Paloma Ortiz, Juan Mora y Coqui Ortiz realizaron el
concierto Piano y Canciones en el escenario del Complejo Cultural Guido
Miranda. Este año volvió el ciclo Preludios
en el Bösendorfer. El repertorio giró en torno a temas propios y obras de
Teresa Parodi, Bosquín Ortega, Jorge Fandermole, Kany García, entre otros. Fue
un concierto único, poético y luminoso. Una oda a la vida y a celebrar que
podemos estar juntos y encontrarnos.
Por Paulo Ferreyra
En una entrevista previa a este concierto Juan Mora
había adelantado que “hay mucho autores que soñaron un país para nosotros.
Desde ese lugar abordaremos las canciones”. Así lo hicieron y la línea del
tiempo fue de ese país que soñaron y sueñan los artistas pasando por el
fundamento de todo quehacer artístico, el amor.
Al ingresar a la sala sonaba el piano.
Juan Mora movía sus manos con suavidad sobre el Bösendorfert. "No todos
los días tenemos la oportunidad de estar tan cerca de un piano de estas
características. Hay pocos pianos como este en el país", afirmó Coqui
mientras Juan seguía tocando. Las sillas dispuestas tan cerca nos hacía sentir las pulsaciones del instrumento, la voz de la cantante y del cantante
subían al alma.
El repertorio comenzó con dos
creaciones de Juan, Efímero y La huida de la tarde. El año pasado esta
formación hizo dos conciertos con esta modalidad. Entre el público ahora hubo
caras nuevas y caras conocidas, muchos buscamos realzar aquella experiencia
vivida por el piano y las canciones. La propuesta musical trascendió la
búsqueda, fue pura comunión y abrazos.
Hace ya casi un mes Joan Manuel Serrat
fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional
de Cuyo. En su alusión dejó un mensaje final: "Canten, canten, porque
cantando espantan los males. Porque cantando los demonios se enfrentan. Canten,
porque hace falta que los músicos toquen, que los poetas alcen la voz, que no
nos vuelvan sordos los gritos de angustia y que las injusticias cotidianas que
nos tocan vivir, no se conviertan nunca en una normalidad capaz de volvernos el
corazón de piedra”.
Cuando en la velada Coqui Ortiz tomó el
micrófono expresó que iba a tomar la posta dejada por Joan Manuel Serrat.
"Acá también pensamos cantar a Aledo Meloni. Él decía que se inspiró en el
poeta Antonio Machado. Entonces los unimos y entonamos Cantares", deslizó y su voz se afirmó en la noche.
Había silencio en el escenario. Tras
cada canción el público sentía nuevos impulsos para aplaudir. Por momentos daba
la sensación que también esa eran pulsaciones vibratorias que tenía el público para
acompañar el abrazo de cada canción.
En el momento de tomar el micrófono
Paloma Ortiz sostuvo su forma de expresión para cuidar y atender cada palabra
que salía de sus labios. Comenzó por agradecer al público su presencia.
"Gracias a todos y a todas por venir. Es lindo estar tan cerca uno de
otros. Es lindo encontrarnos. En el repertorio que preparamos hay algo de
incertidumbre, qué pasará o que no pasará en el futuro. La incertidumbre es
buena para poner en juego la creatividad y el encuentro desde el arte".
Así, con ese buen decir que tiene regó a los presente con una canción de Jorge
Fandermole.
La noche fue creciendo entre canción y
melodías del piano profundo. El gran poeta y músico Ramón Ayala decía que la
única red que puede atrapar un pájaro sin quitarle la vida y la libertad es el
arte. Algo de eso había en las canciones que se movían entre la incertidumbre,
la esperanza y la memoria. Así se construyó la primera parte del concierto.
Hubo más obras Juan Mora, Bosquín Ortega, Teresa Parodi, entre otros. Un
mensaje contundente: no a la guerra.
Los aplausos se sucedían. Alguien en ocasiones
distintas abría el juego de sostener la emoción de una canción con un aplauso
largo, sostenido y emotivo. Los aplausos se apoyan en expresiones como qué lindo, muy bueno, bravo.
La segunda parte del concierto la abrió Paloma Ortiz
con un tema de Kany García. Tema que dedicó a sus amigas y a las mujeres
presentes. El repertorio se ensanchó con obras de Fito Páez, más obras de Juan
Mora y de Teresa Parodi.
Por
amarte busco el cielo
aunque
seas como un muro
abrazándome
a tus piedras
Por
amarte busco el cielo
cada
día que me quieras
en
tu cuerpo habrás de hallarme
soy
como la hiedra.
Las luces menguaron y dieron ese tono especial a la
velada. Ya llevamos casi una hora de canciones y el amor se instaló entre las
flores que destilaba Juan con el piano y las voces de Paloma y Coqui. La poesía
abrazaba las emociones. Los aplausos crecían. Un grupo en la segunda fila hacía
pequeños fotos y entre sonrisa alentaban – bravo,
muuuy bueno.
Coqui y Juan interpretaron un tema que les pertenece. "Un día de tantos Juan fue a casa a ensayar y me dejó esta canción – recordó Coqui - A mí me gustó tanto la música que terminé escribiendo Don Chula y Don José. La hice pensando en unos amigos que hacen un trabajo fabuloso que se llama Ambulantes, ellos dedican su repertorio a vendedores ambulantes. Pero más aún lo hice pensando en el barrio”.
“Soy - dijo Coqui e hizo un pequeña pausa para acentuar sus palabras - soy un militante convencido de que cuando volvamos a recuperar
la calle, las silletas a la vereda y los vecinos estando en la calle, vamos a
limpiar de malezas este mundo. Lo más revolucionario que podemos hacer es tomar
la calle. Me parece que esas cosas nos van a salvar". El autor y
compositor dedicó el tema a Dany, un trabajador histórico del Complejo Cultural
Guido Miranda quien celebraba su cumpleaños trabajando aquel miércoles 8 de abril.
Un ave en nuestra ventana
Hace unos años - allá por el 2017 falleció Antonio García, el padre de la cantante puertorriqueña Kany García. Un tiempo después ella compuso la canción Confieso. Con su sensibilidad y su buen decir Paloma trajo para los presentes esta historia. "La muerte es un tema tabú a la hora de hablar entre amigos, amigos o familiares. Sin embargo es natural o debería ser natural hablar de la muerte. Nacemos, crecemos y nos vamos a morir. Eso es lo natural. Ahora, entender esta naturalidad no quita que sintamos dolor ante la muerte". Mientras ella hablaba Juan iba introdución el tema de Kany. La potencia de la canción tenía su fortaleza en mantener viva memoria - algo de lo que también trascendió desde la primera hasta la última canción del concierto.
La propuesta de Coqui, Juan y Paloma es arte en estado puro. ¿Cómo comprender el canto de los pájaros? El público había llegado al escenario del Guido Miranda con expectativas a este concierto. Algunos en silencios y otros henchidos de charlas felices entre amigos y familiares. Desde la canción abordaron temas sociales y temas de amor. Más allá de esos temas expandieron las emociones, los sentimientos y la sensación de que podemos mirarnos desde la canción. En el decir de John Berger son profundamente humanistas, "creen que el bien más alto es la felicidad de la humanidad"
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