“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

50 años del Rock en la Argentina

Entrevista con Marcelo Fernández Bitar

Inauguraron la Muestra Mboyeré

Museo de Artesanías de Corrientes

martes, 9 de enero de 2018

“Quiero jugar con las formas y los movimientos”

Dibujante, pintora y muralista, Gabriela Zoila deja espiar aquí su formación en el arte visual. Desde hace algunos años se concentró en pintar sobre temática guaraní, “los guaraníes son personas ecológicas por naturaleza y tienen una visión diferente del mundo. Ahora además estoy en la búsqueda de mi forma de dibujar y pintar”, cuenta.

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


“Todavía no terminé aquel cuadro. Lo estoy pintando. Ese día creo que fue la última vez que lo toqué, después lo llevé a casa y no lo volví a pintar. Lo tengo ahí y me mira cada tanto”, desliza Gabriela.

En una librería de Corrientes, nos sentamos a tomar un jugo. Ella dibuja, pinta y ha comenzado a trabajar desde los 8 años.
Gabriela Zoila
Hace calor en la ciudad; llega con la frente vidriosa y la sonrisa dibujando una mueca amable en su rostro. Si tiene un antepasado debe ser una ninfa. Arrancamos la charla remontando nuestro último encuentro hace casi un año. En esa ocasión ella pintaba el rostro de una joven india.

“Creo que a muchos artistas les puede pasar lo mismo. Estoy en la búsqueda de mi forma de pintar y dibujar. Hace unos años terminé la Tecnicatura en Artes Visuales en el Instituto de Josefina Contte. Hice la especialidad en pintura”, explica Gabriela, que ahora se volcó al muralismo. (Sorbe lentamente un poco de jugo. Hace silencio y la charla se abre).

—¿El dibujo y la pintura van de la mano?

—En principio creo que sí. Me parece que si tenés un buen dibujo es mucho más fácil pintar. Yo sé que si tengo que hacer un dibujo, si hago bien el dibujo para mí ya es imposible equivocarme a la hora de pintar. Para otros es difícil pintar… para mí es difícil dibujar. Si me esmero, bien sé que podré pintar lo que sea. Ahora estoy buscando mi forma. Cuando tengo resuelto el dibujo, la pintura fluye sola.


—¿Te acordás cómo comenzaste?

—Empecé en casa con mi mamá. Ella hacía cotillón, siempre tuvo facilidad para las manualidades; hacía muñecos, cajas, todo lo que sea manualidades, se metió de maestra jardinera pero siempre hizo cotillón y decoraciones. Desde los 8 años mamá me invitaba a pintar sus trabajos. Había por esos años una fibra pincel que ya no entran más al país. Nosotras con mi hermana pintábamos.

A mi hermana no le gustaba pintar y pintaba mal. Entonces me quedaba siempre más trabajo. Pero no lo sentía como una carga porque me gustaba hacerlo. En la primaria iba al Hogar Escuela donde teníamos muchas manualidades y talleres que me gustaban. En el taller de pintura me iba excelente.


La juventud entre los estudios y el trabajo

Gabriela Zoila desde que empezó a pintar y a formar sus primeras armas en su casa, no paró hasta los 17 años. Durante todos esos años, pasó por la primaria y la secundaria alternando el estudio con las horas de trabajo. Pasó de colaborar con su mamá a trabajar en empresas de cotillón donde hacía figuras en tergopol y pintaba murales para fiestas infantiles. Hacía tonos, firmas y difuminados, figuras con volumen, entre otras cosas. “Mi mamá me enseñó hacer luces y sombras, le agarré la mano y después me salía bien. Muchas cosas aprendí desde chica y en mi casa”, advierte.
Obra de Gabriela en proceso

Su vida transcurría entre la escuela, las horas de estudio y el trabajo. Recién decidió parar de trabajar a los 17 años cuando iba a transcurrir su último año en la secundaria. “Traté de disfrutar el último año de la secundaria. Siempre fui muy independiente. Mi mamá es la persona más independiente y me dio alas para tomar decisiones importantes en la vida. Ese último año en la secundaria también pasé mucho tiempo en la biblioteca haciendo carteles y otras cosas manuales en las que podía ayudar”, cuenta.

La tarde se escurre y la noche llega sin una brisa en el patio de la librería. Gabriela cuenta que terminó el secundario y comenzó la carrera de Bioquímica. Duró un par de años hasta que volvió a trabajar en una casa de cotillón. Finalmente dejó la carrera para ingresar a Diseño Gráfico; sin embargo, un hecho importante volvería a dar un giro a su vida.


Un nacimiento doble

Gabriela se inscribió en la carrera de Diseño Gráfico. Comenzaba otro trajinar entre las ciudades de Corrientes y Resistencia. Se puso de novia y en pocos meses se enteró que llevaba una nueva vida en su vientre. “Fue todo muy rápido. Me mareaba el Corrientes - Chaco en su trayecto. Dejé todo y estuve recluida un tiempo. Nació Noah y hasta que él cumplió el año y cuatro meses no salí de mi casa. Durante ese tiempo pinté todo lo que se me cruzaba, y decidí inscribirme en el Instituto Josefina Contte y estudiar la tecnicatura en Artes Visuales”, cuenta.

Desde esta institución artística —semillero de muchos artistas de Corrientes— Gabriela comenzó a pintar y dibujar la temática que hoy lleva adelante. “Ahí te dan libertad para elegir... Buscando y leyendo sobre cuentos, leyendas y mitos guaraníes me concentré bajo esta temática. El tema me encantó y me gusta desde entonces. Los guaraníes son personas ecológicas por naturaleza, piensan diferente de nosotros. Creo que nadie tiene la solución del mundo pero me parece que nosotros estamos bastante alejados. Los guaraníes están más cerca de la naturaleza y de la vida misma”, advierte.

Terminó la tecnicatura e hizo la especialización en pintura. Primero fueron bastidores y después se expandió hacia los murales.


Pulsión al muralismo

De sus estudios le han quedado muchos cuadros, algunas personas le insisten en que los ponga a la venta pero ella se resiste. “Esos cuadros no los puedo vender”, desliza, y el tono de voz por primera vez se vuelve serio. “Es como si alguien te dijera ‘vendeme tu hijo’. Eso fue una parte importante en mi formación y quiero llegar a mi casa y que me mire. Con los murales, sin embargo, pasa otra cosa. Desde el momento en que los pienso ya son de otro”, explica.

Ahora toda la energía de Gabriela está volcada en pintar murales. Participó de encuentros tanto en Corrientes como en otros puntos del país con muralistas referentes en Latinoamérica. “Hacemos trabajos por los cuales no nos pagan... por el contrario, nosotros ponemos nuestro tiempo y las pinturas. Sin embargo, hago estos trabajos para perfeccionarme, la intención es pintar y dibujar mejor. Ver cuando una persona pasa y se sonríe frente al mural es toda la paga que necesito”, destaca.

Nuestros jugos se han acabado, el hielo se derrite con mezquindad mientras seguimos con sed. Una amplia pared blanca está a nuestras espaldas. “Vos sabes que con mis amigos pensamos e imaginamos dibujos para cada pared. Ahora veo este muro innecesariamente inmaculado y ya lo quiero pintar”, desliza y vuelve a dibujarse una sonrisa en su rostro.

A Gabriela le gustan los colores brillantes. La charla llega a su filo cuando hablamos de sus referentes muralistas, “los padres del muralismo”, musita. “Los encuentros de muralistas te fortalecen, te enriquecen tanto en lo personal como en lo espiritual. Se abre un silencio y al fin expresa, “si no hubiera nacido mi bebé no me habría planteado mi vida como lo hice en su momento. He comenzado a valorar otras cosas y a todo le saco el jugo”.

Uno de los últimos murales que pintó Gabriela Zoila fue El Colibrí, ubicado por calle España casi Junín, en Corrientes. “El Colibrí tiene un gran significado en toda la cultura guaraní. Ahora quiero jugar con los fondos, mezclar movimientos con los colores brillantes. Tengo cosas en la cabeza que espero con la práctica puedan salir. Quiero romper lo tradicional mientras busco mi forma de pintar”, concluye.


sábado, 23 de diciembre de 2017

“Abraços e beijinhos e carinhos sem ter fim”

En el colorido, discreto y acogedor bar de Nanas Suena bien el viernes  anteúltimo del año el grupo Brasileando. La propuesta incluyó clásicos del Brasil con arreglos y sutilezas muy logradas. Colmado de público "la noche tuvo su frescura de sol y arena en plena noche resistenciana.


por paulo ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com

"¿Tenés sacapuntas?", pregunta una nena mientras deja su dibujo a medio hacer. En Nanas Suena Bien tanto chicos como grandes pasan el tiempo escuchando música y también – a veces – dibujando. En cada mesa hay un portalápices con colores y hojas para marcar.
  • Mi nombres es Mariela, cualquier cosa que necesites me avisás.
Desliza una moza joven, dueña de una simpatía singular y bella.

Cerca de las 23 se apagan las luces, de repente ya están los músicos en el escenario y todo comienza a llenarse de ritmo y color.  “Se ruega hacer silencio para disfrutar del espectáculo”, anuncia una voz antes de los primeros acordes.  

Autores como Tom Jobim, Chico Buarque, Caetano Veloso, Vinicius de Moaraes, entre otros brillarán en la noche.  Brasileando tuvo su gran año con una fuerte presencia en Nanas, el grupo está conformado por Alejandro Fernández y Bruno González en percusión, Sebastián Llano en guitarra, Alejandro Ruiz en bajo, Sabrina Taborda en voz y en esta ocasión estuvo de invitada Paloma Ortiz quien también regó de frescura la velada.

El lugar está colmado, por momentos hay casi silencio absoluto y sobrevuela a veces entre tema y tema. El aire se corta con nuevos acordes y mientras comienza una nueva canción los músicos cuentan sobre autores y títulos de las obras. De a ratos Sabrina hecha una sonrisa al público mientras su mirada recorre cada rincón.

  • Basta de tristeza
Desliza por un momento y sin embargo arremete con el tema Chega de Saudade y entre el público corean el estribillo. En el repertorio hay una selección muy cuidada, arreglos, sutilezas, tintes de un nivel musical muy alto. El sonido de la flauta ejecutada por Taborda le pone un cuadro dorado al encantamiento musical.

Ya pasada la media noche "la música sigue siendo una fiesta" por algunos se mecen desde sus asientos y más de uno ya quiere ponerse a bailar. En se sentimiento de saudade que se emparenta con la tristeza pero busca la felicidad sin ataduras, por decirlo más con nuestras palabras del litoral, es difícil hallarse en la tristeza.

El final encuentra a la nena observando su dibujo terminado. En otra mesa una leyenda de colores reza “Dentro dos meus braços/ os abraços/ Hão de ser milhões de abraços”. 

Los cuerpos están encendidos. “Vinicius de Moraes y Baden Powell" llega para cerrar una noche pletórica de encanto y ensueño. Los aplausos estremecidos acarician al grupo Brasileando.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Franco: “Para mí la vida es ritmo, pulso, movimiento”

Este año Franco Rivero obtuvo el primer premio en poesía del Fondo Nacional de las Artes. Nació y vive en Ituzaingó. Disminuya velocidad, este es el título del libro que ganó el premio bajo el seudónimo de Jakare. En esta entrevista habla del libro, de la soledad, del amor, de la construcción del libro poético.

por paulo ferreyra

sapukai.culturas@gmail.com

Raudamente vamos cocinando ciertos temas, hasta que en un momento me invita hablar de la muerte y le rehuyo para hablar de la soledad. “Soy un militante del amor. En el sentido de la amabilidad. A mí me ocupa mucho tratar al otro con amabilidad, con amor, me preocupa y me ocupo. Creo que es lo más humano que tenemos”, advierte y un silencio subraya sus palabras.
Franco Rivero en Laguna Soto. Foto Sol Carrillo


— ¿Te gusta cocinar?
Me gusta mucho cocinar. Creo que uno de los lugares donde me paro para empezar a escribir es el ámbito de la cocina. En mi segundo libro hay una ruptura amorosa está ubicada en el momento en que estoy preparando arroz con pollo. Después hay otro poema donde pinto que el despertar es gracias al olor que viene de la cocina, el olor del chipa cuerito.

En el libro que ganó hay un poema que se titula Nahatatîri, "no tiene humo", que es un poema que separa lo que es Castelli del resto del Litoral. Cuando me fui a vivir a Castelli me compré un anafe eléctrico. Yo venía del campo de Loreto e Ituzaingó donde estaba acostumbrado a cocinar a fuego de leña. Entonces describo el estar en el mundo a partir de ese estar con el fuego a leña o estar a fuego de anafe eléctrico. En ese poema alcanzo a concluir que aunque en el anafe el alimento se cuece igual, le falta luz. Es central la cocina en lo que hago. No tanto como el río pero su presencia es permanente.

— ¿Cómo te gusta cocinar, sólo o acompañado?
Me gusta agasajar con la comida. En el prólogo de mi primer libro - mi librito - en el prólogo que lo hizo Nuria Pamies menciona todo lo que yo hago en la cocina y cómo cocino para ella hasta empacharla. En el mismo ámbito de la cocina le preparo yuyitos para que se le vaya el dolor de panza. Además trabajé de cocinero y en mi tiempo de estudiante vendía comida.

En el poemario “Usted no viaja asegurado” hay un poema que lleva de título “El día que más te extrañé estaba cocinando”. Ese título se me viene mientras estoy efectivamente cocinando

pelaba una papa y 

el corazón 
me pelaba el rostro.
pelaba otra papa y el corazón
me seguía pelando el rostro
 

así que dejé
todo como estaba
me saqué la ropa
fui a la lluvia


Todo lo que sucede en ese momento lo escribí tres semanas después. Ahora cerrar el poema me llevó un año. Está claro que no todos los poemas llevan el mismo proceso pero este fue así.


— Me interesa una cosa más, ¿cuál es tu fuerte en la cocina?

Las pastas y las salsas son mi fuerte. Me gusta hacer la masa, no me importa la cantidad de personas que vayan a comer. Me gusta cocinar y puedo cocinar para 3 o para 30 personas. . Me gusta cocinar y también confío en la memoria, no escribo mientras cocino. Mientras cocino voy tejiendo en mi mente. Pero si una idea no vuelve después quizás no era lo suficientemente fuerte o útil.

— Hay un emparentamiento entre heñir la masa y la palabra, ¿tienen algo en común estas construcciones?
Tengo un poema que todavía no aparece. Este poema forma parte de otro proyecto. En este poema describo el proceso del amasado con el entramado del poema. Meter la mano en la masa es algo concreto. Ahí uno comete cierto crimen. Me parece que es imposible salir de ese espacio sin la mano manchada, es la mezcla de salir manchado por la humedad de la masa y manchado por destruir algo.

— ¿Hay un crimen ahí? Creí que había vida en esa construcción.
Hay un proceso de destrucción por más que la apuesta sea la vida. Parto de situaciones no muy gratas de ser vividas en algunos casos y el resultado es algo hermoso, es una herida presentada de otra forma y genera cierto gusto estético, hasta algo bello. Pero el inicio del proceso de la escritura, los elementos que uno elige - la mezcla - es un proceso no tanto de fusión sino de destrucción. Yo destruyo un recuerdo que era malo para hacer algo distinto. Creo que el efecto es que uno siente que el artista se curó de algo al escribirlo.
Franco. Foto Juan Pablo Giusepponi

La lengua es un órgano vivo


El tiempo transcurre. Mientras habla por teléfono Franco Rivero cuenta que se pone los auriculares para escuchar mejor. Mientras escucha y habla camina por las calles de Ituzaingó. La cocina revolotea de a ratos en ocasión donde nos adentramos a la palabra. Nos sumergimos en la palabra. “Tengo mucha responsabilidad con la palabra. Por mi formación adhiero a que la lengua es un organismo vivo y en ese sentido la palabra es algo vivo, no está muerta. Entonces tengo mucho cuidado al ubicar las palabras entre sí. Una palabra debe construir en el poema; si no, la saco y busco otra”, explica.

En los libros de Franco el silencio es tan importante como la palabra, esa traslación también se hace carne en la conversación. Silencio. Quiero preguntar si está del otro lado o se ha ido. Aguardo. Vuelve.

“Recuerdo ahora que del Pequeño Ilustrado 2, diccionario triciclopédico, una niña de 12 años, Katja, define al poeta: un señor que escribe palabras que se quieren entre sí. Me parece una gran definición. Las palabras entran vivas al poema y se tienen que mantener vivas. Eso también para mí es una medida. Vos cuando te enfrentás al poema te tiene que despertar la sensación de que ese poema es algo vivo. Vivo significa que resiste siempre y que lo pudiera haber escrito cualquiera.


Para mí la vida es ritmo, pulso, movimiento


— En una entrevista reciente con Carlos Lezcano explicaste el proceso creativo de cada libro. ¿Podemos repasar cómo pensaste y armaste el libro que ganó el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes?

Este libro tiene cosas entre el ritmo y el paisaje. Hay lugares comunes donde llegamos a ver la misma etiqueta, a todos nos parece muy romántico el atardecer, muy romántica la luna llena sobre el río, todos estos paisajes premoldeados socialmente. Pero no vivimos las cosas en sí sino que vamos detrás de ese paisaje que nos hicieron o que nos hacen querer ver.

Para mí la vida es ritmo, pulso, movimiento constante y quise trasladar eso al poemario. Hay un elemento que está en mis libros siempre que es cómo me posiciono como sujeto, mi sujeto acá opta por el ritmo y no por el paisaje. Este es un sujeto instalado en el ritmo, sufriendo el ritmo o totalmente en simbiosis con el ritmo.

He sufrido al Impenetrable chaqueño. Sentí que recuperé mi vida cuando pude volver a vivir a Ituzaingó, cuando pude volver al río y pude nadar todos los días. El libro hace ese recorrido, pasa todo ese desarraigo de irme a vivir a Castelli y el libro cierra gracias a que pude volver a vivir a Ituzaingó.

— Es un libro entre ciudades y ritmos.
En el libro ando cazando ritmos. Para mí, Paulo, la página nunca estuvo en blanco. Nunca sufrí el vértigo por la hoja en blanco. Para mí la hoja siempre estuvo llena. Siempre para mí la hoja es el equivalente a la vida. Salgo a la vida y ando robando. El libro se divide entre Loreto, Ituzaingó y Castelli. Sin mencionarlos están presentes. Cuando salí de Castelli no hubo más poemas sobre ese pueblo.

— Más allá de este dolor que mencionas, ¿te quedó alguna imagen de Castelli?
En una oportunidad allá escuché al Martín Pescador. Estaba cerca de la cancha de fútbol y pescaba en la tierra. La cantidad de cosas que esto me disparó fue increíble. Me detuve a observar y el pájaro se tiraba de pico pero no había agua. Su pico levanta nubes de polvo. Volaba hasta la rama de un árbol o a un poste de luz. Allá arriba se desarmaba en el pico el terrón de tierra que habían cazado. De ahí salió el poema central del libro.



Esta escena la explico desde el ritmo. Cada vez que llovía en Castelli esa cancha se inundaba. El agua tiene memoria, entonces siempre vuelve a lo que fue laguna y estero. Después me pregunto por qué estos pájaros que pueden volar y pueden migrar se quedan a pescar ahí. Ellos estaban por morir de hambre. Todo estaba seco y esos pájaros se iban a morir de hambre. Tras esas luces miro mi situación, ¿por qué seguía en Castelli? Ahí me digo que soy agua.

Hay partes de la vida y de la naturaleza donde el ritmo nunca se contradice. El río y el agua siempre vuelven a su cauce, cuando llueve se vuelven a formar lagunas y esteros. Como cualquier especie pudiendo trasladarnos nos quedamos y cometemos errores en la migración. Este poema me empieza a movilizar para salir de Castelli. Este poema lo escribí en Castelli.


me enderezo
temblando
pensás
va a caerse
es el malamor
que me quiebra
los dedos
de los pies
duele andar
cuesta huirte



“Gracias a la poesía resolví cosas de la vida”

"La primera vez que un poema me permitió llorar sentí que sería indisociable de mi vida. Ojo. Llorar bien. Es decir llorar con esa ironía que tiene el llanto, es un desahogo pero al mismo tiempo te falta el aire. Estas sensaciones fueron muy felices", así desliza Franco sobre su vida como poeta.

Un clip y no fue clip del pater de la cocina. Fue un clip en la vida. La poesía le dio la posibilidad de resolver cosas de la vida. "La poesía me trajo amigos - advierte - la poesía me trajo amigas, la poesía contribuyó a que mejore mi relación con mi familia, con mis hermanos y como si fuera poco cada vez que tuve problemas concretos - de otro orden - la gente que me terminó ayudando fue gente que conocí gracias a que escribo. Ahora como si fuera poco con este premio del Fondo Nacional de las Artes voy a terminar de construir mi casa. Estas cosas son muy fuertes", desliza y vuelve al silencio.


"Estoy convencido de que la poesía como cualquier arte en el mundo te ayuda a ocupar un espacio", dice y ahora la voz se vuelve más pausada. Sin querer o con la intención de subrayar palabras vuelve: "Estoy convencido de que la poesía como cualquier arte en el mundo te ayuda a ocupar un espacio".

"No sé ocupar espacios de otra forma que no sea a través de la poesía. Cuando me metí a estudiar Semiótica en Córdoba yo sabía que lo único que podía estudiar era sobre poesía. Ahora me queda acreditar los idiomas y presentar la tesis".

“Hace unas semanas atrás le decía a Carlos Lezcano, "yo concibo el espacio de la escritura de un poema como una zona netamente heurística, para mí sirve para el conocimiento. Escribo para poder pensar. Descubro y conozco las cosas a través de la poesía".

La charla se corre y siento que perdimos el sentido del tiempo, quizás también del espacio. Disparamos otros temas y después volvemos al sentido profundo del poema. "En la vida hay poemas claves. Todos los momentos claves en la vida son poéticos", advierte. "El nacimiento de un hijo, la muerte de alguien cercano, la primera vez que te enamoraste, la forma en que vivís tu trabajo, la mirada a los ojos. Creo que todos esos momentos son poéticos. La poesía cambia la vida de uno y puede ser un alimento", desliza y soltamos otra pausa.



Nada que genere cierto nivel de ansiedad es bueno

— ¿Cómo manejas la ansiedad por compartir un poema terminado?
Nada que genere cierto nivel de ansiedad es algo bueno. Mi primer libro es un libro de ansioso. Desde el título que hoy lo veo como impronunciable. Ahora las publicaciones las pienso más en frío. Utilizo la emoción y la ansiedad para otra cosa. Al poema hay que pensarlo todo el tiempo que sea necesario.

Hoy en día hay más disfrute personal. Algo que quiero es que no haya distinción entre mi forma cotidiana de hablar o mi forma de ser con la escritura poética. Cada vez que estoy escribiendo algo observo si se acerca a esos lugares. En algunas ocasiones hago la prueba de decirle a una persona un poema sin que esta persona - una tía por ejemplo - sepa que lo que le estoy diciendo es un poema. Ahí observo si me entiende perfectamente. Si ella me entiende sé que ahí tengo un poema.

— Volvamos a las imágenes. ¿Qué recuerdos o que situaciones dispararon en vos la poesía?
Recuerdo que cuando era chico a las 5 de la mañana mi abuela y mi abuelo se reunían al rededor del fuego. Tomaban mate con la pava negra. Pero lo que me gustaba mucho era la cantidad de silencio que había en sus charlas y que yo después traté o trato de trasladar a la poesía. Sin querer o ahora queriendo volvemos a la cocina.

Te cuento que estábamos sentados una hora y media y con suerte había cinco o seis oraciones. El resto era todo silencio. Recuerdo perfectamente ahora esas cinco o seis oraciones, de hecho también terminaron en poemas. Trato de volver a esa zona porque tiene un poder simbólico muy grande.



“Para mí la soledad es un valor”

“¿Me querés hacer un favor? Vos cortame nomás porque de lo contrario yo sigo hablando”, desliza ahora Franco con una mueca de sonrisa. No se quiere ir, está contento, ante la siguiente pregunta retoma con más entusiasmo.

“A la soledad la sufrí hasta que me di cuenta que era únicamente una carga social. Una vez me pregunté qué significaba “vas a terminar solo”. Cómo sería terminar acompañado. En algún momento me pesó mucho la soledad.

Después me llegó cierta idea - lo digo en un poema - pues me dicen de seguido - “quiero que conozcas a alguien bueno que te haga feliz”. Entonces respondo y pregunto si no bastara con ser todo lo persona que necesito ser estando solo.



Lo que pienso de la soledad es que no estoy solo sino que estoy conmigo. Entonces me preguntaba por qué tiene que venir alguien a completarme. Esa idea de la carencia me venía de afuera porque en realidad yo no me sentía solo. Además era y es un espacio del que disfruto mucho. Ahora estoy en pareja pero disfruto mucho de esa parte íntima y de esa relación que tengo sólo conmigo. Puedo estar solo, sentirme solo, y estar en un lugar rodeado de gente. Hoy lo vivo como un valor, la capacidad de abstraerte, estar participando del mundo pero lo vez desde afuera.

Para mí la soledad es un valor. Todos tenemos el fantasma de la compañía necesaria y medio que estas derrochando tu vida porque no la estás compartiendo con alguien, ¿por qué pasás mucho tiempo solo? Hoy en día puedo pasar mucho tiempo incluso sin hablar con nadie y no me pesa. La soledad no me angustia.
Franco Rivero. Foto de Tapa Carlos Maciel


en tus brazos las cosas siguen
siendo difíciles
pero la idea
de tus brazos
hace las cosas simples
no están tus brazos
la idea sí
mis cosas son
como no son



“Soy un militante del amor”



— Hablamos de la cocina y manifestaste que el río atraviesa toda tu poesía. Leyendo tus poemas también uno puede percibir que el amor hiende todas las letras. ¿Sentís que es así?

Soy un militante del amor. En el sentido de la amabilidad. A mí me ocupa mucho tratar al otro con amabilidad, con amor, me preocupa y me ocupo. Creo que es lo más humano que tenemos. Podes pensar si querés que el amor únicamente es el resultado de un montón de discursividades sociales, se puede explicar técnicamente, incluso si fuera solamente eso el amor es lo más noble que tenemos.

Hacer sentir bien a alguien por el simple hecho de hacer sentir bien a alguien, sin esperar nada, es un ultraísmo muy grande. Además lo bien que te hace a vos generar algo así en el otro, ya sea un familiar, un vecino, una novia, alguien, un perro, lo que sea, dar amor. Tengo todo mi posicionamiento con respecto a mi homosexualidad en el libro que se sostiene gracias al amor. En la vida lo que se pone en juego es el amor, no la condición del cuerpo.

— En uno de tus libros aparece un poema titulado Viejito, ¿ahí pones en juego estas cosas?
Sucede que en lugar de tener como otros niños un complejo de Edipo el mío era de Electra. Por supuesto que no digo eso en el poema que mencionás pero si vos prestás atención:

los hombres que trabajan de grafa ombú
son como vos
todos los hombres que trabajan
huelen como vos
de grafa ombú



El poema sigue pero vos te das cuenta que es un tipo oliendo a tipos. Sin embargo no hay forma de que te puedas escapar de la ternura de ese poema. Ahora el libro que ganó el Concurso del Fondo es el libro más homosexual que escribí y es al mismo tiempo el libro más correntino que escribí.  Aparentemente
 son elementos que no se iban a unir nunca y sin embargo están conviviendo en todo el poemario. Al igual que el humor que genera coherencia ahí está presente también generando ternura. Cuando le quiero desear el bien a alguien le deseo que tenga todo el amor que sienta que le haga falta.




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“Estoy en medio de un barrio, de un lado hay polcas, de otro lado reggaeton y más allá cumbia. Ademas esta por llover y hay un ruído de sapos muy fuerte. La sonoridad de esta entrevista es muy globalizada, muy posmoderna”, desliza y su voz se apaga”. En toda la entrevista hay un ritmo marcado por el cuerpo de la voz de Franco Rivero. Busco, creo que en vano, acompañar esa voz. Mi teclado no es un violín, ni un acordeón ni una guitarra. Ahora estoy en el silencio de la voz que se apagó en el grabador. Mis garabatos, mis intentos, ahora no significan nada. Sólo ansío asir su voz y desgranar sus palabras.
Franco. Foto Fondo Nacional de las Artes





domingo, 3 de diciembre de 2017

Dellamea: “Me gusta seguir explorando el formato de guitarra y voz”

Esta noche el gran guitarrista Marcelo Dellamea se presentará junto a la cantante barcelonesa MariCarmen a las 20 en La Pépinière. La velada se vestirá con canciones argentinas, latinomericas y de raíz andaluza con impronta flamenca. "El jueves último hicimos nuestra primera presentación juntes en Paraguay y nos sentimos muy cómodos. Me gusta seguir explorando el formato guitarra y voz. Maricarmen nos invita a viajar con su voz", destacó el músico Dellamea.

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Tras su regreso de Asunción el músico argentino explica que conoció a MariCarmen por un productor amigo en el país. "Ahora ella está haciendo cosasen argentina y en latinoamérica. El productor me prepuso hacer un par de presentaciones juntos. Escuché cosas de ella y me gustaron. El jueves tocamos en Asunción y me gustó mucho musicalmente hablando el juego de guitarra y vos. esta propuesta viene del lado de las canciones españolas y latinas. También hay cosas de música argentina. El formato guitarra y voz me sienta mucho, hay mucha interacción, además también canto algunos temas", cuenta ahora Dellamea.
Marcelo Dellamea y MariCarmen
Entre la discografía de MariCarmen figura un disco hecho con canciones de distintos puntos del país donde visitó. En el caso de nuestro país abordó un tango que ahora podré escucharse en esta presentación de hoy en La Pépinière. "En nuestra primera presentación nos fue muy bien. El público se mostró ávido ante una propuesta muy variada. El show pasa por varios momentos de dinamica, hay cancioens lindas, clásicos que la gente reconocerá enseguida. A mi me interesa la guitarra y la voz, es un formato lindo para hacer y explorar", insiste.

MariCarmen tiene un shwing español, "su voz invita a viajar. Además me gusta la guitarra española y aquí hacemos cosas en ese sentido", describe Dellamea. Por úlitmo el músico destaca que volver a La Pépinière le gusta, el "encanta. Es un lugar donde se respesta la música y el trato que tienen con los que vamos a tocar en ese lugar es muy especial. Ellos son muy amables y han ido construyendo un público para las propuestas musicales que ofrecen. Es un lindo lugar para comparti, siempre me gusta volver haciendo cosas diferentes, es una alegría que siempre esten abierta las puertas para llevar música", concluye.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Massin: “Busco mostrar e invitar al espectador a completar la obra”

Este viernes a partir de las 20 Celeste Massin presentará Los Detalles. La cita es en el taller de Tati Cabral, avenida Laprida 731. “Ahora buscamos generar una experiencia estética diferente con el espectador. En la casa habrá relatos diferentes y piezas distintas. Acá el espectador no estará sentado frente a una pantalla sino que podrá recorrer los distintos espacios y construir por sí mismo la obra. Aquí no es sólo mostrar sino que el espectador participe activamente y complete el relato”, destaca Celeste en diálogo con esta revista.

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


La muestra Los Detalles cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación, a través de su programa Plataforma Futuro. Este programa ofrece apoyo al proceso creativo experimental promoviendo el cruce de disciplinas y la autoría colectiva. “Lo que ahora se expone es la colación de mi trabajo”, advierte Celeste.

“Trabajo mucho en video, video arte, video performance, fotografía, instalaciones. La idea era conseguir este fondo para realizar una película pero no con los modos tradicional de una película. Esto nace del mundo audiovisual como un cuestionamiento a las maneras de la industria del cine. Nosotros acá como región no tenemos escuela de cine y las capacitaciones vienen de afuera impuestas a los que hacen cine”, cuenta.

Pinceladas de vida

A lo largo de este recorrido el espectador se encuentra con una serie de situaciones ancladas en diferentes habitaciones. El taller de Tati será por unas horas el universo de Celeste Massin y su entorno. “La idea fue hacer una pequeña película de cosas que suceden en mi entorno, en mi casa. Hace tiempo que vengo trabajando mucho el tema de los espacios íntimos de la casa. Una de mis muestras anteriores se hizo bajo el título de Pequeñas Instalaciones”, cuanta Celeste.


“Esta propuesta lo que viene hacer es mostrar mi universo en otro formato que no es cine sino que es una video instalación. Lo que hago es contar la historia con diferentes imágenes y puestas en escena de esto que es mi día a día y mi mundo cotidiano. Mi mundo. Los espacios que habitamos. Los sonidos que escuchamos. Pero además aquí busco que el espectador se involucre en el sentido de que construya el relato final en su cabeza. Las cosas están separadas y hay que hacer el montaje individual”, explica.

“Hace tiempo que vengo trabajando el lado experimental del cine y del video. Hay muchos directores que ya lo hicieron y lo trabajaron así. La muestra es un día únicamente porque tengo que alquilar los proyectores, el sonido. Además el espacio es un taller y ahora me meto en un lugar que tiene una impronta y un día a día propio. No puedo invadir ese espacio”, aclara Celeste Massin.

Pensar de a dos
La curaduría de este montaje estuvo a cargo de la artista Tati Cabral. “Con Tati hemos colaborado ya en otros trabajos. Con ella sabemos dialogar de estas cuestiones de espacio, los lugares, qué parte sé o no, qué material. Su trabajo es hacer un recorte y poner el foco en lo que hay que mostrar y en lo que no hay que mostrar. Ella me ayudó a definir y determinar muchos puntos. Sola me hubiera costado mucho poder hacer ese discernimiento”, destacó.

Además también trabajan y colaboran aquí en postproducción de imagen: Carlos Morales Michelini, en postproducción de sonido: Esteban Peón, en asistencia de Montaje: Edu Cabrera, y en técnica de sonido: Juan Diego Frangioli y D.G: Renzo Díaz



La fiesta del cuerpo, la palabra y la emoción

El público llega temprano a las salas. Una creciente ansiedad va ensanchando las expectativas. Se abren las puertas de la sala y todos corren para ocupar las primeras filas.   Durante el Festival se programaron dos funciones diarias y muchos asistieron a las dos funciones. “Fue una fiesta del lenguaje. Obras con diferentes temáticas y léxico muy rico conceptualmente”, explicaban desde los teatros.

por paulo ferreyra

Foto Susana Lugo
La Octava Edición del Festival El Teatro Festeja se realizó con obras y temáticas muy diversas, con cuerpos distintos y con un lenguaje universal.

En Corrientes, distintas salas se engalanaron con el público, algunos se nutrieron a fondo haciendo la maratón de una sala a la otra. “Hay obras que te cuentan que van a emocionarte. Vas con esa aprehensión y después terminas bañando tus mejillas en lágrimas”, cuenta una espectadora que se fue empujada a una función y terminó feliz.
 La actriz Juçara Gaspar. Foto Susana Lugo


Este festival es una propuesta del Instituto Nacional del Teatro, INT, con una grilla de obras internacionales, nacionales y locales. Hubo funciones en el Teatro Vera, en la Sala de la Biblioteca Mariño y en la Sala del Teatro de la Ciudad. Las entradas tuvieron precios accesibles. En este recorrido también se presentaron obras como Excepciones a la gravedad, una puesta norteamericana; la canadiense Soledad o el azar. Un elenco brasileño presentó Frida Kahlo, la revolución; y Yenn realizada por un elenco oriundo de Montevideo, Uruguay.

El festival se vistió en todas sus formas. Cuerpos y lenguajes extranjeros conformaron una corriente eléctrica muy fuerte en la ciudad.

Fiesta puede resumirse como “el conjunto de representaciones dedicadas a un artista o a un arte”, eso fue lo que se vivió días atrás. A salas llenas los espectadores pudieron apreciar obras con lenguas tan disímiles como inglés, francés, portugués, entre otros.

“Nosotras podemos construir un futuro más justo. Nosotras podemos construir un mundo sin muerte. En Brasil a cada hora y media una mujer es víctima de un femicidio. No podemos pasar por estas cosas. Frida Kahlo, esta chica maravillosa de México, sigue empoderando e inspirando a todas las mujeres”, expresó la actriz Juçara Gaspar de la Compañía Dramática quienes presentaron la obra Frida Kahlo, À Revolução.

“Este público de Corrientes fue maravilloso. Estoy muy emocionada por esta gira por Argentina. Me emocionó mucho la reacción, el cariño y el respeto del público. Frida fue una mujer increíble. Ella fue una gran artista en una época muy contradictoria donde los hombres no creían en la capacidad de las mujeres. Ella creó una obra peculiar, una obra totalmente femenina, una obra que retrata partos, abortos, amamantamiento y un universo femenino increíble. Estas obras empoderan a la mujer porque ahí estamos nosotras”, destacó Juçara a este portal.

Por aquí pasaron las sensaciones disparadas desde las lágrimas hasta las risas más desopilantes. Pasaron muchas cosas por este circuito del Festival Internacional de Teatro. La fiesta del cuerpo, la palabra y la emoción corrió a sus anchas en Corrientes. El público teatrero vivió a pleno cada día lejos de Netflix y de dispositivos inteligentes, pero más cerca del cuerpo y del lenguaje.

martes, 28 de noviembre de 2017

Está abierta la muestra "El arte en la biodiversidad" en el Bellas Artes de Corrientes


Días atrás quedó inaugurada la Muestra sobre el Arte y la Biodiversidad en el Museo de Bellas Artes de Corrientes. Esta es organizada por el Instituto de Cultura de la Provincia, el Instituto de Botánica del Nordeste -IBONE- y el Museo Provincial de Bellas Artes doctor "Juan Ramón Vidal". "Es un honor poder ampliar el trabajo de esta institución como el IBONE. Hacer cultura también es abrir otros lazos institucionales y ofrecer propuestas novedosas y pletórica de contenido", destacó en la apertura el arquitecto Gabriel Romero. 

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

"El arte está relacionado con distintos aspectos de nuestra vida", manifestó el doctor José Guillermo Seijo, director del Instituto de Botánica. La apertura de la muestra comenzó pasada las 20 del miércoles último. El Museo de Bellas Artes se vio colmado de público que tras las palabras de apertura recorrió con gran interés los cuadros, esculturas, fotografías, libros, entre otras aristas que componen esta muestra.

Aquí participan artistas del medio local con obras que documentan la biodiversidad del NEA desde su particular visión artística: Norma Capponcelli, Elsa Gómez Morilla, Mabel Vilchez, José Mizdraji, Fabián Roldán, Gustavo Mendoza, Pedro Ulises Bértoli, Alejandra Gubinelli y Laura Castro Méndez. Esta exposición cuenta con la curaduría de Laura Simón y Luis Bogado.

Aquí el Instituto de Botánica exhibe la interacción entre ciencia y arte. "El año pasado la intensión fue mostrar cómo usamos la ilustraciones para documentar. En cambio este año nos propusimos en parte hacer lo mismo pero además complementarla con la visión de los artistas. Aquí tomamos como eje común la biodiversidad. Nuestro Instituto trabaja con biodiversidad y entonces usamos la ilustración para documentarla", explica Seijo.



"Antes de pensar esta muestra nos preguntamos cómo será la visión de un artista sobre esta biodiversidad que nos envuelve, nos atrapa, nos contiene. Quisimos aprovechar nuestro litoral es una de las regiones más ricas en biodiversidad. Creo que la Muestra es una aproximación a diferentes interpretaciones. Desde el punto de vista científico nosotros tenemos que seguir manteniendo el rigor pero sin dudas que esto le aporta riqueza a la cultura correntina. Esto también es un estímulo para valorar la riqueza en biodiversidad que tenemos. Croe que poner a los artistas a trabajar sobre estos temas es una cuestión pilar del desarrollo de la región", concluyó el doctor José Seijo director del IBONE.


Para esta muestra hubo una convocatoria abierta que estuvo trabajada por parte del IBONE con Laura Simón y por el Instituto de Cultura Luis Bogado. En el recorrido que se puede hacer se encuentran obras desde 1700 hasta nuestros días, "toda la historia de la ilustración científica está en esta muestra", advierten los organizadores. Esta actividad se enmarca como parte de las celebraciones por los 40 años del IBONE.

“Esta es una iniciativa totalmente innovadora. Inédita para la región y nos permite abrir la ciencia hacia la comunidad a través del arte”, destacó la curadora Laura Simón quien trabajó junto al responsable del Museo Provincial de Bellas Artes, Luis Bogado
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viernes, 3 de noviembre de 2017

La palabra luminosa en la UNLP

En la ciudad de La Plata, el grupo de estudios “Lenguas indígenas y cotidiano escolar”, coordinado por Mariano Dubin (Centro de Estudios e Investigaciones Lingüísticas), realizará el 1er Encuentro de Lengua y Cultura Guaraní el día martes 7 de noviembre. El encuentro intenta hacer visible, por un lado, los avances del grupo de estudio y, por otro, diversas actividades de enseñanza de la lengua guaraní en la ciudad de La Plata.

por Facundo Binda



"Sí; el guaraní es una cultura de la palabra; esto es, del decir, del decirse, del ser dicho. Toma asiento una palabra cuando un nuevo ser es engendrado, toma pie en la morada terrenal la palabra cuando nace, el guaraní es su palabra cuando recibe su nombre, educarse es hacerse palabra, hace palabra el que enseña y el que canta y el que reza se hace todo él palabra y nada más que palabra. Muere aquel de quien se le separa la palabra. Lo cierto es que la vida del guaraní en todas sus instancias críticas se define a sí misma en función de una palabra singular y única que hace lo que dice."
Bartomeu Melià, "La palabra lo es todo", en Elogio de la lengua guaraní.



La civilización de la palabra

El guaraní es – junto al quechua - la lengua originaria de América con mayor cantidad de hablantes y de mayor dispersión. De 7 a 22 millones de personas – según se consideren monolingües en guaraní, bilingües y diversos grados de dominio de la lengua – usan el guaraní en su vida cotidiana; ni reducida ni conquistada, la realidad lingüística del guaraní es la de una vitalidad creciente. A diferencia de otras grandes culturas americanas que montaron su “imperio” sobre el desarrollo material, la cultura guaraní fue ante todo una civilización de la palabra. Fue la lengua más extendida en Sudamérica al momento del contacto con portugueses y españoles, y sirvió de lengua franca durante más de dos siglos y medio. Sobrevivió a la censura y al mestizaje, a las dictaduras y despojos, y hoy no sólo cuenta con su propia Academia de la Lengua, sino que además es estudiada en universidades europeas, principalmente de Francia (Sorbona), Alemania (Mainz, Kiel, Berlín y Münster) y Estados Unidos.
Daniel Rojas, profesor del Taller de Lengua y Cultura Guaraní

Presente en diversos grados y variantes desde el Amazonas hasta el Chaco, es en Paraguay, Argentina y Bolivia donde cuenta con mayor cantidad de hablantes, pero sin embargo solamente en el primero de estos países hay una decidida política lingüística de enseñanza y formación docente en la lengua.


En Argentina no ha habido nada que se parezca a una política lingüística en este sentido. Corrientes por caso tiene sancionada desde 2004 una ley por la cual se la declara lengua oficial junto al castellano, y en la misma se establece que “se debe enseñar la lengua del Taragüí en todos los niveles educativos”; pero a excepción del esfuerzo de algunos colegios secundarios o terciarios que lo incluyeron en su currícula, no aparece de forma orgánica ni normalizada en las escuelas de la provincia. En el resto del país no sólo es más difícil aún encontrar ofertas de este tipo (el Centro Universitario de Idiomas de la UBA, el Instituto Misionero de Estudios Superiores, y la presencia en varias ciudades del Ateneo de la Lengua y Cultura Guaraní serían algunas de las honrosas excepciones), sino que además, lo que es más preocupante, en la mayoría de las escuelas se reprime o no se habilita el uso de dicha lengua materna de los alumnos.


Múltiples caminos, una sola lengua

¿De dónde viene ese deseo de aprender y habitar esta lengua? De forma compleja y heterogénea, por muchos caminos e intereses, todos confluimos en un mismo punto. Marianela Bogarín ha crecido con el ava ñe’ê en su casa, porque su papá es paraguayo y guaraní hablante, y siempre sintió la necesidad de que ella y sus hijos pudieran conservar la lengua de su familia. Adelina Bauger es maestra en la Escuela Graduada Joaquín V. González, y cuenta que su interés por el guaraní viene por diferentes lugares: su madre vivió en el Paraguay y posee las ñe’ê porâ, su mejor amiga es guardaparques en Misiones y en esa tierra ha tenido contacto con pueblos que la hablan, y ella misma en su rol de docente se ha encontrado con la precariedad (o inexistencia) de las escuelas bilingües, por lo que decidió estudiar la lengua. Franco Durante es profesor de plástica en diversos secundarios de la ciudad, y sostiene que su necesidad de aprender la lengua no es práctica sino cultural; es una manera de encontrarse con otros, de escuchar (y escucharse) en otra lengua y forma, de habitar otro mundo posible en un mundo cada vez más monocorde. A Luciana Stefano, estudiante de la carrera de Letras, el plan de estudio de su carrera – que hace foco en lenguas clásicas como el latín y el griego pero que no ofrece opciones en lenguas americanas – y el grito de la sangre mestiza que porta la hizo acercarse al idioma. Al igual que ellos, otros estudiantes y docentes se encuentran cada jueves en el Taller de Lengua y Cultura Guaraní para construir entre todos sus clases.


Algo similar sucede en el Centro de Residentes Correntinos los sábados. Allí la mayoría de los que concurren son personas que buscan volver a resonar esos vocablos que allá lejos y hace tiempo, cuando vivían en el Litoral, los envolvían en el pueblo o en el monte. La lengua como patrimonio, el guaraní como centro de lo que llaman ñande reko, nuestro auténtico modo de ser.


Es por ello que en la ciudad de La Plata el grupo de estudios “Lenguas indígenas y cotidiano escolar” decidió realizar el 1er Encuentro de Lengua y Cultura Guaraní, con la finalidad de visibilizar y compartir las experiencias docentes alrededor de la la lengua avañe’ê. Mariano Dubin, coordinador de las jornadas, sostiene que es importante reconocer que el estado argentino se construyó negando nuestra identidad mestiza, y que este eurocentrismo se replicó en el desarrollo de las Ciencias Sociales; por eso es una deuda que tenemos para con nosotros mismos recuperar nuestros cuerpos y nuestras voces.



El encuentro se llevará a cabo en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, este martes 7 de noviembre, y a las ponencias y mesas acompañará una merienda litoraleña y la realización de un mural en vivo por la artista plástica Ana Eugenia Punzo.

La iniciativa nació en el Taller de Lengua y Cultura Guaraní que coordinan los profesores Carmen Lezcano y Daniel Rojas, y en el cual la mayoría de los asistentes son docentes de escuela primaria, media y universidad, que constantemente se ven interpelados con la presencia de la lengua en migrantes paraguayos o correntinos, hijos de migrantes y otros sujetos y situaciones en las que el guaraní aflora, y más aún cuando hay un interlocutor que les habilita el derecho a la palabra. Otros espacios de la ciudad en que la enseñanza de la lengua se desarrolla son la Cátedra de Lengua Originaria de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, de la mano de la profesora Verónica Gómez, y el Centro de Residentes Correntinos del Gran La Plata, dictado por el Ingeniero Alberto Serrano. De la inquietud por compartir estas experiencias con otros espacios en los que la lengua sucede, deviene, se actualiza; del derecho y la necesidad de ocupar un lugar en el Centro de Estudios Lingüísticos; del deseo profundizar en el estudio pero también en las prácticas sociales de la lengua, de todo ello nace este 1er Encuentro.

jueves, 5 de octubre de 2017

Se fue con el sol en los labios


"Todo en el mundo comienza con un sí" dice Clarice, pero siempre hay una escena que se atreve a contradecirla. Esta historia no comienza sino que termina. Ángeles, por ejemplo, fue en el sentido contrario. “No, punto final. No creo en las pausas. Una historia continúa o se termina, no hay pausas. No", insistió.

En la librería el orden de los libros es impecable: a mis espaldas está la sección de música, más allá están las de psicología y filosofía. Frente a mí están los libros, y detrás mío su cara mirando la vidriera que da a la calle Pellegrini, centro de Corrientes.  Flotan en el aire la música brasileña y el aroma del que café llega por oleadas.

— ¿Te parece si nos vemos esta noche? Necesito hablarte decía el mensaje de watsapp.
—  Claro respondí casi de inmediato . ¿Pasa algo? pregunté varias veces . ¿Pasa algo?
—  A las 20 está bien convenimos después de varias idas y vueltas.

El lugar parecía en ese momento idílico. Las mesas pequeñas, las luces cálidas, la música, las sillas bajas, el aroma a jazmín que llegaba de algún patio vecino. Yo estaba ansioso y llegué antes; Ángeles en cambio llegó puntual, altiva, multicolor, agitada. Sus pulsaciones estaban por estallar y en ese momento creí - o sigo creyendo - que era por la caminata.

Pasamos varios meses conociéndonos, después nos pusimos de novios más formalmente. Hubo algunos nubarrones en el medio pero nada grave. Casi sin darnos cuenta nos comenzamos a querer. Creo. Me gustaban sus colores, su sonrisa desde siempre, sus charlas, sus proyectos, sus comidas, su energía, su vino. 

Con un gesto trémulo me arregló el cuello de la camisa.

Es mejor así. Punto.

Ahora su voz era más segura, se percibía en sus ojos, en sus facciones, en el silencio después de cada palabra. Estuvimos por unos segundos sin decir ni hacer nada. Me ensombrecí.

Se apretó los labios, movía la cabeza de derecha a izquierda, parecía contener una sonrisa.

— No creo en las pausas — insistió ahora acentuando con gestos sus palabras.

En estos momentos intento asir vagamente palabras para pintar su sonrisa, sus labios, su dentadura, las expresiones que tomaba su boca en cada risa, pero no alcanzo ninguna. Reía con el cuerpo, con los ojos, las manos, los pies, con todo, con todo, con todo.

Ahora entiendo que no pude acariciar su alma y por ello nada viene a mí. Nada. Se fue enseguida, ya no había nada que hablar. Algo de mi se fue con ella, trato de saber qué es, aún no lo sé pero algo de mi se fue con ella. El cielo de la primavera correntina enmarcó su figura que se alejaba con un halo multicolor.

Cuánto creciste en mi alma. No puedo salir de mi letargo. Sigo en la librería. La música se apagó, oscurece gradualmente, afuera espera pronto la noche.  Escribir a veces es espinoso, tanto como tomar el machete y abrir caminos. Te escribo, me escribo, para insuflarme vida, para extender ese lazo ardiente y generoso que fuimos. Fuimos.

por paulo ferreyra

martes, 19 de septiembre de 2017

La libertad dibujada entre canciones

Semanas atrás estuvieron de gira por el litoral Matías Arriazu y Cecilia Palh. “Esta gira fue una experiencia maravillosa. Se ordenaron los planetas y pudimos visitar esta región tan entrañable para nosotros”, expresaron. Aquí, parte de lo que dejó una de sus presentaciones en Nanas Suena Bien, en Resistencia, Chaco, además de su participación en el 8º Festival de Invierno de Chamamé en Corrientes.
 

por paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

 

La magia de Nanas Suena Bien se multiplica durante el año por su cartelera artística, además por sus colores de madera, sus portalápices, las hojas blancas para dibujar, rayar, escribir, pintar o soñar. El sonido en la noche es dulce, llega amable en cada rincón y sólo se apaga cuando en una mesa se encienden charlas resueltas.
Cecilia Pahl y Matías Arriazu. Foto Marieth Ledesma
 

“¿Vos viniste a verla a ella? —pregunta. Hay mucha gente que vino a verte a vos nomás. Ahí está mi viejo que también vino a verte. ¿Alguien vino a verme a mí?”, chanceó Matías Arriazu, en tono animado en medio de una pausa. Él lleva una sonrisa de plata, mientras sus dedos pasean por el diapasón, sonríe con los labios y en otros momentos muestra su dentadura blanca. 

El repertorio sigue entre canciones de Ramón Ayala como Irupé, Volver en un cuento, Antiguo Barracón. Entre otros temas también llegarán melodías de Sebastián Macchi, Coqui Ortiz y un inédito compuesto por Germán y Matías Arriazu.
 

La voz de Ceciclia Palh se columpia y se extiende como un río torrentoso que va abriendo sensaciones coloridas en el público. Antes de cada tema nos introduce en ese remanso de canción litoraleña. “Volver en un cuento” es un retrato y un homenaje que hizo Ramón Ayala a Horacio Quiroga. “Es una canción muy emotiva. Me gusta mucho cantarla y me parece que a Matías también le gusta mucho tocarlo. Ojalá les haya gustado”, deslizó, y los acordes acariciaron el ambiente. “Por el monte, por el duende, por la tierra, por la muerte, por él”“, rezó en un fragmento la canción y la noche se inundó de verde.

En cada mesa de Nanas hay un portalápices, en la mía están el verde, el rojo, el azul, también rosa, negro, amarillo y celeste. Mientras el pulso intenta plasmar algo en el papel, las cuerdas de nylon son una caricia afectuosa, una mano tendida. Matías hace magia o despierta fascinación, en ese vaivén se mueve. Con la canción de El Cosechero el público se anima en el estribillo y cantan todos. “Bravo. Bravo. Bravo”, se alzan las voces entusiastas sobre el final de la canción.


Homenaje a Nini Flores
 

Antes de presentar esta canción de homenaje, Cecilia Palh cuenta que fue compuesta por Germán y Matías Arriazu. “Aquí en esta poesía está plasmado un homenaje al entrañable músico y persona que todos sentimos que nos haya dejado”, desliza. 

Por su parte, Matías expresó que Nini fue un gran amigo y un gran maestro. “Se fue muy rápido. Tuve la suerte de tocar y viajar con él. Encontré en su persona un ser muy musical, todo le salía bien y era realmente un músico extraordinario”, concluye al tiempo que afina su guitarra y la melodía comienza abrirse en el recuerdo del entrañable acordeonista. “A dónde van las notas que hallamos en el alma, tejidas por tus manos”, canta Cecilia Palh y la piel comienza a erizarse. 

“Otra, otra, otra, una más”, exclamaban a viva voz los presentes entre aplausos. Pasó rápido el tiempo y uno se queda con la boca seca y quiere un poco más. “En realidad nosotros no tenemos bises, así que vamos a repetir una canción”, desliza Matías y las sonrisas se encienden.

“Hacer esta gira fue como tocar en casa”
 

“Tocar en esta región es como tocar en casa. Volver a mi lugar. Estoy contentísimo y sobre todo volver con una amiga que comprende esta música del litoral. Fue una experiencia muy linda visitar Santa Fe, Chaco y Corrientes. Hacía bastante que no hacíamos una gira”, cuenta un día después Matías Arriazu detrás de escena en el Teatro Vera de Corrientes. 

El dúo además de tocar en Nanas también participó del Festival Chamamé de Invierno en Corrientes. “Esta gira fue una experiencia maravillosa, se ordenaron los planetas y pudimos estar visitando esta región tan entrañable para nosotros. En las giras se produce una intimidad muy grande y un aprendizaje entre los músicos porque estamos compartimos mucho más que la música”, agregó Cecilia Palh.

Sobre la canción que compusieron German y Matías Arriazu a Nini Flores, el músico expresa que el fallecimiento de este fue un sacudón muy grande. “Nadie se esperaba esta partida. Él estaba muy bien y estaba haciendo un montón de cosas. Entonces esta canción nace del dolor, de la amistad, de esta pérdida repentina. 


Primero surgió en mí la melodía de manera espontánea, salió de una y después le conté la situación a mi hermano e hicimos juntos la letra. Él tuvo una idea y me pareció muy buena. En la canción es como si Nini le cantara a Rudi, su hermano, simplemente intentamos hacer este homenaje. Es difícil tocarlo”, confiesa Matías. 

Por último Arriazu y Palh cuentan que se viene un disco del dúo. “Vamos hacer un disco con esta formación porque este es el momento. Hace tiempo que salimos a tocar juntos y estamos en el punto justo”, cuentan. La libertad cobra significado aquí, la libertad se ensancha entre las voces y los acordes de este dúo del litoral.