La Red de Salud Popular Ramón Carrillo visitó días atrás los campos donde están cosechando. "a pesar de la sequía, hubo buenos rindes".
Por Paulo Ferreyra
Desde el año 2017, en la provincia del Chaco, un grupo de familias qom de Pampa del Indio y Presidencia Roca incorporaron a sus chacras la siembra de algodón sin uso de agrotóxicos. Así nació la experiencia No’Oxonec-Algodón de Frontera. El mismo tiene por objetivo producir en forma amigable con el ambiente, fomentar la agroecología y lograr que el agregado de valor sea 100% chaqueño.
El cielo parecía dibujado por unas manos pequeñas donde solo se veían modestos copos blancos jugando con un sol ardiente. Como si fuera un espejo, el campo de Rita López también estaba cubierto por copos blancos pero de algodón agroecológico, tangible, suave y cándido. ‘Antes ya sembrábamos algodón pero después no se podía vender. Así que dejamos de plantar. Ahora volvimos a plantar con estas semillas criollas. Estamos muy contentos. Sembramos, cosechamos y estamos poniendo carne a nuestra olla‘, comentó Rita.
Sin fronteras
‘Desde la Red de Salud Popular decidimos acompañar esta experiencia porque ellos antes sembraban algodón y tuvieron que dejar por los efectos de las fumigaciones. Hoy están sembrando y cosechando sin usar agrotóxicos y dándole a su producción un valor agregado importante‘, explicó Alejandra Gómez.
Desde la primera campaña de algodón agroecológico tuvieron algunas dificultades, pero todas las fueron superando. El nombre de ‘No’Oxonec‘ en idioma qom significa ‘tejido‘. ‘La referencia de ‘algodón de frontera‘ se refiere a los límites que le impone la estancia Don Panos, sinónimo de transgénicos y agrotóxicos, a la que consideran heredera del robo de territorios que sufrieron los pueblos originarios en la campaña del Chaco, o ‘del desierto verde‘, en el siglo XIX‘, describió Darío Arando para un medio nacional.
Rita López estaba rodeada por sus hijos y nietos. Recibió a la Red de Salud Popular Ramón Carrillo, quienes recorrieron y por un momento colaboraron en la cosecha de algodón. En la visita también estuvo María Angélica Kees, quien habló sobre el cuidado del suelo y sobre la importancia de dejar los yuyos alrededor de las plantas de algodón para conservar la humedad del suelo.
En el campo el silencio es cortado solo por los pájaros y las gallinas, que silban en distintos momentos.
Rita comenta que temieron por la producción ante la aparición de algunos gusanos y unas mariposas amarillas. Sin embargo, el algodón está sano y la cosecha viene muy bien. ‘Al no echar veneno a los bichos que hacen de autocontrol, se comieron a esos gusanos y a esas mariposas amarillas‘, le explica Kees.
En la casa de Rita hay varias plantas de mandarina, naranja, ñangapirí y durazno, entre otras. ‘El año pasado tuve muchos duraznos, el blanco, el colorado y el amarillo‘, cuenta y su sonrisa invade toda su cara, orgullosa y feliz.
Abono verder y proyecciones
La Red de Salud Popular también se acercó a la casa de Isabel Saravia, quien estaba junto a su esposo Jorge Esteban. Darío Esteban, su hijo, mostró el campo y comentó que había comenzado la cosecha de algodón agroecológico. El campo y el algodón para Isabel es una extensión de su propio cuerpo.
‘La tierra es una farmacia‘, dicen al pasar, mientras caminamos entre las plantas y aparecen distintos yuyos, plantas medicinales. Ya comenzado el otoño, ahora recomiendan plantar abono verde, avena y trébol.
Al proyecto original de las plantaciones de algodón agroecológico se sumó la Asociación de Pequeños Productores del Chaco (Appch). La misma está integrada por varias familias criollas. El algodón que ya se comenzó a cosechar se llevó al depósito de Appch, donde las familias también van a retirar las bolsas que usan para cosechar.
‘Adoro el campo y el trabajo del campo. Adoro este lugar. Lo cuido. Llevo toda mi vida en este lugar‘, dijo a NORTE semanas atrás Gregoria Contreras, rodeada por su familia. Y ese color fuerte de las distintas plantaciones dan cuenta de ese amor. Incondicional, único y fuerte.










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