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viernes, 24 de mayo de 2024

Fabiana Larrea: “Me interesa que la obra sea un puente que te lleve hacia adentro"

 


Sesenta artistas dan su respuesta a una pregunta clave, ¿Cuánto pesa el amor? Esta es una muestra curada por Daniel Fischer en Buenos Aires. Una de las artistas que participan es Fabiana Larrea, con ella hablamos sobre sus sensaciones de ser parte de esta muestra, sobre arte y, claro, también hablamos sobre el amor.

 

Por Paulo Ferreyra

  

“La obra delante, y el amor adentro: y el amor, remolino avaricioso, el alma entera arrastra al hondo centro”; así escribió José Martí en su poema Obra y amor. Por estos días seguimos centrados en el tema del amor. De las palabras del profesor Daniel Fischer, quien realizó la curaduría de la muestra ¿Cuánto pesa el amor?, ahora nos sumergimos en los conceptos de la artista Fabiana Larrea, una de las artistas que también expuso en esta muestra.

 

La artista tiene una obra allá en Buenos Aires y también en Corrientes, donde está participando de la Feria de Arte Contemporánea ArteCo 2024 en Corrientes. En esta ocasión fue invitada por galerías bonaerenses. Lo que se exhibe ahí es un adelanto de la muestra individual que se realizará en agosto en el Centro Cultural Universitario dependiente de la Universidad Nacional del Nordeste.

 

La última palabra de amor

 

Fabiana Larrea es presidente de la Fundación Trama, una organización destinada a realizar acciones que vinculan Arte y Naturaleza. Trabaja en el proyecto Arte y Sostenibilidad en Puerto Tirol y en La Última Palabra de Amor, proyecto de arte textil contemporáneo.

Fabiana Larrea


Haciendo una retrospectiva, recuerda que la primera vez que fue a la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta inmediatamente sintió que quería exponer su obra en ese lugar. Así que cuando Daniel Fischer le preguntó si tenía una obra para que formara parte de la muestra que estaba curando, ¿cuánto pesa el amor?, Fabiana no dudó un segundo. “Casi se me sale el corazón. Llevo muchos años trabajando en el arte y estoy absolutamente agradecida a este momento”, subrayó ahora en comunicación telefónica.

 

En el Centro Cultural Recoleta el profesor y curador compuso la muestra ¿cuánto pesa el amor? Aparece el amor en muchas facetas: el pasional, a los padres, al trabajo, a Dios, a los muertos y a los vivos, muchas y diferentes expresiones.  Se encuentra pinturas, instalaciones, videos y fotos de 60 artistas nacionales e internacionales.

 

En este contexto Fabiana está cumpliendo de alguna manera su sueño, tiene una obra suya en la sala Cronopios. La obra que llevó la eligieron juntos con Daniel. “Si bien todas mis obras tienen que ver con los vínculos, conexión que tenemos con el paisaje, con la relaciones humanas y con los afectos. Lo que está exhibido en realidad es una parte de una obra en proceso que vengo trabajando hace tiempo”, describió.

 

La preocupación y ocupación de Fabiana en torno al amor viene desde hace años. En un momento dado había realizado una consulta en las redes sociales preguntándoles a sus seguidores ¿cuáles fueron sus últimas palabras de amor? “Desde un inicio asumí que no entiendo todavía qué es el amor. Con la ayuda de muchos estoy pudiendo acercarme a lo que esto significa. En esta atmósfera de entender o tener una idea de lo que significa la amplitud de ese concepto empecé a transformar las palabras en una obra en proceso que iba a continuar de manera subterránea a lo largo de toda mi carrera, algo de muchos año, sin embargo en un momento se rompió y lo que hice ahora fue ir a mostrar partes de ese proceso”.

 

— ¿De ese proyecto que tenías donde buscabas palabras de amor, ¿cuáles fueron las más repetidas o recurrentes?

 

— Había muchas palabras de amor que caían en lugares comunes. Después había cosas muy lindas. A raíz de este proyecto llegué a entablar conversaciones con algunas personas que me contaban sus experiencias en relación a las últimas palabras de amor. En mis redes solo ponía una postal que decía - ¿cuáles fueron tus últimas palabras de amor? Era una pregunta muy abierta y se prestaba a muchas interpretaciones. Esa era la intención. Por ejemplo, aparecieron palabras de una mamá que me cuenta que su hijo de cuatro años le dijo  - vos y papá son lo mejor que me pasó en la vida. U otra persona que tenía una enfermedad y que para él su última palabra de amor más potente fue - te voy a donar un riñón. Aparecieron cosas muy diferentes y atrapantes.

 

En el proceso de trabajo lo que hice fue inventariar todo lo que recibía. Pero además me gustaba tener ese relato que me llegaba con la palabra. Lo que hacía era tomar las frases y las bordaba en un tejido de hilo de coser. Fueron paños y paños que se fueron acrecentando en el transcurso del tiempo. Entonces, cada vez que tengo la oportunidad muestro una parte de este trabajo. Había palabras muy hermosas.

 

— Ahora llevaste este trabajo a la muestra que curó Daniel Fischer, ¿Cómo dialoga tu obra con el conjunto que integra esta muestra?

 

— A mi me pareció desde el comienzo perfecto el entorno para mostrar esta pieza. Aquí hay una búsqueda de entender qué es el amor, esto que también es una necesidad humana de saber y te diría de obtener el amor, de vivir el amor y de poder comprenderlo cuando en realidad sabemos que nos excede en su profundidad. El amor mueve el mundo. Entonces el hecho de que pueda convivir, dialogar, con obras de la envergadura de los que están en esa sala es muy hermosa la experiencia.

Obra de la arista Fabiana Larrea

 

— A partir de esta muestra y de tu trabajo que seguís desarrollando, ¿tenés ahora una idea de qué es el amor?

 

— Al contrario, tengo más preguntas que respuestas. Esto es lindo. Hay ideas y conceptos sobre el amor que van mutando y que afloran en diferentes entornos. Hoy disfruto que sea así, que todavía esté llena de preguntas. Hay una experiencia que viví y aprovecho para contarte en este contexto.


En la pandemia, cuando mi papá parte a otra existencia, la veo a mi mamá que al despedirse de él lo hace con un beso como si estuviera apurada y le dice - chau mi cielito, chau. Puede ser que en ese momento ella haya entendido todo del amor. El amor es capaz de vencer a la muerte. Estas cosas me gusta pensar en relación al amor y al poder que tiene sobre la vida. El amor de un compañero de toda tu existencia, todas las formas de amor posible, con hijos, con amigos, me gusta pensar en un amor que es capaz de vencer a los muertos.

 

— ¿Qué buscas que genere tus obras de arte?

 

— Con mi trabajo me gusta poder movilizar. Hoy en día se habla del gancho, en ese sentido y me gusta que mi obra toque una fibra que después despierte preguntas en relación a tu propia existencia. Eso es lo que me interesa de mi trabajo. Me interesa que la obra sea un puente que te lleve hacia adentro.

 

— El hecho de que estemos rodeados de imágenes a través del celular, ¿como artistas te exige más esa situación? ¿Le prestas atención?

 

— Vos sabes que esto me recuerda que a raíz de una instalación que hice durante todo un año en Tirol, una persona me dijo - no sé para qué haces todo esto si la gente lo verá solo en las redes. En ese momento entendí que también es parte de lo que pasa con el arte. Entonces empecé a tomar más en serio la cuestión del registro de las obras. Trabajo muchas obras efímeras cuando hago instalaciones en el paisaje, entonces me tomo enserio el trabajo de registro asumiendo que eso es una oportunidad más para que la gente pueda llegar a mi trabajo. No me parece algo terrible ni lo tomo en términos de bueno o malo. Lo disfruto también, hago videos en vivo o posteos en redes. Forma parte de ese mundo.

 

— En relación a la inteligencia artificial, ¿cómo te llevas?

 

— Justo una de las obras que están en la feria de Arte Contemporáneo de Corrientes tiene relación con los miedos. Que hermoso es cuando uno logra atravesar sus miedos. La verdad es que no me asusta la inteligencia artificial. Creo que fueron las mismas discusiones que hubo cuando apareció internet, lo tomo como un nuevo desafío. Veo qué nueva oportunidad hay y qué nuevos desafíos nos trae cada tiempo. Me gusta la posibilidad que tenemos los humanos de transformarnos, mucho de lo que hago en mi trabajo tiene que ver con el reciclaje, tiene implícito muchas cosas no solo en términos ambientales, sino también el trasfondo de lo que implica reciclarse. Que implica transformar algo que ya existe en una cosa nueva, darle otra oportunidad o un giro. Yo transpolo esta cosa a la basura, para mí la basura no existe, porque si uno puede transformar eso estamos más cerca de la potencialidad de las cosas que nos rodean a lo que está para el descarte.

Obra de Fabiana Larrea en el Centro Cultural Recoleta

 

 

 

jueves, 16 de mayo de 2024

Daniel Fischer: “El arte es una herramienta de conocimiento que permea nuestros cuerpos”

 ¿Cuánto pesa el amor? Es el título de una muestra que está abierta en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires. Daniel realizó la curaduría y en esta charla hablamos sobre cómo se gestó este trabajo, sobre arte y, como no podía ser de otra manera, también hablamos de amor.

 

Por Paulo Ferreyra

 

Estamos en un mundo que no para de creerse simple. Quiere vendernos una simpleza que realmente no existe. No es la realidad ni la forma en la que vivimos, así se expresó hace un tiempo Manuel Sagade, actual director del Museo Reina Sofía. En la entrevista además agregó, perder el tiempo en el museo es valioso, todo lo contrario a la vida cotidiana. Salimos del tiempo productivista. Aquí lo extendemos a visitar un Centro Cultural y visitar obras de arte.

Pablo Lehmann- Espejo barroco. Gentileza Centro Cultural Recoleta  

 

Como una extensión de esa complejidad en la que vivimos, el profesor y curador Daniel Fischer se metió con un tema fuerte: el amor. Daniel ha curado la muestra ¿Cuánto pesa el amor? en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires. En el mismo lugar el año pasado había curado la muestra Breve historia de la eternidad, realizada con gran éxito.

 

En esta nueva muestra se despliega en muchas obras de más de 60 artistas nacionales e internacionales, de todos los tiempos y en todos los formatos: fotografías, instalaciones, pinturas, esculturas, videos y fragmentos textuales provenientes de la ciencia ficción o que surgen de conceptos filosóficos y comparten tópicos, mitos y relatos sobre el amor.

 

"Para que el amor dure es imprescindible tener ilusiones o no tener ninguna”, dice la escritora Lorrie Moore. Vamos a intentar crear esas ilusiones para sumergirnos en la muestra que curó Daniel Fischer en un diálogo que construimos juntos entre preguntas y respuestas.

 

 

— Vamos a empezar por lo más sencillo, ¿cómo se gestó esta muestra?

 

— Esta exposición, una curaduría sensible o emocional como la suelo nombrar, nació a partir de un hecho muy particular que nos ha cambiado la vida a mi y a mi pareja. Hace año y medio viven con nosotros tres niños. Hemos adoptado tres hermanitos y hemos conformado una familia. En ese proceso desde la decisión hasta la convivencia con ellos han pasado una gran gama de emociones, de entretejidos y de emprender la más complejas de las tareas; aprender a ser familia.

 

En ese proceso turbulento y hermoso, en septiembre del año pasado mi hija Yuliana que por ese entonces tenía seis, un día se levantó y se pronunció diciendo;

 

       Dani, el amor no tiene que doler.

           —     ¿Cómo?

          —     Dani, el amor no tiene que doler.

 

No sabía, con esa expresión muy propia de la niñez, si me preguntaba o me afirmaba. Por supuesto que no pude responder esa pregunta que creo es algo muy personal en la vida de los humanos. A partir de allí durante toda esa semana, inquieta, bajaba corriendo por las escaleras e iba directo a una biblioteca que tenemos y tomaba un libro. Rápidamente lo hojeaba y buscaba una imagen, la misma imagen cada día. La imagen era una escultura de pequeño formato, donde hay un hombre a la” intemperie” desnudo a quien le brotan desde sus poros unas gotitas de lágrimas y en sus pies hay un gran bloque de resina que suponen sus propias lagrimas cristalizadas que no lo dejan avanzar. A partir de allí mi cabeza como la de Yuliana trajo a mi memoria una serie de obras y pensamientos que al tiempo impulsaron esta exposición que está dedicada a Yuliana, hoy con siete años.

Daniel Fischer

 

— El año pasado ya habías curado una muestra en Buenos Aires con buena repercusión, ¿qué significa curar una muestra? ¿qué simboliza para vos estar presencia fuerte como curador en Buenos Aires?

 

— El año pasado con este mismo porte y en el mismo Centro Cultural Recoleta había curado como decís otra exhibición que se llamó Breve Historia de la Eternidad. Esta exhibición coincidía con la llegada de los niños a casa. Una exposición Borgeana y colectiva de más de 50 artistas nacionales e internacionales de gran trayectoria donde se presentaban quince proyectos de instalación en gran formato junto a pinturas, esculturas, fotografías y dibujos de colecciones públicas y privadas. Las creaciones abordaban la idea de la plenitud como fuga a los ideales de una sociedad intolerante y opresiva. Pero también como enunciaba en aquel texto con el poder de un rayo iluminado, rizomático y breve, las obras creaban una plataforma para pensar sobre lo temporal y lo eterno, algo que como papás creo es un gran tema de preocupación cuando se tiene la valiosa y gran responsabilidad de velar, cuidar y acompañar el crecimiento de un niño.

 

Fue como decís una gran muestra y valorada no solo por el público sino por los entendidos del campo del arte. Con gran repercusión dominó la escena porteña.

 

Creo que siempre me interrogo, sobre mi estar en esa gran ciudad cosmopolita, entendiendo que hay tantos profesionales y curadores talentosos y con gran trayectoria. Sin embargo, hace tiempo que he logrado me convoquen para muchos trabajos hermosos e importantes y creo que quizás han logrado ver algo que desconozco, que parte de mi capacidad de trabajo y como abordo cada proyecto al que se me convoca. Siempre hago el chiste que es un toque provinciano que le da un giro inesperado a como entender el orden de las cosas.

Pablo Suarez- Mar de lágrimas. Gentileza Centro Cultural Recoleta


— En esta muestra ¿Cuánto pesa el amor?, ¿Hubo algún concepto del amor que descubriste en este proceso trabajo y te atrapó?

 

— Cuando inicie este gran trabajo convocado por Maximiliano Tomás, el nuevo director del Centro Cultural Recoleta, y Verónica Otero, con quien he trabajado codo a codo para llevar adelante esta exposición de gran porte, se puso en juego dos autores emblemáticos. Por un lado Nietzsche, quien no deja de creer en el amor como asunto de suma importancia, a diferencia de mi niña que cree que el amor no tiene que doler, sin embargo él vehementemente nos dice que “El amor es un sufrimiento que debía ser intentado al menos una vez”, ya que el amor nos hace humanos, demasiado humanos.

 

También y en ese camino de repensar este núcleo de contenido, el autor  Raymnond Carver, quien dominó indiscutiblemente el panorama literario norteamericano de los años 80, a partir de una serie de escritos donde se pregunta: ¿De qué  hablamos cuando hablamos de amor?, porque más allá de lo que cada persona considera que debería ser el amor; éste, en su sentido general, llega con derrumbe, con ingenuidad, con violencia.  Hay “Parejas que se despedazan, compañeros que parten desesperadamente a la aventura, hijos que intentan comunicarse con sus padres, un universo injusto, violento, tenso, a veces irrisorio”.

Ulises Mazzucca - Nuestro baile de noche. 
Gentileza Centro Cultural Recoleta

 

— Aquí juntas obras de arte bajo un concepto como el amor, ¿se puede hacer muestras sobre cualquier concepto? ¿hay algún tema sobre el que no trabajarías? ¿Hay un tema que tenés pendiente y que te gustaría trabajar?

 

— Claro que se puede hacer exposiciones de cualquier tema. El mundo es una gran posibilidad y abanico para situarse e investigar. El mundo propio y el mundo otro, en términos de otredad es escenario. Quizás hay temas que puedan ser comunes a la humanidad y temas de urgencia como sociedad.

 

Aquí creo que el amor, aún en su peligrosa y romántica relación, que en ocasiones se banaliza, tiene un lugar importante y convocante y por eso aparece recurrentemente a lo largo de los tiempos tanto en la filosofía como en otras áreas de conocimiento.

 

En relación a mis deseos, y quizás por mi edad, trato que se correspondan con el tiempo presente, como este caso en el que he podido canalizar dudas y preguntas de la existencia a través de mi nueva relación con el mundo y mis niños como puente.

 

— Aquí en la muestra hay más de 100 obras de arte de  más de 60 artistas, ¿podés compartir al menos tres criterios que usaste para seleccionar las obras que forman parte de esta exposición?

 

— La exposición tiene varios núcleos y capas vinculadas a esas variables del amor. Sin embargo, en la sala Cronopios, sala principal y emblemática del Centro Cultural, éste concepto enfrenta cuatro momentos narrativos, el amor y la vida, el amor y la muerte, el amor y la espiritualidad, el amor y los cuerpos.

Hernán Marina - Abrazo.
Gentileza Centro Cultural Recoleta

 

— En las salas se plasman pinturas, fotografías, videos, muchas instalaciones y esculturas, ¿Ese concepto del amor tan amplio y multifacético buscaste que esté plasmado en los diferentes lenguajes artísticos? ¿Por qué?

 

— Para esta exhibición tuve muy presente lo que creo es un centro cultural a diferencia de un museo. El museo y quizás por largo tiempo tuvo una función más educativa a diferencia de los centros culturales que a mi modo de ver, llevan la ardua tarea de construir identidades. En este aspecto la compleja y multifacética tarea está pensada en poder reconocer quienes son esos públicos, cual es la permeabilidad discursiva y que leguajes porosos pueden usarse para empatizar y construir conocimientos juntos.

 

Para ellos la muestra como dijiste presenta múltiples lenguajes; desde los formatos más clásicos pintura escultura hasta instalaciones, sitios específicos, y video instalaciones de gran formato que se entretejen con cristalería, joyería y elementos que en principio podrían pensarse como arte utilitario o funerario.

 

Por otra parte, las materialidades innumerables que seleccioné son de una gran “belleza”. Entendiendo esta belleza como el rico trabajo de oficios que se presenta y el modo permeable y accesible de esas materialidades para vehiculizar discursos y modos de hacer y pensar. En esta exposición se pueden encontrar por ejemplo,  trabajos en talla de carbón, pintura de oro sobre cristal o cerámica, plásticos fotoluminiscentes, hilo de algodón embebidos en ciertos aceites, fotografías impresas en seda natural entre otras técnicas y materialidades.

 

— Vivimos en un contexto económico social difícil, ¿es importante el arte en este contexto? ¿por qué no deberíamos descuidar nuestra atención en torno al arte?

 

— Vaya que pregunta. Por supuesto que creo fielmente que el arte es un alimento. Porque como alguna vez ha dicho Gabriela Borrelli Azara, nadie sobrevive sin un plato de comida  pero nadie, nadie sobrevive sin una palabra de amor. A esto podría agregar que nadie sobrevive sin conocimiento. El arte es una herramienta de conocimiento que permea nuestros cuerpos de un modo tan compasivo y amoroso que indudablemente, en los momentos más críticos puede mantenernos a flote, estimular nuestra pervivencia, aquietar nuestra angustia existencial y crear recursos para hacer girar nuestro mundo en 360 grados.


 

Artistas que participan de la muestra 

Manuel Ameztoy, Amalia Amoedo, Monica van Asperen, Gabriel Baggio, Fabiana Barreda, Fabián Bercic, Antonio Berni, Delia Cancela, Claudia Casarino, Ailí Chen, Cynthia Cohen, Guillermo Conte, Nicola Costantino, Angela Copello, Flavia Da Rin, Petu de Mareca, Celina Eceiza, Sara Facio, Yanina Faour, León Ferrari, Mónica Fierro, Juan Manuel Figueroa Aznar, Yiyú Finke, Ana Gallardo, Daniel García, Nicolás García Uriburu, Edgardo Giménez, Sara Goldman, Carlos Gorriarena, Vicente Grondona, Yuyo Gardiol, Carlos Herrera, Roberto Jacoby, Daniel Joglar, Alexandra Kehayoglou, Fernanda Laguna, Fabiana Larrea, Pablo Lehmann, Marcos López, Matilde Marín, Hernán Marina, Ulises Mazzucca, Paloma Mejía, Ad Minoliti, Marta Minujín, Alejandra Mizrahi, Margarita Paksa, Alberto Passolini, Teresa Pereda, Susana Pérez, Débora Pierpaoli, Liliana Porter, Claudia del Río, Silvia Rivas, Josefina Robirosa, Anatole Saderman, Soledad Sánchez Goldar, Jessica Sandoval, Diana Schufer, Paula Senderowicz, Paola Sferco, Cindy Sherman, Paulina Silva Hauyon, Elisa Strada, Pablo Suárez, Mariana Tellería, Clorindo Testa, María Torcello, y Paula Toto Blake.

 

Bio /// de Daniel Fischer


Es profesor y curador independiente de arte contemporáneo, formado en Arquitectura y Artes Visuales. Es miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA). Es docente de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencia de la Cultura, (F.A.DyCC) y de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste (U.N.N.E.) Participa como investigador y académico para la Sociedad de Estudios Morfológicos en Argentina (S.E.M.A).

 

Ha obtenido becas del Consejo Federal de Cultura, Fundación Telefónica, Fondo Nacional de las Artes, Ciencia y Técnica, Oficina Cultural de la Embajada de España, Fundación Volpe y Fundación Antorchas.  Fue director del Museo de Bellas Artes René Brusau (Resistencia, Chaco). Ha realizado curadurías y diseñado exposiciones para museos, galerías y ferias nacionales e internacionales de arte contemporáneo. Ha sido jurado de bienales, salones nacionales y provinciales. Es Doctorando de la Universidad Nacional de La Plata.

 

 

miércoles, 24 de abril de 2024

Nova Bossa, elegâncias sutis sem escândalos

El patio de Meca Cultural Corrientes cobijó la propuesta musical carioca.







Las mesas y las sillas desiguales hablan un tanto de sus visitantes, no somos uniformes. Dos tendales de focos atraviesan la vista con luces de colores verdes, amarillos, azules y blancos.


Por Paulo Ferreyra

 

Días atrás se presentó Nova Bossa en Corrientes. La banda que está cerca de cumplir nueva años rodando por los escenarios de la región. La banda está conformada por Choko Olmedo en batería, Cesar Girard en guitarra, Juanma Tannuri en piano y la voz con todo el swing de Brasil, Rocío Ayelen. Además la noche se expandió con invitados especiales.

 

“Somos Nova Bossa. Hace casi nueve años que tocamos juntos. Vamos a tocar canciones de un lado no muy conocido de Brasil, un país que rítmicamente es difícil conocer por completo. Siempre hay estilos nuevos por revelar. Esperemos que la pasen bien en este viaje que comenzaremos juntos”, así expresó con alegría Choko Olmedo después del primer tema.


 

El sonido es limpio, los golpes de la batería se expanden en diferentes direcciones a un ritmo armonioso y atractivo. Rocío en tanto se mueve como una libélula con cada nueva canción, conoce las letras y su gestualidad se parece mucho a la felicidad. “A nosotros nos gusta mucho hacer esta música”, desliza uno de los músicos y todos dibujan sonrisas amplias.

 

La primera invitada de la noche fue Claudia Pinsker, la saxofonista brilló con toda su potencia con las melodías que trajeron temas de Djavan, un músico al que Choko Olmedo lo trasfiere siempre en sus presentaciones. Otra de las invitadas especiales fue Soledad Urbano, quien con su vestimenta especial nos hizo danzar desde nuestras sillas.

 

Música de beber

 

Las mesas del lugar estaban cargadas de modestos vasos y bebidas distintas, entre agua, gaseosa, vino y cerveza. La gastronomía más requerida en Meca Cultural Corrientes era la pizza, aunque también otros prefirieron sándwich de distintos tipos.

 

El viaje musical llegó desde Bahía. Choko hizo una pausa y habló de la música de ese país, de la comunidad afro y del origen del ritmo samba – reggae. Con Sole Urbano comenzaron a teñir el ambiente con esa cadencia, luego se sumó la banda completa y la sonoridad alzó vuelo con la voz de Rocío.  En el lugar se movían las hojas y la brisa musical nos habían transportado en un viaje dulce, de cuerpo y mente en movimiento.

Rocío Ayelén, voz en Nova Bossa. Imagen de CorrientesPlay

 

Sonidos universales

 

Sobre el final, antes de la aparición del último invitado de la noche, llegó la catarsis mezclada con reflexión pura. “Hoy estamos en una época donde tenemos que integrarnos. Esa palabra que está de moda, hoy tenemos que empatizar. El chamamé por ejemplo ya es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, es decir que está rodando por el mundo. Sin embargo muchos todavía siguen pensando que es nuestro. El día que Brasil creo él samba dejó de ser Brasil para ser parte del mundo, como tantos otros ritmos que nos pertenecen a todos. La cultura musical no tiene banderas y vive sin fronteras”, subrayó Choko.

Cesar Girard en guitarra. Imagen de CorrientesPlay.

 

La música es compartir

 

La gestualidad de las libélulas es con todo, con las manos, los pasos de baile, los ojos, la boca y las inflexiones de su voz. La velada en el cierre llegó con algunos clásicos que cantaron todos. Al escenario se sumó el músico santafesino Kike Sweifel, quien viajó a Corrientes especialmente para presenciar este concierto.

 

Choko Olmedo presentó además a los músicos de Nova Bossa, Cesar Girard, Juanma Tannuri y Rocío Ayelen, quien cerró la ronda presentado al baterista y comentando algunos anécdotas de cómo llegó a la banda.

 

“La música da muchas cosas lindas y gratas, sobre todo están los colegas que se convierten en amigos. La vida es como un colador porque solo van quedando los mejores”, expresaron y los aplausos llegaron con tanto fuerza para pedir un bis sobre el cierre del concierto. Los músicos agradecieron el acompañamiento del público, al espacio de La Meca Corrientes por el cuidado y atención. “Somos conscientes de que esta música no es popular, por ello agradecemos su presencia, su respeto y la disposición de venir a escuchar música”, cerró Choko Olmedo.

Choko Olmedo en batería. Imagen de CorrientesPlay.

Juanma Tannuri en piano. Imagen de CorrientesPlay 

 

 


domingo, 10 de septiembre de 2023

María Rosa Lojo: “Escribir es un acto exploración”

 
La escritora María Rosa Lojo estuvo presente en la Feria Iberoamericana del Libro del Chaco “Leer en democracia”. Trajo  su libro más reciente Lo que hicieron ahí, editorial Corregidor. A María la acompañará Milagros Rojo Guiñazú.


Por Paulo Ferreyra - Especial para la FIL Chaco 2023

Foto Alejandra López


Organizada por la Fundación del Libro y la Cultura y el Gobierno de la Provincia del Chaco a través del Instituto de Cultura y de los ministerios de Educación y de Planificación, Economía e Infraestructura, esta edición de la feria celebra más de quince años de trayectoria. Está abierta al público hasta este domingo 10 de septiembre y se pueden adquirir libros al 50 por ciento de su valor.


 

María Rosa Lojo es poeta, narradora y ensayista. Su obra creativa incluye libros de microficciones líricas y poemas en prosa. Además, sus libros se ha traducido al inglés, francés, italiano, gallego, tailandés y búlgaro. En el presente año la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada de la Ciudad en el ámbito de la Cultura.

En el marco de la Feria Iberoamericana del Libro llega para presentar su más reciente obra literaria Lo que hicieron ahí. En esta charla hablamos del libro y también de la literatura de género.

 

— Tenemos en manos un nuevo libro de cuentos que puede ser leído en clave de novela. ¿cómo surgió esta obra?


— Con un primer cuento, Perfiles, geminó todo un libro. En este cuento hay dos personajes claves que después se van a desarrollar en cuentos posteriores. A partir de una situación anómala que se describe en ese cuento. Hay una escena, encuentro sexual en un hotel. A partir de ahí se me ocurrieron otras situaciones con esos dos personajes. A lo largo del libro se despliegan líneas cronológicas distintas y en direcciones diferentes, pasado y presente.

 

— ¿Cómo es la construcción de esas historias que se fueron ramificando? ¿Te la pedía el mismo texto o buscaste abordar determinados relatos?

 

— Las historias se suceden a medida que escribo. Fuera de la escritura no pasa nada. A medida que iba escribiendo se me ocurrieron nuevas vinculaciones posibles a partir del primer cuento.

Te cuento una escena: hubo un accidente de un micro escolar que choca contra un camión cuyo conductor está borracho. Desde ese lugar se disparan los vínculos de familias de una zona geográfica determinada. Desarrollé la vida de distintas personas, como por ejemplo la vida del camionero. Este libro tiene una estrecha vinculación con toda la historia del país, que también se va palpando a lo largo del desarrollo del libro. No voy adelantar más para que sea el lector quien reconstruya la historia.


 

—¿Pensaste en algún lector en especial?

 

— Cada relato tiene su independencia. Si los lectores pueden leer los cuentos al azar, pero van a entender la historia de una forma mucho más profunda se leen le libro de una forma metódica. Van a entender mucho más y van a disfrutar mucho más de su lectura, de los personajes y las distintas escenas. Aconsejo leerlo en orden. De esta forma van armar el rompecabezas de una forma mucho más acabada.

 

— Saliendo un poco del libro, me gusta el concepto de la metáfora como un puente. Tu escritura de alguna manera se fue configurando así, ¿tu escritura está hecha de puentes?

 

— Sí, totalmente. Voy a completarlo con otro concepto. Siento que escribo en redes. Escribo en redes porque ningún personaje está aislado del todo. La vida es así y no existe el individuo aislado, existe el individuo en relación con otro. Me parece que si algo podemos hacer los escritores y las escritoras es constituirnos en ese canal por donde fluyan las diversas voces que componen el todo.

 

— Ahí también quería llegar, además de una gran escritora sos una gran lectora, ¿podes nombrarnos algunas de esas voces de la cual sos un canal para decirnos cosas?

 

— Cuando era chica en mi casa no tenía una tradición argentina. Mis padres eran españoles, venían de la diáspora. En casa había libros y mi mamá había tenido una librería en Madrid. Es decir, había material de lectura, pero no había libros argentinos y esa fue una ausencia de la que me fui dando cuenta con el paso del tiempo.

 

Entré a la literatura argentina a los 14 años, en plena adolescencia, cuando mi papá me trajo un stand de libros de la colección Clásicos de Jackson. Ahí leí el libro Los siete platos de arroz con leche de Lucio Mansilla. El autor contaba un momento importante de la Argentina. Retrató a su tío Juan Manuel de Rosas leyéndole el mensaje que piensa leer en la Legislatura en víspera de su caída. Es una anécdota familiar que ocurrió en la intimidad y que configuró de alguna manera mi forma de hacer literatura. De lo íntimo a lo público. Ese libro ha marcado mi propio camino. Escribo historias, hago microhistorias colectivas a través de la historia familiar.

 

— ¿Qué otros nombres pasan por este canal?

 

— Son muchos. En mi adolescencia también descubrí a Jorge Luis Borges. Miguel de Cervantes es otro, quien en el Quijote habla sobre el conocimiento engañoso de la realidad. Después leí de manera temprana y con mucho impacto a los poetas de la Generación Española del 27. Años más tarde vino Victoria Ocampo, la literatura latinoamericana con Juan Rulfo, por ejemplo, un escritor que sabía de reunir voces. Hay muchos.

 

— Hace poco Mariana Enríquez decía que del Boom Latinoamericano pasamos a Bolaños y después, el presente, con la corriente feminista de escritoras. ¿Coincidís con esa división?

 

— En cuanto a difusión internacional creo que ese fenómeno ocurre en la actualidad. Ahora hay que decir también que las mujeres siempre hemos producido literatura. Siempre hubo literatura disruptiva escrita por mujeres. Hoy hay una generación que tiene más visibilidad.


 

Hubo grandes escritoras pero que fueron menos visibles. Escritoras que eran leídas de manera lateral. Pero siempre existieron mujeres que estuvieron escribiendo y publicando. Una de las tareas a las que me aboqué justamente fue revelar el trabajo de las escritoras del siglo XIX. Un ejemplo claro es Eduarda Mansilla. Sarmiento fue un feminista a su manera, promovió la educación femenina y las obra de las mujeres.

 

El feminismo literario no se ha inventado hace diez minutos. Recordemos que había mujeres que acompañaron la Revolución Francesa y que escribían sobre los derechos de la mujer. En nuestro país los movimientos pidieron diferentes cosas en momentos distintos de nuestra historia. Ahora hay un momento de visibilidad excepcional donde, además, se amplían los derechos.

 

— En los últimos años has visitado muchas ferias de libros, ¿qué significa para vos venir a la Feria Iberoamericana del Libro?

 

— Para mí visitar cada feria significa mucho. Estuve varias veces en Resistencia, en la Universidad y en la Fundación Mempo Giardinelli. En la Universidad tengo la alegría de que estudien mis libros, la profesora que me va acompañar a presentar mi libro, Milagros Rojo Guiñazú, es quien trabajó mis textos. Hace unos años, antes de la pandemia, estuve realizando unos seminarios en Resistencia. Es una gran satisfacción venir, me enriquecen muchísimo todos los encuentros con lectoras y lectores.

 

— De alguna forma, también para eso se escribe, ¿o no?

 

— Escribimos siempre para descubrir algo. No escribimos para informar a los lectores de cosas ya sabidas. Ante todo, escribir es un acto exploración. En lo personal, implica comprometerse en una aventura de revelación o autorrevelaciones de algo que no estaba dicho o que no estaba descubierto.

 

Los libros sin lectores no existen. Pasan a ser objetos o pedazos de papel, manojos de papel de nada. Son los lectores quienes despiertan los libros como potencialidad. Creo que no somos plenamente conscientes los escritores de lo que sucede con los libros. En  lo personal, no escribo para leerme a mí misma.  Habrás visto que tengo un concepto muy colectivo del sujeto creador. Se construye en diálogos. No se construye en soledad. Si bien la tarea de escribir es una tarea muy solitaria por su misma naturaleza, estamos sentados frente a una máquina o frente a una hoja de papel, el poder de la escritura se revela cuando se comparte. Se abre un mundo cuando compartís tus textos. Si no compartís tus textos se convierten en una cárcel de los sentidos.

 

jueves, 3 de agosto de 2023

“Es con el público donde se magnifica y toma vida lo que hacemos”

 


Diez años de Tajy. El trío conformado por Belén Arriola, Alejandro Tato Ramírez y Víctor Piñeiro realizará un show celebrativo. La cita es este sábado en la Sala del Espacio Mariño a las 21, en Corrientes.

 

Por Paulo Ferreyra

sapukai.culturas@gmail.com



El reconocido trío correntino cumple diez años y lo celebrará en un concierto en el Teatro del Espacio Mariño este sábado 5 de Agosto a las 21. Preparan un repertorio amplio con canciones propias y muchas historias, y estarán acompañados por invitados especiales.

 

Alejandro "Tato" Ramírez en acordeón, José Víctor Piñeiro en guitarra y María Belén Arriola en violín le dan vida a la propuesta musical de Tajy. “Nosotros hacemos música del litoral contemporánea”, así me explicaron los músicos hace diez años, a fines de 2013 cuando hacíamos las primeras entrevistas. “Vamos puliendo ideas y vamos tocando mejor a medida que podemos plasmar lo que proyectamos. Nuestro desafío es la sonoridad”.

 

Desde la llegada de Tajy han formulado una vuelta a la génesis del contacto con el sonido. Acercarse a la música para disfrutar, despejar en ese instante las barreras que hablan de chamamé, rasguido doble, charanda, entre otros géneros que pueblan la región.

 

A lo largo de estos años han grabado cinco discos, el primero fue Florece y el más reciente, Raíz Chamamé. En su corta historia, cuentan con una nominación a los Premios Gardel y presentaciones por gran parte de la Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Estuvieron presentes en fiestas importantes y compartieron escenarios con artistas referentes como Teresa Parodi, Luis Landriscina, Jorge Fandermole, Coqui Ortiz, Julian Zini, entre otros.

 

Volver al concierto de sala


El concierto de este sábado tiene un tinte especial que es volver al concierto de sala. “En esta ocasión vamos recorrer temas de los cinco discos. Traeremos anécdotas que nos fueron pasando durante estos diez años a medida que fuimos trabajando cada disco. Habrá músicos y artistas invitados, también una puesta en escena importante”, explicó Victor Piñeiro. “Nos gusta la sala Mariño. Venimos tocando ahí hace tiempo por el sonido que tiene la sala, y por el patio que es hermoso. Nos gusta, además, dialogar con la agenda de un espacio cultural importante hoy en Corrientes”.


 

Hace unos días cortamos una siesta para charlar con Víctor. En esta charla repasamos algunos aspectos de estos diez años del trío y ofreció detalles de cómo será esta celebración. “Disfrutamos mucho de los procesos de trabajo. Lo que tengo más presente de cada disco es el proceso de estar los tres haciendo arreglos y ensayando cada tema. Escuchándonos y compartiendo nuestras experiencias”, arremete al tiempo que hace una pausa para escuchar la primera pregunta. 

 

— Vamos hablar de una fiesta que se vivirá el sábado en los diez años de Tajy. Antes de hablar de cosas lindas me gustaría empezar por las cosas ásperas, ¿cuál fue el escollo de los comienzos o lo que todavía se sostiene en estos años del grupo?

 

— Creo que para nosotros, como para gran parte de los músicos que nos queremos dedicar a la música, el mayor problema es la profesionalización de nuestra actividad. Han surgido dificultades a la hora de la gestión y al momento de sacar a flote nuestras ideas. Tanto en la provincia como en la región todo lo que sea fomento a la cultura, y especialmente a la música, es muy complejo. Sin embargo esa cuestión fue para nosotros un motor que nos desafió a generar y llevar a cabo nuestros proyectos.

Estas cuestiones las vivimos como jóvenes cuando conformamos el trío hace diez años atrás. Todavía el contexto no ha cambiado. Con cualquier artistas que hables y se sincere en la región es complicado hacer autogestión. Cuando creas algo que no está en línea con el mercado es difícil tener espacios para expresarte. Nosotros buscamos crear un lenguaje artístico que tiene una fuerte vinculación cultural que no sigue la lógica del mercado.


 

— Pasemos a cosas buenas, ¿qué fue lo mejor de estos diez años?

 

— Lo mejor fue y sigue siendo el proceso de trabajo que tenemos en el trío. Nosotros vivimos y disfrutamos de este camino. Esto implica tanto la conformación de un lenguaje sonoro artístico propio como el encuentro con otros artistas. Desde el comienzo planteamos temas propios, hicimos cinco discos y compusimos con otros referentes culturales. También quiero mencionar la relación que fuimos construyendo con el público que nos devuelven cosas que nos motorizan a seguir haciendo música.

 

 — ¿Qué cosas hay de aquel trío que decidió formarse hace diez años?

 

— El primer álbum que grabamos, Florece, fue un arrebato de buscar sellar nuestro comienzo. Teníamos ya una identidad, una manera de hacer música que necesitábamos plasmarla. Hace poco volví a escuchar ese disco y hay cosas que siguen estando presentes diez años después.

En 2013 nos habíamos juntado los tres. Se encendió una chispa que sigue estando cuando tocamos los tres. Hoy estamos más maduros musicalmente y también en nuestra relación interpersonal como grupo. Este camino recorrido nos confirmó en la amistad, nos une la música y hay un lazo afectivo entre los tres. A nosotros se nos suman también gente que ha trabajado desde el comienzo con nosotros y todos conformamos una gran familia.

 

— Pensando ya en la noche del sábado, ¿podés contarnos tres motivos por los cuales levantan la copa de Tajy?

 

— En principio brindar por estos diez años de la familia. Por no abandonar el eje artístico musical por el que estamos transitando. El grupo fue forjando vínculos muy importantes que también hacen a nuestra formación. Cuando hablo de encuentros también hablo del público, es ahí donde se magnifica y toma vida lo que hacemos. Nos han hecho devoluciones muy lindas y nos han acompañado de una manera muy importante para nosotros.

 

— ¿Cómo están armando esta celebración?

 

— Será un show celebrativo. Vamos a tocar en un formato en sala. Nos encanta ese formato. Nos gusta todos los formatos pero el concierto en sala es algo que después de la pandemia desapareció. Son escasos los lugares donde poder tocar en sala en Corrientes.

 

— El silencio de la sala es otra cosa.

 

— El silencio y la energía del concierto son otra cosa. Un gesto musical. Se escucha todo. Una respiración o un aplauso anticipado del público, se percibe todo de otra manera. Un silencio que se prolonga en el tiempo se siente muy fuerte en la sala.

 

— ¿Cuál es el criterio que tomaron para seleccionar el repertorio para este concierto?

 

— Lo primero que nos planteamos fue recorrer los cinco álbumes que tenemos. Empezamos a mirar cada tema y repasamos las historias que nos llevó a escoger los temas de los distintos discos. Hay anécdotas que nos conectan con la música y ese abordaje es significativo para nosotros. Hay un lazo afectivo y musical. El noventa por ciento del concierto estará conformado por canciones propias de Tajy.



 

Identidad

 

Un sello distintivo de Tajy es haber encontrado un sonido, una identidad sonora. Cuando alguien pone un disco de trío identifica esa particularidad. Esto los dicen los melómanos y también sus colegas los músicos. “Lo que ha motorizado esta identidad es el abordaje de conceptos”, explica Víctor. “Somos inquietos a la hora de trabajar una canción o un disco. Hacer algo para nosotros es decir algo. En ese decir algo hay una construcción, hay cosas que están pensadas, todas las canciones y los arreglos están ahí por un sentido para nosotros. Nunca metimos algo por relleno”.

 

Las entradas anticipadas para el concierto de este sábado 5 son limitadas y se pueden adquirir en la boletería del Espacio Mariño o mediante links disponibles en las redes oficiales de Tajy (@tajyoficial).

 

Entre los pasos que dio Tajy en los últimos años se vislumbra la consolidación de las voces. Cuando comenzaron se habían plantado como grupo instrumenta pero las canciones cantadas fueron ganando terreno. “Nosotros no somos cantantes profesionales o de vocación”, advierte Víctor Piñeiro al tiempo que aclara: “Nos gusta abordar el canto y lo hicimos, sobre todo, con el disco Canciones como semillas. Componemos y defendemos nuestras canciones desde el canto. La voz es una herramienta y un instrumento para transmitir nuestra mirada del mundo”.