viernes, 16 de enero de 2026

Teresa Parodi: “Confío en la memoria de nuestro pueblo”

 



Este año la gran autora y compositora Teresa Parodi vuelve a la Fiesta Nacional del Chamamé. Estará el domingo 25 de enero. En esta charla se mostró emocionada ante esta invitación. “Me alegra poder volver a Corrientes. Es mi lugar de pertenencia”, destacó. Estará rodeada de su banda actual y prepara un puñado muy amplio de canciones propias. Hablamos de su presente, del disco que se viene, recordó a Benjamín de la Vega, entre otros referentes y músicos destacados. También hablamos de política y amor, o más bien de su forma de amar que es un acto político.



Por Paulo Ferreyra


 

Por estos días está descansando. El sol cada tanto baña su ser. Sus pasos son pausados casi como si acariciara la tierra. En los últimos meses del 2025 trabajó con intensidad para terminar la grabación del nuevo disco. En este tiempo grabó las voces del mismo junto con varias invitadas especiales. Su agenda de verano comienza el jueves 22 de enero, cuando cantará como invitada de la artista peruana Susana Baca. El sábado 25 realizará un concierto en un nuevo espacio llamado La Carbonera; ahí ofrecerá el espectáculo Teresa Parodi con amigos. Un día después arribará a Corrientes, para así volver a ser parte de la Fiesta Nacional del Chamamé. Su banda actual está conformada por sus nietos Emilia y Ezequiel Parodi, su hijo Camilo y el percusionista Facundo Guevara. “Estoy contenta. Hay muchos proyectos por delante y eso me gusta”, sintetizó sobre este presente. 

 

— ¿Cómo tomaste está invitación para volver a cantar en la Fiesta Nacional del Chamamé?

 

— A decir verdad nunca falté desde que existe la Fiesta. Fui parte de la primera movida en los años ´80. Estuvimos con grandes colegas y amigos haciendo mucho trabajo para que esa Fiesta del Chamamé crezca. El año pasado fue la primera vez que no me llamaron. Pero bueno, los organizadores tienen todo el derecho del mundo de elegir quienes van y quienes no van a la Fiesta. 

 

Este año me puse muy contenta cuando la presidenta del Instituto de Cultura me llamó para ser parte de la Fiesta. Voy a ir con mi banda. Esa misma noche está Mario Bofill y si puedo me voy a cruzar con él para hacer un par de temas. Mario está por presentar un disco nuevo donde grabé dos canciones. Ser parte de su nuevo disco es algo que me gustó mucho. Además, somos grandes amigos y lo quiero mucho. Somos de aquel grupo que movió cielo y tierra para hacer música, fuimos también parte del movimiento de la Nueva Canción Correntina.

 

Me alegra poder volver a Corrientes. Es mi lugar de pertenencia. Siempre es muy hermoso cantar para mi propio público. A veces, una tiene que aceptar que el público que ama esta música pueda elegir otras formas de hacer la música que no es la mía. Pero siempre me siento orgullosa de estar en la Fiesta del Chamamé. 

 

— Si bien no estuviste físicamente el año pasado, tus canciones fueron interpretadas por varios artistas durante las diez noches de la fiesta, ¿cómo viviste eso?

 

— Eso me da mucha alegría. A veces cuando una toma algunas decisiones como manifestarse en todos los sentidos, suelen aparecer situaciones extrañas. Sobre todo en estos tiempos y en esta Argentina de hoy donde prima el discurso del odio. Hoy pensar distinto es una situación compleja en este nuestro país.

 

Siento que mis canciones más allá o más acá de que me inviten o no, de que me consideren o no para la Fiesta; mis canciones para suerte de muchos están presentes. Es emocionante y conmovedor para mí que mis canciones estén ahí presentes. Es una manera de estar. Porque eso quiere decir que de algún modo pude reflejar algo que nos representa, y por eso las canciones tienen vigencia. 

 

— ¿La canción tiene un rol social o es un refugio? ¿cómo funciona para vos?

 

— Creo que la música o el arte en general es un refugio, siempre. En el arte está guardada la memoria de la patria que somos. En todas las formas del arte está guardada nuestra memoria. Quizás la música sea la que más lleva esa función porque de todas las expresiones artísticas es la que más nos acompaña en nuestro vivir de cada día. Hay tantas expresiones de grandes autores y de grandes cantantes que nos llenaron la vida. Ellos y ellas son parte de eso que somos. 

 

En nuestro país tenemos una raíz muy clara. Tenemos una cultura absolutamente contundente, lo tiene Corrientes y lo tiene nuestro país. La cultura y la música de Corrientes es contundente y es también una respuesta a la cultura latinoamericana, con todas las mezclas extraordinarias y riquísimas que las disfrutan. 

 

La música y el arte en general es el alma de los pueblos. El pueblo se va diciendo a través de sus artistas quieran o no. En tiempos difíciles, en tiempos de grandes crisis económicas o políticas el arte en general es el gran refugio.

 

El arte es el refugio para sostener esa memoria colectiva entrañable donde nos sentimos identificados. Eso ha pasado a lo largo de la historia, no solamente aquí, sino en todos los pueblos se refugian en ese quehacer cultural que finalmente es identitario. Por todo esto creo que es un compromiso cuando uno hace música. Para mí es así. Esto no quiere decir que todo el mundo lo tenga que tomar de esta manera. Para mí es lo que elegí, desde mi música elegí dar testimonio del tiempo que me toca vivir.


 


“Visibilizar a les nadie”



Desde Pedro canoero, El cielo del albañil, María Pilar hasta Tarumba. Entre tantas canciones que podemos nombrar Teresa Parodi siempre hizo foco en visibilizar a los invisibles. “A los nadies. A les Nadies”, subrayó. Esa ha sido su tarea a lo largo de todos estos años desde que empezó a escribir su primera canción. Tiene además una canción que se titula El otro país que es casi la canción central de su historia como autora y compositora.


“Se puede decir que de esa canción se desprenden todas las otras canciones. Pese a que esa canción no es la primera que escribí ni mucho menos”, deslizó en esta charla telefónica. 


En El otro país se condensa su voz a lo largo de la historia. Ese otro país es el que mira hacia dentro. No importa dónde nos situemos en el mapa. Puedes vivir en una ciudad enorme y mirar hacia dentro. Es decir, ese país que se busca a sí mismo y que quiere crecer desde ahí, crecer desde quién es. 


Teresa destaca que el arte es importante cuando representa al corazón de lo que somos, lo profundo que somos como país. Además, lo planta en un escenario cultural en el mundo con una identidad y con un nombre propio. “Esos espacios son creados por el mismo pueblo, esté o no esté el Estado, esté o no esté el mercado. El pueblo va a crear sus propios circuitos. Si hay un Estado que pondera y se fija en el pueblo, esos circuitos se completan y amplifican”, destacó.  

 

— Volviendo a la canción y a las cosas que decís en El otro país, ¿cómo estás viendo o viviendo este país que va en el sentido contrario a ese país de la canción?

 

— Yo me siento extraña en este país pero confío en nosotros. Confío en la memoria de nuestro pueblo. Lo único que sueño en este momento es que volvamos a tener ese país que alguna vez fuimos y cómo fuimos. Un país donde nos respetábamos, inclusive por pensar distinto o por ser diferente. Justamente en el diálogo, en el saber escuchar y en la reflexión con otro aunque se piense distinto se crece. Los pueblos crecen así.

Cuando hay un discurso hegemónico y de golpe hay un autoritarismo, cuando hay una  descalificación por una manera de pensar y no hay argumentos para debatir, no se puede crecer.

Entonces, me parece que eso es muy dañino, que no le hace bien a nadie. Al mismo tiempo creo que a la larga los pueblos acomodan otra vez las cosas, caminan a su tiempo. No se puede apurar el tiempo de los pueblos, no se pueden apurar los distintos ciclos que se viven en este país y en el mundo entero. 

Mi sueño es que volvamos a tener ese respeto por los demás, por la manera de pensar de los demás, ese afán de construir colectivamente. Cambiando lo que haya que cambiar, pero eso solo te das cuenta cuando hay honestidad intelectual en la discusión. Cuando verdaderamente se discute con argumentos, con ideas; y eso es una cosa hermosa. 

 


— Sos de Corrientes y te fuiste a Buenos Aires. Te abriste a muchas expresiones musicales. Esto que sucederá el 22 de enero con Susana Baca no es casualidad. Todo eso forma parte de un convite de otros artistas hacia vos, y que vos generás hacia otros artistas, ¿Cómo se hace para abrir la cabeza y habitar ese lugar que tenés dentro de la música?

 

— ¿Sabes lo que pasa? Me formé como folklorista. Folklorista amante del folklore argentino y latinoamericano. Me formé así. Mi maestro de música Benjamín de la Vega, era un gran músico y un gran maestro correntino. Él me enseñó a amar la música. ¿Sabes lo primero que me dijo el día que fui a tomar una lección de guitarra y canto?

— No.

— Él se sentó delante mío y me miró fijo. Benjamín tenía la particularidad de tener unos ojos muy hermosos. Él era ciego pero sus ojos te veían. Era una cosa increíble. Era muy amigo de mis padres, entonces tenía un vínculo precioso conmigo. Entonces se sentó frente a mí y me dijo - Teresa, quiero que sepas que la música es toda tuya siempre que te provoque emoción. ¿Qué tal? Tenía la guitarra en mi regazo. Tenía 8 años. La guitarra era enorme en mi regazo flaquito. Lo miré. Ahora mientras lo recuerdo me parece estar viéndolo. Esta lección extraordinaria la tengo presente siempre. En aquel momento pensé si no era mucho eso desde mi más absoluta inocencia. Pero todo eso lo pude comprender y entendí que eso es lo que hace un verdadero maestro: te abre la cabeza. Además, él obraba en consecuencia cuando iba transmitiendo sus conocimientos. Desde niña me enamoré de la música. Escuchaba y escucho toda la música.

En mi adolescencia el folclore nacional era un boom. Todo el mundo terminaba con sus reuniones familiares o compleaños o con los amigos cantando y tocando la guitarra. Todos cantábamos al Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, Ariel Ramírez, Jaime Dávalos, Cocomarola, Ernesto Montiel… la música era parte de nuestra vida. Nosotros escuchábamos los discos y sabíamos las canciones de memoria. También escuchábamos a los Beatles. Yo cantaba Kilómetro 11 en guaraní y después Yesterday en inglés. Nos parecía bárbaro y natural. Bastaba con que la música fuera buena y que diga algo a tu corazón. Así me formé. Entonces nunca tuve problema de mezclarme con mis mayores y con los más jóvenes. Estas cosas nos enriquecen. Sigo aprendiendo de las otras músicas. Sigo aprendiendo de nuestra propia música, de los grandes maestros que siguen enseñando porque son infinitos, Cocomarola, Montiel, Isaco, Romero Maciel, Pocho Roch, son infinitos. El chamamé es una forma musical viva y extraordinaria. No es una pieza de museo.


“Hasta que amanezca”


La autora y compositora Teresa Parodi tiene casi todo listo para lanzar su nuevo disco. Inquieta y buscadora constante, anunció que el disco tendrá nuevas composiciones porque siempre está activa. Tendrá invitados especiales como Susana Baca, Natalia Lafourcade y Soledad. El título responde un poco a esa búsqueda del otro país; hasta que amanezca ese país esperado, ella trae un puñado de canciones. 

“Comparto esta grabación del nuevo disco con colegas que quiero y que admiro. Sigo dialogando con la música urbana. Abro otros caminos como autora”, deslizó al tiempo que remarcó que desde sus inicios sostuvo su camino de autora y compositora. Siempre indaga en la música. No se ha quedado estática en ningún momento. “No quiero quedarme. No debo quedarme. Siento que puedo aportar cosas desde la canción - agregó - la música es una gran pasión y una manera de pensar el mundo”

Teresa sigue indagando y sigue aprendiendo de otras músicas y de la propia música del litoral. Los artistas están para hacer preguntas. Vienen a este universo para provocar reflexiones y para hacernos reflexionar. Ese es el rol del arte en general. 

Entre las canciones del nuevo disco se podrá apreciar un tema con la murga Doña Bastarda. En el estribillo cantan te veo en mí. Me veo en vos. No sé seguir si no hay amor. Esa multitud de voces cantando  te veo en mí. Me veo en vos. No sé seguir si no hay amor también es una pregunta. En la charla telefónica Teresa Parodi me deja mudo. Hay silencio. Ella susurra, “no creo que el ser humano pueda sobrevivir sin amor. No puede. Muchas de las cosas que nos pasan nos pasan porque no hay amor suficiente”.





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