escriba tan fácil sino la piel despide una sensación nueva después de escucharlo. Aquí nos encontramos con un abanico donde las composiciones propias y las ajenas coquetean en buen andar. En ese paisaje la voz de Cecilia Palh, dulce como puede ser el monte, le pone un toque muy especial.
 

La incursión de Cecilia Palh en el disco se da por una cuestión muy particular. Estaba trabajando en el disco y le digo a Coqui Ortiz que quería que participara del disco. Esto debo confesar que lo había planificado antes de conformar la estética musical del disco, desde el vamos quería que Coqui esté presente. Por ello el resultado también es una alegría muy honda y me alegra profundamente que suceda. Coqui está en el disco y es un dato importante”. “Coqui Ortíz tiene mucho que ver en mi música, como Alejandro Ruíz, Patricio Hermosilla, German Kalber, Diego Brandan, entre tantos otros que debo estar cometiendo el pecado de olvidar en este momento. Nosotros nos juntamos con Coqui en el CECUAL – es como nuestra casa – y el me muestra sus composiciones. Recuerdo bien que en esa noche de música brilló por sobre todas “Flor del agua”.

En el relato Lucas hace una pausa para confesar que estaba gastando el disco que le habían acercado de Cecilia Palh. Entonces le dice a Coqui si podían grabar el tema con Cecilia Palh. “Cuando le comunicamos la idea ella aceptó de buen ánimo e inmediatamente nos pusimos a trabajar. Para el disco nosotros grabamos las pistas acá y ella grabó la voz en Buenos Aires. Estaba el tema cerrado y nosotros no nos conocíamos personalmente. Por suerte después pude conocerla, estar en su casa y compartir una copa de vino. Cecilia es una persona maravillosa”, cierra Lucas Monzón.


Noctámbulo por dentro


Es difícil pintar el disco con algún color cuando los acordes del mismo se multiplican y la música se vuelve pájaro, difícil de asir con palabras o metáforas. Lucas Monzón cuenta que la idea de poner a un tema noctámbulo nació por anuencia de un amigo que le sugirió ese nombre, pues el tema “roza el compartir con amigos, el silencio, el insomnio y el divagar de cosas inciertas”. A la hora de poner un nombre al disco creímos que este era el más ajustado al conjunto de temas.
Maria Parrilla - Lucas Monzón - y Aníbal Miño


El disco revela composiciones de Lucas como “noctámbulo”, “aurora” donde toca el acordeón solo y confiesa que es un tema dedicado a su madre, “ella se llama Luisa Aurora”. También podrán encontrar “tacuarita”, una composición dedicada a su primer maestro de acordeón, “fue mi primer maestro y amigo sobre todas las cosas”.


El disco se completa con composiciones de Alejandro Ruiz como “el espejo” y “río de oro”. “Alejandro es un gran compositor, un gran arreglador, hemos compartido muchas charlas y el me permitió trabajar con estos temas”, señala el acordeonista. En este disco Lucas Monzón también vuelve a revivir una creación de Horacio Castillo, “Chamigo Fulvio”, “aquí toco canciones que dicen cosas y que tienen que ver con esta región”, señala el músico.


Para la presentación del disco aquí en Resistencia – Chaco, pues ya lo presentó en Buenos Aires, lo realizará de la mano de Aníbal Miño en guitarra y Mariano Parrilla en bajo. “Hoy tengo todos los temas del disco en esta conformación de trio y así lo vamos a presentar”, señala el músico. “Voy a tocar cosas nuevas además porque pienso seguir componiendo y presentando cosas nuevas. Siempre tengo algo para decir y algo nuevo para contar, esa es la idea principal. Además en el CECUAL estarán Coqui Ortiz y Germán Kalber.






domingo, 20 de abril de 2014

Restos del pueblo jesuita-guarani en San José

Los restos del antiguo pueblo jesuita guaraní están en un terreno privado que se intentó expropiar, pero la Municipalidad no cuenta con los recursos necesarios por el alto valor del predio. Hay vestigios todavía de las escalinatas y construcciones de aquella época.

Por Mauro Parrotta
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San José está en el límite con la provincia de Corrientes y se encuentra en un cruce de rutas provinciales y la nacional 14 experimentó en los últimos diez años un notable crecimiento poblacional. En el 2001, el censo determinó que contaba con poco más de 6 .000 habitantes. En el censo de 2010, los resultados revelaron que los habitantes son 9.500. En San José casi el 90 por ciento de sus casas tienen los cimientos con las piedras de lo que fue hace 400 años una de las reducciones jesuíticas más grandes que existieron por entonces en la región, lo que muchos años después se convertiría en la provincia de Misiones.

En San José el silencio y la tranquilidad reinan a toda hora. Es pintoresco y el orden de su pequeño casco urbano se destaca a metros de la ruta 1, que la conecta con su vecina localidad de Apóstoles.

Entre sus casas hay varias que tienen quizás 100 años o más y en esas se pueden apreciar actualmente las piedras con la que se construyó la reducción jesuítica, que según se asegura, fue una de las más importantes de aquella convulsionada época en la cual las batallas con los bandeirantes marcaron el comienzo y el final en varios casos.
José - vecino del antiguo pueblo jesuita-guaraní

En el barrio Don Bosco, al otro lado del casco urbano, cruzando la ruta hacia el norte de la provincia, existen aún los vestigios del pueblo jesuita. “Esos terrenos fueron loteados en 1927; desde entonces esas tierras son privadas y sí, las piedras fueron saqueadas de manera sistemática”, explicó Paola Guerrero, a cargo del área de Cultura de la Municipalidad de San José.

En el barrio Don Bosco todos conocen más o menos la historia de esos terrenos donde a escasos metros se pueden apreciar aún las bases del pueblo que fuera fundado entre los años 1600 y 1700.

“Acá, en esta calle, dicen que antes habían túneles”, señala el vecino José, que vive a unos 100 metros de esos lotes y asegura que a pesar de vivir hace pocos años en San José, se fue enterando de la historia que tiene frente a sus narices. “No sabemos de quién son estas tierras, lo que sabemos es que lo que se puede ver fue parte de una reducción jesuítica”.

En el lugar, de fácil acceso, están varias enormes piedras confundidas entre la gran vegetación. Incluso hay árboles añosos que se fueron abrazando con esas piedras. Recorriendo varios metros monte adentro se observan además como excavaciones de quienes quizás buscaron tesoros de aquellas épocas. O quizás los sigan buscando.

Según se explicó desde la Municipalidad de San José, se intentó comprar los terrenos para proceder luego a la recuperación de los vestigios que aún quedan, pero el precio que puso el dueño hizo imposible la inversión para la gestión actual de la localidad.

 

Los túneles y las piedras

El vecino José asegura que al menos en una de las calles del barrio Don Bosco que limitan el terreno en donde están las últimas piedras de la reducción de San José, antes había un túnel, “pero ahora está tapado... Eso es lo que dicen”. Y parece que los dichos de la gente no son infundados.


Según el historiador Pablo Babi, de Concepción de la Sierra, en las reducciones jesuíticas había dos clases de túneles. “Una de las posibilidades es que sea uno de los túneles que hacían de pasaje para que la gente se comunicara con las iglesias o sean pasajes de escape para cuando llegaran los bandeirantes. Pero también existían túneles que servían como letrinas y se conectaban con los techos, entonces cada vez que llovía, eso servía de drenaje para los restos fecales”, explicó Babi.

Es increíble que eso siga abandonado, sucede lo mismo en Apóstoles, Concepción, Mártires y Santa María. Se fueron llevando las piedras durante el paso de los años, yo sé que en San José hay muchos lugares donde se tienen vestigios de los jesuitas y piezas de los guaraníes, serían como museos dispersos y tendrían que estar concentrados en un sólo lugar, si en San José hay un museo para ese fin...”.


Efectivamente, en el museo provincial San Ignacio de Loyola se pueden apreciar cerámicas, clavos, cerraduras, monedas y medallas de aquella época, pertenecientes a los guaraníes y a los jesuitas. Inclusive el propio museo tiene partes hechas con las piedras de las reducciones.

“Se tiene que respetar la ley 1.280 del patrimonio histórico, creo que es el momento oportuno por la presencia del papa Francisco en Roma, porque parece que se sigue castigando a los jesuitas... Creo que es el momento”, opinó el historiador Pablo Babi.

 

El camino de las piedras

Lo aseguró Paola Guerrero, de Cultura de la Municipalidad de San José y lo reafirmó el historiador Pablo Babi: las piedras de las reducciones de Apóstoles, San José, Concepción, Mártires y Santa María fueron saqueadas y llevadas a distintos lugares de la provincia y del país. 


En San José incluso se asegura extraoficialmente que varios de los cimientos y de las piedras que conformaban las grandes estructuras de los pueblos jesuitas están en la localidad correntina de San Carlos.


Y precisamente en Posadas, al desaparecer una de esas piedras del frente de un histórico local en la Bajada Vieja, se dijo que pertenecía a las reducciones de San Carlos. “Parece que hay quien cree que se pueden adueñar de esos vestigios”, se lamentó Babi.


miércoles, 16 de abril de 2014

Carolina Benítez presenta “Basta de Silencio”

La escritora y docente Carolina Benítez presentará este miércoles 16 su libro “Basta de Silencios”. La cita tendrá lugar en el patio del Instituto de Cultura de Corrientes y estará acompañada por el Dr. Enrique Deniri. El libro también será presentado el 3 de mayo en el Stand de la Editorial Dunken y el Stand de Corrientes el próximo 29 de abril, todo en el marco de la 40 Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. En esta charla adelanta que “el libro habla de los abusos. Fui abusada desde los cuatro años hasta los once. Son muchos años. El libro es mi biografía y esta destinada a los adolescentes y a los padres”, resalta. 

Por paulo ferreyra
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“El libro es una autobiografía. Van a encontrar aquí mí experiencia personal”, cuenta. “Si bien nunca pensé en escribir, este libro forma parte de un proceso de liberación, fui abusada en mi infancia, hoy quiero contar mi experiencia y cómo pude liberarme de esta carga”.

“Creo que tengo un don para escribir. Me resulta fácil escribir, puedo estar dos o tres horas con una oración, me apasiona escribir. Aquí lo más importante es mi experiencia”, resalta. “Una biografía comienza sin la pretensión de ser un libro para todo el público, esto se fue dando naturalmente. Me buscaba, me costaba encontrarme, creo que eso hizo que escribiera este libro. Fue un proceso de liberación”.

Carolina Benítez es Técnica en Turismo y además estudio Profesorado Inicial, trabajando como maestra jardinera descubre su vocación en el mundo. “Cuando comenzaba el profesora recuerdo que dijeron que había que tener vocación, que a los niños hay que contenerlos y educarlos. Al llegar mi primera observación en un Jardín descubro que ahí está mí vocación. Quizás este sentimiento se despierta por esa niñez perdida que tuve. Me encontré con los niños y los podía disfrutar de otra manera. Era una mezcla de sentimientos. El afectos de los niños fue increíble”.


“Un arrebato a la inocencia”


Así se titula el primer capítulo de este libro “Basta de Silencio”. Un arrebato a la inocencia es lo que ha sufrido Carolina Benítez. En la charla ella hace una pequeña pausa y comienza, “el libro habla de los abusos de los que fui víctima. Fui abusada desde los cuatro años hasta los once. Son muchos años. El primer abuso fue a los cuatro años, aunque yo creo que el primer abuso fue antes. En mi memoria está viva aquel domingo cuando tenía cuatro años. Esto lo reprimí y no lo pude contar a mi familia. El victimario nos hace sentir culpables, el delega esa responsabilidad en nosotros y nos hace sentir culpables”.


“El victimario nos conquistas con golosinas, palabra halagadoras, con caricias y te hace preguntas como por ejemplo si vos le querés o no. Y como niño le respondes que sí y entonces si vos me querés yo te puedo hacer esto. Después te dice “si yo te hice es porque vos me dejaste”. De un momento a otro resulta que si paso esto es porque vos permitiste, si vos le contás a alguien va a ser tu culpa”.


“Qué hace un niño frente a tantos planteos. Un niño a esa edad todavía no sabe lo que está bien y lo que está mal. Es muy confuso. Recuerdo a mi mamá a los cinco años diciéndome -Carolina no permitas que nadie toque tu cuerpito, nadie te lastime, porque eso está mal-. Sí – pienso yo - está mal pero ya me lo están haciendo, peor todavía, entonces me lo guardo. Está mal eso y yo lo permito. Para un niño es muy confuso. Además está el miedo de ser reprochado o reprendido por eso cuando el niño no es el culpable, él es la víctima y no el culpable”.

El niño lo reprime y lo guarda en lo más profundo de su ser. Sigue su vida como una mala película, después cuando esta persona se aleja repentinamente del seno familiar, pues era un amigo de familia, supongo que yo comencé a desarrollarme como señorita y a él solo le gustaban las niñas”.

Carolina Benítez cuanta que durante mucho tiempo reprimió todo esto en lo profundo de su ser. Cuando termina la secundaria es víctima de un hecho que la marca profundamente. En la calle es increpado por un hombre del cual logra escapar, pero eso hace que fluyan en ella todos los tormentos de su niñez. Todo lo que había vivido en su infancia se activa y entonces se recluye durante un año en su casa, no sale y se queda encerrada en su habitación.


“El hombre me pregunta si me puede acompañar y yo le digo que no. De igual modo el me sigue, cuando intento correr él me alcanza y me pone contra la pared. Pude escapar y llegar a mi casa. En ese momento todos los recuerdos de mi infancia brotaron como un torrente”.


“Recuerdo que desde esa noche no podía salir de mi casa, tenía trastorno de ansiedad. Un año estuve encerrada. Tenía miedo, en mi casa no comprendían lo que me pasaba. Vivía dentro de mi pieza. Mis hermanos me decían topo”.


“Pasado ese año vuelve una amiga mía de la infancia, Clara, con ella nos juntamos y ella descubre que algo serio realmente me pasaba. Le cuento del hombre que me increpo pero no de los abusos anteriores. Con su ayuda pude ir al psiquiatra. A la Psiquiatra le conté todo, en la séptima sesión descubrió de los abusos. Para mí fue muy chocante, pudo ella sacar todo lo que había dentro de mí. Fueron mis gestos y mis lágrimas que hablaron por sí solo. La psiquiatra me contuvo mucho. Fue algo fuerte. Fueron siete u ocho años de tratamiento”. 



“Basta de Silencio”

Carolina Benítez llegará este miércoles 16 de abril al patio del Instituto de Cultura para presentar su biografía. “Hoy he podido superar todo. Ojalá que el libro pueda ayudar para que la gente pueda salir adelante, todo lo que padecí y lo que se padece, todos los trastornos que padecí. Este libro también pretende ser una advertencia a los padres, aquí hablo de mis comportamientos de niña y adolescente. El miedo a las personas que tenía, de los caprichos y de los gestos”.



“Este libro va dirigido para los padres, a los adolescentes, para las personas que fueron abusadas y para las personas que aún siguen padeciendo abusos. A todas estas personas dedico este libro. Al final del libro hay un tic preventivo para los padres, para la detección temprana del abuso y cómo los padres tienen que tratar estos casos.


“En mi interior estaba llega de ira, de odio, de resentimientos, era un resentida de la vida. Recién a los 22 años pude confesarle a mi familia lo que me había pasado en la niñez. Fui cambiando de apoco, hoy disfruto de la vida. Con los chicos en el jardín nos alegramos y nos alimentamos mutuamente. Me siento libre. Me siento muy bien. Quizás el mensaje más claro del libro sea este precisamente, se puede salir, se puede ser libre”.

“Hoy me siento completa escribiendo también. Es un proceso muy bueno, me siento bien escribiendo, disfruto, me pasaba cinco o seis horas escribiendo y el tiempo no pasa. Ya estoy pensando en mí próximo libro, será sobre el bullyng, lo tengo ya casi estructurado pero no quiero adelantar más.

El dr. Enrique Deniri estará en la presentación de este libro y fue quien ayudó en un primer momento a escribir este libro de “Basta de Silencio”. “A Enrique le mostré el primer bosquejo del libro, cuando lo leyó me dijo que tenía algo especial y que podía pulir mi escritura. El me animó a seguir adelante con estoy y por ello me acompañará este miércoles en la presentación del libro”.

“Basta de Silencio” de Carolina Benítez será presentado también el 29 de Abril en el Stand de Corrientes y en la editorial Dunken en el marco de la 40º Feria Internacional del Libro en Buenos Aires.

“Escribir este libro fue una ayuda de Dios. El puso las letras y las palabras, yo las transcribí y las llevé al papel. Generalmente las personas que fueron abusadas o tuvieron un comienzo de vida poco feliz dicen que dios los abandonó, yo hoy por hoy digo que dios estaba conmigo y sufría a la par mía. Después me puso a distintas personas en la vida para poder salir adelante, para poder liberarme”.

“Hoy estoy feliz por todo esto, porque lo he superado, porque me gustaría que todas las personas que pasaron o padecen abusos sepan que se puede salir. Somos seres sociales y siempre estará alguien que nos tire una mano. Con la ayuda necesaria y con el tratamiento necesario se puede salir. Hay que tomar la ayuda de quienes nos rodean. Mi testimonio es que se puede salir.