lunes, 27 de agosto de 2012

“Estoy desarraigado”


En el marco del II Congreso Nacional de Folclore se desarrolló el panel “La poesía folclórica”.  Estuvieron presentes ahí Atilio Reinoso, Cacho González Vedoya, Carlos Levy, Leopoldo “Teuco” Castilla” y Carlos Di Fulvio.  Sobre el cierre del panel hubo un homenaje al gran poeta del Chaco Aledo Meloni.  “Voy hablar de la poesía en el chamame.  – Advirtió González Vedoya – El chamame es una música mágica.  No tiene fecha de nacimiento.  Hay muchos estudiosos que tratan de establecer esa fecha pero aún no han arribado a un consenso.  El chamame es mágico”, advirtió el músico.


Por paulo ferreyra


La poesía a veces es un susurro.  Un aliento.  Una voz que trae el viento vaya a saber de dónde.  Quizás por ello los poetas hablan en esa voz, la voz del susurro.  Atilio Reinoso, Cacho González Vedoya, Carlos Levy, Leopoldo “Teuco” Castilla” y Carlos Di Fulvio están reunidos en un panel para hablar de “La poesía folclórica”.  Cada uno desde su lugar, desde su experiencia, nos cuenta cómo viven el folclore.

Cacho González Vedoya, el poeta correntino, arrancó su alusión poniendo el marco en el chamame.  “Voy hablar de la poesía en el chamame. No puedo hablar de otra cosa – advirtió.   El chamame es una música mágica.  No tiene fecha de nacimiento.  Hay muchos estudiosos que tratan de establecer esa fecha pero aún no han arribado a un consenso.  El chamame es mágico”. 

“Los motivos que inspiran al poeta son el amor.  El amor a la madre, a la mujer, a la tierra.  El valor del correntino entre todos los entreveros también está presente.  Desde Malvinas hasta los hechos que forjaron la patria chica y la patria grande”.  Cacho González Vedoya sostiene su micrófono.  Hace una pausa.  Mira el auditórium y continúa. 

“Hay un tema especial que recae en el desarraigo.  Si juntamos a todos los correntinos que viven a fuera hacemos otra provincia.  Acá estamos cerca de nuestras cosas y no le damos valor.   El desarraigo está cerca de la muerte.  Esta casi en todos los poemas y canciones.  Muchos recordarán ese albañil estirando un sapukái. ¡Qué dolor el desarraigo!”, arroja Vedoya y vuelve al silencio.  El público lo observa.  “¡Qué dolor el desarraigo!”, vuelve a la carga.

“El desarraigo es el paisaje, los amigos que ya no están.  Ya no hay corredores en la ciudad, hay edificios altos.  Soy de un pueblito pequeño.  Soy de Itatí.  Yo conocí al aguatero, al farolero, al pescador.  Conocí a Delfino Maidana.  Él era hombre de río, no era pescador.  Le tenía mucho respeto al río.  Era un respeto guaraní.  “No siempre en lo hondo está la achura – decía Delfino – busque en las piedras de la costa también”.

En medio del público de este II Congreso Nacional de Folclore había bailarines, cantantes, periodistas, profesores, coreógrafos venidos de distintas partes del país.  Mientas Cacho González Vedoya hablaba había un silencio respetuoso.    “Estoy desarraigado – continúo el poeta.  El desarraigo es el peor dolor del hombre.  El desarraigo también es el cambio de lo que nos rodea.  Yo me estoy yendo aunque aún me queda por morir bastante”.

Por su parte Carlos Levy de Mendoza en su disertación remarcó que “la poesía y la actitud folclórica está en toda las actitudes del hombre.  Todo es folclore.  Una poesía que no esté llena de paisaje y del hombre no será poesía para el folclore”.  Después remarcó como ejemplo que “Antonio Esteban Agüero no se inclinó para el folclore, pero fue tomado por el folclore justamente por hablar de nuestras cosas, del paisaje y del hombre”.

Sobre el cierre del panel Leopoldo “Teuco” Castilla” mencionó en primer lugar a Francisco Madariaga.  “La poesía es una emoción que anda por ahí.  La poesía viene atravesando todas las dimensiones de la vida.  La poesía es una trinchera que todos deben acceder”.   Por último Carlos Di Fulvio remarcó que “la cultura no se lee, se transmite.  Cada hombre está lleno de pequeños universos.  En la simpleza del hombre está el adorno de la poesía. El ropaje de la poesía está en esa simpleza del hombre.  Aprender a ver, oír, oler, tocar, son las herramientas de la poesía.  Esas son las armas más poderosas del hombre”, destacó Di Fulvio.   

Para el cierre del panel el músico Coqui Ortiz recibió en representación del poeta Aledo Meloni la mención como miembro honorífico de la Academia Nacional de Folclore.  Hubo aplausos y silencio.  No hacía falta agregar nada más.  La poesía también es silencio.

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