jueves, 7 de agosto de 2025

Maru Figueroa: “La invitación es unir las almas y los cuerpos desde la música”


Este domingo 10 de agosto la guitarrista y docente entrerriana estará en el Espacio Cultural Mariño de Corrientes. Será esta la oportunidad para repasar los temas de su nuevo disco,
Barranca y arenal – Yanantin. La acompañarán dos invitados especiales, Belén Arriola y José Víctor Piñeiro. En esta charla abordamos algunos aspectos de la música y también de la alegría, porque al hastío de los días duros solo los disipamos con la magia del encuentro y la alegría.

 

Por Paulo Ferreyra

 

“Trabajé para disciplinar la pasión. En cualquier casa hay una guitarra. Me encanta la guitarra. Para mí no es un pasatiempo. Estudie, estudio y me estoy formando en la guitarra. Además, me gusta compartir lo que he aprendido, soy profesora y doy talleres para transmitir estos saberes que me dio la academia”, con esta certeza habla Maru Figueroa, guitarrista y docente entrerriana.

 

Agenda por el litoral

 

Maru estará el viernes 8 en el Espacio Mariño, Corrientes, haciendo un Taller de chamarrita y chamamé: recursos para enriquecer tus acompañamientos. El sábado 9 en La Mandinga, Centro Cultural de Formosa también realizará un taller - seminario “Guitarra Litoral”, donde trabajará sobre la guitarra acompañante en la chamarrita y en el chamamé. En ambos casos estos espacios de formación están destinados a músicos populares, estudiantes de música, músicos vocacionales y profesionales, docentes de música y cantantes.

 

El sábado 9 a las 21.30 en La Mandinga presentará su disco Barranca y arenal, Yanantin. Ahí la acompañarán el dúo de músicos formoseños German Arriazu y Rocío Ledesma. ‍ El domingo cerrará su gira en el Espacio Mariño, a las 20.30 donde presentará su disco y recibirá a dos invitados, Belén Arriola y Víctor Piñeiro.


 

“La guitarra es mi vida”

 

“Algo me conmueve. El chamamé me conmueve. Primero me conmuevo yo misma. Después es la relación con la música y con el instrumento. Todo esto sale al encuentro, a la música en vivo y el hecho de compartir estas cosas con otros y con otras. Así se genera algo en el cuerpo. La música es un espacio para conmoverse”, afirmó.

 

Maru desliza sus dedos como si fueran mariposas sobre las cuerdas. De repente se detiene y ese silencio se amplifica para abrir sus alas y mostrar los destellos de la elipsis. Canta y sonríe. Hay una alegría ahí manifiesta. Ese sentimiento se pasea por la sala donde su música alza vuelo.

 

Esta semana, gracias a su amplia generosidad, hablamos por teléfono y abordamos diferentes temas, por ejemplo

 

— Has mencionado en algunas ocasiones que en Entre Ríos el estilo de chamamé que más se desarrolló es de tono menor, ¿cómo llegas o como descubrirte esta característica?

 

— Esto es algo que venimos investigando, transitando y difundiendo desde el movimiento de Costa a Costa. Mi espacio de investigación específica viene de pertenecer a este colectivo, además de haber escucho y entrevistado a muchos músicos de la provincia de Entre Ríos. Escuché y analicé mucha música, transcribí un montón porque durante estas investigaciones con el movimiento hicimos un cancionero. Nosotros nos vinculamos de una manera profunda con la música para llegar a escribirla. Así, encontramos esa marcada preferencia desde los autores pioneros de la provincia. Ellos hacían chamamé en modo menor.


 

— Entiendo que ustedes esto lo ven como una riqueza, ¿por qué?

 

— Lo que nos permite el tono menor es ampliar la paleta armónica disponible. Es decir, ampliar la cantidad de acordes que podemos usar. Este sería un rasgo esencial del modo menor y del chamamé entrerriano, un gran desarrollo armónico y un gran desarrollo en lo formal. Por ejemplo, son muy comunes los temas con tres partes. Otra cosa que se da en nuestra música es musicalizar chamamé en décima, ya que hay un cruce entre la música más surera, del sur de la provincia.

 

— Hace tiempo que has iniciado un camino solista. Al mismo tiempo te permitís compartir con tus pares, ¿qué sucede ahí en ese compartir?

 

— A lo largo de esta presentación del disco estoy compartiendo puntualmente una canción. Es una composición mía, que hice junto a mi compañero Guille Lugrin. Me encanta abrir esta canción para compartir con otras personas. Es en la intervención de otros intérpretes donde la música crece y se descubren nuevas cosas que no sabía sobre mi propio tema.

 

Cuando un intérprete llega con oídos nuevos a una música y la pasa por su propio bagaje salen con su impronta. Es así como siempre hacen aportes nuevos. Los músicos le dan una nueva vuelta a esa tuerca de la canción. Esa vuelta, que incluso una como compositora de la canción no me había percatado que estaba ahí, enriquece la música. Creo que se enriquece la composición cuando podemos compartir con otros intérpretes.

 

— Hay algo que generas en las presentaciones solistas y es la escucha, el silencio, ¿qué te sucede o qué sentimientos despiertan en vos estas actuaciones?

 

— Disfruto mucho de tocar sola. Es mi esencia como artista. Me formé inicialmente como solista, lo que antes llamaban concertista. Disfruto mucho de la individualidad del escenario. Siento que eso me da libertad plena. Es una libertad muy honda donde puedo experimentar cuando estoy sola. Al mismo tiempo implica mucha responsabilidad. Porque cualquier cosa que salga mal no hay a quien mirar más que a mí misma.

 

Esa mezcla de extrema libertad con extrema responsabilidad me resulta muy buna, es natural y orgánica, siento que es esencial para mí. Disfruto tocando sola y es ahí cuando me puedo conectar con el instrumento. Desde esa conexión tan honda siento que es el lugar más auténtico para invitar al público para conmoverse con lo que hago.

 

Después cuando toco con otras personas hay una complicidad que se teje con los otros artistas que gana más protagonismo. Eso me encanta y lo disfruto mucho, por eso lo hago, no me privo de compartir la música con grandes artistas y personas que además son queridísimos amigos.


 

 

“Reunir los cuerpos y las almas”

 

En estos conciertos Maru Figueroa estará sentada o de pie, en ese gesto abrazador del instrumento abrirá melodías. Habrá sonrisas y silencio. Durante la charla telefónica me pide una pausa, como si afinara en su cabeza y su corazón las palabras. “La invitación para estos conciertos es para reunir los cuerpos y las almas desde la música. La virtualidad nos ofrece un montón de ventajas muy buenas, por ejemplo esta charla que estamos teniendo y que nos permite después llegar a sitios inesperados”.

 

La experiencia de encontrarnos todos juntos en un lugar es irrefutable. La invitación es para que el público venga ya que la magia ocurre en vivo, porque no es lo mismo escuchar una grabación, incluso una muy buena grabación, a escuchar una guitarra en vivo. La calidez del instrumento y de la voz diciendo algo emocionadamente en primera persona es maravilloso. Además, la obra se completa con la persona que escucha. Si toco en un escenario y alguien escucha ahí se completa la obra con la presencia de cada una y de cada uno, con la escucha y con la emoción que cada espectador va a poner”.

 

Su invitación es a llegar a la sala y entregarse a un pulso distinto. El pulso del cotidiano atravesado por pantallas y por inteligencia artificial es un tiempo bastante agitado. La propuesta del disco de Maru Figueroa es pulso o tempo más pausado, más orgánico, más cercano a la respiración y al tiempo vital.


 

Un poeta uruguayo decía que hay que defender la alegría como una trinchera, como un principio, como una bandera, como un destino, como una certeza y como un derecho. En los conciertos de Maru, además de sobrecogernos ante la emoción, también habrá un pulso que nos llegará a la alegría, a la sonrisa.

 

“Mi sonrisa y mi alegría viene de estar viva y de saber que voy al encuentro humano. A mí me sonríe el corazón de pensar que vuelvo a encontrarme con los amigos de Corrientes y de Formosa. Entonces, tengo la posibilidad de llevar mi música con mi guitarra y esa es mi máxima alegría”, deslizó y su sonrisa se encendió.


 

 

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