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“La hoja es el equivalente a la vida”

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lunes, 14 de marzo de 2011

Zitto amaba la vida


Lucas Segovia está realizando la gira “por 35 años de memoria”, estuvo hace unos días atrás en Corrientes, recorrerá gran parte del país en esta nueva gira. Como no podía ser de otra manera, charlamos con Lucas en el pasillo, casi a las apuras, pero sobrevoló en la conversación su padre y su obra.


por paulo ferreyra

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Estuvo este verano en distintos escenarios folclóricos, la Fiesta Nacional del Chamame, Cosquín, entre otros. Pero ahora pasó nuevamente por Corrientes en el escenario del Museo de Artesanías. “Por 35 años de memoria”, la obra de Lucas Segovia, recorre centros culturales, bibliotecas públicas y universidades. El kilómetro 0 fue fijado en Resistencia y la capital de Corrientes es la segunda parada de un itinerario que incluye Malabrigo, Vera, Santa Fe, Rosario, San Lorenzo, Capital, La Matanza, Baradero, Santa Rosa, La Pampa, Río Colorado, Sierra Grande, Trelew, Comodoro Rivadavia, Puerto San Julián y Río Gallegos.

Lucas camina de un lugar a otro, saluda a la gente al pasar, su hermano también está inquieto de un lugar a otro y no deja de ofrecer los discos de Lucas, mientras nosotros lo saludamos y le robamos un minuto. Con tono afable Lucas acepta sacarlo un poco de contexto, vamos hablar de su padre y del presente.

El año pasado hubo un gran movimiento en torno al 8 de septiembre, tanto en Corrientes como en Resistencia, qué significa para vos ese día.

El 8 de septiembre es un día especial porque se recuerda la desaparición del artista, del hombre, del militante, del compañero de mayor trascendencia en la juventud del chaco. Zitto Segovia dejó de ser de la familia para pertenecer a un pueblo que lo recuerda todos los años y dejó una obra importante para las nuevas generaciones. Eso lo que nosotros celebramos, más que un homenaje, celebramos la victoria del canto. El canto que Zitto venía buscando con mucho sacrificio, con mucho trabajo. Es increíble ver hoy en día a las nuevas generaciones adoptando su repertorio y también a los de su misma generación. Produce una alegría enorme ver que los músicos hagan hincapié en contar la historia de un pueblo que se llama chaco, difundiendo esto por todo el país. El Chaco tiene mucho para aportar al país.

Tu presente musical es una prolongación de esa cuna musiquero.

Nosotros aprendimos muchísimos con papá. Lo que hoy vivimos lo absorbimos en nuestra casa. La militancia del arte y la solidaridad por sobre todas las cosas. Siempre nos enseñó a vivir de lo que nos gusta por más que tengas dos monedas en el bolsillo; si uno hace lo que le gusta va hacer el hombre más feliz del universo. Zitto amaba la vida, era un hombre completamente feliz. Porque hacia lo que le gustaba y se pudo dar el lujo de componer en el género que a él le gustaba, más allá de que no era comercial en ese momento. Él sabia que en algún momento esa canción iba a llegar al pueblo. Nosotros como hijos – por tener un referente en la casa –por supuesto que estamos muy orgullosos de su trabajo y de su carrera, no queremos fracasar ante tanto potencial cultural en la familia.

¿Qué te produce el río hoy, hay sensaciones encontradas?

A mí me marco muchísimo el río, Zitto era un pescador empedernido, y eso nos transmitió a nosotros. Mi familia se crió a orillas del rio. Cuando muere Zitto yo deje de ir a pescar durante muchos años, hasta que me di cuenta que el río siempre estuvo ahí y que simplemente fue el destino de un musiquero. Por eso compuse la canción que se llama “el rio va”, reconciliándome con el río. Aceptando la realidad del destino.

Por ahí en el algún momento se había dicho que era una canción para Zitto.

En es una canción dedicada al río, después de muchos años conseguí volver al rio y entonces pude reconciliarme con el río. Ahora llevo a mis hijos al río, vamos a pescar, a disfrutar del paisaje que te da el rio, de esta naturaleza litoraleña que nosotros defendemos. No quise privarme del río que hace miles de años que está ahí. Nosotros solo usufructuamos de toda esa naturaleza hermosa que tenemos en el litoral. Esta vez pasó con el rio, como puede pasar con otras cuestiones. Simplemente fue el destino.

Hoy tu obra también está marcando un nuevo rumbo, con Melitona estás poniendo el acento en la historia del Chaco.

Melitona es la historia más profunda de la historia de nuestro Chaco, escondida por el estado nacional por más de 80 años. Es muy gratificante que después de esa obra se empiece a investigar lo que fue la masacre de Napalpi. Nosotros simplemente quisimos contarle al país – así como pasó en Margarita Belén o en La Forestal, también hubo en la colonia de Napalpi una masacre donde se mataron a más de 500 trabajadores, obreros aborígenes, entre ellos también correntinos, santiagueños. Hombres y mujeres trabajadores que reclamaban mejor salario, salud, educación para sus hijos. Queremos reivindicar al pueblo aborigen porque ellos son los dueños de estas tierras. Esa es la obra y la alegría de poder compartirla con músicos amigos como Rafael Amor, Bruno Arias, Antonio Tarrago Ros, que son hermanos del caminos con quienes nos cruzamos y venimos haciendo diferentes cosas.

En este último tiempo se te ve con mucha actividad, casi sin descansar de un lugar a otro.

La gente a veces piensa que el artista vive bien, vive fácil. Sin embargo el artista paga la luz, el agua, el teléfono, la vivienda, y no tiene ingresos fijos como tienen otros trabajadores, entonces nos cuesta muchísimo sacrificio. Creo que cuando el artista se muere deja más deuda que ganancias. Pero bueno, mientras podamos hacer esto que nos gusta. Lo importante es poder vivir feliz y reivindicar la realidad de nuestra provincia y enseñarles a nuestros hijos la historia profunda de nuestro Chaco.

miércoles, 2 de marzo de 2011

“Soy felíz tocando esta música”


Esta expresión nace de un apasionado por nuestra música, Lucas Monzón, quien el año pasado cerró un 2010 muy positivo en cuanto a presentaciones como solista y junto al grupo Amandaye. Su disco Verde Profundo, título de una composición suya, ya recorrió el país y en una pausa entre tanto andar nos juntamos para charlar sobre su experiencia musical.

Por paulo ferreyra para corrienteschamame.com

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


“En el momento previo a subir al escenario me siento muy bien. Siempre es una alegría enorme poder tocar, fuera donde fuera. Los caminos de la música y el poder vivir de la música es una alegría enorme, creo que soy un privilegiado que se le ha concedido esa dicha de poder tocar y vivir de esto”, así comenzamos una charla con Lucas Monzón antes de subir al escenario de la Peña Zito Segovia de la ciudad de Resistencia.


“El repertorio es bastante variado dentro del chamame, con algunos temas instrumentales y otros cantados por un gran amigo como Miguel Tayara. Va a ver músicos invitados también, un amigo que se esta viviendo de charata que va a estar presente, Germán Calves que es un gran compositor charatense. Además voy a presentar un joyita que también va a tocar conmigo, que es mi alumno que tiene 15 años, va a tocar algunos temas para que se vaya fogueando en el ambiente.


En tus presentaciones siempre estas presentando temas tuyos, ¿qué podemos encontrar en tu disco?.


Es un disco donde se puede hallar muchos colores, básicamente es un disco tradicional. Con un sello particular que es la forma como aprendí a tocar y como ejecuto el acordeón. El máximo respeto a la música y que suene lo mejor posible fueron mis objetivos. Este disco lo grabe en el 2004 y salió recién en el 2006, tuve muchos inconvenientes pero al final salió. Es un disco que lo estuve difundiendo por todo el país.


¿Qué significa para vos la incursión en Amandaye?


Por supuesto, la experiencia me sigue dando muchísimas satisfacciones, es un grupo con cantantes excepcionales y además con un grupo que a mí me gusta. Creo que suena muy bien y se manifiesta de manera novedosa, yo lo escuchaba mucho antes y después cuando me convocaron fue una alegría enorme.


En un lugar tan particular como la peña Zito Segovia, es inevitable preguntarte si influyó en tu formación musical.


Zito Segovia es un afluente muy interesante dentro de la música. Los que venimos después de él siempre tenemos en cuenta a los músicos que son de nuestra tierra. Un cantor que nos abandonó muy pronto pero su trayectoria se extendió por todo el país. Por nuestra parte es importante recordarlo todo el tiempo, es un referente indiscutido.


En tu disco encontramos composiciones tuyas, como Piguén Noraltá, Verde profundo y Réquiem de los árboles, ¿en qué te inspiras?.


Las composiciones que tengo son un poco “no tan tradicionales” si se permite la expresión. En mis composiciones hay muchos colores, mucho clima, por ahí en una Peña no quiero aburrir así que toco otra cosa, pero lo mío es más armónico. Estudio constantemente para que el chamame tenga otro vuelo y llegue a otra parte del país, hay lugares donde el chamame todavía no entra y busco que pueda entrar con otro estilo. El chamame tiene una riqueza melódica y armónica increíble.


Además la cadencia del chamame es indiscutida.


El estilo del chamame es único, como todos los ritmos que hay en nuestro país. Desde chico aprendí el lenguaje del chamame, y me siento bien tocando esta música. Además pienso que si soy feliz tocando esta música puedo hacer feliz a otras personas. No me podría mentir.

Mi viejo era un gran chamamecero, porque el escuchaba y me fue enseñando los grandes del chamame. Creo firmemente que la música no la limita una calle o un puente. Tocaba chamame muy lejos de donde nace, tiene que ver con un gusto que florece en el seno familiar, esa formación sin dudas que es clave y queda para toda la vida.


Qué sensaciones te produce la enseñanza, pues sabemos que ya tenés unos cuantos alumnos.


Con los alumnos es maravilloso, para mí como experiencia es maravillosa, mis alumnos antes que nada son grandes personas. Eso me impulsa a mostrarlo, ayudarlo y apoyarlo. Acercarlo al ambiente. Quiero que comparta conmigo los momentos felices que yo paso sobre el escenario y que él lo pueda vivir, que no sea lo mío simplemente un relato sino que él lo viva en carne propia.