"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

jueves, 2 de mayo de 2019

“Juan Carlos Soto jamás perdía un trazo”

Continúa abierta la muestra de Juan Carlos Soto en el Museo de Bellas Artes de Corrientes. En su inauguración hubo poesía y palabras sobre el artista de Andrea Soto, Roberto Villalba, Estefanía Ceballos, Jorge Sánchez Aguilar, Fernando Calzoni, Gabriel Ceballos, Cacho González Vedoya y del director del Museo, Luis Bogado. Fue una velada pletórica de recuerdos y emociones.


por Paulo Ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com


En el patio del museo, pasada las 20 todavía seguía ingresando visitantes. Las charlas se encendían en distintos espacios. El director del Museo, el licenciado Luis Bogado, dio la bienvenida a los presentes. “Es muy grato y un placer para nosotros poder exhibir estas obras únicas de Juan Carlos Soto. Este año el artista vuelve con estas obras para el deleite de todos los correntinos", expresó y abrió el espacio para los familiares, amigos y poetas.



Luego fue el turno de Andrea Soto, la hija de Juan Carlos. Agradeció el acompañamiento de amigos y familiares; también extendió palabras de gratitud al museo por hacer posible la exhibición de estas obras y a su hija del alma, Maybe Luque. Después fue presentando a los amigos que conocieron y compartieron largas veladas o tertulias junto a su padre. 


 Condenados a su piedad

“Este es un viejo poema que escribí cuando Juan todavía estaba en plenitud creando su mundo. Hacía poco que lo había conocido pero me llegó tan hondo que traté de sintetizar en un poema lo que pensaba de él”, así deslizo pausadamente el poeta Jorge Sánchez Aguilar. Se sentó y tomó su carpeta donde además guardaba otros poemas. Había silencio en el ambiente. Apenas el sonido de un celular hiende el ambiente. Las voces de la calle se apagan y la voz de Jorge llega amable, dulce, una caricia al pintor.


“Ojos con llanuras plásticas de musiqueros inocentes

y bailantes ardiendo su ceibal de ríos sentenciales

y pescadores en su inasible transparencia



todos condenados a su piedad.



Siempre hay un santo popular en su espacio ganado a la muerte

sus putas y borrachos feroces siempre andan de bodas con la justicia.


El amor levanta vuelo a contrapelo y la muerte abre su puerta al misterio


llevamos la noche a cuenta de la madrugada”.



Así rezaban algunos fragmentos del poema de Jorge Sánchez Aguilar dedicado a Juan Soto. La noche fue madurando y llegaron las palabras del escritor José Gabriel Ceballos. “Para evitar dispersarme, escribí algo cuando Andrea me invitó a esta presentación. Además, hablar de Juan Carlos Soto implica una cuestión complicada. La cuestión es definir el abordaje o desde qué perspectiva voy a referirme a él”, advirtió en esa voz grave y a la vez amable del escritor.


Compromiso


Costó asir lo más importante, subrayar o acortar de alguna manera las palabras de Ceballos. Todo fue importante pero más aún fue la apreciación de que Juan Carlos fue un artista comprometido. Para decirlo más claro, fiel al compromiso del artista con su vocación. “Si hay un concepto incuestionable que surge de su obra y de su historia personal es ese compromiso. Nadie alcanza la talla de artista de Juan Carlos sin jugarse a vida o muerte por su arte desde que se nace a su lucidez y hasta el último día. Ahí está el compromiso como enseñanza. El arte es un destino, si se quiere, una actitud frente a un destino que otorgó una vocación. Actitud que asumida obliga a una concentración total, sin intermisiones, sin descanso. Él tenía un ropaje indeleble: el humor. Aquel sentido del humor lo acompañaba como una sombra. Sus amigos festejábamos aquel humor sagaz, filoso, penetrante y muy a menudo dirigido hacia sí mismo”, destacó, entre otros conceptos Gabriel Ceballos.



Los aplausos llegaron rápidamente, pero fueron interrumpidos. Se espaciaron y cerraron con la misma rapidez. “Quiero continuar ahora con un poema. Este es nuestro homenaje en familia. Ahora quiero terminar con un poema que escribió Estefanía, que ahora me confió para que lo leyera”.



A Juan Carlos Soto


No es morir lo que es para siempre.

Nacer es lo que es para siempre.

(en La lluvia indecisa, Mia Couto)



De antiguo vienen las manos

en procesiones de guachos mujeres desnudos esqueletos

de animales como humanos y ataúdes cargados por payasos

cortando el tiempo

vienen las manos

cargadas de flores y trozos de carne

arrastrando silbidos ancestrales

poderosas manos de los muertos

llegan rituales

exhalando el rancio devenir de los días

como un vals del infierno

(o del cielo)

Llegan las manos

Del regocijo de la muerte

Con olor a tabaco y ginebra

A dar testimonio

De su legado.




Estallan los aplausos. Estefanía está cerca y sonríe. Es una mueca feliz en un rostro lunar tallado por otro artista. Sus ojos brillan mientras tira hacia atrás un mechón que besa sus pupilas. En el decir de Edgar Romero Maciel y Albérico Mancilla siempre hay enero en su piel. Mientras se apagan los aplausos hay miradas familiares, de afectos, alegría, felicidad. 

La familia de Juan Carlos Soto se abraza con los ojos. Todo crece, las emociones que golpean un pecho, los ojos, las manos que se extiende y las miradas que riegan el ambiente. Los celulares siguen captando momentos y hay algunos que hacen transmisiones en vivo para las redes de Instagram o Facebook.


Del mismo barro iré siendo

Juan Carlos
 era muy generoso. Recuerdo que una vez estaba haciendo un guitarrero. Lo hacía en un papel que encontró por ahí. Era un guitarrero y un acordeonista. El guitarrero tratando de escuchar sus cuerdas con clavijero de madera. Tuve que decirle que me gustaba mucho. Esa obra estaba por venir. Ahí mismo me la regaló y la tengo guardada en mi casa. Pero no tengo al acordeonista porque otro personaje había elogiado su dibujo y él partió al medio su obra y le regaló al otro la parte del acordeonista. Así era Juan Carlos. 



Hoy me queda por morir bastante

y no habré de morir lo suficiente

del mismo barro iré saliendo a tientas

igual que la chicharra en la siembra.



“Decía que siempre Juan Carlos era un filósofo. Él era certero. Era certero en la pluma, como artista y como dibujante era certero. El jamás perdía un trazo. Juan Carlos Soto jamás perdí un trazo”, lo dijo sin comillas, sin subrayar, sin poner acentos, si hacer silencios y pero desgranando esas palabras como si brotaran de lo profundo de su ser interior. Roberto Villalba lo conoció en profundidad y celebró este reencuentro con la obra de Soto.


Ya en el final de la velada, mientras algunos degustaban alguna bebida Fernando Calzoni tomó la palabra. Contó algunas anécdotas de su relación con Soto y leyó un fragmento de lo que escribió sobre el artista y que estaba impreso en la tarjeta que se entrega a los presentes.

“El negro Juanca...

elevado en cielos de arpillera y tela

repara en sus musas,

amasa la tinta caá

y el frío tinto de añá,

salpicando de villa, de Villa Ana

sus horas de estrellas

Se quita los lentes y mira hacia dentro

masticando el segundo

de cada palabra con su color,

haciendo del arte

un juego de niños.


Tras estas palabras se sumaron aplausos y como cierre llegó la música de Luis Arnal quien también se vio desbordado por los recuerdos y la emoción. La noche parecía no tener fin. Hubo sonrisas, recuerdos y momentos que se encendían a cada nuevo cruce de miradas. Aún quedan los dibujos en la pared, los cuadros, la obra de Juan Carlos Soto que viaja material e inmaterialmente por la ciudad de Corrientes. Al decir de Mia Couto, “no es morir lo que es para siempre / nacer es lo que es para siempre”.

La muestra es libre y gratuita, y permanecerá hasta el 19 de mayo en los horarios habituales del Museo, de martes a viernes de 8 a 12 y de 16 a 20. Sábados y domingos de 9 a 12 y de 17 a 20.



miércoles, 20 de marzo de 2019

Rocío Navarro: “La poesía respira al ritmo de cada escritora”

En el día de la poesía Rocío Navarro cuenta cómo empezó a escribir, qué está leyendo en estos momentos y qué busca como lectora. “Lo que escribo es muy biográfico, no necesariamente porque surja del anécdota personal pero viene de cuestiones que me movilizan. Hay que entender que habitamos un espacio, un paisaje, un horizonte histórico que necesariamente nos interpela. La poesía respira al ritmo de cada escritora”, explica.


paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



La imagino a ella llegando al estacionamiento bajo los árboles del campus de la Unne en Resistencia. El sol se va despidiendo de las copas verdes y del frío cemento. Hace calor. Ella lleva consigo un bolso y deja a mano una paquete de cigarrillos y el encendedor.


“Empecé a escribir como algo natural. Bastante natural y con poca conciencia. En realidad no termino de considerarme ni poeta, ni escritora, más bien soy alguien que eventualmente escribe sin pensar demasiado en los géneros. Eso no significa que no piense o no cuide la palabra. Le pongo dedicación a mis torpes intentos por transmitir cosas”, explica.


Rocío Navarro nació en Las Breñas. Es docente, periodista y fotógrafa. Publicó Casandra Cactus (Cospel, Resistencia, 2007), Inhalar resistir expirar (Ñasaindy Cartonera, Formosa, 2010) y Mi jardín salvaje (autoedición, Resistencia, 2016). Además ha participado de distintas antologías.

Al inicio de la charla insiste en que hay más personas autorizadas en materia poética en el Chaco. Después hace una pausa y cuenta, “abordé la escritura como todos, por un lado por la necesidad de expresar algunas ideas, sensaciones y al mismo tiempo seducida por las cosas que encontraba en la escritura. Había algo ahí en el proceso creativo y en el texto compartido que no encontré en otra herramienta de expresión.



Escucho casi sin respirar, de repente hay una pausa.

— “¿Estás ahí?”, me pregunta del otro lado del teléfono.

— Sí, estoy acá, le respondo.


Hago silencio, la escucho. La comunicación a distancia a veces tiene estas cosas, uno se pierde las reacciones, los gestos, las miradas, la atención tanto de quien contesta como quien escucha.


“Así más o menos fue como empecé. Como todos”, continúa ahora respondiendo las pregunta de cómo inició este camino de escritora. “Creo que con mayor conciencia empecé a escribir cuando inicié la carrera de periodismo. Desde este lugar reivindico esta cuestión de no preocuparse tanto por los géneros más allá de las cuestiones lógicas de la escritura. Hay que tener en claro qué buscamos transmitir o decir”.


— ¿Cómo lectora en qué género te sentís más cómoda?

Ahí también soy totalmente anárquica. Leo mucha no ficción y crónica, es un género que me gusta mucho leer y estudiar. Practiqué poco. Leo poesía y novela. Los cuentos me cuestan leer, no he profundizado tanto en ese género. Pero leo muy variado.


— A ver, démosle un orden a esa variedad, ¿qué hay hoy en tu mesita de luz?


En este momento hay una antología poética de Diana Bellessi, al lado de un libro de Carlos Busquet, Magnetizado. Además hay otro de poesía de Martín Armada. Me gusta mucho leer a la gente de mi generación. Esos son los libros que me acuerdo ahora.

Siempre leo varias cosas al mismo tiempo. Hay semanas o etapas donde leo mucho, después me tomo recreo de lectura. Igual hoy estamos todo el tiempo estamos leyendo a través de internet. Sin embargo del ritual de leer el libro a veces descanso.


— De ese ritual, ¿qué tiene de especial la lectura de poesía?

Para mí lo que tiene de específico la escritura de la poesía es un tiempo diferente a la narrativa, mucho más vinculada a la intimidad y a la respiración propia de cada escritor. Me parece que es un espacio necesario en algunas cuestiones. Es un momento también para pasar de la hiperconexión a una soledad con la poesía.

— Partiendo desde ese espacio de intimidad, ¿escribís sólo desde la experiencia o cuestiones sociales también despiertan poemas?

Lo que escribo es muy biográfico, no necesariamente porque surja de la anécdota personal pero viene de cuestiones que me movilizan. Hay que entender que habitamos un espacio, un paisaje, un horizonte histórico que necesariamente nos interpela. Nosotros somos finalmente una mezcla extraña que surge entre lo íntimo y lo social. Esto se extiende a una frase propia del feminismo: lo personal es político.

— Tanto de lo que lees como de lo que escribís, ¿qué buscas con esos textos?

Los textos no son panfletarios. Está bien cuando marcan una postura. Me gusta el texto cuando no me engatusa para que piense algo determinado. Me seducen los libros cuando narran una experiencia o una impresión del mundo, con la cual yo puedo comulgar o disentir y eso me resulta agradable y respetable para que le dedique mi tiempo. Si el texto me deja con una pregunta mejor. Si me sirve para reforzar algo que pienso también está bueno y si hay que disentir disentimos pero no desde el lugar de bajada de línea.


ASÍ ESCRIBE ROCÍONAVARRO

Escribir

Escribir hasta que duela. O hasta que alivie. Escribir incluso mientras no se está garabateando o tipeando (esto es: escribiendo). Vivir para escribir porque el registro es, a la fecha, el mejor boleto en la lotería de que alguien (sino al menos uno mismo) nos comprenda. Ser palabra con el cuerpo.

Hoy pulgar derecho se despertó vocal; más precisamente i. Es una i amarilla como la yema o los choclos del almuerzo. Masticar palabras con los oídos. La ciudad está llena de imágenes. Que a los ojos les arda el movimiento orgásmico de la mano y que la nariz ya no soporte el hollín de las letras de aquel despanzurrado libraco. Sea cual fuere.

Que cuando agotada me hunda en el lodo azul de lo onírico, los fantasmas de otros escribas llenen mis orejas de alfileres con oraciones. Que me despierte porque un pinchazo vino a confirmarme que aún muerta he de padecer este impulso insaciable: He de seguir siendo palabra. Aún muerta.


ahora, la casa

la casa no huele a (tantos) cigarrillos
me miran las paredes sorprendidas
y chismean a mis espaldas sobre tu ausencia.
la casa está impregnada de sahumerios
los muebles parecen más alargados
y me sonríen con disimulo, equilibrados.
ahora que sólo yo,
que ya no vos,
la casa está impecable,
y así parece más de catálogo
y menos de hogar.

jueves, 14 de marzo de 2019

Julio Regúnaga presenta Des – Concierto


“Voy a comenzar solo. Tocaré la guitarra y cantaré unos temas, y después se sumarán los amigos”, explica Julio Regúnaga sobre su presentación de esta noche en El Mariscal. La cita es a partir de las 23. “Será una noche bastante ecléctica e intimista. Estarán también Gabriel Bestoso y Alejandro Ledesma, y el sonido, bajo la dirección del gran Raúl Díaz. 


paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Esta es la primera vez que Julio Regúnaga se presentará como solista en la ciudad de Corrientes. Ha acompañado y trabajado con diferentes orquestas y músicos de la ciudad, sin embargo este será su primer paso como solista. “Es un regreso con todo para compartir con la gurisada. Es un regreso con todo, con todo”, insiste.


“Estoy de vuelta para compartir con la gente del barrio, del Barrio Balboa. Ahora se me ocurrió desarrollar en El Mariscal la música que vengo tocando en la intimidad. En la apertura tocaré temas de Antonio Carlos Jobim, después vamos hacer boleros y temas melódicos. Esa es la propuesta”, subraya.

“Jobim me formó musicalmente sin haberlo conocido. Pero puedo decir que escuché su música toda mi vida y me abrió mucho la cabeza musicalmente. Creo que a muchos les abrió la cabeza. Jobim es el Piazzolla de Brasil”, advierte.

Julio estuvo con la orquesta folclórica de la provincia de Corrientes entre ocho o nueve años. “Durante estos años acompañé a mucha gente, grabé con muchos músicos, también hice arreglos en los discos de Los Alonsitos, Alan Guillén, Mirian Asuad, Lucas Segovia. He arreglado temas para Imaguaré, Reencuentro, Mario Bofill. Hice muchas cosas en Corrientes y recorrí diferentes escenarios en la provincia y la región. Ahora esta presentación será el puntapié para iniciar un camino solista”, cuenta entusiasmado y ahora las palabras le llueven correntosas.

“El show se llama Des-concierto porque la idea es que después de la primera parte que está bien armada vendrán amigos a ofrecer chamamé y otros ritmos. Tenemos muchas ganas de tocar. La intención es que sea así, des-concierto. Dependerá también de los amigos que estén presentes. Voy a cantar algunos tangos, algunos temas que me hacen acordar a mi viejo que fue fundamental en mí vida. Al Kutu, mi viejo, lo acompañaba desde chiquito”.

Por internet aún se consigue una jukebox, también conocida en castellano como sinfonola, gramola o rocola. Es una máquina que se opera introduciendo monedas o billetes y que permite seleccionar canciones de diferentes estilos. Julio en parte se define así, “soy una rocola”, expresa y sonríe ampliamente. “Te acompaño con el tema que sea. Estoy preparado para todo”, cuenta. “Vos me decís un tema y yo acompaño. Será tan amplia la velada del viernes que tocaré temas que me gustan mucho del Cuchi Leguizamón”, agrega.

Disco de chamamé

Regúnaga adelantó que está trabajando en la grabación de un disco de chamamé con clásicos y temas propios. “El material saldrá para agosto o septiembre del presente año, y la producción del disco estará en manos de Antonio Tarragó Ros”, adelantó.

viernes, 8 de marzo de 2019

Agustina: “La poesía es hoy una herramienta necesaria”

Esta tarde a las 20 Agustina Wischnivetzky presentará su poemario. Será en la Sala del Sol del Centro Cultural Universitario de la Unne, Córdoba esquina 9 de julio, Corrientes. “A la poesía llegué porque fue el canal expresivo que encontré o que nació quizás de un silencio que me inundaba. Después se fue volviendo casi un ejercicio cotidiano, un juego y últimamente es una herramienta necesaria”, cuenta. Además anticipa aquí dos poemas de su creación.

Paulo Ferreyra

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Agustina Wischnivetzky es estudiante de la licenciatura en Artes Combinadas en la Unne. Escribe poesía, realiza videos y performance. En 2015 publicó el poemario “En las grietas de mi lengua”. En 2017, junto a Katharina Saporitti, realizó “Cuerpxs que no importan” una obra interactiva y performática llevada a cabo en tres ocasiones en Chaco y Corrientes. En 2018 realizó un intercambio estudiantil en Porto Alegre, Brasil. Allí produjo videopoesía, videoperformance y grabado, siendo de este último formato la obra “Entropía das linguas” parte de una muestra colectiva del Núcleo de Arte Impresso (NAI). Actualmente edita el poemario “Pequeño cuerpo diurno”.



Sobre su obra “Queridx cuerpx” expresa: Un cuerpo recibió cartas durante años. La última fue en 2017. ¿Hace falta más que silencio para responder? ¿hace falta responder? Quizás sí. Ahora, un cuerpo encarna esas cartas, las reconoce, las recibe, responde. Lleva tierra como piel. Un cuerpo presenta al poemario y se presenta. Entrega versos a otros cuerpos, porque “habrá que despedirlas/ enterrarlas/ llenarle de flores los ojos” para habitar las palabras, es decir, habitarse.

Su voz es dulce. A veces cuando caminamos por los patios, la ropa tendida llega a nosotros por el viento, sin querer y como un caria, nos toca y se ve. Así son las palabras que salen de su boca, una acaricia que viene y se va. Sonríe como el sol, blanco y luminoso.


— Que autores te sedujeron.
Se me vienen a la mente personas que conozco, algunas que publican y otras que no. Hay una cantidad de autorxs locales y de alrededores, como Franco Rivero, María Laura Riba, Claudia Massin, Alicia Genovese, Evelín Bochle, María Bakun, Diana Bellessi. También Juarróz, Irene Gruss, Clarice Lispector, Juan Gelman, Idea Vilariño y más.

— ¿En la construcción de la poética donde pones la fuerza?, en lo que vas a decir, en la forma, en las palabras, ¿por qué?
Creo que un poco en la imagen pero aún más en el ritmo, me gusta percibirlo como una canción. Me gusta leerlo en voz alta hasta lograr cierta fluidez que te lleve sin esfuerzo a recorrer el poema. Esta búsqueda suele darse bastante en lo posterior al primer escrito donde se puede jugar con las tantas posibilidades que tenemos de usar las palabras y jugar también en cómo colocarlas.


— Podemos hacer un adelante y en lugar de escucharte, leer algo de tu poesía ahora.



Si, claro



del poemario “Queridx cuerpx" 







entiendo 

si te enamoraste de la quietud si te construiste una casa 

a base de silencio entiendo 

si querés hundirte 

si no podés permanecer entiendo 

si preferís dormir durante días entiendo 

si sentís 

que te fue pisando el mundo entero porque yo 

le di permiso 








mirar la sangre 

que se desliza por la entrepierna irse con ella hasta el origen de lo negado sangre que desprende de sí la memoria 

del miedo sangre 

tiñendo silencios que despiertan 








piel de barro rostro que no sabe 

te escribo por no poder arrancarte de ese lugar esto ya es decirte 

y que no escuches gritarte 

y que no respondas 





tu llanto ya no intenta 








tenías razón 

te abandoné con frecuencia cuando tenías 

el rostro hundido en la alfombra en la tierra en la lluvia 

cuando no había sitio donde caer más que en vos mismo 

te abandoné todas las veces que pude te oculté todas las veces que pude desde la vereda de enfrente 

desde la multitud del colectivo no supe beber 

una sola lágrima tuya para que no cargues con todas 

te inundaste y no te salvé 






martes, 5 de marzo de 2019

Marcia Müller: “Necesitamos espacios para visibilizarnos"


En el Día Internacional de la Mujer se realizará el espectáculo Mucha’s.  Ahí se congregarán las cantantes y compositoras Gicela Méndez Ribeiro, Susy De Pompert, Marcia Müller y Florencia De Pompert. Ellas forman parte del colectivo de Mujeres Chamameceras que eligieron conmemorar su día juntas. La cita es a las 21 en las escalinatas del Teatro Vera.
paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

“En esta ocasión decidimos hacer visible este grupo con el cual venimos reuniéndonos y charlando puertas adentro sobre nuestra problemáticas”, explicó Marcia. En esta entrevista además cuenta qué significa para ella el proyecto de ley nacional impulsado para que haya un cupo femenino en los festivales y fiestas del país.


“La inciativa de Mucha`s se terminó de consolidar el verano pasado, en enero. Conocía a alguna de las chicas. Hace un año fui a tocar a la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes y ahí nos encontramos, nos enchamigamos. En ese momento me invitaron para ser parte de este mucha`s. El proyecto busca tener una representante de cada provincia chamamecera del litoral”, explicó.
Marcia Müller es cantante, acordeonista y compositora de Entre Ríos. Intercambiamos mensajes y por medio de las redes charlamos sobre esta presentación. “Este espectáculo será la oportunidad para visualizar la tarea de la mujer y buscaremos generar más espacios de difusión.  El 8 de marzo es un día emblemático para las mujeres. Nosotras queremos poner en valor y en música para la gente parte de este colectivo de mujeres chamameceras. Necesitamos espacios para visibilizarnos. En lo personal es una hermosa emoción. Me siento representante de mi provincia porque somos muchas las mujeres chamameceras”.
El repertorio de la velada será en parte compartido por las cuatro cantantes. Sin embargo, también habrá oportunidad para mostrar de forma individual lo que vienen haciendo. “La temática estará trazada por la mujer. Haremos composiciones de mujeres o que hablan de la mujer”, agregó Marcia.
“Quiero estar en un festival por
mis capacidades y no por cupo femenino”

El año pasado se presentó en el Senado el proyecto de ley de cupo femenino en festivales del país. Entre los argumentos, los datos revelan que solo un 20 por ciento de la grilla es femenino, mientras que en algunos géneros musicales ese porcentaje cae al 5 por ciento.
Al respecto, Marcia Müller desliza: “Por sí solo no hemos aprendido la igualdad de oportunidades en los festivales.  Por ello se está impulsando una ley de cupo femenino a nivel nacional. Siempre digo que si me contratan quiero que me contraten por mi música, no porque sea mujer. Pero quizás esta ley sea un impulso o un primer paso para poder acceder un poco a la igualdad de oportunidades en los escenarios importantes del país.
De esta forma también se busca que no se le niegue el trabajo a las mujeres, porque sabemos que la humanidad tiene una historia machista, donde ha sido liderada por hombres. Las mujeres hemos estado presente desde siempre pero la historia ha sido contada desde los hombres. La música en la argentina no ha sido la excepción. Creo que tenemos que reconstruirnos y tender a la igualdad de oportunidades. Seamos del género que queramos ser. Por ejemplo, esta ley sería una forma de comenzar a entender esta igualdad. No coartar el derecho laboral de las mujeres que hacen música y de las trabajadoras de la cultura. Porque también nosotras vemos en los escenarios muy pocas conductoras, muy pocas animadoras. Aquí buscamos que las oportunidades sean igual para todos”, subrayó.

“Sapukay del Alma”
Marcia Müller comenzó tocando la guitarra. Ya a los 9 años acompañaba a su padre, quien es acordeonista. “Cantaba, hacía recitados en su conjunto chamamecero. Esto lo hacíamos en la ciudad de Campana, Buenos Aires”, cuenta. A los 11, se radicó en Paraná, Entre Ríos.
“A los 17 o 18 años me llegó la curiosidad por el acordeón, el instrumento estaba en casa y así comencé a explorarlo. Fui conociendo el instrumento y después fui entendiendo qué tipo de acordeón quería tocar. Estudie en la escuela de música Constancio Carmiño de Paraná”, relata ya entusiasmada sobre sus inicios en un diálogo de audios de wasap.
“Había tenido que dejar el canto de la mano del acordeón, era un poco triste para mí. Así que luego decidí estudiar canto para tener más herramientas vocales para poder hacerlo con el acordeón. Me formé vocalmente, estudie profesorado de música. Soy profesora de música y en todo ese transcurrir del estudio uno abre la cabeza, uno puede conocer mucho más el mundo de la música y así pude lograr adquirir herramientas técnicas que me dieron la posibilidad de combinar el canto con el acordeón. Estos son mis dos grandes amores en la música. Más tarde llegó la composición”.
Marcia lleva varias composiciones recorriendo su andar de musiquera. Sin embargo, le pido que escoja una en particular, una canción que interpretará este viernes y que la está cantando en los festivales o fiestas donde participa. “Es difícil tomar una composición. Las composiciones tienen momentos, en este momento y hace un tiempo me identifico más con Sapukai del alma, un chamamé cuya poesía le pertenece a Nélida Argentina Zenón, a quien admiro mucho y es una referente musical. Podría decir que es mi madrina artística. La conozco desde muy jovencita, tendría 11 o 12 años cuando la conocí. Siempre me conmovió y me atrajo mucho su poesía. En un momento, la vida nos cruzó y pudimos tocar juntas, nos conocimos más en el camino del andar cotidiano de la música, de convivir y de subir a varios escenarios juntas. Nélida me ofreció esta poesía para que yo la musicalice. Para mí fue un antes y un después en mi composición”, cuenta y su voz se oye alegre, entusiasta, blanca. “Así que Sapukai del alma es la composición que llevo a todos lados. Este viernes 8 de marzo estaré cantando en las escalinatas del Teatro Vera”.
El Instituto de Cultura de la Provincia invita al público correntino a asistir al espectáculo —libre y gratuito— que se presentará este viernes 8, a partir de las 21, en las escalinatas del Teatro Vera. Las voces de cuatro grandes cantoras se unirán para rendir homenaje a la mujer en su día. Lo harán en el marco del ya clásico ciclo “En las puertas del Vera”, que se lleva adelante cada año, previo al inicio de la temporada teatral en el escenario más importante de Corrientes.

jueves, 28 de febrero de 2019

La cantante y poeta More llega Corrientes

More Gemma estará esta noche en El Mariscal a las 21.30. En esta ocasión presentará su cuarto disco solista “el amor y sus interrupciones”. “El amor ha atravesado toda mi obra y está presente en mis cuatro disco. El mejor mapa para conocer las formas de ese amor son las canciones”, cuenta. También destaca la importante que ha sido es la biodanza en su vida.

por paulo ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com


“Me sigo dedicando a la Música casi al 100%. Trabajo en mi estudio en Buenos Aires, el estudio La Posada, ahí grabo y produzco material para otros artistas. Me dedico a la docencia, escribo y compongo”, escribe ya al cierre de la comunicación por whatsapp. Intentamos hacer la nota telefónicamente pero ella ya viajaba para Corrientes, se cortaba la línea y entonces pasamos a lo más efectivo: whatsapp.
More - Foto Silvia Roman

More presentará en la noche de hoy su cuarto disco, "El amor y sus interrupciones". Además ha publicado cuatro libros de poesía y prosa poética. Dos de ellos, bajo el heterónimo Eusebia Florestan. “El amor ha atravesado toda mi obra y está presente en mis cuatro discos. En este disco en particular. Creo que la interrupción de la interrupción nos devuelve al amor”, explica.



“El amor es dinámico”
En este disco se presentan canciones como “hasta acá”, “luz de mí”, “quedarse”, “nota de vos”, “apenas un instante”, entre otras. Consultada sobre qué significa el amor hace una pausa, piensa y se extiende el audio de whatsapp. Finalmente desliza. “Llevo diez años de vida artística que no es poco y a la vez es poco tiempo. Si tengo que pensar en este tiempo sobre el amor tengo que decir que la idea del amor, el concepto de amor, la experiencia de amor se ha transformado conmigo. Así como cambie yo cambie mi relación con el amor en todo tipo de vínculo. El amor es dinámico, no existe como un compartimento estanco, tiene que estar en vínculo, en relación y todo el tiempo hay que ponerlo a rodar y jugarlo. Quizás aprendí esto con los años, me puse más en juego y fui más transparente conmigo. A partir de ahí surgen las canciones que son el mejor mapa para conocer mi obra”.

"Disfruto leer poesía"
“Tengo cuatro libros editados de poesía y prosa poética, dos bajo mi nombre y otros bajo bajo el heterónimo de Eusevia Florestán. La poesía y la música van por líneas distintas y se encuentran en mi mundo que es la canción”; cuenta. More dice que en su fase compositiva sabe cuándo un escrito será canción o será poesía. “Mi expectativas es que sean poemas cantados, poemas que puedan valerse por sí mismo más allá de la canción. La poesía le da poder a quien lee, cuando los versos están en el papel pueden volver cuantas veces quiera. Desde mi óptica la poesía y la canción son dos mundos interesantes y ambos me convocan”. Además cuenta que desde chica le gustó la poesía. “Me encanta descubrir poetas nuevos. Me encanta. Disfruto leer. Me parece un espacio íntimo, un espacio hermoso que mueve fibras internas que a veces la canción también lo hace. La lectura de la poesía es solitaria y es un espacio que me gusta”.

Integración entre el pensar, sentir y el hacer
Por momentos los audios suenan serios, por momentos apenas se le revela una sonrisa y una mueca de felicidad. “Me formé en composición. Estudié música. Soy cien por ciento música, sigo haciendo lo mismo porque es el eje de mi vida. La música es el lugar desde donde miro y percibo la vida, también es algo de lo que trabajo”, agrega.
“En el año 2010 conocí la biodanza y me interpeló. Me gustó. Me ofreció herramientas para sentirme mejor, para tomar decisiones, para construir una vida más integrada. Después se dió que me formé como facilitadora y como didacta. Ese título me permite enseñar biodanza en escuelas de todo el mundo. La biodanza me hizo bien, me hace bien y es una forma de vida. Me hace muy bien. La biodanza como definición, para quienes no sepan, es un sistema de integración humana, de reeducación afectiva, de reaprendizaje de las funciones originarias de vida y renovación orgánica. Lo que busca es la integración entre el pensar, sentir y el hacer. Aquí se trabaja a través del movimiento, se busca comunicar la identidad que estamos construyendo a través del movimiento. Siempre se hace en grupo, no es individual, es un sistema vincular. Parte de mi llegada a Corrientes tiene que ver con clases de Biodanza que daré este fin de semana”, concluye.


viernes, 25 de enero de 2019

Paisajes


Este es el título del primer disco del trío Delvalle, Fernández, Galarza. Ellos vienen desde hace un tiempo sumando un sonido puro y con colores diversos. 


El disco es un registro único con temas propias, donde un abanico de lenguajes de la región quedan plasmados musicalmente. La cadencia del piano, la sutileza de las cuerdas de acero retozan muñidos por el fuelle. Dentro del disco podrán apreciarse temas como “descifrando signos”, “contrarreloj”, “carta a Tito”, “paisaje”, “lejos”, “Vals para mamá”, “trajes”, “noche en Asunción”, entre otros. La música se abre para un lazo trenzado en un amplio patio o en el reducto de un monoambiente. Delvalle, Fernández, Galarza salen al encuentro de su público con música movilizante. El material llegó hace pocos días atrás y ya comenzó a pasar de mano en mano. Por la red social de Facebook los músicos ofrecen contactos directos para la entrega del disco.

jueves, 24 de enero de 2019

Diego Boris “El riesgo artístico es un valor”

 En la reciente edición de la Fiesta Nacional del Chamamé el Instituto Nacional de la Música (Inamu) presentó el libro que difunde la obra de Mario del Tránsito Cocomarola. “La intención fue realizar un libro que testimonie parte de la obra. Porque la obra completa de Cocomarola es muy grande”, explicó Diego Boris. El libro fue realizado en conjunto con el instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes. En la oportunidad dialogamos sobre otras funciones del Inamu y de la llegada del primer disco de Delvalle, Galarza, Fernández.


Por paulo ferrerya
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Foto Gentileza Instituto de Cultura.
Por Zulma Ruiz Cuevas.

“El Taita. Obra de Mario del Tránsito Cocomarola” es el título del libro. Al respecto Boris comenta, “realizar este trabajo era un desafío para el Inamu. Esta era la posibilidad de plasmar en un formato donde pueda haber un equilibrio entre lo académico y lo popular. Esta es parte de una obra que permite que músicos de diferentes lugares del país, algunos que se están formando, puedan acceder a esa obra y así puedan también interpretar lo más cercana posible a como lo hacía Tránsito”.



El libro contiene partituras y acordes que posibilitan interpretar la música de manera correcta. “Nos pareció que este marco del Centenario del nacimiento de Cocomarola era muy importante para hacer este aporte. El material fue trabajado junto al Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes”. Además entre sus colaboradores se encuentra el músico y compositor Joselo Schuap.



“Además contiene testimonios de gente que lo conoció y de gente que tiene muy claro el rol que cumple Coromarola en el chamamé. Creo que su aporte está más allá de un sector de la música y alcanza a todo la música popular argentina. Están las opiniones de Coquimarola, Gabriel Cocomarola, entre otros. Además Osvaldo Burgos con Neli Saporiti encabezaron el equipo que realizó las transcripciones de canciones”, explicó Boris. También el material incluye fotos inéditas que aportó la familia.

“Una partida de libros llegará al Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes para que ellos los puedan distribuir en los establecimientos de educación artística. El Inamu hará lo mismo en el país y en los próximos meses estará colgado en nuestra página web . Cualquier institución educativa de música pueda dirigirse a www.info@inamu.musica. ar para solicitar el libro”, informó Boris sobre la distribución del libro.


“Cocomarola fue un adelantado”


“En este libro también se asienta que Cocomarola en su momento fue un adelantado. Él logró realizar la forma musical del chamamé. Se ha convertido hoy en un clásico porque en su tiempo fue más allá de la zona de confort. Entonces, aquí queda explícito el hecho de que hay que arriesgarse en el hecho artístico. Esto es todo un mensaje para las nuevas generaciones. Si hoy estamos hablando de la obra de Tránsito Cocomarola es porque él dió un paso adelante en la forma de hacer chamame. Esta obra permite eso, ver y buscar el riesgo artístico o la incertudumbre en el arte como un valor”, subraya el presidente del Inamu, Diego Boris.


En comunicación telefónica hacemos silencio. Boris busca palabras en ese silencio. Al fin llega y subraya su idea, “muchas veces los músicos tienden a quedarse en un lugar de confort. Yo también. Sucede que muchas veces los músicos tendemos a quedarnos en una zona de confort que a veces garantiza una audición. La obra de los grandes artistas como Cocomarola, Piazzolla, entre otros, trascendió ya que tomaron riesgos y rompieron con la forma hegemónica de hacer música en su tiempo”, concluyó.


Nuevo disco. Soporte físico

“En el advenimiento de la tecnología digital los formatos físicos parece que dejan de tener importancia. Lo digital tiene sus beneficios, no tiene costo y es fácilmente subible algo a la red para que todo el mundo lo vea. Esa tentación de salir de lo físico muchas veces hace creer al músico que el disco no es importante”, explica Diego Boris.

“Sin embargo es muy importante dejar testimonio en un formato profesional inmodificable. Una parte del hecho artístico de lo que llamamos una carrera debe quedar registrado. Porque uno no tiene que caer en la tentación de modificarlo todo todo el tiempo, lo digital con todo lo bueno que tiene trae lo malo de creer que se puede modificar todo todo el tiempo”.

“Por ejemplo, ahora toco la guitarra mejor que hace un año y canto mejor porque hice entrenamiento vocal. Entonces voy modificando todo el tiempo y así no se constituye un proyecto musical. ¿Qué hubiese pasado si no podríamos acceder a los primeros discos de Almendra, de los Bealtes, de Cocomarola?. Todos estos discos dejaron testimoniado un espíritu en un formato inmodificable”.

“El Inamu llega hoy a todo el país con músicos que graban un disco profesional. Este hecho artístico es muy importante, fue importante hace tantos años atrás y seguirá siendo importante para el Instituto de la música”, subrayó Boris.


“Dejamos testimonio de una época”

“Llegó nuestro disco. Gracias a que existe el Instituto Nacional de la Música (Inamu). Estamos eternamente agradecidos”, así expresaron días atrás Pablo Delvalle, Billy Fernández y Rodrigo Martín Galarza. Estas muestras de agradecimiento se extienden a lo largo de todo el país con músicos de diferentes géneros. "ELL disco es un hecho artístico muy importante. Fue importante hace unos años atrás y seguirá siendo importante para el Inamu”, subrayó Boris. “Nos pone feliz esta situación”.

El Inamu es un ente público no estatal que tiene por objetivo el fomento, apoyo, preservación y difusión de la actividad musical en general y la nacional en particular. Fue creado por la Ley N° 26.801. El principal financiamiento proviene de la Ley N° 26.522, artículo 97, inciso G (2% de todo lo recaudado por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual). El Directorio está integrado por un presidente y un vicepresidente.

Hace unas semanas Diego Boris estuvo por el litoral y habló sobre los objetivos que tienen. En esta ocasión advirtió que seguirán apostando al debate y a la profesionalización de los músicos. “Para conocernos creamos espacios para debatir sobre las condiciones en las que se realiza nuestra profesión”, explicó.

Desde hace ya un tiempo el Inamu realiza convocatorias para la entrega de subsidios. Estos están destinos exclusivamente a las instancias de producción y/o edición de fonogramas, y su correspondiente replicación en soporte profesional. Sólo lo pueden solicitar músicos nacionales registrados independientes en el Inamu, conforme el artículo 24° de la ley N° 26.801.


Circuitos para la música en vivo


“Para este año y para los años sucesivos tenemos como objetivo construir un circuito estable de música en vivo. Queremos crear un circuito que permita a los músicos trabajar en condiciones dignas, que puedan cobrar y mostrar su música en todos los lugares del país. El circuito de música es importante para que el músico pueda trabajar en condiciones dignas, pueda crecer como profesional y vender sus discos”, concluyó Diego Boris.


Paisajes

Este es el título del primer disco del trío Delvalle, Fernández, Galarza. Ellos vienen desde hace un tiempo sumando un sonido puro y con colores diversos. El disco es un registro único con temas propias, donde un abanico de lenguajes de la región quedan plasmados musicalmente. La cadencia del piano, la sutileza de las cuerdas de acero retozan muñidos por el fuelle. Dentro del disco podrán apreciarse temas como “descifrando signos”, “contrarreloj”, “carta a Tito”, “paisaje”, “lejos”, “Vals para mamá”, “trajes”, “noche en Asunción”, entre otros. La música se abre para un lazo trenzado en un amplio patio o en el reducto de un monoambiente. Delvalle, Fernández, Galarza salen al encuentro de su público con música movilizante. El material llegó hace pocos días atrás y ya comenzó a pasar de mano en mano. Por la red social de Facebook los músicos ofrecen contactos directos para la entrega del disco.

viernes, 4 de enero de 2019

“Somos kavayú karacha”

Los lugares son personas. Llevamos en nosotros esas personas y esos lugares. Tanto para su esposa y sus hijos, en primer orden, como también para sus amigos, el Chueco vive en nuestra memoria y en ese pedazo de cielo de Paso de la Patria. El amigo Joselo Schuap compuso hace tiempo, movido por ese profundo agradecimiento que despierta la acogida de los Binda, una canción, “Somos kavayú karacha”.


Kavajú karacha. Así reza el nombre de su casa, en el barrio de los pescadores y frente al Paraná. Salía al encuentro con una sonrisa. Su siguiente paso era entender la mano y, si había ocasión, también extendía el vaso. En la casa de Horacio "Chueco" Binda los encuentros se hicieron entrañables. Hace apenas unos días evocábamos una de esas noches, cuando estando toda la familia de repente la voz de su pequeño nieto Ramiro irrumpía: “ahí llega el amigo de Wowo”. Y seguidamente ese amigo, Esteban “Agüicho” Fleitas, nos regalaba su música y su calidez de persona.



Estos días de verano nos recuerdan esa mirada desde Kavayú Karacha al río Paraná. Ahí estaba el Chueco en distintas horas del día, solo o rodeado de amigos, familiares. Lo recuerdo inquiriendo algo sobre chamamé o contando cosas del verdadero chamamé, del que se hace tierra adentro y entre amigos. Siempre con su sonrisa presente. Alguna vez Hamlet Lima Quintana y Enrique Llopis escribieron: “Hay gente que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero”. 



Gracias Chueco por esos momentos compartidos, por esas sonrisas. En ese lugar somos indestructibles.







“Somos kavayu Karacha”

por Joselo Schuap




La vida con sus bemoles

Los afino al mismo tono

Distintas sangres y dones

Viviendo del mismo modo

Cabalgando hacia la tierra

De calandrias y de tordos

Sembrando la margarita

O peleando contra el lodo

Manteniendo la sonrisa

Al ganar o perder todo

Va el kavayu Caracha

de Par a par... Codo a codo.....





Hermanos por elección

Transfusión malbec Al vaso....

Sanguíneo quise decir

No confunda en el mal paso

Desconfíe en quien no brinda

Con la uva borrabina

Kabayu Caraya es tinto

Se nota cuando camina...

Por eso fue que llegue

al navegar de la vida

a juntarme y comprender

porque era que Dios los cría.



Cabalgaron a mi encuentro

el Chueco, Gordo y Marila

sabiendo sacar ventaja

de amarras de cortesía

kavayu Caraya somos

me dijeron enseguida

pregunte y me respondieron

....se nota como camina....

lunes, 17 de diciembre de 2018

Bullen las emociones, las ideas y el silencio en 25 de El Mariscal

El lugar de la bohemia correntina está de cumpleaños y lo celebrará esta noche con música. Hoy se cumplen 25 años del bar El Mariscal. Ahora Lucio Sodja, Mariela Mioni, Pepo Bianucci, Roxana Amarilla, Federico Molina recuerdan el significado de este lugar en la escena cultural de la ciudad. Esta nota tuvimos el placer de escribirla juntos Mariela Mioni y Paulo Ferreyra.

Además de los testimonios aquí abordamos una semblanza de la casa, “una joya arquitectónica de Corrientes anclada a la historia de Adriano Nalda”, también parte del universo que reverbera con los escritores que aquí comparten su escritos y debaten sobre la cultura local.



Lucio Sodja: “En El Mariscal celebramos nuestro oficio de músicos”


“Tengo una foto de principio de los años 90. En la planta alta de El Mariscal, la ya legendaria Banda Armada que integrábamos por esos años con Rubén Sosa (saxo alto, soprano, flauta traversa), Hugo "Pomelo" Collante (bajo), Lucio Sodja (piano Fender Rhodes) y un juvenil Pepo Bianucci en batería”, recuerda ahora el pianista de Guaú Trio, Lucio Sodja.

Aunque con la Banda Armada ya habíamos desembarcado en Corrientes años atrás, con la inestimable ayuda del gran Ernesto Ricotti a través del Corriente Jazz Club en la difusión y también en la producción, fueron muy importantes los ciclos en El Mariscal ya que nos acercaron a un público joven, una joven bohemia correntina y a músicos de distintos géneros. Compartir escenario, ir a escuchar propuestas de muy buen nivel, trabar amistades que perduran hasta hoy, todo eso sumado a la bonhomía (la sencillez unida a la bondad en el carácter y las maneras según la RAE) de Alcides Romero, un grande en envase pequeño. La experiencia de tocar en El Mariscal era algo único, que se disfruta a pleno y sigue siendo con el paso de los años”, explica.

“Volvimos al Mariscal tantas veces a lo largo de este tiempo, con diversas formaciones (tríos, dúos, cuartetos, la primera experiencia Guaú que fue Guaú Cuatro y después con Guaú Trío) o como invitado para compartir con tantas gentes maravillosa como Nely Blanco, Cacho Núñez, Carlos Maciel, el Pombero Romero, Ramiro Pedrozo, Luis Rott, Eugenio Balbastro, Gustavo Amarilla, Rafael Rojas Matta, Valeria Ojeda, Rubén De Biasi padre e hijo y otros tantos que pido me disculpen por no mencionarlos. Para Guaú Trío, hoy con la formación de Jorge Castro, Alejandro Ruiz y un servidor, El Mariscal es casi un templo donde celebramos nuestro oficio de músicos”, destacó y concluyó su evocación Lucio Sodja.




Mariela Mioni: “La historia de los que algunas vez pasamos por ahí”.


Desde hace 25 años el Café Mariscal es un gran reducto de historias nuevas y las heredadas por los que habitaron durante 133 años antes, la casona de la esquina de Salta y Carlos Pellegrini.

Este lugar concentra acontecimientos, es testigo de hechos, chismes, mentiras y verdades, fábulas, calumnias, insidia y enredos. Relatos que muchas veces se conocieron y otra innumerable cantidad de ocasiones que permanecen en silencio, resistiéndose al olvido, hasta que mueran los que allí asisten o el Café cierre sus puertas.

Es un sitio de secretos, de elucubraciones, de amores imposibles, de utopías, de fantasmas; recinto donde se gestaron movimientos, ideas; local elegido para hacer mitines y múltiples denuncias, de encuentros y desencuentros, impulsor de artistas y escritores.

Las paredes de esta antigua casona escuchan, ven pasar y circular por sus salones a los protagonistas de la vida social, política, judicial y cultural de Corrientes. La de ahora y la de antaño. Y a mí me resulta fantástico. Cuando entro y me siento en alguna de las mesas, miro hacia la calle, paso la vista por sus paredes de ladrillo a la vista, escucho el murmullo de los parroquianos mientras trato de interpretar de qué me hablan esas paredes.

Cuando se da la ocasión subo la escalera de mármol, llego al segundo piso, me asomo por lo ventanales y me hago siempre la misma pregunta: ¿quién habrá hecho, esto exactamente como lo estoy haciendo yo? ¿Qué historias están dispuestas a contarme en esta ocasión?

Imagino que puedo viajar en el tiempo y asomarme a los distintos momentos en los que esta casa era un almacén de ramos generales y también donde vivía una familia. Me gustaría poder ver el quehacer cotidiano de los que allí vivían, o en la planta baja ver qué compraban los visitantes. Me las ingenio para idear que puedo entrar en el momento en que el escritor José Hernández se encuentra sentado en una de las mesas, con la mirada perdida, pensando en qué escribirá en el periódico del día siguiente.

Dejo volar un poco más mi imaginación para poder ser testigo de cómo funcionó el hospital de sangre durante la Guerra de la Triple Alianza. Ver a quiénes trasladaban allí y cómo los atendían. Qué se decía. Cómo actuaban los médicos y enfermeros ante la desesperación de una vida que se escapa entre las manos del propio herido.

Mi vida adulta, profesional, estuvo y está muy ligada a esta casona y a sus últimos 25 años. Ella me conoce y sin duda ha sido testigo de mi devenir. Aquí me senté a escuchar y a entrevistar a un montón de personalidades. Tuve oportunidad de conocer a todo tipo de gente y aprender de ellos. Presenté libros y también asistí a varias presentaciones y reuniones, escuché recitales de música de amigos y de otros que ni conocía. Y aun así, cada vez que entro, siempre es como la primera vez que lo hago. Miro para todos lados, paso la mirada por sus paredes, descubro qué hay de nuevo y qué sigue en su lugar como si el tiempo no transcurriera; me pregunto quiénes habrán pasado por allí, quiénes se habrán sentado en aquellas mesas, de qué habrán hablado. Y de igual modo, una y otra vez, sigo esperando que la casa me susurre historias, sus historias, las historias de todos los que alguna vez, al menos una, pasamos por allí.



Roxana Amarilla: “Hay que ir y entrar por la puerta”

Ella fue gestora de distinta actividades culturales en la ciudad de Corrientes. En la gestión de Norberto Lischinsky Roxana Amarilla llegó a lo que fue la subsecretaría de Cultura, desde ese lugar impulsó diferentes acciones. Hoy se encuentra trabajando en el ámbito nacional, Roxana es director del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de la Argentina (MATRA), dependiente del área de cultura de nación desde el 2011.

“En El Mariscal fue un punto de encuentro durante El Correntinazo. Es un lugar de movida cultural. Me han invitado a organizar ahí algunas charlas, seminarios, entre otras actividades. Fui a muestras, reuniones con artistas e intelectuales de todo el país que llegaban a Corrientes. Este es un Bar en un edificio importante e histórico para la ciudad. Se han generado y se generan muchas cosas. Cuando uno es habitué, yo fui habitué de El Mariscal, puertas adentro uno no percibe lo que puede generar junto a otras personas. Aún hoy cuando puedo volver a Corrientes así como voy a mi casa familiar también quiero pasar por El Mariscal. Decirte que era habitué significa que este lugar era parte de mi cotidianeidad, iba con frecuencia. Recuerdo que uno vez una periodista me preguntó cómo se hace para entrar El Mariscal. Me quedé helada ante esa pregunta y de una pieza le respondí - por la puerta. Este lugar siempre fue de puertas abiertas”, subrayó.



Gabriel Romero: “Tengo proyectado una galería de arte en El Mariscal”


“El Mariscal es mi casa. A principios de los 90 lo concebí junto a un amigo y después se sumó Alcides. A lo largo de estos 25 años creo que todos los días de mi vida pasé por el bar, parte de mi historia personal y cultural forma parte de este El Mariscal”, desliza Gabriel Romero. El arquitecto desde el llano armó este reductor cultural, hoy como presidente del Instituto de Cultura cuenta cómo vive su relación con el bar y los proyectos que tiene para el mismo.

“Aquí demás de una gran biblioteca hay obras plásticas, cuadros, fotografías. Hay obras por ejemplo de Julia Isidrez, artista paraguaya, porque me gustan mucho sus obras. Hay dos obras de ellas que están sobre el mueble de la biblioteca. Este lugar es una extensión de mi casa y mi casa es una extensión de El Mariscal. Hay cosas que van de un lugar a otro porque quiero conserva ese lugar familiar. Además en El Mariscal expusieron en estos años muchos artistas y pasaron muchos amigos, algunos de ellos que ya no están como Marily Morales Segovia, Oscar Portela, Juan José Folguerá, entre tantos. Alcides también tiene sus afectos en este lugar”, cuenta.

Gabriel tiene 55 años pero durante estos últimos 25 años pasó cada día por este bar, “aquí durante mucho tiempo se gestaron proyectos culturales. Ahora me toca a mí estar del otro lado del mostrador. Sin embargo desde este lugar nosotros fuimos críticos de la cultura oficial y de la poca flexibilidad que tiene la cultura que no atiende determinados proyectos. Hicimos muchas cosas acá con Norberto Lischinsky, Eduardo Sivori, Roxana Amarilla, pensábamos en muchas cosas y en cómo deberían funcionar esas cosas. Hemos traído a referentes culturales por fuera del estado provincial. Después la realidad me demuestró otra cosa. Cuando estás del otro lado te das cuenta que las cosas – como ciertos caminos burocráticos - no te permite avanzar en algunos frentes”, advierte.

Sin embargo desde este lugar se generaron ideas. “Aquí hay que hablar de Carlos Lezcano, Varela, Figueroa, quienes estuvieron en los comienzos. Cada uno de ellos arrimó a sus amigos e hicimos proyectos acá. Hemos editados libros al comienzo, no nos cerraron la cuestión económica pero si nos pareció importante sostener ese proyecto. Lo vamos a retomar en algún momento porque El Mariscal como sello editorial edito libros de autores fundamentales como Cacho González Vedoya”, destacó.

“Este lugar siempre tiene las puertas abiertas, Fernando Vargas Gómez contaba que la gente le preguntaba cómo se hacía para pertenecer a este círculo, cuando en realidad es un bar que estaba abierto para todos. Pero como todas las cosas marcó una época y quizás ahora le toque reinventarse en una etapa nueva de la sociedad con nuevos exponentes culturales. Aquí hay una gran biblioteca van a subsistir más allá de nosotros. También se está pensando en reactivar actividades en la planta alta. Tengo la idea de hacer una galería de arte porque me interesa mucho esa cuestión, me gusta, seguramente será el proyecto para los próximos años. Cuando termine mi paso por la cultura oficial voy a volver a dedicarme de lleno a este reducto. Voy a poder dedicarme a determinadas cosas que me interesan por desarrollar”, concluyó Gabriel Romero, hoy presidente del Instituto de Cultura.



Federico Molina: “Es la casa para dar el punta pie cultural”

El humorista y standapero recordó que El Mariscal fue uno de los primeros lugares de la ciudad abrió sus puertas para el Stand Up, mucho antes que el Teatro Oficial Juan de Vera. “Aquí fue uno de los primeros lugares donde se hicieron funciones de stand up. El clima en todo momento es agradable y las presentaciones ahí fueron siempre rodeada de amigos. Después que se consolidó este tipo de propuesta recién llegó escenario grande como el Teatro Vera. Incluso ahora Alcides nos recuerda que venimos de ahí, de ese reductor cultura y que ese fue la puerta para otros escenarios”, cuenta el humorista. Por su parte agrega que sigue siendo un punto cultural importante, “así como una vez a nosotros nos supieron abrir las puertas hoy El Mariscal sigue siendo el lugar para escuchar nuevas bandas, nuevos músicos, nuevos artistas y hacedores culturales”.



Pepo Bianucci: “Un refugio para compartir el arte”

El músico y gestor o promotor cultural Pepo Bianucci manifestó que de El Mariscal hay varias cosas que lo atraen mucho. “Es un espacio para compartir el arte. Ahí uno puede encontrar a un amigo simpático como Alcides Romero, quien es un anfitrión siempre a mano con humor y con un chiste al encuentro. El lugar es un ambiente muy lindo, creo que es el único lugar que queda de la verdadera bohemia correntina. Ahí los pocos locos que hay en la ciudad siguen yendo a este encuentro y para mí siempre es un gusto poder hacer música para ese tipo de gente”, comentó.

Por otra parte no recordó cuando fue la primera vez que tocó en El Mariscal. “Si recuerdo una oportunidad allá por los años 93 o 94, en aquel tiempo ir a Corrientes era toda una osadía desde Resistencia. Creo que tendría 19 años, no había ni por aproximación la movida cultura que hay ahora. En aquella ocasión toqué con Banda Armada, donde compartíamos con Lucio Sodja, Rubén Sosa y Pomelo Collante. También recuerdo ir con Marcelo Mutio a tocar, me surgen muchas imágenes. Por esos años El Mariscal era un lugar antológico, era un lugar de culto y ya estaba Alcides detrás de la barra como si fuera un busco escolar, una estatua de San Martín”, deslizó con una sonrisa Pepo. “25 años después ahí sigue Alcides”, subrayó.



Paulo Ferreyra: “El rincón para sosegar el día”

Es noche cerrada, en la ciudad se apaga lentamente los peatones, los micros, los autos. En algún rincón se ensancha esta penumbra. En El Mariscal su paredes reflejas cuadros de artistas locales, Alcides gruñe por momentos del otro lado del mostrador, en el lugar se prenden charlas improvisadas. Los recuerdos se me borran y no registré cuándo entre por primera vez, sí tengo presente que vuelvo, vuelvo.

Aquí llegan músicos, escritores, fotógrafos, artistas plásticos, trabajadores culturales, poetas, ansioses de beber de esas fuentes, también con sed de beber alguna bebida que unte la garganta en fuego. Muchos de los personajes que ahí llegan son habitués, pero las charlas y las ideas bullen en tiempo distintos, siempre dependen del humor de los presentes. Aquí se reúnen a sosegar el día.

El Mariscal se ha convertido en los últimos años en ese rincón donde se cobijan las charlas, los encuentros, la comida casera y de vez en cuando, el humor. He asistido a conciertos íntimos de música de la región, de jazz, de música cubana y folclore latinoamericano. Además de presentaciones de libros y muestras plásticas. Un hogar para compartir la cultura que somos.

Hace pocas semanas atrás mientras se elevaba un poca al aire por estos 25 años. Alguien deslizó que es un lugar infame, un “resto” bar. Otros desde hace tiempo repiten que El Mariscal es el único “bar desatendido por su propio dueño”, esa lógica se aplica porque no ven ahí un número en cada persona, no somos el signo pesos que camina y entra al bar, somos personas.




Una joya arquitectónica de Corrientes anclada a la historia de Adriano Nalda 

La casona que alberga desde hace 25 años al Café El Mariscal fue protagonista de muchos hechos históricos de Corrientes. Su ubicación en la esquina de Salta y Carlos Pellegrini –a sólo 100 metros de la sede gubernamental y centro cívico- la ubican como testigo mudo de importantes acontecimientos para la ciudad.

De la información que hay disponible se sabe que el edificio fue construido alrededor del año 1860 y que desde el principio desempeñó distintas funciones. Vivienda familiar, almacén de ramos generales, pulpería, hospital de sangre en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza, oficinas particulares y dependencias públicas, y en los últimos tiempos café y centro cultural.

Entre los datos arquitectónicos se sabe -además de su construcción en 1860- que este edificio histórico con 158 años de vida, es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura del período Confederal correntino.

Se trata de una estructura edilicia de volumen contundente, de dos plantas, con balcón corrido con barandal y remate con un refinado pretil de hierro. En una esquina sin ochava, las pilastras apareadas en ángulo con doble puerta de ingreso a ambas calles y la particular solución de arcos de medio punto en la planta baja y arcos ojivales en las ventanas altas. Es uno de los primeros ejemplos en Corrientes donde el clasicismo italiano incorpora elementos neogóticos.

En general el edificio mantiene la forma original en un singular estilo neogótico siendo de los primeros edificios de altura de la ciudad. Fue declarado a nivel nacional en 1986, parte del Área Monumental de la Playa 25 de Mayo.

La casona fue, según algunos historiadores lugareños, la pulpería donde recalaba cotidianamente José Hernández, el del “Martín Fierro”, durante su temporada en Corrientes, en la que ocupó cargos públicos y se desempeñó como periodista. También fue hospital de campaña durante la fratricida guerra del Paraguay; y según un aviso de 1931, del desaparecido diario “Norte”, el “Almacén por mayor “El Vasco” de Adriano Nalda”.

Los datos concretos que se tienen es que en esta Casa funcionó hasta 1895 la firma comercial Bustindy i Castillón, pero desde ese año se reconoce a la sociedad Castillón – Nalda y Cía como propietaria. En 1901 pasa a llamarse Castillón y Nalda, pero definitivamente queda el nombre de Adriano Nalda e Hijos aproximadamente hacia 1930.

El Vasco
Adriano Nalda fue un español que se instaló en Corrientes hacia 1893, primero al servicio de una casa comercial y finalmente como propietario del importante negocio mayorista de ramos generales “El Vasco”, se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la historia económica de la provincia. Hacia 1900 se remató el ingenio azucarero “Primer Correntino” en Santa Ana de los Guácaras, cuyos trabajos habían cesado y, junto con su socio José Castillón adquirieron la fábrica. La empresa tomó a partir de ese momento una dinámica inusitada y marcó uno de los puntos más altos del desarrollo industrial de Corrientes.

La filosofía del éxito económico fue el desafío de vida de Nalda; progreso en lo material que logró plasmar en un estilo de vida burgués. A nivel social, integró círculos cerrados como el del Jockey Club, el del Hotel-café Buenos Aires y el de la Sociedad Correntina de Hacendados, entre otros ámbitos que ocupaban los sectores superiores de la sociedad correntina.

Fue uno de los primeros en compatibilizar en la casona de la esquina de Salta y Carlos Pellegrini, la función comercial con la residencial, dado que en la planta baja funcionaban las oficinas y un almacén de ramos generales pertenecientes a Adriano Nalda, mientras que en los altos -hoy el segundo piso- se encontraba la vivienda familiar. De allí que el edificio lleve el nombre de Casa Nalda.

Su dueño fue uno de los primeros en utilizar la fotografía para difundir sus empresas, tanto el almacén “El Vasco” como las instalaciones del ingenio. Desde álbumes y revistas correntinas hasta revistas de Buenos Aires reprodujeron estas imágenes, las que simbolizaban el esplendor de la “La California Argentina” como se dio a llamar a esta provincia en un número especial dedicado a Corrientes de la mítica Caras y Caretas de marzo de 1937.

En el caso de la Casa Nalda, edificio permaneció como oficinas de la familia hasta cerca de la década de 70 y luego fue alquilada para distintas oficinas estatales hasta 1994 cuando se habilita como Café El Mariscal.

En esta foto el empresario exhibe su flota de camiones y operarios.


Fuentes:
“La Ciudad de Corrientes. Imágenes urbanas de su pasado y su presente” de Ángela Sánchez Negrete y Gabriel Romero.

“La evolución urbana y arquitectónica de Corrientes. Tomo II (1850-1988)” de Ramón Gutiérrez y Ángela Sánchez Negrete.

“La alta burguesía urbana de Corrientes en las primeras décadas del siglo XX”. de Adriana Covalova.

“La Nación” y el café “El Mariscal”. Nota periodística de Darwy Berti, publicada en www.momaradú.com el 5 de octubre de 2011.




La mesa de los dinosaurios 


El último viernes de cada mes, al mediodía, en el Café El Mariscal dispone una larga mesa en la que los comensales cumplen con una cita, casi ineludible: el tradicional almuerzo de los dinosaurios. El ritual gastronómico se mantiene desde hace 14 años en forma ininterrumpida, y surgió por iniciativa de los decanos del periodismo correntino -ya jubilados algunos-, que en su momento lo impulsaron como una forma de reencontrarse fuera de las redacciones de los diarios, para intercambiar puntos de vista y aprovechar para departir con algún invitado especial. Estos encuentros no se reducen sólo a la cita mensual; de lunes a viernes cada mañana se los puede ver conversar, discutir y hasta leer algún artículo periodístico, libro o publicación local, nacional o internacional en su rincón a un lado de la puerta. Todo aquello que pueda caer en sus manos y despierte su interés, será el centro de análisis político, sociológico y hasta psicológico de los integrantes de esa mesa. Allí está su mesa, y allí junto a ella, hay una galería de fotografías de los que ya fallecieron. Faltan varios, pero hasta el momento se encuentran Juan José Folguerá, Girala Yampey, Carlos Gelmi, Ernesto Veragua y Mario “Chaque” Mauriño.

Todo comenzó mucho antes del 2004, por iniciativa de varios de estos hombres de las letras y la prensa local. En lo comienzos participaban Hugo Vallejos, Marcelo Fernández, Mario Roteta Lacarrié, Juan Manuel Lubary, Mario “Chaque” Mauriño, Carlos Gelmi, Darwy Berti, Ernesto Veragua, Omar Vallejos y Miguel Meza. Con los años, varios fallecieron, pero otros se fueron sumando. Así se incorporaron a la mesa de los dinosaurios, periodistas más jóvenes, escritores, inclusive de otras profesiones, pero de alguna forma siempre vinculados a las letras y a la cultura local. Girala Yampey, Arturo Zamudio Barrios, Carlos Buratti, Hugo Santander, José Cazorla Fábrega, Fernando Abelenda, Javier Vallejos Amil, Alejandro Mauriño, José Miguel Bonet, Ramón “Taka” Benítez, entre otros.

Más allá de la carrera periodística, literaria, o de la profesión que hayan desempenado a lo largo de su vida, todos ellos han sido y son testigos de los cambios que se han dado en el mundo, en el país y sobre todo en Corrientes. Y cada uno a su modo, permanentemente lo refleja en su accionar diario, en las anécdotas que comparte y en los análisis que realiza sobre hechos particulares. Escucharlos hablar, compartir impresiones, ideas, teorías, experiencias es también aprender sobre Corrientes y la Argentina.