domingo, 8 de mayo de 2011

Poesía del alma


En nuestra segunda entrega de lo que fue el Encuentro Regional de Arte Folclórico del Litoral queremos mencionar la mesa donde estuvieron presentes Julio Cáceres y Coqui Ortiz, el poeta Cacho González Vedoya ofició de moderador. Un siesta que se había ido hacía mucho, en el Museo de Artesanías la gente iba y venía, casi puntualmente pasada las 16,30 comenzó la mesa debate sobre “El canto y la poesía en el Arte Folclórico Regional”.

por paulo ferreyra - [email protected]

En el lugar había poca gente, dos mates se disputaban el protagonismo entre el público en la sala fría y oscura del Museo. Con su sonrisa característica, Julio Cáceres tomo la palabra, “No es lo mismo saber que no saber” disparó desde el comienzo. “Nuestra palabra es muy importante, porque decimos que somos una región guaraní y para ellos como para nosotros el alma es la palabra. Quizás ahí este la explicación más simple del porque nuestro chamame tiene tanta aceptación en el pueblo, pues la gente se reconoce en la palabra del poeta o el cantor popular”.

Julio aprovechó su oportunidad para mencionar a los Payadores Correntinos que “en toda la provincia había muchos, y muy buenos, pero tal vez se han perdido porque sólo hablaban guaraní”. Por nombrar a uno de ellos Daniel Calderón, figura clave dentro del compuesto que tiene relación con temas políticos.

En la exposición de Julio leyó algunos fragmentos de algo que había traído para la ocasión. Cacho Vedoya lo miraba cada tanto y asentía con la cabeza las palabras de Julio, como afirmando los dichos. “El decir del poeta y cantor no se aprende de los libros y de las ciudades, esta en el hablar de la gente, esta en el pueblo, ahí hay que buscar su fuente”.

Al turno de Coqui Ortiz, el autor y compositor chaqueño, no se guardó elogios para Cáceres y Vedoya. “Es muy difícil hablar en este momento para mi, pues yo crecí con Julio Cáceres y con Cacho González Vedoya sin que ellos lo sepan, aprendí a querer nuestra cosas gracias a ellos”. Hubo en ese espacio miradas cómplices entre los músicos, “ellos enaltecieron nuestra palabra, en mi casa se evocaba esta cultura del chamame”, comentó Coqui.

Con respecto a la poesía el músico chaqueño advirtió que la importante está en la tradición oral, que se va pasando de generación en generación. El chamame tiene vigencia y vigor se fortalece día tras día. “Cuando comencé a tocar la guitarra allá por el 87 había mucha efervescencia por la música, y nuestra provincia no escapo a esa valoración del chamame”.


Cacho González Vedoya, quien oficiaba de moderador pero también expuso lo suyo, quiso agregó que para “el guaraní el tiempo era la palabra. Nuestra música está en castellano pero el pensamiento está en guaraní. Aquí no tenemos pueblos originarios, pero los guaraníes nos dejaron el pensamiento y la palabra”, destacó.

Coqui Ortiz volvió a destacar la labor de los poetas del litoral. Tanto aquí como en el Chaco, Misiones o Formosa hay buenos poetas. “Luís Meloni entró en mi casa y sin que le abra la puerta. Él sin saber se sentó a mi lado a escribir muchos de los versos que compuse en mi carrera”, describió el músico y despertó cierta sonrisa en el público.

“El chamame es una música para todos, no discrimina, no hace distinciones, no hay retorno cuando te gusta el chamame”. Comentó Julio Cáceres cuando volvió a tomar la palabra, para destacar que cuando estuvo en la comisión que dio el puntapié inicial para la Fiesta Nacional del Chamame pensaba en eso, en una fiesta para todos. En los “festivales los músicos pasan uno tras otro, pues en la fiesta todos se integran, la personas que van a la Fiesta del Chamame sienten que participan, que son parten de todo ese movimiento y no simple espectadores”.

El diálogo se extendió por casi dos horas, cruce de palabra entre los músicos y la participación del público presente. Casi como sentencia sobre el final Cacho González Vedoya advirtió que el “poeta está en la búsqueda de la belleza y es el guardián de nuestras cosas”.


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