jueves, 23 de abril de 2026

Selva Almada: “Los libros nos hacen pensar de forma abierta”

 


 

Hoy es el Día Internacional del Libro y coincide con la inauguración de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Este año en lugar de un discurso de apertura están invitadas a dialogar Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, también participará María O'Donnell como moderadora. “Esta feria logró que la sintamos nuestra aunque ocurra en Buenos Aires. Se fue convirtiendo con el paso del tiempo en un evento que seguimos también desde las provincias”, expresó Selva Almada.  En esta charla con la escritora entrerriana hablamos sobre su relación con la feria y que tema ineludible debe abordar hoy en la apertura. Además, en este día tan especial escogió dos libros importantes para celebrar el Día del Libro.

 

 

Por Paulo Ferreyra

Foto Helena Margarit Cortadellas

 

 

Bajo el lema La Feria de siempre, como nunca la viste es el gran evento que comienza hoy y se extenderá hasta el 11 de mayo en el predio de La Rural en Buenos Aires. Habrá venta y exposición de libros, encuentros literarios y espectáculos en vivo. En esta ocasión para este día en torno al libro charlamos con una de las protagonistas de la apertura- Selva Almada.

 

 

Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro. Selva Almada nació en un pueblo de Entre Ríos, publicó los libros de El viento que arrasa, Chicas muertas y No es un río, entre otros textos. El más reciente es Una casa sola. En esta charla comentó que celebra el día del libro. Recordó que empezó siendo lectora desde chica y después fue derivando a la escritura.

 

 

“Que haya un día para celebrar el libro me parece buenísimo”, afirmó Selva. “Siempre será una excusa para que las librerías celebren. En mi caso en Salvaje Federal vamos hacer una movida especial, sobre todo en este contexto donde es difícil y complicado sostener una librería independiente. Hoy el poder adquisitivo bajó muchísimo y los libros se encarecieron otro tanto. Cualquier oportunidad para volver a hablar del libro es buena y hay que celebrarla”.

 

Apropiación

 

La Feria Internacional del Libro celebra su 50 edición. El paso del tiempo hizo que lectores, lectoras, escritores y escritoras la sientan propia. Selva Almada es de Entre Ríos. Tiene un recuerdo vago de haber ido con el colegio secundario a Buenos Aires a la Feria del Libro. Recordó que siempre se habla del tema. A fines de los años 90 o principios de los años 2000 se mudó a Buenos Aires. Desde entonces va de forma asidua, antes como lectora y ahora como escritora y lectora.

 

Más allá de algunas polémicas que se generan en torno a la feria ella considera que logró instalarse como un evento que se tiene en cuenta en el resto del país. La primera vez que fue como autora a presentar un libro fue entre en el 2005 o 2006. Después la invitaron a los diálogos de las provincias. Ahí compartimos espacio con la poeta y escritora Liliana Bodoc. Liliana ya era una escritora muy conocida en aquel momento. Una persona muy amorosa y muy amable. Selva evocó aquel encuentro, “estaba muy nerviosa por esa charla y recuerdo que Liliana fue muy tranquilizadora antes de empezar. Después salió todo bien”.


 

 

— Hoy vas a estar inaugurando la 50 Feria Internacional del Libro junto a Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, ¿Cómo te sentís? ¿cómo estás viviendo esta presentación?

 

 

— La verdad es que a mí me gustó y me alivió bastante que me invitaran en un formato compartido. Creo que si me hubiesen convocado a escribir el discurso inaugural hubiese sentido bastante vértigo. Es un lugar importante y en los últimos años siempre los discursos inaugurales tuvieron repercusión: El de Claudia Piñeiro cuando dío su discurso y era la época donde estábamos peleando por la legalización del aborto. Después hubo grandes discursos de Rita Segato u otro año cuando estuvo Guillermo Sacomano, quien había instalado el tema del trabajo del escritor como un trabajo que debe ser remunerado. En los últimos ocho o diez años los discursos concentran mucha atención.

 

 

Ahora decidieron hacer algo distinto con la excusa de los 50 años de la Feria. Este año cambiaron la modalidad, en lugar de que haya un discurso habrá una conversación entre las tres, con Gabriela y Leila, además contará con la moderación de María O'Donnell.

 

 

— Hablamos de discursos importantes que hubo en esta feria. Teniendo en cuenta que estarán en un conversatorio, ¿si tuvieras que elegir un tema que te preocupa y que deben hablar o abordar cuál sería?

 

 

— Un tema ineludible te diría que es el enfrentamiento que tiene el gobierno de Milei con la cultura, con los escritores, con las escritoras, con músicos y con artistas en general. Hay una especie de inquina con el sector de la cultura desde el gobierno. Sumado a eso la cantidad de planes que se recortaron, por ejemplo el programa Sur, que en los últimos dos años se habló mucho de la quita tremenda de recursos que pasó a tener solo el 3% de su presupuesto.

El programa Sur en los últimos quince años había sido súper exitoso. Entre sus logros está el hecho de que se conozca la literatura argentina en el resto del mundo. Era realmente un programa muy importante. Además, de otros programas que se recortaron y se siguen apagando. Por ejemplo, el premio de poesía Alfonsina Storni no existe más. El premio de novela Sara Gallardo no existe más. Es necesario hablar de la crisis tremenda en la que estamos arrastrados por este gobierno que toca a la cultura y a quienes trabajamos la cultura.

 

 

— Habría que agregar el vaciamiento al Fondo Nacional de las Artes

 

 

— También, que está pero no está. Está sin espíritu. El instituto de teatro y el Incaa. Hay muchísimos artistas que han sufrido recortes y vaciamientos. Quienes trabajamos en la cultura, quienes somos trabajadores de la cultura seguimos generando cosas porque lo peor que podemos hacer en este marco es dejar de trabajar.

 

 

El modelo económico responde a una ideología que creo que quienes estamos en el sector cultural no adherimos de ninguna manera. En ese contexto hay que ver también que el avance de las nuevas derechas no solo atañe a la Argentina sino que es una situación a nivel mundial.


 

 

— En ese avance de la derecha hay un discurso violento. El vaciamiento en espacios culturales es violencia, ¿La contracara de este contexto es la lectura?

 

— Creo que sí, por lo menos es mi experiencia como lectora. Siempre me ha pasado que los libros y la lectura han hecho de mí una persona mucho más abierta, mucho más receptiva y de mundos expandidos. Acá lo que se trata es de cercenar toda cosa que se oponga o que sea distinta o que piense diferente a quienes nos gobiernan.

Siempre en las dictaduras y en las tiranías lo primero que se ataca es al libro. La quema de libros, la prohibición de libros, la censura y lo hacen porque saben que ahí hay siempre un material muy poderoso para que las personas pensemos mucho más abiertamente. Los libros nos hacen pensar de forma abierta.

 

 

— Volviendo a la feria, ¿cuál es el aporte que hace en pos de los lectores?

 

 

— La feria es un espacio abierto, visitado en general por mucha gente que de repente no son lectores de tiempo completo, pero van a la feria del libro. Quizás es la excusa para pasear y mirar libros, pero siempre algo se terminan llevando. En la feria hay muchas charlas con escritores y escritoras interesantes para ir a escuchar. Esas cosas ayudan a la lectura.

 

 

Además, está el hecho de que durante tres semanas se habla de un evento de libros me parece que algo queda en el aire. Esa sensación de que ahí hay algo que es interesante y que promete cosas.

 

 

Después, hay que tener en cuenta que no le vamos a pedir a un evento que sucede una vez al año que haga todo el trabajo. En otros momentos el Estado Nacional estimuló muchísimo la lectura y ahora todo está vaciado. Aunque hay que reconocer que todavía quedan experiencias de lectura en las escuelas. Las docentes y los docentes siguen haciendo es trabajo de mediación y promoción de lectura.

 

 

Además, hay que tener en cuenta que estamos en un mundo complicado donde cada vez se hace más difícil encontrar el tiempo para la lectura. Es algo en lo que debemos seguir trabajando tanto quienes escribimos como quienes enseñamos y también las familias. A veces escucho gente que dice, "mi hijo no lee nada". Entonces una pregunta, ¿pero vos lees?. - no, te responden. No tienen tiempo. Entonces, si el chico no te vea vos con un libro y no sabe que es un libro qué le estamos pidiendo.


 

 

— ¿Cómo era eso en tu entorno familiar?

 

 

— En mi familia, más allá de que no eran grandes lectores, pero mis padres siempre andaban con sus libros. Mi viejo leía mucho la revista con historias como D´artagnan o El Tony. Mi mamá se iba con una novelita a dormir la siesta o a la noche antes de dormir leía algo. Libros había. Veía gente leyendo y entonces si ves a las personas que viven con vos en tu casa, las personas más grandes que vos, a tus padres, a tus tíos, no sé, a tus abuelos, gente que tiene algún tipo de influencia en vos cuando sos chico o chica haciendo algo muy entretenido querés hacer lo mismo. Así fue el contexto de mi infancia, veía gente muy entretenida con esos manojos de papel en la mano.

 

 

— Hablamos de Salvaje Federal, ¿cómo está la librería?

 

 

— En la librería estamos con las mismas dificultades que la mayoría de las librerías en el país. Se venden muchísimo menos cantidad de libros que hace tres, cuatro o cinco años cuando abrimos. Estamos todo el tiempo buscándole la vuelta para atraer más gente a la librería. Por ejemplo, hoy hacemos un evento con algunos libros que recomendamos y algunas promociones. Convidamos un vino, proponemos alguna lectura, invitamos autores a leer o hacemos presentaciones de libros. En el espacio hay talleres de escritura y de lectura. Tenemos un club del libro que funciona por suscripción. Estamos todo el tiempo haciendo cosas para vender libros y para seguir promocionando una literatura que por ahí no se conoce tanto.

 

Muchas de las cosas que ocurren fuera de Buenos Aires se conocen poco porque son editoriales pequeñas e independientes. Editoriales que no tienen una gran estructura publicitaria ni logística.

 


Trabajamos para acercar a editoriales que están en distintos lugares del país a un público de todo el país, no solo de Buenos Aires. Por ejemplo, hay libros que no llegan a Buenos Aires pero tampoco llegan a la Patagonia o al norte. Sin ir más lejos tenemos dos editoriales de Resistencia, de Chaco, una es Literatura Tropical y la otra es editorial Contexto. Ahora estoy muy fascinada con la obra Alfredo Veiravé, la edición que tenemos del poeta es de Contexto. Creo que no hay otra edición dando vueltas. Además, contexto publicó la poesía reunida de Claudia Masín, un libro que vendemos un montón. En Salvaje Federal tenemos un catálogo muy amplio. Hacer conocer esos sellos, hacer que se conozcan por fuera de la zona donde se publica o de la región donde se publica es un poco nuestro trabajo.

 

 

La zona litoral

 

La obra de Selva Almada siempre transcurre en el interior de la argentina. Ella afirma que se siente parte de una tradición que es la tradición de la literatura litoral. “Esta región tiene autores enormes que yo admiro muchísimo como Juan L Ortiz, Madariaga, Veiravé, Emma Barrandeguy, autores que han hecho de la zona, a mí me gusta llamarle la zona litoral, algo muy importante a nivel nacional”, afirmó.

 

Son muchos los autores y las autoras de la región que han escrito antes que ella. Autores y autoras que ella cuenta que admira, respeta y lee. Ahora para muchos de nosotros que somos lectores ella también forma parte de esa vertiente de agua viva que admiramos, respetamos y leemos.

 

Hay una imagen de un poema – de una poeta de la región – que dice que en el hueco de su pecho puso un puñado de tierra. Ahí mismo hundió la raíz de una enredadera. Pasó a ser un árbol. A ese árbol hoy lo riega el sol y la lluvia. En el día del libro le pedí a Selva Almada que escoja dos libros para celebrar este día, uno suyo y otro de uno escritor o escritora. Eligió el libro que acaba de publicar, Una casa sola. “Una casa sola es la última novela que publiqué. Salió hace un mes. Creo que celebraría con ese libro porque me gustó mucho escribir y porque trabajé mucho para encontrarle la vuelta durante muchos años”, afirmó.  El segundo libro que eligió fue La piel de caballo de Ricardo Zelarayán.  Vuelvo a la poesía de Estela Figueroa. Los libros y la lectura son una enredadera infinita donde un libro nos llevará siempre a otros libros y a otras lecturas. ¿y si somos también árboles regados por el sol y la lluvia?



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