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Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

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viernes, 14 de septiembre de 2018

Alvarenga, entre el vuelo y la síntesis poética



Este año se cumplen diez años de la publicación del libro Vuelos Chamánicos del escritor Martín Alvarenga. “A lo largo de los textos pueden percibirse movimientos y mitos personales, poesía, microcuento y textos en prosa poética”, esboza, al tiempo que reflexiona sobre ese proceso creativo. En esta charla nos sumergimos en su proceso de escritura y en la intimidad de un libro que hoy puede leerse como la “síntesis de su obra poética”.

Por Paulo Ferreyra
Foto Eugenio Led

Hace mucho frío, en un departamento en la ciudad de Corrientes, edificio de 7 pisos, de espaldas a la ciudad nos miramos. La mesa es pequeña, tomamos algo; el grabador, libros, un cuaderno, lapiceras, la luz baja completan nuestra escena.

“De tanto en tanto escribo alguna cosa nueva. También estoy rescatando cosas que tengo en mis archivos. No excluyo la posibilidad de hacer cosas nuevas pero mi estado de salud no me permite embarcarme en proyectos de largo plazo. Sigo en la mía. Estoy retirado de todo movimiento cultural y por ello me sorprendió sobremanera tu llamado”, desliza y hace silencio.


Martín nació en Corrientes y después de vivir en otras ciudades volvió a  su ciudad. Dentro y fuera de ella, escribió sobre esta tierra. Ha publicado ensayos, novela, poesía, teatro. Este año se cumplen diez años de su poemario Vuelos Chamánicos, un libro conmovedoramente poético.

Alejandro Rodríguez, pintor y docente de Paso de los Libres, hace un tiempo expuso sus obras en el Museo de Bellas Artes de Corrientes. En ese marco destacó que su fuente literaria partía de Martín Alvarenga, Gabriel Ceballos y Francisco Madariaga.  De la obra de Martín destacó el libro Vuelos Chamánicos, el aniversario del libro y su producción hacen propicia la oportunidad de revisar y volver a leerlo.

“Con Alejandro es recíproco el respeto y el cariño que nos tenemos. Es de ida y vuelta la valoración que tenemos entre nosotros. Me gusta su búsqueda estética. Le pedí disculpas por no poder asistir a su presentación. La obra de Alejandro es latinoamericanista, muy exuberante, colorida, con un paisaje preñado de colores intensos, tropical. Lo sigo a pesar de la distancia”, desliza.
Martín vive rodeado de su familia, su esposa y su hija. Leyendo y releyendo, creando y reescribiendo.  Vuelos fue publicado en 2008 bajo la gestión de Carlos Lezcano como subsecretario de Cultura de la Provincia de Corrientes. Se publicó junto con el libro de poemas de Mariano Soto y Cacho González Vedoya. Estaba en ese tren Florencio Godoy Cruz, pero él publicó por otra vía. Esta fue la única vez que una institución gubernamental publicó un libro mío. En general yo me arreglé con editoriales o solo”, cuenta y sonríe.

“Antología sui generis”

“Fue un libro muy elaborado, muy trabajado y fue también muy espontáneo. Se mezclan las dos cosas, por un lado fue muy elaborado y por otro, una cuota de espontaneidad.  Es un poemario que venía trabajando con un grupo de poemas y después apareció otro grupo de poemas. Me salió una mini sinfonía, el libro tiene movimientos y tiene mitos personales, tiene poesía y textos en prosa poética”, explica.

“Además es un libro en el que por algunos momentos se mezcla la poesía con el microcuento.  Aquí es donde entra a participar el zem como elemento movilizador de una parte de mi poética.  Este libro es una síntesis de toda mi poesía. Creo que esta es la antología que no publiqué”, subraya y vuelve al silencio. En el medio advierte que estas reflexiones surgen ante las preguntas, porque antes no se lo había planteado.
Ahora sonreirá ante el aniversario, frente a estos diez años y de cara al libro.

“Es decir, publiqué una antología sui generis en el sentido de que no fueron elegidos para una antología poética. Pero da la impresión de que por el proceso de veinte años de trabajo, por la decantación y por esa pulsión de espontaneidad, es como si fuese un micro manual de mi obra poética. En este libro se condensa toda mi poética. Sin desmerecer otras experiencias que tuvieron otra tesitura. Por ejemplo, flotilla de fábula, que es un libro que me llevó cinco años de escritura, de lectura de mitos precolombinos y muy intensos, es también un libro importante”.

Sin embargo el camino de Vuelos Chamánicos es un trayecto de veinte años. Es una diferencia grande entro otros libros en cuento al proceso raro que viví para hacerlo. Además en ese momento no me lo planteaba como rareza pero ahora mirando el tiempo transcurrido surgen estas reflexiones.  Creo que es un collage lírico.  Está presente lo latinoamericano pero también otros factores como el zem, otros elementos que se tutean mucho como la poesía con la filosofía, no desde el punto de vista académico sino la filosofía como propuesta vivencial. No hay una teoría filosófica.

Incluso hay un poema en el que juega esa diferencia entre la filosofía y la poesía.

—Así es, es como si sucediera una ruptura jubilosa, después de esa enunciación, que de pronto va un pensamiento taxativo a un quiebre y así  asoma la metáfora. Cuando comento estas cosas hablo de las cosas que yo siento que me pasó con el libro, no que sea necesariamente así de lineal.
Filosofía y poesía, la filosofía como propuesta vivencial y la poesía en sí por la concentración de sentido que coquetean todo el tiempo.


“Enamorado del mundo”

“Paul Éluard definió la poesía como una concentración alta de sentido, eso es la poesía. Paul fue un poeta nortemericano bastante discutido. Hay otro factor que entra en la génesis de la poesía, es el hecho de la actitud. Tenés que estar enamorado del mundo. Este es otro concepto que el escritor polaco Gombrowicz señala: para escribir hay que estar enamorado del mundo”, desliza y vuelve al silencio.

La noche madura, de a ratos el caloventor se enciende y ronca suavemente. Bebemos café. En la casa hay silencio. El grabador por momentos registra ese silencio entre entrevistado y entrevistador. Es sábado por la noche al filo de las diez de la noche, los bullicios de la ciudad joven nocturna comienzan a encenderse.

Martín Alvarenga piensa, usa los silencios para acentuar sus reflexiones. “En la poesía tienen que darse las dos cosas: estar enamorado del mundo y encontrar un sentido. Pero hay otros factores que participan de esta construcción poética. Quien escribe trata de traducir el momento en que estuvo gestando algo especial. Pero he abordado mucho la poesía en sí misma, la poesía interpelándose a sí misma, la poesía como la génesis de la poesía y su nacimiento. En muchos de esos poemas hay un período en el que se van dando como una cosmogonía de cómo nace la poesía, al ser una cosmogonía es un mito, un mito personal y acotado.

“Entre el concepto y el latido del poema”

   ¿Cómo es el proceso o el momento creativo de cierre del poema?

—Es un momento quizás no tan sencillo de traducir. Hay un habitad donde yo sentía que eso era la poesía, me sentía en ese devenir, es como si de pronto te sintieras dentro del fluir del agua. Esa es una forma de describir, me sentía copartícipe del fluir, metido y fluyendo, es una experiencia desde adentro.
Ahora que reflexiono creo que esa experiencia es la que me permitió no caer en manos de una total elaboración, al estar metido dentro es como si estuviera estremecido al momento de hacerlo.  Entonces ese estremecimiento me salvó de ser atrapado por la elaboración, porque había mucha elaboración pero también había mucha espontaneidad. El tema era hasta qué punto podía conciliar los dos extremos, entre la idea y la imagen, entre el concepto y el latido.

— En el medio de la música

—La musicalidad del poema, del texto, de la prosa en general, es el hecho de decir y escuchar, tiene que haber música.   Hay una metáfora que tengo en Flotilla de fábula —“como un relámpago congelado en la mano”, para mí la poesía es eso: “un relámpago congelado en la mano”.   En Vuelo Chamánico está presente el chamán, el factor desencadenante del mito e incluso en el libro hay un relato donde habla el chamán.  
Cuando tengo un libro ensayo varios títulos, una vez que tengo varios elijo el que tuviera que ver más con mi persona y que estuviera autorreferenciado con el lugar, no digo Corrientes sino Latinoamérica, mi lugar en el mundo. Corrientes es una situación accidental, lo sustancial es estar en américa latina, porque hay una connotación de paisaje, mitología, influencia de escritores latinoamericana sobre todo en la narrativa.

— Aquí, como en ningún otro libro, conviven todos los géneros literarios.

—Percibo mi narrativa como una especie de energía poética. Aquí en este libro de Vuelos Chamánicos está presente mi perspectiva tangencial de autor que es la combinación de ensayo, narrativa y poesía. Creo que hay una cierta circularidad sobre esto. Cosa que no lo pensé. Ahora lo pensé y tampoco es descabellado porque ya había escrito ensayo, novela y poesía.

— Al igual que en otros textos, Corrientes está presente.

Corrientes está presente. Creo que hay una visión de Corrientes crítica, no en un sentido de homenaje o un laudatorio, sino que hay una visión crítica, hay ciertos rasgos que no me agradan y los pongo en evidencia. El patrón de Corrientes que es el patrón de la estancia, el imaginario de las estancias, el imaginario de los apellidos, la seducción de la gente por el poder. Existe una tendencia social a la admiración alienante a la autoridad, ya sea político, estanciero, profesional poderoso; hay una especie de pleitesía al poder que me desagrada, eso he tocado a través de mis textos, más frontalmente en los ensayos aunque acá hay una mirada crítica no tan enfatizada, pero está presente. De pronto en el poemario reverbera, aparece y desaparece. Me gusta de Corrientes el paisaje, el mito, me gusta el mito como mística de lo sobrenatural.

La seducción por el poder es lo que me hizo convivir en Corrientes con dos elementos, el exilio y el arraigo. La mitad de mi experiencia personal, mi existencialidad pasa por el exilio y el arraigo. Se me cruzan las dos cosas, estoy debatiéndome sobre estas dos cosas. Soy esas dos cosas.

Si no hubiera tenido o estado en la marginalidad no hubiera escrito el libro de Vuelos Chamánicos. Esta es una antología no solo de la poesía que escribí sino que funciona como un juicio de enunciación, es una síntesis de mi obra. Durante los 20 años que duró el proceso de escritura no me daba cuenta de que podía ser un libro síntesis de mi escritura. Nunca fue planteado así, con el tiempo se fue dando ese lugar. Fui armando parte por parte, y fueron aparecieron escalonada y simultáneamente. En lingüística sería diacrónico y sincrónico, pero es como si hubiera colocado las partes de este libro en una especie de batea y se mezclaron todas las cosas.


Fe poética
A la esperanza
Dibujada en el futuro
La llaman utopía.

A la devoción poseída
Por el pensamiento y el relato,
La llaman mitología.

A la rebelión
Metida a lo hondo
De tu pellejo

La llaman poesía.



jueves, 13 de septiembre de 2018

Temporal suma su cadencia al programa Sabores del Chamamé

Con la idea de fomentar la Gastronomía Tradicional y el Chamamé el Gobierno de Corrientes a través del Instituto de Cultural inició el programa Sabores del Chamamé. El mismo comenzó en el mes de julio y desde entonces ha recorrido bares de la ciudad como Cantalicio, Yacarú Porá, El Molino, La Cocina, El Mariscal, y el bar del Museo Antropológico. Este mes de septiembre se están presentando grupos como Grito Sagrado, Che trío porá y solistas como Belén Majul y Silvina Escalante. En este contexto el grupo Temporal se presentó el último miércoles en el Café El Mariscal.

paulo ferreyra

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Cerca de las 23 arremeten los acordes de Km 11 e inmediatamente el grupo concentra todas las miradas. El golpe tiene su efecto. El grupo Temporal está conformado por Joaquín Sheridan en viola, Luis Cadau en bajo y Alejandro Pereyra en guitarra. Desde sus inicios llevan el sello de concentrar su repertorio en sus propios temas y en esta oportunidad solo abrieron pequeñas puertas a los clásicos de la región.



“Muchas gracias por venir. Gracias por escucharnos”, desliza exultante Joaquín. “Comenzamos con algo especial pero ahora vamos a lo que mejor hacemos, nuestros temas”, explica y las melodías comienza a madurar en la noche. El grupo ya ha realizado presentaciones en distintos escenarios importantes de la ciudad y de otras provincias. En cada momento va consolidando su propuesta artística desde los arreglos, las voces, la selección del repertorio. (para mi si es desde, tiene que haber hasta)

El plato del día en El Mariscal era guiso de arroz, en otras oportunidades fue Guiso de Lenteja, Mbaipy, entre otros platos típicos. La velada del miércoles estuvo colmada, la comida y la música iban regadas por diferentes bebidas (saque desde) agua, gaseosa, cerveza y vino. El ambiente festivo se ensanchaba con pedidos de tema y sapucay.

Las melodías de Temporal van conquistado todo, la atención se amplifica no solo con los oídos sino con los ojos y el cuerpo. Hay largo silencios mientras las cuerdas de los instrumentos juegan melodías de chamame y valseados. “La mayoría de nuestros temas son instrumentales. Los dejamos volar con la imaginación, para que no estén condicionados después les decimos o les contamos los títulos”, desliza Joaquín mientras estallan más aplausos. Entre los temas cantados los músicos contaron la presencia de Dolores quien también sumó su cadencia artística.



“Estamos próximos a lanzar el primer disco. Ahí los temas en su mayoría son nuestras composiciones, como Fabiola, Temporal, Nuevo despertar, Ando tranquilo, Tarde gris, entre otros”, explicaron los músicos al tiempo que hicieron una versión exquisita y dulce de Merceditas con finos arreglos de cuerdas. Los aplausos regaron una velada más de chamamé y sabores.

El programa continuará la próxima semana con Che Trío Pora en La Cocina y en Cantalicio Bar, también será de la partida Belén Majul y 40 grados.

martes, 14 de agosto de 2018

Julieta: “Cambiar me permite construirme”

Disculpe las molestas es el título del poemario de Julieta Ramos. “Uno de los poemas del libro contiene esa idea, el cambio es lo único permanente en la vida y me permite construirme, así que me estoy construyendo, disculpen las molestias. Estoy cambiando. Me estoy construyendo”, explica. En la presentación estuvieron leyendo poemas Tony Zalazar y Alicia Marina Rossi. Además, Marian Stori, de Mono Carayá proyectó audiovisuales que coqueteaban con imágenes del libro. El cierre musical fue con Henry Gómez, junto Richard González y Gustavo Peloso.



Por Paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


En un momento la música se apaga. Desde muy temprano una gran pared blanca revelaba imágenes que jugaban entre la portada del libro y distintas fusiones de ambiente natural. Mientras afuera ya ganó la noche con su manto oscuro, aquí algunos siguen tomando mate al tiempo que otros ya destapan un vino o una cerveza. Hay en el aire sonrisas encendidas, Julieta ríe fuerte, vivas, feliz. El salón del primer piso de El Mariscal tiene paredes grises, en algún tiempo fueron blancas, las luces se apaga en los rincones mientras las miradas de los presentes se cruzan y se encienden.



En tanto aguardamos la presentación el tiempo corre, algunos parecen abstraídos con sus celulares y otros se prenden en charlas entusiastas. En el ambiente todo está preparado para la presentación del libro: micrófono, libros distribuidos prolijamente en una mesa, tres vasos y tres botellas de agua que aún traspiran. Sin embargo, la autora del poemario y sus invitados poetas nunca usarán esa mesa, recorrerán distintos espacios para dialogar a través de la poesía.


La voz de Julieta Ramos arremete en el ambiente, se escucha altiva, potente, clara. Después se percibe como el quejido de una silla que se arrastra por el piso de madera, un sonido grave que empuja y se va llevando miradas, cuerpos, la atención de todos. Desde la alfombra de madera, la voz de Tony Zalazar se alza en versos dedicados a la obra poética de Julieta. Ella también lo busca con la mirada y sonríe, elegante, soñadora, tímida. Su rostro al fin parece ruborizarse tras los grandes ojos negros.

"Julieta elige las palabras con los ojos, y con la boca se lleva los sentidos. Mariposa que esparce en versos el vértigo del mundo", son algunos de las palabras que sigue lanzando Tony ahora desde otro lugar, mutando a cada instante mientras su voz cabalga entre el público. Parado en una silla, acostado, sentado, si pudiera a lo Kafka nos miraría a todos desde el techo.

“Escribo desde muy chica, no pensando en un libro, sino que escribo constantemente. Este libro surgió gracias a la intervención de Tete Romero quien hizo posible la publicación por medio de la Editorial Contexto. Tete había leído parte de mi obra y me sugirió que preparara el material para un libro de poesía. Así empecé a producir este libro”, explica Julieta.

“Revisé todo lo que tenía acumulado desde hace dos años, hice una selección y miré qué podía decir a través de esos textos. Fue un trabajo muy fino. Ahí me di cuenta de que había un hilo y fue así como surgió el libro”, cuenta.

Después del cruce poético de Julia con Tony, llegó otro diálogo con Alicia Marina Rossi. El título del libro, Disculpe las molestias, sale de una frase que decía: "me estoy construyendo, disculpen las molestias. Me estoy construyendo, esa es la idea”, relata Julieta; por un instante borra su sonrisa y se pone seria. “Uno de los poemas del libro contiene esa idea, el cambio es lo único permanente en la vida y me permite construirme, así que me estoy construyendo, disculpen las molestias. Estoy cambiando. El libro tiene ese concepto en general. Hay poemas que surgieron en diferentes momentos, pero están atravesados por esta construcción”.

“La poesía siempre fue un lenguaje natural para mí. Siempre estuve muy estimulada con los libros, aprendí a leer desde muy, muy pequeña. Leer me hizo o me empuja también a expresarme, tengo necesidad de expresarme por medio de las palabras. Un día me dijeron ‘eso que estás haciendo es poesía’. Desde ahí empecé a explorar más y este es el lugar donde me gusta moverme. En la poesía soy yo”, subraya y una mueca ilumina su rostro al tiempo que vuelve a dibujarse una mueca risueña.



“Necesidad ineludible de escribir”



“Creo que en general y lo más auténtico de la escritura surge de un estado de trance. Uno no sabe muy bien de dónde viene. Incluso parece una voz que llega y se hace poesía. En ese momento surge la necesidad ineludible de escribir. Cuando estás en ese trance sos un instrumento, nada más, algo que llega y hay algo que sale. Después no lo adorno mucho o no busco ponerle muchas palabras”, explica Julieta sobre su proceso creativo.

“La poesía llega con un lenguaje coloquial y así se queda. Incluso no pienso mucho en la estética, si hay alguna metáfora, una imagen, es porque llegó así y salió así. Si me salgo de esa línea dejaría de ser auténtico. Las correcciones sirven simplemente para limar y pulir algunas cosas. No puedo decir ‘hoy voy a escribir poesía’, no sucede así, se escribe cuando llega”, puntualiza.



“… brotarás de mil noches

De lluvia y luna perdida.

… la mente te dirá los obstáculos,

Pero la mente nunca será tu obstáculo.





Un vals en la Línea 9


Dentro de Disculpen las molestias, se encuentra un bloque de poemas escritos durante un viaje en colectivo urbano de Resistencia. “Los escribí en el colectivo urbano de la ciudad. Trabajaba y tenía un momento. Son 20 o 30 minutos arriba de un colectivo. En ese tiempo podés leer, escuchar música, mirar las redes sociales, hacer un relax si tenés suerte y vas sentado. Estamos en un mecanismo social y político que no te permite ver más allá. A veces no tenía papel pero el poema llegaba en ese momento, me surgía en ese instante y entonces escribía en el celular. Tenía que escribir”, relata sobre estos poemas.


Viaje al interior


“Este es un libro que te permite pensar, sentir. La poesía llega con palabras coloquiales para invitarte a viajar y permite sentir. Los poemas permiten viajar indagando sobre la soledad, el amor, el tránsito. Leer cada verso y meterse en la mente y el corazón de Julieta. Es un libro para hacer una pausa en la vida y sentir”, concluye Tony Zalazar sobre la obra poética de Ramos.

La presentación fue muy abierta, amena, el diálogo de lecturas hizo desaparecer el tiempo. “Los poetas nos sentimos muy cómodos hablando entre nosotros mediante la poesía. Quería hacer una presentación distinta, por eso nos corrimos de la mesa y del lugar formal”, agregó sobre el final Julieta. En el mismo sentido Alicia Marili Rosi se manifestó alagada por el cruce de lecturas, “Julieta es una poeta joven fantástica. Tiene un presente brillante y nos espera un futuro aún mejor a nosotros como lectores amantes de la poesía”, concluyó.



Otra vuelta


Los lunes huelen sepulcro,

O huelen quizás como ese perfume

Que me descompone en el colectivo.

Tienen el inconsciente “empezar”,

El evento inicial que desencadena la semana

En verde y sin atajos,

Para que levantarse de la cama

Tenga más de obligación que de gusto.

Porque los lunes también huelen a comienzo

Y a ese olor le tenemos miedo todos.



viernes, 10 de agosto de 2018

Julio Ramírez: “En este Festival de Inverno adelantaré temas de mi primer disco solista”

Hoy comienza el 9º Festival de Invierno de Chamame en el Teatro Vera de Corrientes desde las 21.30. Esta noche estará el destacado acordeonista y bandoneonista Julio Ramírez. “Esta ámbito es propicio para presentar y adelantar temas de mi primer disco que verá la luz en septiembre. Podrán escuchar temas tradicionales y nuevos desde el acordeón a dos hileras”, explicó el músico. El festival es organizado por el Instituto de Cultura desde la dirección de Artes escénica, música y artes audiovisuales.

Paulo ferreyra
Paulo.ferreyra@yahoo.com.ar 

Foto Maia Alcire
Cuando toca el acordeón sus dedos destellan melodías nuevas, su agudeza pone sobre relieve nuevo o viejos clásicos. Ahora Julio Ramírez llega al Festival de Invierno de Chamame con Facundo Rodríguez, destacado guitarristas santafecino. “Cuando se confirmó esta noticia sentimos una gran alegría. Estar en este festival es una muy buena oportunidad para mostrar nuestra propuesta musical que venimos desarrollando desde hace un tiempo”, comenta con ese tono suave que engalana su decir.

“El repertorio serán temas que estamos preparando y que saldrá en mi primer disco en el mes de septiembre. Esto será un gran anticipo del disco con un invitado especial como Néstor Ferreyra, un cantor de Resistencia quien participó del disco”, cuenta. Entre los temas también promete un homenaje a Nini Flores quien en este mes se recordó un año más de su partida.



“Con Nini Flores compartí algunas cosas. Como persona era un tipo bárbaro, agradable, afable, bueno. Además como músico tuve oportunidad de tocar con el en un festival en La Plata, también tacamos en ámbitos más informales. Su partida ha significado una tristeza muy grande para los músicos. Él hacía cosas increíbles para los músicos que tocamos el acordeón, los músicos teníamos una admiración muy grande hacia su obra porque las cosas que él logró - por ahí nosotros que entendemos del instrumento - sabemos que son muy difíciles poder plasmarlas y hacerlas. Desde su costado compositivo también tiene obras que quedarán para siempre”, destacó.

Sobre su primer disco solista Julio Ramírez cuenta que surgió hace unos años, “empecé a tocar el acordeón de dos hileras y fui tocando con mi padre, después con Coqui Ortiz. Pero la idea surgió de hacer un disco que sea totalmente en dos hileras viene de una charla con Pedro Topo Zubieta. Él con su empuje hizo realidad y concretar este disco. Fuimos armando el repertorio del disco y además de los temas instrumentales después surgió la posibilidad de invitar al cantor Néstor Ferreyra. El disco se completa con composiciones nuevas versiones de clásicos del chamame adaptadas al acordeón de dos hileras. También participan del disco Samuel Rodríguez y Juan Pablo Navarro”, explicó con entusiasmo “Julito”, como todavía lo conocen algunos músicos dentro del ambiente.

En el festival estarán este viernes Carlos Maciel y Rodrigo Galarza; Julio Ramírez junto a Facundo Rodríguez y Néstor Ferreira y para el cierre Jorge Suligoy. Ya para la noche de clausura participarán Patricia Gómez; Daniel e Ismael Giménez y Fernando Ciancio – Sebastián Vita y Matías Galarza.

“He tenido ya oportunidad de tocar en el Teatro Vera. Es quizás el ámbito apropiado para desarrollar esta propuesta que llevamos con un clima de música y silencio, la gente se presta a escuchar aquí más el instrumento. La música llegará así de una forma diferente y porque que no más profunda”, concluyó Julio Ramírez.

jueves, 9 de agosto de 2018

Suligoy: “Para nosotros el Chamamé ya es patrimonio intangible del corazón”

El Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes pone en escena la 9 Edición del Festival de Invierno de Chamamé. Este año serán dos jornadas que tendrá lugar en el Teatro Oficial Juan de Vera este viernes y sábado desde las 21,30. “La propuesta serán conciertos para escuchar exclusivamente con el corazón”, manifestaron los organizadores. El músico y compositor Jorge Suligoy, quién estará este invierno adelantó que con la guitarra y su voz acercara una canción al oído del espectador. “Mientras el Chamamé camina a convertirse en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, para los que amamos esta música, para todos nosotros el Chamamé ya es patrimonio intangible del corazón”, subrayó. 

paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

“Esta invitación para participar del Festival de Invierno me tomo con mucha sorpresa, una grata y hermosa sorpresa. Trabajos incansablemente por el chamamé, en tiempo completo, desde la composición hastah la difusión. Cada año poder estar en la Fiesta Nació del Chamamé es una gran alegría esta también ahora empuja aún más a seguir transitando este camino chamamecero”, agregó.


En el Festival durante la primera velada se podrá disfrutar de la presentación de Carlos Maciel y Rodrigo Galarza; Julio Ramírez junto a Facundo Rodríguez y Néstor Ferreira y para el cierre Jorge Suligoy. Ya para la noche de clausura participarán Patricia Gómez; Daniel e Ismael Giménez y Fernando Ciancio – Sebastián Vita y Matías Galarza.

Esta propuesta, producida ininterrumpidamente por el Instituto de Cultura desde 2010, a través de la Dirección de las Artes Escénicas, de la Música y de las Artes Audiovisuales, contó con la curaduría inicial de sus impulsores, Nini Flores y Aldy Balestra, hasta 2014. A partir de allí el diseño de programación y la producción artística siguió directamente a cargo de la Dirección de Artes Escénicas y Música del Instituto de Cultura.

Las entradas tendrán un valor muy popular y pueden adquirirse en la Boletería del Teatro de 17.00 a 21.00. Por último, Jorge Suligoy comentó que está preparando un repertorio para el corazón. “Además de la voz y la guitarra iré con la fuerza de la palabra. Será una noche muy especial y me acompañarán invitados exclusivos”, destacó.  La amplia y rica historia del músico se abrió paso en Corrientes una vez que el profesor Enrique Piñeyro señalara: "Suligoy resume la vigencia del viento".

viernes, 3 de agosto de 2018

Castro: “Me inspiran los grandes músicos que tocan la batería”

“Me gusta la armonía, me gusta entender lo que pasa a mi alrededor y escuchar todo lo que está pasando”, explica. Lleva el pelo encanecido, rostro anguloso, unas pestañas brunas custodian sus ojos profundos, la sonrisa amable sale al encuentro desde lo alto, así es Jorge Castro. En esta amplia charla vamos desde sus inicios con la batería hasta estos días de música con Híbridos, Guaú Trío y Jaguaretezz. Claro, no pudimos meter todo y dejamos de lado su etapa metalera en Buenos Aires.

Paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


“La sensación de tocar con Osvaldo Burgos es algo extraño. Cada nueva oportunidad es una sensación extraña. Osvaldo tiene una energía que es de otra planeta. Osvaldo me lleva a lugares inhóspitos, lejanos, inaccesibles, intransferible”, desliza Jorge y sus palabras salen como agua viva, habla en pequeña corredera y con música.

Osvaldo Burgos toca el stik, compone; y en las presentaciones de Híbridus tocan sus temas. De a ratos él parece abstraído, sólo él sabe la lista de los temas y lo revela espaciadamente. Durante el concierto no se busca con Jorge, no se miran, entre tema y tema se regalan una mirada mientras beben algo, nada más. Jorge Castro juega con sus palillos, cambia y cambia mientras los sonidos despiertan nuevas sensaciones.
Jorge Castro

“Lo curioso es que nosotros ensayamos. Ahora cuando nos presentamos a tocar tocamos lo que no ensayamos. Es decir, cuando tocamos salen cosas naturales. Hoy Osvaldo dijo entre tema y tema que no sé los nombres de los temas. Es verdad. No sé los nombres de los temas”, confiesa y se escuda en una pitada del cigarrillo para un largo silencio.

“Entonces cada vez que empieza un tema me sorprende porque no sé para donde va a ir, siempre empieza distintos. El me lleva a otro lugar. Después me enfoco en el tema, lo reconozco y me voy a ese tema. Pero me deja una libertad absoluta. Hablando del jazz, me lleva a una libertad totalmente espiritual que me hace tocar distinto. No estoy pensando en los patrones que uno a veces tiene en la cabeza, sino que aquí se abre un viaje único”, confiesa.


—¿Esta libertad, este viaje, también es posible gracias a tu formación?


—No lo sé, quizás tenga que ver con mi forma de entender la música también. Este viaje también lo logro con Guaú Trío, que también me lleva a esos viajes. Osvaldo tiene una concepción del universo muy amplia. Cuando estás tocando te olvidás de todos los patrones musicales, realmente es un placer para mí tocar junto a él. No tengo una palabra para expresarme cabalmente sobre estas cosas. Los ensayos son un vuelo que no sabemos dónde van a terminar. Cuando ensayamos también escuchamos los bocinazos y los ruidos de la calle, esas cosas encajan con la música que estamos haciendo.

—En ese contexto está permitido pifiar, errar.


—Pifiar está permitido porque pifiamos siempre. No podemos no pifiar. Está dentro de la música que hacemos. Está permitido, creo que la palabra no es permitido, sino la palabra es natural. Es natural pifiar, por ahí empezás a tocar y no sabés para dónde vas a ir. Tenemos los temas, la estructura, pero a veces nos dejamos llevar por esa música que estamos haciendo para poder viajar libremente.

—¿Entonces hacen jazz?


—Osvaldo dice que no hace jazz. Pero hace jazz; es un exponente. Tiene esa libertad en la cabeza y con ello no sabés dónde vas a ir. Está buenísimo no saber... Viste que siempre estamos tan estructurados, y esta música te da un permiso especial, no sabes dónde vas a ir. Nosotros no estamos pensando cómo vamos a resolver, eso es lo bueno, porque por lo general en la música estás pensando cómo resolver determinadas cosas. Sin embargo acá no sabemos. Siempre lo resolvemos. No sé si bien, pero resolvemos.

—Lo opuesta a esta libertad, ¿se puede manejar la música?


—Sí, totalmente, se puede manejar la música. Vos tenés determinados patrones incorporados por estudios y podes manejar la música. Podes hacer tu patrón de música y lo haces, pero con Osvaldo no manejamos nada.


Con Guaú está pautado por dónde empezar, tantos compases, pero lo que pasa en el medio es totalmente distinto. En Jaguaretez nos estamos conociendo. Hay algo intuitivo que te permite volar. Con Osvaldo tocamos sus composiciones.

La gente al jazz lo tiene emparentado por otro lado pero el jazz es libertad, la libertad de jugar y no saber dónde vas a ir, dónde vas a terminar, cuánto dura el tema. No estas pendientes de esas cosas. Jugas. Por eso se llama estándar de jazz. Para mí es libertad.

Hoy se nos ocurre ir por un lado y vamos por ahí, mañana será por otro lado. Según la cuestión emocional, espiritual, según cómo te sentís ese día, si estás bien, si estás mal, esas cosas influyen. A veces vas a tocar para tres personas y hay algo dentro tuyo. Cuando empieza a fluir la música corre como un torrente, es un juego que sale ahí y jugas. Estamos jugando a qué nos sale en ese momento. A veces los juegos son así, como cuando vas a jugar a la pelota, a veces bien y a veces mal, pero jugás y la pasás bien. Jugás. La libertad es esa: jugar. Lógicamente que hay estudios previos que uno fue haciendo, asimilando, que te deja jugar más libre.



“El baterista va al arco”

Mientras tocan en los distintos escenarios que ya recorrieron de Corrientes, Híbridus no se busca, tocan sin mirarse. Osvaldo y Jorge van ensimismados en su música. Jorge de a ratos cierra los ojos, se mece, abre los ojos sin mirar y vuelve a cerrarlos.

“No lo busco para resolver un tema, habla de buscarlo con la mirada. No lo busco. Creo que Osvaldo te va llevando a determinados lugares auditivos que no tienen que ver con mirarnos para decir ‘acá terminamos’, sabemos que vamos a terminar, en algún momento vamos a termine pero no sabemos dónde vamos a terminar. Es algo que me permite despegarme totalmente de Osvaldo, no musicalmente, lo sigo escuchando y yo puedo jugar sobre lo que está haciendo”, explica.

“En el desarrollo del tema puedo entrar, salir, callarme, volver a empezar, sentir esa sensación de que no nos buscamos con la mirada, no nos miramos, nos miramos solamente cuando decimos qué vamos a tocar y nada más, al comienzo de cada tema. Sin embargo está el sonido. Es muy difícil lograrlo con tus pares musicales, con Guaú Trío también me pasa. Son cosas distintas. Son distintos vuelos musicales”, explica.


Se piensa que comparando con el fútbol el baterista es el que va al arco, Jorge coincide plenamente. “Tengo grandes discusiones con otros bateristas, otros colegas, dentro de la libertad que vos tenés sabes que tenés una función. Sabes que tenés que bancar al otro que es el delantero, hay que bancar al que esta adelante, el otro es el delantero. Vos no, vos podés jugar un poquito, hacer como delantero, pero siempre tenés que volver porque el otro es el que está mandando y va adelante. El baterista cumple una función dentro de la música, la base de todo, si yo me voy al carajo el equipo se desarma porque quedará el arco vacío y te pueden hacer 20 goles. Nuestra función de bateristas es ser arquero y está bárbaro, me encanta, es muy bueno.

—¿Volverías a elegir la batería?

—Claro, volvería a elegir la batería. Creo que nací con esto. Yo empecé a tocar la batería de mentira. Por una mentira, no de mentira.

—Uf, ¿cómo fue?

—Cuando era muy chico era gordo. Nadie me daba pelota, las minas tampoco. Recuerdo que estábamos en una ronda de amigos y uno dijo ‘yo soy guitarrista’. Entonces dije ‘yo soy baterista’. Total ¿quién me iba a decir algo?

Tenía 12 años y dije que tenía una Bateria Rex, que me confundí con el equipo de box que tenía los Beatles. Pero por suerte había una batería Rex. Así fue creciendo mi mentira hasta que en un momento me sentaron en una batería creyendo que yo era baterista. Nunca había tocado. Pero se ve que toqué bien porque no tengo un trauma de aquella primera vez, todo lo contrario. Lo volvería a elegir. Intenté con otros instrumentos: estudié piano, y toco; estudié saxo, pero la batería es lo mío.

Me gusta la armonía, me gusta entender lo que pasa a mi alrededor. Creo que a partir de estudiar otros instrumentos, yo estuve 4 o 5 años sin tocar la batería porque me enojé. Vendí todo. Cuando volví, mi cabeza funcionaba de otra forma, escuchaba todo lo que estaba pasando a mí alrededor, antes no escuchaba, solo escuchaba mi instrumento. Era sumamente arquero. Pero metía pelotazos. Después mi cabeza cambió y sentí la música de otra forma.

—Con esa apertura, ¿cómo te definís?

—Desde lo musical empecé a entender mejor el juego. Comencé a escuchar lo que hacían lo que estaban haciendo lo otros, los cambios armónicos, veía todo el campo de juego. Cuando entendés el juego desde ahí la cosa cambia. Soy un músico que toca la batería, no baterista. Hay una diferencia. Los grandes bateristas son músicos que tocan la batería, no estoy diciendo con esto que soy un gran baterista o un gran músico, pero sí me inspiran los grandes músicos que son eso, grandes músicos que tocan la batería.

Por eso volvería a elegir ahora. La batería para mí es todo. Tengo una conexión que no tengo con los demás instrumentos. Es cierto que otros instrumentos me brindan otras cosas para poder desarrollarme como músico pero la batería es otra cosa, me siento y soy yo. Si alguien me quiere conocer que me mire cómo toco la batería. Ese soy. Ahí no miento, no hay otra historia, buena, mala, puedo tocar bien o mal, pero ese soy. Divertido, serio, abro los ojos, cierro los ojos, ese soy yo.

Osvaldo Burgos



jueves, 2 de agosto de 2018

En el Museo Histórico recordaron el día del Historiador Correntino


El Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes, a través del Museo Histórico Provincial Teniente de Gobernador Manuel Cabral de Melo y Alpoín, recordó el 25 de Julio el Día del Historiador Correntino. En la velada su director, el licenciado Miguel Fernando González Azcoaga destacó la labor de lo historiografía.  A su termino dio paso a Analia Alfaro quien se refirió al historiador Manuel Vicente Figueredo.

paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

En la tarde noche del miércoles último, puntualmente a las 20, en la sala de Conferencias "Historiador doctor Valerio Bonastre", del Museo Histórico Provincial, se realizó el acto de Homenaje y Recordación al Historiador Manuel Vicente Figueredo, en el año del octogésimo aniversario de su fallecimiento. 

“Este Museo viene contribuyendo a la labor historiográfica en su espacio como ámbito de trabajo, difusión y exposición de trabajos.  En el día del historiador correntino queremos poner en valor justamente la labor de tantos que contribuyen a la memoria y al estudio del pasado. Manuel Figuerero fue incansable investigador y es justo se reconocimiento”, destacó en la apertura del acto el licenciado González Azcoaga.

Entre el público presente hubo historiadores, alumnos, editores, familiares de Manuel Figuerero y público en general. A su turno la señora Analía Alfaro, alumna del 4º Año del profesorado de Educación Secundaria en Historia del ISPCD Nº 1.  En su alusión hizo un gran repaso por la vida de Figuerro, poniendo de relieve los años de docencia del historiador, su paso por el Colegio Nacional de Corrientes; destacó que fue rector del Colegio Nacional de Mendoza y del Colegio Nacional de Mercedes, Bueno Aires. “En Corrientes fue vocal en el Consejo de Educación, miembro del Concejo Deliberante de la capital, defensor de menores y agente fiscal de los tribunales, diputado provincial entre 1884 y 1889 y miembro del directorio del Banco Popular. Su primer trabajo histórico estuvo referido a Genaro Berón de Astrada y entre sus libros más importantes figuran: “Bibliografía de la Imprenta del Estado de Corrientes”, “Lecciones de Historiografía de Corrientes”, entre otros.

jueves, 26 de julio de 2018

Daniel: "Trabajo con colores vibrantes, vivos, positivos"

El Centro Estación Cultural dependiente del Instituto de Cultura de Corrientes fue epicentro de una actividad de muralismo. La iniciativa surge en el marco del Primer Campus Cultural impulsado desde la Dirección Nacional de Formación Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación. “Nos pidieron que pensáramos en palabras para pintar, pensamos en el barrio, el servicio y la ayuda que brinda La Estación Cultural en el barrio. Así fue que entre muchos pensamos la palabra soñar”, explicaron los graffiteros Daniel Stroomer y Emanuele Nicoletti Serra.

Por Paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Daniel es de origen holandés y Emanuele es italiano, ambos artistas urbanos han elegido radicarse en Argentina y desde el martes al jueves pasado realizaron un mural en el Centro Estación Cultural.  “Es la primera vez que estoy en Corrientes, es muy lindo conocer la ciudad y su gente. Comenzamos a trabajar el martes, compartimos mate, comimos chipa y conocimos gente nueva. El lugar es muy bueno porque soy grafitero y la superficie del Centro Cultural, la chapa nueva es muy linda para pintar, estoy feliz y divertido”, manifestó Daniel visiblemente exultante.


En esta ocasión pintaron la palabra Soñar en La Estación, “nos pidieron que pensáramos en palabras para pintar, pensamos en el barrio, el servicio y la ayuda que brinda el centro cultural al barrio. Así fue que entre muchos pensamos la palabra soñar, porque de alguna manera aquí se brinda la posibilidad de soñar, algo que es importante en la vida. Soñar pensando en ese mañana que vamos construyendo las cosas hoy”, explicó Emanuele.

Además juntos realizaron un "Taller participativo de graffiti", el pasado miércoles en la Biblioteca Popular “Encuentros para volar” del barrio Patono.

Los grafiteros llegaron y se pusieron en contacto directo con el trabajo. Los primeros días fueron cálidos y el sol los acompañó. “Estamos escribiendo la palabra soñar de forma abstracta. Este es un graffitti muy vivo con colores fuertes porque el barrio impulsa a esta dinámica. Vamos a dar un poco de color a todo. La intervención en el barrio Patono fue muy buena. Nos pidieron si podíamos pintar la pared frente a la calle. Pintamos con la gente del barrio y pintamos una palabra que tiene relación con la biblioteca: volar.  La palabras siempre se resignifican y aquí para nosotros pintar soñar y volar son sinónimos de libertad”, argumenta Daniel.


“La idea es hacerle conocer a los chicos del barrio lo que hacemos nosotros. Este arte está relacionado directamente con la calle y la situación social que la rodea. La idea es hacerle conocer estas herramientas de expresión para poder expresarse y crear cosas. Tanto el muralismo como el grafiti es un arte para el que no se necesita recursos muy caros para aprender y cuando el trabajo se vuelve profesional podes tener una salida laboral importante. Con un pincel y  una brocha podes decir lo que querés en el espacio público. El arte urbano y popular es bueno”, agrega Emanuele.

“El arte urbano llega a todos lados.  Llega a todos sin distinción. El muralismo es una arte que se expande en todo el mundo. Desde Bansky hasta el grafitero de la esquina, haste el gratifi político que acá hay un montón. Lo importante sigue siendo el mensaje", completa Daniel. 

“Ahora se convierte en un arte moderno el grafitti y el muralismo. Tiene muchos mensajes. Nosotros vamos a poner presión en los colores,  cosas alegres y divertidas. Creo que ese es mi mensaje o eso trabajo desde mi arte. Colores vibrantes, vivos, positivos”, concluye.

miércoles, 25 de julio de 2018

Inauguraron la muestra “Ver lo privado”


El Instituto de Cultura por medio del Museo de Bellas Artes doctor Juan Ramón Vidal" inauguraron días atrás la muestra “Ver lo privado”.  Esta exposición está conformada por un conjunto de obras de colección particular, con autores como Diego Rivera, José Guadalupe Posadas, Ricardo Carpani, León Ferrari, Antonio Berni, piezas contemporáneas de artistas ingleses, entre otros.

Paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

"El Museo se enorgullece de prestar su espacio para disfrutar de estas obras que forman parte de una  colección privada y que muy pocas  veces se pueden exponer a todo el público. Estas obras están abiertas para que todos puedan ver,  gozar y disfrutar de su gran valor artístico”, manifestó en la presentación el licenciado Luis Bogado, quien junto a la licenciada Laura Simón realizaron la curaduría de esta muestra.
Juan Carlos Soto 1983. Colección Privada
El coleccionismo de arte, institucional o particular, uno de los pilares de las artes visuales, articula el espacio económico al espacio cultural: asume un conjunto de responsabilidades del mundo y el mercado del arte, entre conservación, enriquecimiento patrimonial, jerarquización de valores estéticos, igualmente entre promoción y reconocimiento de los creadores. El coleccionista Juan Aquino, abogado y coleccionista expresó que "coleccionar tiene algo de similitud al mito de Sísifo; que fue obligado a cumplir un castigo que consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo. Y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. Una y otra vez”.


Días atrás, bajo un clima cálido y con un importante marco de público, donde además llegaron escultores que participaron del 2 Certamen de Escultura Internacional en el marco de la Feria Provincial del Libro. En la apertura el Director del Museo manifestó que es un orgullo exponer estas obras en una de las salas más bellas del Museo. “Con Laura hicimos la curaduría, una selección mínima, porque la sala es una de las más lindas que tenemos, pero de espacio reducida. Hicimos una selección de artistas históricos latinoamericanos, argentinos, mexicanos y también de artista ingleses. Esta es la colección privada de Juan Carlos Aquino quien generosamente presta las obras por unos días. Hace dos años atrás el mismo coleccionista ya había prestado obras para una muestra”, explicó.
Alexander Millar. "El Ángel". Colección Privada

Por su parte la curadora y quien seleccionó obras para esta exposición, Laura Simón, explicó que en la misma se encuentra obras en papel y metal. Hay obras de artistas correntinos como Juan Carlos Soto y Lucas Vera. “Junto a Luis es la tercera vez que realizamos una curaduría juntos. El trabajo de curador tiene que ver con la identificación y con el objetivo  de la muestra. En este caso trabajamos de manera intuitiva porque teníamos que hacer una selección pequeña, entonces  decidimos que muchos los artistas que se van a ver tienen o cargan con un fuerte impronta de contenido social”, destacó Laura Simón.

El Museo alberga nuevamente un conjunto de obras de propiedad privada para el disfrute del público en general, obras situadas en un espacio público que adquieren y proponen nuevas lecturas por el visitante.  Esta muestra estará habilitada hasta el 12 de agosto en los horarios especiales del receso invernal de martes de viernes de 9 a 20. Sábados y domingos de 9 a 12 y de 17 a 20. La entrada es libre y gratuita.  A partir del martes 31 de julio el Museo de Bellas Artes volverá a sus horarios habituales de lunes a viernes de 8 a 12 y de 16 a 20.
León Ferrari. Colección Privada

martes, 24 de julio de 2018

Geometría chamamecera


Finalizó el 2° Encuentro Internacional de Escultores, realizado en el predio ferial Tekové Potí, en el marco de la 8º Feria Provincial del Libro “Tiempo de Descuento”. Días atrás se entregaron certificados, y en esta oportunidad los escultores Andrea Flores De Piedra y Jhony Caballa comentaron su experiencia.

Paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Desde Chile, llegó Andrea Flores de Piedra, sonriente, cordial, entusiasta. “La comunidad de escultores es pequeña. En el mundo son pocos los que participan en simposios, encuentros. Desde Chile me hice amiga de escultores argentinos y así me llegó esta convocatoria. Me inscribí, me postulé para participar y así llegué a Corrientes”, cuenta.
Durante una semana la escultora chilena trabajó bajo la temática del chamamé. “Para esta escultura tuve que hurgar bastante. Fue un reto hacer algo sobre chamamé porque como chilena no tenía mucha información sobre esta música. Me puse a indagar y me resultó atrapante. Aquí entre muchos escultores nos inspiramos en los instrumentos que se utilizan en este folclore. En mí caso tomé la guitarra y también el acordeón, hice una fusión y una abstracción de estos dos instrumentos”, explica.
Andrea comentó que le gusta la obra geométrica y sólida. “Pienso en la solidez de la obra”, advierte. “Me imagino que la escultura estará en un espacio público, donde el vandalismo y las inclemencias del tiempo afectarán a la obra. Hay que pensar en estas cosas para que la obra también pueda extenderse en el tiempo”.  También hizo referencia a que fue muy bien atendida y acogida por la gente de Corrientes, “son tímidos pero curiosean y miran el trabajo que estamos haciendo”.

“Fusión desde las manos”
Para este segundo encuentro internacional fueron seleccionados once escultores; cada uno eligió un tema respecto del chamamé y así trabajó durante una semana. Hubo representantes de Chile, Bolivia y Perú, además de escultores de distintos puntos del país. “Una vez terminadas varias obras serán ubicadas en el Anfiteatro Cocomarola”, explicó Daniel Sotelo, quien coordinó esta actividad en el marco de la Feria del Libro.
Jhony Caballa, escultor de Lima, Perú, comentó que fue la segunda oportunidad en que llegó a Corrientes. “La primera vez fue en el 2016, para trabajar en madera metal y ahora para participar de este segundo encuentro”. Sobre la temática argumentó que conocía la música por sus visitas anteriores.
“Me acerqué al chamamé, fui observando y me interesó cómo se baila en pareja. Entonces mi trabajo tiene que ver con la cuestión de simetría, el encastre entre un hombre y una mujer formando un solo cuerpo, o una sola pieza que se abre y forma dos cuerpos. Me gusta la parte geométrica y las líneas en las obras”, explica.
Jhony vio parejas de baile, su escultura partió justamente de las sensaciones que despertaron en él ese baile chamamecero. “Cuando se baila chamamé se cogen la mano izquierda con la mano derecha, las manos se entrelazan y hacen una sola pieza, es simetría pura. Ahí está mi trabajo, en ese detalle de la unión del hombre y la mujer a través de las manos”, subraya.
Desde Lima, Jhony viajó en colectivo para participar de este encuentro. Viajó casi seis días, con apenas un descanso de pocas horas entre las fronteras de Chile y Argentina. “Viajé así porque también quería conocer algo más la región. Fue un viaje cansador pero muy estimulante. Después, llegar a Corrientes y conocer su idiosincrasia fue interesante, la forma de hablar y la música que identifica al lugar me resultó importante”, concluyó.