lunes, 16 de septiembre de 2013

“Noventa años no es nada”


En Paraje San Salvador, departamento de Paso de los Libres, junto  sus hijos, familiares e innumerable cantidad de amigos se festejaron los noventa años de Doña Eva Ramona de Jesús Vallejos de Scheridan. Desde el amanecer de ese luminoso día se fue engalanando la casa  para recibir a todos con alegría y bendiciones. En el patio los manteles semejando blancas garzas aleteaban dando la bienvenida e invitando a participar de la misa.  Hubo fiesta con la música traída por numerosos serenateros y los nietos de Doña Eva evidenciaron su herencia musical.

Colaboración especial de Abelardo Rojas Maffei

Luego de la comunión y bendición del sacerdote Juan Carlos López la agasajada deseó paz y felicidad para sus hijos, familiares y a todos los que la acompañaron en ese día.  Además emocionaron las palabras de sus nueras y las de su hijo Mario agradeciendo todo lo que su madre les brinda con su ejemplo en la lucha diaria.  Doña Eva Ramona se entrega por vivir cristianamente sin desmayos a pesar de las adversidades  que les tocó con dureza.

Doña Eva dio al mundo siete hijos.  El mayor fue Jorge Andrés “Papelón” seguido por Ricardo Enrique “Quique”, bandoneonista,  luego Santiago Ignacio “Bocha”, cantor y guitarrero, el cuarto Joaquín  Adán “Gringo” acordeonista y bandoneonista, después  los mellizos Julio y Mario, comerciantes y Michel el “Zurdo” guitarrero fue el menor.

La impronta musical y poética fue transmitida a sus herederos  naturalmente.  Uno de sus hijos, Mario relata, “mamá cuenta que mi abuela enseñaba a cantar a sus hijos y así de paseo o de trabajo iban en el carro todos cantando, también el tío “Chachel” Vallejos, hermano de mi madre tocaba muy bien el bandoneón y por el lado irlandés de los Scheridan mi padre de muy chico ejecutaba  el acordeón.

Toda esa herencia de sangre brotó en mis hermanos como arte musical. Nuestros padres  nos inducían a la creatividad, estimulaban nuestro ingenio desarrollando nuestro mundo interior y no como simples consumidores.” Familia profundamente cristiana su fe los ayudó a soportar la tremenda noticia del accidente de los chamameceros en Bella Vista donde  murieron los hermanos Gringo y Michel y que les llegara ese mismo 9 de septiembre de hace años, en el cumpleaños de Doña Eva.









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