"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

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“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

viernes, 26 de agosto de 2011

“El chamame es un puente directo”


La noche está cerrada en Esquina, llegando a la casa de Javier Herrera los árboles custodian la entrada y velan por la paz del lugar. Javier es el acordeonista del Conjunto San Martín, quienes ya han grabado dos discos, “volviendo a Esquina” y “vocación chamamecera”. Estamos en los primeros días de agosto, las bajas temperaturas se hacen sentir aunque el anfitrión nos invita a tomar algo para apagar el frío. Rodeados de cuadros y discos chamameceros hablamos de música y del paisaje esquinence.

Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



“Recuerdo una frase que dice que nadie es profeta en su tierra. Pues cuando siento lo que nos está pasando en Esquina creo que no somos profetas en nuestra tierra”, dispara Javier. El es profesor de Educación Física, trabaja en escuelas de este pueblo y aprendió a tocar el acordeón en Buenos Aires, donde estudio y también trabajó.


Javier Herrera me recibe en su casa y apagamos el frío mientras bebemos algo. “Aquí en Esquina hay muchos músicos – comenta – por ejemplo Tito González, un bandoneonista excepcional que tocó con Ramón Merlo durante mucho tiempo, pero además toco con los músicos que venían aquí como Isaco, Montiel o Cocomarola. A veces uno valora más lo que viene de afuera. Aquí tenemos grandes conjuntos como Taraguí Trío o Ñanderekó.


El Conjunto San Martín estuvo en la ciudad de Buenos Aires en el mes de Julio promocionando su segundo material discográfico, Vocación Chamamecera. En la oportunidad visitaron el estudio de Radio Nacional Folclórica donde hicieron pública su quinta presentación en la Casa de Corrientes. Además esa noche tocaron junto a Juan Manuel Silveira, Luís Cardozo y Manuelito Cruz.


Cuando mediaba la presentación del conjunto San Martínl Carlos Obregón, importante difusor de música en aquellos pagos, interrumpió la velada para algo especial. En ese momento se le hizo entrega al conjunto San Martín del mítico “poncho montielero” a cada integrante del conjunto. Fueron llamando a distintas personas para la entrega, a Federico Obregon, le entregó Adriana, esposa de Carlos Obregón. A Osvaldito Ramírez le entrego Lorenzo Gómez, fervoroso seguidor de Conjunto San Martín y hermano del gran acordeonista ¨Gomecito¨. A Javier Herrera le entregó el poncho Blasito Martínez Riera.


El día sábado el conjunto abrió el fuelle en el Centro de Residentes Correntinos de La Plata y el domingo – quizás el día más histórico del conjunto tocaron en el Salón Verdi de la Boca, considerado el Templo del Chamame, en ese mismo escenario se presentó por primera vez el Cuarteto Santa Ana de Montiel e Isaco Abitbol allá por 1942. “La gente sorprendida aplaudía cada tema y como frutilla del postre interpretamos Villanueva con glosas de Carlos Serial, cantando a dúo con Osvaldito Ramírez”, comentó Javier.


Recorriendo las calles de Esquina, sus casas añejas y su costanera coqueteando con el río me entero de que hace poco hubo un festival y el Conjunto San Martín no estuvo presente. “No nos invitaron ni siquiera para mostrar lo que hacemos, sin embargo la adhesión que tenemos de Antonio Tarragó Ros, Carlos Serial, Ernestito Montiel, Ariel Acuña, entre otros, toda esa energía nos ayuda a sobrellevar los malos tragos”, comenta Javier.



“A gustar del chamame”


Javier aprendió de grande a tocar el acordeón. En su casa cuenta que su papá escuchaba chamame, “siempre había chamame en el auto”, dispara. “Sentía una atracción, me decía algún día voy aprender a tocar el acordeón”. Javier vacila y sostiene que tenía entre 15 o 17 años cuando estando en Buenos Aires le pide a su padre que le acerque el acordeón que era de su abuelo, lo iba hacer arreglar e iba aprender a ejecutarlo. “Papá rezongó un poco porque pensó que iba a guardar el acordeón y no iba a usarlo. Sin embargo no sólo lo arreglé sino que también aprendía a tocar, empecé a involucrarme con el acordeón, a gustar del chamame”.


Con el tiempo Javier fue afinando su oído, el chamame lo fue envolviendo cada vez más. “Tengo un montón de discos de chamame – cuenta – pero me fui inclinando por la música de Montiel. Me abuelo tocaba el acordeón, no lo conocí mucho pero desde que comencé a tocar aquí en Esquina mucha gente se me acerca y me cuenta cosas de mi abuelo. Entre las cosas que fui conociendo de mi abuelo lo más curioso fue saber que tenía una pista de Baile en la ciudad de Bueno Aires, en la Ferrer, que se llamaba Club San Martín”.


Javier esta contento, su sonrisa lo remonta a los recuerdos reciente del conjunto y su alegría se contagia en cada anécdota. “Muchas cosas se fueron sucediendo y alimentaron mi deseo de seguir estudiando y disfrutando también de la música litoraleña”.


Caminando por la costanera, escuchando el silencio del río y de los pescadores, pienso cómo se traduce todo eso en un chamame. Javier no busca mucha respuesta, casi como una bala sentencia, “sin darte cuenta, cada nota, cada compas del chamame esta representando el paisaje y el entorno donde nació la música. Más allá del lugar donde se escuche nuestra música la raíz del chamame siempre va a estar acá, en el litoral argentino. El cancionero popular esta cargado de temas que transmiten todo el poder de la naturaleza litoraleña, los temas cantados que hablan del destierro, de la lejania del pago, del amor, y enseguida florecen Mario Millan Medina o Mario Bofill describiendo nuestras costumbres”, confieza Javier.



Naturaleza y juventud


Compartimos con Javier Herrera sobre las inquietudes que se dispararon en corrienteschamame.com sobre si el chamame debe volverse en sus contenidos más urbano. Siempre hablando desde el punto de vista de las letras. “No creo que le guste o cuanto le puede gustar al chamamecero que esta música se vuelva urbana. La gente del chamame en Buenos Aires buscar tener contacto con ese lugar que dejaron su familia o sus amigos a través de la música, el chamame es el puente con ese sentimiento que llevan adentro. La gente que conoce de chamame busca el sentido tradicional de la música”.


En los discos de Javier ciertamente hay lugar para muchos músicos chamameceros. El esucha a los músicos de su generación, aunque advierte que en Esquina no hay múchos jóvenes que toquen chamame. “Si miramos un poco más afuera – comenta – esucho a Manuelito Cruz y Ernestito Montiel, son grandísimas personas y muy buenos compañeros. Angel Montiel por ejemplo, con 20 años tiene uno de los bandoneones más grandes que hay en la actualidad, toca con un sentimiento y una capacidad increible.



Vocación chamamecera


Con respecto a la diferencia entre el primer y segundo disco del grupo Javier está convencido que hubo un crecimiento. “Se nota mucho en la calidad interpretativa, en realidad hay muchas diferencias. Crecimos”, cuenta y una sonrisa mezclada con orgullo se dibuja en su rostro. “En el primer disco grabamos con dos voces invitadas, una de ellas fue Osvaldito Ramírez que terminó formando parte de nuestro conjunto. Hoy en día todos elogian la voz de Osvaldito.


Cada disco trajo consigo temas nuevos, entre ellos rascatamos “El timbo”, tema donde sobrevuelan la reunión familiar, la musiqueada y el asado del domingo. “También hay un tema que se titula “Karaí Salvador”, comenta Javier, es un tema dedicado a mi abuelo y a mi papá, pues los dos se llamaban Salvador.


A la hora de hablar de las composiciones Javier advierte que tiene “capacidad limitada”. Si bien comenzó a tocar el acordeón y aprendió a tocar los temas clásicos popo a poco se fue despertando “una parte cretiva sobre la música. Cuando vivía en Buenos Aires todo era más difícil, pues las distancia entre un lugar y otro te pueden llevar horas. En cambio aquí en Esquina tengo uno hora libre entre clase y clase y vengo a casa y tomo el acordeón para seguir tocando”. Allá era imposible hacer eso, salvo que se lleve el acordeón consigo, aunque Javier no tarde en aclarar que su clave pasar por el ensayo permanente.

viernes, 19 de agosto de 2011

Mainumby

El acordeonista Raúl Barboza estuvo en el mes de julio en Puerto Tirol. En la localidad se presentaba un video donde el músico grabó el tema Puerto Tirol con los chicos de la Asociación Civil Cruce Joven, hablamos con ellos también y nos contaron de su actividad. En Buenos Aires el músico presenta “el árbol y el colibrí”, su recién producción discográfica. “El colibrí – o el mainumby – era el pájaro sagrado de los guaraníes. Yo soy descendientes de guaraní, sin ninguna duda entonces para mi cultura también es importante. Soy un trabajador que quiere y ama a su música y a las otras músicas, por eso no las toco para no tocarlas mal”, advierte.

Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


Esta historia comienza el 8 de enero. “Los chicos recién me recuerdan bien el día, tienen la memoria mucho más fresca”, advierte Raúl Barboza. Estamos en el centro Cultural de Puerto Tirol, los chicos llegan desde el Paraje Cruce Viejo, el pueblo se arrima tímidamente y el acordeonista va saludando y sacándose fotos con quienes se arriban junto a él. El clima está fresco y el sol coquetea con el horizonte.

Con una sonrisa silenciosa y una amabilidad desbordante, María Lila Biner, coordinadora de la Asociación Civil Cruce Joven nos cuenta que dentro de la asociación cuentan con el proyecto de Artistas Comunitarios. Aquí van chicos desde los 7 años hasta una abuela de 50, al ser un programa comunitario todos están invitados a formar parte. La actividad se llevan a cabo en la zona rural de Puerto Tirol, en el paraje Cruce Viejo y zona de influencia. “El proyecto tiene como objetivo la inclusión social, la igualdad de oportunidades y la formación musical”, comenta Lila.

Los chicos se concentran los días sábados desde las 9.30 hasta las 5 de la tarde. “Se hacen clases individuales de música y después el ensayo con la orquesta”, comenta Lila. “Ya llevamos tres años y medio con este trabajo, los chicos que quieren optar por la formación musical profesional pueden hacerlo a partir de la formación que reciben aquí, en este momento vienen profesores de Resistencia y los chicos más grandes enseñan a los que recién se insertan al proyecto”.

Estamos en el fondo del Centro Cultural, los chicos pasan y le hacen seña a Lila, ella los mira y se ríe. Por momentos la alegría casi es contagiosa. El 8 de enero Raúl Barboza estuvo con ellos, “nos dimos el gusto y el placer de grabar en nuestra sede el chamame Puerto Tirol. Acompañamos al maestro Raúl Barboza. Después compartimos un almuerzo, además tuvimos el privilegio que él nos diera una clase sobre ritmos de chamame y sobre el sonido del acordeón. Fue una experiencia enriquecedora para los chicos y para los grandes”.


El Árbol y el Colibrí

Raúl Barboza llega pasado las siete de la tarde, hace tiempo el sol se abrazó al horizonte y el frio vuelve apretar en estos días de julio. El acordeonista recibe saludos, conversa con unos y con otros, el mate no tarde en llegar mientras sus músicos preparan todo para tocar. “En realidad me hubiera gustado estar mucho más tiempo – comenta – en todo caso estoy contento en poder participar de esta reunión, de ver lo que hemos hecho a principio de enero, el 8 de enero me dijeron los chicos. Tengo que viajar a Buenos Aires esta noche en ómnibus porque nuestro móvil tuvo un desperfecto, así que no disponemos de tiempo para salir más tarde. Pero lo importante es que estoy y con mucho placer de acompañar estas cosas.

En Buenos Aires estás presentando el Disco “El árbol y el colibrí”, un disco con mucho color y aromas del litoral.

Escucho y respeto todo tipo de música, pero no tengo necesidad de tomar formas musicales de otras culturas para manifestar lo que siento. A veces encuentro similitudes sonoras en algunos ritmos del Brasil, algunos ritmos o giros musicales venezolanos, que hay en nuestra indoamericalatina. Entonces veo que la música que práctico se acercan a los colores de las diferentes músicas del mundo. Porque cuando yo escucho en Suiza un acordeón de dos hileras noto que el ritmos y la melodía no tiene nada que ver con nuestros ritmos y melodías. Lo que si hay es sonido.

Supongamos que no puedo hablar el alemán, pero hay un sonido vocal, y ese sonido me dice usa los mismos instrumentos que yo para comunicarse. Lo mismo pasa con los acordeonista de cualquier parte del mundo. Hay giros y colores que son muy similares. Cuando uno ve el arcoíris en distintas partes del mismo siempre es el mismo, los colores y su frescura. Por eso yo no tengo necesidad de buscar otras formas musicales para hacer creer que yo soy un buen músico. Yo no soy un buen músico, soy un trabajador que quiere y ama a su música y a las otras músicas, por eso no las toco para no tocarlas mal.

Quienes te escuchamos a menudo nombrar la naturaleza siempre están los pájaros, pero en este disco en particular el Colibrí, ¿por qué?

El colibrí es un símbolo de los guaraníes. El existir para los guaraníes está ligado al Colibrí. El tiene un viaje que va del mundo visible al mundo invisible. El no visible para nosotros. Entonces el colibrí es un pájaro mítico, es un ave que simboliza esa relación del hombre con el mundo de los espíritus. El colibrí es una bella criatura de Dios, es un pájaro muy veloz, puede subir y bajar, va hacia adelante y hacia atrás, hay diferentes tipos de colibrí con diferentes ejemplares de pico para introducir el mismo en diferentes tipos de flores. Es una creación maravillosa, cada vez que veo un ave, ha sido creado para determinados actos y el colibrí es un pajarito que me gusta mucho. El colibrí – o el mainumby – era el pájaro sagrado de los guaraníes. Yo soy descendiente de guaraní, sin ninguna duda entonces para mi cultura también es importante.

Hay un tema de tu disco anterior, “Cherógape”, que me interesaría que cuentes cómo surgió y que pensamientos sobrevuelan este chamame.

Yo tengo mi casa física. En realidad tengo muchas casas físicas, no hablo de propiedad, hablo de lugares donde yo puedo ir a reposar mi esqueleto, mi materia. En Buenos Aires, en Francia, después las casa de los amigos que siempre me dicen –“cuando andas por acá vení, llama y entrar”. Puedo decir que con los años aprendí que no es – para mí - estrictamente necesario tener la propiedad.

Hay personas que son felices de decir yo tengo mi propiedad, y me parece muy bien. Es algo en lo que hay que pensar porque es una especie de futuro. Ahora yo me he criado libre, me he criado en libertad de pensamiento y estoy atado al amor de mi tierra, estoy atado a la lengua guaraní, a las melodías de esta tierra, a los paisajes de esta tierra. Sin embargo cuando yo veo el paisaje de otros mundos – pájaros de otros mundos – también los amo de la misma manera que yo amo la primera visión que yo tuve del mundo que fue acá en Argentina. Es cierto que no veo al hornero, no hay el pilincho, el gorrión hay, pero hay otros pájaros, la madre tierra les da vida y nacen otros árboles y otros pájaros. Entonces es cierto que yo tengo una cultura guaraní – esa cultura guaraní yo la comparto de la misma manera que yo intento absorber las otras culturas.

El ser generoso no es solamente dar sino también saber recibir. La generosidad es eso, no tratar de imponer nada, simplemente mostrar lo que se tiene. Se da lo que se solicita, estar dispuesto a escuchar y estar dispuesto a acompañar a quien necesita una compañía. La música además tiene el lenguaje del amor y no hay muchas necesidades de dar explicaciones, cuando una melodía es tocada con amor y belleza.

Una última antes de despedirnos. Estuviste trabajando en el disco de los Hermanos Núñez y Chacho Ruíz Guiñazú, ¿cómo fue esa producción?

He vivido más de siete décadas y cuando alguien me necesita por cualquier razón que fuere artística yo estoy disponible. No voy a decir que no, no me niego a la vida. Si yo veo que puedo como voy a rehusar al placer de tocar juntos. Ahora bien, hay cosas que no puedo hacer, soy muy cuidadoso de las cosas que puedo y no puedo hacer. No puedo ir a tocar con un grupo que de repente no siente lo que quiere exponer entonces yo no me niego sino que esperare que tengan una razón porque que yo pueda estar junto a ellos.

Los Núñez son músicos que tienen un enorme concepto sobre la música, son respetuosos, yo hablo a nivel musical, hablo a nivel musical porque no los conozco individualmente. Salvo al muchacho que toca el bandoneón – Juan Núñez – que es con quien más he podido conversar y me parece una excelente persona. Yo me base en el conocimiento que tengo de este joven para aceptar estar con ellos. El hecho que ellos hayan tocado un tema mío no es porque yo lo haya impuesto, simplemente ellos me pidieron. Yo nunca impongo nada, no es mi manera de trabajar o hacer las cosas en la vida.

martes, 16 de agosto de 2011

“Revalorizar nuestras cosas”


El dúo esquínense Fuelles Correntino está próximo a cumplir veinte años con la música. En esta entrevista dialogamos con Emiliano sobre Chamame aborigen, su producción discográfica más reciente. “Pedro trabajó muchísimo en este disco, investigando y haciendo los arreglos de los temas nuevos y de lo que hemos versionados en esta producción”, destacó Emiliano que no deja de nombrar a su hermano en cada momento.


Por paulo ferreyra especial para corrienteschamame.com - paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



“Tenemos muchos chamameceros en Esquina, hay unos muchachos que no recuerdo el nombre pero que son hermanos y que tocan por todos lados. Son muy buenos. Tenés que conocerlos”, me dicen en su tierra. Camino y pregunto para entrevista a un grupo chamamecero del lugar, hasta que alguien me dicen el nombre, “Fuelles Correntinos – me dicen – ellos son de acá y hay que escucharlos”.

Dejo atrás el río, la costanera, las casas más antiguas de la ciudad, los pájaros, la historia de Corrientes. En otras palabras dejo Esquina y voy a Corrientes. Aún queda en mí el vaivén de los árboles al son del viento, el sur de la provincia tiene cosas increíbles. Ahora hay aroma a café, gente que se cruza de un lugar a otro, risas de niños y de grandes. Después de tantas idas y venidas nos encontramos con Emiliano, el chamame vuelve a tomar el centro de la escena.

El último disco de este dúo chamamecero ya ha vendido más de 7 mil disco en todo el país, como coronación tuvo varias nominaciones a los Premios Gardel. Chamame aborigen ya ha pasado la frontera del país, su ventas vienen bien en Chile, Brasil y en Paraguay.

“Nosotros este año en octubre cumplimos veinte años con el chamame, pero ocho años atrás nació como un interrogante qué pasaba antes con nuestros grandes maestros, porque hay mucha información y biografías de Montiel, Tránsito y de don Isaco, entre otros. Pero muy poco se sabe del chamame para atrás, sabemos de Mario Millán Medina, sabemos de Valenzuela, sabes de otros autores que están antes de 1930 que fue el auge del chamame. Nuestra atención estuvo puesta en hurgar esa parte de la historia”, comenta Emiliano y su entusiasmo comienza a crecer.

“Fuimos hurgando en esa parte de la historia, fuimos investigando sobre los instrumentos autóctonos guaraníes, si había o no había, qué pasaba con la música en ese período y antes también. Fuimos hurgando en esa parte de la historia, con amigos y nos enchamigamos con gente de Córdoba que tenía información sobre los guaraníes. Terminamos con un universo guaraní muy importante y que merecía rescatarlo, ponerlo en un disco y así fue que llegamos al disco Chamame aborigen. Nos quedó corto el disco, porque fueron ocho años de investigación y entonces quizás podamos desarrollarlo en otro disco.

¿Como el vuelo de un pájaro revoletea por ahí el chamame, desde su etimología?

Es una música que empieza con los rituales guaraníes y los festejos. Chamame tiene dos corrientes teóricas, una la corrientes que dice chama a me – lo que sería un baile ritual en épocas donde había que agradecer a ñandeyara o papatenonde la cosecha abundante. La otra vertiente, es una palabra que se encuentra en los diccionarios guaraníes que significa enramada. Uno se pregunta por qué la enramada o el alero, y que tiene que ver eso con la música, donde se juntaban los aborígenes y los a festejas de las cosas importantes, ahí no faltaba la música y el baile. Nuestra música tiene registro de la palabra chamame antes de 1930.

Hace muchos años atrás los músicos que tocaban tenían un prejuicio para decir abiertamente “yo hago chamame”, porque no estaba instalado en la sociedad ese término. Entonces buscaban algo más elegante para presentar su música, como por ejemplo, polca correntina, polca rural, litoraleña, era una connotación pero todos estos ritmos eran chamame como lo conocemos hoy. Lo mismo le pasó al ava ñee, mis abuelos eran todos guaraní hablantes, en cambio la generación de mis padres ya no hablan guaraní. Así se fue perdiendo la lengua.

¿Qué buscan entonces Chamame Aborigen?

Chamame aborigen intenta realzar y revalorizar nuestras cosas. Dar un mensaje diferente. Tenemos que estar orgullosos de ser lo que somos, de tener una identidad musical, una identidad en la danza y también en nuestra manera de ser. No solo somos chamameceros porque escuchamos chamame o bailamos, es nuestra forma de ser en la vida que nos hace chamameceros. La música convive con nosotros en todo momento. Nosotros tenemos que considerarnos un pueblo chamamecero sin límites, dejando de lado los límites territoriales de provincias o pueblos. Nuestra cultura dice que tenemos muchas cosas en común con el litoral y los países limítrofes.

Chamame aborigen apunta a rescatar las raíces más profundas de nuestra música y dar a conocer y revalorizar la cultura. Nuestra responsabilidad más grande es dar a conocer a las nuevas generaciones lo que nos han dejado nuestros ancentros, para que conociéndolo lo puedan amar y valorar, esto se transmite de generación en generación. La memoria nos va a sostener en el tiempo. Tener memoria de las cosas que realmente son positivas para nuestro pueblo.

Llega el café para Emiliano, el está entusiasma y dice gracias, sigue dando detalles del Disco. Las palabras y el barullo del lugar no lo desconcentran, en su rostro se desliza una sonrisa y hace un breve silencio. “Nuestra inspiración nace justamente de los más antiguo, casi podría afirmar que lo nuevo de Fuelles Correntinos viene de lo más antiguo, todo aquello que nos identifica como algo nuevo viene de lo más antiguo.

Hace muy poco tiempo estábamos con un amigo, Gómez Castañón y nos decía que los jóvenes están haciendo la música tradicional del pueblo aportando además su cuota joven. Algo que lo tomamos como una bendición. En este disco hemos plasmado lo más profundo de nuestro sentimiento. Este disco nos pinta desde nuestro interior, de lo que nosotros desde adentro. Vos imagínate que hay siete composiciones nuestras y después hay composiciones que quisimos que estén en las góndolas del país – temas con los cuales nosotros nos levantábamos, con los que nosotros crecimos. Entonces no nos hemos privado de nada. En Esquina teníamos como amigos a hijos de pescadores y entonces ese era nuestro entorno diario. Quisimos mostrar en chamame aborigen todo lo que somos.


Nuevo aporte al cancionero popular

Con respecto a los temas cada composición tiene un mensaje. Soy un Avá, tema que nos dio muchas satisfacciones, es un chamame que nos pinta al litoraleño desde adentro. Habla de lo que somos, de lo que llevamos en la sangre, que nos pasa cuando escuchamos un chamame y tenemos ganas de bailar o dar un sapukái.

Hay un tema que se titula “qué será de mi pueblo”, ¿cómo surgió ese tema?

Es un tema que habla de lo que nos pasó cuando un día fuimos a Esquina, estaba muy cambiado, con calles asfaltadas y muchas casas nuevas. Las calles de arena de nuestra infancia se van reduciendo. Ahora había hoteles. Nuestro pueblo es lo más preciado que llevamos dentro, la serenata por ejemplo. En Esquina las noches son muy silenciosas y uno puede escuchar la noche, a las 3 o 4 de la mañana con nuestros parientes y amigos en la plaza escuchábamos la noche, algo que queda grabado y que está en la gente. Qué será de mi pueblo si pierde esos aromas y colores con los que crecimos, cada uno de los que escuche este tema podrá pensar en su pueblo y ver cómo está cambiando hoy en día.

Entre otras nuevas composiciones están “Canto de mi pueblo” y “Karaí musiquero”.

El primero es un chamame que tienen todas las voces de aquellos que para nosotros son los ancestros dentro de la música. Karaí musiquero es la historia de un musiquero de pueblo Libertador, Karaí Gauna. Con el nos pasó algo muy importante y que nos marcó, a él lo conocimos cuando fuimos por primera vez en la Fiesta del Algodón en Pueblo Libertador. Lo conocimos entre los músicos, después no lo encontramos más y nos enteramos de que había fallecido. Y es una historia de muchos chamameceros que se repite.

El sonido del disco nos trasporta a otros tiempos. En vano intento buscar palabras para describirlo, Emiliano se adelanta y sentencia, “nosotros somos el dúo joven que todavía toca con la verdulera que tiene sonido natural, la verdulera que tiene el sonido celeste, con el sistema diatónico”.

miércoles, 3 de agosto de 2011

“Amores de Tierra adentro”


Este es el título del disco que acaban de editar Blas Martínez Riera Grupo. En esta entrevista exclusiva sostienen que es muy variado el disco, “tiene chamame, valseado, rasguito doble, shótis y polca, todos ritmos bien de la zona litoraleña”. Su mirada sobre la música es cruda y áspera, pero profundamente criteriosa a la hora de mirarse a sí mismo, “hoy tenés que estar más que preparado para asumir la responsabilidad de comunicar a través de la música, ya no es joda, la gente quiere algo sustentable y no artistas de moda por un par de años”.

En el mes de septiembre se realizará la “presentación en Capital, en el teatro ND Ateneo, después de esto se enfocarán en presentar el disco en la mayor cantidad de lugares posibles, en distintos teatro del país y en festivales”


Por paulo ferreyra – especial para corrienteschamame.com



¿Antes que nada, a qué se debe el título del disco “amores de tierra adentro”?.

Mas que nada a la madre tierra. Al amor de la gente por su tierra, pero no desde el lugar que siempre se muestra, si no desde el lugar que puede sentir quien vive en un paraje de Corrientes o en un barrio del Gran Buenos Aires. El tipo que llega de trabajar sea en el campo o en la ciudad quiere llegar a su casa, para distenderse, estar con los suyos o estar solo llegado el caso. A ese estado se llega cuando uno siente realmente de adentro, y no esta aparentando algo que no es, por eso de “tierra adentro”.

¿Cada nuevo disco trae sus cosas, que tiene de particular este disco que acaban de producir?

Es el más variado de nuestros discos, porque tiene chamame, valseado, rasguído doble, shótis y polca, todos ritmos bien de la zona litoral. Cada tema tiene arreglados con nuestra estética musical, sin desvirtuarlo, una cosa es arreglar y otra es arruinar una obra, con los años se consigue ese criterio preciso para saber donde va más y donde menos.

Una pregunta obligada es qué tema recomienda de este disco y por qué.

Varios, “Laguna Aguirre”, es bien bailable pero nos remonta al sentimiento de haber compartido con gente en esa laguna, de haber almorzado con gente que vivía a la orilla de esa laguna, está laguna está ubicada en Murucuyá, es la laguna “olvidada” por decirlo ya que la laguna “Limpia es la más popular y es balneario hoy en día en Murucuyá”. Morochita encantadora es el típico chamame romántico que a mucha gente le gusta, por otra parte también grabamos obras más para el público urbano, “Mujeres” si se quiere por el titulo da que pensar “seguro es una guaina de Blas” y no es así, la letra refleja lo que le pasa a muchas mujeres, que crían a sus hijos solas, desde mujeres que hoy tienen 50 años, y desde las mujeres de entre 17 y 25 que vemos por muchos lados con chicos y que les cuesta mucho criar por el hecho de que no consiguen trabajo, porque no pueden dejar a los chicos con alguien etc. etc., es mas de una temática social el tema. “Duerme negrito” es una adaptación que hicimos a rasguído doble, de esta obra recopilada por Yupanqui, le dimos otro color, termina en tiempo de chamamé con solos instrumentales de guitarra y acordeón. “Lola de Concepción” es casi una novela que cuenta la historia de dos personas totalmente iguales que a lo largo de su historia terminan opuestas, ya que en el caso de “Lola” deja a su novio de campo para irse a trabajar a la ciudad y va cambiando su forma de ser a medida que se “urbaniza” cada vez mas, el que la lleva de perder es “Pedro” que de todas maneras rearma su vida y forma una familia con otra persona, mas obras de mi viejo que grabamos como “el vareador”, “guapo correntino”, “shótis para amar” y otros, mas la única versión de la polca “virgen querida” en castellano.

Dentro de los referentes de la música siempre están los denominados grandes del chamamé. Pero dentro de sus pares, las jóvenes generaciones, ¿cómo es la relación? ¿Escuchan a los nuevos valores de litoral o Buenos Aires?

Escuchamos a todos, desde el punto que yo participo en varios programas radiales y por lo tanto tengo que estar al tanto de que se edita y recibo mucho material. Si no estuviera en radio lo haría igual, es necesario saber que hace el colega, para no grabar todos los mismo, a veces nos pasa que no sabemos si en realidad somos dos delirantes (mi hermano y yo) y vamos totalmente en contra del sistema o es que estamos equivocados. Tenemos una sensación de inseguridad, porque vez que de 10 grupos 8 graban “mi bien amada”, “kilómetro once”, “el tero” o “viejo naranjal”. Entonces nos preguntamos ¿será que habrá que hacerlo o es que nosotros no entendemos el gusto popular?, he aquí un eje cuestionable del asunto, cuando nos re preguntamos esto, salen muchas respuestas, “lo hacemos”, “no lo hacemos”, “quedamos fuera del gusto popular”, “nos encaprichamos en no grabar clásicos” y demás respuestas. Sentimos que lo más importante es la última, la que nos dice que no tenemos que seguir a nadie, tenemos que seguir lo que nosotros entendemos por gusto popular, porque nosotros somos los que tocamos y vemos la reacción de la gente.

Siempre fuimos nuestro propio productor de estudio, para evitar tener que dar conseciones, de igual manera tenemos buena relación con la mayoría. Con los que hay diferencias, el tiempo o un café lo pueden cambiar. El negocio de la música tiene sus pros y sus contras. Todo lo que nos propusimos lo hemos hecho, hoy tenés que estar más que preparado para sumir la responsabilidad de comunicar a través de la música, ya no es joda, la gente quiere algo sustentable y no artistas de moda por un par de años.

La verdad es que nos parece que falta un poco mas de originalidad a los interpretes, aunque no sean cantautores, pero que escarben un poco mas y armen un repertorio mas digno y mas amplio, dejando de lado a los que tienen obligaciones con las grabadoras que les imponen grabar ciertos temas, quedan eximidos de toda critica, con el precio que esto tiene.

Trasladándonos a otro ámbito. Hace poco aquí en corrientes se discutió en un foro que se escuchaba malos chamamé. Incluso Coquimarola había sostenido que estamos perdiendo la sensibilidad en ese aspecto. ¿Cómo es en Buenos Aires, qué estilo de chamamé se escucha en la radio? ¿Se puede dividir entre una chamamé puro y uno que no sea puro?

Habría que ver que es “puro” y que es” impuro” y desde donde se lo ve para catalogarlo así. Qué franja divide uno del otro, si los grupos, el publico, el medio, las grabadoras etc. etc. Desde Corrientes llegan aquí muchos discos que realmente no son buenos discos, la verdad, fuera de que estén mal grabados, carecen de peso en el repertorio, volvemos a lo anterior, pocos se juegan por algo, nos guste o no el grupo. A mi tal grupo no me puede gustar pero se que se juegan por lo que hacen, a todo esto hay que sumarle que se tenga la capacidad, desde aquí de Buenos Aires también salen discos muy malos ojo, mucha de la culpa es de los grupos “grandes” que no se preocuparon por saber que les gusta a los jóvenes, en vez de reclutarlos al chamamé hay que acercarlos, cuestión vieja si las hay dentro del genero, por lo tanto mucha de la juventud termina volcándose a escuchar los chamames mas “dicharacheros” y terminan creyendo que eso es el chamamé.

Discos en vivo que salen que son horribles, grabados así nomás, lleno de pelotudeces que van diciendo arriba de los temas, claro porque si dejas que la música vaya sola es peor. Me da bronca porque muchos son gente que graban por que les pagan a las grabadoras cuatro o cinco mil pesos, gente que no vive de la música que tienen otras ocupaciones y otros ingresos, cuando otro grupo mas dedicado no tiene ni para pagar 2 horas de estudio.

Esto lo digo desde el lugar que me merece, nosotros hemos grabado nuestro primer disco de una forma muy rudimentaria, en un estudio que era de dos por dos porque la grabadora al ser nuevos no nos daba presupuesto, eso es otra cosa talmente distinta, todo parte de ahí, es muy superficial decir que el problema esta en qué se escucha?, cuando en realidad es desde la matriz de la cosa, desde el vamos, cuando se arman los grupos, Coqui ve desde su punto el cual es mas que loable y desde su experiencia la cual es mucha, el desde Sadaic tendría que promulgar una ley de que las grabadoras paguen Sadaic como corresponde no una edición de 300 discos, que le paguen a los autores, y de una vez por todas hacer que el genero crezca y no retroceda, porque no escucho a jóvenes que vengan a decirme “che que bueno esta el CD que compre del Bocha Sheridan” por ejemplo, que es un muy buen disco, y no que me vengan a decir “el disco de Los Amigos del litoral esta re bueno”, aguante el guachito… ese también es otro ítem, que ninguno de los chamameceros que yo conozco se sentó a hablar de eso, en los foros tendrían que hablar estas cosas que también son importantes porque a la hora de juntarse en las reuniones anuales de Sadaic por ejemplo, hablan gansadas y desde un miedo político terrible, acomodados que votan por el paseo a Buenos Aires, el pancho y la gaseosa, muchos de los que estamos vemos estas cosas, yo no veo esto solo, pasa que mi forma de ser no me permite guardarme estas cosas, muchos de mis colegas pasan planillas a lo loco y cobran cien pesos, como es la cosa?, pero en definitiva, creo en los nuevos músicos, que están mas avispados y con menos miedo a quedar mal con tal o cual. Ojala eso sea el comienzo de una nueva era para el chamamé, que se deje de lado el tabú de o sos un negro que toca en las bailantas o sos un nariz parada que toca en los teatros, porque no pensamos que podemos tocar en todos lados y que la gente se encargue de decirte “que bueno sos” o “sos horrible” directamente sin tapujos, pero acá siempre le tiramos la pelota al publico el cual por obviedad es el que elije mediante la influencia de los medios.

Si yo escucho treinta veces un tema por día y lógico que se me va a pegar la melodía del tema. Es así, eso es demagogia, cuando usan el poder (de medios) para influenciar de mala manera a la gente, ¿quién dirime que es comercial y que no? ¿No somos todos partes del negocio de la música? ¿Acaso cuando vendemos un CD no es comercio? hay que ser muy prudente a la hora de decir “hay no yo no soy comercial” y ¿qué estás haciendo entonces?, de todos modos soy más que optimista a la hora de mirar el chamame, Corrientes tiene un festival más que envidiable a nivel infraestructura, con buen presupuesto, con calidad escénica y demás. Hay muy buenos músicos, están los ya conocidos que sacan buenos discos, muchos nuevos que también hacen buenos trabajos, solo hay que mejorar lo que se importa, y desde aquí de Buenos Aires también.

Cómo son los lugares donde tocan. ¿Se puedo decir que ahí esta la verdadera raíz del chamamé, lo que alimentó esta música durante tantas generaciones, la bailanta chamamecera?

No solo aquí en Buenos Aires, en todo el litoral hay bailantas, en Santa Fe, Entre Ríos, Misiones, Formosa y el Chaco, en todas hemos tocado creo que en cada una de estas esta la raíz, si en Buenos Aires hay mayor cantidad de lugares, como mucho un domingo podes tocar en siete u ocho lugares como exagerado, y capaz en otras provincias llegues a dos o tres por las distancias también, si coincido con vos en que gran parte de este circuito sostuvo el genero por años, cuando el chamamé no entraba en festivales y ni hablar de teatros.