"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

miércoles, 28 de marzo de 2018

“A espera de viver ao lado teu”

El grupo Nova Bossa propone un recorrido por los nuevos sonidos de la bossa brasileña. Hace un tiempo presentaron un espectáculo cargado de emotividad y sonidos nuevos. La banda está integrada por Pierina Celeste Benítez en voz, César Girard en guitarra, Juan Manuel Tannuri en teclado, Lucho Cadau en bajo y Choko Olmedo en batería. El próximo 7 de abril se presentarán en La Pépinière, ruta 12 Km 1034. Van un arrojo de atrevimiento van pinceladas de lo que fue su más reciente presentación y algo de lo que vendrá.

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


Eu te devoro, lanza con una voz entre grave y dulce, sonrisa ancha y encanto desbordante en cada fraseo de este tema de Djavan. Su voz llega como un canto al oído. Su mirada hace un paneo y se parecen algunos cuadros de Eduard, sugiere que nos mira a todos y sin embargo miran a una sola persona. Danza mientas canta y por un momento, solo por un momento, se llevará la atención de todos; después la música nos hará viajar mezclada entre ritmos e historias de Choko Olmedo.


“Nosotros somos Nova Bossa. Para quien no sabe portugués le contamos, Nova Bossa significa Nueva Bossa”, arremete Choko y las sonrisas se encienden. “Qué grande", cualquiera sabe portugués”, deslizan desde el público y las sonrisas ganan a todos.

“La intención de Nova Bossa es tocar justamente las nuevas canciones de la bossa que se están escuchando en el vecino país. Vamos a llevar también algunos clásicos al fanky, un género espectacular. Los músicos saben de qué hablamos pero quienes no son músicos quizás quieran saber de qué hablamos o qué es el fanky. Vamos a pasar una noche muy bien y vamos a divertirnos”, argumente el batero que fue la voz que matizaba la velada entre tema y tema.

El sonido está ajustado casi a la perfección. Desde el público sólo piden elevar el micrófono de la cantante. Todo lo demás sonará limpio, claro. “Estamos contentos de hacer esta música y en poco tiempo más vamos a grabar un disco”, cuentan. Sobre la incorporación de Pierina Celeste al grupo cuenta Choko: “Un día estaba tocando con otra banda que tengo que se llama Puka. De repente veo que en la barra del bar estaba ella, tomando sola. antaba todos los temas que nosotros hacíamos, sabía las letras y se movía también. Entonces pensé que era cantante. Cuando terminamos la presentación me acerqué a ella y le pregunté si era cante. Me dijo que no pero que estaba estudiando canto. Entonces le conté de este proyecto, Nova Bossa. Después me mandó un mensaje con canciones cantadas por ella a capela. Así de simple fue su incorporación”, explica y los aplausos llegan para inundar el lugar.

Entre los temas tocaron Cerrado, Massa, Garota de Ipanema, Agua de beber, entre otros. Son muy pocas las veces en que los temas suenan sucesivos y no hay voces. “Esta propuesta musical viene trabajando mucho para hacer este repertorio. Hace un año venimos ensayando, un poco más quizás”, advierte. “A veces es difícil mantener un proyecto cuando un músico se va —como nos pasó a nosotros— y ese músico sabía todo el repertorio. Se nos fue. Tuvimos que traer a otro y rearmar todo de nuevo. Volvimos a empezar. Ahora lo que ustedes ven es el resultado final pero anduvimos mucho tiempo para lograr este sonido. Además hay que tener muchas ganas y mucho amor por lo que uno hace para sostenerlo. No es fácil”, advierte.

“Bravo”, se escucha entre el público que lo interrumpe con aplausos. En la velada también hubo espacio para recordar a un grande de la música como fue Mario García. La voz de Pierina hiende el ambiente, de pie en medio del modesto escenario sonríe y todo su rostro se ilumina. Con una mueca de felicidad, un modulación acompasada en portugués lanza un Eu sei que vou te amar, y arrebata un suspiro al público. Madura la noche y las emociones también van ganando la piel.

“Nos gusta hacer esta música y ojalá encontremos más lugares para tocar. Gracias a todos los que se acercaron. Gracias a la gente del Flotante. Esta es una sala hermosa y nos gusta venir a tocar a este lugar. La hemos pasado muy bien y ojalá ustedes también se hayan divertido”, concluye Choko al final de la noche.

El público aplaude con insistencia y vuelve a pedir una más. “Cruda y sinceramente no tenemos más temas. Podemos repetir alguno”, desliza el batero y el público se choca con los pedidos.


Camino a los 37 años

Este año Choko cumple 37 años con la música. “El año pasado cumplí 36”, cuenta y sonríe antes que todos. “En estos momentos me acordaba de mi papá y mi mamá. Nosotros éramos clase media, casi baja. Mi sueño era tener una batería y era imposible comprar una. Mi mamá le hablaba a mi papá. Le decía “vamos a comprarle”.

Yo tenía 14 años cuando empecé a tocar y a cinco cuadras de mi casa había un vago que vendía una batería usada, toda podrida, pero para mí era la más linda de todas. Mi mamá logró convencer a mi papá para que me la compraran. Fuimos a buscarla. Me acuerdo que caminamos esas cinco cuadras con ella y trajimos entre los dos la bateria a mi casa, mi mamá traía el platillo con el parante y un redoblante, yo traía el bombo. Entre los dos llevamos todo caminando esas cinco cuadras. Nunca más me olvido de aquel gesto. Pero la verdad es que mi mamá pensaba que era un pasatiempo nomás, algo que ya se me iba a pasar. Ella pensaba que en lugar de que ande vagando por ahí era mejor que esté en la casa tocando la batería.

Después resultó que a los 17 años le dije que iba a ser músico y no le gustó. Mucha gente piensa que ser músico no es una profesión. Sin embargo ser músico es una profesión. Quizás ser músico no te da la estabilidad económica que tiene un médico o un abogado. La verdad es que hay que ser sincero: lo que un músico gana a la noche tocando no compensa con todo el trabajo que hay detrás. El músico tiene que ser mejor recompensado económicamente, es duro y difícil, pero si a uno le gusta y tiene pasión, difícilmente deje de ser músico. Ojalá que los que me acompañan nunca dejen este camino. Sé que no es fácil. Uno pelea con los padres, con la familia, después pelea con la esposa, con los hijos, uno vive peleando pero haciendo música. Yo soy feliz, es lo mejor que me pudo pasar en la vida”, subraya y ahora el público también se hace carne con la historia de vida de Choko, un referente de la música de Corrientes. “Es tan buen músico como persona”, me advierten en la platea. Los aplausos de pie a toda la banda cerraron una noche de ensueño.


miércoles, 21 de marzo de 2018

Llueve poesía del litoral


En el día mundial de la poesía se abre este espacio con poemas.  “La poesía llama, sola llama. Eso sí, por las dudas, siempre hay que andar atento”, advierte la poeta Estefanía Ceballos con quien cruzamos unas breves palabras. “Hay un corazón al que sólo con poesía se llega y sólo con poesía se entiende”, agregara Franco Rivero. Además en este segmento compartimos poemas de Olga Zamboni, Elizabeth Bergallo y Blanca Salcedo.  Hoy en las ciudades de Corrientes y Resistencia habrá lectura de poesía, quizás lo haya en otras ciudades como Formosa o Posadas.  Para ir más allá también se cierra este bloque con un poema de Ana Ajmátova. Salud.



“Una palabra cualquiera no es una palabra cualquiera. No se parece al cuerpo que la dijo, no tiene manos, ni pies, ni amora como un mortal. Lo que nombra tiene mares que llevan lejos”, dice Gelman. Aquí se corre el velo de una selección apretada y mezquina de poemas del litoral.  

Para Franco Rivero la “poesía no es un medio de expresión sino de conocimiento. La uso para conocer. Para descubrir y no para decir algo de mí o decirle algo a alguien. Decir algo en primera persona suele ser una excusa, en mi caso, para conocer algo que no me compete sólo a mí. Hay un corazón en todo al que sólo con poesía se llega y sólo con poesía se entiende. Para acercarme a eso uso un yo pero después es otra cosa, un aire común, una soledad, un deseo”, subraya Franco.

me enderezo
temblando
pensás
va a caerse
es el malamor
que me quiebra
los dedos
de los pies
duele andar
cuesta huirte


Hace ya un tiempo Estefanía presentó su libro Desde la guarida, ahora volvimos en este día especial para charlar sobre la poesía y sus poemas.

En principio, ¿qué te seduce de otros poetas: la palabra, la música del poema, el o la poeta en sí, o todo junto?

Hay dos elementos que entiendo imprescindibles en la poesía, y que claramente es aquello que me seduce a la hora de “elegir” una o un poeta: la fuerza de las imágenes que surgen de la lectura del texto y la carga de electricidad que tiene el poema.
Cuando todavía era muy niña en este terreno, me crucé con los Manifiestos del Creacionismo de Vicente Huidobro y en él encontré un par de renglones que no se me borraron más y que justamente reflejan esa “carga eléctrica del poema”. Allí decía: “La vida de un poema depende de la duración de su carga eléctrica. Me pregunto si los habrá eternos”

Es esa carga eléctrica que el poeta pone en la creación de cada imagen - junto con la fuerza de esa imagen-  lo que me cautiva, como un sonido o un ritmo que antecede a la propia escritura, pero que es propio de la poética de cada uno.

La muerte en todas sus formas es indisoluble de la poesía. A veces tengo la sensación de que en tu poesía algo murió para que nazca el poema, ¿es así?

Bueno, si la poesía nace de una contradicción o incomodidad con el contexto (contradicción esa que es irresoluble, ya que de presentarse alternativa no sería necesario tal nacimiento), es cierto que algo parece morir.
Claro que tenés que poseer la herramienta para sacar de adentro ese aparente estado de parálisis en el que uno queda. Si no se tiene forma creativa de expresión entonces ahí no más estarán la frustración y/o la locura esperando.
Además tengo una personalidad muy melancólica y eso también es una forma de mirar todo el tiempo a la muerte.
No hay dudas que en mi poesía todo eso se refleja.

Por qué seguís (confío que seguís) eligiendo a la poesía como medio de expresión.
Aquí Estefanía suelta una sonrisa amplia, blanca, sostenida en sus rasgos angulosos.

No se puede renunciar a la poesía. No se puede detenerla. Pero, hay que respetar sus tiempos. Durante muchos años me enojaba cuando no “aparecía” el poema, también eso aprendí (bastante) a manejar.  Cuando esa ausencia sucede, como en estos últimos meses, dedico mi tiempo a otras actividades, el derecho por ejemplo que es mi otro trabajo. Pero la poesía llama, sola llama. Eso sí, por las dudas, siempre hay que andar atento.


Péndulo
Estefanía Ceballos
Una noche más estalla en mi ventana
El tiempo se suicida entre estas cuatro paredes
Voy vengo con un vértigo casi imperceptible
               Sobre mis pasos
Cabeza gacha buscando un sentido a este péndulo
Cada dos días el hambre gana la batalla   parezco rendirme
Horas sin sentido
               Nada     como jugar al dominó
La primera derrota viene siempre con su pieza mal puesta
Inevitable condición del azar
Sólo tratar de que la próxima hilera supere a la anterior
En distancia
Entonces giro el cuerpo
pie sobre pie ya no recuerdo si hilvano o deshilvano
esta ansiedad va comiéndome las ganas
el hambre sale una vez más victoriosa
               de este estúpido juego
voy vengo
y el tiempo que se suicida.


Mujer Que Siente El Tiempo
Elizabeth Bergallo
El último hombre tendrá tu mismo rostro
tu misma edad, tu misma boca llena de preguntas…4
Fragmento Apapókuvá-Guaraní
Mientras las uras iban cubriendo
los lapachos
lenta y calladamente vio nacer la luna;
en lugar de su rostro en el agua vio un cuchillo rasgando la boca
de la noche
llena
de palabras lamiéndose,
mordiéndose
casi sin sentido;
vio aparecer las arañas en la boca de la noche, las luciérnagas,
los ojos de los flamencos,
las ratas, los caúies, buscando sus chillidos, sus presas, sus nuevas guaridas,
sus goces,
sus tibias crueldades;
estaba sola en la fría boca del agua,
de repente estaban solas ella y sus preguntas,
se dio cuenta de que el universo
era una risa,
y se sentía una tierna criatura, entre divertida y asustada;
pensó entonces que ahora sí
quizás
podría comenzar a amar,
algo que parecería siempre casi inalcanzable.

Ser libro
Olga Zamboni
No sé si viviré en algún poema en el caso
De que un poema me sobreviviera
No sé si algún retrato
perdurará en el álbum de meses mentirosos
No sé
si las arenas del recuerdo
arrojarán sentido sobre mis iniciales.
Reprogramada en lápida invencible
tampoco sé si aquellos hombres que me amaron
me sobrevivirán y
por azar descuido
portarán una flor a mi tumba de aire.
Pero sí sé que libre
de ataduras y espantos
volará en compañía de los ángeles
mi repetido adiós nostálgico.
Sin voz solo memoria
desmemoriada y frágil sobre el cielo.

Ser formoseño
por Blanca Salcedo
Quizás...
porque en algún punto indefinido de la larga franja de Formosa se fusionan la
cultura guaranítica con la del altiplano, el formoseño es un guardián de
memorias, / ... porque el sol es un compañero implacable que lo envuelve y lo
calcina, tiene un alma cálida abierta a todos los que se acercan a él / ...
porque el peregrinar del agua es un ciclo perpetuo, que rebosa en el este y es
una permanente orfandad en el oeste, es un ser de agua / ... porque tiene un
cielo luminoso y azul, siempre bordado de pájaros, posee una suave libertad de
alas
... por ese calor de metal fundido que alucina a las víboras, le
abrasa la piel y las siestas, es pasional y sensible / ... porque ha vivido
eternos atardeceres rojos con los pies en el agua, perdido todo por la ambición
del río, tiene una larga paciencia / ... por ese silencio de voces que es el
monte y el estero, mantiene la voz sin gritos /
... porque vive
en una tierra sin la magnificencia de la montaña ni la imponente selva, un
territorio que evoca el gran pantanal, pero que todos los días le recuerda que
es más fuerte que él, bordando su paso con ofidios y alimañas, que no admite más
que un amor sin condiciones, es fiel y cuando se aleja, extraña / ... y porque
esa agresividad se alza en árboles de madera dura como el urunday y se suaviza
floreciendo en el aire en todos los tonos, es fuerte / ... por sus orígenes que
se pierden en el principio de los tiempos, es manso, pues, como reza un
proverbio popular: “para qué vas a pelear, si no vas a matar?” / ... porque
conserva las costumbres ancestrales que se han olvidado en otros lugares más
transitados por la civilización uniformada... aún honra la familia, el amor, la
edad y los elementos naturales / ... porque el viento norte nace frente a su
rostro y lo empuja con aliento de fuego hacia el sur, es resistente / ... porque
la temperatura le marca un ritmo que a veces no entienden otras latitudes, no se
apura sin razones valederas /
... porque aún retiene ancestrales
ritos y puede caminar sobre las brasas con sólo una promesa que cumplir, tiene
fe / ... porque generación tras generación ha parido mujeres fuertes, que
sostuvieron la familia más allá de la soledad y de la furia, reverencia a la
madre / ... por esa compleja combinación de verdes, espinas y ojos líquidos que
lo delimita, tiene un intrincado sentido del humor y una amistad filosa / ...
porque aún tiene confianza en la medicina natural y los conjuros...
Por todo eso y más, ser formoseño es más que un acontecimiento
aleatorio que se relaciona con el nacimiento; es un sentir, una decisión que
viene de las raíces del ser... Quizás... simplemente, porque uno es de donde
planta el corazón... y para eso, no hay tierra más cálida y fecunda que Formosa.

La tierra natal
Ana Ajmátova
No la llevamos en oscuros amuletos,
Ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
No perturba nuestro amargo sueño,
Ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos
En objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes
Ni siquiera la recordamos.
Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
Esa tierra que con nada se mezcla.
Pero en ella yacemos y somos ella,
Y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.

viernes, 16 de marzo de 2018

"La intención es salir al encuentro del público con la Orquesta Sinfónica"

El Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes inicia la pretemporada 2018 del Teatro Vera con la actuación de la Orquesta Sinfónica dirigida por la maestra Andrea Fusco. La cita es este sábado a las 21 frente a la fachada del edificio del Teatro Vera. Habrá sillas disponible y el espectáculo es bajo el título de tango pasión, con solistas, cantantes y bailarines invitados. "Para la orquesta es un orgullo hacer esta presentación al mismo tiempo que un gran desafió. Siempre es un desafío. Nosotros queremos traer cosas nuevas pensando en el público, pensando en el espectáculo y pensando en las cosas que sean innovadoras para el público y también para la gente de la orquesta", destacó Fusco.

por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


Mientras fuera el tiempo se bate entre la lluvia y el sol en el interior del Teatro Vera la Orquesta Sinfónica de Corrientes, dependiente del Instituto de Cultura ensaya su propuesta tanguera. Este sábado se ofrecerán al público obras de Astor Piazzolla, Mariano Mores y obras íconos del tango bailable. Participarán como invitados especiales la voz de Valeria Gómez, Pablo Delvalle en bandoneón, Dirseus en stick, los Violonchelos de la Orquesta Sinfónica, y desde la danza llegarán Jorge Vega y el Taller de Tango de Extensión Universitaria UNNE.



"Esta apertura en la escalinata del Teatro Vera es una extensión de los caminos que viene haciendo la Orquesta. Uno de estos caminos ha sido salir no solo a la calle sino también a otros lugares públicos a descubrir espacios en la ciudad y de nuestra provincia. Buscamos tener también una presencia más cercana con la comunidad. Nosotros queremos estar cerca del público con distintas propuestas", subrayó la maestra Andrea Fusco.

"En esa ocasión buscamos hacer una noche de tango pasión con distintos timbres desde la orquesta y los invitados especiales. En esta oportunidad habrá bandoneón, stik, voces, los mismos chelos de la orquesta, grupos de la orquesta que tocan en sectores tratando de dar un sabor, un color diferente a esta propuesta. Además contaremos con bailarines invitados y con aquellos que en el público esa noche también se animen a bailar", destacó.

Por último la directora de la Orquesta destacó que este año habrá como en otros años una parte didáctica en algunas presentaciones. "También habrá otra parte con música clásica y otra donde vamos a incursionar en el tango, en el folclore regional y un poco valorizando la Mesopotamia. Vamos a rescatar un poco la música de la región con música de Misiones, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, entre otras provincias. Vamos a dar espacio a los jóvenes valores que tenemos, a los músicos de la orquesta, pues la intención también es hacer opera este año. Queremos hacer cosas interesantes desde la música", remarcó la maestra Andrea Fusco.

El acceso para la función de este sábado será libre y gratuito, frente a la fachada del teatro -corte de calle mediante- y dará inicio puntualmente a las 21.00

martes, 6 de marzo de 2018

“La singularidad de los músicos de pueblo adentro es rica"

A más de un mes de haber concluido la gran Fiesta Nacional del Chamamé Osvaldo Burgos, programador y músico, revela algunos puntos fuertes sobre las propuestas artísticas del Chamamé. Hablamos sobre el homenaje a Marily, la cantidad de artistas por noche, la sonoridad de la fiesta y la experiencia chamamé. “Está bien cuidar la música pero si descuidamos las desprolijidades convertiríamos al chamamé en un producto enlatado y pasteurizado”, advierte.


Por paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


— Arranquemos por Marily, ¿por qué se hizo el homenaje en la Fiesta del Chamamé?
El porqué es de fácil respuesta. Marily se nos fue hace casi un año, había que homenajearla. También se hizo con Pocho Roch y con Toto Semhan. Era una obligación nuestra homenajearla. Es imposible medir todo lo que hizo por el género.

— Bien, reformulo la pregunta: ¿cómo construyeron este homenaje a Marily con el Ballet Oficial de la Fiesta?
En un principio cuando estábamos a mes y medio de la fiesta, programando y pensando en los detalles, la primera idea fue hacer los homenajes a quienes se fueron el año pasado en el primer día de la Fiesta, incluso estuvo el tributo al Centenario de Cocomarola. Hicimos un día potente desde lo emotivo con los homenajes.

Para el homenaje a Marily pensamos con la intervención de músicos en vivo. Pero nos encontramos con que era difícil elegir a un artista que sea el único merecedor de homenajear a Marily. Ella fue muy generosa y trabajó con muchísimos músicos. Desde ese lugar tendrían que estar muchos artistas homenajeándola.

— Sin embargo no hubo músicos que por separado la haya homenajeado.
Así es, pero ese es otro tema. Es verdad que nos extrañó que a lo largo de la Fiesta no hubiera un homenaje o un reconocimiento a su obra.

Pero volviendo al principio nos pareció que lo mejor era que el homenaje a Marily surja desde la Fiesta. Además ella trabajó mucho con ballet, con danzas, haciendo guion de teatro, no escribía solo poemas sino que tenía intervención artística. Creo que debe estar contenta con lo que se ha realizado.



“Ñande chamamé asume la comunión del hombre”
“Ella recogió la luz de la humanidad porque era una mujer absolutamente humana. Todos los hechos y vivencias fue haciéndolas poesía. Amó profundamente su terruño, la historia de su tierra, sus hombres, sus mujeres, sus niños, su pueblo se hizo poesía con Marily”.

Así lo consignó quien encarnó a la artista, Elva Silvero. En el homenaje junto al Ballet Eva hizo las veces se Marily al tiempo que destacó la poética de la escritora correntina.

Osvaldo atesora varios registros en audios que le cedió generosamente. En el homenaje se escucha la voz de Marily recitando poemas, casi como un espíritu. Un ánima que apareció en escena junto a su mitología autóctona que la rodeaba. “También apareció con sus misticismos, como la conocimos en los últimos tiempos”, deslizó Osvaldo.

“Así como era difícil poner músicos en escena también fue difícil hacer una selección de las piezas del ballet. Me atreví a involucrar el stick con las voces de Marily, después están el tema La vida y la libertad y Pombero”, explica Osvaldo. Mientras los bailarines del ballet dibujaban sus coreografías, se escuchan sonidos naturales, insectos, urutaú, grillos, ñangarutú, entre otros del aire y la tierra.

“Creo que el mejor acierto fue la representación de Eva Silvero”, agrega Osvaldo al tiempo que Eva declara que “esta representación al principio me costó aceptarla. No soy actriz, sin embargo poco a poco fui hablando con la comisión de la fiesta y Osvaldo junto con Marinoni me convencieron. Lo hicieron con sus palabras”, cuenta. “Había buscado los poemas de Marily y elegí uno que dice ‘el chamamé echa raíces, hilvana sueños’. Cuando hablo con Osvaldo, él me dice que ya tenía esos versos por Marily. Fue una hermosa coincidencia. De ahí en adelante todo fue un regalo”, resaltó.



Programación y propuestas

— Hubo algunos cuestionamientos sobre la cantidad de artistas por noche en la Fiesta Nacional del Chamamé. Incluso algunos músicos se quejaron por el escaso tiempo que tuvieron. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Había un promedio de 24 a 25 artistas cada noche. Realmente ningún festival o fiesta tiene eso número de artistas por día. Desde el punto de vista operativo, lo más lógico es que cuanto más artistas hay, más se complejizan las cuestiones técnicas, como así también se multiplica el trabajo de quienes coordinan.

A mí no me parece mal que sean muchos y que cada vez haya más chamameceros. Esto es un indicador de que este encuentro es cada vez más grande y cuando mayor participación haya, mejor será la fiesta.

Esta Fiesta apunta a la mayor participación, donde están los diferentes subgéneros dentro del chamame, distintos estilos y todos forman parte de una gran mesa que sería como una reunión de personas por un acontecimiento particular —en este caso es la celebración de nuestra cultura e identidad—- donde nadie tiene derecho a tener más que otro.

Imagínate una fiesta familiar, sea un cumpleaños, casamiento o bautismo o la celebración del año nuevo. Todos estamos en la mesa, hay chicos y grandes, mujeres, varones, todos debemos servirnos y comer el pan. Todos compartimos y de eso se trata.

La Fiesta Nacional del Chamamé no es un desfile de individualidades. Hay que pensar en la totalidad de la programación y no en las particularidades. Cada vez quizás sean más y eso no está mal. Además no solo está el anfiteatro sino que hay otros espacios alternativos.

En definitiva, acá festejamos lo que somos. El chamamé es el que amalgama todo y hasta nos resulta medicinal. Podemos estar mal por un montón de cosas durante el año y llega este momento y todos somos felices porque el chamamé nos cura. Es una música medicinal que nos sana.


— Sobre la programación y propuesta artísticas, volvieron a escucharse clásicos que se repitieron mucho en la Fiesta. ¿Cómo se trabaja esta cuestión en el seno de la organización y cómo se viven estos temas?
Los clásicos chamameceros de alguna manera está bien que existan y que se escuchen. Esos temas generan conexión entre el público y el artista, pero entiendo que de a poco hay que ir apostando a correr el riesgo de la renovación. Por eso no solo pedimos un tema inédito a los músicos sino que este año para estimular estas cosas hicimos el certamen de Canción Nueva. Fue un premio auspiciado por Sadaic. El tema tenía que ser interpretado en vivo. Hubo artistas muy grandes que inscribieron sus canciones inéditas y que la cantaron en el escenario.

Volviendo a los clásicos, los clásicos son clásicos y no me gustaría criticar por criticar esa cuestión. Tengo fe en que van a ir surgiendo nuevos clásicos del mañana, creo que los jóvenes artistas deberían pensar en eso y que ellos pueden ser los generadores de los nuevos clásicos del mañana. Así como hoy nosotros conocemos Puente Pexoa es porque a alguien se le ocurrió alguna vez en el pasado y hoy es un clásico. No podríamos ir contra de ellos, pero tenemos esperanza de que nuestro repertorio se va a ir oxigenando con cosa nuevas, con obras nuevas y que van a ver composiciones que se irán instalando como nuevos clásicos, eso nos gustaría que suceda realmente.

— Este año el tema fue la experiencia, ¿cuál fue tu experiencia chamamecera?
Los músicos de nuestros pueblos de Corrientes son tesoros en vida. No quisiera personalizar porque en algún año aquí al escenario llegó un armoniquista que no tenía ni luz eléctrica en el lugar donde vive y de repente llegó acá para tocar en un escenario de las luces, pantalla, sonido. Sin embargo acá pudimos proyectar su música amplificado en nuestro escenario. La experiencia sigue teniendo más parecido a eso de la tierra y del pasto que a la armonización perfecta.


Los sonidos de la fiesta
Como músico Osvaldo Burgos está siempre atento a la cuestión del sonido. En sus proyectos musicales podría decirse que amasa, que descomprime el sonido en mil átomos y los vuelve a armar, juega con él hasta el cansancio.

Ahora consultado por la cuestión sonora de la fiesta cavila, no deja su tono serio y por momentos, solo por momentos, dibuja una sonrisa en su rostro amable.



El desafío de la singularidad

“La cuestión sonora puede pasar por la calidad del sonido propiamente dicho pero también puede pasar por una propuesta artística que involucre nuevas sonoridades. Creo que lo importante, por un lado es las propuestas innovadoras y renovadoras tiene que estar pero como un elemento más de esa gran integralidad donde esta lo tradicional, lo súper tradicional, eso novedoso tiene que ser algo dentro de esa gran totalidad”, resalta.

“Todas las noches hubo algo de eso y fue el elemento que completó a esa totalidad. Creo —esta es una opinión personal— creo que estamos mejorando. Va lento pero estamos mejorando. En cuanto a esa preocupación por la calidad artística más allá del estilo inciden ahí muchos factores, un buen sonido depende de la técnica, de la puesta en escenario, pero también depende de los instrumentos, depende de las cuerdas, depende de las afinaciones de los instrumentos, en algunos casos depende de algunos equipos portátiles personales como un amplificador y también en el modo de acción al ejecutar un instrumento”, explica.

“Podés escuchar algo tradicional pero con un buen sonido. Porque cuidan a la hora de tocar cómo rasguear una guitarra, cómo pulsar un teclado o un fuelle, los artistas vienen con esos cuidados y con esos trabajos de ajustes, de instrumentación, eso está cambiando en la música”.

Además, Osvaldo apuntala que “la singularidad de algunos músicos muy de pueblo adentro es rica, esa desprolijidad también es rica y también la queremos mostrar porque si los músicos pierden esa particularidad con una formación académica estaríamos perdiendo mucho de nuestra identidad. Está bien cuidar la música pero si descuidamos las desprolijidades convertiríamos al chamamé en un producto enlatado y pasteurizado”, advierte.

“La música tiene que conservar ese olor a pasto. Si observás, pasa con muchos formatos que son plantillas que se ven en los festivales, viene todo muy perfecto, todo sumamente cuidado, desde el punto de vista sonoro, estético, de puesta en escena, todo prolijo o excesivamente prolijo. La singularidad que tenemos nos hace distintos y debemos conservarlas”, concluye.