miércoles, 14 de octubre de 2026

Silvia Kutika: "Suerte es no darle bolilla a los ocho mil millones de fracasos”






Este sábado 17 de octubre llega a Resistencia El cuarto de Verónica. La cita es a las  21 en el teatro La Máscara. Es una obra de Ira Levin y dirigida por Adrián Lázare. La protagonizan Silvia Kutika, Fabio Aste, Tania Marioni y Adrián Lázare. La obra también estará en el Teatro Vera de Corrientes hoy viernes 16 de octubre a las 21. En la previa del arribo del elenco a la región charlamos con Silvia sobre la obra y sobre el presente en el trabajo del teatro.


Sobre el final esbozó un ensayo sobre lo que significa tener suerte en el arte, "suerte es no darle bolilla a los ocho mil millones de fracasos que tenés y seguir adelante. Seguir adelante y volver a intentarlo. Caerte cuarenta millones de veces y seguir y seguir y seguir adelante. No sé si eso es suerte - quizás se llame de otra manera -pero me parece que va por ahí".

Por Paulo Ferreyra


El cuarto de Verónica es un thriller psicológico de éxito que ya lleva diez temporadas en nuestro país. Es una obra que irrumpió en la escena teatral de suspenso. 

En la obra Susan, una joven, está cenando con su novio en un restaurante cuando una encantadora pareja de ancianos se les acerca y se muestran impresionados por el parecido de Susan con Verónica, una chica fallecida hace mucho tiempo en el lugar donde ellos trabajan de caseros. Susan y su novio acompañan a la pareja hasta la mansión para ver el retrato de Verónica y comprobar el parecido. Allí comienza esta intrigante pesadilla con un final inesperado que te mantendrá inmóvil en la butaca.

Con esa sonrisa de sol y la escucha atenta charlamos esta semana con Silvia Kutika. Una de las claves de que la obra lleve tanto tiempo de gira es la camaradería que existe en el grupo. Silvia agregó, “en el grupo parecemos unos chicos egresados del secundario. Salimos de viaje con mucha ganas, con mucha ansiedad, haciendo muchas bromas y la verdad es que la pasamos súper lindo. Las giras te permiten conocer lugares, te permite conocer otros teatros que la gente del lugar siempre te muestra con mucho entusiasmo y con mucho orgullo por la forma en que lo sostienen. Esto te permite charla con la gente y el recibimiento es hermoso”.


La obra tiene mucho suspenso. “Es una obra misteriosa -agrega Silvia - está cargada de secretos. Es una obra que redobla el juego entre el actor y el espectador. Es una obra que tiene un autor fantástico. Es hermoso lo que escribe Ira Levin. Hasta el último segundo sorprende al espectador, él logra que vayan cambiando su punto de vista con respecto a los personajes, sobre quiénes son los que engañan, sobre quiénes resultan engañados o quiénes dicen la verdad”.

El cuarto de Verónica es una obra que va jugando a la enésima potencia con el espectador. Tiene esa cosas de thriller psicológico porque le quema la cabeza al espectador. Además, es una obra de mucho suspenso porque hasta el final no se sabe ¿Qué es lo que pasa? ¿Quién es quién dentro de la obra?



“Somos una hermosa mixtura de luces y sombras”



— Si retrocedemos en el tiempo, ¿Qué te sedujo a vos para interpretar esta obra?


— Te cuento que cuando recibí el texto lo empecé a leer y no paré. No pude parar de leerla. Eso fue un indicador de que ahí había algo que me atrapó. El personaje es hermoso. Los cuatro personajes son fantásticos. Somos Fabio Aste, Tania Marioni, Adrián Lázare y yo. Los cuatro personajes son muy jugosos. 


Primero tuve que componer mi personaje, hago una viejita muy viejita, después es otro personaje hasta que al final recién se sabe dónde está parado este personaje. Además, es un personaje que pasa por todas las emociones, es un personaje que se va volviendo muy oscuro. Muy oscuro. Es tremendo y es muy divertido hacerlo porque tiene muchos matices.

Cuando lo leí vi que además era de una enorme dificultad contar esta obra, entonces me pareció que era buenísimo aceptar este desafío. Evidentemente no nos equivocamos.



— Van diez temporadas de la obra, ¿qué mantiene viva la llama de encarnar este personaje?


— Es que somos un grupo que no permite que la obra se mecanice. Además es imposible porque el público es siempre diferente, vos vas diferente, vos vas distinto, vos sos distinto cada día o tenés una emoción o una impronta distinta cada día. Entrás al teatro y ves un teatro distinto y decís - Guau. Vas recorriendo los camarines y el asombro se enciende. Todo se presenta distinto, no es que vas al mismo teatro aunque fuese al mismo teatro.


Esta es una obra que es un relojito, tiene que tener eso, un ritmo donde no te puedes distraerte, no puedes estar no presente porque se corre y se pierde esta cosa de suspenso que necesita la obra.


El público siempre es distinto. El público se engancha. Es una obra que tiene toques de humor y hay públicos que se enganchan mucho con esos toques de humor y los disfrutan. El público es efusivo. Pero ha pasado que el público no se engancha tanto con el humor y se hace un silencio en el que va transcurriendo la obra. Eso es tremendo. Hasta que al final cuando llegan los aplausos te das cuenta que la obra gustó.


Hay muchos factores que no te deja aburrirte. Es una obra que amo y doy gracias a Dios porque me han acariciado con las críticas muchísimo. Es un personaje que me atrapó desde el principio y que me sigue atrapando. El hecho de contar algo tan oscuro de los seres humanos, estas luces y sombras que tiene el hombre acá están llevadas a un extremo. Pero es una obra de ficción. Me atrae mucho eso de contar no solo las bondades del seres humanos sino cuando vas entrando en ese terreno de la oscuridad. Me parece que es muy atractivo.


— Los seres humanos eso, luces y sombras.


— Si, totalmente. Eso es lo que somos. El ser humano es eso.Siempre estamos tratando de ocultar o de mitigar o de trabajar sobre esas oscuridades. Pero somos una hermosa mixtura de luces y sombras.



Salir diferentes 


Algo que subraya a menudo Silvia es que del teatro no salimos diferentes. Al respecto comentó, “esa es la tarea que tiene la presentación teatral. El teatro comienza ya con el ritual de salir de la casa para ir a una sala a ver una representación de una historia. Ir al teatro es estar dispuestos a intercambiando energías, esas energías van entre el actor y el espectador, esa ida y vuelta de energías sucede y pasa en vivo”.


“El teatro me parece que no te deja salir igual a como entraste. Siempre te invita a una reflexión, una charla, aunque sea una obra que te haga reír ya salís distinto a cómo entraste. Salís con el ánimo cambiado, aunque no te dejes pensando o elucubrando grandes cosas. Que la gente se lleve una reflexión, se lleve un motivo para después hablar algo en familia, hablarlo con sus amigos, a lo mejor mostrarle un punto de vista que por ahí no tenía y que decís, "Uy, esto puedo tomar”, algo de todo eso pasa cuando vas al teatro porque nos ayuda a pensar. Ese es el teatro que me gusta”, subrayó.





La entrada es gratis



Silvia Kutika deslizó en la charla que la entrada al cuarto de Verónica es sencilla. La salina es otra cosa. En el decir de Charly García, “la entrada es gratis. La salida: vemos”. Ella suelta una risa y dice que algo de eso hay, algo de eso hay. 


El cuarto es un espacio cargado de misterios y secretos donde vivió Verónica, una joven que murió a temprana edad. El abordaje del suspenso permite tocar zonas de los seres humanos ocultas en la sociedad. Se tocan temas que ocurre dentro de las familias que no se muestra hacia afuera por vergüenza o estatus. Explora las luces y sombras de la naturaleza humana llevadas a un extremo de oscuridad.




Silvia pertenece a la generación donde había múltiples series y telenovelas en la pantalla grande. Hoy el panorama es otro e incluso el trabajo para los artistas, para actores y actrices es difícil. Se suele decir que para estar en el ruedo hay que tener un poco de suerte, aquel famoso dicho estar en el momento, en el lugar y en el contexto justo. Ahora bien, aquí Silvia Kutika ensaya una definición de suerte, "suerte es no darle bolilla a los ocho mil millones de fracasos que tenés y seguir adelante. Seguir adelante y volver a intentarlo. Caerte 40 millones de veces y seguir y seguir y seguir adelante. No sé si eso es suerte - quizás se llame de otra manera -pero me parece que va por ahí.  Admiro a los jóvenes de hoy porque tienen una capacidad y un talento que es increíble. Sin embargo la falta de laburo es muy grande. Me da mucha pena que ante la falta de trabajo no pueda demostrar sus talentos”.






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