"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

jueves, 2 de julio de 2020

Tony Zalazar: “30 poetas van homenajear a Jorge Sánchez Aguilar”

Durante este y el próximo fin de semana se realizarán Zoom/bidos del Mainumby. A través de la red 30 escritoras y escritores de distintos puntos se reúnen para homenajear al poeta Jorge Sánchez Aguilar. La iniciativa surge de Nando Calzoni, Tony Zalazar y Facundo Alarcón. En esta charla Tony brinda algunos detalles de esta propuesta.

por paulo ferreyra

sapukai.culturas@gmail.com

Desde hace un tiempo se viene gestando una antología en la que escritores de distintas generaciones y distantes espacios geográficos, dialogan con la obra del gran poeta Jorge Sánchez Aguilar. Este fin de semana comenzará un ciclo de lecturas virtual que se desarrollará por la plataforma Zoom. “Es una apuesta al valor de la poesía y a la esperanza de reencontrarnos en la palabra cantarina, fecunda y prodigiosa”, describen los organizadores. La actividad es motivada por Proyecto Cultural Maíz. Quienes deseen asistir a las reuniones pueden solicitar la clave de ingreso, de manera gratuita a los siguientes números telefónicos 3794-890767, Tony Zalazar, o al teléfono 3794-030277, Facundo Alarcón. Antes del inicio de este homenaje Tony contó cómo y por qué surgió esta iniciativa donde "30 poetas van a homenajear a Jorge Sánchez Aguilar".
Jorge Sánchez Aguilar



— ¿De dónde nace o cómo recordás tu lazo con la poesía de Sánchez Aguilar?
A Jorge Sánchez Aguilar lo conocí en el Ateneo Omar Khayyam, un ciclo de lecturas que organizaba Alejandro Mauriño en el bar Picasso. En un primer momento su poesía no me atrapó (era yo un jovencito inmaduro y beligerante, que desconocía muchas cosas de la cultura). Pero tiempo después, ya peinando canas, descubrí la riqueza y profundidad de su obra. Tuve el placer de digitalizar dos libros suyos que luego publicamos con Ananga Ranga. En el proceso de tipeo pude sentir el goce de su musicalidad extasiada y la nitidez de sus imágenes. Las mismas están ordenadas en una cosmovisión cultural y religiosa - originaria de esta tierra. Desde ese momento admiro y disfruto el poder creativo de su poesía y su vínculo peculiar con la palabra.



— ¿Hay algún poema en particular o un libro que siempre te acompañe?
Me gusta mucho el libro "Al fondo del otro reino". En este poemario canta tanto los goces y ritos sagrados de los guaraníes como los sufrimientos y oprobios impuestos desde la conquista. Canta estos dramas históricos, para luego invitarnos a recrear y sostener nuestros sueños ante el avance destructivo del capitalismo, que no sólo destruye los espacios naturales sino también el valor de la palabra, el sentido y el sentimiento humano que nos iguala y liga a todos los seres vivientes y espirituales de la tierra.


— Del homenaje participan poetas, escritores, periodistas, ¿cómo fue esa selección?
Hasta ahora hay 30 poetas que participan de la Antología que llevará por título El mainumby de la poesía. Algunos poetas fueron seleccionados por pedido especial del homenajeado y otros por afinidad estilística o por el compromiso que sostienen con la creación y difusión de la poesía. Hay poetas distantes en lo geográfico (algunos viven en Madrid, otros en Buenos Aires, en Chaco y la mayoría en Corrientes), en lo generacional y en lo estilístico. Pero todos coincidentes en la necesidad de reconocer y celebrar la vida y obra de este gran escritor que es Jorge Sánchez Aguilar. 


— Has organizado muchos encuentros de poesía, ¿Cuán importante es para vos la lectura en voz alta de la poesía?
La poesía se disfruta más leyéndola en silencio. Pero leerla en voz alta, ante otros, tiene el poder de un río musical que nos lleva en las entonaciones propias del espíritu que la creó. Es celebración pura y evidencia de que el alma es la palabra eufónica con que entramos al interior del otro y salimos revitalizados en la comprensión. Ahora no sé cómo saldrá este encuentro mediatizado por la tecnología, y a la distancia, pero estamos ensayando para que la poesía tenga el poder de traspasar las pantallitas de celulares y computadoras, para que los ZOOM/BIDOS del Mainumby se sientan luminosos y cercanos al espectador.
Tony Zalazar


— ¿Qué define que un texto sea poesía o no?
Todos tenemos un censor y un sensor que nos dicta qué asociaciones de palabras vibran más en nuestro espíritu. Creo, como creen muchos, que la poesía para destellar mejor debe estar atenta al equilibrio de la imagen, el ritmo y el sentido, comprendidos en una visión ética y estética de cada creador. Así como en un principio no me había interpelado la poesía de Jorge, con el paso del tiempo, las lecturas y experiencias vitales creo que nuestros gustos y capacidades de interpretativas pueden cambiar y ampliarnos el horizonte de comprensión.




Programación




Viernes 3 de julio a las 21:
Alejandro Mauriño, Constanza Pérez Ruíz, Juan López, César Bisso y Alicia Rossi.

Sábado 4 de julio a las 21:Susana Piñeiro, Irene Pérez, Heraldo Vallejos, Facundo Alarcón y Analía Báez.

Domingo 5 de julio a las 16:
Ariel Ovando, Estefanía Ceballos, Fabián Brizuela, Jorge Galarza y Gabriel Ceballos.


Viernes 10 de julio a las 21:Marcelo Caparra, Mario Caparra, Luis Argañarás, Mariana Rinesi y Ana Belén Ledesma

Sábado 11 de julio a las 21:
Silvina Giménez, Laura Virgile, Leonardo Maidana, Ramiro Román Romero y Avelino Núñez

Domingo 12 de julio a las 16:
Víctor Cuello, Pilar Romano, Moni Munilla, Dalia de Jesús Romero, Paulo Ferreyra y Nando Calzoni.





Quienes deseen asistir a las reuniones pueden solicitar la clave de ingreso, de manera gratuita a los siguientes números telefónicos (3794-890767 Tony Zalazar o 3794-030277 Facundo Alarcón)

domingo, 7 de junio de 2020

Día del Periodista. Trincheras sin festejos

Cuerpos ceñidos, encorvados, cegados por la pantalla blanca y un cursor que no deja de titilar a cada renglón obligando a la acción del tecleo, mientras la cabeza late a la par de esa intermitencia en busca de los ladrillos perfectos para una edificación llamada texto. Eso somos los que estamos en el oficio de ser periodistas: somos obreros del intelecto en busca de la perfección. Trabajamos afirmados sobre el andamio del inconformismo.

Pero en ese esfuerzo cotidiano, las cosas no siempre salen como están en los planos que elaboraron los académicos “arquitectos”, o la jerarquía proyectista que imparte órdenes desde un eterno modo home office y lejos del overol.

Por eso, tal vez, desde hace ya un par de años el Día del Periodista no se festeja, se trabaja más y acaso se deja un rincón en la noche para elevar alguna copa con un par de colegas en la trinchera. Los festejos corporativos quedan a un lado, en un rincón junto con el desprecio –cada vez más generalizado- a la esencia del periodismo: la honestidad intelectual y el hambre por la verdad.



En medio, un sistema que subyuga: las relaciones con el empleador, los ninguneos, los castigos por salirse del periodismo Outlook, el menosprecio por la palabra – acaso nuestro mayor tesoro –, los salarios bajos, muy bajos, entre otras condiciones que aprietan el oficio que amamos hacer con todo el cuerpo.

Este trabajo se enciende chispeante hoy, como un hogar, mientras leemos por diferentes medios cuestiones relacionadas con algún personaje que vamos a entrevistar. La tarea prende en la charla que se hace en vivo o como ahora, por la pandemia, sólo por teléfono. Después se vuelve un nido acogedor frente a una pantalla y martillamos un teclado para edificar un texto.

Entre los grabados, los dibujos, las pinturas, el mundo continuó mirándose en la palabra. Vino la fotografía, el cine, la televisión, internet y pese a los apocalípticos del papel, la palabra sigue y seguirá estando presente. La palabra construye, evoca, sugiera, reflexiona. Conocemos las virtudes de la tecnología actual, pero erigimos este edificio con la palabra escrita.

Salir a cazar temas, encontrarlos en diálogo con el entorno y con el medio es una provocación permanente a un statu quo del corte-pegue y el cliqueo fácil. Acaso el goce, disfrute, felicidad, durará después un instante, alguien que nos hizo saber que compró el diario y leyó la nota. También un “me gusta”, un “visto”, en las redes y cuánto mucho “un compartido”. En la trinchera siempre es un o una, no más. El flash se apaga rápido y hay que volver a empezar, buscar tema, hacerlo, escribir y publicar. Y la máquina cementera del albañil vuelve a girar una vez más para el eterno construir periodístico.



Atropellos

A pesar de lo almibarado que tiene este oficio, los sinsabores también brotan del entorno, de los pasillos, de los mensajes y las actitudes a cara descubierta de compañeros o compañeras. Ni hablar de las jerarquías o de quienes controlan en cierta manera los medios de comunicación y piensan que la gente lee menos y entonces hay que envasar papelitos de colores con brillantina. Un auto boicot para un círculo vicioso asentado sobre un soporífero binomio de retroalimentación: vacío-vaciamiento.

El desánimo nunca avanzó tanto como en estos tiempos. La seudo profesionalización del periodismo llevó a que se llenaran las carreras de estudiantes, quienes después fueron absorbidos por instituciones o reparticiones de gobiernos municipales, provinciales, para escribir y difundir sobre sus personalidades o actividades. A su vez, en los medios tradicionales, radios y diarios se vuelven periodistas Outlook, que tienen sus casillas de correo electrónico repletos de notas, enviadas por el propio organismo público y por el departamento de publicidad del medio, bajo el entrecomillado de “prioridad”. Así se están tejiendo hoy algunas páginas de los medios, algunos programas y otros tantos de difusión masiva.

Hace unos años, cuando el técnico Miguel Angel Russo dejó el Club Vélez para ir a Boca los hinchas reaccionaron con furia y se manifestaron en varias banderas que colgaron en la cancha, en una de ellas se podía leer la leyenda amasada en la sabiduría popular: “Ru$$o, la plata no te cambia, te delata”. Eso mismo les pasó a algunos de nuestros compañeros y compañeras.



Desafíos

Al igual que el labriego, el herrero, el albañil, el artista, el oficio nos define. En algunos casos ya probamos con otros trabajos y no anduvo, necesitamos volver a la palabra. El viejo chiste con un cineasta es: “Ya probamos con la pala y no funcionó. Así que esto es lo que somos y vamos a darle para adelante con las herramientas que tengamos”.

Mientras el oficio se reconfigura, en medio de la pandemia muchos descubrieron, o no, que cualquiera puede ser periodistas. Esa improvisación que alimenta el descarte en cualquier momento, dinamita las bases de la profesional, del profesionalismo. Todo puede ser cambiado de un plumazo, porque hicieron que todo pierda su valor intrínseco y lo equipararon hacia abajo, hacia el lodo de la mediocridad.

Hoy hay cientos de músicos, escritores o directores de cine conversando con sus pares sobre cómo viven o qué hacen en este momento, diálogos que se transmiten en vivo y que resultan ser entrevistas, charlas que ayer nomás las hacíamos los periodistas. Alguien dejó la silla vacía y vino otro alguien para ocuparla rápidamente.

Por si fuera poco, la noticia dejó de tener novedad porque fue vaciada de interés, de lo importante. Ahora, el periodístico banal, de entretenimiento, sólo busca un mero “impacto” a la caza de algún clic en las redes, para luego extasiarse con las estadísticas mensuales de visitas en el sitio web, sin importar el anzuelo que usaron. Todo vale: desde un título impreciso redactado adrede que se disuelve por su propia falsedad, hasta aquellos datos expandidos a fuerza de humo vendido y comprado para que alcance la categoría de “titulazo”. O bien la ya desgastada estrategia de la intriga, que no atrapa más, sino que produce repulsión.

La dictadura del clic refuerza sus tentáculos para el vaciamiento generalizado, desinformando, fusionando todo contenido a la propaganda oficial rentada y rentable, siguiendo a los mercenarios y a los falsos ilustrados con egos infinitos que sólo se enceguecen con las luces artificiales de una maquillada literatura exprés.

Así estamos viviendo en estos tiempos. Muy poco para festejar y mucho para reconstruir.


Rascar donde no pica

“Scratch where it doesn't itch”, dice un filósofo norteamericano llamado Richard Rorty. Hacer filosofía es rascar donde no pica, pues hacer buen periodismo en parte es hacer eso, rascar donde no pica: por qué tengo estos dedos, qué hago con ellos, qué toco y qué manipulan estos dedos. Hay partes de nuestro cuerpo que no prestamos atención. Como pasa cuando una mujer o un hombre duermen en la plaza y se hacen paisaje. Se vuelven parte del cuerpo visual que tenemos. Ahí debemos ir a rascar. O cuando algunos músicos hacen conciertos en vivos dos veces por semana con sus pares de distintos puntos de la provincia, del país, de Latinoamérica. Hay que rascar donde no pica.

Aguzar los sentidos, todos los sentidos, para rascar con temas o personalidades que están a nuestra vista, pero nadie parece tocar o reparar en ellos. El canal, el medio para transmitir eso que vamos produciendo, está cambiando y acaso es nuestro mayor desafío para adaptarnos. Vamos a contarte historias que trabajamos para conocer y desentrañar. Pero siempre la construcción será desde el texto, desde la tarea de ensamblar verdades, desde la experiencia del mismo oficio y, siempre, plantados a pie firme en el andamio de la insatisfacción. No tenemos el salario asegurado y edificamos ahí donde somos, martillando un teclado. La realidad máxima es que escribimos para seguir siendo.

Esa es la revolución hoy: defender el profesionalismo contra los iluminados del mercantilismo. El Día del Periodista hace años no se festeja, se reflexiona. Afortunadamente todavía hay muchos obreros dispuestos a reconstruir, y en ellos anida la fuerza de la esperanza.

Por Gustavo Lescano - Paulo Ferreyra

martes, 2 de junio de 2020

Marcia Müller: “el nuevo tiempo del arte tiene que ser colectivo”

En tiempos de música y charlas en vivo se juntaron Marcia Müller y Marta Toledo. En esta ocasión se puso de relieve la importancia de los colectivos de artistas y la toma de conciencia de la música como profesión.


Desde la entrada en vigencia del “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, en distintas redes se han sucedido transmisiones en vivo de distintas índoles. El consumo de internet aumentó. Un estudio reciente reveló que en España aumentado del consumo de libros y el tiempo de lectura. Los museos han abierto sus puertas para recorridos virtuales. “No tengo ninguna duda que el arte nos salva. Es una compañía que fortalece el espíritu”, sostuvo días atrás Teresa Parodi respecto a este momento y la importancia del arte.
Marcia Müller



En la charla vía instagram que tuvieron días atrás dos valores de la música de la región expusieron su situación y las de sus pares. El historial de Marcia empieza con la guitarra y el canto, después adoptó el acordeón. El cambio significó mucho trabajo, "tuve que aprender varias cosas. Independicé la cabeza de muchas polirítmias, por ejemplo", explicó. "A veces pensamos que estudiar únicamente es ir a una institución y no es así. A mis alumnos les doy un ejemplo, ¿Nini Flores tomaba su acordeón y sacaba una melodía por arte de magia? No. Él estaba horas y horas practicando, ese era su estudio, su escuela, su institución. Hay que sentarse a estudiar", subrayó y soltó una sonrisa, "es necesario poner culo en la silla y estudiar".

En el diálogo Marta Toledo habló sobre su historia, contó los instrumentos que había en su hogar, su recorrido y su presente. La conversación se hacía íntima, había una empatía estando ellas en provincias diferentes, unidas por una pantalla y conectada a sus oyentes o televidentes. Había quienes ávidamente agregaban comentarios o sumaban declaraciones según el tema que estaban desarrollando.

Era un diálogo precios abierto entre dos talentosas. Una realiza clases de acordeón y la otra hace clínicas o talleres sobre la voz, florece ahí un placer, la felicidad, el goce que les nace cuando ven crecer a sus pares. Marta fue niña cantora, en una familia donde la música estaba pero no como una posible profesión en la vida. Había una guitarra, un piano, "durante la infancia pasé mucho tiempo orejeando. Me había metido en algunos concurso que corren el eje hacia lo competitivo, cuando la música es otra cosa", advierte. Durante un tiempo paró la pelota. Dejó de rodar el canto por unos años hasta que todo volvió a reverberar desde el alma hasta estallar en sus cuerdas vocales. Así hoy llega como una caricia su canto acrecentado en distintos proyectos musicales.



Ser músico es una profesión

Por su parte Marcia explicó que en el profesorado de música de Entre Ríos, cuando era estudiante y ahora que es docente la "pelea" siempre es la misma. La sociedad no ve como una profesión el arte de la música. Ella contó así un diálogo que tuvo en una ocasión con estudiante de abogacía. “Él me contó que tenía 35 materias en ese momento. Yo en el profesorado de música tenía 64. El silencio que se abrió fue casi absoluto”, desliza mientras sonríe ante el anécdota. Al mismo tiempo agregó que en primer año tenía 16 materias, tres eran de instrumentos, piano, guitarra, flauta. A piano y guitarra había que dedicarle una hora por día, a flauta una media hora más. Tenía además técnica vocal, otro tiempo más de estudio. Todas las materias teóricas y las específicas, lecto escritura, historia de la música, armonía, expresión corporal. Los detalles se ensanchaban en un abanico precioso y multicolor.


Crítica situación de los músicos

En una entrevista está planteado que uno pregunto y otro responde. Estas conversaciones que organizó una de las artistas son efectivamente una acción y un efecto donde están hablando dos personas, una y otra son protagonistas. Marcia pregunta y Marta de igual forma pregunta, hay una interacción importante sumando a lo que agregan o comentan los usuarios que están ahí muy atentos a cada tema puesto en el diálogo.

En un momento la acordeonista enterreriana contó que vive de la docencia, que de ahí saca la plata para ir a tocar a un lugar, para afinar o para tener un mejor instrumento. "Hoy la situación es crítica para les compañeres. A nivel país las primeras que se movilizaron son los colectivos o pequeñas agrupaciones. En Entre Ríos un grupo de compositoras hace tres años venimos organizando diferentes ciclos, empezamos unas nueve y hoy somos casi treinta. El eje de unión es que somos compositoras mujeres, sin distinción de edad o género musical. El estado tarda en llegar. Hoy los colectivos están más cerca de les compañeres”, subaryó.
Marcia Müller y Marta Toledo


En la provincia de Entre Ríos se constituyó el grupo Músicos Solidarios Entrerrianos. “Nos vemos convocados por la solidaridad hacia nuestros hermanos mas necesitados. Por ello creamos esta Comunidad de Músicos Solidarios con el fin de hacer de la música una expresión para servir. Hagamos de la solidaridad una cultura”, explican desde su plataforma tanto en Facebook como en youtube. “Lo que estamos reuniendo se destina para músicos que están sin ingresos porque vivían de tocar o enseñar”, advierte. Marcia Müller ha viajado por el país y a través de las redes conoce la realidad de otros colectivos como por ejemplo de Córdoba, Santa Fe, entre otros.

“Creo que esta pandemia va a profundizar más la bisagra que estamos viviendo, desde muchos lugares. Desde las revoluciones de las mujeres, de los derechos de los niños, de la violencia de género. Me parece que el estado tiene que agudizar su presencia. De alguna manera lo está haciendo y teniendo en cuenta a estos colectivos que están al frente en la primera hora”, explican. A veces se piensa a estos grupos vinculados al arte como minoritarios, pero a la hora de hacer un relevamiento entre artistas, productores, trabajadores de la cultura en distintos ámbitos, bailarines, entre tantos otros, uno podría poner de manifestó cómo movilizan la vida de las personas y también la economía de un sector de la sociedad.

"El arte está visto como un relleno, como un pasatiempo y no hay una política cultural que ponga en valor nuestro trabajo", agrega Marta Toledo al tiempo que Marcia Müller acota, "el nuevo tiempo del arte tiene que ser colectivo. Tenemos que entender que solo con el otro podemos tener fortaleza, el individualismo ya no va más. Este paradigma del individualismo se tiene que quebrar, el mundo nos está diciendo que no sirve, tenemos que ser solidarios para que no mueran los de al lado. Hay que pensar colectivamente".


“En el arte siempre se vio la vocación”

En este contexto hubo tiempo para hablar sobre la ley de cupo femenino. No es una ley de competencia entre hombres y mujeres. "Es un reclamos de trabajo, simplemente eso, un reclamo de trabajo", subrayó Marcia Muller. Al respecto trajo las palabras de María Eugenia Figueroa, su comprovinciana, "la ley de cupo femenino es un insulto para la mujer. Tenían que contratarnos porque somos músicos. No porque una ley dice que tienen que contratarnos. La ley es una herramienta que nos ayuda a aprender lo que socialmente no pudimos aprender solos, la igualdad".

“En el arte siempre se vio la vocación y no el laburo”, deslizan y sus palabras quedan resonando como el eco de una campana nueva, “en el arte siempre se vio la vocación y no el laburo”. Las otras carreras se dice que son para laburar y asegurarse un bienestar. “Sin embargo cuando cierta franja de la sociedad tiene a sus hijos finalizando el secundario le hacen test vocacionales. Entiendo que el arte, para el artista, sea cual sea su disciplina, nos mueve la vocación. Necesitamos para vivir ser artistas, vivenciarlo y transmitirlo. Esa es la vocación que está efervesciendo en uno y no podemos negarlo”, expresó Marcia Müller. 


En ese living imaginario donde dos artistas conversaron nos dejaron ver su ser íntimo, noble, bello, esperanzador. El arte, los colectivos de artistas que abrazan a sus compañeres están haciendo un mundo distinto, solidario, amoroso. En el decir de la poeta chaqueña María Eloísa Zamudio, se está despertando un nuevo día y se me llena de soles la mirada.

Por Paulo Ferreyra


jueves, 30 de enero de 2020

La emoción es la posibilidad de ser singular


La muestra colectiva “Poéticas Expandidas” tuvo lugar en el Museo Provincial de Bellas Artes. La producción reunió a artistas del interior y a la Capital correntina. La misma fue el resultado del seminario en artes visuales y escritura encabezado por Maia Navas y Franco Rivero. Con ellos charlamos aquí para conocer en profundidad cómo se gestó y cómo vivieron esta experiencia. “Estamos escribiendo, escribir nos ayuda a pensar, a procesar todo lo que sucedió durante poéticas. Fue una experiencia vital, fuerte, sin dudas algo impactante. La escucha, lo afectivo, le dieron un toque singular”, explicó Maia.

Por paulo Ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com

Había voces en una cámara oscura, velas, sonidos, pantallas, sillones, escritorio, libros, silla, plantas, tierra, telas, pinturas, una explosión de formas y colores a lo largo y ancho de la sala José Negro del Museo de Bellas Artes.

Maia y Franco armaron el proyecto, lo presentaron al Instituto de Cultura, fue aceptado y Declarado de Interés Cultural con Resolución N° 0865. Lanzaron una convocatoria y el trabajo se inició en el interior.


La propuesta era descentralizar la capital correntina como el lugar donde suceden experiencias similares. Fueron elegidas dos sedes, una del norte de la provincia y otra del sur; Monte Caseros y Saladas. Los encuentros en la primera localidad fueron de abril a julio, y, lo que inició en Saladas en agosto, por inconvenientes que no vienen al caso, se continuó hasta noviembre en la ciudad de Corrientes. Hubo dos muestras, la primera en la ciudad de Monte Caseros, en el mes de agosto; la segunda fue la Muestra Final, en la capital de la provincia. Expusieron y participaron del seminario más de 20 artistas en una franja hermosa de 16 a 71 años, donde también convivían, por ejemplo, un albañil con una ilustradora científica.

“Fue un proceso de trabajo totalmente gratificante. Aunque, en ocasiones,  salía de Ituzaingó a las 10 de la noche y llegaba  a Corrientes a las 01 y de acá salíamos a las 04 de la mañana a Monte Caseros, terminábamos de manejar y empezaba la clínica pero ni se sentía cansancio. Cerrábamos el encuentro al día siguiente, a la tardecita y de vuelta al auto y viajar. Maia quedaba en Corrientes y  yo llegaba a casa como a las 4 de la mañana pero con la sensación hermosa de que todo lo que encontramos e hicimos fue muy lindo”, explica Franco. 

 “Hemos buscado y no hay experiencias como ésta dentro o fuera del país. Hay relaciones como entre docentes y alumnos en los talleres y en los seminarios, pero en poéticas las dejamos afuera, estábamos todos en la misma línea, en la de la experiencia y la del encuentro con otro. Nos tratamos con el mismo respeto. Desde el más joven hasta la más grande, no hubo diferencias en el trato. Todo fue muy reconfortante, único”.


“Hay vínculos que aquí van a durar más allá de esta experiencia. Otros no, pero la mayoría van a quedar. Es muy difícil llegar a repetir esta experiencia, por un lado por lo que significó en esfuerzo y el no apoyo del gobierno. Igual sería hermoso hacerlo”, deslizó Maia. Junto a Franco son grandes artistas, sensibles y de un apasionamiento intransferible. Hermosos. Nos juntamos por separado para describir esta experiencia, aquí parte de ese juego que iniciamos con preguntas y respuestas.

— ¿Cómo se cruzan sus vidas para hacer este proyecto de Poéticas Expandidas?

Franco — Había empezado a dar Takuru, la clínica de poesía presencial en Corrientes. En ese contexto Maia me contacta para participar. Como sabía lo que ella hacía le dije que en este caso sería al revés, yo quería aprender de ella. Así fue cómo nos empezamos a juntar.

Fuimos a comer la primera vez y a develar lo que estaba por detrás de lo que nosotros hacíamos. La cuestión de la búsqueda, el ritmo, la crítica de la estética, entre otros puntos. En ese momento y hoy estamos en sintonía con los conceptos que para nosotros están en crisis dentro del arte, la categoría de artista, los límites del arte, el sentido, el proceso creativo, crear, arte. Sin saber quizás estábamos tensionando los mismos lugares. En ese momento yo estaba fascinado leyendo Contra el arte y partes de Matar a Platón, ambos de Chantal Maillard; y, a los días, Maia había encontrado una teorización sobre lo que yo estaba haciendo y diciendo. Así que me manda parte de un texto, que después me lo pasa íntegro, era La poética como crítica del sentido, de Henri Meschonnik. Entonces nos cruzamos los textos, ella se puso a leer lo que yo estaba leyendo y a su vez yo empecé a leer lo que ella leía. Ésa fue después la base de poéticas.

Maia — Nuestro cruce se fue haciendo por varios factores como dice Franco. Nos conocimos por nuestras obras y por nuestros amigos en común. Cuando nos conocimos además de la admiración mutua se daba el hecho de compartir un marco teórico, un lugar desde donde pensamos las artes. Recuerdo que le recomendé un libro que se llama La poética como crítica  del sentido. Nos compartíamos las lecturas. Estos autores son los que marcan un antes y un después de leerlos. Con Franco sentimos una gran afinidad, una sintonía muy fina sobre lo que creíamos que era la poética. En un momento pensamos sobre lo que nos estaba pasando, las obras, las devoluciones de nuestras obras y que esas cosas se podían multiplicar.

Cabe aclarar que ambos tenemos un recorrido amplio como docentes, como talleristas, la experiencia previa de cómo manejarnos ante un campo amplio grupo ya lo teníamos. Algo imprescindible aquí es un gesto político y ético de pensar el interior del interior. Pusimos la mirada en el interior y en la falta de capacitaciones que hay para artistas. Pensábamos que el estado podía apoyar este tipo de proyecto.

— ¿El nombre poéticas expandidas de dónde sale?

Franco — Maia me habla de algo que se llama Palabra Expandida, un intento de sacarla de la hoja, del soporte, hacia afuera. Era además algo que ella estaba haciendo. Con eso yo pensé en mi forma de ver a la poética ahora, como ese pulso que está detrás de la búsqueda y que no es privativo del que escribe, sino que es un impulso que subyase a cualquiera que se enfrenta a una materialidad y que con ella intenta hacer algo. Por eso le digo que podría, más bien ser, Poéticas Expandidas. Así nació este camino. Hablamos mucho. Empezamos a escribir lo que íbamos hacer y en un mensaje me dice - que lo que había escrito llegaba a la carne y al hueso. Con eso nos pusimos a pensar qué significaba esto para nosotros. Así terminamos dividiendo los encuentros en partes del cuerpo.

Antes de presentar la propuesta fuimos hablar con el presidente del instituto de Cultura porque queríamos quitar a Corrientes Capital como el centro de todas las experiencias e irnos directamente al interior del interior. Por eso elegimos Monte Caseros y Saladas. La idea era que los artistas que se postularan de Capital vayan al interior. Le gustó el proyecto, por eso lo presentamos.

— Para participar había que postularse, ¿cuál fue la clave de selección? ¿les sorprendió la respuesta de los artistas?

Franco - Una de las claves para la selección era saber qué cosas decían sobre su búsqueda. Pedíamos una muestra de obra y un texto donde se presentaran de la forma que quisieran y que nos hablaran de sus proyectos. Después esos caminos resultaron en sintonía con otros artistas, gente que no se conocía estaba trabajando lo mismo, buscando lo mismo; acá se ve: hay cuatro obras sobre cementerios. Por ejemplo. Además muchos se presentaron a trabajar porque aceptaron la metodología, les parecía seria, novedosa; por ejemplo, Noemí de Monte Caseros tiene 71 años, ella se postuló por eso; nos dijo: no necesito hacer más ningún curso a esta altura del partido pero vi la seriedad de la propuesta y decidí sumarme. Trabajó durante todo el año. A la par se postula Juan Manuel, un chico de 16 años de Curuzú Cuatiá. Trabajar con esa franja fue importante para todos. Además se entrelazaban los oficios, teníamos un montón de rubros: albañil, fotógrafos, narradora oral, actor, plásticos, mosaiquista, poetas, artistas visuales, arquitecta, ilustradora botánica, entre otros.


Maia — Agregaría que la propuesta fue novedosa y nos sorprendió la respuesta a la convocatoria. Había como una exigencia previa para postularse. Para nosotros en la formación de un artista es importante que hable de su producción, es un requisito para compartir con los demás lo que está haciendo. De igual modo hubo gente que nos cayó en el encuentro y a ellos los integramos en el proceso de trabajo.

El acompañamiento desbordó nuestras expectativas. Nos encontramos con una dimensión de lo afectivo importante. Se abrió ese lugar de la generosidad y la escucha que como coordinadores con Franco era una condición básica. La escucha era importante. Esto cuando sale de las figuras de coordinación me parece que se replica en el grupo, aquí pasó mucho. Hubo un trasfondo de amor, de afecto. No había competencia, lo que se quería mostrar era desde un lugar sincero. Acá nadie venía a ser la estrella. Éste fue el espacio para compartir, intercambiar, debatir, aprender.

— ¿El Museo de Bellas Artes sigue siendo el espacio para legitimar el arte?

Franco — Sucedió aquí porque también era como un mimo. En el día de la inauguración, Chacho, el albañil dijo que nunca se pensé exponiendo en el Museo de Bellas Artes.  De 20 artistas 15 no conocían el Museo de Bellas Artes. Además, no olvidemos que hubo una primera muestra en el interior; hay obras que por sus dimensiones no están aquí pero sí estuvieron en la muestra de Monte Caseros.  Queríamos jugar con esta cuestión del centro y la periferia y hacer el recorrido al revés, traer la periferia al centro.


Maia — Pensar la muestra en el Museo Provincial de Bellas Artes es ponerse en contexto, éste no es cualquier lugar. Implica otro carácter porque también lleva otro lenguaje. Hay muchas de las personas que expusieron que cambiaron su lenguaje dentro del arte, por ejemplo Sylvana, Liliana, Marisa, que ellas trabajan desde la palabra y aquí presentaron otra cosa. Además tener una fecha, un lugar, despertó una potencia en el deseo de concretar un proceso que se venía trabajando en poéticas. Quizás no cerrar pero si mostrar en qué y cómo se está trabajando. El Museo sigue siendo un espacio de legitimación por la envergadura que tiene, por el tipo de sala, por lo que significa dentro de la Provincia de Corrientes. Por ejemplo expusimos en el interior y en esos lugares no había salas especializadas. En Monte Caseros hicimos una muestra en una Biblioteca. Es linda la experiencia.

— En la inauguración hubo muchas muestras de afecto, artistas hacia y desde ustedes, ¿todo es afecto?

Franco — Entre nosotros es así, totalmente. Estoy convencido de que la emoción es la base. La emoción es la base. La emoción es la posibilidad de ser singular. Todos nosotros lloramos, hay registros. Me acuerdo de Matías, el escultor, estaban trabajando y yo entro en un momento para hacer una foto. Él estaba sentado en el piso contra la pared con una libreta y sus ojos estaban ahogados. Hice una sola foto en ese momento y me fui porque también la emoción me había desbordado. Hubo en este tiempo una cuestión con el abrazo. 

Fue un camino donde juntamos soledades, cada uno caminaba en soledad y aquí juntamos nuestras soledades, nuestra desnudez, y desde ese lugar surgieron las obras. Las obras nacieron en el seminario, como consecuencia no como un requerimiento; la única consigna clave que teníamos era que el cuerpo sea atravesado por la emoción. El hecho de dejar que la emoción nos atraviese para nosotros fue un equilibrio que se consiguió dejando ese factor de desequilibro que tenemos todos que es el narcisismo.

— Había un grito, una convicción de que este grupo vino para quedarse. ¿Cómo lo vivieron?

Maia — lo importante de este proceso, de este camino de trabajo es que de aquí salieron amistades. Hay vínculos que aquí van a durar más allá de esta experiencia. Otros no, pero la mayoría van a quedar. Es muy difícil llegar a repetirlo porque lo que ha significado en esfuerzo y lo que encarnó el no apoyo del gobierno. Igual sería hermoso hacerlo.

Franco — Siendo sinceros sufrimos bastante. Si fuera por nosotros vamos a seguir. De hecho nos gustaría seguir. Pero para esa continuidad deben estar generadas las condiciones para que podamos seguir. Esto no tiene por qué ser un apostolado y que toda la plata de la provincia vaya al chamamé o al carnaval, únicamente. Por otro lado nosotros a comienzo de año presentamos un proyecto que cubría toda la provincia. En el 2019 trabajábamos norte y sur y en este 2020 con la misma modalidad trabajábamos este y oeste, así cubríamos toda la provincia. Hoy las condiciones no están dadas. No podemos ir así a esos otros puntos. Estamos buscando alternativas. Tenemos toda la energía para continuar pero necesitamos un gesto político de compromiso para poder desarrollar este trabajo.

— ¿Que temas atravesaron todas las obras trabajadas durante el año?

Maia — Creo que en el trabajo mostrado en el Museo de Bellas Artes quedó plasmada como la correntinidad atravesando las obras. Hubo mucho territorio y paisaje explícito. Hay otro tema con recurrencia que es el trabajo con la femineidad, cuestiones de género. Un tercero sería la religiosidad.

Franco — Uno más, el lugar del corazón. El otro como espacio para el abrazo. Me parece que esas cosas están. Verlas, sentirlas, revivirlas, emociona mucho.

— En lo personal, ¿qué les sucedió a cada uno con su obra?

Franco — Me expandí. El 2019 fue el año en que más escribí. El 80 por ciento de lo que escribí salió durante este proceso.
También he registrado todo lo que dijo cada uno en todos los encuentros que tuvimos. Tengo alrededor de mil páginas crudas. Hay cosas hermosísimas. Muchos de los nombres de las obras salieron de estos encuentros, por ejemplo, "Una silla atraviesa la silla y si la toco suena", salió de una anotación, de algo que Adrián dice mientras piensa su obra.

Maia — Volviendo al comienzo, nosotros pensábamos en lo que atraviesa todo los lenguajes del arte. Para nosotros lo que atraviesa todo es la poética más que la materialidad del arte. Nosotros trabajamos desde la propia experiencia de vida. Para mí fue mucho enriquecimiento. La variedad, la diversidad en todos los aspectos nos hizo crecer. Desde ese lugar volver a pensar, junto a cada artista, el lugar desde donde estamos trabajando nos enriquece mucho.

Nosotros hacíamos devoluciones a los artistas durante cada trabajo. En varias ocasiones las preguntas que hacíamos volvían a nosotros, nos hacía repensar nuestra obra, el modo de hacer.  Hay algo que nos queda y es muy importante - los gestos. La obra no es solo saber hacer algo bien sino que hay algo que está más allá, eso tiene que ver con un aspecto vital, con los vínculos, con una forma de estar. Ver las realidades tan diferentes también nos enriqueció. Estar en el interior del interior me pareció interesante, porque nosotros también a veces nos pensamos en el interior. Además vi mucha pasión.


En danza con narcisos

Probablemente William Wordsworth no conoció el interior del interior de Corrientes. Sin embargo describió cómo andaban algunos artistas, “Iba solitario como una nube /que flota sobre valles y colinas,/ cuando de pronto vi una muchedumbre/de dorados narcisos: que se extendían/ junto al lago, a la sombra de los árboles,/ en danza con la brisa de la tarde”. Poéticas expandidas los acercó, hizo que se conocieran, juntos ahora brillan como las estrellas en un lechoso cielo de verano. Las expectativas por un lado están puestas en que este grupo llegó para quedarse, y del otro lado, el deseo de que algo se arme para que el proyecto siga, que pueda replicarse. Parece que dar es irse pero Poéticas Expandidas aún no ha dado todo.







miércoles, 18 de diciembre de 2019

Licha Bernal expone en el museo de Bellas Artes de Corrientes


Hoy a las 20 quedará inaugurada la muestra "Huellas", de la artista plástica Licha Bernal. La apertura está prevista en la sala "Justa Díaz de Vivar" del Museo de Bellas Artes de Corrientes, San Juan 634.   En sus obras la autora retorna a sus fuentes: el grabado. Con técnica mixta y materiales no convencionales, explora renovados caminos que se enlazan con su obra previa.


“El delicado y punzante dibujo de temas eróticos y femeninos deja paso a otros modos de recorrer los surcos, de saborear las huellas. La indagación de la interioridad, la sensualidad, el descubrimiento del cuerpo y sus placeres, se combinan con la riqueza vegetal del monte, trasladándonos a una dimensión misteriosa”, describe la invitación. 

La curaduría es de Alejandra Muñoz, que en un breve texto presenta el conjunto: “Huellas da cuenta de una colección de signos que empiezan a emerger en la obra de Licha Bernal. Formas ya conocidas, como las espinas de palo borracho y la figura femenina, se entrelazan con nuevos temas: plumas, hojas, ojos, vegetación selvática, retratos. Estos elementos que podrían parecer tan disímiles, logran unidad y organicidad a través de la delicadeza del trazo, de la sutileza de las formas.

El bien conocido preciosismo de su dibujo se combina aquí con la vuelta al grabado, técnica que domina de tal modo que, sin temor, despliega sobre materiales no convencionales.

Flores y hojas que penden del cielo, que se derraman hacia nosotrxs; espinas talladas que en un ejercicio de tremenda ambigüedad combinan el peligro de sus puntas filosas con la tentación de rozar las líneas; ojos que no por coloridos dejan de interrogarnos desde la pared; delicadísimos gofrados de puro blanco, retratos femeninos que nos inquietan y seducen.

En esta expansión simbólica de la obra de la artista chaqueña adivinamos un renacer, un río subterráneo de placer que se filtra por los surcos del grabado, el brote desmesurado de los estímulos. Descubrir adónde nos conducen estas huellas es un precioso desafío”.


jueves, 28 de noviembre de 2019

Germina música en las calles de la ciudad


Este viernes 29 el músico y compositor Cacho Núñez presentará Canciones con eco. La cita es a las 23 en el Café El Mariscal.


por paulo ferreyra
sapukai.culturas@gamil.com

“Me gusta fundar cada presentación bajo un concepto, una idea. Además en esta ocasión presentaré temas nuevos”, explicó. Cacho además ha musicalizado producciones importantes de los realizadores de la provincia como Marcel Czombos, Pablo Almirón, música que interpretará en esta velada.

Será una noche de música íntima. Cacho tocará la guitarra y compartirá su música con varios temas nuevos. “Por ejemplo –cuenta— hay una obra que está compuesta para guitarra clásica. En mi formación me gustó mucho Sebastian Bach, desde antes de la formación académica. Cuando conocí la música barroca con sus propiedades, sus cualidades, sus reglas, me atreví a componer una melodía con los elementos. Para mi Bach es increíble. Esto es una especie de reconocimiento a las cosas que aprendí de él, mínimas y elementales”.
Estaba ensayando en su casa. Tocaba y un amigo de su hija le dice “tú música tiene mucho eco”. Eso quedó resonando y así se fue fundando un concepto para elegir canciones para este repertorio. “Los ecos te remontan hacia muchas cosas. Te pueden llevar a algo que pasó hace poco o hace mucho tiempo atrás. Música con eco. A medida que presento mis melodías me gusta que estén sustentadas en una idea, en esta ocasión están sustentadas en la idea del eco”, sostiene.

Música en la ciudad

Consultado sobre cuánto incide el medio para su música afirma que mucho, “es innegable porque todo lo que me rodea es música. Mi última composición está inspirada en trayecto de Santa Ana a Corrientes. En ese ir y venir fluye el contacto con la naturaleza, con los pájaros, por eso siempre mis composiciones tiene resabios del lugar porque justamente es el reflejo, la percepción de lo que me rodea. Mucha gente toma lo que escuchamos en la ciudad como ruidos pero para nosotros es música. Así como escuchamos el canto de los pájaros en la ciudad también hay una musicalidad increíble dentro de la ciudad”, afirma.

En distintos tonos

Para sostener esa musicalidad Cacho Núñez advierte que todo se ramifica en los distintos tonos que hay en la ciudad. “Nadie habla en el mismo tiempo que el otro, nadie camina igual, los autos no circulan a la misma velocidad, la gente tiene tiempos distintos. Entonces eso es la riqueza musical del entorno y puede ser volcada a una melodía, a un composición nueva”, desliza quien no descarta también trabajar cada melodía desde las emociones.

La búsqueda de Cacho está más allá de la aprobación. No busca masividad, triunfos, aplausos. Como hace un año atrás cuando se presentó en este mismo escenario —Café El Mariscal— “habrá personas a las que esta música puede producirles algo, en cambio a otros no les produce nada. Eso está bien también, mi búsqueda personal por la música está por encima de todo. Además, no todos tenemos el celular en el mismo tempo”, desliza y suelta una sonrisa de labio, muda, que queda grabada un su rostro moreno.

Ecos
“Los ecos son como sonidos que muy lejos de perderse vuelven como remotos y ancianos viajeros de un tiempo lejano. Inmersos en una mezcla de desconstrucción sonora y de aparente desorden que cualquiera podría apreciarlos. A través de esto busco el camino adecuado para acercarme a este experimento sin recelos, prolongando las notas para realizar discos que podrían escucharse como una continuación sin pausa, enlazada, predecible o intencionada”.

Sólo intentan que no dejemos de pensar en lo mágico que resultará encontrar en cada noche el lugar donde se establece la línea directa  hacia el infinito o donde laten estas canciones. También puede ser el lugar donde arde la locura consentida de una idea maravillosa y de difícil repetición, de sonidos tal vez ancestrales o hasta quizás perdidos.  Déjense llevar al paisaje descripto anteriormente, el cual parece regirse por la misma cadencia, poco a poco la canción buscará sumergirlos en lo más profundo de los sonidos con ecos”, así cierra un manuscrito de Cacho Núñez.

jueves, 21 de noviembre de 2019

César Bisso: “La poesía es reparación”

Este viernes en el Centro Cultural Siete Corrientes se realizará un encuentro interdisciplinario de artistas. Habrá música, presentación de libros, lecturas, y a las 21 comenzará el ciclo Tenemos Visita, con la presencia de César Bisso de Buenos Aires, Juan Páez de Formosa y Alicia Rossi del Chaco.  César presentará un poemario nuevo titulado Andares, editado por Ananga Ranga. Antes de su arribo a la ciudad charlamos sobre su actividad como poeta y periodista.

por paulo ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com 

“Ojalá la palabra pueda transformar el mundo. Ojalá la palabra pueda hacer llover. Ojalá las palabras puedan hacer florecer la rosa”, así pinta por un momento un mundo posible César Bisso recordando a otros poetas como Vicente Huidobro, César Vallejos, Alfredo Veiravé.  “Escribir poesía es un camino de ida, lo importante es vivir con la duda; la certeza nos destruye”, desliza mientras llueve largamente en su memoria.

— ¿Cómo surge esta visita a Corrientes?
—Esto nace por iniciativa de Tony Salazar, junto a su editorial Ananga Ranga, ahora se publicará un poemario inédito bajo el título de Andares. A él se le ocurrió hacer una movida literaria para la cual convocó a otros poetas a compartir una fiesta de la palabra, desde la poesía. Es también una fiesta de la amistad, de la confraternidad, esa es la idea de Tony y la comparto plenamente. Así llegaré a la ciudad a mostrar el nuevo libro, a leer mis poemas y a escuchar a otros poetas.
— Sos poeta y periodista, ¿qué surgió primero?
—La poesía siempre estuvo, surgió primero y estoy escribiendo desde los primeros años de la juventud. Empecé a los 13 o 14 años a escribir. A esa edad empecé a observar el mundo a través de las palabras, del lenguaje poético, de la lectura de grandes poetas argentinos y extranjeros.
Después el periodismo surgió porque buscaba trabajo de forma azarosa. Era libretista de la radio de la Universidad Nacional del Litoral y un amigo me llevó a trabajar en periodismo deportivo. Comencé a mediados de los años 70. Después me fui integrando a otras ramas de este oficio, me fui a Buenos Aires y entré al mundo académico.
— Leyendo tus poemas hay un camino, los poemas se van reduciendo hasta llegar a la síntesis máxima del haiku. ¿Cómo es ese proceso?
—A ver, en la literatura uno busca todos los caminos. El lenguaje en este sentido es amplio y cualquier camino te puede llevar al cosmos de la palabra. Lo importante es saber lo que uno intenta decir, en definitiva uno a las palabras, al poema, lo caza al vuelo. A mí me consideran —hay dos críticos historiadores que así lo describen— un minimalista. Un minimalista como aquel que logra sintetizar los grandes temas universales en pequeñas acciones cotidianas. Creo que ahí trabajo en la síntesis de la poesía. La contemplación me lleva a mí a convertir lo mucho que veo en pequeñas acotaciones poéticas. Ese es el trabajo que hago, el mecanismo que hago para escribir. El noventa por ciento de mis poemas son breves, no debe superar los 15 o 20 versos, pero tengo poemas de uno, dos o tres versos. Estos últimos son pequeños fogonazos, pequeñas epifanías o revelaciones de la naturaleza. En un haiku se refleja un instante. Es una búsqueda que uno hace para acercarse a la poesía. Después la poesía va por otro lado porque siempre nos sobrepasa, por eso es universal y existe desde siempre. Desde la edad de las cavernas y superará la edad atómica.
— La poesía abrió y cerrará el mundo.
—Totalmente. Así es.
— Entre los poemas que leí antes de esta entrevista me detuve en uno que lleva por título Salvación, ahí decís "recoger la poesía y el amor entre los escombros de la vida". ¿La poesía y el amor están en un mismo plano?
—Para mí la poesía es reparación. Creo que el amor también termina siendo reparación. Es una búsqueda del otro a través del deseo. La poesía lo que trata más allá de los temas está detrás de lo inasible. El amor también parece algo inasible. Nosotros solo lo podemos develar cuando recibimos el reconocimiento del otro. En la poesía uno busca reconocerse en el otro. O que el otro lo reconozca a través de la palabra. Por eso creo que la verdad siempre está alojada en el fondo del lenguaje. No interesa la verdad que proviene de lo absoluto, de lo instituido por el sistema, ni siquiera la verdad de la arrogancia de los dogmas. En algún punto la poesía también se separa del poeta.
— Claro, pero volviendo a ese reconocimiento del otro es curioso lo que sucede cuando incluso no se escribe poesía para otro, ¿o sí?
—Ese es un tema muy largo. Hay poemas que uno escribe para otro pero para ese otro significa otra cosa, tiene otro significante, tiene otra revelación. A nosotros como poetas nos queda la posibilidad de quedarnos al borde del camino a esperar una nueva epifanía para poder seguir escribiendo. Esto es lo que creo como poeta. Todo lo demás escapa a una lógica o formato establecido. César Vallejo hablaba de escribir sobre lo que sucede a nuestro alrededor, pero sin perder nunca el objetivo y el lugar de la poesía. Son caminos deferentes.
Este poema lo rescata Raúl Gustavo Aguirre quien fue un gran poeta argentino, prácticamente fue mi padrino literario. El me impulsó a seguir escribiendo poesía, el empezó a pulir mis mamarrachos literarios. Ese fue uno de los primeros poemas que Gustavo incluyó en una antología argentina que hizo con la edición Fausto en la década del 70. En esa antología era el poeta más joven.
— Sos más poeta que periodista, en las dos ponés todo el cuerpo y la firma. ¿Te mostrás más en la poesía?
—En la poesía uno llega a mostrarse tal cual cree que es, uno va trabajando en eso. Lo que fluye al escribir es porque uno tiene su manera de pensar y mirar el entorno. Uno siempre está buscando y trabajando mientras se mira en el espejo tal cual como es, la palabra ayuda a ese mirarse internamente. Todos vivimos dentro de una investidura, no nos engañemos, no estamos preparados para decir determinadas cosas. A veces porque no lo necesitamos y otras porque se prefiere ir por otros caminos. La poesía, en cambio, más que narrar tiene que decir las cosas directamente. Escribo algo desde la poesía, pero todo se completa con el lector que recrea esas palabras y las resignificaráa su manera. Mostrarse es un camino que hacemos y que quizás nos lleve toda la vida, no lo sabés… mientras tanto vamos caminando. Hay dudas sobre el camino pero están dentro del mundo de incertidumbre, de las dudas, sin embargo nos aferramos a lo que nos gusta. 
— En ese contexto, ¿los reconocimientos importan?
—El éxito, la gloria, son palabras "convencionales", son azarosas. Cuántos poetas se han ido a la tumba sin haber ellos mismos reconocido su camino o sin el reconocimiento del otro. Sin embargo, a nosotros nos queda la obra que sigue reivindicando al poeta. La obra pone todo en un sitial de eternidad donde incluso uno jamás trabajó para eso. Andar dentro de uno o andar por fuera de uno en lo que reconoce del otro.


martes, 22 de octubre de 2019

Libros despiertos en el hospital de día



Charlan, hacen ruido, se estrechan lazos, un lugar diferente a todas donde los libros sólo parte de la  excusa para encontrarse, tomar mate, estrechar la mano. El Hospital de Salud Mental “San Francisco de Asís” cuenta con un dispositivo alternativo denominado “hospital de día”, donde abrieron a comienzo de año una Biblioteca. El psicólogo Juan Terraes y el escritor Martín Alvarenga cuentan cómo surgió este espacio y su actividad sui generis.

Por Paulo Ferreyra     
sapukai.culturas@gmail.com



El germen

A comienzos de este año quedó inaugurada la Biblioteca Martín Alvarenga dentro del Hospital de Salud Mental. Profesionales de salud que realizan sus rotaciones por este nosocomio habían comenzado a trabajar con talleres de escritura. Desde hace algunos años en una sala estaban los libros que poco a poco fueron despertando.

El interés de los usuarios fue creciendo y encendió la iniciativa de crear una biblioteca. Los libros estaban ahí y comenzaron a ser usados para el taller.
“Sin conocimientos técnicos a nivel de la literatura pero sí percibiendo la importancia de la misma dentro un espacio grupal, de expresión, de encuentro, los usuarios comenzaron a trabajar en el taller de escritura. Los usuarios del Hospital de Día podían en ese lugar tomar una postura, una iniciativa, una conciencia de lo que les pasaba o sentían”, cuenta Juan Terraes.

En una sala del Hospital de Día estaban los libros que comenzaron a usarse en el taller. “Martín dice que esos libros estaban dormidos. También nosotros sentíamos eso antes de comenzar a usarlos. Ahora encaramos distintos proyectos porque tenemos la perspectiva de un espacio donde cada uno asuma responsabilidades, que se genere intercambio, que no quede reducido a una sola temática, y donde no  sólo estén los libros que  guardamos”, agrega Juan.

Democracia

Además del taller de escritura se despertaron las necesidades y surgieron otros talleres. Así también nació la necesidad de nombrar ese espacio, ponerle un nombre a ese lugar de encuentro. Los pacientes fueron diciendo los posibles títulos que podía llevar la biblioteca.

La decisión llevó su tiempo. “Toda decisión se busca demorar en tomarla porque entendemos que no es una carrera para ver quién llega más rápido. Aquí buscamos que la gente se sienta bien y que su opinión valga, sea escuchada. En este contexto hay que entender que en un espacio democrático se generan tensiones”, explica.

Surgió así entonces Biblioteca Martín Alvarenga, en reconocimiento a su entrega desinteresada en donar sus libros al Hospital de Salud Mental.


Apertura a la sociedad

Tras la inauguración oficial ocurrida en marzo último las actividades se siguen desarrollando, hay tres talleres mientras la biblioteca se abre paso a la comunidad. La fortaleza de Juan Terreas y Sabrina Blanco busca consolidar este espacio donde los libros no duermen, donde haya asambleas, encuentros, discusiones, apropiación de la palabra, solidaridad, el mate compartido, el ruido —esta biblioteca tiene sus particularidades respecto de esto—. Hay pocos espacios como ese en el día a día del hospital.

Este espacio Juan lo enmarca porque también está contemplado en la Ley de Salud Mental 26657. “El abordaje de la salud mental debe tener como característica la promoción de lazos sociales, más allá de lo patológico es necesaria la apertura y que ellos se vinculen en espacios culturales, artísticos. El espíritu de la ley aspira al desarrollo de acciones al alcance de toda la población desde la mirada comunitaria, buscando el desarrollo de las capacidades de todas las personas, desde la inclusión social y también con la perspectiva de los derechos humanos”, destacó Terraes.

Talleres

Hace ya unos meses se incorporó al equipo una bibliotecaria que trabajará para ordenar los libros, roturarlos, disponer un disposición en cada estante. Este interés antes no existía pero la biblioteca se va afianzando y por ello surgen estas necesidades.

El taller de escritura en el hospital de día se realiza los martes. También se abrió uno de matemática. Dentro del taller de escritura participa Martín Alvarenga, “el no sólo realizó la donación sino que también muestra un compromiso permanente con el hospital”, explican.


En 2013 Martín Alvarenga hizo una donación de casi 1300 libros y revistas que quedaron en el hospital. Desde el comienzo se las usaba informalmente. Fueron el licenciado en psicología Juan Terraes y la licenciada en trabajo social Sabrina Blanco quienes formalizaron trabajos en el hospital. Ellos produjeron una movida importante dando forma así la biblioteca, con el afán de integrarla al barrio y a la ciudad.

Además del taller de escritura y de matemática, ahora se realiza el de asociación de usuarios que se reúnen para debatir sobre salud mental. Martín Alvarenga trabaja junto a Sabrina y Juan en el taller de escritura, los martes tienen dos horas intensas de actividad literaria, reflexión sobre la actualidad, espacio de escritura. “Todo se fue dando con una naturalidad impresionante. Encontré ahí una forma de canalizar una serie de inquietudes, de experiencias que traía por el tiempo transcurrido en lo que me concierne como autor. Se fue dando todo de una forma muy estimulante. Hay una conjunción de lo terapéutico y lo cultural en el hospital de día que es muy valioso”, destacó Alvarenga.  

“En la metodología del taller buscamos conciliar la parte teórica con la parte práctica. Conciliar tiene que ver con una búsqueda para que la espontaneidad no prime sobre la disciplina, pero a la vez que esta no primer sobre la espontaneidad. Tratamos y trabajamos para lograr el equilibro entre las dos cosas. Hay empatía y una energía muy buena entre todos”, subraya.
Martín se veía desbordado por los libros que estaba acumulando en su casa. Décadas de lectura iban apilándose en su hogar. Entonces pensó en desprenderse de algunos títulos y seleccionó para ello literatura regional y universal. “Fue una selección cuidada para que tuviera eco donde fuesen esos libros. No me desprendí de un bulto”, cuenta.

Por último, el escritor explicó que la donación de sus libros al Hospital de Salud Mental surgió por entregarlos a una institución no visibilizada. Estos usuarios no son visibilizados socialmente como debieran. Sobre el hecho de que le hayan puesto su nombre a la biblioteca pone de relieve que “algo medianamente útil he hecho en la vida”. Tras una pausa repite, “algo medianamente útil he hecho”.