miércoles, 27 de noviembre de 2013

“La identidad está entintada con la cuestión guaraní”

El destacado pensador y escritor Girala Yampey acaba de lanzar un nuevo libro bajo el título de “Los habitantes del río y sus vecinos”. Es un excelente material para conocer a los habitantes de los ríos, arroyos y lagunas de Corrientes. Los comentarios y las leyendas son de gran valía para entender muchas cosas de nuestra fauna. Además de tener el placer de leer el libro me acerqué hasta la casa de Girala para conocer un poco más sobre su producción y dialogar sobre la identidad correntina. También ofrecemos aquí en exclusiva para esta página un texto de Darwy Berti que iba hacer el prólogo del libro y por cuestiones de imprenta no pudo entrar.


Por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



La casa de Girala Yampey es acogedora. En el patio los pájaros cantan, sus plantas tienen un color verde intenso que juega con el césped siempre bien recortado. El sol intenso de estos días de primavera le dan al paisaje interior una luminosidad especial. “Me gusta alimentar a los pájaros y cuido mucho de cada planta”, advierte.

Comenzamos la charla tocando diferentes temas, cada conversación con Girala Yampey es un libro abierto. En algunas ocasiones cita autores y toma posturas sobre diferentes temas. Estamos por tomar el té, el ventilador de techo es sumamente silencioso, las pausas son breves casi como subrayando un concepto o una idea.


“La herencia es un árbol genealógico muy grande”


La charla arranca sobre la identidad correntina. “Eso es simple”, dice Girala Yampey quien simplifica todas las cosas. “¿Por qué el misionero es distinto del correntino? ¿Por qué el correntino se parece al paraguayo? ¿De dónde viene la correntinidad?. Todo viene del guaraní. Aquí había indios mepene, paranaense, dentro del Yvera. Cuando entra la lógica y podemos reflexionar por qué esta identidad, esta costumbre, esta espiritualidad, por qué el correntino es tan religioso, por qué nace el chamamé”.

Sobre el chamamé Girala Yampey advierte que “el chamame no se puede decir que es guaraní pero tampoco puede decirse que es Europeo. Tienen algunas cosas, los jesuitas hacían música sacra, no se puede decir que de ahí se originó el chamame. Después de la Guerra de la Triple Alianza, que sirve de base para la música del norte también surge lo que hoy llamamos chamame. Toda la música del norte como el cielito, la chacarera, la samba, están influenciadas con la diferencia que ellos ya tienen los instrumentos, el cajón, el taquirari. Hay que saber regular, uno no puede saber la medida. El chamame viene posterior a toda la cuestión guaraní, viene después de la guerra de la triple alianza.

Asunción era el centro. Hay que ir a los antecedentes. La revolución comunera. Exploto en España. Aparentemente había comuneros acá, después aparece en Colombia, de Perú llega al Paraguay. Antonio de Antequera y castro. Aquí en Corrientes había Partido Comunero. Los comuneros rodearon Saladas.

Todo los hechos que fueron marcando esta región hicieron y hacen a la identidad correntina. La identidad esta entintada con las cuestiones guaraníticas. En las costumbres, en las tradiciones, en la hospitalidad, en la amabilidad, en la aparente sumisión porque es muy sumiso el correntino. Pero no lo rasques porque es un feroz enemigo. Es servidor.

Todas las danzas eran rituales en las comunidades indígenas. La chicha toman todos, se sientan en fila, en cuclillas y una mujer le pasa y le pone en la boca. No se emborrachan nunca porque es menos que la cerveza. El agua ardiente es la base de todo. La identidad es la musa de un montón de vivencias que viene de herencia, la herencia es un árbol genealógico muy grande, tremendo.


“Siempre estoy inclinado a observar la naturaleza”


Girala Yampey observa en silencio como los pájaros comen en su jardín. El trinar de los pájaros reina por un momento en esta siesta de calor intenso en Corrientes. El sol lanza flechas de fuego. El escritor corta nuestro silencio reflexionando sobre “qué es la memoria, qué las verdad, qué es la belleza, qué es la naturaleza. Te puedo gusta o no este cuadro natural. Yo puedo tomar una postura que puede ser distinta a la tuya. No hay un ser humano igual al otro. Es como la impresión digital, no existe otro en el mundo”, destaca Girala Yampey.

El escritor cuenta que en este libro de “los habitantes del río” parte de la naturaleza. “Parto de la naturaleza y de todo lo que hay en el río. Parto de ahí y hago las leyendas. Escribo las leyendas, las invento, no puedo citar fuentes porque todo es invento mío. Después salgo del río y tomo algunos elementos, es imposible nombrar a todas las plantas o a los animales. Cuento algunos beneficios sobre la fauna y la flora”, destaca Girala.

“Siempre estoy inclinado a observar la naturaleza. Observemos la luna y sus movimientos, la luna regula el mar y la reproducción de los peses tiene relación con las fases de la luna. La luna esta en un sistema solar que no hemos explorado todo”.

En la piel lleva Girala Yampey su pasión por la naturaleza, esta profundamente inclinado a su jardín, cuida apasionadamente sus flores, sus plantas, siempre envidié sus helechos. Los helechos de Girala le dan vida hasta las paredes del jardín. Esta conexión del hombre con la naturaleza también es guaraní, también forma parte de la identidad correntina.


Girala Yampey y “sus amigos”
Por Darwy Berti




Todos los días el presente cronista desayuna en el café “El Mariscal” con Girala Yampey y, cada día es tanto lo que aprende de ese escritor nacido en Paraguay en 1923 y radicado en Corrientes en 1947, que le sería imposible repetir, con fidelidad, sus magistrales lecciones sobre el paisano y el paisaje de esta ancha tierra guaraní.

De las avecillas del cielo correntino, de los peces de nuestros ríos y de los árboles guaraníticos habla con tal conocimiento de causa este señor Yampey, que uno no puede dejar de recordar al poeta William Blake (1757-1827), cuando aseguraba que el necio no ve el mismo árbol que ve el sabio. Yampey, el sabio, nos hace ver nuestros propios árboles en toda su dimensión y expresión. Nos los hace ver con toda la mitología guaraní que esconde cada uno de ellos. No sólo en su libro “Mis amigos árboles”, que ya comentamos hace tiempo, sino también en “Los habitantes del río y sus vecinos” (2013). Este libro está dividido en tres partes, la primera dedicada a los habitantes vegetales (camalotes, aguapés, arasá, etc.), la segunda parte centrada en la población ictícola y la tercera que versa sobre las aves de las cercanías del río.

Hablando de árboles y del extraordinario espíritu de observación que exhibe Girala Yampey cuando se ocupa de ellos, también viene a nuestra cabeza algo que solía repetir el inventor de la novela moderna y gran lector del Quijote: Gustavo Flaubert (1821-1880). El autor de “La señora de Bovary”, señalaba que el verdadero narrador debía ser capaz de plantarse frente a un árbol y observarlo con tanto cuidado, que después de darse vuelta, debía describir con exactitud todas sus hojas. Leyendo “Los habitantes del río y sus vecinos”, uno se da cuenta que su autor es capaz de semejante hazaña. Por eso nos permitimos recomendar la lectura de ese libro cuya segunda edición ya está en prensa. En nuestras manos tenemos la primera edición de ese libro, “editado artesanalmente por el autor”, en octubre de 2012.


En esta primera edición Yampey nos señala, por ejemplo, que “los camalotes se distinguen de los aguapés por tener un bulbo esponjoso a la vista, sostenido de sus raicillas y una única hoja carnosa semejante a una mano semicerrada sobre dicho bulbo”… Y así, sucesivamente, en este tono que nos recuerda al de los botánicos o naturalistas decimonónicos como Bonpland y Humbold, continúa describiendo a los “vecinos del río”. A esos vecinos tanto del mundo vegetal, como ictícola y avícola. A diferencia del sabio naturalista Buffon que decía que en América “hasta los pájaros cantan mal”, Yampey nos muestra que aquí hasta las plantas acuáticas, cuando las pulsa el viento, son Gardel.

Los estudiantes, tanto primarios y secundarios como universitarios de Corrientes, deberían leer este libro si quieren no sólo profundizar en ciencias naturales, sino también en mitología guaraní y en poesía universal. Tal vez a alguno les parezca que este nuevo libro de Yampey está escrito “en una prosa de sobremesa”, como decía malignamente Paul Groussac del Quijote, en cambio a nosotros nos parece que ese estilo, tan ameno y familiar, es precisamente el que resulta el más apropiado para instruirnos, deleitándonos, en estas cuestiones relacionadas con las ciencias naturales.

La primera edición de “Los habitantes del río y sus vecinos” ya está en la Biblioteca Correntina del café “El Mariscal”. La segunda edición, aumentada y corregida y profusamente ilustrada, ya pueden adquirirse en las librerías de Corrientes.

Las negritas en el texto de Berti corresponden al editor de ñeepora.com.ar




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