viernes, 20 de febrero de 2026

María Fernanda Ampuero: “Recomendar libros es una cosa urgente y hermosa en este tiempo”


La escritora ecuatoriana realizó una curaduría especial de lecturas en el segundo semestre del 2025. En esta entrevista cuenta cuáles fueron y cuáles son sus temas de interés, las escritoras contemporáneas que está leyendo y lo que significa para ella recomendar libros. “El formato de ser libreras por un día me parece que es algo que deberíamos hacer más de seguido. Nosotras estamos todo el tiempo leyendo. A mí me sirvió para compartir amores, amores lectores, amores por libros y amores por autoras. Hay gente brillantísima a la que hay que seguirle la pista”, afirmó. Niñez, adolescencia y maternidad, son algunos de los temas que abordamos en la charla. Claro, aprovechamos para hablar también de Visceral, uno de sus libros más importantes publicado en el último tiempo.


Por Paulo Ferreyra


Hay múltiples formas para llegar a un libro. Por ejemplo, seguir las recomendaciones de María José Navia (Chile) o de Flavia Pittella (Argentina), entre muchas otras influencers que hoy nos hablan de libros en redes sociales. También hay varios Clubes de Lecturas, uno de ellos es Escape a Plutón. Tienen tres tipos de suscripciones al mes, una de ellas es la suscripción Nave que ha sido curada por grandes escritores y escritoras como Alejandro Zambra, Gabriela Cabezón Cámara, Claudia Piñeiro, entre otros.

 

En el segundo semestre del 2025 la curadora de la suscripción Nave fue María Fernanda Ampuero. La escritora y periodista ecuatoriana es autora de los libros Sacrificios humanos, Pelea de gallos y el más reciente, Visceral. Ella es una de las grandes referentes de la literatura latinoamericana. Es una lectora voraz y gracias a sus recomendaciones los suscriptores vivimos seis meses increíbles de lecturas. Su selección fue bajo el título de Las furias. Hace una semanas atrás hablamos por teléfono y contó cómo fue su experiencia, qué la movió a escoger cada libro y claro, también hablamos de Visceral.

  

— ¿Qué significó para vos ser la curadora de este escape a plutón?

— Fue hermosísimo este trabajo. Además, vi las curadurías de escritores y escritoras que habían pasado por el club y son personas que admiro mucho. Los videos eran muy naturales y eso me pareció que era un espacio de paz. En medio de todo lo que vivimos en el mundo, ver a autores y autoras recomendar libros a otras personas es muy bueno.  

Siempre que hablas de tu obra hay un elemento un poco tensionante. Porque cuando se hace eso hay una responsabilidad de explicarte a ti misma. Pero hablar de lo que te apasiona es algo muy hermoso. Me encantó el formato. Me encantó la propuesta y me encantó la frescura. Además, recomendé los libros que fueron y siguen siendo importantes para mí.

Las personas que han sido parte de este proyecto somos lectoras en primer lugar. El hecho de que podamos hablar un poquito de esos libros, que podamos ser como una especie de libreras, con palabras cándidas, tranquilas y nada académicas, simplemente contar por qué nos gustó un libro es hermoso. Recomendar libros es una cosa urgente y hermosa en este tiempo.

Recomendar libros me parece que es algo que deberíamos hacer un poco más seguido. Nosotros y nosotras estamos todo el tiempo leyendo. A mí me sirvió para compartir amores, amores lectores, amores por libros y amores por autoras. Hay gente brillantísima a la que hay que seguirle la pista.

Parte de los libros que seleccionó María Fernanda para Escape a Plutón. 

  — En ese sentido - en ese seguirle la pista - todas las autoras que recomendaste están vivas y algunas con primeras publicaciones en novela muy potentes.

 — Mis recomendaciones fueron de gente viva, de gente joven, gente a la que hay que seguirle la pista si no la conocías. Eso me parece una posibilidad muy bonita. Veo a veces cuando en una feria a la gente le preguntan qué está leyendo y hablan de escritores lejanos o que están muertos. Hay una pose en esas recomendaciones. En mi caso, hace rato que rompí con la academia y en verdad me interesa que la gente recomiende cosas que entienda y que disfrute. Me parece importante abrir camino. 

 — Las Furias se tituló la colección de libros que recomendaste, ¿por qué?

 — Creo que las lecturas que en general me han marcado y que me han hecho la persona que soy tenían un elemento de furia. Pienso en un libro como El fantasma de Canterville, que fue un libro muy importante para mí de pequeña. El fantasma está furioso porque no se lo respeta, porque no logra su cometido en la vida que es asustar a la gente. Está furioso porque se lo toman como una burla o como un hazme reír. Ese ser que debería dar miedo de pronto se convierte en algo molesto y ridiculizable. Pienso en otros libros, El extranjero de Albert Camus o Claus y Lucas Agota Kristof, son libros importantes que tienen elementos de bronca en los personajes.

Siento que la furia es un motivo literario que para mí siempre es muy importante. Probablemente porque soy una mujer ecuatoriana nacida en los ´70. A nosotras nos enseñaron que tenemos que manifestar un rango muy limitado de emociones. En ese contexto no podemos manifestar nuestra furia. 

Sin embargo, desde un tiempo a esta parte hay un montón de mujeres que han encontrado en la furia, en la furia directa y en la furia asesina un canal de expresión. No me refiero a esa furia contenida y callada, como pesarosa de las mujeres que nos antecedieron. Por ejemplo, Silvia Plath, ahí hay una furia salvaje, latente en esa tristeza y en ese pesar de ella.

Hoy hay mujeres que se quitaron todas las máscaras. Estoy pensando En el cielo de la selva, un libro furibundo que no se guarda nada, que la selva es un personaje femenino y es caníbal. Pienso en Mónica Ojeda, una escritora que tiene no solamente en el tema sino en el lenguaje una exploración furiosa de maneras de decir lo que siempre se ha dicho y que suene nuevo.

 

“La niñez es el momento definitorio”

Los libros que recomendó María Fernanda Ampuero trataron de niños, niñas e infancia. “La niñez es el momento definitorio. Es el momento en el que el ser se convierte en una cosa o en otra. Es el momento en el que los traumas se instauran en las cabezas y te van a perseguir el resto de tu vida”, explicó. 


 

Sus seis libros estuvieron enfocados sobre infancias. Más aún, en niñas y adolescentes. Hace un tiempo María Fernanda publicó la antología Dantescas, cuentos de mujeres que descendieron a los infiernos. Ese libro la acercó a muchas escritoras con las cuales tiene la misma obsesión, son escritoras que abordan el tema de la primera adolescencia y de la niñez como punto de quiebre.

 

Además, cabe aclarar que a María Fernanda como a las escritoras que lee le interesa la maternidad. Tema infinito. “Siempre digo que nos vendieron que los temas universales de la gran literatura universal eran la guerra, la muerte, el ser, ¿no? En cambio, la maternidad no era tama. Yo no he estado en una guerra e imagino que tú tampoco”, me interroga y hace un silencio. Le respondo que no. No he estado en una guerra.

 

“Claro, en cambio, tú y yo hemos sido paridos por alguien”, continúa. “Para bien o para mal, ausente o presente o hiperpresente nos ha marcado y nos marcará todas las relaciones que vamos a tener en nuestra vida. Seamos padres o no. Claro, el tema es que cuando se habla de maternidad se asume que hablamos de nosotras teniendo hijos. Sin embargo, nosotras hablamos de la madre como ser omnipresente en nuestras vidas, tanto hombres como mujeres, tanto si la tenemos como si somos huérfanos”. 

 

Muchas autoras están escribiendo y aún falta por escribirse mucho sobre maternidad. La figura de la madre es inabarcable. Es inabarcable completamente y será una figura central en la literatura. 


 

¿Y si hablamos del 10 %?

 

En sus recomendaciones María Fernanda salió de la obviedad. Los libros que eligió eran nuevos o relativamente nuevos.  “Estas escritoras son importantes para mí”, agregó. “Hay una cosa muy importante aquí y es que estas escritoras están vivas, son jóvenes y el hecho de que se vendan sus libros implica que van a recibir unas regalías que les van a permitir escribir más libros.

 

— Estás hablando de plata.

 

— Directamente. Si. Estoy hablando de plata. Hay autores y autoras que no necesitan plata. Pero las editoriales y las autoras que publican estos libros que recomendé son pequeñas. En el caso de Elaine, no me acuerdo cuál es la editorial en Argentina pero es una editorial independiente. Los libros de Monica Ojeda o de Yuliana Ortiz Ruano. Ellas merecen visibilidad.  Para mí esto es importante. 

 

Estamos vivas. Necesitamos el dinero. Las editoriales también necesitan el dinero y hay que apoyarlas. Hoy hay gente que a través de sus escritos está leyendo el espíritu del tiempo y lo está transformando en literatura. No hay que ser egoístas porque la lectura si algo no es es egoísta. 

 

— Ya que estamos hablando de plata, ¿por qué crees que hay autores y autoras que no debaten sobre este 10 % que les corresponde por derecho de autor o autora?

 

— Fíjate cómo este tema lo tocamos las que no somos éxitos de ventas. Autoras que somos de nichos. Sé que mi literatura no será puesta en un boulevard para anunciar lo nuevo de María Fernanda Ampuero. No soy ese tipo de autoras. 

 

En esta lucha necesitamos las voces de la gente que sí sale en la publicidad de las librerías. Ahí hay un ejercicio de empatía que creo que debería salir de estas personas. Hay autores y autoras que publican en editoriales todopoderosas o monstruosas que han hecho conglomerados de un montón de otras editoriales. 


 

Ahora te pregunto a vos, ¿de qué sirve que María Fernanda Ampuero pida que se suba el porcentaje que reciben los autores y autoras? La pregunta que habría que hacer en realidad es ¿de qué viven las escritoras? Nosotras necesitamos que las escritoras que venden muchos libros aborden estos temas. Además, hay una idea un poco judeocristiana de no mezclar el dinero con el arte, como que es algo impuro, es algo que solo se puede permitir hablar alguien que tiene dinero, qué paradójico.

 

Entonces, ojalá las grandes best sellers miraran para sus compatriotas en Colombia, Argentina, Chile, Perú, en todas partes y digan, "Bueno, voy a abrir este, como dicen en España, voy a abrir este melón y voy a decirle a mi editorial que tiene que subir el porcentaje. Es la única manera de que haya un cambio.

Las escritoras y los escritores no tenemos sindicato. Si miramos la historia, los sindicatos con la revolución obrera consiguieron derechos, vacaciones y horas extras pagas. En soledad no se consigue nada.

Pero lo que vemos es que hay un montón de gente que no quiere hablar. Eso sucede porque están bien económicamente. Yo hablo de estos temas porque quiero que la gente siga escribiendo y quiero que el hecho de dedicarte a la literatura no sea un privilegio. 

Si escribir es un privilegio van a faltar voces de mujeres afro, de mujeres indígenas, de mujeres que vienen de sectores marginalizados o de personas que no han podido acceder a una educación de calidad. Es ridículo el esfuerzo que significa frente al pago que recibes.


Visceral


Después de unos epígrafes, el libro Visceral de María Fernanda comienza así: “Recurro a la literatura / como siempre que no puedo entender algo”. Más adelante agregará, “no tiene idea del esfuerzo que me significa cada cosa, escribir estas palabras, escribir cada palabra. Ser”.  

En el 2024 publicó este libro Visceral. Un libro directo. Es totalmente diferente a sus libros anteriores. En este libro la escritora y periodista se desgaja en cada palabra. En sus páginas es todo lo sincera que se puede ser frente a un espejo, hace todo eso y lo comparte. 

“Siempre que lanzas un libro hay mucho miedo. Tengo además el síndrome de la impostora”, describe y su voz se volvió aún más pausada, reflexiva. 

Ahora que ha pasado el tiempo ella se dio cuenta de que el libro es un bálsamo para mucha gente, para muchos lectores y lectoras sobre todo. Fue y es un libro que abraza.


 

“Encontré lectoras que han sido suficientemente generosas y desprejuiciadas como para poder ver más allá de si es literatura o no es literatura, si este es un libro de memoria o si es crónica. La respuesta de la gente es que no me importa el género. Me importa el texto”, destacó.

La gente que se le acerca a María Fernanda para hablar, los periodistas, las periodistas, los lectores y las lectoras le han dado amor, una ternura y ella los ha recibido y abrazado a todos y todas. 

“Ni en mi más loco sueño imaginé que el resultado iba a ser que la gente se mostrara tan visceral conmigo”, agregó. “Nunca pensé que iba a ser un efecto espejo tan brutal y tan doloroso. Si te das cuenta es un libro de una serie de destrucciones a una niña, formas de destruir a una niña y a una mujer que siguen ocurriendo, que se siguen repitiendo en niñas y mujeres de todas partes del mundo, en distintas sociedades, más desarrolladas, menos desarrolladas pero sigue estando ese dolor casi a flor de piel”. Este libro tiene un apéndice infinito que se extiende en historias de chicas, jovencitas o gente muy mayor, en un taller de lectura conoció la historia de una señora de casi 90 años.

María Fernanda en la charla reivindicó su oficio como periodista. Por dos razones, porque nos hace tener los pies sobre la tierra y porque en el oficio perdemos toda pretensión de ínfulas. “En periodismo hemos visto demasiadas cosas como para creer o ir detrás del éxito literario. Todo lo que sucedió después de Visceral ha sido mágico, ha sido doloroso como te decía porque certifiqué que sigue pasándole a la gente todo esto y que vivimos rodeados de dolor, disfrazado de vida normal”.

Todo lo que está pasando con la publicación de su libro ella se muestra agradecida. “Estoy agradecida porque a pesar de mi síndrome de la impostora, mis ángeles que son mi editor y mi agente insistieron que este era un libro importante y que era un libro que yo tenía que publicar. Les agradezco a ellos porque creen más en mí a veces más que yo misma. Tú no sabes lo inmenso que es cuando alguien destina su dinero que gana con mucho esfuerzo a comprar una cosa que hiciste tú”, cerró.

María Fernanda Ampuero hizo un libro distinto. Realizó una curaduría de lectura única. Puso en escena el mapa literario del centro al sur de América. Los libros son compañía y gracias a ella tenemos buena compañía por delante. 


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