“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

50 años del Rock en la Argentina

Entrevista con Marcelo Fernández Bitar

Inauguraron la Muestra Mboyeré

Museo de Artesanías de Corrientes

jueves, 12 de abril de 2018

Mariana: “El lenguaje permite expresarse con diferentes matices”

Mientras prepara el lanzamiento de un nuevo libro, la poeta Mariana Rinesi abrió las puertas de su casa para charlar sobre su vida poética, sus comienzos, los poetas correntinos, su relación sanadora con la poesía, entre otros temas. “Cuando comencé a publicar estaba viviendo un momento especial con amigos. Tenía más contacto con escritores y con los lectores”, cuenta. Sus libros 5:25 y El ombligo de Evafueron publicados bajo la Editorial Ananga Ranga Taller, comandado por Tony Zalazar.

Por Paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



XXIX.
No importa cuánto pongas tu corazón a salvo.
No hay resguardo alguno, salvo la muerte.
Y de la muerte, no hay resguardo alguno.
Queda entonces latir hasta que alcance.


La casa está perfectamente en orden. Las paredes lucen coloridas, dos de ellas están cubiertas por estantes con libros; otras visten sus propios cuadros como también los de otros artistas. “Pinto sólo para mí y para mis amigos”, advierte. Mariana Rinesi estudió al mismo tiempo Abogacía y Letras, como si fuera poco terminó las carreras casi juntas, “primero Letras y después Abogacía”, cuenta.

Habla casi en susurro, sonríe con los labios, con los ojos, acompaña sus palabras con gestos cuidados como si fuera pintando de colores el aire que nos circunda. Ambos venimos de un día largo, se acercan las diez de la noche y congeniamos en la primera sonrisa juntos, “podemos preguntar y responder sobre cualquier tema”.

— ¿Recordás tu primer contacto con la poesía?

—La primera conciencia que tengo de haber detectado un poema fue en el colegio secundario. Teníamos un profesor muy bueno, Sergio. Él nos había dado a leer un poema surrealista  de Oliverio Girondo que se llama El puro no. Me pareció fantástico ese juego con las palabras.

El segundo poema que me llamó la atención fue uno de Jacques Prévert. Acá ya era un poco más grande y estaba leyendo una biografía de Napoleón Bonaparte de 500 páginas, un libro que tomé de la biblioteca de mi mamá. En el medio me encontré con Prévert que en cuatro líneas resumía la vida de Napoleón.
Después comencé a leer desde el club de libro, de bibliotecas  y de lo que iba comprando.

— ¿Y te acordás cuando comenzaste a escribir?

—En algún momento comencé a escribir pero no me acuerdo. No sé cómo, no fue en la secundaria. Fue después, cuando comencé a estudiar Letras en Humanidades. En el ambiente daba pero empecé siendo lectora y sin buscar me encontré escribiendo poesía.
Fue algo circunstancial escribir poesía, no fue buscado ni premeditado. Además había entrado a la carrera de Letras para ser semióloga,  no para escribir poesía. Había compañeros que sí entraron para escribir o ya estaban escribiendo.

— Además estudiabas Abogacía, ¿todo junto?

—Hice las dos, las fui cursando en paralelo y más o menos me recibí en paralelo. Terminé con mi licenciatura en Letras pero después me dediqué a la abogacía. Hice una especialización en Derecho Administrativo, hice el doctorado y ahora sigo con otra especialización. Trabajo de la abogacía y también en la docencia pero en la facultad de Derecho.

— Héctor Tizón decía que el derecho no estaba alejado de las letras. A él de algún modo le sirvió para escribir. ¿A vos?

—Sucede que ayuda mucho. En derecho todo uno lo expresa con palabras y con la capacidad argumentativa, la posibilidad de llegar a otras personas con ideas que a veces son muy complejas. El manejo del lenguaje es muy útil. En otras palabras, ser buen versero es muy bueno para quien es abogado, más  en este país porque tenemos un proceso judicial y administrativo que es escrito en su mayoría; así que son herramientas que se complementan. A mí me ayuda, y ya es un plus.

 Poesía correntina

“El primer poeta de Corrientes que me llegó lo recuerdo bien”, desliza y sonríe. Antes se seguir acerca unos vasos, bebemos algo fresco ante el calor reinante.  Ella piensa unos segundos mientras el líquido va regando su interior. Sus tacos resuenan en todo el ambiente mientras se mueve por el departamento, como un martillo que golpea en seco mientras quedan algunas palabras en el aire.

“Recuerdo que estaba en Paso de la Patria, era una siesta, pasábamos enero con mi familia. Había tomado de la biblioteca popular una antología de poetas correntinos. En ese poemario me topé con un poema de Sánchez Aguilar que me tocó. El comienzo dice más o menos así: “todos los días se me muere un pájaro / dios qué haré con tanta muerte entre las manos”. Es un muy buen poema. Fue el primer poeta que me sedujo.
El segundo poeta en realidad no sabía bien quién era al principio. Había tomado contacto con el libro Poemas de tractores de Tony Zalazar y Mario Caparra, y no estaba identificado qué poema era de quién. Entonces a mí me gustó todo el libro sin saber cuál de ellos me gustaban más. Los dos son chaqueños aunque ahora Tony vive en Corrientes. Ellos fueron los primeros poetas de Corrientes que me gustaron. Después me sedujeron muchos más, por supuesto”, aclara.


Oficina

Aún en esta memoria editada
donde     coloco la imagen precisa
               construyo paredones
               escribo preguntas
 sos una ventana (al 100% visible)




Capacidad de síntesis

En el departamento de Mariana cada tanto, quizás para romper el silencio, llegan los sonidos de las calles de la ciudad. Con algunas preguntas ella responde con un telegrama, se excusa y sonríe mientras el silencio vuelve a ensayar,  invadiendo el ambiente, hasta que ella decide extender una respuesta o arremeter también ella con las preguntas.

— ¿Dónde recae o por dónde pasa la potencia del poema?

—Me parece que la fuerza del poema está en la capacidad de síntesis. Esa capacidad como decía al principio del poema de Prévert de decir lo que dirías en 500 páginas en narrativa, lo decís en cuatro  versos. Igual de sugestivo y quizás contiene más la esencia de lo que estás diciendo que si te expresas con más detalles o formas descriptivas. Además, el poema se permite jugar con el lenguaje. Si bien hay narrativa lúdica la poesía tiene otra libertad.

— De tu poesía, tengo la sensación de que la encontrás en casi todo. ¿Es así? ¿Por qué?

Es así. Nuestra vida es una vida cotidiana. Entonces lo que tomo de la poesía más que grandes temas épicos son las pequeñas cosas de lo cotidiano. A veces me dicen que esas cosas son demasiado pequeñas: los grillos, una taza de café, lo que fuese...  es lo que tenemos más a mano.
Después surgen por supuesto los sentimientos básicos que todos tenemos, el amor, la desesperanza, la ilusión, la soledad, la amistad, la compañía. Aunque es verdad que hay temas que motivan a escribir más que otros.

— En ese sentido, por ejemplo, la muerte es algo que ronda o se respira en algunos poemas.

—La muerte siempre estuvo presente en mi vida. Te cuento: mi papá tiene una enfermedad desde hace mucho tiempo. Cuando yo tenía 8 años a él le diagnosticaron cinco años de vida. Él  sigue vivo y en perfectas condiciones  de salud, y feliz. Pero se supone que tuvo que haberse muerto hace mucho. De igual modo lo internan de seguido. Cada vez que lo internan dicen "acá no hay más salida" y sin embargo él vuelve a salir.

Estas cosas afectan mucho y en muchos de mis poemas está presente. Las enfermedades crónicas de las personas que una  quiere está o viajan conmigo, por eso quizás la muerte está presente. Quizás esa es una forma de elaborarlo también.

Aquí recae una capacidad que tiene la poesía de elaborar todo el caos de nuestra vida, por un lado todo el caos emocional que tenemos y por otro lado toda la alineación laboral, social. De todas estas cosas uno puede hacer algo bello que de alguna forma te sana. También es una forma de rebeldía frente a lo que te sucede. Frente a todo, frente a la muerte, frente a la sociedad, frente a lo que no te gusta, frente al encorsetamiento social.  A la larga la poesía sana.

— ¿Cómo es tu proceso creativo?

—Me dan ganas de escribir, me siento a escribir y escribo lo que sale. No hay mucho más. Salvo el año pasado que me habían pedido que escriba letras de canciones para musicalizar. Entonces tuve que ponerme a estudiar rimas, acentuación. De lo contrario escribo versos libres. Ante el pedido que me hicieron exploré la parte que es bien silábico, estrofa, rima, conteo. Según Tony me quedan muchos versos sueltos todavía. Pero para mí fue aprender algo nuevo porque estoy acostumbrada a otro tipo de poesía. Escribir para las canciones fue más pensado, prestas más atención al léxico y tenés que estar concentrada dónde se acentúa una palabra y no solo en la imagen del poema.  A veces termina saliendo algo que no tenías previsto que salga, tiene cosas buenas como la musicalidad y tiene cosas malas como cuando no expresa directo lo que querrías expresar.

— Respecto de tu respuesta anterior, ¿recordás algún poema que te haya sanado?

—Hay algunos poemas que me gustan más que otros pero uno que me haya sanado no recuerdo el título. Pero el poema refiera a una internación de papá, cuenta la experiencia del hospitalizado y de los familiares alrededor de una persona hospitalizada. Está publicado en 5.25. Ese me resultó sanador e incluso cuando se publicó el libro no sabía si mostrárselo a papá. No sabía qué podía decir él sobre el texto. Sin embargo mi mamá fue y se lo mostró. Pero era algo que tenía muy guardado y que no quería expresarlo directamente.  Fue sanador. Sin embargo, cuando participo de rondas de lecturas no lo suelo recitar porque es muy íntimo.

— Ese es un buen punto para cerrar. Después de mucho tiempo volviste a participar de una ronda de lectura. ¿Cómo te sentiste?

—Desde hace un tiempo me estaba retrayendo y alejándome de la vida cultural de la ciudad. El hecho de que haya ido ayer (miércoles, día de la poesía) a recitar ahora fue otro paso. Son momentos. En este tiempo creo que voy a salir un poco más porque estuve mucho tiempo retraída. Hacía mucho que no hacía circular mis poemas.

Me sentí bien. Me sentí rodeada de gente que le gusta la escritura, que le gustan los poemas, gente que lee y lo disfruta.  Lectores que disfrutan. Es entonces cuando dan ganas de seguir escribiendo y seguir compartiendo poesía. Fue una inyección. Fue echar un poco de nafta para este momento.

— ¿Habías dejado de escribir?

—El hecho de que no haya participado de las actividades culturales no significa nada. En soledad uno sigue escribiendo porque aun en la soledad te sigue motorizando las mismas cosas. Pero compartir poesía es diferente, saber que hay gente a la que le llega lo que uno escribe siempre genera una conexión, una empatía. Me parece que es un fenómeno muy raro porque eso que vos sentís en la intimidad puede tener algún eco en otra persona. Es quizás un misterio que algo tan íntimo como la poesía que viene así en un momento puntual tenga conexión con otro ser diferente. Esas palabras que fueron tuyas pero que después resuenan en otra persona que tiene una historia completamente diferente es un fenómeno curioso. Estas cosas son en parte las que nos hacen seres sociables, comunicativos.


Preguntas

Mariana chancea con que podía dejarle el grabador y desgrabar la segunda parte de la entrevista. Ella inquiere con insistencia, “es difícil”, musito. “¿Qué es difícil? Expresar lo que uno siente, tomar una decisión o responder”, inquiere. Después se abre la charla en su rica biblioteca y no sumergimos en la poesía. Leemos en silencio. La poesía sigue siendo esa ninfa que nos convocó, y mientras nos alejamos cada uno se lleva poemas para sí.


miércoles, 28 de marzo de 2018

“A espera de viver ao lado teu”

El grupo Nova Bossa propone un recorrido por los nuevos sonidos de la bossa brasileña. Hace un tiempo presentaron un espectáculo cargado de emotividad y sonidos nuevos. La banda está integrada por Pierina Celeste Benítez en voz, César Girard en guitarra, Juan Manuel Tannuri en teclado, Lucho Cadau en bajo y Choko Olmedo en batería. El próximo 7 de abril se presentarán en La Pépinière, ruta 12 Km 1034. Van un arrojo de atrevimiento van pinceladas de lo que fue su más reciente presentación y algo de lo que vendrá.

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


Eu te devoro, lanza con una voz entre grave y dulce, sonrisa ancha y encanto desbordante en cada fraseo de este tema de Djavan. Su voz llega como un canto al oído. Su mirada hace un paneo y se parecen algunos cuadros de Eduard, sugiere que nos mira a todos y sin embargo miran a una sola persona. Danza mientas canta y por un momento, solo por un momento, se llevará la atención de todos; después la música nos hará viajar mezclada entre ritmos e historias de Choko Olmedo.


“Nosotros somos Nova Bossa. Para quien no sabe portugués le contamos, Nova Bossa significa Nueva Bossa”, arremete Choko y las sonrisas se encienden. “Qué grande", cualquiera sabe portugués”, deslizan desde el público y las sonrisas ganan a todos.

“La intención de Nova Bossa es tocar justamente las nuevas canciones de la bossa que se están escuchando en el vecino país. Vamos a llevar también algunos clásicos al fanky, un género espectacular. Los músicos saben de qué hablamos pero quienes no son músicos quizás quieran saber de qué hablamos o qué es el fanky. Vamos a pasar una noche muy bien y vamos a divertirnos”, argumente el batero que fue la voz que matizaba la velada entre tema y tema.

El sonido está ajustado casi a la perfección. Desde el público sólo piden elevar el micrófono de la cantante. Todo lo demás sonará limpio, claro. “Estamos contentos de hacer esta música y en poco tiempo más vamos a grabar un disco”, cuentan. Sobre la incorporación de Pierina Celeste al grupo cuenta Choko: “Un día estaba tocando con otra banda que tengo que se llama Puka. De repente veo que en la barra del bar estaba ella, tomando sola. antaba todos los temas que nosotros hacíamos, sabía las letras y se movía también. Entonces pensé que era cantante. Cuando terminamos la presentación me acerqué a ella y le pregunté si era cante. Me dijo que no pero que estaba estudiando canto. Entonces le conté de este proyecto, Nova Bossa. Después me mandó un mensaje con canciones cantadas por ella a capela. Así de simple fue su incorporación”, explica y los aplausos llegan para inundar el lugar.

Entre los temas tocaron Cerrado, Massa, Garota de Ipanema, Agua de beber, entre otros. Son muy pocas las veces en que los temas suenan sucesivos y no hay voces. “Esta propuesta musical viene trabajando mucho para hacer este repertorio. Hace un año venimos ensayando, un poco más quizás”, advierte. “A veces es difícil mantener un proyecto cuando un músico se va —como nos pasó a nosotros— y ese músico sabía todo el repertorio. Se nos fue. Tuvimos que traer a otro y rearmar todo de nuevo. Volvimos a empezar. Ahora lo que ustedes ven es el resultado final pero anduvimos mucho tiempo para lograr este sonido. Además hay que tener muchas ganas y mucho amor por lo que uno hace para sostenerlo. No es fácil”, advierte.

“Bravo”, se escucha entre el público que lo interrumpe con aplausos. En la velada también hubo espacio para recordar a un grande de la música como fue Mario García. La voz de Pierina hiende el ambiente, de pie en medio del modesto escenario sonríe y todo su rostro se ilumina. Con una mueca de felicidad, un modulación acompasada en portugués lanza un Eu sei que vou te amar, y arrebata un suspiro al público. Madura la noche y las emociones también van ganando la piel.

“Nos gusta hacer esta música y ojalá encontremos más lugares para tocar. Gracias a todos los que se acercaron. Gracias a la gente del Flotante. Esta es una sala hermosa y nos gusta venir a tocar a este lugar. La hemos pasado muy bien y ojalá ustedes también se hayan divertido”, concluye Choko al final de la noche.

El público aplaude con insistencia y vuelve a pedir una más. “Cruda y sinceramente no tenemos más temas. Podemos repetir alguno”, desliza el batero y el público se choca con los pedidos.


Camino a los 37 años

Este año Choko cumple 37 años con la música. “El año pasado cumplí 36”, cuenta y sonríe antes que todos. “En estos momentos me acordaba de mi papá y mi mamá. Nosotros éramos clase media, casi baja. Mi sueño era tener una batería y era imposible comprar una. Mi mamá le hablaba a mi papá. Le decía “vamos a comprarle”.

Yo tenía 14 años cuando empecé a tocar y a cinco cuadras de mi casa había un vago que vendía una batería usada, toda podrida, pero para mí era la más linda de todas. Mi mamá logró convencer a mi papá para que me la compraran. Fuimos a buscarla. Me acuerdo que caminamos esas cinco cuadras con ella y trajimos entre los dos la bateria a mi casa, mi mamá traía el platillo con el parante y un redoblante, yo traía el bombo. Entre los dos llevamos todo caminando esas cinco cuadras. Nunca más me olvido de aquel gesto. Pero la verdad es que mi mamá pensaba que era un pasatiempo nomás, algo que ya se me iba a pasar. Ella pensaba que en lugar de que ande vagando por ahí era mejor que esté en la casa tocando la batería.

Después resultó que a los 17 años le dije que iba a ser músico y no le gustó. Mucha gente piensa que ser músico no es una profesión. Sin embargo ser músico es una profesión. Quizás ser músico no te da la estabilidad económica que tiene un médico o un abogado. La verdad es que hay que ser sincero: lo que un músico gana a la noche tocando no compensa con todo el trabajo que hay detrás. El músico tiene que ser mejor recompensado económicamente, es duro y difícil, pero si a uno le gusta y tiene pasión, difícilmente deje de ser músico. Ojalá que los que me acompañan nunca dejen este camino. Sé que no es fácil. Uno pelea con los padres, con la familia, después pelea con la esposa, con los hijos, uno vive peleando pero haciendo música. Yo soy feliz, es lo mejor que me pudo pasar en la vida”, subraya y ahora el público también se hace carne con la historia de vida de Choko, un referente de la música de Corrientes. “Es tan buen músico como persona”, me advierten en la platea. Los aplausos de pie a toda la banda cerraron una noche de ensueño.


miércoles, 21 de marzo de 2018

Llueve poesía del litoral


En el día mundial de la poesía se abre este espacio con poemas.  “La poesía llama, sola llama. Eso sí, por las dudas, siempre hay que andar atento”, advierte la poeta Estefanía Ceballos con quien cruzamos unas breves palabras. “Hay un corazón al que sólo con poesía se llega y sólo con poesía se entiende”, agregara Franco Rivero. Además en este segmento compartimos poemas de Olga Zamboni, Elizabeth Bergallo y Blanca Salcedo.  Hoy en las ciudades de Corrientes y Resistencia habrá lectura de poesía, quizás lo haya en otras ciudades como Formosa o Posadas.  Para ir más allá también se cierra este bloque con un poema de Ana Ajmátova. Salud.



“Una palabra cualquiera no es una palabra cualquiera. No se parece al cuerpo que la dijo, no tiene manos, ni pies, ni amora como un mortal. Lo que nombra tiene mares que llevan lejos”, dice Gelman. Aquí se corre el velo de una selección apretada y mezquina de poemas del litoral.  

Para Franco Rivero la “poesía no es un medio de expresión sino de conocimiento. La uso para conocer. Para descubrir y no para decir algo de mí o decirle algo a alguien. Decir algo en primera persona suele ser una excusa, en mi caso, para conocer algo que no me compete sólo a mí. Hay un corazón en todo al que sólo con poesía se llega y sólo con poesía se entiende. Para acercarme a eso uso un yo pero después es otra cosa, un aire común, una soledad, un deseo”, subraya Franco.

me enderezo
temblando
pensás
va a caerse
es el malamor
que me quiebra
los dedos
de los pies
duele andar
cuesta huirte


Hace ya un tiempo Estefanía presentó su libro Desde la guarida, ahora volvimos en este día especial para charlar sobre la poesía y sus poemas.

En principio, ¿qué te seduce de otros poetas: la palabra, la música del poema, el o la poeta en sí, o todo junto?

Hay dos elementos que entiendo imprescindibles en la poesía, y que claramente es aquello que me seduce a la hora de “elegir” una o un poeta: la fuerza de las imágenes que surgen de la lectura del texto y la carga de electricidad que tiene el poema.
Cuando todavía era muy niña en este terreno, me crucé con los Manifiestos del Creacionismo de Vicente Huidobro y en él encontré un par de renglones que no se me borraron más y que justamente reflejan esa “carga eléctrica del poema”. Allí decía: “La vida de un poema depende de la duración de su carga eléctrica. Me pregunto si los habrá eternos”

Es esa carga eléctrica que el poeta pone en la creación de cada imagen - junto con la fuerza de esa imagen-  lo que me cautiva, como un sonido o un ritmo que antecede a la propia escritura, pero que es propio de la poética de cada uno.

La muerte en todas sus formas es indisoluble de la poesía. A veces tengo la sensación de que en tu poesía algo murió para que nazca el poema, ¿es así?

Bueno, si la poesía nace de una contradicción o incomodidad con el contexto (contradicción esa que es irresoluble, ya que de presentarse alternativa no sería necesario tal nacimiento), es cierto que algo parece morir.
Claro que tenés que poseer la herramienta para sacar de adentro ese aparente estado de parálisis en el que uno queda. Si no se tiene forma creativa de expresión entonces ahí no más estarán la frustración y/o la locura esperando.
Además tengo una personalidad muy melancólica y eso también es una forma de mirar todo el tiempo a la muerte.
No hay dudas que en mi poesía todo eso se refleja.

Por qué seguís (confío que seguís) eligiendo a la poesía como medio de expresión.
Aquí Estefanía suelta una sonrisa amplia, blanca, sostenida en sus rasgos angulosos.

No se puede renunciar a la poesía. No se puede detenerla. Pero, hay que respetar sus tiempos. Durante muchos años me enojaba cuando no “aparecía” el poema, también eso aprendí (bastante) a manejar.  Cuando esa ausencia sucede, como en estos últimos meses, dedico mi tiempo a otras actividades, el derecho por ejemplo que es mi otro trabajo. Pero la poesía llama, sola llama. Eso sí, por las dudas, siempre hay que andar atento.


Péndulo
Estefanía Ceballos
Una noche más estalla en mi ventana
El tiempo se suicida entre estas cuatro paredes
Voy vengo con un vértigo casi imperceptible
               Sobre mis pasos
Cabeza gacha buscando un sentido a este péndulo
Cada dos días el hambre gana la batalla   parezco rendirme
Horas sin sentido
               Nada     como jugar al dominó
La primera derrota viene siempre con su pieza mal puesta
Inevitable condición del azar
Sólo tratar de que la próxima hilera supere a la anterior
En distancia
Entonces giro el cuerpo
pie sobre pie ya no recuerdo si hilvano o deshilvano
esta ansiedad va comiéndome las ganas
el hambre sale una vez más victoriosa
               de este estúpido juego
voy vengo
y el tiempo que se suicida.


Mujer Que Siente El Tiempo
Elizabeth Bergallo
El último hombre tendrá tu mismo rostro
tu misma edad, tu misma boca llena de preguntas…4
Fragmento Apapókuvá-Guaraní
Mientras las uras iban cubriendo
los lapachos
lenta y calladamente vio nacer la luna;
en lugar de su rostro en el agua vio un cuchillo rasgando la boca
de la noche
llena
de palabras lamiéndose,
mordiéndose
casi sin sentido;
vio aparecer las arañas en la boca de la noche, las luciérnagas,
los ojos de los flamencos,
las ratas, los caúies, buscando sus chillidos, sus presas, sus nuevas guaridas,
sus goces,
sus tibias crueldades;
estaba sola en la fría boca del agua,
de repente estaban solas ella y sus preguntas,
se dio cuenta de que el universo
era una risa,
y se sentía una tierna criatura, entre divertida y asustada;
pensó entonces que ahora sí
quizás
podría comenzar a amar,
algo que parecería siempre casi inalcanzable.

Ser libro
Olga Zamboni
No sé si viviré en algún poema en el caso
De que un poema me sobreviviera
No sé si algún retrato
perdurará en el álbum de meses mentirosos
No sé
si las arenas del recuerdo
arrojarán sentido sobre mis iniciales.
Reprogramada en lápida invencible
tampoco sé si aquellos hombres que me amaron
me sobrevivirán y
por azar descuido
portarán una flor a mi tumba de aire.
Pero sí sé que libre
de ataduras y espantos
volará en compañía de los ángeles
mi repetido adiós nostálgico.
Sin voz solo memoria
desmemoriada y frágil sobre el cielo.

Ser formoseño
por Blanca Salcedo
Quizás...
porque en algún punto indefinido de la larga franja de Formosa se fusionan la
cultura guaranítica con la del altiplano, el formoseño es un guardián de
memorias, / ... porque el sol es un compañero implacable que lo envuelve y lo
calcina, tiene un alma cálida abierta a todos los que se acercan a él / ...
porque el peregrinar del agua es un ciclo perpetuo, que rebosa en el este y es
una permanente orfandad en el oeste, es un ser de agua / ... porque tiene un
cielo luminoso y azul, siempre bordado de pájaros, posee una suave libertad de
alas
... por ese calor de metal fundido que alucina a las víboras, le
abrasa la piel y las siestas, es pasional y sensible / ... porque ha vivido
eternos atardeceres rojos con los pies en el agua, perdido todo por la ambición
del río, tiene una larga paciencia / ... por ese silencio de voces que es el
monte y el estero, mantiene la voz sin gritos /
... porque vive
en una tierra sin la magnificencia de la montaña ni la imponente selva, un
territorio que evoca el gran pantanal, pero que todos los días le recuerda que
es más fuerte que él, bordando su paso con ofidios y alimañas, que no admite más
que un amor sin condiciones, es fiel y cuando se aleja, extraña / ... y porque
esa agresividad se alza en árboles de madera dura como el urunday y se suaviza
floreciendo en el aire en todos los tonos, es fuerte / ... por sus orígenes que
se pierden en el principio de los tiempos, es manso, pues, como reza un
proverbio popular: “para qué vas a pelear, si no vas a matar?” / ... porque
conserva las costumbres ancestrales que se han olvidado en otros lugares más
transitados por la civilización uniformada... aún honra la familia, el amor, la
edad y los elementos naturales / ... porque el viento norte nace frente a su
rostro y lo empuja con aliento de fuego hacia el sur, es resistente / ... porque
la temperatura le marca un ritmo que a veces no entienden otras latitudes, no se
apura sin razones valederas /
... porque aún retiene ancestrales
ritos y puede caminar sobre las brasas con sólo una promesa que cumplir, tiene
fe / ... porque generación tras generación ha parido mujeres fuertes, que
sostuvieron la familia más allá de la soledad y de la furia, reverencia a la
madre / ... por esa compleja combinación de verdes, espinas y ojos líquidos que
lo delimita, tiene un intrincado sentido del humor y una amistad filosa / ...
porque aún tiene confianza en la medicina natural y los conjuros...
Por todo eso y más, ser formoseño es más que un acontecimiento
aleatorio que se relaciona con el nacimiento; es un sentir, una decisión que
viene de las raíces del ser... Quizás... simplemente, porque uno es de donde
planta el corazón... y para eso, no hay tierra más cálida y fecunda que Formosa.

La tierra natal
Ana Ajmátova
No la llevamos en oscuros amuletos,
Ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
No perturba nuestro amargo sueño,
Ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos
En objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes
Ni siquiera la recordamos.
Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
Esa tierra que con nada se mezcla.
Pero en ella yacemos y somos ella,
Y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.