lunes, 13 de abril de 2026

Visita a la canción profunda de estos tiempos

 



 

Paloma Ortiz, Juan Mora y Coqui Ortiz realizaron el concierto Piano y Canciones en el escenario del Complejo Cultural Guido Miranda. Este año volvió el ciclo Preludios en el Bösendorfer. El repertorio giró en torno a temas propios y obras de Teresa Parodi, Bosquín Ortega, Jorge Fandermole, Kany García, entre otros. Fue un concierto único, poético y luminoso. Una oda a la vida y a celebrar que podemos estar juntos y encontrarnos.

 

Por Paulo Ferreyra

 

En una entrevista previa a este concierto Juan Mora había adelantado que “hay mucho autores que soñaron un país para nosotros. Desde ese lugar abordaremos las canciones”. Así lo hicieron y la línea del tiempo fue de ese país que soñaron y sueñan los artistas pasando por el fundamento de todo quehacer artístico, el amor.

 

Al ingresar a la sala sonaba el piano. Juan Mora movía sus manos con suavidad sobre el Bösendorfert. "No todos los días tenemos la oportunidad de estar tan cerca de un piano de estas características. Hay pocos pianos como este en el país", afirmó Coqui mientras Juan seguía tocando. Las sillas dispuestas tan cerca nos hacía sentir las pulsaciones del instrumento, la voz de la cantante y del cantante subían al alma.

 


El repertorio comenzó con dos creaciones de Juan, Efímero y La huida de la tarde. El año pasado esta formación hizo dos conciertos con esta modalidad. Entre el público ahora hubo caras nuevas y caras conocidas, muchos buscamos realzar aquella experiencia vivida por el piano y las canciones. La propuesta musical trascendió la búsqueda, fue pura comunión y abrazos.

 

Hace ya casi un mes Joan Manuel Serrat fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cuyo. En su alusión dejó un mensaje final: "Canten, canten, porque cantando espantan los males. Porque cantando los demonios se enfrentan. Canten, porque hace falta que los músicos toquen, que los poetas alcen la voz, que no nos vuelvan sordos los gritos de angustia y que las injusticias cotidianas que nos tocan vivir, no se conviertan nunca en una normalidad capaz de volvernos el corazón de piedra”.

 

Cuando en la velada Coqui Ortiz tomó el micrófono expresó que iba a tomar la posta dejada por Joan Manuel Serrat. "Acá también pensamos cantar a Aledo Meloni. Él decía que se inspiró en el poeta Antonio Machado. Entonces los unimos y entonamos Cantares", deslizó y su voz se afirmó en la noche. 


Había silencio en el escenario. Tras cada canción el público sentía nuevos impulsos para aplaudir. Por momentos daba la sensación que también esa eran pulsaciones vibratorias que tenía el público para acompañar el abrazo de cada canción. 

 

En el momento de tomar el micrófono Paloma Ortiz sostuvo su forma de expresión para cuidar y atender cada palabra que salía de sus labios. Comenzó por agradecer al público su presencia. "Gracias a todos y a todas por venir. Es lindo estar tan cerca uno de otros. Es lindo encontrarnos. En el repertorio que preparamos hay algo de incertidumbre, qué pasará o que no pasará en el futuro. La incertidumbre es buena para poner en juego la creatividad y el encuentro desde el arte". Así, con ese buen decir que tiene regó a los presente con una canción de Jorge Fandermole. 

 


La noche fue creciendo entre canción y melodías del piano profundo. El gran poeta y músico Ramón Ayala decía que la única red que puede atrapar un pájaro sin quitarle la vida y la libertad es el arte. Algo de eso había en las canciones que se movían entre la incertidumbre, la esperanza y la memoria. Así se construyó la primera parte del concierto. Hubo más obras Juan Mora, Bosquín Ortega,  Teresa Parodi, entre otros. Un mensaje contundente: no a la guerra.

 

Los aplausos se sucedían. Alguien en ocasiones distintas abría el juego de sostener la emoción de una canción con un aplauso largo, sostenido y emotivo. Los aplausos se apoyan en expresiones como qué lindo, muy bueno, bravo.

 

La segunda parte del concierto la abrió Paloma Ortiz con un tema de Kany García. Tema que dedicó a sus amigas y a las mujeres presentes. El repertorio se ensanchó con obras de Fito Páez, más obras de Juan Mora y de Teresa Parodi.

 

Por amarte busco el cielo

aunque seas como un muro

abrazándome a tus piedras

Por amarte busco el cielo

cada día que me quieras

en tu cuerpo habrás de hallarme

soy como la hiedra.

 

Las luces menguaron y dieron ese tono especial a la velada. Ya llevamos casi una hora de canciones y el amor se instaló entre las flores que destilaba Juan con el piano y las voces de Paloma y Coqui. La poesía abrazaba las emociones. Los aplausos crecían. Un grupo en la segunda fila hacía pequeños fotos y entre sonrisa alentaban – bravo, muuuy bueno.

 

Coqui y Juan interpretaron un tema que les pertenece. "Un día de tantos Juan fue a casa a ensayar y me dejó esta canción – recordó Coqui - A mí me gustó tanto la música que terminé escribiendo Don Chula y Don José. La hice pensando en unos amigos que hacen un trabajo fabuloso que se llama Ambulantes, ellos dedican su repertorio a vendedores ambulantes. Pero más aún lo hice pensando en el barrio”.



“Soy - dijo Coqui e hizo un pequeña pausa para acentuar sus palabras - soy un militante convencido de que cuando volvamos a recuperar la calle, las silletas a la vereda y los vecinos estando en la calle, vamos a limpiar de malezas este mundo. Lo más revolucionario que podemos hacer es tomar la calle. Me parece que esas cosas nos van a salvar". El autor y compositor dedicó el tema a Dany, un trabajador histórico del Complejo Cultural Guido Miranda quien celebraba su cumpleaños trabajando aquel miércoles 8 de abril.

 

Un ave en nuestra ventana

 

Hace unos años - allá por el 2017 falleció Antonio García, el padre de la cantante puertorriqueña Kany García. Un tiempo después ella compuso la canción Confieso. Con su sensibilidad y su buen decir Paloma trajo para los presentes esta historia. "La muerte es un tema tabú a la hora de hablar entre amigos, amigos o familiares. Sin embargo es natural o debería ser natural hablar de la muerte. Nacemos, crecemos y nos vamos a morir. Eso es lo natural. Ahora, entender esta naturalidad no quita que sintamos dolor ante la muerte". Mientras ella hablaba Juan iba introdución el tema de Kany. La potencia de la canción tenía su fortaleza en mantener viva memoria - algo de lo que también trascendió desde la primera hasta la última canción del concierto.

 

La propuesta de Coqui, Juan y Paloma es arte en estado puro. ¿Cómo comprender el canto de los pájaros? El público había llegado al escenario del Guido Miranda con expectativas a este concierto. Algunos en silencios y otros henchidos de charlas felices entre amigos y familiares. Desde la canción abordaron temas sociales y temas de amor. Más allá de esos temas expandieron las emociones, los sentimientos y la sensación de que podemos mirarnos desde la canción. En el decir de John Berger son profundamente humanistas, "creen que el bien más alto es la felicidad de la humanidad"



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