sábado, 28 de diciembre de 2013

“Universalizar la aldea”

Este año el escritor Gabriel Ceballos presentó tanto en Corrientes como en Resistencia su reciente libro “Lo difícil que es partir de Buenavista”. En su oportunidad contamos cómo fue esa presentación y ahora volvimos a dialogar con el escritor sobre este y otros temas. “En general publicar implica desconectarse del texto y hasta una especie de liberación. Pero eso no implica que la desvinculación sea permanente”, advierte en esta charla con ñeepora.com.ar


Por paulo ferreyra
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Cuando Gabriel Ceballos presentó su libro “Lo difícil que es partir de Buenavista” manifestó que tenía muchos motivos para querer a este libro. “Es un libro que salió impensado. No quería seguir con Buenavista y esa línea folk y los tipos siguieron insistiendo hasta que salió este libro. Me quiero ocupar menos de ellos para ocuparme de una novela. Para mí es un buen motivo que estos amigos de Buenavista sigan rodando”, destacó. En esta charla hablamos sobres sus proyectos, sobre los concursos que ha participado y su mirada para enriquecer o nutrir el lenguaje.


- Antes que nada quisiera conocer cómo es la relación del autor con el libro que ya salió y anda caminando. ¿Vuelve a releer “Lo difícil que es partir de Buenavista” o trata de volcarse de lleno a otro trabajo?

En general publicar implica desconectarse del texto y hasta una especie de liberación. Pero eso no implica que la desvinculación sea permanente. Me pasa de ser repentinamente asaltado por el temor de haber metido la pata en la gramática, o en la lógica, o en cualquier otro aspecto de un texto publicado y volver a este lleno de ansiedad, para quitarme la duda, incluso mucho tiempo después de la publicación. Otra vía de regreso puede ser el temor de repetir alguna situación u otro detalle en lo que se está narrando ahora, el querer evitar el autoplagio, digamos, no intencional.



- En la presentación de este libro Usted adelantó que quería trabajar sobre una novela, ¿en qué está trabajando ahora?

A principio de año suspendí, creo que en buena medida por el asedio de Buenavista y sus personajes, la escritura de una novela más o menos a la altura de la página ciento treinta. Desde entonces y hasta que salió el librito lo único que hice fue corregir y reescribir cuentos de Buenavista. Espero que después de esta publicación pueda retomar mi novela. Mientras tanto, me limito a la corrección de otros libros que tengo inéditos.



- Tanto en España como en Argentina ha ganado distintas distinciones por su obra. ¿Cómo es el camino que recorre para participar de determinados concursos literarios? ¿Se piensa en el jurado?

En Argentina, salvo un segundo premio municipal de Buenos Aires, no tuve premios importantes. Es que prefería presentarme a concursos del extranjero para probar si mis textos funcionaban lejos, en lugares totalmente ajenos a lo correntino, en cuanto a lenguaje, costumbres, atmósferas, etcétera. Incluso ajenos también a lo argentino.

Probar eso de universalizar la aldea. Una tontería, bah, pero por esa razón me iba a competir bien lejos. Elegía concursos de buen nivel económico porque eso garantiza calidad y cantidad de competidores, pero no los premios de las grandes editoriales, que generalmente están arreglados con escritores del “staff”. En cuanto a los jurados, los nombres casi nunca son conocidos al momento de participar, pero tuve la suerte de haber gustado a jurados compuestos por escritores que yo admiro, como Caballero Bonald, Almudena Grandes, Ana Rossetti, Lorenzo Silva y algunos otros.



- En el litoral tenemos distintos autores que le dan vida a la región a través de sus obras. ¿Cuál cree Usted que es el rasgo más distintivo de su obra donde sobresale Alvear, Corrientes o el litoral?

Sin duda lo regional está en muchos textos míos, no sólo lo correntino sino también lo fronterizo. Eso no significa, claro, que sean textos costumbristas o folklóricos. Cuando yo digo que la serie de cuentos de Buenavista es folk no me refiero a lo “realmente folklórico” sino a lo “ficcionalmente folk”, en cuanto emanación de ese espacio ficcional que es el pueblo de Buenavista. “Folk” viene del alemán “volk”, que significa pueblo. Bueno, pues el pueblo acá es Buenavista, y todos esos cuentos son emanaciones de ese “volk” mítico, por lo cual mantienen una cierta coherencia en cuanto al espíritu colectivo, aunque se trate de un espíritu medio loco como el de los buenavistenses.

Lo que pasa es que Buenavista tiene rasgos muy parecidos a los del espacio real en que vivo (Corrientes, la frontera), pero tales rasgos no pasan a la literatura atados a la realidad, pasan con la libertad que les da la elaboración estética. Son folk en relación a Buenavista, no a Alvear, no a Corrientes, no a la región donde vive el autor. Y con muchos textos que no pertenecen a dicha serie pasa algo similar. La Corrientes de “Víspera negra”, por ejemplo, no está atada a la Corrientes real de la época de esa historia, o lo está pero sólo de un modo muy secundario, por unos pocos datos elementales, porque primeramente responde a una intención estética.



- Por último, he escuchado que la poesía sirve para enriquecer el lenguaje. Es un latiguillo que escucho a menudo aún que me hace mucho ruido. Quiero conocer qué lecturas, ya sea en los libros o en la vida, lo ayudan a usted a ir enriqueciendo su decir por medio de las palabras.

Sería interminable la lista de autores que influyen en uno. Pero más que nombres, te diré lo que pienso como ejes de la lectura de un escritor. Primero, claro, ser fanático de la lectura, leer por lo menos diez mil veces más de lo que se escribe. Segundo, leer a los clásicos, mucho a los clásicos, no limitarse a las modas de las librerías. Tercero, leer poesía, un narrador debe ser un lector también de poesía, eso va a enriquecer enormemente su narrativa.





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