"Navegamos sin más pretensiones que ver los ríos libres"

Jorge Mazzochi, Sebastián Arena y Hernán Gigena partieron días atrás en kayak desde El Pintado a Buenos Aires.

“La hoja es el equivalente a la vida”

Entrevista con Franco Rivero

Ciclo Conversaciones de Novela en el Fogón

Entrevista con Luis Argañarás

jueves, 6 de junio de 2019

Julia Magistratti: “El poema se termina de construir con el otro”

La escritora Julia Magistratti llega a la ciudad para compartir sus poemas en el ciclo “Tenemos visita”. En la ocasión será recibida por la poeta Mariana Rinesi y por la cantante y compositora Rocío Molina. La cita es hoy en la Biblioteca Mariño a las 20:30 y mañana en el Cecual, Resistencia. La entrada es libre y gratuita.

Por Paulo Ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com
 Este ciclo es coordinado por Estefanía Ceballos y Tony Zalazar. En este marco, la editorial Ananga Ranga presentará Escépticas que aman, una antología con poemas de Rinesi y Magistrati. Antes de su arribo Julia Magistratti cuenta como es su proceso creativo.

“Ando con el cuadernito a la pesca y a la caza todo el tiempo. Con estas herramientas uno desarrolla músculo que sabe captar lo que escucha. Anoto todo, después hay cosas que se usan y otras que quedan en el olvido o para otro tiempo”, cuenta.
María Julia Magistratti nació en Azul, provincia de Buenos Aires. Ha publicado los libros de poesía AlasitasEaEl Hueso de la sombraPueblo y además participó en varias antologías literarias de Argentina y el exterior.
“Una escribe mucho porque se pregunta mucho. La escritura es una forma de ir respondiéndose con toda la precariedad del caso. A veces son las mismas preguntas que vuelven, vuelven, vuelven”, explica, y su voz llega de este lado del teléfono dulce, clara, precisa, alborozada.  “Además de estar atenta y tomar nota también leo mucho. La lectura es clave. Leo poesía pero también mucha narrativa, me resulta una fuente muy particular para la escritura poética”.

— La muerte ronda en los poemas de tus primeros libros, ¿cuál es tu relación con la muerte?
—La escritura siempre está atravesada por la biografía personal. En mi caso mis padres murieron cuando yo era muy chica. Así que mi vinculación con la muerte es de muy temprana edad. De alguna manera escribir ha sido una forma de procesar esas ausencias tan significativas. Mirando a la distancia fue y es también un modo de compartir esa mirada que me permitió la vida.
Con el tiempo me pareció importante entrar de alguna manera en diálogo con esas ausencias. Este puede también incluir a muchas personas que por motivos similares han tenido alguna situación de muerte.
Además en un contexto más grande para la gente de mi generación, yo nací en 1976, la muerte y la desaparición de personas ha producido un dolor muy grande. En ese marco el hecho de poder encontrar sentido a la muerte y que eso nos pueda reunir y encontrar en un diálogo productivo, colectivo, quizás sea sanador.

— Este canal de expresión, la poesía, ¿vino a vos o la buscaste?
—Los primeros contactos con la lectura de poesía fueron muy azarosos. En mi caso tuve la suerte hermosa de tener a mi tío de Azul, Roberto Glorioso, un poeta que siempre se acercaba a mi casa con libros de autores contemporáneos. Esos libros yo los ojeaba, los chusmeaba. También me pasó que cuando era muy chica encontré en el diario La Nación un poema de Olga Orozco. Recuerdo que recitaba un poema de ella todo el tiempo, eran palabras tan hermosas que tenían un sonido y una música preciosa. Obviamente no comprendía cuál era el sentido de ese poema pero si comprendía que ahí había una belleza increíble. Jugaba a ser Olga Orozco.
— ¿Llegaste a conocerla?
—Cuando vine a vivir a la ciudad de Buenos Aires leí que iba a estar en un lugar. Así que fui a conocerla, quería escuchar la voz de esa mujer que me había fascinado desde mi infancia y mi adolescencia, ahí tuve la suerte de conocer a Olga Orozco. Pero ese encuentro es otra historia que en otro momento podemos abordar.
— Debió ser un encuentro hermoso.
—Totalmente. La poesía de Olga me gusta mucho, sus poemas me llevaron a escribir. En ese lenguaje y en esa música se despertó mi motivación. Ese impulso sigue despierto en mí cuando leo poesía, cuando escribo, como un espacio musical para entender y comprender la vida.
— ¿Para quién escribís poesía?                               
—Escribo por necesidad. Es una necesidad personal. No pienso en nadie cuando estoy escribiendo. Pero sí me gusta y es el trabajo que casi todas quienes escribimos poesía o se expresan a través del arte buscan: compartir y leer en voz alta.
Uno construye el poema en la soledad y después lo comparte con otra persona, ahí se termina de construir el poema. Si bien una no escribe para otro, sí necesita del otro para que esa escritura se complete. Esa es mi recomendación para quienes escriben. En la soledad de la escritura no se termina nunca el poema sino que se termina cuando uno lo pone en contacto con el otro. Es como alguien que cocina una comida y se la da a otra persona, es lo mismo. Ahí se cierra el ciclo de la escritura.
— En el poema La grieta leemos, “donde yo veía una grieta, un albañil me dijo ‘la casa ha trabajado’”. Pensaba en relación con esto, ¿qué ha trabado la poesía en tu vida?
—Siempre estoy alerta y me quedan resonando algunas frases que las personas dicen.  En determinado momento hacen significado y construyen uno nuevo. Estoy atenta y pongo el oído a ese decir cotidiano de nuestro entorno. A veces ese decir entra derecho en el momento que estoy escribiendo un poema, otras veces quedan en el camino. En este caso la frase del albañil que estaba en mi casa fue derecho al poema.
La poesía tiene pensamiento, emoción, construye todo el tiempo. En general aparecen voces, sentimientos, vivencias de otras personas que se van desplegando en el poema. En este poema en particular esa frases dichas al pasar por un albañil que estaba trabajando provocó la escritura que es biográfico, personal, pero también habla de un momento particular que estamos pasamos como país.
Lo personal es político y lo político es personal. No existe una lectura desde la individualidad, creo que —en medio de una cultura hegemónica, individualista, solitaria—  somos quienes desde el arte vamos “al encuentro de”. Siempre hay un otro o una otra o un nosotros con quien se completa la obra. Vamos al encuentro estableciendo un puente desde el arte al cuerpo que habla, que canta, que camina, que vibra. Somos cuerpos vibrantes y reaccionando. Ahí me parece que el poema es personal y político, es una mirada y una reflexión que siempre está, con sentido crítico y constructivo.
— Hablamos de la relación con la muerte y todo se fue haciendo vida, ¿qué te inyecta vida para crear o escribir?
—Hay un poema que se llama La Vaca, que también surgió en contacto con un hecho que me ocurrió en un viaje. Siempre estoy a la caza de lo que sucede a mí alrededor. Creo en la idea de que nos completamos con el otro, con la otra; que alguien puede ser algo que yo no soy o yo no tengo está en mis poemas. Me gusta esa idea de que somos lo que al otro le falta. Lo que hacemos, lo que pensamos, los poemas que escribimos también puede ser aquello que a otro le falta. El poema en ocasiones le pone palabra a eso que algunos sienten, así como los poemas que leo de otros poetas muchas veces son eso que necesitaba y que vino en ese momento de mi vida a completarme. Es un proceso de ir uniendo eslabones de una cadena en la que nos completamos un poco más.

jueves, 30 de mayo de 2019

Carlos Florentín: “Me dedico a tocar y estudiar jazz”

Este viernes pasada las 22 el pianista Carlos Florentin se presentará en el Café El Mariscal, en Corrientes. El músico tocará la primera parte solo, y luego sumará a Dario Lezcano en trompeta y a Fernando Gualini en guitarra.

Paulo Ferreyra

sapukai.culturas@gmail.com

Florentín está radicado en Curuzú Cuatiá, Corrientes, desde 2005. En varias ocasiones ha organizado y participado de encuentros jazzísticos tanto en su pueblo como en otras ciudades correntinas y de provincias vecinas. Tocó junto a referentes importantes del jazz de la región y el país, como Peppo Bianucci, Ricardo Cavalli, Fernando Gualini, Darío Lezcano, Pepo García, Martín Gagliardi, Guillermo González, entre tantos otros. La lista es, sin presumir, muy larga. Con los tiempos apretados charlamos con Carlos vía whatsapp y así explicó cómo será la presentación de este viernes.



— ¿Cómo estás preparando tu presentación este viernes en El Mariscal?


—En esta oportunidad, en el Café El Mariscal, voy a dividir la presentación en dos partes. En la primera estaré tocando un set de solo piano y elegí composiciones de distintos músicos y de épocas diferentes, standard de jazz, bebop, Barry Harris, Bill Evans, entre otros. En la segunda parte tendré a dos invitados como Darío Lezcano en trompeta y Fernando Gualini en guitarra. Con ellos iremos tocando primero en dúo y luego concluiremos el concierto tocando en trío.


— Desde tu primera incursión en el festival de jazz de Corrientes te han puesto como el pianista indiscutido del jazz en la provincia, ¿sentís esa presión o esa responsabilidad?


—Quizás sea algo desmedido ese calificativo. Lo que sí te puedo decir es que desde hace muchos años me dedico solamente a tocar jazz. Dedico buena parte del tiempo a estudiarlo para ser cada día mejor en lo que hago. Voy tratando de que el discurso musical tome ese rumbo, del lenguaje del jazz. Esto quizás me pone en determinado lugar pero hay otros pianistas que también alternan con otros estilos y sobre todo hay jóvenes que están pujando por esta música. Uno de ellos es Sergio Gutiérrez, un joven y talentoso pianista también de Curuzú Cuatiá con el que estamos haciendo un trabajo de Dúo Piano Jazz.

En cuanto a la responsabilidad, no la siento así, la responsabilidad de uno como músico y artista existe desde el momento que se elige el camino. Uno busca ser consecuente con uno mismo.


— ¿Cómo vivís esta relación de tocar en un lugar donde la gente no solo va a escucharte sino que habrá otros que van a comer o beber al lugar?

—Sí, uno se adapta, a veces se toca en teatros y otras en un bar, un café, pero la música está y eso es lo bueno. No tengo problema con eso, me gusta lo solemne, lo tranquilo y la acústica de un teatro. Pero también disfruto de tocar en un lugar donde la gente escucha y además puede comer y beber algo. Me gusta la cercanía del público con los músicos y si se puede tocar en formato acústico mucho mejor.

jueves, 2 de mayo de 2019

“Juan Carlos Soto jamás perdía un trazo”

Continúa abierta la muestra de Juan Carlos Soto en el Museo de Bellas Artes de Corrientes. En su inauguración hubo poesía y palabras sobre el artista de Andrea Soto, Roberto Villalba, Estefanía Ceballos, Jorge Sánchez Aguilar, Fernando Calzoni, Gabriel Ceballos, Cacho González Vedoya y del director del Museo, Luis Bogado. Fue una velada pletórica de recuerdos y emociones.


por Paulo Ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com


En el patio del museo, pasada las 20 todavía seguía ingresando visitantes. Las charlas se encendían en distintos espacios. El director del Museo, el licenciado Luis Bogado, dio la bienvenida a los presentes. “Es muy grato y un placer para nosotros poder exhibir estas obras únicas de Juan Carlos Soto. Este año el artista vuelve con estas obras para el deleite de todos los correntinos", expresó y abrió el espacio para los familiares, amigos y poetas.



Luego fue el turno de Andrea Soto, la hija de Juan Carlos. Agradeció el acompañamiento de amigos y familiares; también extendió palabras de gratitud al museo por hacer posible la exhibición de estas obras y a su hija del alma, Maybe Luque. Después fue presentando a los amigos que conocieron y compartieron largas veladas o tertulias junto a su padre. 


 Condenados a su piedad

“Este es un viejo poema que escribí cuando Juan todavía estaba en plenitud creando su mundo. Hacía poco que lo había conocido pero me llegó tan hondo que traté de sintetizar en un poema lo que pensaba de él”, así deslizo pausadamente el poeta Jorge Sánchez Aguilar. Se sentó y tomó su carpeta donde además guardaba otros poemas. Había silencio en el ambiente. Apenas el sonido de un celular hiende el ambiente. Las voces de la calle se apagan y la voz de Jorge llega amable, dulce, una caricia al pintor.


“Ojos con llanuras plásticas de musiqueros inocentes

y bailantes ardiendo su ceibal de ríos sentenciales

y pescadores en su inasible transparencia



todos condenados a su piedad.



Siempre hay un santo popular en su espacio ganado a la muerte

sus putas y borrachos feroces siempre andan de bodas con la justicia.


El amor levanta vuelo a contrapelo y la muerte abre su puerta al misterio


llevamos la noche a cuenta de la madrugada”.



Así rezaban algunos fragmentos del poema de Jorge Sánchez Aguilar dedicado a Juan Soto. La noche fue madurando y llegaron las palabras del escritor José Gabriel Ceballos. “Para evitar dispersarme, escribí algo cuando Andrea me invitó a esta presentación. Además, hablar de Juan Carlos Soto implica una cuestión complicada. La cuestión es definir el abordaje o desde qué perspectiva voy a referirme a él”, advirtió en esa voz grave y a la vez amable del escritor.


Compromiso


Costó asir lo más importante, subrayar o acortar de alguna manera las palabras de Ceballos. Todo fue importante pero más aún fue la apreciación de que Juan Carlos fue un artista comprometido. Para decirlo más claro, fiel al compromiso del artista con su vocación. “Si hay un concepto incuestionable que surge de su obra y de su historia personal es ese compromiso. Nadie alcanza la talla de artista de Juan Carlos sin jugarse a vida o muerte por su arte desde que se nace a su lucidez y hasta el último día. Ahí está el compromiso como enseñanza. El arte es un destino, si se quiere, una actitud frente a un destino que otorgó una vocación. Actitud que asumida obliga a una concentración total, sin intermisiones, sin descanso. Él tenía un ropaje indeleble: el humor. Aquel sentido del humor lo acompañaba como una sombra. Sus amigos festejábamos aquel humor sagaz, filoso, penetrante y muy a menudo dirigido hacia sí mismo”, destacó, entre otros conceptos Gabriel Ceballos.



Los aplausos llegaron rápidamente, pero fueron interrumpidos. Se espaciaron y cerraron con la misma rapidez. “Quiero continuar ahora con un poema. Este es nuestro homenaje en familia. Ahora quiero terminar con un poema que escribió Estefanía, que ahora me confió para que lo leyera”.



A Juan Carlos Soto


No es morir lo que es para siempre.

Nacer es lo que es para siempre.

(en La lluvia indecisa, Mia Couto)



De antiguo vienen las manos

en procesiones de guachos mujeres desnudos esqueletos

de animales como humanos y ataúdes cargados por payasos

cortando el tiempo

vienen las manos

cargadas de flores y trozos de carne

arrastrando silbidos ancestrales

poderosas manos de los muertos

llegan rituales

exhalando el rancio devenir de los días

como un vals del infierno

(o del cielo)

Llegan las manos

Del regocijo de la muerte

Con olor a tabaco y ginebra

A dar testimonio

De su legado.




Estallan los aplausos. Estefanía está cerca y sonríe. Es una mueca feliz en un rostro lunar tallado por otro artista. Sus ojos brillan mientras tira hacia atrás un mechón que besa sus pupilas. En el decir de Edgar Romero Maciel y Albérico Mancilla siempre hay enero en su piel. Mientras se apagan los aplausos hay miradas familiares, de afectos, alegría, felicidad. 

La familia de Juan Carlos Soto se abraza con los ojos. Todo crece, las emociones que golpean un pecho, los ojos, las manos que se extiende y las miradas que riegan el ambiente. Los celulares siguen captando momentos y hay algunos que hacen transmisiones en vivo para las redes de Instagram o Facebook.


Del mismo barro iré siendo

Juan Carlos
 era muy generoso. Recuerdo que una vez estaba haciendo un guitarrero. Lo hacía en un papel que encontró por ahí. Era un guitarrero y un acordeonista. El guitarrero tratando de escuchar sus cuerdas con clavijero de madera. Tuve que decirle que me gustaba mucho. Esa obra estaba por venir. Ahí mismo me la regaló y la tengo guardada en mi casa. Pero no tengo al acordeonista porque otro personaje había elogiado su dibujo y él partió al medio su obra y le regaló al otro la parte del acordeonista. Así era Juan Carlos. 



Hoy me queda por morir bastante

y no habré de morir lo suficiente

del mismo barro iré saliendo a tientas

igual que la chicharra en la siembra.



“Decía que siempre Juan Carlos era un filósofo. Él era certero. Era certero en la pluma, como artista y como dibujante era certero. El jamás perdía un trazo. Juan Carlos Soto jamás perdí un trazo”, lo dijo sin comillas, sin subrayar, sin poner acentos, si hacer silencios y pero desgranando esas palabras como si brotaran de lo profundo de su ser interior. Roberto Villalba lo conoció en profundidad y celebró este reencuentro con la obra de Soto.


Ya en el final de la velada, mientras algunos degustaban alguna bebida Fernando Calzoni tomó la palabra. Contó algunas anécdotas de su relación con Soto y leyó un fragmento de lo que escribió sobre el artista y que estaba impreso en la tarjeta que se entrega a los presentes.

“El negro Juanca...

elevado en cielos de arpillera y tela

repara en sus musas,

amasa la tinta caá

y el frío tinto de añá,

salpicando de villa, de Villa Ana

sus horas de estrellas

Se quita los lentes y mira hacia dentro

masticando el segundo

de cada palabra con su color,

haciendo del arte

un juego de niños.


Tras estas palabras se sumaron aplausos y como cierre llegó la música de Luis Arnal quien también se vio desbordado por los recuerdos y la emoción. La noche parecía no tener fin. Hubo sonrisas, recuerdos y momentos que se encendían a cada nuevo cruce de miradas. Aún quedan los dibujos en la pared, los cuadros, la obra de Juan Carlos Soto que viaja material e inmaterialmente por la ciudad de Corrientes. Al decir de Mia Couto, “no es morir lo que es para siempre / nacer es lo que es para siempre”.

La muestra es libre y gratuita, y permanecerá hasta el 19 de mayo en los horarios habituales del Museo, de martes a viernes de 8 a 12 y de 16 a 20. Sábados y domingos de 9 a 12 y de 17 a 20.



miércoles, 20 de marzo de 2019

Rocío Navarro: “La poesía respira al ritmo de cada escritora”

En el día de la poesía Rocío Navarro cuenta cómo empezó a escribir, qué está leyendo en estos momentos y qué busca como lectora. “Lo que escribo es muy biográfico, no necesariamente porque surja del anécdota personal pero viene de cuestiones que me movilizan. Hay que entender que habitamos un espacio, un paisaje, un horizonte histórico que necesariamente nos interpela. La poesía respira al ritmo de cada escritora”, explica.


paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar



La imagino a ella llegando al estacionamiento bajo los árboles del campus de la Unne en Resistencia. El sol se va despidiendo de las copas verdes y del frío cemento. Hace calor. Ella lleva consigo un bolso y deja a mano una paquete de cigarrillos y el encendedor.


“Empecé a escribir como algo natural. Bastante natural y con poca conciencia. En realidad no termino de considerarme ni poeta, ni escritora, más bien soy alguien que eventualmente escribe sin pensar demasiado en los géneros. Eso no significa que no piense o no cuide la palabra. Le pongo dedicación a mis torpes intentos por transmitir cosas”, explica.


Rocío Navarro nació en Las Breñas. Es docente, periodista y fotógrafa. Publicó Casandra Cactus (Cospel, Resistencia, 2007), Inhalar resistir expirar (Ñasaindy Cartonera, Formosa, 2010) y Mi jardín salvaje (autoedición, Resistencia, 2016). Además ha participado de distintas antologías.

Al inicio de la charla insiste en que hay más personas autorizadas en materia poética en el Chaco. Después hace una pausa y cuenta, “abordé la escritura como todos, por un lado por la necesidad de expresar algunas ideas, sensaciones y al mismo tiempo seducida por las cosas que encontraba en la escritura. Había algo ahí en el proceso creativo y en el texto compartido que no encontré en otra herramienta de expresión.



Escucho casi sin respirar, de repente hay una pausa.

— “¿Estás ahí?”, me pregunta del otro lado del teléfono.

— Sí, estoy acá, le respondo.


Hago silencio, la escucho. La comunicación a distancia a veces tiene estas cosas, uno se pierde las reacciones, los gestos, las miradas, la atención tanto de quien contesta como quien escucha.


“Así más o menos fue como empecé. Como todos”, continúa ahora respondiendo las pregunta de cómo inició este camino de escritora. “Creo que con mayor conciencia empecé a escribir cuando inicié la carrera de periodismo. Desde este lugar reivindico esta cuestión de no preocuparse tanto por los géneros más allá de las cuestiones lógicas de la escritura. Hay que tener en claro qué buscamos transmitir o decir”.


— ¿Cómo lectora en qué género te sentís más cómoda?

Ahí también soy totalmente anárquica. Leo mucha no ficción y crónica, es un género que me gusta mucho leer y estudiar. Practiqué poco. Leo poesía y novela. Los cuentos me cuestan leer, no he profundizado tanto en ese género. Pero leo muy variado.


— A ver, démosle un orden a esa variedad, ¿qué hay hoy en tu mesita de luz?


En este momento hay una antología poética de Diana Bellessi, al lado de un libro de Carlos Busquet, Magnetizado. Además hay otro de poesía de Martín Armada. Me gusta mucho leer a la gente de mi generación. Esos son los libros que me acuerdo ahora.

Siempre leo varias cosas al mismo tiempo. Hay semanas o etapas donde leo mucho, después me tomo recreo de lectura. Igual hoy estamos todo el tiempo estamos leyendo a través de internet. Sin embargo del ritual de leer el libro a veces descanso.


— De ese ritual, ¿qué tiene de especial la lectura de poesía?

Para mí lo que tiene de específico la escritura de la poesía es un tiempo diferente a la narrativa, mucho más vinculada a la intimidad y a la respiración propia de cada escritor. Me parece que es un espacio necesario en algunas cuestiones. Es un momento también para pasar de la hiperconexión a una soledad con la poesía.

— Partiendo desde ese espacio de intimidad, ¿escribís sólo desde la experiencia o cuestiones sociales también despiertan poemas?

Lo que escribo es muy biográfico, no necesariamente porque surja de la anécdota personal pero viene de cuestiones que me movilizan. Hay que entender que habitamos un espacio, un paisaje, un horizonte histórico que necesariamente nos interpela. Nosotros somos finalmente una mezcla extraña que surge entre lo íntimo y lo social. Esto se extiende a una frase propia del feminismo: lo personal es político.

— Tanto de lo que lees como de lo que escribís, ¿qué buscas con esos textos?

Los textos no son panfletarios. Está bien cuando marcan una postura. Me gusta el texto cuando no me engatusa para que piense algo determinado. Me seducen los libros cuando narran una experiencia o una impresión del mundo, con la cual yo puedo comulgar o disentir y eso me resulta agradable y respetable para que le dedique mi tiempo. Si el texto me deja con una pregunta mejor. Si me sirve para reforzar algo que pienso también está bueno y si hay que disentir disentimos pero no desde el lugar de bajada de línea.


ASÍ ESCRIBE ROCÍONAVARRO

Escribir

Escribir hasta que duela. O hasta que alivie. Escribir incluso mientras no se está garabateando o tipeando (esto es: escribiendo). Vivir para escribir porque el registro es, a la fecha, el mejor boleto en la lotería de que alguien (sino al menos uno mismo) nos comprenda. Ser palabra con el cuerpo.

Hoy pulgar derecho se despertó vocal; más precisamente i. Es una i amarilla como la yema o los choclos del almuerzo. Masticar palabras con los oídos. La ciudad está llena de imágenes. Que a los ojos les arda el movimiento orgásmico de la mano y que la nariz ya no soporte el hollín de las letras de aquel despanzurrado libraco. Sea cual fuere.

Que cuando agotada me hunda en el lodo azul de lo onírico, los fantasmas de otros escribas llenen mis orejas de alfileres con oraciones. Que me despierte porque un pinchazo vino a confirmarme que aún muerta he de padecer este impulso insaciable: He de seguir siendo palabra. Aún muerta.


ahora, la casa

la casa no huele a (tantos) cigarrillos
me miran las paredes sorprendidas
y chismean a mis espaldas sobre tu ausencia.
la casa está impregnada de sahumerios
los muebles parecen más alargados
y me sonríen con disimulo, equilibrados.
ahora que sólo yo,
que ya no vos,
la casa está impecable,
y así parece más de catálogo
y menos de hogar.

jueves, 14 de marzo de 2019

Julio Regúnaga presenta Des – Concierto


“Voy a comenzar solo. Tocaré la guitarra y cantaré unos temas, y después se sumarán los amigos”, explica Julio Regúnaga sobre su presentación de esta noche en El Mariscal. La cita es a partir de las 23. “Será una noche bastante ecléctica e intimista. Estarán también Gabriel Bestoso y Alejandro Ledesma, y el sonido, bajo la dirección del gran Raúl Díaz. 


paulo ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Esta es la primera vez que Julio Regúnaga se presentará como solista en la ciudad de Corrientes. Ha acompañado y trabajado con diferentes orquestas y músicos de la ciudad, sin embargo este será su primer paso como solista. “Es un regreso con todo para compartir con la gurisada. Es un regreso con todo, con todo”, insiste.


“Estoy de vuelta para compartir con la gente del barrio, del Barrio Balboa. Ahora se me ocurrió desarrollar en El Mariscal la música que vengo tocando en la intimidad. En la apertura tocaré temas de Antonio Carlos Jobim, después vamos hacer boleros y temas melódicos. Esa es la propuesta”, subraya.

“Jobim me formó musicalmente sin haberlo conocido. Pero puedo decir que escuché su música toda mi vida y me abrió mucho la cabeza musicalmente. Creo que a muchos les abrió la cabeza. Jobim es el Piazzolla de Brasil”, advierte.

Julio estuvo con la orquesta folclórica de la provincia de Corrientes entre ocho o nueve años. “Durante estos años acompañé a mucha gente, grabé con muchos músicos, también hice arreglos en los discos de Los Alonsitos, Alan Guillén, Mirian Asuad, Lucas Segovia. He arreglado temas para Imaguaré, Reencuentro, Mario Bofill. Hice muchas cosas en Corrientes y recorrí diferentes escenarios en la provincia y la región. Ahora esta presentación será el puntapié para iniciar un camino solista”, cuenta entusiasmado y ahora las palabras le llueven correntosas.

“El show se llama Des-concierto porque la idea es que después de la primera parte que está bien armada vendrán amigos a ofrecer chamamé y otros ritmos. Tenemos muchas ganas de tocar. La intención es que sea así, des-concierto. Dependerá también de los amigos que estén presentes. Voy a cantar algunos tangos, algunos temas que me hacen acordar a mi viejo que fue fundamental en mí vida. Al Kutu, mi viejo, lo acompañaba desde chiquito”.

Por internet aún se consigue una jukebox, también conocida en castellano como sinfonola, gramola o rocola. Es una máquina que se opera introduciendo monedas o billetes y que permite seleccionar canciones de diferentes estilos. Julio en parte se define así, “soy una rocola”, expresa y sonríe ampliamente. “Te acompaño con el tema que sea. Estoy preparado para todo”, cuenta. “Vos me decís un tema y yo acompaño. Será tan amplia la velada del viernes que tocaré temas que me gustan mucho del Cuchi Leguizamón”, agrega.

Disco de chamamé

Regúnaga adelantó que está trabajando en la grabación de un disco de chamamé con clásicos y temas propios. “El material saldrá para agosto o septiembre del presente año, y la producción del disco estará en manos de Antonio Tarragó Ros”, adelantó.

viernes, 8 de marzo de 2019

Agustina: “La poesía es hoy una herramienta necesaria”

Esta tarde a las 20 Agustina Wischnivetzky presentará su poemario. Será en la Sala del Sol del Centro Cultural Universitario de la Unne, Córdoba esquina 9 de julio, Corrientes. “A la poesía llegué porque fue el canal expresivo que encontré o que nació quizás de un silencio que me inundaba. Después se fue volviendo casi un ejercicio cotidiano, un juego y últimamente es una herramienta necesaria”, cuenta. Además anticipa aquí dos poemas de su creación.

Paulo Ferreyra

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Agustina Wischnivetzky es estudiante de la licenciatura en Artes Combinadas en la Unne. Escribe poesía, realiza videos y performance. En 2015 publicó el poemario “En las grietas de mi lengua”. En 2017, junto a Katharina Saporitti, realizó “Cuerpxs que no importan” una obra interactiva y performática llevada a cabo en tres ocasiones en Chaco y Corrientes. En 2018 realizó un intercambio estudiantil en Porto Alegre, Brasil. Allí produjo videopoesía, videoperformance y grabado, siendo de este último formato la obra “Entropía das linguas” parte de una muestra colectiva del Núcleo de Arte Impresso (NAI). Actualmente edita el poemario “Pequeño cuerpo diurno”.



Sobre su obra “Queridx cuerpx” expresa: Un cuerpo recibió cartas durante años. La última fue en 2017. ¿Hace falta más que silencio para responder? ¿hace falta responder? Quizás sí. Ahora, un cuerpo encarna esas cartas, las reconoce, las recibe, responde. Lleva tierra como piel. Un cuerpo presenta al poemario y se presenta. Entrega versos a otros cuerpos, porque “habrá que despedirlas/ enterrarlas/ llenarle de flores los ojos” para habitar las palabras, es decir, habitarse.

Su voz es dulce. A veces cuando caminamos por los patios, la ropa tendida llega a nosotros por el viento, sin querer y como un caria, nos toca y se ve. Así son las palabras que salen de su boca, una acaricia que viene y se va. Sonríe como el sol, blanco y luminoso.


— Que autores te sedujeron.
Se me vienen a la mente personas que conozco, algunas que publican y otras que no. Hay una cantidad de autorxs locales y de alrededores, como Franco Rivero, María Laura Riba, Claudia Massin, Alicia Genovese, Evelín Bochle, María Bakun, Diana Bellessi. También Juarróz, Irene Gruss, Clarice Lispector, Juan Gelman, Idea Vilariño y más.

— ¿En la construcción de la poética donde pones la fuerza?, en lo que vas a decir, en la forma, en las palabras, ¿por qué?
Creo que un poco en la imagen pero aún más en el ritmo, me gusta percibirlo como una canción. Me gusta leerlo en voz alta hasta lograr cierta fluidez que te lleve sin esfuerzo a recorrer el poema. Esta búsqueda suele darse bastante en lo posterior al primer escrito donde se puede jugar con las tantas posibilidades que tenemos de usar las palabras y jugar también en cómo colocarlas.


— Podemos hacer un adelante y en lugar de escucharte, leer algo de tu poesía ahora.



Si, claro



del poemario “Queridx cuerpx" 







entiendo 

si te enamoraste de la quietud si te construiste una casa 

a base de silencio entiendo 

si querés hundirte 

si no podés permanecer entiendo 

si preferís dormir durante días entiendo 

si sentís 

que te fue pisando el mundo entero porque yo 

le di permiso 








mirar la sangre 

que se desliza por la entrepierna irse con ella hasta el origen de lo negado sangre que desprende de sí la memoria 

del miedo sangre 

tiñendo silencios que despiertan 








piel de barro rostro que no sabe 

te escribo por no poder arrancarte de ese lugar esto ya es decirte 

y que no escuches gritarte 

y que no respondas 





tu llanto ya no intenta 








tenías razón 

te abandoné con frecuencia cuando tenías 

el rostro hundido en la alfombra en la tierra en la lluvia 

cuando no había sitio donde caer más que en vos mismo 

te abandoné todas las veces que pude te oculté todas las veces que pude desde la vereda de enfrente 

desde la multitud del colectivo no supe beber 

una sola lágrima tuya para que no cargues con todas 

te inundaste y no te salvé 






martes, 5 de marzo de 2019

Marcia Müller: “Necesitamos espacios para visibilizarnos"


En el Día Internacional de la Mujer se realizará el espectáculo Mucha’s.  Ahí se congregarán las cantantes y compositoras Gicela Méndez Ribeiro, Susy De Pompert, Marcia Müller y Florencia De Pompert. Ellas forman parte del colectivo de Mujeres Chamameceras que eligieron conmemorar su día juntas. La cita es a las 21 en las escalinatas del Teatro Vera.
paulo Ferreyra
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

“En esta ocasión decidimos hacer visible este grupo con el cual venimos reuniéndonos y charlando puertas adentro sobre nuestra problemáticas”, explicó Marcia. En esta entrevista además cuenta qué significa para ella el proyecto de ley nacional impulsado para que haya un cupo femenino en los festivales y fiestas del país.


“La inciativa de Mucha`s se terminó de consolidar el verano pasado, en enero. Conocía a alguna de las chicas. Hace un año fui a tocar a la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes y ahí nos encontramos, nos enchamigamos. En ese momento me invitaron para ser parte de este mucha`s. El proyecto busca tener una representante de cada provincia chamamecera del litoral”, explicó.
Marcia Müller es cantante, acordeonista y compositora de Entre Ríos. Intercambiamos mensajes y por medio de las redes charlamos sobre esta presentación. “Este espectáculo será la oportunidad para visualizar la tarea de la mujer y buscaremos generar más espacios de difusión.  El 8 de marzo es un día emblemático para las mujeres. Nosotras queremos poner en valor y en música para la gente parte de este colectivo de mujeres chamameceras. Necesitamos espacios para visibilizarnos. En lo personal es una hermosa emoción. Me siento representante de mi provincia porque somos muchas las mujeres chamameceras”.
El repertorio de la velada será en parte compartido por las cuatro cantantes. Sin embargo, también habrá oportunidad para mostrar de forma individual lo que vienen haciendo. “La temática estará trazada por la mujer. Haremos composiciones de mujeres o que hablan de la mujer”, agregó Marcia.
“Quiero estar en un festival por
mis capacidades y no por cupo femenino”

El año pasado se presentó en el Senado el proyecto de ley de cupo femenino en festivales del país. Entre los argumentos, los datos revelan que solo un 20 por ciento de la grilla es femenino, mientras que en algunos géneros musicales ese porcentaje cae al 5 por ciento.
Al respecto, Marcia Müller desliza: “Por sí solo no hemos aprendido la igualdad de oportunidades en los festivales.  Por ello se está impulsando una ley de cupo femenino a nivel nacional. Siempre digo que si me contratan quiero que me contraten por mi música, no porque sea mujer. Pero quizás esta ley sea un impulso o un primer paso para poder acceder un poco a la igualdad de oportunidades en los escenarios importantes del país.
De esta forma también se busca que no se le niegue el trabajo a las mujeres, porque sabemos que la humanidad tiene una historia machista, donde ha sido liderada por hombres. Las mujeres hemos estado presente desde siempre pero la historia ha sido contada desde los hombres. La música en la argentina no ha sido la excepción. Creo que tenemos que reconstruirnos y tender a la igualdad de oportunidades. Seamos del género que queramos ser. Por ejemplo, esta ley sería una forma de comenzar a entender esta igualdad. No coartar el derecho laboral de las mujeres que hacen música y de las trabajadoras de la cultura. Porque también nosotras vemos en los escenarios muy pocas conductoras, muy pocas animadoras. Aquí buscamos que las oportunidades sean igual para todos”, subrayó.

“Sapukay del Alma”
Marcia Müller comenzó tocando la guitarra. Ya a los 9 años acompañaba a su padre, quien es acordeonista. “Cantaba, hacía recitados en su conjunto chamamecero. Esto lo hacíamos en la ciudad de Campana, Buenos Aires”, cuenta. A los 11, se radicó en Paraná, Entre Ríos.
“A los 17 o 18 años me llegó la curiosidad por el acordeón, el instrumento estaba en casa y así comencé a explorarlo. Fui conociendo el instrumento y después fui entendiendo qué tipo de acordeón quería tocar. Estudie en la escuela de música Constancio Carmiño de Paraná”, relata ya entusiasmada sobre sus inicios en un diálogo de audios de wasap.
“Había tenido que dejar el canto de la mano del acordeón, era un poco triste para mí. Así que luego decidí estudiar canto para tener más herramientas vocales para poder hacerlo con el acordeón. Me formé vocalmente, estudie profesorado de música. Soy profesora de música y en todo ese transcurrir del estudio uno abre la cabeza, uno puede conocer mucho más el mundo de la música y así pude lograr adquirir herramientas técnicas que me dieron la posibilidad de combinar el canto con el acordeón. Estos son mis dos grandes amores en la música. Más tarde llegó la composición”.
Marcia lleva varias composiciones recorriendo su andar de musiquera. Sin embargo, le pido que escoja una en particular, una canción que interpretará este viernes y que la está cantando en los festivales o fiestas donde participa. “Es difícil tomar una composición. Las composiciones tienen momentos, en este momento y hace un tiempo me identifico más con Sapukai del alma, un chamamé cuya poesía le pertenece a Nélida Argentina Zenón, a quien admiro mucho y es una referente musical. Podría decir que es mi madrina artística. La conozco desde muy jovencita, tendría 11 o 12 años cuando la conocí. Siempre me conmovió y me atrajo mucho su poesía. En un momento, la vida nos cruzó y pudimos tocar juntas, nos conocimos más en el camino del andar cotidiano de la música, de convivir y de subir a varios escenarios juntas. Nélida me ofreció esta poesía para que yo la musicalice. Para mí fue un antes y un después en mi composición”, cuenta y su voz se oye alegre, entusiasta, blanca. “Así que Sapukai del alma es la composición que llevo a todos lados. Este viernes 8 de marzo estaré cantando en las escalinatas del Teatro Vera”.
El Instituto de Cultura de la Provincia invita al público correntino a asistir al espectáculo —libre y gratuito— que se presentará este viernes 8, a partir de las 21, en las escalinatas del Teatro Vera. Las voces de cuatro grandes cantoras se unirán para rendir homenaje a la mujer en su día. Lo harán en el marco del ya clásico ciclo “En las puertas del Vera”, que se lleva adelante cada año, previo al inicio de la temporada teatral en el escenario más importante de Corrientes.

jueves, 28 de febrero de 2019

La cantante y poeta More llega Corrientes

More Gemma estará esta noche en El Mariscal a las 21.30. En esta ocasión presentará su cuarto disco solista “el amor y sus interrupciones”. “El amor ha atravesado toda mi obra y está presente en mis cuatro disco. El mejor mapa para conocer las formas de ese amor son las canciones”, cuenta. También destaca la importante que ha sido es la biodanza en su vida.

por paulo ferreyra
sapukai.culturas@gmail.com


“Me sigo dedicando a la Música casi al 100%. Trabajo en mi estudio en Buenos Aires, el estudio La Posada, ahí grabo y produzco material para otros artistas. Me dedico a la docencia, escribo y compongo”, escribe ya al cierre de la comunicación por whatsapp. Intentamos hacer la nota telefónicamente pero ella ya viajaba para Corrientes, se cortaba la línea y entonces pasamos a lo más efectivo: whatsapp.
More - Foto Silvia Roman

More presentará en la noche de hoy su cuarto disco, "El amor y sus interrupciones". Además ha publicado cuatro libros de poesía y prosa poética. Dos de ellos, bajo el heterónimo Eusebia Florestan. “El amor ha atravesado toda mi obra y está presente en mis cuatro discos. En este disco en particular. Creo que la interrupción de la interrupción nos devuelve al amor”, explica.



“El amor es dinámico”
En este disco se presentan canciones como “hasta acá”, “luz de mí”, “quedarse”, “nota de vos”, “apenas un instante”, entre otras. Consultada sobre qué significa el amor hace una pausa, piensa y se extiende el audio de whatsapp. Finalmente desliza. “Llevo diez años de vida artística que no es poco y a la vez es poco tiempo. Si tengo que pensar en este tiempo sobre el amor tengo que decir que la idea del amor, el concepto de amor, la experiencia de amor se ha transformado conmigo. Así como cambie yo cambie mi relación con el amor en todo tipo de vínculo. El amor es dinámico, no existe como un compartimento estanco, tiene que estar en vínculo, en relación y todo el tiempo hay que ponerlo a rodar y jugarlo. Quizás aprendí esto con los años, me puse más en juego y fui más transparente conmigo. A partir de ahí surgen las canciones que son el mejor mapa para conocer mi obra”.

"Disfruto leer poesía"
“Tengo cuatro libros editados de poesía y prosa poética, dos bajo mi nombre y otros bajo bajo el heterónimo de Eusevia Florestán. La poesía y la música van por líneas distintas y se encuentran en mi mundo que es la canción”; cuenta. More dice que en su fase compositiva sabe cuándo un escrito será canción o será poesía. “Mi expectativas es que sean poemas cantados, poemas que puedan valerse por sí mismo más allá de la canción. La poesía le da poder a quien lee, cuando los versos están en el papel pueden volver cuantas veces quiera. Desde mi óptica la poesía y la canción son dos mundos interesantes y ambos me convocan”. Además cuenta que desde chica le gustó la poesía. “Me encanta descubrir poetas nuevos. Me encanta. Disfruto leer. Me parece un espacio íntimo, un espacio hermoso que mueve fibras internas que a veces la canción también lo hace. La lectura de la poesía es solitaria y es un espacio que me gusta”.

Integración entre el pensar, sentir y el hacer
Por momentos los audios suenan serios, por momentos apenas se le revela una sonrisa y una mueca de felicidad. “Me formé en composición. Estudié música. Soy cien por ciento música, sigo haciendo lo mismo porque es el eje de mi vida. La música es el lugar desde donde miro y percibo la vida, también es algo de lo que trabajo”, agrega.
“En el año 2010 conocí la biodanza y me interpeló. Me gustó. Me ofreció herramientas para sentirme mejor, para tomar decisiones, para construir una vida más integrada. Después se dió que me formé como facilitadora y como didacta. Ese título me permite enseñar biodanza en escuelas de todo el mundo. La biodanza me hizo bien, me hace bien y es una forma de vida. Me hace muy bien. La biodanza como definición, para quienes no sepan, es un sistema de integración humana, de reeducación afectiva, de reaprendizaje de las funciones originarias de vida y renovación orgánica. Lo que busca es la integración entre el pensar, sentir y el hacer. Aquí se trabaja a través del movimiento, se busca comunicar la identidad que estamos construyendo a través del movimiento. Siempre se hace en grupo, no es individual, es un sistema vincular. Parte de mi llegada a Corrientes tiene que ver con clases de Biodanza que daré este fin de semana”, concluye.


viernes, 25 de enero de 2019

Paisajes


Este es el título del primer disco del trío Delvalle, Fernández, Galarza. Ellos vienen desde hace un tiempo sumando un sonido puro y con colores diversos. 


El disco es un registro único con temas propias, donde un abanico de lenguajes de la región quedan plasmados musicalmente. La cadencia del piano, la sutileza de las cuerdas de acero retozan muñidos por el fuelle. Dentro del disco podrán apreciarse temas como “descifrando signos”, “contrarreloj”, “carta a Tito”, “paisaje”, “lejos”, “Vals para mamá”, “trajes”, “noche en Asunción”, entre otros. La música se abre para un lazo trenzado en un amplio patio o en el reducto de un monoambiente. Delvalle, Fernández, Galarza salen al encuentro de su público con música movilizante. El material llegó hace pocos días atrás y ya comenzó a pasar de mano en mano. Por la red social de Facebook los músicos ofrecen contactos directos para la entrega del disco.

jueves, 24 de enero de 2019

Diego Boris “El riesgo artístico es un valor”

 En la reciente edición de la Fiesta Nacional del Chamamé el Instituto Nacional de la Música (Inamu) presentó el libro que difunde la obra de Mario del Tránsito Cocomarola. “La intención fue realizar un libro que testimonie parte de la obra. Porque la obra completa de Cocomarola es muy grande”, explicó Diego Boris. El libro fue realizado en conjunto con el instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes. En la oportunidad dialogamos sobre otras funciones del Inamu y de la llegada del primer disco de Delvalle, Galarza, Fernández.


Por paulo ferrerya
paulo.ferreyra@yahoo.com.ar

Foto Gentileza Instituto de Cultura.
Por Zulma Ruiz Cuevas.

“El Taita. Obra de Mario del Tránsito Cocomarola” es el título del libro. Al respecto Boris comenta, “realizar este trabajo era un desafío para el Inamu. Esta era la posibilidad de plasmar en un formato donde pueda haber un equilibrio entre lo académico y lo popular. Esta es parte de una obra que permite que músicos de diferentes lugares del país, algunos que se están formando, puedan acceder a esa obra y así puedan también interpretar lo más cercana posible a como lo hacía Tránsito”.



El libro contiene partituras y acordes que posibilitan interpretar la música de manera correcta. “Nos pareció que este marco del Centenario del nacimiento de Cocomarola era muy importante para hacer este aporte. El material fue trabajado junto al Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes”. Además entre sus colaboradores se encuentra el músico y compositor Joselo Schuap.



“Además contiene testimonios de gente que lo conoció y de gente que tiene muy claro el rol que cumple Coromarola en el chamamé. Creo que su aporte está más allá de un sector de la música y alcanza a todo la música popular argentina. Están las opiniones de Coquimarola, Gabriel Cocomarola, entre otros. Además Osvaldo Burgos con Neli Saporiti encabezaron el equipo que realizó las transcripciones de canciones”, explicó Boris. También el material incluye fotos inéditas que aportó la familia.

“Una partida de libros llegará al Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes para que ellos los puedan distribuir en los establecimientos de educación artística. El Inamu hará lo mismo en el país y en los próximos meses estará colgado en nuestra página web . Cualquier institución educativa de música pueda dirigirse a www.info@inamu.musica. ar para solicitar el libro”, informó Boris sobre la distribución del libro.


“Cocomarola fue un adelantado”


“En este libro también se asienta que Cocomarola en su momento fue un adelantado. Él logró realizar la forma musical del chamamé. Se ha convertido hoy en un clásico porque en su tiempo fue más allá de la zona de confort. Entonces, aquí queda explícito el hecho de que hay que arriesgarse en el hecho artístico. Esto es todo un mensaje para las nuevas generaciones. Si hoy estamos hablando de la obra de Tránsito Cocomarola es porque él dió un paso adelante en la forma de hacer chamame. Esta obra permite eso, ver y buscar el riesgo artístico o la incertudumbre en el arte como un valor”, subraya el presidente del Inamu, Diego Boris.


En comunicación telefónica hacemos silencio. Boris busca palabras en ese silencio. Al fin llega y subraya su idea, “muchas veces los músicos tienden a quedarse en un lugar de confort. Yo también. Sucede que muchas veces los músicos tendemos a quedarnos en una zona de confort que a veces garantiza una audición. La obra de los grandes artistas como Cocomarola, Piazzolla, entre otros, trascendió ya que tomaron riesgos y rompieron con la forma hegemónica de hacer música en su tiempo”, concluyó.


Nuevo disco. Soporte físico

“En el advenimiento de la tecnología digital los formatos físicos parece que dejan de tener importancia. Lo digital tiene sus beneficios, no tiene costo y es fácilmente subible algo a la red para que todo el mundo lo vea. Esa tentación de salir de lo físico muchas veces hace creer al músico que el disco no es importante”, explica Diego Boris.

“Sin embargo es muy importante dejar testimonio en un formato profesional inmodificable. Una parte del hecho artístico de lo que llamamos una carrera debe quedar registrado. Porque uno no tiene que caer en la tentación de modificarlo todo todo el tiempo, lo digital con todo lo bueno que tiene trae lo malo de creer que se puede modificar todo todo el tiempo”.

“Por ejemplo, ahora toco la guitarra mejor que hace un año y canto mejor porque hice entrenamiento vocal. Entonces voy modificando todo el tiempo y así no se constituye un proyecto musical. ¿Qué hubiese pasado si no podríamos acceder a los primeros discos de Almendra, de los Bealtes, de Cocomarola?. Todos estos discos dejaron testimoniado un espíritu en un formato inmodificable”.

“El Inamu llega hoy a todo el país con músicos que graban un disco profesional. Este hecho artístico es muy importante, fue importante hace tantos años atrás y seguirá siendo importante para el Instituto de la música”, subrayó Boris.


“Dejamos testimonio de una época”

“Llegó nuestro disco. Gracias a que existe el Instituto Nacional de la Música (Inamu). Estamos eternamente agradecidos”, así expresaron días atrás Pablo Delvalle, Billy Fernández y Rodrigo Martín Galarza. Estas muestras de agradecimiento se extienden a lo largo de todo el país con músicos de diferentes géneros. "ELL disco es un hecho artístico muy importante. Fue importante hace unos años atrás y seguirá siendo importante para el Inamu”, subrayó Boris. “Nos pone feliz esta situación”.

El Inamu es un ente público no estatal que tiene por objetivo el fomento, apoyo, preservación y difusión de la actividad musical en general y la nacional en particular. Fue creado por la Ley N° 26.801. El principal financiamiento proviene de la Ley N° 26.522, artículo 97, inciso G (2% de todo lo recaudado por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual). El Directorio está integrado por un presidente y un vicepresidente.

Hace unas semanas Diego Boris estuvo por el litoral y habló sobre los objetivos que tienen. En esta ocasión advirtió que seguirán apostando al debate y a la profesionalización de los músicos. “Para conocernos creamos espacios para debatir sobre las condiciones en las que se realiza nuestra profesión”, explicó.

Desde hace ya un tiempo el Inamu realiza convocatorias para la entrega de subsidios. Estos están destinos exclusivamente a las instancias de producción y/o edición de fonogramas, y su correspondiente replicación en soporte profesional. Sólo lo pueden solicitar músicos nacionales registrados independientes en el Inamu, conforme el artículo 24° de la ley N° 26.801.


Circuitos para la música en vivo


“Para este año y para los años sucesivos tenemos como objetivo construir un circuito estable de música en vivo. Queremos crear un circuito que permita a los músicos trabajar en condiciones dignas, que puedan cobrar y mostrar su música en todos los lugares del país. El circuito de música es importante para que el músico pueda trabajar en condiciones dignas, pueda crecer como profesional y vender sus discos”, concluyó Diego Boris.


Paisajes

Este es el título del primer disco del trío Delvalle, Fernández, Galarza. Ellos vienen desde hace un tiempo sumando un sonido puro y con colores diversos. El disco es un registro único con temas propias, donde un abanico de lenguajes de la región quedan plasmados musicalmente. La cadencia del piano, la sutileza de las cuerdas de acero retozan muñidos por el fuelle. Dentro del disco podrán apreciarse temas como “descifrando signos”, “contrarreloj”, “carta a Tito”, “paisaje”, “lejos”, “Vals para mamá”, “trajes”, “noche en Asunción”, entre otros. La música se abre para un lazo trenzado en un amplio patio o en el reducto de un monoambiente. Delvalle, Fernández, Galarza salen al encuentro de su público con música movilizante. El material llegó hace pocos días atrás y ya comenzó a pasar de mano en mano. Por la red social de Facebook los músicos ofrecen contactos directos para la entrega del disco.

viernes, 4 de enero de 2019

“Somos kavayú karacha”

Los lugares son personas. Llevamos en nosotros esas personas y esos lugares. Tanto para su esposa y sus hijos, en primer orden, como también para sus amigos, el Chueco vive en nuestra memoria y en ese pedazo de cielo de Paso de la Patria. El amigo Joselo Schuap compuso hace tiempo, movido por ese profundo agradecimiento que despierta la acogida de los Binda, una canción, “Somos kavayú karacha”.


Kavajú karacha. Así reza el nombre de su casa, en el barrio de los pescadores y frente al Paraná. Salía al encuentro con una sonrisa. Su siguiente paso era entender la mano y, si había ocasión, también extendía el vaso. En la casa de Horacio "Chueco" Binda los encuentros se hicieron entrañables. Hace apenas unos días evocábamos una de esas noches, cuando estando toda la familia de repente la voz de su pequeño nieto Ramiro irrumpía: “ahí llega el amigo de Wowo”. Y seguidamente ese amigo, Esteban “Agüicho” Fleitas, nos regalaba su música y su calidez de persona.



Estos días de verano nos recuerdan esa mirada desde Kavayú Karacha al río Paraná. Ahí estaba el Chueco en distintas horas del día, solo o rodeado de amigos, familiares. Lo recuerdo inquiriendo algo sobre chamamé o contando cosas del verdadero chamamé, del que se hace tierra adentro y entre amigos. Siempre con su sonrisa presente. Alguna vez Hamlet Lima Quintana y Enrique Llopis escribieron: “Hay gente que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero”. 



Gracias Chueco por esos momentos compartidos, por esas sonrisas. En ese lugar somos indestructibles.







“Somos kavayu Karacha”

por Joselo Schuap




La vida con sus bemoles

Los afino al mismo tono

Distintas sangres y dones

Viviendo del mismo modo

Cabalgando hacia la tierra

De calandrias y de tordos

Sembrando la margarita

O peleando contra el lodo

Manteniendo la sonrisa

Al ganar o perder todo

Va el kavayu Caracha

de Par a par... Codo a codo.....





Hermanos por elección

Transfusión malbec Al vaso....

Sanguíneo quise decir

No confunda en el mal paso

Desconfíe en quien no brinda

Con la uva borrabina

Kabayu Caraya es tinto

Se nota cuando camina...

Por eso fue que llegue

al navegar de la vida

a juntarme y comprender

porque era que Dios los cría.



Cabalgaron a mi encuentro

el Chueco, Gordo y Marila

sabiendo sacar ventaja

de amarras de cortesía

kavayu Caraya somos

me dijeron enseguida

pregunte y me respondieron

....se nota como camina....