"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

viernes, 14 de junio de 2024

Yamel Yaya: El deseo de indagar en sus raíces y en la feminidad

 

Las texturas, los colores y las perspectivas de las obras de esta artista impactan en el primer contacto. A través de esta charla entramos en ese mundo, por momentos nos dejó ver y palpar sus herramientas, la selva que está pulsando el movimiento de sus manos.

 

Paulo Ferreyra

 

Es curioso pensar cómo observamos el paisaje a través de una ventana. Quizás es el paisaje el que nos observa a través de nuestro tragaluz. En paralelo, Yamel Yaya nos observa desde sus obras.

Yamel Yaya

El rosal en su inquieto modo de florecer va quemando la savia que alimenta su ser, escribió alguna vez Alfonsina Storni. En el proceso creativo, en las diferentes herramientas que usa Yamel va usando el caldo de cultivo que forjó su vida desde su nacimiento. El arte era inevitable en su vida. Desde muy pequeño se recuerda pintando o dibujando en todo lo que encontraba a su paso. En la adolescencia llegó a tener cuadernos de trabajo a modo de diario. En esas hojas fue donde comenzó a desarrollar el collage y las acuarelas.

 

La artista ya ha expuesto en diferentes lugares. Sus obras se van consolidando en un estilo propio y con herramientas que se conjugan nuevas en sus manos. La universidad también le aportó mucho en sus procesos de trabajo. En esta charla telefónica desentrañamos parte de su proceso creativo.  

 

— ¿Con qué herramientas de trabajo te sentís más cómoda?

 

— En los recortes de papeles y haciendo collage me siento cómoda. También me gusta trabajar con las acuarelas. Me gustan estas herramientas para usarlas con libertad, haciendo muchas manchas, haciendo capas y aplicando transparencias. Los recortes que voy introduciendo ciento que funcionan y tienen una autonomía dentro de la obra.

 

— También has probado con la tinta china.

 

— Si, la tinta china lo heredé de la carrera de diseño gráfico donde trabajamos tipografía. Me quedé con esa herramienta porque tiene una fluidez con la que me gusta trabajar. Laburo indistintamente con tinta china y acuarela.

Obras de Yamel Yaya

 

— Volviendo a los recortes de revistas que incluís es tus obras y que mencionaste que funcionan con autonomía, ¿Por qué? ¿Cómo surgió incluirlos?

  

— Hace unos años me regalaron unas revistas de los años 50 y 60. Son revistas de confección. Desde hace unos años empecé a trabajar con ese material. Así se despliegan y se incorporan a mis trabajos las cosas heredadas, con mensajes de mis abuelas, de mis tías, de mi mamá, todo ese imaginario y las imágenes que me traen de las mujeres de mi familia. Aparecen las cremas, los frascos, los perfumes, por eso empecé a utilizar este tipo de recortes. Para mí es una introspección a mi historia familiar, personal. Las mujeres están muy presentes.

 

— Me atrevo a trazar unas líneas sobre puntos en común en tu obra, las flores siempre están presentes, ¿tiene relación con esa tradición familiar?

  

— Las flores están presentes como una conexión muy femenina. En principio la acuarela me da la posibilidad de inventarme flores a través de las manchas. También en este tiempo he buscado muchas flores. Aparecen también las plantas que fui heredando de mi abuela y mi mamá. Mi familia viene de distintos puntos, mi abuela es del Chaco, mi mamá vive en Misiones y yo vivo en Corrientes. En la familia siempre estamos trasladando plantas. Ahora estoy armando mi propio jardín. Empecé a tener cariño por estas plantas que vienen de mi familia, por ejemplo, un malvón que me regaló mi abuela. La primera planta que me regaló mi mamá está presente en muchas de mis obras.

Obras de Yamel Yaya

 

— Ramón Ayala decía que el arte es la única red que puede atrapar el paisaje sin quitarle libertad, ¿coincidís? ¿Hay algo de eso en la serie que hiciste y titulaste Una selva propia?

 

— En realidad en la serie hay un poco de lo que puedo ver y decir de mis viajes por Misiones. Es una mirada un poco extrajera que tengo sobre Misiones. Hace tantos años que dejé esa tierra y hoy vivo en el paisaje correntino de mucho campo. Al volver a Misiones redescubro esta tierra y las sensaciones que me generaron me llevaron a crear la serie Una selva propia. El verde constante, incluso entrando a la ciudad de Posadas se siente el verde y esas cosas las fui redescubriendo. Cada verano me gusta reconectar con Misiones.

 

— En algún momento sentiste que el paisaje era tuyo y ahora ya no lo es, ¿funciona así?

  

— Para mí fue traer mi paisaje, reclamar mi lugar dentro de la potencia de Misiones. Me pasan cosas cuando me preguntan de dónde soy, no sé bien qué decir. Soy misionera pero también me siento correntina, tengo mi familia que es muy del litoral. Mi mamá es del Chaco, mi papá es correntino y yo soy misionera. En mis obras nunca había representado mi lugar, dibujar y hacerlo obra es expandir un recuerdo propio, íntimo, más allá de las fotografías que también tengo inmersas en el paisaje. Hacer estas obras me generó una reconexión emocional con la tierra de Misiones.

 

— Trabajas con las imágenes y también con las palabras que aparecen en el collage, ¿por qué?

  

— Al principio tenía los textos que generaban ciertas texturas y esas cosas me atraen mucho. Por lo general los papales me atraen, mi primera aproximación es más visual desde la textura y desde lo que me puedan aportar al collage. Me ha pasado que me siento a leer y me encuentro con una frase - en realidad esas frases me encuentran a mí - y así aparecen en las obras. Mucho de ese material que recibí de las revistas de los 50 y de los 60, son revistas que eran destinadas a las mujeres. Entonces los mensajes de las revistas y de algunos libros que tengo también, cuando me pongo a leer rescato cosas para llevarlo a una obra de este tiempo. Es un ejercicio que me divierte mucho y siento que puedo acercarme a la textura para profundizar y ver qué me dicen los recortes.

 

— ¿Qué buscas generar en quienes se acercan a tu obra?

 

— He notado que muchas mujeres, entre ellas mi abuela, mis tías, mi mamá, se acercan y entablan cierta relación con los paisajes. Eso también es un descubrimiento para mí. No me siento hacer estas obras con una finalidad de exponer, sino que hay una búsqueda personal detrás. Siempre aparece un deseo de indagar en la femeneidad o un deseo de honrar mis raíces, estas cosas nos conecta con muchas mujeres.

 

 “La respuesta está enmarcada en mi provincia”

 

Hace unos años, bastante, Virginia Woolf escribió, “La extrema actividad mental que se produjo entre las mujeres a finales del siglo dieciocho —las charlas y reuniones, los ensayos sobre Shakespeare, la traducción de los clásicos— se basaba en el sólido hecho de que las mujeres podían ganar dinero escribiendo. El dinero dignifica lo que de otra manera sería frívolo si no se paga por ello”.

 

Con la serie Una selva propia Yamel Yaya está haciendo un guiño a la obra de Virginia Woolf. Desde hace un tiempo cuando comenzó a centrarse en sus obras se preguntaba cuál era su lugar, cuál era su habitación dónde pueda sentarse a escribir y dónde podía ser ella misma, completa. La respuesta que enmarcó estuvo en Misiones.

 

“Me gusta el ejercicio con el cuaderno, escribir y que en el proceso aparezcan las cosas. En ese contacto con las hojas aparecen paisajes que en algunos casos nacieron abstractos y otros con una forma determinada. Ese es hoy mí cuarto propio”, cerró Yamel.

jueves, 6 de junio de 2024

Humberto Gómez Lollo: “Mis materiales fuertes son el mármol y la madera”

 

Humberto Gómez Lollo

Este viernes a las 20.30 el artista inaugurará su Muestra Retrospectiva 50 años creando esculturas. La cita es en el Museo Humberto Gómez Lollo de Resistencia.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Las esculturas ya están en la sala principal del Museo Humberto Gómez Lollo. Una oportunidad como pocas veces se abren aquí para recorrer los 50 años de trayectoria del artista. El museo estará abierto de 9 a 11,30 y de 18.30 a 20 hasta el 30 de junio.

 

En arte están los entendidos, las personas que entran en los detalles de las obras y después en aquellos que definimos una obra por gusto, me gusta o no me gusta. Humberto explicó que cuando alguien va a comprar una obra sugiere que deben compren la obra que más le guste. Eso es importante porque después en su casa van a tener una obra con la que van a tener que convivir a diario. En definitiva, el arte es para entendidos y para aquellos que solo nos regimos por los gustos, resume.

 

El tiempo dirá cuál es el estilo del escultor. Pero en esta muestra retrospectiva queda claro que la abstracción es lo suyo. Humberto Gómez Lollo está cumpliendo sus sueños, tiene su propio museo y ahora realiza esta muestra retrospectiva. “El cielo me sigue regalando cosas. Por ejemplo el hecho de que una de mis obras pasó a ser Patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires”, destacó.

 

Visitar esta muestra es la posibilidad de acercarse al artista y tomar contacto con los 50 años de trayectoria. En el Museo se podrán observar sus primeros trabajos en madre, su primer mármol como así también su primera obra hecha en chatarra. Cabe destacar que Humberto Gómez Lollo tomó como fecha de inicio de sus trabajos el día que realizó su primera muestra individual, la misma fue el 7 de junio de 1974.

 

“Hacer esta muestra era algo que posiblemente no esperaba. Estoy cumpliendo 50 años haciendo esculturas y es un largo camino que recorrí con el arte”, así manifestó el escultor. A lo largo del tiempo no descuidó sus primeros trabajos, todavía tiene aquellos hechos en madera, mármol y las primeras obras en chatarra, la fundición en bronce y en aluminio. Esas obras quedan para la provincia del Chaco. En una jornada de sol, al abrigo de esculturas que había cincelado sus manos, tuvimos esta charla para profundizar en el significado profundo de esta muestra retrospectiva.


 

— ¿Cómo fue aquel día cuando revelaste tus obras por primera vez en una muestra individual?

 

— Aquel día tenía muchas expectativas porque era la primera vez que iba a mostrar mis obras en público. Había reunido diez trabajos. Esperaba que fueran bien recibidas. No podía anticiparme a la reacción de la gente. Tenía expectativa por saber cómo lo iban a recibir la gente. Además, todos sabemos que el público chaqueño es muy exigente. Es entendida en arte. También está presente la gente que no es entendida pero te dice - me gusta o no me gusta. Esto último es muy importante.

 

— A lo largo de estos años hiciste muchas obras, ¿cuál fue el criterio que usaste para seleccionar una parte de tu producción artística?

 

  Vos sabés que empecé a trabajar con obra figurativa. Con el tiempo me fui yendo lentamente hacia la abstracción. Cumplí distintos momentos y tuve distintas etapas. Trabajé en madera, mármol y fundición. Fueron distintas etapas en estos 50 años de trabajo. He realizado muchas exposiciones individuales tanto en el país como en el exterior, tuve la suerte de mostrar mi obra en el país y en el exterior. Las mismas circularon por Francia, Japón, Estados Unidos, México, Canadá, Finlandia, por nombrar algunos países.

 

— ¿Entonces la intención mostrar esa evolución a lo largo de los años?

 

— No sé si evolución pero mi intención es mostrar cómo fui cambiando a lo largo de estos años. En la muestra podrán ver las distintas etapas de trabajo que tuve a lo largo de los años. Es difícil hablar de evolución en el arte, o decir tal obra es bueno o tal obra es mala. A mí me cuesta definirlo de esa manera. Puedo hablar con certeza de 50 años de trabajo constante. Sigo trabajando y eso es lo mejor, en escultura hay que trabajar todos los días. Esa es la definición de escultor.


 

— Los cambios que se produjeron en tu obra, ¿los buscaste?

 

— En un momento de mi producción mucha gente me decía que tenía que irme hacia la abstracción y no mantenerme en lo figurativo. Sin embargo yo hacía lo que me gustaba y lo que quería. Hasta que llegó un momento donde quise hacer abstracción. Aunque en realidad siempre está presente la abstracción, porque cuando hago una figura humana no hago cabello por cabello, sino que represento el volumen y cuido la forma. En algún momento empecé hacer abstracción de planos, de movimientos y de espacios.


 

 ¿En esa búsqueda está presente lo estético?

 

— La parte estética en arte es lo fundamental. Ahora bien, que lo logremos es otra cosa. Siempre traté de aplicar las técnicas tanto en la madera como en el mármol. Mi material preferido de trabajo es la madera, porque cuando me inicié en el arte fue con la madera. Después el mármol, me gusta el desafío del mármol porque hay que trabajarlo con mucho cuidado. Me atrevo a decir que mis materiales fuertes son el mármol y la madera.

 

— ¿En qué obra sentís que lo lograste una estética especial?

 

— En un momento de mi vida hacía mucho mármol. Un día tenía un bloque y pensaba hacer un trabajo. No proyecté, no boceté, no hizo croquis, en definitiva no planifiqué nada. Como era un momento donde lo trabaja tanto pensé que me iba a salir sola la obra. Pero no fue así. Cuando arranqué a trabajar me encontré con que estaba perdido. Entonces dejé el bloque, en su momento lo iba a solucionar así que dejé la obra a medio terminar. Estuvo como cinco o seis años debajo de mi banco de trabajo. Llegó un día y dije que tenía que terminar, esa obra la terminé y me gustó su resultado final.

 

— ¿En el arte todo está permitido?

 

— Totalmente. En el arte todo está permitido. Es fundamental y se lo digo a mis alumnos, nadie tiene la verdad en arte. Si alguien tuviera la verdad en el arte todos le compramos la receta y hacemos lo mismo. En arte mientras haya la intención de buscar y crear todo es buena.

 

 

Agradecimientos

 

Por último, el escultor Humberto Gómez Lollo dejó en claro que hay mucho por agradecer en tantos años de trabajo, “el inicio fue difícil. Hasta me atrevería a decir que hoy los jóvenes la tienen más difícil que en mi época. En mis inicios he tenido el apoyo de autoridades, de amigos y de gente que no conocía. A veces me iba a un aserradero a buscar un pedazo de algarrobo. Ellos me daban, no me cobraban. Hoy es muy difícil encontrar. Mis alumnos me dicen que la madera sele muy cara.

 

Tuve suerte porque la gente me regalaba madera y así podía trabajar. Además tengo que destacar el apoyo de mi familia, eso ha sido fundamental. Hay amigos y personas que me ayudaron sin conocerme. Los herreros también, a veces pedía una base y me hacían trabajos importantes.  Soy un agradecido a toda esa gente”.

viernes, 31 de mayo de 2024

Meno Fernández: "Un escritor no necesita que las cosas le sucedan para escribir sobre ellas"

Meno Fernández, autor y compositor de Los Rancheros

Los Rancheros están celebrando treinta años de trayectoria. En su gira por todo el país, llegarán el 15 de junio a Resistencia. La cita será en la Casa del Médico a las 21.

 

Por Paulo Ferreyra

 

 

La banda viene tocando todos los fines de semana. Así, entre tanta actividad, de repente se le pasaron treinta años de trayectoria. "No me di cuenta de que habían pasado todos estos años", deslizó Meno Fernández, cantante y compositor de Los Rancheros.

 

"Generalmente uno se da cuenta de cuánto pasa el tiempo cuando está inactivo. Cuando estás sentado en un sofá esperando que te llamen el tiempo no pasa nunca. En cambio cuando estás todo el día trabajando y trabajando -a vos también te pasará lo mismo en tu profesión, mientras haya una nota para hacer y periodismo para ejecutar- cuando te quieras acordar pasó el tiempo", así comenzó esta charla con Meno.

 

"Ni por todo el oro del mundo"

 

Los Rancheros estarán en Resistencia el sábado 15 de junio, a las 21, en el Auditorio Casa del Médico, avenida Ávalos 450. Las entradas anticipadas ya están disponibles. La banda argentina llega a la región en el marco de su Tour 2024 para festejar con su público los treinta años del disco Ni por todo el oro del mundo. El álbum contiene las canciones que han marcado un estilo característico y propio. Antes de su arribo a la ciudad, realizamos una entrevista telefónica con Meno Fernández.

 

— Vamos a partir de una frase de una canción que está en el imaginario popular del rock, "Cuando un amor se termina el mundo que te di se vuelve contra mí". ¿Cómo surgió esta frase?

 

— Esto es interesante porque esta canción, y esta frase en particular, la analizan en la Facultad de Letras. Conozco alumnas de la Facultad de Letras que me contaban que se analizaba en clase esta frase. Buscan el trasfondo de unas palabras que se puede decir livianamente pero que tiene una profundidad y se prestan para el análisis.

 

Sin embargo cuando escribí esta canción no puse en mi cabeza un por qué. Se me vino la letra y fueron sucediendo las palabras. Después, con el paso del tiempo, me di cuenta de la importancia que tiene esta expresión.

 

Creo que a muchos nos pasa que cuando comenzamos una relación de pareja entregamos todo. No estamos regateando o entregando un poco. Cada persona en el amor da todo lo que tiene adentro para que la otra persona sea feliz y esté contenta. Pero después, cuando la cosa no funciona, uno se pregunta: ¿para qué di tanto? Ahí es cuando pareciera que todo ese mundo que diste se te empieza a volver en contra.

Los Rancheros

 

— ¿Se puede escribir canciones cuando estás enamorado? ¿O el desamor forma parte de un estado puro de amor?

 

— Me parece que hablar de la felicidad plena del amor se convierte en una canción estúpida. Las cosas que hay para decir ahí son muy obvias. Generalmente cuando estás enamorado podes escribís estupideces. En la felicidad del amor se escapan palabras que a veces son chabacanas. En cambio el desamor viene con una poesía más profunda. Es más fuerte, hay dolor, bronca, reflexión.

 

— Los Rancheros tienen muchos clásicos dentro del rock nacional, ¿cómo te llevás con esos éxitos?

 

— Soy un agradecido a estas canciones. Nosotros estamos haciendo una gira por los treinta años de Los Rancheros con una trayectoria ininterrumpida. Cada vez somos más poderosos. Siento que a través del tiempo el mensaje que brindamos es más fuerte. En mi caso, me arrodillo ante las canciones que escribí.

 

— He leído que escribís todos los días con la misma pasión con la que preparas el mate a la mañana, ¿qué alimenta esa escritura?

 

— Es algo natural en mí. Tengo deseos y ganas de escribir. Además tengo mucho ejercicio con la escritura. A veces escucho a los autores y compositores que dicen que no le viene la inspiración. Para mí la composición es algo natural. No hace falta pelearse con una persona o tener un desamor verdadero para escribir. Un escritor no necesita que las cosas le sucedan para escribir sobre ellas".

Los Rancheros

 

"Amo la melodía"

 

Meno Fernández viene de una familia donde hay músicos, pintores, dibujantes. Él escucha música desde chico. Recuerda que comenzó a disfrutar del folclore después pasó por el jazz y así llegó el rock. "Escucho de todo y amo la melodía. A veces estoy en desacuerdo con el trap y con el rap. Estas son movidas nuevas que hacen los jóvenes a los cuales respeto por lo que hacen, pero al no tener melodía y al ser una secuencia monotónica no me llegan a emocionar su música. No me pegan en el pecho y no me entra en el corazón. Por eso amo la melodía".

 

Los Rancheros en Resistencia

 

“Hace mucho que no vamos a Resistencia. Una ciudad que está llena de arte ya que tengo el recuerdo vivo de caminar por sus calles y encontrarme con los puntos tan lindos que tienen”, expresó Meno Fernández. Habló también que tiene muchas ganas de realizar el show íntimo donde pueda hacer un recorrido por distintas etapas desde el primer disco hasta el más reciente. Además adelantó que presentará temas nuevos.

 

Los Rancheros se presentarán el sábado 15 de junio a las 21 en el Auditorio Casa del Médico ubicado en avenida Ávalos 450. Las entradas anticipadas se pueden adquirir a través de passline.com y en el punto de venta oficial en Opui, Mitre 225, Resistencia.

viernes, 24 de mayo de 2024

Fabiana Larrea: “Me interesa que la obra sea un puente que te lleve hacia adentro"

 


Sesenta artistas dan su respuesta a una pregunta clave, ¿Cuánto pesa el amor? Esta es una muestra curada por Daniel Fischer en Buenos Aires. Una de las artistas que participan es Fabiana Larrea, con ella hablamos sobre sus sensaciones de ser parte de esta muestra, sobre arte y, claro, también hablamos sobre el amor.

 

Por Paulo Ferreyra

  

“La obra delante, y el amor adentro: y el amor, remolino avaricioso, el alma entera arrastra al hondo centro”; así escribió José Martí en su poema Obra y amor. Por estos días seguimos centrados en el tema del amor. De las palabras del profesor Daniel Fischer, quien realizó la curaduría de la muestra ¿Cuánto pesa el amor?, ahora nos sumergimos en los conceptos de la artista Fabiana Larrea, una de las artistas que también expuso en esta muestra.

 

La artista tiene una obra allá en Buenos Aires y también en Corrientes, donde está participando de la Feria de Arte Contemporánea ArteCo 2024 en Corrientes. En esta ocasión fue invitada por galerías bonaerenses. Lo que se exhibe ahí es un adelanto de la muestra individual que se realizará en agosto en el Centro Cultural Universitario dependiente de la Universidad Nacional del Nordeste.

 

La última palabra de amor

 

Fabiana Larrea es presidente de la Fundación Trama, una organización destinada a realizar acciones que vinculan Arte y Naturaleza. Trabaja en el proyecto Arte y Sostenibilidad en Puerto Tirol y en La Última Palabra de Amor, proyecto de arte textil contemporáneo.

Fabiana Larrea


Haciendo una retrospectiva, recuerda que la primera vez que fue a la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta inmediatamente sintió que quería exponer su obra en ese lugar. Así que cuando Daniel Fischer le preguntó si tenía una obra para que formara parte de la muestra que estaba curando, ¿cuánto pesa el amor?, Fabiana no dudó un segundo. “Casi se me sale el corazón. Llevo muchos años trabajando en el arte y estoy absolutamente agradecida a este momento”, subrayó ahora en comunicación telefónica.

 

En el Centro Cultural Recoleta el profesor y curador compuso la muestra ¿cuánto pesa el amor? Aparece el amor en muchas facetas: el pasional, a los padres, al trabajo, a Dios, a los muertos y a los vivos, muchas y diferentes expresiones.  Se encuentra pinturas, instalaciones, videos y fotos de 60 artistas nacionales e internacionales.

 

En este contexto Fabiana está cumpliendo de alguna manera su sueño, tiene una obra suya en la sala Cronopios. La obra que llevó la eligieron juntos con Daniel. “Si bien todas mis obras tienen que ver con los vínculos, conexión que tenemos con el paisaje, con la relaciones humanas y con los afectos. Lo que está exhibido en realidad es una parte de una obra en proceso que vengo trabajando hace tiempo”, describió.

 

La preocupación y ocupación de Fabiana en torno al amor viene desde hace años. En un momento dado había realizado una consulta en las redes sociales preguntándoles a sus seguidores ¿cuáles fueron sus últimas palabras de amor? “Desde un inicio asumí que no entiendo todavía qué es el amor. Con la ayuda de muchos estoy pudiendo acercarme a lo que esto significa. En esta atmósfera de entender o tener una idea de lo que significa la amplitud de ese concepto empecé a transformar las palabras en una obra en proceso que iba a continuar de manera subterránea a lo largo de toda mi carrera, algo de muchos año, sin embargo en un momento se rompió y lo que hice ahora fue ir a mostrar partes de ese proceso”.

 

— ¿De ese proyecto que tenías donde buscabas palabras de amor, ¿cuáles fueron las más repetidas o recurrentes?

 

— Había muchas palabras de amor que caían en lugares comunes. Después había cosas muy lindas. A raíz de este proyecto llegué a entablar conversaciones con algunas personas que me contaban sus experiencias en relación a las últimas palabras de amor. En mis redes solo ponía una postal que decía - ¿cuáles fueron tus últimas palabras de amor? Era una pregunta muy abierta y se prestaba a muchas interpretaciones. Esa era la intención. Por ejemplo, aparecieron palabras de una mamá que me cuenta que su hijo de cuatro años le dijo  - vos y papá son lo mejor que me pasó en la vida. U otra persona que tenía una enfermedad y que para él su última palabra de amor más potente fue - te voy a donar un riñón. Aparecieron cosas muy diferentes y atrapantes.

 

En el proceso de trabajo lo que hice fue inventariar todo lo que recibía. Pero además me gustaba tener ese relato que me llegaba con la palabra. Lo que hacía era tomar las frases y las bordaba en un tejido de hilo de coser. Fueron paños y paños que se fueron acrecentando en el transcurso del tiempo. Entonces, cada vez que tengo la oportunidad muestro una parte de este trabajo. Había palabras muy hermosas.

 

— Ahora llevaste este trabajo a la muestra que curó Daniel Fischer, ¿Cómo dialoga tu obra con el conjunto que integra esta muestra?

 

— A mi me pareció desde el comienzo perfecto el entorno para mostrar esta pieza. Aquí hay una búsqueda de entender qué es el amor, esto que también es una necesidad humana de saber y te diría de obtener el amor, de vivir el amor y de poder comprenderlo cuando en realidad sabemos que nos excede en su profundidad. El amor mueve el mundo. Entonces el hecho de que pueda convivir, dialogar, con obras de la envergadura de los que están en esa sala es muy hermosa la experiencia.

Obra de la arista Fabiana Larrea

 

— A partir de esta muestra y de tu trabajo que seguís desarrollando, ¿tenés ahora una idea de qué es el amor?

 

— Al contrario, tengo más preguntas que respuestas. Esto es lindo. Hay ideas y conceptos sobre el amor que van mutando y que afloran en diferentes entornos. Hoy disfruto que sea así, que todavía esté llena de preguntas. Hay una experiencia que viví y aprovecho para contarte en este contexto.


En la pandemia, cuando mi papá parte a otra existencia, la veo a mi mamá que al despedirse de él lo hace con un beso como si estuviera apurada y le dice - chau mi cielito, chau. Puede ser que en ese momento ella haya entendido todo del amor. El amor es capaz de vencer a la muerte. Estas cosas me gusta pensar en relación al amor y al poder que tiene sobre la vida. El amor de un compañero de toda tu existencia, todas las formas de amor posible, con hijos, con amigos, me gusta pensar en un amor que es capaz de vencer a los muertos.

 

— ¿Qué buscas que genere tus obras de arte?

 

— Con mi trabajo me gusta poder movilizar. Hoy en día se habla del gancho, en ese sentido y me gusta que mi obra toque una fibra que después despierte preguntas en relación a tu propia existencia. Eso es lo que me interesa de mi trabajo. Me interesa que la obra sea un puente que te lleve hacia adentro.

 

— El hecho de que estemos rodeados de imágenes a través del celular, ¿como artistas te exige más esa situación? ¿Le prestas atención?

 

— Vos sabes que esto me recuerda que a raíz de una instalación que hice durante todo un año en Tirol, una persona me dijo - no sé para qué haces todo esto si la gente lo verá solo en las redes. En ese momento entendí que también es parte de lo que pasa con el arte. Entonces empecé a tomar más en serio la cuestión del registro de las obras. Trabajo muchas obras efímeras cuando hago instalaciones en el paisaje, entonces me tomo enserio el trabajo de registro asumiendo que eso es una oportunidad más para que la gente pueda llegar a mi trabajo. No me parece algo terrible ni lo tomo en términos de bueno o malo. Lo disfruto también, hago videos en vivo o posteos en redes. Forma parte de ese mundo.

 

— En relación a la inteligencia artificial, ¿cómo te llevas?

 

— Justo una de las obras que están en la feria de Arte Contemporáneo de Corrientes tiene relación con los miedos. Que hermoso es cuando uno logra atravesar sus miedos. La verdad es que no me asusta la inteligencia artificial. Creo que fueron las mismas discusiones que hubo cuando apareció internet, lo tomo como un nuevo desafío. Veo qué nueva oportunidad hay y qué nuevos desafíos nos trae cada tiempo. Me gusta la posibilidad que tenemos los humanos de transformarnos, mucho de lo que hago en mi trabajo tiene que ver con el reciclaje, tiene implícito muchas cosas no solo en términos ambientales, sino también el trasfondo de lo que implica reciclarse. Que implica transformar algo que ya existe en una cosa nueva, darle otra oportunidad o un giro. Yo transpolo esta cosa a la basura, para mí la basura no existe, porque si uno puede transformar eso estamos más cerca de la potencialidad de las cosas que nos rodean a lo que está para el descarte.

Obra de Fabiana Larrea en el Centro Cultural Recoleta

 

 

 

jueves, 16 de mayo de 2024

Daniel Fischer: “El arte es una herramienta de conocimiento que permea nuestros cuerpos”

 ¿Cuánto pesa el amor? Es el título de una muestra que está abierta en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires. Daniel realizó la curaduría y en esta charla hablamos sobre cómo se gestó este trabajo, sobre arte y, como no podía ser de otra manera, también hablamos de amor.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Estamos en un mundo que no para de creerse simple. Quiere vendernos una simpleza que realmente no existe. No es la realidad ni la forma en la que vivimos, así se expresó hace un tiempo Manuel Sagade, actual director del Museo Reina Sofía. En la entrevista además agregó, perder el tiempo en el museo es valioso, todo lo contrario a la vida cotidiana. Salimos del tiempo productivista. Aquí lo extendemos a visitar un Centro Cultural y visitar obras de arte.

Pablo Lehmann- Espejo barroco. Gentileza Centro Cultural Recoleta  

 

Como una extensión de esa complejidad en la que vivimos, el profesor y curador Daniel Fischer se metió con un tema fuerte: el amor. Daniel ha curado la muestra ¿Cuánto pesa el amor? en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires. En el mismo lugar el año pasado había curado la muestra Breve historia de la eternidad, realizada con gran éxito.

 

En esta nueva muestra se despliega en muchas obras de más de 60 artistas nacionales e internacionales, de todos los tiempos y en todos los formatos: fotografías, instalaciones, pinturas, esculturas, videos y fragmentos textuales provenientes de la ciencia ficción o que surgen de conceptos filosóficos y comparten tópicos, mitos y relatos sobre el amor.

 

"Para que el amor dure es imprescindible tener ilusiones o no tener ninguna”, dice la escritora Lorrie Moore. Vamos a intentar crear esas ilusiones para sumergirnos en la muestra que curó Daniel Fischer en un diálogo que construimos juntos entre preguntas y respuestas.

 

 

— Vamos a empezar por lo más sencillo, ¿cómo se gestó esta muestra?

 

— Esta exposición, una curaduría sensible o emocional como la suelo nombrar, nació a partir de un hecho muy particular que nos ha cambiado la vida a mi y a mi pareja. Hace año y medio viven con nosotros tres niños. Hemos adoptado tres hermanitos y hemos conformado una familia. En ese proceso desde la decisión hasta la convivencia con ellos han pasado una gran gama de emociones, de entretejidos y de emprender la más complejas de las tareas; aprender a ser familia.

 

En ese proceso turbulento y hermoso, en septiembre del año pasado mi hija Yuliana que por ese entonces tenía seis, un día se levantó y se pronunció diciendo;

 

       Dani, el amor no tiene que doler.

           —     ¿Cómo?

          —     Dani, el amor no tiene que doler.

 

No sabía, con esa expresión muy propia de la niñez, si me preguntaba o me afirmaba. Por supuesto que no pude responder esa pregunta que creo es algo muy personal en la vida de los humanos. A partir de allí durante toda esa semana, inquieta, bajaba corriendo por las escaleras e iba directo a una biblioteca que tenemos y tomaba un libro. Rápidamente lo hojeaba y buscaba una imagen, la misma imagen cada día. La imagen era una escultura de pequeño formato, donde hay un hombre a la” intemperie” desnudo a quien le brotan desde sus poros unas gotitas de lágrimas y en sus pies hay un gran bloque de resina que suponen sus propias lagrimas cristalizadas que no lo dejan avanzar. A partir de allí mi cabeza como la de Yuliana trajo a mi memoria una serie de obras y pensamientos que al tiempo impulsaron esta exposición que está dedicada a Yuliana, hoy con siete años.

Daniel Fischer

 

— El año pasado ya habías curado una muestra en Buenos Aires con buena repercusión, ¿qué significa curar una muestra? ¿qué simboliza para vos estar presencia fuerte como curador en Buenos Aires?

 

— El año pasado con este mismo porte y en el mismo Centro Cultural Recoleta había curado como decís otra exhibición que se llamó Breve Historia de la Eternidad. Esta exhibición coincidía con la llegada de los niños a casa. Una exposición Borgeana y colectiva de más de 50 artistas nacionales e internacionales de gran trayectoria donde se presentaban quince proyectos de instalación en gran formato junto a pinturas, esculturas, fotografías y dibujos de colecciones públicas y privadas. Las creaciones abordaban la idea de la plenitud como fuga a los ideales de una sociedad intolerante y opresiva. Pero también como enunciaba en aquel texto con el poder de un rayo iluminado, rizomático y breve, las obras creaban una plataforma para pensar sobre lo temporal y lo eterno, algo que como papás creo es un gran tema de preocupación cuando se tiene la valiosa y gran responsabilidad de velar, cuidar y acompañar el crecimiento de un niño.

 

Fue como decís una gran muestra y valorada no solo por el público sino por los entendidos del campo del arte. Con gran repercusión dominó la escena porteña.

 

Creo que siempre me interrogo, sobre mi estar en esa gran ciudad cosmopolita, entendiendo que hay tantos profesionales y curadores talentosos y con gran trayectoria. Sin embargo, hace tiempo que he logrado me convoquen para muchos trabajos hermosos e importantes y creo que quizás han logrado ver algo que desconozco, que parte de mi capacidad de trabajo y como abordo cada proyecto al que se me convoca. Siempre hago el chiste que es un toque provinciano que le da un giro inesperado a como entender el orden de las cosas.

Pablo Suarez- Mar de lágrimas. Gentileza Centro Cultural Recoleta


— En esta muestra ¿Cuánto pesa el amor?, ¿Hubo algún concepto del amor que descubriste en este proceso trabajo y te atrapó?

 

— Cuando inicie este gran trabajo convocado por Maximiliano Tomás, el nuevo director del Centro Cultural Recoleta, y Verónica Otero, con quien he trabajado codo a codo para llevar adelante esta exposición de gran porte, se puso en juego dos autores emblemáticos. Por un lado Nietzsche, quien no deja de creer en el amor como asunto de suma importancia, a diferencia de mi niña que cree que el amor no tiene que doler, sin embargo él vehementemente nos dice que “El amor es un sufrimiento que debía ser intentado al menos una vez”, ya que el amor nos hace humanos, demasiado humanos.

 

También y en ese camino de repensar este núcleo de contenido, el autor  Raymnond Carver, quien dominó indiscutiblemente el panorama literario norteamericano de los años 80, a partir de una serie de escritos donde se pregunta: ¿De qué  hablamos cuando hablamos de amor?, porque más allá de lo que cada persona considera que debería ser el amor; éste, en su sentido general, llega con derrumbe, con ingenuidad, con violencia.  Hay “Parejas que se despedazan, compañeros que parten desesperadamente a la aventura, hijos que intentan comunicarse con sus padres, un universo injusto, violento, tenso, a veces irrisorio”.

Ulises Mazzucca - Nuestro baile de noche. 
Gentileza Centro Cultural Recoleta

 

— Aquí juntas obras de arte bajo un concepto como el amor, ¿se puede hacer muestras sobre cualquier concepto? ¿hay algún tema sobre el que no trabajarías? ¿Hay un tema que tenés pendiente y que te gustaría trabajar?

 

— Claro que se puede hacer exposiciones de cualquier tema. El mundo es una gran posibilidad y abanico para situarse e investigar. El mundo propio y el mundo otro, en términos de otredad es escenario. Quizás hay temas que puedan ser comunes a la humanidad y temas de urgencia como sociedad.

 

Aquí creo que el amor, aún en su peligrosa y romántica relación, que en ocasiones se banaliza, tiene un lugar importante y convocante y por eso aparece recurrentemente a lo largo de los tiempos tanto en la filosofía como en otras áreas de conocimiento.

 

En relación a mis deseos, y quizás por mi edad, trato que se correspondan con el tiempo presente, como este caso en el que he podido canalizar dudas y preguntas de la existencia a través de mi nueva relación con el mundo y mis niños como puente.

 

— Aquí en la muestra hay más de 100 obras de arte de  más de 60 artistas, ¿podés compartir al menos tres criterios que usaste para seleccionar las obras que forman parte de esta exposición?

 

— La exposición tiene varios núcleos y capas vinculadas a esas variables del amor. Sin embargo, en la sala Cronopios, sala principal y emblemática del Centro Cultural, éste concepto enfrenta cuatro momentos narrativos, el amor y la vida, el amor y la muerte, el amor y la espiritualidad, el amor y los cuerpos.

Hernán Marina - Abrazo.
Gentileza Centro Cultural Recoleta

 

— En las salas se plasman pinturas, fotografías, videos, muchas instalaciones y esculturas, ¿Ese concepto del amor tan amplio y multifacético buscaste que esté plasmado en los diferentes lenguajes artísticos? ¿Por qué?

 

— Para esta exhibición tuve muy presente lo que creo es un centro cultural a diferencia de un museo. El museo y quizás por largo tiempo tuvo una función más educativa a diferencia de los centros culturales que a mi modo de ver, llevan la ardua tarea de construir identidades. En este aspecto la compleja y multifacética tarea está pensada en poder reconocer quienes son esos públicos, cual es la permeabilidad discursiva y que leguajes porosos pueden usarse para empatizar y construir conocimientos juntos.

 

Para ellos la muestra como dijiste presenta múltiples lenguajes; desde los formatos más clásicos pintura escultura hasta instalaciones, sitios específicos, y video instalaciones de gran formato que se entretejen con cristalería, joyería y elementos que en principio podrían pensarse como arte utilitario o funerario.

 

Por otra parte, las materialidades innumerables que seleccioné son de una gran “belleza”. Entendiendo esta belleza como el rico trabajo de oficios que se presenta y el modo permeable y accesible de esas materialidades para vehiculizar discursos y modos de hacer y pensar. En esta exposición se pueden encontrar por ejemplo,  trabajos en talla de carbón, pintura de oro sobre cristal o cerámica, plásticos fotoluminiscentes, hilo de algodón embebidos en ciertos aceites, fotografías impresas en seda natural entre otras técnicas y materialidades.

 

— Vivimos en un contexto económico social difícil, ¿es importante el arte en este contexto? ¿por qué no deberíamos descuidar nuestra atención en torno al arte?

 

— Vaya que pregunta. Por supuesto que creo fielmente que el arte es un alimento. Porque como alguna vez ha dicho Gabriela Borrelli Azara, nadie sobrevive sin un plato de comida  pero nadie, nadie sobrevive sin una palabra de amor. A esto podría agregar que nadie sobrevive sin conocimiento. El arte es una herramienta de conocimiento que permea nuestros cuerpos de un modo tan compasivo y amoroso que indudablemente, en los momentos más críticos puede mantenernos a flote, estimular nuestra pervivencia, aquietar nuestra angustia existencial y crear recursos para hacer girar nuestro mundo en 360 grados.


 

Artistas que participan de la muestra 

Manuel Ameztoy, Amalia Amoedo, Monica van Asperen, Gabriel Baggio, Fabiana Barreda, Fabián Bercic, Antonio Berni, Delia Cancela, Claudia Casarino, Ailí Chen, Cynthia Cohen, Guillermo Conte, Nicola Costantino, Angela Copello, Flavia Da Rin, Petu de Mareca, Celina Eceiza, Sara Facio, Yanina Faour, León Ferrari, Mónica Fierro, Juan Manuel Figueroa Aznar, Yiyú Finke, Ana Gallardo, Daniel García, Nicolás García Uriburu, Edgardo Giménez, Sara Goldman, Carlos Gorriarena, Vicente Grondona, Yuyo Gardiol, Carlos Herrera, Roberto Jacoby, Daniel Joglar, Alexandra Kehayoglou, Fernanda Laguna, Fabiana Larrea, Pablo Lehmann, Marcos López, Matilde Marín, Hernán Marina, Ulises Mazzucca, Paloma Mejía, Ad Minoliti, Marta Minujín, Alejandra Mizrahi, Margarita Paksa, Alberto Passolini, Teresa Pereda, Susana Pérez, Débora Pierpaoli, Liliana Porter, Claudia del Río, Silvia Rivas, Josefina Robirosa, Anatole Saderman, Soledad Sánchez Goldar, Jessica Sandoval, Diana Schufer, Paula Senderowicz, Paola Sferco, Cindy Sherman, Paulina Silva Hauyon, Elisa Strada, Pablo Suárez, Mariana Tellería, Clorindo Testa, María Torcello, y Paula Toto Blake.

 

Bio /// de Daniel Fischer


Es profesor y curador independiente de arte contemporáneo, formado en Arquitectura y Artes Visuales. Es miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA). Es docente de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencia de la Cultura, (F.A.DyCC) y de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste (U.N.N.E.) Participa como investigador y académico para la Sociedad de Estudios Morfológicos en Argentina (S.E.M.A).

 

Ha obtenido becas del Consejo Federal de Cultura, Fundación Telefónica, Fondo Nacional de las Artes, Ciencia y Técnica, Oficina Cultural de la Embajada de España, Fundación Volpe y Fundación Antorchas.  Fue director del Museo de Bellas Artes René Brusau (Resistencia, Chaco). Ha realizado curadurías y diseñado exposiciones para museos, galerías y ferias nacionales e internacionales de arte contemporáneo. Ha sido jurado de bienales, salones nacionales y provinciales. Es Doctorando de la Universidad Nacional de La Plata.