jueves, 30 de abril de 2026
Eugenia Landriel: "Los libros sirven de combustión para elaborar pensamientos propios"
jueves, 23 de abril de 2026
Selva Almada: “Los libros nos hacen pensar de forma abierta”
Hoy es el Día Internacional del Libro y coincide con la
inauguración de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Este año
en lugar de un discurso de apertura están invitadas a dialogar Gabriela Cabezón
Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, también participará María O'Donnell
como moderadora. “Esta feria logró que la sintamos nuestra aunque ocurra en
Buenos Aires. Se fue convirtiendo con el paso del tiempo en un evento que
seguimos también desde las provincias”, expresó Selva Almada. En esta charla con la escritora entrerriana
hablamos sobre su relación con la feria y que tema ineludible debe abordar hoy
en la apertura. Además, en este día tan especial escogió dos libros importantes
para celebrar el Día del Libro.
Por Paulo Ferreyra
Foto Helena Margarit Cortadellas
Bajo el lema La Feria
de siempre, como nunca la viste es el gran evento que comienza hoy y se
extenderá hasta el 11 de mayo en el predio de La Rural en Buenos Aires. Habrá
venta y exposición de libros, encuentros literarios y espectáculos en vivo. En
esta ocasión para este día en torno al libro charlamos con una de las
protagonistas de la apertura- Selva Almada.
Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro.
Selva Almada nació en un pueblo de Entre Ríos, publicó los libros de El viento que arrasa, Chicas muertas y No es
un río, entre otros textos. El más reciente es Una casa sola. En esta charla comentó que celebra el día del libro.
Recordó que empezó siendo lectora desde chica y después fue derivando a la
escritura.
“Que haya un día para celebrar el libro me parece
buenísimo”, afirmó Selva. “Siempre será una excusa para que las librerías
celebren. En mi caso en Salvaje Federal vamos hacer una movida especial, sobre
todo en este contexto donde es difícil y complicado sostener una librería
independiente. Hoy el poder adquisitivo bajó muchísimo y los libros se
encarecieron otro tanto. Cualquier oportunidad para volver a hablar del libro
es buena y hay que celebrarla”.
Apropiación
La Feria Internacional del Libro celebra su 50 edición. El
paso del tiempo hizo que lectores, lectoras, escritores y escritoras la sientan
propia. Selva Almada es de Entre Ríos. Tiene un recuerdo vago de haber ido con
el colegio secundario a Buenos Aires a la Feria del Libro. Recordó que siempre
se habla del tema. A fines de los años 90 o principios de los años 2000 se mudó
a Buenos Aires. Desde entonces va de forma asidua, antes como lectora y ahora
como escritora y lectora.
Más allá de algunas polémicas que se generan en torno a la feria ella considera que logró instalarse como un evento que se tiene en cuenta en el resto del país. La primera vez que fue como autora a presentar un libro fue entre en el 2005 o 2006. Después la invitaron a los diálogos de las provincias. Ahí compartimos espacio con la poeta y escritora Liliana Bodoc. Liliana ya era una escritora muy conocida en aquel momento. Una persona muy amorosa y muy amable. Selva evocó aquel encuentro, “estaba muy nerviosa por esa charla y recuerdo que Liliana fue muy tranquilizadora antes de empezar. Después salió todo bien”.
— Hoy vas a estar inaugurando la 50 Feria Internacional del
Libro junto a Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, ¿Cómo te sentís? ¿cómo
estás viviendo esta presentación?
— La verdad es que a mí me gustó y me alivió bastante que me
invitaran en un formato compartido. Creo que si me hubiesen convocado a
escribir el discurso inaugural hubiese sentido bastante vértigo. Es un lugar
importante y en los últimos años siempre los discursos inaugurales tuvieron
repercusión: El de Claudia Piñeiro cuando dío su discurso y era la época donde
estábamos peleando por la legalización del aborto. Después hubo grandes
discursos de Rita Segato u otro año cuando estuvo Guillermo Sacomano, quien
había instalado el tema del trabajo del escritor como un trabajo que debe ser
remunerado. En los últimos ocho o diez años los discursos concentran mucha
atención.
Ahora decidieron hacer algo distinto con la excusa de los 50
años de la Feria. Este año cambiaron la modalidad, en lugar de que haya un
discurso habrá una conversación entre las tres, con Gabriela y Leila, además
contará con la moderación de María O'Donnell.
— Hablamos de discursos importantes que hubo en esta feria.
Teniendo en cuenta que estarán en un conversatorio, ¿si tuvieras que elegir un
tema que te preocupa y que deben hablar o abordar cuál sería?
— Un tema ineludible te diría que es el enfrentamiento que
tiene el gobierno de Milei con la cultura, con los escritores, con las
escritoras, con músicos y con artistas en general. Hay una especie de inquina
con el sector de la cultura desde el gobierno. Sumado a eso la cantidad de
planes que se recortaron, por ejemplo el programa Sur, que en los últimos dos
años se habló mucho de la quita tremenda de recursos que pasó a tener solo el
3% de su presupuesto.
El programa Sur en los últimos quince años había sido súper
exitoso. Entre sus logros está el hecho de que se conozca la literatura
argentina en el resto del mundo. Era realmente un programa muy importante.
Además, de otros programas que se recortaron y se siguen apagando. Por ejemplo,
el premio de poesía Alfonsina Storni no existe más. El premio de novela Sara
Gallardo no existe más. Es necesario hablar de la crisis tremenda en la que
estamos arrastrados por este gobierno que toca a la cultura y a quienes
trabajamos la cultura.
— Habría que agregar el vaciamiento al Fondo Nacional de las
Artes
— También, que está pero no está. Está sin espíritu. El
instituto de teatro y el Incaa. Hay muchísimos artistas que han sufrido
recortes y vaciamientos. Quienes trabajamos en la cultura, quienes somos
trabajadores de la cultura seguimos generando cosas porque lo peor que podemos
hacer en este marco es dejar de trabajar.
El modelo económico responde a una ideología que creo que quienes estamos en el sector cultural no adherimos de ninguna manera. En ese contexto hay que ver también que el avance de las nuevas derechas no solo atañe a la Argentina sino que es una situación a nivel mundial.
— En ese avance de la derecha hay un discurso violento. El
vaciamiento en espacios culturales es violencia, ¿La contracara de este
contexto es la lectura?
— Creo que sí, por lo menos es mi experiencia como lectora.
Siempre me ha pasado que los libros y la lectura han hecho de mí una persona
mucho más abierta, mucho más receptiva y de mundos expandidos. Acá lo que se
trata es de cercenar toda cosa que se oponga o que sea distinta o que piense
diferente a quienes nos gobiernan.
Siempre en las dictaduras y en las tiranías lo primero que
se ataca es al libro. La quema de libros, la prohibición de libros, la censura
y lo hacen porque saben que ahí hay siempre un material muy poderoso para que
las personas pensemos mucho más abiertamente. Los libros nos hacen pensar de
forma abierta.
— Volviendo a la feria, ¿cuál es el aporte que hace en pos
de los lectores?
— La feria es un espacio abierto, visitado en general por
mucha gente que de repente no son lectores de tiempo completo, pero van a la
feria del libro. Quizás es la excusa para pasear y mirar libros, pero siempre
algo se terminan llevando. En la feria hay muchas charlas con escritores y
escritoras interesantes para ir a escuchar. Esas cosas ayudan a la lectura.
Además, está el hecho de que durante tres semanas se habla
de un evento de libros me parece que algo queda en el aire. Esa sensación de
que ahí hay algo que es interesante y que promete cosas.
Después, hay que tener en cuenta que no le vamos a pedir a
un evento que sucede una vez al año que haga todo el trabajo. En otros momentos
el Estado Nacional estimuló muchísimo la lectura y ahora todo está vaciado.
Aunque hay que reconocer que todavía quedan experiencias de lectura en las
escuelas. Las docentes y los docentes siguen haciendo es trabajo de mediación y
promoción de lectura.
Además, hay que tener en cuenta que estamos en un mundo complicado donde cada vez se hace más difícil encontrar el tiempo para la lectura. Es algo en lo que debemos seguir trabajando tanto quienes escribimos como quienes enseñamos y también las familias. A veces escucho gente que dice, "mi hijo no lee nada". Entonces una pregunta, ¿pero vos lees?. - no, te responden. No tienen tiempo. Entonces, si el chico no te vea vos con un libro y no sabe que es un libro qué le estamos pidiendo.
— ¿Cómo era eso en tu entorno familiar?
— En mi familia, más allá de que no eran grandes lectores,
pero mis padres siempre andaban con sus libros. Mi viejo leía mucho la revista
con historias como D´artagnan o El Tony. Mi mamá se iba con una novelita a
dormir la siesta o a la noche antes de dormir leía algo. Libros había. Veía
gente leyendo y entonces si ves a las personas que viven con vos en tu casa,
las personas más grandes que vos, a tus padres, a tus tíos, no sé, a tus
abuelos, gente que tiene algún tipo de influencia en vos cuando sos chico o
chica haciendo algo muy entretenido querés hacer lo mismo. Así fue el contexto
de mi infancia, veía gente muy entretenida con esos manojos de papel en la
mano.
— Hablamos de Salvaje Federal, ¿cómo está la librería?
— En la librería estamos con las mismas dificultades que la
mayoría de las librerías en el país. Se venden muchísimo menos cantidad de
libros que hace tres, cuatro o cinco años cuando abrimos. Estamos todo el
tiempo buscándole la vuelta para atraer más gente a la librería. Por ejemplo,
hoy hacemos un evento con algunos libros que recomendamos y algunas
promociones. Convidamos un vino, proponemos alguna lectura, invitamos autores a
leer o hacemos presentaciones de libros. En el espacio hay talleres de
escritura y de lectura. Tenemos un club del libro que funciona por suscripción.
Estamos todo el tiempo haciendo cosas para vender libros y para seguir
promocionando una literatura que por ahí no se conoce tanto.
Muchas de las cosas que ocurren fuera de Buenos Aires se
conocen poco porque son editoriales pequeñas e independientes. Editoriales que
no tienen una gran estructura publicitaria ni logística.
Trabajamos para acercar a editoriales que están en distintos
lugares del país a un público de todo el país, no solo de Buenos Aires. Por
ejemplo, hay libros que no llegan a Buenos Aires pero tampoco llegan a la
Patagonia o al norte. Sin ir más lejos tenemos dos editoriales de Resistencia,
de Chaco, una es Literatura Tropical y la otra es editorial Contexto. Ahora
estoy muy fascinada con la obra Alfredo Veiravé, la edición que tenemos del poeta
es de Contexto. Creo que no hay otra edición dando vueltas. Además, contexto
publicó la poesía reunida de Claudia Masín, un libro que vendemos un montón. En
Salvaje Federal tenemos un catálogo muy amplio. Hacer conocer esos sellos,
hacer que se conozcan por fuera de la zona donde se publica o de la región
donde se publica es un poco nuestro trabajo.
La zona
litoral
La obra de Selva Almada siempre transcurre en el interior de
la argentina. Ella afirma que se siente parte de una tradición que es la
tradición de la literatura litoral. “Esta región tiene autores enormes que yo
admiro muchísimo como Juan L Ortiz, Madariaga, Veiravé, Emma Barrandeguy,
autores que han hecho de la zona, a mí me gusta llamarle la zona litoral, algo
muy importante a nivel nacional”, afirmó.
Son muchos los autores y las autoras de la región que han
escrito antes que ella. Autores y autoras que ella cuenta que admira, respeta y
lee. Ahora para muchos de nosotros que somos lectores ella también forma parte
de esa vertiente de agua viva que admiramos, respetamos y leemos.
Hay una imagen de un poema – de una poeta de la región – que dice que en el hueco de su pecho puso un puñado de tierra. Ahí mismo hundió la raíz de una enredadera. Pasó a ser un árbol. A ese árbol hoy lo riega el sol y la lluvia. En el día del libro le pedí a Selva Almada que escoja dos libros para celebrar este día, uno suyo y otro de uno escritor o escritora. Eligió el libro que acaba de publicar, Una casa sola. “Una casa sola es la última novela que publiqué. Salió hace un mes. Creo que celebraría con ese libro porque me gustó mucho escribir y porque trabajé mucho para encontrarle la vuelta durante muchos años”, afirmó. El segundo libro que eligió fue La piel de caballo de Ricardo Zelarayán. Vuelvo a la poesía de Estela Figueroa. Los libros y la lectura son una enredadera infinita donde un libro nos llevará siempre a otros libros y a otras lecturas. ¿y si somos también árboles regados por el sol y la lluvia?
lunes, 20 de abril de 2026
El sol de noche tiene voz de chacarera y zamba
Hace un par de semanas atrás pasó por Corrientes Germán Kalber. En el marco de su gira Mientras nace el mundo se presentó en el Espacio Mariño. La noche la abrió Nacho Acevedo junto a una gran invitada, Luli Fernández. Fue una noche pletórica de canciones nuevas y recordados clásicos junto a invitados de lujo de Germán como Luli, Tajy, entre otros. Al músico charatense lo acompañaron A mitad del concierto Germán presentó a los músicos que lo acompañaban Gustavo Daniel Martínez Carretero en la percusión y el maestro Mario Alberto La Bruja Tolosa en guitarra.
Por Paulo Ferreyra
Fotos Ivana Carb / Espacio Mariño
Un punteo de guitarra. Percusión comienza suave y va subiendo
su intensidad. Las guitarras coquetean. “En la madrugada viajo con el viento /
al monte de mi alma / junto a mis ancestros" se alza la voz de Germán
Kalber y se encendió un viaje. En la sala las voces del público se silencian
para dar paso al cuerpo que se acompasa, se mueve lento y en ocasiones elevará
las manos y las palabras para soltar su espíritu.
Los aplausos se sostienen al final de cada canción. Germán
hablará poco entre tema y tema para sostener, fortalecer y alimentar el clima
de la canción. Germán había estado en la sala del Espacio Mariño el año pasado
en el marco del festival Lapacho. Entre los primeros temas interpretó Paisaje
interior, una chacarera que el público acompañó con palmas.
Progresaba la noche mientras el repertorio se ensanchaba con
temas como Febrero ayer, El hacedor, entre otras chacareras. En el medio del
concierto Germán agradeció el público la disposición para escuchar temas nuevos
y canciones del norte. Agradeció a Esto también está sonando al Espacio Mariño.
Entre palabras más y palabras menos mostró su gratitud a todas y todos los que
hicieron posible su presentación en Corrientes.
De tierra soy
mi padre sol
mi madre la luna de sal
Este es el estribillo de la canción Réquiem del monte.
Germán con su alma de docente invitó al público primer a ensayar el estribillo.
De tierra soy
mi padre sol
mi madre la luna de sal
Cuando interpretó el tema todas y todos cantamos el estribillo. Algunos se mecían desde su lugar. Su voz se alza y hendía la noche con una fuerza que sólo la canción puede transportar.
En un momento Germán contó la historia de Jorge Washington
Ábalos. Este fue un maestro rural en los montes santiagueños. Además, fue un
escritor argentino muy conocido por su novela Shunko. Fue justamente siendo
docente que el escritor conoció al personaje de su libro al que el llamó
Shunko, en quíchua quiere decir el más chiquito o el más pequeño. La novela de
Shunko cuenta todos los aprendizajes que shunko obtiene de su maestro pero los
que su maestro adquiere de él. Quizás alguno lo leyó en la escuela. Antes se
daba como material de estudio. ¿"Cómo se dice chiquito en guaraní"?,
le preguntó Germán al público y muchos respondieron rápido - mitaí.
"Bueno, en la parte donde dice shunko ustedes piensen en mitaí y hacen
propia la canción", deslizó Germán mientras los acordes y las voces
bañaron la noche.
A mitad del concierto Germán presentó a los músicos que lo
acompañaban. Gustavo Daniel Martínez Carretero en la percusión, el maestro
Mario Alberto La Bruja Tolosa en guitarra. Tras esa presentación llegó el
primer invitado, Crístian Giménez. Juntos interpretaron la zamba Cuéntame. Este
tema German acaba de volver a grabarla después de veinte años, "mi caso
con el tiempo voy cambiando la manera de cantar, interpretar y sentir las
canciones. Tuve ganas de volver a grabarla y ahora está sonando de manera
refrescada", deslizó. Con el invitado la interpretación caló en el público
y los aplausos abrazaron a los músicos
Después llegó el turno de un "cantoraza" definió Germán. Luli Fernández subió al escenario. Junto a Germán interpretaron el tema Si te quiero de lejos. Tema que tiene letra de Diego Brandán y música de Germán. Los aplausos sellaron esa melodía.
"Muchísimas gracias por haber venido esta noche",
deslizó Germán. Se mostró feliz por el acompañamiento del público. "Salir
a girar hoy en día y con canciones nuevas, con eh propuestas autogestivas y en
estos espacios alternativos, artísticos, no es fácil. Por todo ello me siento
feliz esta noche de que esto esté sucediendo en las ciudades Corrientes. El
aplauso grande es para ustedes que están acá escuchando canciones nuevas".
Mi rebeldía es silencio,
lleva la luz del lucero,
cuántos que me han traicionado
duro resiste mi cuero.
Ya en la recta final hubo más sorpresas. "Son artistas
que admiro muchísimo. Siempre es hermoso compartir con ellos. Es tremendo lo
que hacen y son representantes dignísimos de esta tierra, de Corrientes y de la
música de aquí. Así invitó al escenario a Víctor Piñeiro, Belén Arriola y Tato
Ramírez". El grupo Tajy se acomodó en el escenario mientras Germán seguía agradeciendo
a los amigos que estuvieron presentes. Germán junto a Tajy interpetaron El
sauce y el río.
La noche siguió con más música de Germán. Se despidió hasta cualquier momento. El público siguió el ritmo de las chacareras con floridos entusiasmo. Hubo danza también. Dicen el escritor Jaime Luis Huenún que la poesía habla a través de nosotros, pero la poesía también habla por una serie de otros elementos. Si la piedra no tiene idioma, no tiene lenguaje, el poeta o la poesía le otorga un lenguaje. La obra de Germán Kalber es ahí donde se expande. En ese lugar y en cada oportunidad que el público se abre a su música. Hasta luego German o hasta pronto.
viernes, 17 de abril de 2026
“El artista no elige qué es lo que lo perturba o lo emociona"
En el Centro Cultural Borges de Buenos Aires continúa abierta la muestra de arte titulada Difícil decir adiós. La misma es curada por Daniel Fischer. Están expuestas más de cincuenta obras conceptuales que permiten dialogar y profundizar las partidas. En esta segunda entrega para conocer un poco más de cerca esta muestra dialogamos con María Malu Casalins y Adriana Bustos.
Por Paulo Ferreyra
María Casalins, desde ahora Malu, nació en Buenos Aires pero siendo muy niña con su familia se trasladó al campo. Cuando terminó el colegio secundario recién volvió a la gran ciudad. Empezó a estudiar en la Universidad Nacional de las Artes y ahí empezó a pintar. Después se abrió de la universidad y empezó a hacer su propio recorrido por talleres artísticos.
Mientras charlamos con Malu llueve en
la ciudad de Corrientes. De ratos también en Buenos Aires. Una cortina
imaginaria se alza entre nosotros al tiempo que tratamos de escucharnos y
acercarnos. Hace una pausa. Hago una pausa. La cortina se apaga y su voz llega
limpia, clara, lluminosa, en colores del arcoíris.
Dos vertientes
En la primera parte Malu comenzó a pintar de una manera premeditada. Sus obras estaban más ligadas a una tradición de lo figurativo, un poco cercano al hiperrealismo. Las imágenes que hacía estaban muy pensadas e incluso hacía bocetos digitales. Trabajaba haciendo bocetos y pruebas que después terminaban siendo un traspaso de aquel trabajo a la tela.
Luego vino una parate. Paso a
estudiar geografía y en el medio su vientre se ensancha y comenzó a esperar la
llegada de su hija Luna. Una etapa luminosa. En ese contexto, ¿cómo hace un
volcán para dormir con tanto fuego adentro? A Malu se le cayeron todas las
estructuras habidas y por haber. Brotaron tantas preguntas tales como ¿dejo de
pintar?, ¿dejo de ser quién soy?, no sé quién soy, no sé lo que es la vida, no
sé lo que es vivir. Como todas las preguntas más profundas, más angustiantes y
bellas de la vida le llegaron en ese momento.
Para hacer pie en ese universo que se
movía en torno suyo Malu volvió a la pintura. Su pintura ahora era cien por cien intuitiva y espontánea. Quizás
desde entones siempre la acompañan las preguntas, como quien es y qué es
vivir.
Ahora recuerda aquel momento de
quiebre, “un día apoyé el pincel sobre la tela y empezaron a aparecer
imágenes que las llamo imágenes mentales. Para mí son imágenes que remiten
mucho a ese pasado en el campo”.
Su infancia en el campo fue hermosa. Única mujer entre cuatro varones. Pasaba mucho tiempo jugando sola. Observaba mucho la naturaleza. “Miré muchísimo la naturaleza y muchísimo el cielo”, recuerda y su voz se amplía buscando acentuar cómo era aquella infancia.
Las preguntas son semillas
fértiles
Sobre su proceso creativo Malu
explicó que va de imágenes más abstractas a imágenes más figurativas. Sus procesos
no son lineales. Por ejemplo, está obra que está en el Centro Cultural Borges
es absolutamente clara y figurativa. Cuando vemos la obra vemos un cielo y una
nube pero de repente ese paisaje se deshace. Ahí en el contacto con la obra se
abren y expanden las preguntas.
“El proceso o el trabajo de pintar me
permite atravesar o sostener algunas preguntas para las cuales no tengo respuestas.
Estas preguntas las puedo atravesar o sostener de una manera más liviana
gracias a la pintura”, afirmó. Sus palabras se pausaban para seguir
reflexionando. Le gusta que algunas preguntas no tengan respuestas. “Una de las
cosas más fértiles que podemos tener son preguntas”, sostuvo esa frase en el
aire como si fuera una revelación, pues una pregunta fértil es como una semilla
siempre traerá nuevas preguntas y eso es un gran estímulo para crear.
Del hueso a la piel
En la charla volvemos sobre ese proceso
creativo de intuición que guía el trabajo de Malu. En la pintura hay muchas
capas. “Lo primero que surge en mi obra lo llamo hueso. Después lo que voy
haciendo son rastros que van generando una estructura sobre la cual voy a
montar la piel de la obra”, describió. El sol que entra por la mañana y que en
algún momento de la tarde se irá es el testigo silencioso del tiempo detenido
en su taller.
Malu es artista visual y además escribe, escribe muy bien. En su proceso creativo cuenta que van apareciendo imágenes, frases, recuerdos, pensamientos y reflexiones que ella va anotando. Simplemente anota todo. Escribe en la pared de su taller o en una hoja.
Volvemos a mirar la obra que está en el
Centro Cultural Borges en la muestra Difícil
decir adiós. La obra de Malu se titula Deriva
continental. El nombre deriva de los años que estudió geografía. Hace 200 o
300 millones de años los cuerpos continentales eran uno solo y se denominaba Pangea.
A lo largo de millones de años ese único cuerpo se fue fracturando y se fueron
separando en lo que hoy conocemos como Deriva continental. Así llegamos a la
ubicación que hoy conocemos de los continentes. “Esta no es una ubicación
definitiva porque la tierra se sigue moviendo y porque no hay nada definitivo”,
afirmó y fue como la primera gran definición de la entrevista: no hay nada
definitivo.
“Mientras estaba pintando las nubes y
sus contornos me fui dando cuenta de que aparecían ciertas formas que generaban
una visión abuelo de pájaro o una visión satelital de los continentes. Incluso
algunas formas, algunos de estos bordes coincidían con bordes de nubes que
estaban como enfrentadas. Esto acentuó la idea inicial de que todo en un
comienzo fue un solo cuerpo. En algún momento hubo una separación, una
migración y hubo una transformación. Estas temática existenciales están en mi
cabeza. Pienso en el cambio, en la impermanencia y en la migración”, explicó y
al volver a ver su obra eso también está reflejado, los cambios, la
impermanencia y la migración.
Adriana Bustos: “De las bibliotecas quedaron cenizas y simbólicamente son cenizas que
nunca se pueden apagar”
Ella es de Bahía Blanca. Es artista
visual y psicóloga. En su biografía explica que el carácter investigativo y
documental de su obra hacen de la fotografía, el video, el dibujo, la pintura y
la performance los soportes más relevantes de su producción. El curador de la muestra
Daniel Fischer quedó prendado de alguna forma por su obra y un coleccionista la
cedió para la muestra.
La obra de Adriana forma parte de una serie que se titula Biblioteca. Es un proyecto sobre el cual está registrando los libros que fueron quemados en la dictadura militar y en otros episodios históricos. Por ejemplo, la quema de cómics en Estados Unidos en el año 43 y anterior la quema de libros durante el nacismo, explicó.
La artista agregó, “esta obra es una
serie que sigo haciendo porque fueron miles de libros los que se quemaron. La
empecé en el 2017 y me parece interesante seguir desarrollándola. La obra forma
parte de un proyecto mayor que se llamó Quién dice qué a quién. Es un
ensayo y reflexión sobre la construcción de la propaganda política y del
control de las masas”. Adriana busca con su trabajo demostrar que eso que pasó
y que hoy sigue sucediendo con otros formatos.
Las bibliotecas de Adriana están muy
cuidadas y revelan un trabajo de investigación detrás. Comentó que hay un buen
registro a través de los diferentes museos de la memoria tanto en el país como
fuera del país. Por ejemplo, en Córdoba hay un catálogo de libros que fueron
prohibidos y quemados durante la dictadura. En Buenos Aires también. Hubo quema
de libros en Tucumán y en otras provincias. Fue como una operación sistemática
en nuestro país.
¿Cuál fue el trasfondo de quemar libros? Para la artista hay una referencia al hecho de la quema de brujas. Es un acto de transformar en cenizas lo que antes eran cuerpos ahora son cuerpos libros vueltos cenizas. La quema de libros fue una operación muy minuciosa. Había un grupo especializado en eso porque se leían los libros. No era algo arbitrario. Había una lectura minuciosa de cada texto y la justificación de por qué ese libro no podía estar más y que debería desaparecer. Lo mismo se hizo con el cine.
Restos necesarios
Hablamos de la biblioteca y de los
libros quemados en la dictadura. Para relacionar estos temas que trae con su
obra ella se remite al texto curatorial de Daniel Fischer. En la Nota 3 dice El resto(Agamben) ¿Y si el adiós no
fuera un vacío absoluto sino un "resto" necesario? ¿Podría ser
esa materia sobrante la base sobre la cual construimos nuestra identidad?
¿Somos, quizás, supervivientes que encuentran en lo que se desvanece la materia
prima para un nuevo y luminoso comienzo?
“Leyendo el texto - reflexiona
Adriana Bustos - identifico o entiendo por qué la elección de la Biblioteca en
la muestra. Se habla ahí de un vacío que es absoluto. Habla del resto. Entiendo
que hay una coincidencia ahí en el pensamiento de Daniel en relación a mí donde
creo que la obra de arte es un resto. Él hace una pregunta y dice, ¿Podría ser
esa materia sobrante la base sobre la cual construimos nuestra identidad? Desde
ese lugar el adiós no es un vacío absoluto sino un resto necesario”.
Todo lo que toca y lo que profundiza Adriana aquí se hace concepto vivo. En un momento de la charla afirmó, “para mí las obras de arte que hacemos los artistas finalmente son restos. La obra de arte es lo que queda de procesos muy internos. Caben ahí reflexiones, emociones, preguntas, situaciones, cuestionamientos. De pronto se encarna lo vivido en un objeto que no tiene ninguna utilidad en términos funcionales. Nosotros abrimos algo a la contemplación estética. Acuerdo con esa cita de Daniel en términos de lo que es una obra de arte”.
De las bibliotecas quedaron cenizas y
simbólicamente son cenizas que nunca se pueden apagar. Siempre hay un resto. En
Difícil decir adiós en el nombre de
la muestra se lee también que es difícil que algo desaparezca completamente. Es
difícil decir adiós.
Me quedo prendado de esas palabras,
“es difícil decir adiós” porque de alguna manera somos restos. “Daniel también
habla de la memoria - agrega Adriana - Es como un hasta luego o hasta pronto.
Aquí juega algo importante que es la palabra difícil. Constantino pregunta,
"¿A dónde van las cosas cuando nos vamos? Es decir, a algún lugar van
¿No?”.
El artista no elige
Adriana realizó trece bibliotecas. Probablemente habrá más porque tiene aún mucho material de archivo para
trabajar. La primera Biblioteca la adquirió el Museo Nacional Reina Sofía y
desde entonces cada obra que hizo por alguna razón pasó a manos privadas. No
tiene ninguna de esas bibliotecas.
“Hay algo en
determinadas piezas que requieren ciertos eventos en número - es decir la
serie. Cuando aparece la serie para mí se justifica el número. Si quiero decir
que esto sucede, ha sucedido o seguirá sucediendo puedo hablar de cantidad y de
serie. En mi caso necesito hablar de que fue algo sistemático y que sigue
sucediendo en diferentes culturas”.
La artista aborda hace tiempo el tema
de la memoria y la tierra. Son temas que le preocupan y la ocupan. Al respecto
en tono amable, lúcido también, advirtió que “el artista no elige mucho qué es
lo que lo perturba o lo emociona o lo mueve hacer determinadas obras o
determinados proyectos. En mi caso, por alguna razón estoy atravesada por el
impulso de indagar sobre las identidades. Dentro de ese campo hablo de las
identidades latinoamericanas y de mi propia identidad”.
El amor
En el texto curatorial de la muestra
Daniel Fischer dice, “esta muestra, Difícil decir adiós, es nuestra
bitácora sobre la transformación. Porque decir adiós no es desaparecer; es
reconfigurarse”. Movido en parte por estas palabras y en parte por las obras de
las artistas, hablamos del amor.
— La muestra se titula Difícil decir adiós, ¿la obra tiene
alguna relación con el amor o la relacionas con otra cosa?
María Malu Casalins — En mi caso no lo relacioné al amor directamente. Mientras te escuchaba
formular la pregunta pensaba en eso. No relaciono la obra hacia el amor. Lo
pensé de manera más abstracta. Lo pensé y lo siento más cercano a las
transformaciones y a las migraciones. Sin embargo, al hablar de
transformaciones, las mutaciones, los cambios y migraciones son todas cosas que
también le suceden al amor. Pero aquí no lo puse solo o exclusivamente en el
amor.
Cada átomo de nuestro ser, ya sea desde
lo matérico en nuestro cuerpo o desde nuestros procesos psíquicos y emocionales
hay algo que abarca absolutamente toda nuestra realidad. Entonces hablo de la
idea del cambio, como estadio definitivo, concreto y real. Lo siento más a ese
horizonte de movimiento permanente.
Adriana Bustos — El curador Daniel Fischer está hablando del
amor. Creo que el arte al final siempre habla del amor. Tengamos presente que
hay una búsqueda de lo imaginario. Tanto el amor como el arte son dos
apuntalamientos del imaginario. Es en el registro del imaginario donde se
inscribe el amor, donde se inscribe la fe, el milagro, la esperanza, el
misterio, el arte.
Esta muestra es importante en estos
tiempos muy crudos donde la metáfora parece estar siempre en peligro. Lo ves en
las redes, en los discursos políticos de la derecha que carecen de metáfora y
se manifiestan con toda una brutalidad de tiempos de guerra. Pareciera que
peligra el registro del imaginario. Tanto el amor como el arte se inscriben
en ese registro y hablan en un punto como hermanas.
Cuando se aniquila el imaginario y se
aniquila el amor también se aniquila el deseo de vida. En la otra punta está
Tánatos, ¿me entiendes? La pulsión de muerte. El arte habla del amor y está
bien que la muestra haga alusión a eso, a un llamado al amor.
“Lo bello, lo posible y lo incierto”
Daniel Fischer es un gran director de
orquesta. Malu describe, “nos metió en un universo muy amplio, de miradas y
matices distintos, de tonos muy disímiles y entre todos formamos una especie de
red sonora que arma una pregunta. Lo que más me interesa o una de las cosas que
me parecen más fértiles es el hecho de poder preguntarse, de poder hacerse
preguntas, traer lo que inquieta y abrirlo a los demás”.
Con Malu hablamos de arte y de su
escritura, ella plasma en la escritura sus proceso creativos y su experiencias
de vida. Además, hace ficción. En la muestra se ven imágenes de sus cielos y
sus nubes, pero ¿qué es el cielo para ella?
Las nubes, para mí, están muy ligadas a
la experiencia de lo puramente contemplativo.
Viene de mi infancia, de haber crecido
viendo todos los días aparecer y desaparecer estos cuerpos en el espacio.
Cuerpos casi fantásticos, sacros, o
cercanos al universo de las mancias. Haciendo muchas veces de superficie
especular, donde se ampliaba lo bello, lo posible y lo incierto. Los ojos
abiertos, la mirada disponible. Un ida y vuelta entre lo que aparecía y lo que
yo proyectaba; lo propio en lo ajeno, o en lo lejano.
Aunque todo cambia -la materia afuera y
dentro de nosotros, incluso la forma en que sentimos, y entendemos las cosas-
hay algo en esa manera de mirar que se mantiene.
En medio de la impermanencia, eso sí
permanece.
Tal vez, es la posibilidad -o el deseo-
de que exista aun una forma de sostener algo.
Un punto de continuidad que haga de
reparo.
El reparo no es lo que vemos, sino cómo miramos.
lunes, 13 de abril de 2026
Visita a la canción profunda de estos tiempos
Paloma Ortiz, Juan Mora y Coqui Ortiz realizaron el
concierto Piano y Canciones en el escenario del Complejo Cultural Guido
Miranda. Este año volvió el ciclo Preludios
en el Bösendorfer. El repertorio giró en torno a temas propios y obras de
Teresa Parodi, Bosquín Ortega, Jorge Fandermole, Kany García, entre otros. Fue
un concierto único, poético y luminoso. Una oda a la vida y a celebrar que
podemos estar juntos y encontrarnos.
Por Paulo Ferreyra
En una entrevista previa a este concierto Juan Mora
había adelantado que “hay mucho autores que soñaron un país para nosotros.
Desde ese lugar abordaremos las canciones”. Así lo hicieron y la línea del
tiempo fue de ese país que soñaron y sueñan los artistas pasando por el
fundamento de todo quehacer artístico, el amor.
Al ingresar a la sala sonaba el piano.
Juan Mora movía sus manos con suavidad sobre el Bösendorfert. "No todos
los días tenemos la oportunidad de estar tan cerca de un piano de estas
características. Hay pocos pianos como este en el país", afirmó Coqui
mientras Juan seguía tocando. Las sillas dispuestas tan cerca nos hacía sentir las pulsaciones del instrumento, la voz de la cantante y del cantante
subían al alma.
El repertorio comenzó con dos
creaciones de Juan, Efímero y La huida de la tarde. El año pasado esta
formación hizo dos conciertos con esta modalidad. Entre el público ahora hubo
caras nuevas y caras conocidas, muchos buscamos realzar aquella experiencia
vivida por el piano y las canciones. La propuesta musical trascendió la
búsqueda, fue pura comunión y abrazos.
Hace ya casi un mes Joan Manuel Serrat
fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional
de Cuyo. En su alusión dejó un mensaje final: "Canten, canten, porque
cantando espantan los males. Porque cantando los demonios se enfrentan. Canten,
porque hace falta que los músicos toquen, que los poetas alcen la voz, que no
nos vuelvan sordos los gritos de angustia y que las injusticias cotidianas que
nos tocan vivir, no se conviertan nunca en una normalidad capaz de volvernos el
corazón de piedra”.
Cuando en la velada Coqui Ortiz tomó el
micrófono expresó que iba a tomar la posta dejada por Joan Manuel Serrat.
"Acá también pensamos cantar a Aledo Meloni. Él decía que se inspiró en el
poeta Antonio Machado. Entonces los unimos y entonamos Cantares", deslizó y su voz se afirmó en la noche.
Había silencio en el escenario. Tras
cada canción el público sentía nuevos impulsos para aplaudir. Por momentos daba
la sensación que también esa eran pulsaciones vibratorias que tenía el público para
acompañar el abrazo de cada canción.
En el momento de tomar el micrófono
Paloma Ortiz sostuvo su forma de expresión para cuidar y atender cada palabra
que salía de sus labios. Comenzó por agradecer al público su presencia.
"Gracias a todos y a todas por venir. Es lindo estar tan cerca uno de
otros. Es lindo encontrarnos. En el repertorio que preparamos hay algo de
incertidumbre, qué pasará o que no pasará en el futuro. La incertidumbre es
buena para poner en juego la creatividad y el encuentro desde el arte".
Así, con ese buen decir que tiene regó a los presente con una canción de Jorge
Fandermole.
La noche fue creciendo entre canción y
melodías del piano profundo. El gran poeta y músico Ramón Ayala decía que la
única red que puede atrapar un pájaro sin quitarle la vida y la libertad es el
arte. Algo de eso había en las canciones que se movían entre la incertidumbre,
la esperanza y la memoria. Así se construyó la primera parte del concierto.
Hubo más obras Juan Mora, Bosquín Ortega, Teresa Parodi, entre otros. Un
mensaje contundente: no a la guerra.
Los aplausos se sucedían. Alguien en ocasiones
distintas abría el juego de sostener la emoción de una canción con un aplauso
largo, sostenido y emotivo. Los aplausos se apoyan en expresiones como qué lindo, muy bueno, bravo.
La segunda parte del concierto la abrió Paloma Ortiz
con un tema de Kany García. Tema que dedicó a sus amigas y a las mujeres
presentes. El repertorio se ensanchó con obras de Fito Páez, más obras de Juan
Mora y de Teresa Parodi.
Por
amarte busco el cielo
aunque
seas como un muro
abrazándome
a tus piedras
Por
amarte busco el cielo
cada
día que me quieras
en
tu cuerpo habrás de hallarme
soy
como la hiedra.
Las luces menguaron y dieron ese tono especial a la
velada. Ya llevamos casi una hora de canciones y el amor se instaló entre las
flores que destilaba Juan con el piano y las voces de Paloma y Coqui. La poesía
abrazaba las emociones. Los aplausos crecían. Un grupo en la segunda fila hacía
pequeños fotos y entre sonrisa alentaban – bravo,
muuuy bueno.
Coqui y Juan interpretaron un tema que les pertenece. "Un día de tantos Juan fue a casa a ensayar y me dejó esta canción – recordó Coqui - A mí me gustó tanto la música que terminé escribiendo Don Chula y Don José. La hice pensando en unos amigos que hacen un trabajo fabuloso que se llama Ambulantes, ellos dedican su repertorio a vendedores ambulantes. Pero más aún lo hice pensando en el barrio”.
“Soy - dijo Coqui e hizo un pequeña pausa para acentuar sus palabras - soy un militante convencido de que cuando volvamos a recuperar
la calle, las silletas a la vereda y los vecinos estando en la calle, vamos a
limpiar de malezas este mundo. Lo más revolucionario que podemos hacer es tomar
la calle. Me parece que esas cosas nos van a salvar". El autor y
compositor dedicó el tema a Dany, un trabajador histórico del Complejo Cultural
Guido Miranda quien celebraba su cumpleaños trabajando aquel miércoles 8 de abril.
Un ave en nuestra ventana
Hace unos años - allá por el 2017 falleció Antonio García, el padre de la cantante puertorriqueña Kany García. Un tiempo después ella compuso la canción Confieso. Con su sensibilidad y su buen decir Paloma trajo para los presentes esta historia. "La muerte es un tema tabú a la hora de hablar entre amigos, amigos o familiares. Sin embargo es natural o debería ser natural hablar de la muerte. Nacemos, crecemos y nos vamos a morir. Eso es lo natural. Ahora, entender esta naturalidad no quita que sintamos dolor ante la muerte". Mientras ella hablaba Juan iba introdución el tema de Kany. La potencia de la canción tenía su fortaleza en mantener viva memoria - algo de lo que también trascendió desde la primera hasta la última canción del concierto.
La propuesta de Coqui, Juan y Paloma es arte en estado puro. ¿Cómo comprender el canto de los pájaros? El público había llegado al escenario del Guido Miranda con expectativas a este concierto. Algunos en silencios y otros henchidos de charlas felices entre amigos y familiares. Desde la canción abordaron temas sociales y temas de amor. Más allá de esos temas expandieron las emociones, los sentimientos y la sensación de que podemos mirarnos desde la canción. En el decir de John Berger son profundamente humanistas, "creen que el bien más alto es la felicidad de la humanidad"











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