El artista José Mizdraji abre las puertas de su taller y todo rebalsa, florece como si fuera el jardín de las delicias. Tenemos senderos por dónde movernos, las creaciones desde los años 70 hasta la actualidad se elevan por distintos rincones. Charlamos sobre grabado, nidos y arte.
Es una mañana fría. El cielo de a ratos se cubre con nubes blancas muy espesas. El sol junto a la nube juegan a las escondidas. El viento hace más gélida la caminata por las calles de Corrientes. Dentro del taller de José Mizdraji el panorama cambia, el viento se detiene y la luz artificial enciende los colores de cientos y cientos de sus creaciones.
En su taller - lugar donde trabaja de forma constante - sus obras de arte visten todo el ambiente. Se encuentran ahí creaciones desde la década del 70 hasta la actualidad. Grabado, grabados intervenidos, pinturas, todas en diferentes formas. Además, en los últimos años ha incursionado en escultura de pequeño formato. Explora y profundiza ahí su línea de investigación sobre la fauna del Ibera.
— Soy profesor de pintura y grabado. Tengo obras de grabado desde la década del 80. Es una técnica que pocos artistas en la provincia y en la región han cultivado. Existen maestros de esta técnica tanto en Corrientes como en Resistencia. Me gusta además intervenir el grabado sumando otras técnicas o añadiendo colores.
Al ingresar al taller una amplia mesa da cuenta del trabajo del artista. Una hoja inmaculada espera, alrededor le acechan pinceles en diferentes formatos, pinturas listas para usar y potes cerrados, acuarelas, lápices, agua, tijera, una caja pequeña cerrada, todo bañada por una luz blanca y la luminosidad del día que hiende la puerta.
José podría montar su propio museo dada la cantidad de obras con las que cuenta. En varios cuadernos lleva un registro meticuloso de sus creaciones, detalles de medidas, técnicas e incluso información de obras vendidas. Son más de setecientas obras en diferentes formatos. Las dimensiones de las obras son disímiles, muy pocas a la vista, la gran mayoría cubiertas por lienzos y guardadas en algunas cajas.
— Me interesa que las obras viajen. Muchas veces hay prejuicios sobre los precios que tiene una obra de arte. Pero para ello es necesario tener en cuenta los materiales y las obras de trabajo de un artista. Además de la técnica empleada para la obra.
José ha realizado exposiciones en los museos más importantes de la región y del país. Sus obras están en manos de museos, galerías y coleccionistas privados. Ha recibido además varias distinciones. En este taller hay herramientas en diferentes partes. Está creado todo el tiempo y las obras se hacen lugar en este nido, tema que ha ocupado gran parte de su obra. Al respecto hace un tiempo había expresado -
— Para mí el nido es vida. Cuando me casé, comencé a construir con mi esposa y su hermano nuestra casa. Ahí aprendí a utilizar distintas herramientas. En esa oportunidad trabajaba con martillo, clavo, madera, cemento y esos mismos materiales después lo usé en obras de arte. Es decir, el entorno tiene mucho significado y los nidos son vida. Al construir mi casa con mis propias manos, para mí significó algo muy importante. Puedo decir que hice mi propio nido. Construí vida.
Colores
John Berger decía que la obra de arte es una manifestación concreta de lo que denominamos el espíritu del hombre, del artista. A eso sumaría que es una expresión del entorno, donde el artista es un faro de distintos temas y colores. Al respecto José Mizdraji agregó, “sueño con las obras. Busco otra forma de hacer arte todo el tiempo. Permuto los colores. Quiero que cuando alguien mire mi obra encuentre algo distinto”.
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