viernes, 2 de enero de 2026

Pablo Bentos: “La única forma de evolucionar la música es con el estudio”



El acordeonista y compositor hace un repaso aquí de su mirada sobre el chamamé. Junto a Sergio Cabrera en guitarra y a Nino Zannoni en voz llevaban adelante el trío Seis por Ocho. “El chamamé es hermoso. El chamamé es la música del futuro. Tiene magia. No conozco otra música que tenga tantos estilos y todos esos estilos estén desarrollados. Me gusta el chamamé”, destacó. En la charla abordamos varios temas. Por ejemplo, está escribiendo un libro sobre sus experiencias y su vida con la música. La primera presentación del año con Seis por Ocho será el sábado 10 de enero en la Fiesta del Chamamé, en Mercedes.  


Por Paulo Ferreyra


En el 2025 el trío Seis por Ocho llevó a cabo su segunda gira por Europa. Ellos son Pablo Bentos en acordeón, Sergio Cabrera en guitarra y Nino Zannoni en voz. Su propuesta musical es un tridente florecido a puro chamamé. Visitaron lugares nuevos, abordaron países que no conocían y participaron de distintos festivales. 


Hace unos días atrás – ya cerrando el 2025 – hablamos con Pablo sobre lo que significó ese viaje. “Hacer esta gira fue algo muy positivo. Positivo como experiencia personal pero más positivo aún para la música. Es algo beneficioso para nuestro chamamé”, subrayó. El acordeonista ya realizó otras giras por Europa. Comentó aquí que en distintas partes del viejo continente la gente todavía no conoce la música del litoral. El público allí se sigue sorprendiendo cuando escuchan por primera vez un chamamé. “El 95 por ciento de la gente de Europa no sabe de dónde sale el chamamé”.


Distintas formas de viajar


Pablo Bentos viene al mundo desde Paso de los Libres. Se formó en un ambiente musical. En esa ciudad hizo sus primeras presentaciones. Estudio en el Conservatorio Beethoven y ya desde niño estaba seguro que su destino era ser músico. Viajó por Estados Unidos, Francia, Alemania y en Japón estuvo diez años. Estas son solo unas líneas de su extensa bitácora. 


“Cuando empecé a viajar por distintos lugares no había redes sociales. Hoy a través de internet también se puede viajar”, deslizó. Ya lleva más de treinta y cinco años dedicados a la música. “Lo que me gusta de viajar es tocar y tener contacto directo con el público. Poder ver las caras de las personas cuando escuchan una música, un chamamé, por ejemplo. Eso es importante”, agregó.


Con el paso de los años hoy Pablo es un referente para muchos músicos jóvenes. Lo llaman maestro. Él mantiene el perfil bajo. Sin embargo, cuando puede suelta un consejo: “a mis amigos con quienes compartimos cosas les digo que hay que viajar. Que viajen. Que se den esa oportunidad de viajar. Así sea a un lugar cerca o lejos pero hay que viajar. Hay que conocer lo que hay en otras partes. Ir a tocar y ver las reacciones de las personas. Estar cerca de otras personas y ver cómo reaccionan cuando tocas un chamamé”. 


— ¿Sentis algo diferente en el cuerpo cuando tocas afuera?


— La experiencia al tocar afuera es diferente. El público es distinto. Porque acá tenemos un público más eufórico y ahí la adrenalina es otra en el momento de tocar. 


Por ejemplo, una de las últimas experiencias que a mí me quedó muy grabado tuvo lugar en esta gira por Europa en el 2025. Estábamos tocando, no me acuerdo en qué lugar, después que termina el concierto nosotros saludamos a la gente. Los conciertos se dan en los ámbitos de salas y auditorios pequeños. Hay que tener en cuenta que en los países que visitamos hay diez auditorios por cada ciudad. Hay muchos espacios para tocar. 

Nosotros elegimos el lugar que sea acorde para lo que nosotros venimos haciendo. Entonces después de tocar se da ese contacto directo con el público. Bajamos del escenario, saludamos, hablamos, tengo la oportunidad de hablar en inglés y también hablo un poco en francés. 

Después de cada presentación entablamos conversaciones con la gente en distintos lugares. Buscamos también a veces saber qué siente el público cuando escucha un chamamé. Como músico tengo que hacer bien el chamamé y que ellos sientan que la música es un lenguaje universal.


Recuerdo que estaba tocando y vi que una señora se había emocionado. Me acerqué después del concierto. La saludé. Hablamos y me dijo - Nunca pensé que una música que no conozco y que nunca escuché en mi vida me iba a emocionar. Eso me quedó grabado. Ese es el poder de la música. Lo lindo que es nuestro chamamé y lo triste que me pone cuando hay gente que reniega de su propia cultura. El chamamé es hermoso. El chamamé es la música del futuro. Tiene magia. 


Como músicos tenemos que sentir lo que estamos haciendo para que esa emoción le llegue a la otra persona. Solo así hay conexión.


— Con el paso del tiempo, ¿cambió tu mirada sobre el chamamé?


— Tengo la misma mirada y la misma posición de hace más de treinta años. Estoy convencido de que la música solamente evoluciona estudiándola. Apuesto a eso. Siempre aposté a eso desde pequeño. Empecé a estudiar música en un conservatorio de música a los once años. Estuve en el conservatorio Beethoven y cuando terminé la secundaria también al mismo tiempo pude terminar mi estudio de profesor de música. Siempre seguí estudiando. Todos los días estudio. Cuando estoy con el instrumento estoy estudiante y estoy investigando. La mirada siempre fue la misma.

La única forma de evolucionar la música es con el estudio. Con esa forma podemos llegar al mundo. Porque los países Europeos crearon la música clásica. Es decir, a ellos no los vas a sorprender con cualquier música. De la música clásica derivan casi todas las músicas que nosotros tocamos. El jazz, el tango, el folclore, la música del mundo viene de la música clásica. A ellos los sorprendes con una música bien hecha y bien elaborada. 


— ¿Qué significa una música bien hecha?


— Una música bien hecha es una música que está bien ejecutada, están bien armado los arreglos y para eso se necesita estudiar. Para todo hay que estudiar en la vida. SI querés hacer las cosas bien para todo tenés que estudiar. 


Vuelvo al ejemplo del jazz, muchísimas cosas que se usan en el jazz viene derivado de la música clásica. Entonces cuando vamos a Europa vamos a lugares donde ellos ya conocen a creadores como Beethoven, Mozart, Schubert, por darte solo algunos nombres de los más conocidos. Tenemos que llevar música que esté en un buen nivel. 



— En ese hecho de hacer una música bien ejecutada, ¿hay espacios para la improvisación? ¿Hay libertad?


— La libertad es mi estilo. No está todo estructurado. Siempre y cuando la composición se preste se puede improvisar. Improvisar es dialogar con el que estás tocando. Ahora con Sergio Cabrera se da esa oportunidad de dialogar musicalmente. Improvisamos. Eso es parte de la música. La improvisación es parte de la música. Apuesto a eso. Eso me da libertad para volar un poco. 

Además, cuando tocamos buscamos que el público también pueda percibir esa libertad. El público percibe cuando el músico goza y es feliz haciendo música. Hay que buscar el balance y el equilibrio como la vida misma. Todo tiene que tener un equilibrio. La música también tiene que tener un equilibrio. Para buscar ese equilibrio uno tiene que entender y escuchar mucho. Para aprender no solamente uno tiene que leer un libro, sino tiene que saber escuchar. Yo escucho mucha música. Presto atención, cómo usan los acordes, cómo se usan las escalas y cómo se improvisa. Fui aprendiendo a escuchar. Sigo aprendiendo.


— Dentro del chamamé tenemos muchos estilos, ¿Qué es lo que más te gusta a vos? ¿Por dónde se mueve el trío?


— Esa es una de las grandes características del chamamé. Es muy amplio. No sé si otros géneros tienen tantos estilos dentro de su música. Tenemos ahí una riqueza única. La diversidad de estilo dentro del chamamé es increíble. El chamamé romántico, bailable, la canción, entre otros estilos. 


A mí me gustan todos los estilos. A mí me gustan todos en realidad porque me gusta lo que está bien hecho. Yo en mi casa escucho Tarragó, escucho chamamé de las bailantas porque sí está bien tocado a mí me encanta, me vuelve loco. Otro ejemplo, me gustan Los Hermanos Barrios. Entonces yo escucho de todo, todo lo que a mí parecer está bien elaborado. 


“Soy un puente transmisor entre Dios y la gente que recibe la música”


El trío de Seis por Ocho ya está consolidado. Pablo Bentos cuenta que ya se conocían de antes con Sergio y con Nino. Ya llevan tres años recorriendo distintos escenarios. Están tocando mucho. Realizaron dos giras por Europa. “Tenemos una comunicación entre los tres que sabemos qué música queremos tocar. Los tres disfrutamos tocar y hacer música. Ya nos estamos entendiendo con la mirada”, confesó Pablo. “Es hermoso entenderse con la mirada. Saber que queremos ir por los mismos caminos”, deslizó visiblemente emocionado.


Pablo sigue estudiando e investigando sobre su instrumento. Esta escribiendo un libro que espera que en este 2026 pueda publicarlo. “No es fácil escribir un libro. Es una autobiografía. Está apuntado a los jóvenes que quieren hacer música. Es un libro con una orientación motivadora y motivacional”, aclaró.



“Soy un agradecido a las cosas que me pasaron gracias a la música. Hoy hay jóvenes que tienen un potencial increíble para la música. Pero terminan estudiando otra carrera porque no les hace feliz. Espero este 2026 terminar este libro. Mi objetivo es alentar a los jóvenes que sueñan con hacer música. Confió en que este libro sea un aliciente para ellos. Soy un agradecido de poder transmitir con un instrumento lo que Dios me puso en el regazo. Soy un puente transmisor entre Dios y la gente que recibe la música. Dios me dio esta oportunidad de tener en mis manos un instrumento para hacer música. Seguiré transmitiendo lo que sé a los jóvenes”.


El público también es un agradecido cuando Pablo abre el acordeón en su pecho. Hay emoción. Él es sin dudas un puente. Su libro contará anécdotas lindas y no tan lindas. “Porque nuestras historias tienen sinsabores. En la vida misma y ahí tenemos que encontrar las fortalezas”, deslizó, su voz llegó amable, dulce y segura. Los acordes y los silencios de su música viven en su voz.


Tres de tres de música 


Composición propia que más te gusta tocar


Domador de Cobra


Una melodía que te gusta tocar en el acordeón


Alma guaraní


Una melodía y poesía del chamamé preferida


Pueblero de Allá Ité




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