miércoles, 29 de julio de 2026

Josefina Lens: “Sumergida creo que hace justicia y honor al trabajo de Claudia Gatti”

  

 

Claudia Gatti - Josefina Lens y equipo del cortometraje Sumergida. Foto Visión Alternativa

 


Se inauguró la muestra de arte Cajas de Resonancia, de Claudia Gatti, con curaduría de Gabriela Vacca. En el marco de esta exposición tuvo lugar el preestreno del cortometraje Sumergida, de Josefina Lens.  “De alguna manera vengo trabajando sobre cuestiones parecidas a las que trabaja Claudia. Entonces, filmar una canoa y trabajar en el río son cuestiones que nos acercan. Ella los trabaja como artista visual y en mi caso desde el lenguaje audiovisual”, explicó Lens.

 

La muestra de Gatti se encuentra abierta en la Sala de Exposiciones - Primer Piso de La Fundación Mempo Giardinelli. Se puede visitar desde el 29 al 31 de julio de 17 a 19 en José María Paz 355, Resistencia.



Por Paulo Ferreyra

Foto de Claudia y Josefina de Visión Alternativa

 


Pasan las seis de la tarde y el público sigue llegando. Eran los días de la Bienal Internacional de Escultura pero el eje había cambiado y toda la atracción estaba en la Fundación Mempo Giardinelli. 


Desde hace tiempo desde su provincia Claudia Gatti traza con hilos de arte y ciencia, feminismo y río, la senda vital de las mujeres. Ahí está ella con su arte develando mundos que entrelazan comunicación, trabajo y naturaleza en cada obra.



Está abierta la invitación a visitar la muestra Cajas de Resonancia, la nueva obra de Claudia Gatti con curaduría de Gabriela Vacca. Es una propuesta a recortar el tiempo, para acercarse a los detalles - al codo de la vida - donde la artista sugiere su visión del mundo. También, en ese mismo marco ella es capaz de crear silencios en una obra de arte para permitirnos el diálogo con la obra, con el entorno, con nosotros mismos.

Gabriela Vacca y Claudia Gatti



Preestreno de Sumergida a sala llena


En la Fundación Mempo Giardinelli, en el Salón Auditorio Fernando Operé, se realizó el preestreno de Sumergida, un cortometraje escrito y dirigido por Josefina Lens. El film cuenta que fue realizado a partir de los textos del escritor Marcelo Nieto sobre Alice Le Saige e inspirado en la obra El Viaje de Claudia Gatti.


La sala estaba desbordada. En un momento acercaron más sillas, pero no eran suficientes. Había mucha gente de pie, expectante, ansiosa y con ganas de ver el cortometraje. Tras la proyección con Josefina Lens nos sentamos, ella seguía exultante y se la veía feliz, flecha de luz en sus ojos y la sonrisa de soles. 

Detrás de escena del equipo técnico de Sumergida


 

— Llegó el preestreno, ¿Cómo lo viviste? ¿Cuál es la primera sensación?

 

— Siempre la primera sensación es incierta. Hay muchos nervios. Estuve muy pendiente de la reacción de la gente, los gestos, los silencios, las conductas. Por eso para mí es importante alfabetizarnos como espectadores. Todos tenemos que entender que es un momento importante. Este es un preestreno, una primera muestra y lo mostramos acá en el territorio. Además, me pone contenta trabajar con Claudia.

 

— Ahí estaba dirigida mi segunda pregunta, ¿Por qué Claudia?

 

— Claudia trabaja temáticas que están cerca de alguna manera a mi trabajo. Hace tiempo hice un corto que era Historias breves, una ficción que habla sobre una mujer que va en canoa y que atraviesa el río Paraná. Esa mujer llega hasta la Isla del Cerrito. Ella transporta en canoa a los leprosos.

 

De alguna manera vengo ya trabajando sobre cuestiones parecidas a las que trabaja Claudia Gatti. Entonces, filmar una canoa y trabajar en el río son cuestiones que nos acercan. Ella trabaja como artista visual y en mi caso desde el lenguaje audiovisual. Además, a mí me gusta mucho su obra y me siento identificada con lo que hace.

 

Claudia crea un mundo femenino donde se habla mucho de nosotras, de los vuelos, del poder de resiliencia o del poder salirse y abrir puertas.

 

— El hecho de que el corto se llame Sumergida, ¿también viene de ese marco?

 

Sumergida creo que hace justicia y honor al trabajo de Claudia. Ella es una persona que todo el tiempo está escarbando la tierra y ella misma en ocasiones se sumerge en el barro para traernos cosas a la superficie. Sus obras son muy profundas. Nos habla de la muerte, del duelo, de las mujeres duelando para traer lo mejor. Se hunde en las profundidades y solo así emerge el recuerdo y la memoria. Me gusta ese lugar para trabajar.


 

— Hubo algo interesante que surgió al ver el documental y es casi una regla para la vida. Aquí quien viaja hace una elección, escoge qué dejar y qué llevarse para su propia aventura. Se toman decisiones. En ese sentido, ¿cuál fue tu criterio para seleccionar qué mostrar sobre Claudia?


— Para mí fue bastante sencillo porque su obra atraviesa un mundo amplio. Lo primero que hice fue definir dónde hace sus creaciones. Me hice esa pregunta, ¿cuál es su lugar para crear? En la trama hay varios hilos pero uno de esos hilos es ella creando sus obras en su taller. Ella está en el taller y está en el monte. Porque una cosa es dónde te inspiras y otra cosa es donde creas tus obras. En su taller ella está fundando algo, bordando y armando la instalación. Pero también dije, "Bueno, vamos al territorio y vamos al monte" Entonces fuimos al lugar más abierto, fuimos al monte y ahí la vimos recolectar cosas.

En el monte ella crea un altar y la espera a Alice. Ahí le entrega el corazón. Le entrega su corazón.

El gesto de entregar su corazón es muy simbólico. Le entrega su corazón a Alice porque ella en algún punto es su el alter ego, su espejo. Es una entrega total. Claudia crea algo, se abre para espejarse en el otro y dejarle algo al otro. Esta obra ya queda en los corazones de otras personas. Sus creaciones van al inconsciente por siempre. Esa es la obra de arte, el legado y ese es el gran viaje.


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Por un instante me quedo callado. El silencio se extiende para no contaminar esta porción de aire que está cargado por las palabras de Josefina Lens. Ahora que pasan los días puedo volver con el grabador y hacer que sus palabras carguen los pulmones de este texto. 

Josefina habla de la obra de Claudia pero también reflexiona sobre su propia creación. Sus films van a nuestro inconsciente para siempre. “Esa es la obra de arte, el legado y ese es el gran viaje”.


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“Abrazo a mi niña interna”


Cuando Josefina Lens estuvo frente al auditorio - con toda la sala desbordada - afirmó que estaba nerviosa. Dijo expresamente que hablar en público no era lo suyo. Su rol es detrás de la cámara y no delante. Sin embargo, ahí estaba su momento de luces siendo retratada por varios celulares que la apuntaban con entusiasmo.


“Siento una pulsión para seguir haciendo cosas”, me dice mientras la sala está casi vacia y ya se han ido casi todos. Se acercan algunas personas a saludar, otras del equipo técnico y más. “Veo a la gente con una buena recepción y me da fuerza para seguir haciendo cosas, seguir mejorando y seguir creciendo”, agrega y su sonrisa se ilumina.


Vuelvo a sus flechas de luz en los ojos porque al mismo tiempo que se muestra contenta y feliz, también reflexiona: “Esta proyección de Sumergida es algo viejo. Porque el tiempo en el que una hace un cortometraje, edita, hace montaje, distribuye y llega el espectador pasan seis meses o pasa un año. Ahora ya soy otra persona. Veo esto ahora como mi pasado. Ya no es tanto reflejo de la persona que soy ahora y a la vez este cortometraje me constituye. A la vez es parte de mí y lo agradezco. Así abrazo a mi niña interna”.



 

 

Cajas de resonancia de Claudia Gatti


“Uno no se baña dos veces en el mismo río”, sostenía el filósofo griego Heráclito. Lo mismo pasa con los libros: no leemos dos veces el mismo. Y es menos posible aún que ese mismo libro llegue igual a dos personas diferentes. De esto habla la obra de Claudia Gatti, de dirigir la mirada hacia adentro a partir de un diálogo con los autores que ella propone. 

Hija de un bancario (destinado a no quedarse mucho tiempo en un lugar) y de una maestra, de quienes heredó el gusto por las letras, Claudia crea pequeños mundos que despliega dentro de cajas de madera. Cajas que vuelven de forma recurrente a su cuerpo de obra. Estos mundos están formados por figuras retóricas, objetos e imágenes que nacen de las palabras que permanecen detrás de la retina una vez leídas. 

Lejos de desprenderse de su mirada de investigadora y académica, utiliza esos conocimientos para analizar y desglosar ideas con la minucia de un relojero y encontrar en ellas las claves que le permiten elegir qué incluir en cada caja, qué quiere llevar con ella y qué decide compartir con nosotros. 


Uno de los aspectos más importantes en la obra de arte contemporáneo, sostiene Elena Oliveras, es la cantidad de horizontes de sentido que abre. Entonces, aparecen las preguntas en relación a la obra de Claudia: ¿qué vemos en las cajas que nos presenta?, ¿qué detalles nos convocan?, ¿de qué nos hablan a cada uno de nosotros?

Con una fuerte impronta femenina y personal, con obras donde la belleza ofrece una caricia al alma -cualidad a veces esquiva en el arte contemporáneo-, Claudia no teme hablar fuerte y claro de los aspectos de la vida que la conmueven, tanto es así que no duda en ubicar el corazón en todas y cada una de sus piezas. Se une a la voz de personajes que marcaron la historia en la esperanza de conmover, junto a ellos, a quien se anime a meterse en los mundos que comparte. 


Curadora Gabriela Vacca


 

 


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