Este fin de semana se realizará la 2° edición del Festival de Música Lapacho. La cita será el sábado 16 de agosto en el Espacio Mariño en Corrientes. La grilla del festival la conforman Cecilia Pahl junto a Matías Rojas, Germán Kalber, el dúo Hibridus con Osvaldo Burgos y Jorge Castro más los anfitriones, el trío Tajy. En esta ocasión charlamos con la misionera Cecilia, repasamos su camino musical y lo que significa para ella la palabra poética.
Por Paulo Ferreyra
— A los músicos de Tajy tuve la suerte de conocerlos en
persona hace un año. Habías compartido un homenaje a Luis Landriscina. En esa
ocasión canté acompañada por ellos. En ese concierto hubo varios músicos del
litoral. Fue hermoso ese encuentro y conocer a Tajy de esa manera, compartir el
canto y sentir ahí una conexión especial. Así nació una linda amistad. Ahora
recibir esta invitación para ser parte del Festival Lapacho me puso muy feliz.
Es una alegría poder estar en Corrientes y en este Festival.
Cecilia Pahl adoptó Misiones como su eje del cual despegar y
desarrollar su propuesta musical. Se formó musicalmente entre Posadas y Buenos Aires.
Viajó la exterior donde también siguió formándose. En el 2010 grabó su primer
disco Corochiré. Luego le siguieron otros materiales discográficos. Ha visitado
ya la región e incluso fue parte del Festival de Chamamé de Invierno en el
2017. Después de varios años de ausencia por estas tierras, esta presentación
en Corrientes marca su regreso a la región.
— En este concierto voy a estar con Matías Rojas en guitarra. En el repertorio haré un recorrido por mis discos. Me gusta hacer alusión a la triple frontera. Busco en el armado de la propuesta musical que haya algo de Paraguay o de Brasil, para que estén así representados nuestro litoral con todas esas fronteras vecinas y próximas.
— En tu más reciente
disco, Estampas Argentinas, ampliaste
el registro de lo que venías haciendo desde la música. ¿Cuál es el criterio que
tenés para seleccionar un repertorio?
— En ese disco el concepto fue cantar obras de los
compositores de la música clásica argentina, puntualmente de la primera mitad
del siglo XX. Todos fueron argentinos que se fueron a estudiar a Europa. En el
caso más conocido de nuestro país es Alberto Ginastera. Los autores hicieron
mucha música para voz y piano. Son temas de aires de folclore con lenguaje
académico. Conocía mucho de ese repertorio por haber cantada en coro y lo
estudie en el conservatorio.
A la hora de pensar en el disco quería acercarme al origen
de las canciones. Fui a la raíz en la que ellos se inspiraron. Estas canciones estaban
pensadas para piano y voz, pero las llevé a otro registro para cantarla con la
voz popular y en lugar de piano el instrumento elegido fue la guitarra, un
instrumento también popular.
Cuando definí el uso de la guitarra pensé que podían ser dos
guitarras para una mayor amplitud de registros. Así fue que convoqué a un
compañero de la música que es Matías Arriazu, como arreglador y guitarrista. Además
invité a Ernesto Snajer con quien Matías tiene un dúo. Elegimos y nos pusimos
de acuerdo en un repertorio. En el disco ahí hay aires de folclore de distintas
regiones del país.
En los discos anteriores tengo dos dedicados a la obra de Ramón Ayala. El primero disco que lancé fue Corochiré, después fue Camino y Selva con La Big Nant y Litoráneo, donde conté canciones de autores contemporáneas.
— Siguiendo esta
línea de tus discos se aprecia una conexión entre ese repertorio que elegís
ligado a la emoción y al lugar.
— Si, totalmente. Me siento misionera y ese es mi lugar de
pertenencia. El litoral y la música de la triple frontera para mí tienen un
lenguaje común. Es la música que quiero cantar y ese es el lugar que me convoca
para decir algo desde la voz y la poesía. Soy intérprete y busco en las
composiciones obras ligadas al paisaje, al territorio y a la idiosincrasia de
los habitantes de litoral. Por ahí va la búsqueda de mi repertorio.
Mi instrumento es la voz - el canto y la palabra - trabajo
mucho para elegir un repertorio. Ramón Ayala en este sentido es un gran
compositor y un gran poeta, reúne todo. Me siento y me sigo sintiendo
identificada con lo que él describe, pinta y cuenta el paisaje del litoral.
— Quería pasar por
ahí, de las canciones de Ramón que te gusta visitar y que quizás estén en esta
presentación en Corrientes, ¿Podés contarnos cuáles son?
— Son varias canciones las que me gustan. Pero hay una
canción que recorre el litoral, se llama Rumbo
a Entre Ríos. La letra dice "vine de Misiones/ pasando por Ivera y en
Entre Ríos, me volví camalotal / llenando el corazón de amor". Me gusta
esa cuestión de que va recorriendo las provincias. Otra canción que me gusta
mucho es Irupé, que es una guarania -
canción litoraleña - donde la letra es la narración de la leyendo pero contado
de manera poética. Puedo seguir con Retrato
de un pescador. Son canciones que me emocionan cantar.
Dentro del repertorio tengo siempre a mano canciones que
hablan de la flor de Irupé. De distintos autores y con distintas melodías.
— Sigamos esa línea
del Irupe, una es de Ramón Ayala y los otros autores, ¿cuáles son?
— El otro autor es Coqui Ortiz, que tiene un tema del primer
disco que se titula Canoa. La poesía
de ese tema es de Germán Correa. La otra es una canción que escribió Ovidio
Velazquez, pianista, hijo de paraguayos pero ya nacido en Buenos Aires. Tiene
un tema que se llama Irupé.
Así voy encontrando ciertos elementos del paisaje y de la
vegetación, de la flora y la fauna que se repiten dentro de la región. Hay otra
canción, que no habla del Irupé de forma directa, pero la canción se llama La flor del agua, también de Coqui Ortiz.
— Lo tenía anotado
para hablar y nos quedamos con un autor de la región, has realizado una versión
de un tema de Coqui, El Suquipuquero, ¿por qué? ¿Qué te convocó de ese tema?
— Lo que me cautivó de esta canción lo primero fue el ritmo.
Cuando estaba armando el disco Litoráneo, donde con el título jugué con las
palabras. Acá no se dice litoraneo sino litoraleño, pero litoráneo se dice en Brasil.
Pero además, quería jugar con Litoral y Neo, es decir, traer canciones del
litoral y nuevas. Ese disco fue grabado con canciones del litoral pero
canciones nuevas, de autores contemporáneos. En ese momento Coqui todavía no la
había grabado.
En la letra dice no es
duende ni paye, pero suele aparecer cuando el canto pide luz. Es una fuente
de inspiración cuando el canto la necesita. Además, la canción empieza con
estas palabas “tierra roja / cerro azul”,
para mí eso es Misiones. Es linda la poesía de la canción y el ritmo es como un
vanerao, tiene esa influencia del gran litoral de esta parte de américa. Aquí
las fronteras nos juntan.
Poesía
“La voz y la palabra lo es todo para mí”, afirmó Cecilia Pahl. Al escucharla los ríos y los paisajes del litoral cobran vida. Se despiertan los aromas vegetales y la tierra húmeda. “Todo lo llevo al canto. Me conmueven mucho los cantantes que admiro cuando tienen ese arte de poder transmitir poesías a través de sus creaciones. Asumo que tengo la responsabilidad de la palabra y canto lo que poéticamente me conmueva”.
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